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2 Crónicas 30 | Apocalipsis 16 | Zacarías 12:1–13:1 | Juan 15

25 DICIEMBRE

2 Crónicas 30 | Apocalipsis 16 | Zacarías 12:1–13:1 | Juan 15

Las siete copas de la ira de Dios (Apocalipsis 16) que contienen las últimas siete plagas (ver también Apocalipsis 15) se derraman sobre la tierra. Sin duda alguna, mucho del lenguaje está cargado de símbolos; algunos de ellos, transparentes, y otros más difíciles de entender. Aquí quisiera concentrarme en una frase que se repite. Cuando el cuarto ángel derramó su copa, las personas “blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria” (16:9, énfasis añadido). Sucede igualmente tras la quinta copa: “La gente se mordía la lengua de do lor y, por causa de sus padecimientos y de sus llagas, maldecían al Dios del cielo, pero no se arrepintieron de sus malas obras” (16:10–11, énfasis añadido).

Debemos reflexionar sobre estos sombríos pasajes.

(1) Ocurren inmediatamente después de las líneas semipoéticas de los versículos anteriores: “Justo eres tú, el Santo, que eres y que eras, porque juzgas así: ellos derramaron la sangre de santos y de profetas, y tú les has dado a beber sangre, como se lo merecen… Así es, Señor, Dios Todopoderoso; verdaderos y justos son tus juicios” (16:5–7). Hemos visto este tema anteriormente. Si Dios ignora los ataques persistentes en contra de su pueblo del pacto, si pasa por alto los enormes males que han sido perpetrados en el mundo, él mismo se empequeñece: en el mejor de los casos, sería amoral, tal vez inmoral.

(2) En cierta forma, las terribles palabras de 16:9, 11 explican un poco sobre el infierno mismo. El infierno no está lleno de personas que han aprendido su lección, sino de las que todavía rehúsan arrepentirse. Como los que padecen estas plagas, sufren y maldicen a Dios por su sufrimiento, pero se niegan a arrepentirse de lo que han hecho. Así es el infierno: un ciclo constante de pecado, rebelión, juicio, pecado, rebelión, juicio, un mundo sin fin.

(3) Tenemos que ver estos pasajes de juicio horrendo dentro del marco de todo el libro de Apocalipsis. Ya el capítulo 5 ha resaltado al León/Cordero cuyo sufrimiento triunfante ha rescatado a hombres y mujeres de toda tribu y lengua y pueblo y nación. Apocalipsis termina con una invitación: el Espíritu y la Novia (otra palabra que se refiere a la iglesia, al pueblo de Dios) todavía claman “¡Ven! Y el que escuche diga: « ¡Ven!» El que tenga sed, venga; y el que quiera, tome gratuitamente del agua de la vida” (22:17).

Escrito está: “Deja que el malo siga haciendo el mal y que el vil siga envileciéndose; deja que el justo siga practicando la justicia y que el santo siga santificándose” (22:11).

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 359). Barcelona: Publicaciones Andamio.

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