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2 Crónicas 33 | Apocalipsis 19 | Malaquías 1 | Juan 18

28 DICIEMBRE

2 Crónicas 33 | Apocalipsis 19 | Malaquías 1 | Juan 18

Apocalipsis 19 se divide en dos partes. En la primera, Juan oye el bullicio de una gran multitud en el cielo que exclamaba varias líneas de alabanza desenfrenada, a quien se le unen otros en unidad antifonal. La primera estrofa de adoración (19:1–3) alaba a Dios porque ha condenado a la gran prostituta (ver meditaciones del 26 y 27 de diciembre), demostrando así la verdad y la justicia de sus juicios (19:2). Esta estrofa provoca un coro: “¡Aleluya! El humo de ella sube por los siglos de los siglos” (19:3) y los ancianos alrededor del trono se unen en adoración y aprobación (19:4). Una voz desde el trono exhorta a todos los siervos de Dios a sumarse a la alabanza—“los que le teméis, así pequeños como grandes” (19:5) — y nuevamente Juan escucha a una multitud inmensa en el estruendo de la adoración. Ahora, el enfoque no es tanto en la justicia de Dios al condenar a la prostituta, sino más bien en la pura gloria del reinado de “nuestro Dios Todopoderoso” y en las inminentes “bodas del Cordero” (19:6–8).

La segunda parte del capítulo presenta a Jesús con categorías extremadamente simbólicas. Nuevamente, es importante recordar que el Apocalipsis mezcla sus metáforas. Aquel a quien, desde el capítulo 5 en adelante, se le conoce como el Cordero (designación que todavía es muy común en los capítulos 21–22) ahora se presenta como un guerrero montado en un caballo blanco. Este guerrero se llama “Fiel y Verdadero” (19:11), su nombre es “la Palabra de Dios” (19:13; comparar con Juan 1:1, 14) y su título es “Rey de reyes y Señor de señores” (19:16). Dirige a los ejércitos en el ataque final sobre las dos bestias (es decir, la bestia y el falso profeta) y sobre todos los que lleven su marca. Su arma es una espada afilada que sale de su boca: para ganar, sólo tiene que hablar. Es él quien “exprime uvas en el lagar del furor del castigo que viene de Dios Todopoderoso” (19:15), lo cual nos remonta a la terrible imagen de 14:19–20.

En un sentido, el capítulo 19 no adelanta la trama del libro de Apocalipsis ni lo intenta. Ya se nos ha dicho que Dios destruye a la gran prostituta, que aquellos que tengan la marca de la bestia habrán de enfrentarse a la ira de Dios y todo lo demás. Lo que añade—y esto es vital—es el recordatorio enteramente saludable de que Dios tiene el control total, que es digno de ser alabado por su justo juicio sobre todo lo malo y que el agente que destruye toda la oposición al final es nada más y nada menos que Jesucristo. Más aún, esto se presenta, no sólo en el lenguaje espectacular apocalíptico, sino con la lengua gozosa de la alabanza entusiasmada. A los lectores, se nos invita implícitamente a unirnos, aunque en esta etapa sólo lo hagamos por fe y no por vista.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 362). Barcelona: Publicaciones Andamio.

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