//
estás leyendo...
Devocional, Familia, Todos los Artículos, Vida Cristiana

«No he venido para traer paz, sino espada».

28 de diciembre

«No he venido para traer paz, sino espada».

Mateo 10:34

El cristiano, sin duda, se granjeará enemigos. Él procurará desde luego no tener ninguno; pero, si por hacer lo recto y confiar en la verdad, llega a perder todos los amigos terrenales, no le importará demasiado, pues su gran Amigo, que está en los cielos, le brindará, por su fidelidad, una amistad más íntima, y se manifestará a él más bondadosamente que nunca. ¡Oh vosotros que habéis tomado su cruz!, ¿no sabéis lo que dijo nuestro Señor? Dijo: «He venido a poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra. Y los enemigos del hombre serán los de su casa» (Mt. 10:35, 36). Cristo es el gran Pacificador, pero antes de la paz trae la guerra. Donde llega la Luz, las tinieblas tienen que retirarse. Donde se hace presente la verdad, la mentira debe huir. Si se queda, se producirá un gran conflicto, pues la verdad no puede ni quiere bajar su bandera y, por tanto, la mentira ha de ponerse debajo de sus pies. Si sigues a Cristo, todos los perros del mundo estarán ladrando detrás de ti. Si quieres vivir de tal manera que puedas soportar la prueba del último Tribunal, ten por cierto que el mundo no hablará bien de ti: el que es amigo del mundo es enemigo de Dios. No obstante, si te muestras sincero y fiel para con el Altísimo, los hombres se sentirán ofendidos por tu inquebrantable fidelidad, pues ella constituye un testimonio contra sus iniquidades. Debes practicar siempre lo recto, sin temer las consecuencias. Necesitarás el coraje de un león para proseguir, sin titubear, una carrera que convertirá a tus mejores amigos en tus peores enemigos. Pero, por amor a Jesús, debes ser valiente. Arriesgar reputación y afecto por causa de la verdad es un acto de tal naturaleza que, para practicarlo constantemente, necesitarás un grado de principio moral que solo el Espíritu de Dios puede producir en ti. No vuelvas, sin embargo, tu espalda como un cobarde, sino muéstrate valiente. Sigue recta y varonilmente en las pisadas de tu Señor, pues él anduvo antes que tú por este escabroso camino. Mejor es una guerra breve y un descanso eterno que una falsa paz y un tormento eterno.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 373). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

Las Bienaventuranzas

Mateo 5:3-12 “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos recibirán misericordia. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Twitter

A %d blogueros les gusta esto: