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Éxodo 2 | Lucas 5 | Job 19 | 1 Corintios 6

19 FEBRERO

Éxodo 2 | Lucas 5 | Job 19 | 1 Corintios 6

Nuestros dos pasajes están vinculados de una forma sutil.

La respuesta de Job a Bildad (Job 19) es impactante por su intensidad. Es casi como si estuviese dispuesto a explicar con detalle las tensiones y paradojas de su propia posición. Las palabras de Job se fundamentan en cuatro aspectos esenciales. Primero, Job continúa reprendiendo a sus miserables consoladores por su total falta de apoyo. Incluso aunque se hubiese “desviado” (19:4), no tienen por qué humillarlo. Segundo, Job concreta lo que ha ido dando a entender todo el tiempo: si está sufriendo injustamente y Dios controla la situación, entonces este le está perjudicando (19:6). Una vez más, una serie de versículos describe elocuentemente cómo el Señor lo ha destrozado y ha bloqueado su camino, envolviendo sus sendas en tinieblas. Tercero, Job provee algunas descripciones gráficas de su sufrimiento. Su aliento es repulsivo para su esposa; es repugnante para sus propios hermanos (19:17). En una cultura en que los jóvenes deben respetar a sus mayores, ve que incluso los niños pequeños se mofan de él. Su salud se ha desvanecido; sus amigos más íntimos no tienen piedad o compasión con él. Cuarto, sin embargo, el componente más paradójico es que Job sigue confiando en Dios. En un pasaje conocido por sus dificultades exegéticas (19:25–27), afirma que sabe que su “redentor” vive: se trata de la misma palabra que el libro de Rut utiliza para referirse a Booz (Rut 2:20), y probablemente tenga aquí un matiz de “defensor”. A pesar de lo evidente de sus sufrimientos, afirma que Dios, su defensor, vive, y “al final triunfará sobre la muerte” (a la luz del siguiente versículo, puede ser una referencia escatológica, o puede estar hablando del final del sufrimiento de Job, con Dios permaneciendo sobre su tumba). El propio Job verá al Todopoderoso con sus ojos, algo que su corazón anhela dentro de él.

La integridad y fidelidad de este hombre son asombrosas. Se niega a confesar porque no hay nada que confesar, pero nunca deja de reconocer que sólo Dios es Dios. Satanás está perdiendo su apuesta.

Resulta interesante que Pablo también haga un llamamiento a cierto tipo de integridad a los cristianos de Corinto (1 Corintios 6). La triste dimensión de este capítulo es que al menos algunos corintios estaban poniendo en peligro su integridad por no más razones que las tentaciones habituales sumadas a un deseo subliminal de actuar como la cultura que los rodeaba. No todos estaban pasando por el tipo de presión a la que Job fue sometido. Necesitaban aprender que los pleitos entre hermanos cristianos, cuyo fin era ganar al otro, ya constituían un símbolo de derrota (6:7); que la libertad cristiana nunca es una excusa para hacer lo que quisiesen, pues los creyentes buscan lo que es beneficioso y entienden que su cuerpo pertenece a otro (6:12–20). Job ya sabía estas cosas.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 50). Barcelona: Publicaciones Andamio.

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