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1 Reyes 16 | Colosenses 3 | Ezequiel 46 | Salmo 102

13 OCTUBRE

1 Reyes 16 | Colosenses 3 | Ezequiel 46 | Salmo 102

En ocasiones, se ha calificado erróneamente al Salmo 102 como de penitencia. Parece más el clamor de una persona cuyos sufrimientos no tienen explicación (como los de Job). Al principio, el dolor es privado y personal; después, la creciente preocupación por Sión lo eclipsa. El progreso hacia la gloria de Sión parece lento, lo cual da lugar a un contraste entre los “días” limitados y fugaces del salmista (102:3) y los “años” eternos del Todopoderoso (102:27).

Pero, aquí centraremos la atención en los versículos finales del salmo. Los lectores habituales de la Biblia se darán cuenta de que los versículos 25–27 se citan en Hebreos 1:10–12, con Dios dirigiéndose al Mesías, otorgándole un estatus divino. Podríamos preguntarnos por qué el escritor de Hebreos interpretó de esta forma el texto del Antiguo Testamento.

En parte, la respuesta gira en torno al hecho de que el texto hebreo original del Antiguo Testamento se componía con lo que actualmente llamamos consonantes. No se incluían las vocales. Estas se añadieron mucho después. De hecho, el sistema vocálico más común se introdujo en el texto hebreo alrededor del año 1000 de nuestra era. Normalmente, esto no plantea problemas. Cada cierto tiempo, es posible leer el texto consonántico del Antiguo Testamento con una opción vocálica ligeramente distinta, dando lugar a un significado diferente. En este ejemplo, no existen en absoluto dudas acerca de las consonantes. Sin embargo, la antigua traducción griega del Antiguo Testamento, la Septuaginta, muestra cómo entendían el hebreo los que la elaboraron, y en este pasaje lo interpretaron exactamente como lo hace la epístola a los Hebreos. La colocación tradicional de las vocales, preservada en nuestras versiones, entiende los versículos 23–24 como la nvi. El pensamiento es análogo a los versículos 11–12. No obstante, la Septuaginta y Hebreos dicen lo siguiente: “En el curso de mi vida acabó Dios con mis fuerzas; me redujo los días. Por eso dije: ‘No me lleves, Dios mío, a la mitad de mi vida; tú permaneces por todas las generaciones. En el principio tú afirmaste la tierra…’ ”. Esta traducción implica que Dios está dirigiéndose al salmista, llamándole Señor y Creador. Así es cómo lo entiende el hebreo. Ateniéndonos a este punto de vista, todo el salmo es mesiánico, un salmo oracular como el 110 (véase la meditación del 17 de junio del volumen 1). Intente releer el Salmo 102 de esa forma; tiene sentido. Compare el uso del salmo 45 en Hebreos 1 (véase la meditación del 4 de septiembre): se llama Dios al rey davídico, algo que también se cita en Hebreos 1. No obstante, si la colocación tradicional de las vocales hebreas es correcta, las conclusiones a las que llega Hebreos 1 no están muy lejos, aunque deben extraerse de bases bastante diferentes.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 286). Barcelona: Publicaciones Andamio.

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