Martes 13 Noviembre

Así dijo el Señor:… ¿Por qué cuando vine, no hallé a nadie, y cuando llamé, nadie respondió?… ¿No hay en mí poder para librar?
Isaías 50:1-2
Dios no exige, sino que da
Muchas ideas enraizadas en nuestras mentes nos impiden conocer a Dios. Por ejemplo, pensamos que Dios es un Dios exigente o que pide lo imposible. ¡Pero es totalmente diferente! Si Dios nuestro Creador se acerca a nosotros, es en calidad de Donante.
Cuando Jesucristo, el Hijo de Dios, vino a vivir como un hombre en la tierra, dijo de sí mismo: “El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Marcos 10:45).
Jesús vino a vivir entre los hombres para librarnos de nuestra miseria. Desea dar la paz a nuestra conciencia cargada con nuestros pecados. Él los llevó en nuestro lugar en la cruz. Ahora llama a nuestra puerta y nos ofrece su perdón y la vida eterna. No abrir equivale a rechazar ese don de la gracia de Dios.
“Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).
Josué 2 – Hebreos 5 – Salmo 122 – Proverbios 27:15-16
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch