El domingo: día de adoración (4)

Domingo 5 Mayo

El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan…

Hechos 20:7

La hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.

Juan 4:23

El domingo: día de adoración (4)

Durante sus viajes, a veces el apóstol Pablo pasaba siete días con los cristianos de una ciudad. Probablemente lo hacía para celebrar la Cena con ellos. Aprovechaba los días de reposo para anunciar a Cristo en las sinagogas, y el resto de los días predicaba en las plazas públicas o en las familias. Pero en el capítulo 20 de los Hechos (v. 7) lo vemos reunido con los hermanos y hermanas, el domingo, para recordar al Señor. El objetivo de la reunión era “partir el pan”, como lo habían hecho los discípulos cuando Jesús instituyó la Cena, justo antes de su crucifixión. Allí Jesús “tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. De igual manera… tomó la copa” (leer Lucas 22:19-20).

“Partir el pan” es recordar a Cristo, quien se hizo hombre: “Esto es mi cuerpo”. “Esta es mi sangre”. Es hacer memoria de sus sufrimientos, de su sacrificio, de su vida entregada, de su muerte, de la eficacia de su sangre que nos purifica de todo pecado y nos justifica para estar en paz en su presencia.

Jesús no está más aquí como en el tiempo de los evangelios. Pero dejó esta promesa: “Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:20). Es allí donde debemos encontrarnos el domingo para recordar al Señor y anunciar su muerte hasta que él vuelva, para adorar al Padre.

(continuará el próximo domingo)

1 Reyes 4 – Marcos 7:24-37 – Salmo 52 – Proverbios 14:33-34

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La debida justicia

Mayo 4

La debida justicia

No teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo. (Filipenses 3:9)

Conocer a Jesucristo es tener su justicia, su santidad y su virtud imputadas a nosotros, lo que nos hace justos delante de Dios.

En los primeros años de su vida, el apóstol Pablo trató de alcanzar la salvación por el apego estricto a la ley. Pero cuando fue confrontado por la admirable realidad de Cristo, estuvo dispuesto a cambiar toda su justicia propia y moralidad externa, buenas obras y ceremoniales religiosos por la justicia concedida a él mediante la fe en Cristo. Pablo estuvo dispuesto a perder la débil y descolorida vestidura de su reputación si podía ganar el espléndido e incorruptible manto de la justicia de Cristo.

Ese es el mayor de todos los beneficios porque garantiza nuestra posición delante de Dios. Es el don de Dios para el pecador el apropiarse por fe de la obra perfecta de Cristo, que satisface la justicia de Dios.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Fuiste fortaleza al pobre… refugio contra el turbión.

Sábado 4 Mayo

Fuiste fortaleza al pobre… refugio contra el turbión.

Isaías 25:4

Será aquel varón (Jesucristo) como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión.

Isaías 32:2

Él solamente es mi roca y mi salvación; es mi refugio, no resbalaré mucho.

Salmo 62:2

Un refugio en la hendidura de la roca

Viajando por el campo en las cercanías de Burrington, el poeta y pastor inglés Augustus Toplady (1740-1778) fue sorprendido por una violenta tempestad. Truenos, relámpagos y trombas de agua bajaban por los acantilados haciendo el lugar particularmente inhóspito. ¿Dónde encontrar un refugio? Fue entonces cuando descubrió, en el despeñadero circundante, una gran hendidura en la roca. Sin dudar se refugió en la cueva providencial (donde actualmente se encuentra una placa conmemorativa). Sintiendo de una manera particularmente intensa el valor de ese refugio, pensó en el abrigo que todo cristiano encuentra en la obra de Jesucristo. Esta liberación inspiró las palabras del cántico “Rock of Ages” (Roca de la eternidad), cuyas palabras traducimos aquí:

Roca de la eternidad, fuiste abierta para mí;
Sé mi escondedero fiel; solo encuentro paz en Ti:
Eres puro manantial en el cual lavado fui.
Aunque yo aparezca fiel, y aunque llore sin cesar,
Del pecado no podré justificación lograr;
Solo en Ti, teniendo fe, puedo mi perdón hallar.
Mientras deba aquí vivir, mi postrer suspiro al dar,
Cuando vaya a responder a tu augusto tribunal:
Sé mi escondedero fiel, Roca de la eternidad.

 

1 Reyes 3 – Marcos 7:1-23 – Salmo 51:13-19 – Proverbios 14:31-32

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¿Qué esperanza hay para nuestro mundo?

Viernes 3 Mayo

Temblará la tierra como un ebrio, y será removida como una choza; y se agravará sobre ella su pecado, y caerá, y nunca más se levantará.

Isaías 24:20

¿Qué esperanza hay para nuestro mundo?

El escritor inglés Charles Dickens, al hablar de la Revolución francesa, dijo: «Fue la mejor de las épocas, y al mismo tiempo la peor». Esta frase podría aplicarse igualmente al principio del siglo 21. La esperanza de vida nunca fue tan larga, ni en algunos lugares el bienestar material tan grande, ni los medios de información o de movilidad tan potentes y numerosos.

Sin embargo, nuestra época también está marcada por múltiples crisis económicas, políticas y sociales, que pueden llenarnos de inquietud. La constatación hecha por el profeta Isaías hace más de 27 siglos, citada en el versículo de hoy, es totalmente actual.

Entonces nos hacemos la pregunta: ¿Hay esperanza para el mundo actual? Dios nos responde claramente por medio de la Biblia: el mundo que crucificó a su Hijo Jesús, y que continúa rechazando la autoridad del Creador, corre hacia su perdición. Los problemas seguirán empeorando hasta el momento en que la paciencia de Dios llegue a su fin; entonces él juzgará a la tierra habitada (Hechos 17:31).

Ahora bien, Dios ama a cada individuo y le ofrece la posibilidad de escapar del juicio. Él dice a cada uno personalmente: “Os he puesto delante la vida y la muerte… escoge, pues, la vida” (Deuteronomio 30:19). Escoger la vida es, por un lado, aceptar el veredicto que Dios tiene sobre nosotros y, por el otro, aceptar la salvación por la fe en Jesucristo. “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). ¡Haga la elección de su vida!

1 Reyes 2:26-46 – Marcos 6:30-56 – Salmo 51:6-12 – Proverbios 14:29-30

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Nos lleva en triunfo

Mayo 2

Nos lleva en triunfo

A Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. (2 Corintios 2:14)

Hay muchas posibilidades que surgen del sufrimiento injusto por el nombre de Cristo. Dios pudiera usar el sufrimiento de usted para guiar a alguien a Cristo. Pudiera usarlo para ayudarlo a triunfar sobre la persecución demoníaca, o pudiera hacer que otros vean la actitud de usted ante la persecución y reaccionen de la misma manera.

Cualquiera que sea el triunfo de su sufrimiento, puede estar seguro de una cosa: Si usted sufre por el nombre de Cristo, Dios lo levantará y exaltará a su presencia misma. Cristo siempre nos hará triunfar aunque suframos injustamente. No menosprecie la potencialidad del sufrimiento injusto por el nombre de Cristo. ¡Así que soporte cualquier sufrimiento que se le presente teniendo en cuenta su triunfo venidero en Cristo!

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Jesucristo anunciado por el profeta Isaías

Jueves 2 Mayo

Reposará sobre él el Espíritu del Señor; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor del Señor.

Isaías 11:2

Jesucristo anunciado por el profeta Isaías

Leamos el Antiguo Testamento

En la Biblia, varios siglos antes del nacimiento de Jesucristo, el profeta Isaías anunció quién sería el Cristo.

– Su nacimiento: “la virgen concebirá, y dará a luz un hijo”. Su nombre será “Emanuel”, es decir, “Dios con nosotros” (Isaías 7:14).

– Su apariencia: “como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura” (Isaías 53:2).

– Su ministerio: “los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos” (Isaías 9:2). “Enviado… a vendar a los quebrantados de corazón” (Isaías 61:1). “El Señor se complació por amor de su justicia” (Isaías 42:21).

– Sus sufrimientos y su muerte: “Llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores… como cordero fue llevado al matadero… el Señor cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:4-7).

– Su resurrección y los resultados de su obra: “Verá linaje, vivirá por largos días… Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho” (Isaías 53:10-11).

Conducido por el Espíritu de Dios, Isaías despliega ante nosotros toda la vida de Jesucristo. Después de su resurrección, Jesús recordó a sus discípulos todo lo que había sido escrito de él “en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos”, y concluyó: “Fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones” (Lucas 24:44-47).

1 Reyes 2:1-25 – Marcos 6:1-29 – Salmo 51:1-5 – Proverbios 14:27-28

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Reinado soberano

Mayo 1

Reinado soberano

Habiendo subido [Cristo] al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades. (1 Pedro 3:22)

En todo el Antiguo como en el Nuevo Testamento, a la diestra de Dios se presenta como el lugar de preeminencia, poder y autoridad por toda la eternidad. Ese es el lugar adonde fue Jesucristo cuando hubo realizado su obra en la cruz, y allí es donde gobierna hoy.

Romanos 8:34 dice: “Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros”. Su posición a la diestra de Dios le da autoridad sobre todas las cosas creadas.

Cristo asumió su posición de supremacía después que “ángeles, autoridades y potestades” se habían sujeto a Él (1 P. 3:22), es decir, cuando Cristo declaró su triunfo a los demonios encarcelados. La cruz y la resurrección fueron los que sometieron a Él a las huestes angelicales. Cuando ascendió al cielo, asumió su debida posición y reina soberano sobre todos.

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¿Quién es el mayor?

Miércoles 1 Mayo

¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?… Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos.

Mateo 18:1-4

¿Quién es el mayor?

Junto a Jesús, los discípulos deberían haber aprendido que en el reino de los cielos los valores son totalmente diferentes a los de este mundo. Sin embargo, hicieron esta pregunta: “¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?”.

Jesús no les reprochó por hacer esta pregunta, sino que les dio una respuesta sorprendente. Les puso como ejemplo un niño. En esa época los niños casi no tenían derechos, ni en el mundo romano ni en la cultura judía. Estas palabras de Jesús transformaron la manera de pensar de los discípulos, y quizá también la nuestra. ¿Cómo puede un niño ser el mayor?

En el texto bíblico de hoy, Jesús pone dos veces a los niños como ejemplo: cuando se trata de entrar en el reino de los cielos, y cuando es cuestión de nuestro lugar en ese reino.

Antes de ser grande allí, es necesario entrar. Para ello Jesús enseña que cada uno debe tener una vida nueva. Y para obtener esa vida nueva es preciso reconocer a Jesús como el Hijo de Dios y recibir su mensaje con sencillez, como un niño. Entonces no contaremos más con nuestras capacidades para vivir como Jesús, sino que confiaremos verdaderamente en él. Una característica de esta conversión es la aptitud de recibir y vivir lo que la Palabra de Dios nos enseña.

Jesús también pone a los niños como ejemplo de humildad. No se trata de fingir, sino de considerarse pequeño a sus propios ojos, porque se ha comprendido que la verdadera grandeza es la del amor que sirve humilde y pacientemente a Dios y, en consecuencia, al prójimo.

1 Reyes 1:28-53 – Marcos 5:21-43 – Salmo 50:16-23 – Proverbios 14:25-26

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