Dependa de los recursos divinos

Mayo 13

Dependa de los recursos divinos

Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios. (Filipenses 3:15)

Lamentablemente, en todas las iglesias hay cristianos contentos con su estado espiritual. En vez de reconocer su necesidad, invierten sus energías justificando el nivel que han alcanzado.

El versículo de hoy esencialmente dice que, si algunos creyentes no comprenden todavía la importancia de buscar el crecimiento, Dios tendrá que revelársela. Pongo todo mi corazón en mis mensajes, pero comprendo que algunos de mis oyentes seguirán sin consagrar su vida. Cuando se llega a ese punto con alguien a quien se está ayudando, hay que pedirle a Dios que se revele a esa persona.

En la búsqueda de Cristo, todos tenemos que depender de los recursos divinos. Habrá momentos en la carrera en los que usted no tenga la debida actitud, y Dios tendrá que revelarle eso a fin de que usted pueda seguir adelante.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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La verdadera grandeza

Lunes 13 Mayo

Nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.

2 Corintios 8:9

El Hijo de Dios… me amó y se entregó a sí mismo por mí.

Gálatas 2:20

La verdadera grandeza

Hace algunos años una fundación humanitaria se contactó con un ex presidente de un importante país para pedirle que ejerciera algunas responsabilidades en ella. Este aceptó el ofrecimiento, pero para sorpresa de todos, prefirió hacer un trabajo manual y no ocupar un puesto importante. Así fue como este hombre, que había dirigido un país, se unió a un equipo de albañiles. Usó un traje de obrero para trabajar en una construcción. Durante el día utilizaba el martillo y la paleta de albañil, y por la noche dormía con los demás obreros en el sótano de una iglesia. Por su modestia y su humildad mostró, como lo enseñó el Señor Jesús, que la verdadera grandeza no se encuentra en la función que se ocupa, sino en la actitud que se tiene hacia el prójimo.

Esa abnegación es solo una débil muestra de lo que Jesús hizo por nosotros cuando vino a la tierra para compartir nuestra condición. Era Dios, y se hizo hombre, se humilló a sí mismo para obedecer a su Padre hasta la muerte, y muerte en la cruz (Filipenses 2:8). Jesús manifestó de una manera perfecta el amor de Dios por nosotros. Ese amor es para nosotros, para los hombres de todo mundo, pues la Biblia declara: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

¡Vaya a Jesús! Él lo amó hasta morir por usted.

1 Reyes 10 – Marcos 11:20-33 – Salmo 57:1-5 – Proverbios 15:13-14

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