Comprensión de nuestra meta

Mayo 15

Comprensión de nuestra meta

El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. (1 Juan 2:6)

La vida cristiana es simplemente el proceso de buscar la semejanza de Cristo, descrita teológicamente como santificación. Jesús dijo: “Sígueme”, y ese mandato sencillo no ha sido sustituido ni mejorado. Seguir a Cristo implica aprender de Él para que podamos ser como Él (Lc. 6:40).

Romanos 8:29 dice que Dios nos salvó para que seamos hechos “conformes a la imagen de su Hijo”. Por lo tanto, nuestra única búsqueda es ser cada vez más semejante a Cristo.

Algunos pudieran decir que glorificar a Dios o evangelizar a los perdidos son las prioridades más importantes. Pero ser semejante a Cristo glorifica a Dios, y si somos semejantes a Cristo no podemos menos que evangelizar a los demás. Después de todo, Él vino “a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lc. 19:10). Todo lo necesario en la vida cristiana surge de una búsqueda de la semejanza a Cristo.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

 

¡Atención hormigas!

Miércoles 15 Mayo

Dios… nos ha hablado por el Hijo… por quien asimismo hizo el universo.

Hebreos 1:2

Cristo Jesús… siendo en forma de Dios… se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres.

Filipenses 2:5-7

¡Atención hormigas!

Miguel observaba fascinado una larga fila de hormigas que atravesaban la vía. Repentinamente escuchó el ruido de un automóvil, y exclamó: «¡Atención hormigas, un automóvil! ¡Córranse rápido!». Pero las hormigas, sordas a la advertencia, prosiguieron su camino… Un anciano que observó la agitación de Miguel, le dijo seriamente: «Hijo mío, si quieres que las hormigas te comprendan, ¡tienes que volverte una hormiga!». Miguel se quedó pensativo, sabía que eso era imposible… Por cierto, la distancia que separa a un niño de una hormiga es infranqueable. Sin embargo, no es nada comparada con la distancia que separa al hombre, una criatura, de Dios su Creador.

No obstante, Dios se acercó a nosotros para poder comunicarse con nosotros. Traspasando esa distancia infinita, vino a nosotros en la Persona de su Hijo Jesús. Siendo Dios, Jesús se humilló haciéndose hombre. Nació como un niño pobre, creció y vivió en medio de nosotros. Se puso a nuestro alcance y nos habló del amor y la gracia de Dios en un lenguaje muy comprensible.

Hoy Jesús nos advierte del juicio que merecen nuestros pecados. Pero, él mismo tomó ese juicio sobre sí muriendo en la cruz. Ofrece la salvación y la vida eterna a todos los que creen en él. Los lleva a Dios como hijos amados y les reserva un lugar en el cielo junto a él.

Hasta la tierra bajó el cielo,

De Dios misterio es Emanuel;

Cubre a su gloria humano velo

Sin cesar demos loor a él.

1 Reyes 11:23-43 – Marcos 12:28-44 – Salmo 58:1-5 – Proverbios 15:17-18

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