Reinado soberano

Mayo 1

Reinado soberano

Habiendo subido [Cristo] al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades. (1 Pedro 3:22)

En todo el Antiguo como en el Nuevo Testamento, a la diestra de Dios se presenta como el lugar de preeminencia, poder y autoridad por toda la eternidad. Ese es el lugar adonde fue Jesucristo cuando hubo realizado su obra en la cruz, y allí es donde gobierna hoy.

Romanos 8:34 dice: “Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros”. Su posición a la diestra de Dios le da autoridad sobre todas las cosas creadas.

Cristo asumió su posición de supremacía después que “ángeles, autoridades y potestades” se habían sujeto a Él (1 P. 3:22), es decir, cuando Cristo declaró su triunfo a los demonios encarcelados. La cruz y la resurrección fueron los que sometieron a Él a las huestes angelicales. Cuando ascendió al cielo, asumió su debida posición y reina soberano sobre todos.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

¿Quién es el mayor?

Miércoles 1 Mayo

¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?… Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos.

Mateo 18:1-4

¿Quién es el mayor?

Junto a Jesús, los discípulos deberían haber aprendido que en el reino de los cielos los valores son totalmente diferentes a los de este mundo. Sin embargo, hicieron esta pregunta: “¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?”.

Jesús no les reprochó por hacer esta pregunta, sino que les dio una respuesta sorprendente. Les puso como ejemplo un niño. En esa época los niños casi no tenían derechos, ni en el mundo romano ni en la cultura judía. Estas palabras de Jesús transformaron la manera de pensar de los discípulos, y quizá también la nuestra. ¿Cómo puede un niño ser el mayor?

En el texto bíblico de hoy, Jesús pone dos veces a los niños como ejemplo: cuando se trata de entrar en el reino de los cielos, y cuando es cuestión de nuestro lugar en ese reino.

Antes de ser grande allí, es necesario entrar. Para ello Jesús enseña que cada uno debe tener una vida nueva. Y para obtener esa vida nueva es preciso reconocer a Jesús como el Hijo de Dios y recibir su mensaje con sencillez, como un niño. Entonces no contaremos más con nuestras capacidades para vivir como Jesús, sino que confiaremos verdaderamente en él. Una característica de esta conversión es la aptitud de recibir y vivir lo que la Palabra de Dios nos enseña.

Jesús también pone a los niños como ejemplo de humildad. No se trata de fingir, sino de considerarse pequeño a sus propios ojos, porque se ha comprendido que la verdadera grandeza es la del amor que sirve humilde y pacientemente a Dios y, en consecuencia, al prójimo.

1 Reyes 1:28-53 – Marcos 5:21-43 – Salmo 50:16-23 – Proverbios 14:25-26

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch