¿Quién guía tu vida?

Ministerios Alimentemos El Alma

Serie: En paz me acostaré

Devocional Clásico de Inspiración Diaria

Guíalos por siempre” – Salmo 28:9

Charles H. Spurgeon

El Pueblo de Dios necesita ser guiado. Es muy pesado por naturaleza. No tiene alas o, si las tiene, son como la paloma que se quedó a dormir entre los rebaños, necesita gracia divina para hacerlas volar en las cubiertas de plata y con plumas de oro resplandecientes. Por naturaleza, las chispas vuelan, pero las almas pecadoras de los hombres, caen. Oh, Señor, “guíalos por siempre”.

El mismo David dijo: “A ti, Señor, elevo mi alma” (Salmo 25:1), y acá siente la necesidad de que las almas de otros hombres sean elevadas tanto como la suya. Cuando pides esta bendición para ti mismo, no te olvides de pedirla para otros también. Hay tres maneras en las cuales el pueblo de Dios necesita ser guiado: necesitan ser guiados en su carácter. Guíalos, Señor, ¡no permitas que tu pueblo sea como la gente del mundo! “El mundo entero está bajo el control del maligno”(1 Juan 5:19), ¡guíalos fuera de allí!. La gente del mundo va detrás del oro y la plata, buscando sus propios placeres y la satisfacción de sus deseos, pero, Señor, eleva a Tu pueblo por encima de esto, guárdalo de ser vituperador, como llama John Bunyan al hombre que está siempre tras del oro. ¡Establece sus corazones en el Señor resucitado en la herencia celestial!. Más aun, los creyentes necesitan ser prosperados en el conflicto.

Si en la batalla parecen desfallecer, oh Señor, complácete en darles la victoria. Si el pie del enemigo está sobre sus cuellos en algún momento, ayúdalos a tomar la espada del Espíritu y a la larga batalla. Señor, eleva el espíritu de tus hijos en el día del conflicto, no permitas que se sienten en el polvo, lamentándose para siempre. No permitas que el adversario los aflija con dolor y los preocupe, pero si han sido, como Ana, perseguidos, permíteles cantar de la misericordia de un Dios que libera.

También podemos pedir a nuestro Señor ¡que los guíe en el fin! Guíalos, Llevándolos a su hogar; levanta sus cuerpos de la tumba y eleva sus almas a tu eterno Reino en gloria.

Charles Spurgeon: Vida y ministerio de “El Príncipe de los Predicadores”

Es considerado por muchos como uno de los predicadores más grandes de la historia. La vida y el ministerio de Charles Spurgeon realmente son inspiradores.

Predicó su último sermón en junio de 1891 y murió seis meses después.

En paz me acostaré_Charles H. Spurgeon_2da. Edición_ Peniel_2015

Palabras vacías, corazones vacíos

Grace en Español

Palabras vacías, corazones vacíos

John MacArthur

John MacArthur

Es el pastor-maestro de Grace Community Church en Sun Valley, California, así como también autor, orador, rector emérito de The Master’s University and Seminary y profesor destacado del ministerio de medios de comunicación de Grace to You.

Desde que completó su primer libro que fue un éxito en ventas, El Evangelio según Jesucristo, en el año 1988, John ha escrito cerca de 400 libros y guías de estudio, incluyendo Fuego Extraño, Avergonzados del Evangelio, El Asesinato de Jesús, El Hijo Pródigo, Doce Hombres Inconcebibles, Verdad en Guerra, El Jesús que no Puedes Ignorar, Esclavo, Una Vida Perfecta y la serie de Comentarios MacArthur del Nuevo Testamento. Los títulos de John han sido traducidos a más de dos docenas de idiomas. La Biblia de estudio MacArthur, el recurso que es la piedra angular de su ministerio, está disponible en el idioma inglés (NKJ, NAS y ESV), español, ruso, alemán, francés, portugués, italiano, árabe y chino.

John y su esposa, Patricia, viven en el sur de California y tienen cuatro hijos casados: Matt, Marcy, Mark y Melinda. Ellos también disfrutan de la alegre compañía de sus 15 nietos.

https://www.gracechurch.org/espanol

El discípulo Andrés

Miércoles 15 Abril

Qué pide el Señor de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.

Miqueas 6:8

Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

Mateo 25:21

El discípulo Andrés

Andrés era uno de los doce discípulos de Jesús. Mucho menos conocido que Juan o Simón Pedro, no escribió un evangelio, ni una epístola. Se habla muy poco de él… Sin embargo, en tres ocasiones Andrés interviene de manera muy oportuna:

1. Cuando conoció a Jesús, su primera preocupación fue llevar a su hermano Simón a Jesús (Juan 1:42). Dios empleó a un discípulo humilde y discreto para llevar a Jesús a quien llegaría a ser el muy conocido apóstol Pedro. Estemos siempre atentos a la voz del Maestro, dispuestos para servirle humildemente.

2. Jesús pidió a sus discípulos que alimentasen a una multitud hambrienta, pero ellos no tenían nada. Entonces Andrés habló a Jesús de un niño que tenía “cinco panes de cebada y dos pececillos” (Juan 6:9). Aunque era muy poco, lo mencionó porque Jesús estaba allí. Y, gracias a él, los pequeños recursos del niño fueron puestos en manos de Jesús, quien los multiplicó. ¡La multitud fue alimentada y saciada!

3. Poco antes de la muerte de Jesús, los griegos expresaron el deseo de verlo. Se dirigieron a Felipe, quien se lo comentó a Andrés, y ambos hablaron al Señor (Juan 12:20-22). Así, por medio de Andrés, los griegos fueron llevados a Jesús.

Las intervenciones simples y discretas de Andrés fueron el origen de grandes bendiciones.

No tratemos de ser conocidos. Como Andrés, cumplamos sencilla y fielmente las pequeñas cosas que el Señor pone a nuestro alcance. ¡Y dejémosle que saque una rica bendición de ello!

Isaías 24-25 – 1 Pedro 1:13-25 – Salmo 44:9-16 – Proverbios 13:18-19