01/45 – El predicador de las Buenas Nuevas

Gracia a Vosotros

Serie:  Romanos

01/45 – El predicador de las Buenas Nuevas

John MacArthur

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Romanos Capítulo 1. Y quiero leerle los versículos 1 al 7, sin estar bajo ilusión alguna de que vamos a cubrirlos todos, pero vamos a leerlos: “Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el Evangelio de Dios, que Él había prometió antes por sus profetas en las Santas Escrituras, acerca de su hijo, Nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David,  según la carne; que fue declarado Hijo de Dios con poder según el espíritu de santidad por la resurrección entre los muertos, y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre; entre las cuales, estáis también vosotros, llamados a ser de Jesucristo. A todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos, gracia y paz a vosotros de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”.

El enfoque de la instrucción de Pablo en la epístola de los Romanos, está en una frase al final del versículo 1. La frase es el Evangelio de Dios. Realmente ese es el tema de la epístola entera, las Buenas Nuevas de Dios. Una mirada rápida a cualquier periódico, un vistazo de cualquier revista semanal nos recuerda que en nuestro mundo las noticias son malas y están empeorando. Y lo que está sucediendo a gran escala simplemente es una multiplicación de lo que sucede a nivel individual: malas noticias. De hecho, eso se ha vuelto un coloquialismo en nuestra época; malas noticias. Como usted puede ver, los hombres y las mujeres están bajo un poder aterrador, y ese poder que está en la profundidad de su ser, los empuja a la auto-destrucción.

Ese poder es el pecado y el pecado es lo que lleva las malas noticias. Simplemente, a manera de resumen, veo cuatro áreas primordiales en donde el pecado produce malas noticias para la raza humanas y, en cierta manera, son secuenciales; y no pretendo que éstas sean exhaustivas o cubran toda área de la vida, pero simplemente para motivarlos a pensar. Las primeras malas noticias que el pecado trae a un individuo es el egoísmo; son malas noticias en la existencia humana que cada uno de nosotros está inclinado hacia cumplir nuestro propio deseo en particular a costa de lo que sea. El elemento básico de la pecaminosidad es el dominio del yo, del ego. Inclusive, esto comenzó cuando Satanás cayó; él dijo: “Yo haré, haré, haré, haré, haré”, cinco veces en estos verbos; el hombre ha heredado esta propensidad con la venida del pecado, él es absolutamente egoísta, está centrado en sí mismo, él quiere hacer lo que quiere (si se le permite), y lo que una sociedad permita, él va hacer; él va ir hasta donde la tolerancia de la sociedad llegue, el hombre va a consumir todo lo que está en sus ojos, en su propia concupiscencia; él va a consumir cosas y va a consumir a gente, y va a consumirse a sí mismo, y cuando un amigo o un cónyuge, o un amante, o un miembro en su familia cesa de proveer lo que un individuo quiere, entonces es descartado como un ‘par viejo de zapatos’ que no sirven para nada.

Vivimos en un mundo en donde la gente está demandando sus propios derechos, y esto no es nada más que la manifestación de lo que hay en la profundidad del corazón del hombre: egoísmo auto-destructivo; todo el mundo quiere derechos, y la meta definitiva en la vida es alcanzar la satisfacción personal. Satisfacción personal. Sea, que usted esté en el mundo de los negocios, o en el matrimonio, o, sea que este en alguna relación amorosa, el hombre termina pervirtiendo todo debido a su deseo egoísta por obtener ganancia, fama, dominio, popularidad, dinero, satisfacción física; y entonces el pecado empuja a la humanidad a un estado egoísta de auto-consumismo. Alguien dijo que debemos usar las cosas, y llamar a la gente, pero en lugar de esto amamos las cosas y usamos a la gente. El final de esto es que el hombre es incapaz de sostener una relación significativa, él es incapaz realmente de amar, él no está dispuesto a dar; y por lo tanto, pierde aquello que es la fuente más obvia de gozo verdadero que es la abnegación.

El hombre se vuelve, entonces, dominado por una avaricia egoísta que lo aísla de todo y de toda cosa. Y el resultado de todo esto, es que el hombre realmente llega a un punto de desesperanza y de soledad absoluta, y encuentra que todas las cosas que consume en sus propias concupiscencias, lleva la ley de la devolución decreciente; de tal manera que entre más tiene, menos le satisface. Entonces, lo primero que el pecado ha producido a manera de malas nuevas, es que somos egoístas y es una trampa que nos lleva a la desesperanza. Ahora, las malas nuevas que el pecado produce egoísmo, nos lleva a una segunda área que también son malas nuevas; el hombre no solo es egoísta, sino también es culpable. El auto-consumismo, el usar a la gente, abusar de la gente, hacer lo que sea para que pueda usted alcanzar lo que quiere lleva a la culpabilidad, porque Dios ha diseñado que el hombre sienta algo cuando él peca, de otra manera el hombre nunca podría evitar ir al infierno.

Es como el dolor. Dios ha dado el dolor para que usted sepa que cuando su cuerpo es lastimado, usted busque ayuda de su cuerpo; y Dios le ha dado la culpabilidad como una manera de decirnos que estamos en el camino equivocado y algo tiene que cambiar; y entonces, el hombre es oprimido por la culpabilidad; y las malas noticias es que el hombre vive en ansiedad, vive en temor, vive sin dormir, vive con problemas sicológicos, úlceras, muchísimas enfermedades causadas por su culpabilidad, las cuales él puede tratar de aliviar mediante la embriaguez o el suicidio o algo más. Vivimos en un mundo aterrador, en el cual la gente están llena de pánico debido a su culpabilidad, y tratan de cubrirlo mediante de cubrirlo mediante de una fachada frívola; algunas personas tratan de evitar la culpabilidad real mediante el dinero, las posesiones, el alcohol, las drogas, el sexo, los viajes, el psicoanálisis, echarle la culpa a la sociedad por su culpabilidad, echarle la culpa a alguna tradición bíblica anticuada que se les impone culpando a Dios, a los cristianos, a la iglesia, a sus padres, algún trauma pre-natal; inclusive, escuche de un hombre que le echó la culpa a un plátano que su mamá le dio cuando era pequeño para justificar su culpabilidad.

El egoísmo lleva al pecado, y eso, inevitablemente trae culpabilidad. Y cuando usted trata de culpar a alguien por ello, eso únicamente multiplica la culpabilidad; porque ahora no solo es culpable de pecado, sino de tratar de culpar a alguien que no lo merece, y eso nos da aún más malas noticias, ya que el egoísmo lleva a la culpabilidad y la culpabilidad lleva a una vida sin significado; el hombre está atrapado en una trampa de su propio egoísmo, en la trampa de su propio egoísmo; no lo lleva a ningún lugar, más que a una culpabilidad que lo abruma y, tarde o temprano, se dice a sí mismo: “¿En esto consiste la vida? Es mejor que no hubiera nacido”. La vida un ciclo interminable de tratar de encontrar satisfacción cuando es imposible, y solo encuentra culpabilidad; y en ese tipo de vida no hay satisfacción, y donde no hay satisfacción, todas las preguntas elementales son hechas: “¿Esto es lo único que hay? ¿Dónde están las verdaderas respuestas? ¿Dónde están las verdaderas preguntas? ¿Por qué vivo? ¿Cuál es el significado de mi vida? ¿Qué es la verdad? ¿Dónde encuentro lo que es verdad?”.

Al hombre se le alimenta una dieta constante de mentiras por parte del mentiroso Satanás, quien está a cargo del sistema del mundo; y las mentiras realmente nunca proveen respuestas ante la pregunta del significado, y por ello nunca escucha una respuesta, nunca encuentra una respuesta; y las noticias siempre son malas. Esto es lo que Edna St. Vincent Millay quiso decir cuando dijo: “La vida deber seguir y simplemente olvido porqué”. Vivimos en una serie de periodos de 24 horas sin importancia, sin significado, nada cambia, todo es vaciedad, y como el personaje primordial en una de las novelas de Sartre dijo: “Decidí matarme a mí mismo para quitar, por lo menos, una vida superflua”. Ahora, encontramos un cuarto elemento en esta cadena de malas noticias que es traída por el pecado, y me gusta llamarlo ‘desesperanza’.

Comienza usted con un egoísmo auto-consumista y, finalmente, despierta ante el hecho de que encuentra la ley del retorno o la devolución decreciente, y cuando todo ha terminado, lo único que encuentra es culpabilidad después de todo lo que ha hecho. Y a partir de este trauma y ansiedad de la culpabilidad, se encuentra la falta de significado en la vida, y partir de la falta de significado en la vida, se encuentran las malas noticias que ahora no tiene nada ahora, y tampoco lo tendrá después; y entonces hay una desesperanza total, una carencia de esperanza. No hay satisfacción posible en una vida sin significado, llena de culpabilidad, centrada en uno mismo, únicamente la horrible expectativa de la muerte; y, ¿después qué? No hay esperanza. Entonces la gente enmascara a la muerta, lo cual creo que es la obscenidad más perversa para la mayoría de la gente, pero la enmascara al reírse de ella o al burlarse de ella o cubrirla de alguna manera para aliviar el temor que esto trae; pero en últimas, son las peores noticias de todas; no hay nada ahí y tampoco y nada aquí. Malas noticias, malas noticias.

Miles de bebés nacen diariamente en un mundo lleno de malas noticias. Son malas noticias. Y a lo largo de este proceso, los hombres se encuentran hundiéndose a mayor y mayor profundidad en un dilema, porque son empujados ahí por el mentiroso Satanás, que continua alimentándolos con las mentiras a través del sistema en el que viven. Y la manifestación de todo este pecado que ha producido malas noticias, es lo que usted lee cuando toma el periódico ‘Los Ángeles Time’, malas noticias. Inclusive, los destellos de buenas noticias –que así le llaman– son momentos de descanso en una saga interminable de malas noticias. Es como alguien dijo acerca de los tratados de paz: “Los tratados de paz y los tiempos de paz son solos esos momentos donde toda persona se detiene para recargar sus armas”. Inclusive, los pecadores tienen que dormir; y un breve respiro, y quizás algo de lo que supuestamente se llaman buenas noticias, no duran mucho.

¿Hay buenas noticias? ¿Realmente hay buenas noticias? ¿Buenas noticias acerca de que el pecado puede ser enfrentado? ¿Buenas noticias acerca del egoísmo que no tiene que vivir de esa manera? ¿Buenas noticias acerca de la culpabilidad y ansiedad que puede ser aliviada? ¿Hay alguna buena noticia acerca del significado de la vida? ¿Hay alguna buena noticia acerca del futuro, de la vida futura después de la muerte? ¿Hay alguna buena noticia? Pablo dice en el versículo 1 que hay buenas noticias, y esas son el Evangelio: las buenas noticias de Dios; y de eso trata Romanos. Pablo comienza en el versículo 1 con las buenas noticias de Dios, y en capítulo 15 conforme llega al final, en el versículo 16, él dice: “Soy ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando las buenas noticias de Dios”. Entonces, como un paréntesis en esta epístola, se encuentra la gran realidad de que Pablo está trayendo buenas noticias, buenas noticias.

Pablo también lo llamó ‘las buenas noticias bienaventuradas’, las llamó ‘las buenas noticias de salvación’, las llamó ‘las buenas noticias de Jesucristo’, las llamó ‘las buenas noticias de Su Hijo’, las llamó ‘las buenas noticias de la gracia de Dios’. Sea lo que sea que lo llamó, fueron buenas noticias; buenas noticias de que el pecado podía ser perdonado; buenas noticias de que la culpabilidad podía ser quitada; buenas noticias de que la vida podía tener significado; buenas noticias de que el futuro tenía una realidad, que era eternamente glorioso; buenas noticias. Y usted pensaría que estamos predicando las malas noticias por la manera en que el mundo reacciona, pero así de torcidos están porque están bajo la influencia del mentiroso. Tenemos buenas noticias. Ahora, al avanzar a lo largo del libro de Romanos, veremos las riquezas incomprensibles de las buenas noticias, y cómo se desarrolla frente a nosotros; pero quisiera decirle –y tomo un segundo para decirle esto, no planeaba hacerlo–, pero quisiera decirle que el enfoque entero de los 16 capítulos de Romanos, se destilan en los primeros 7  versículos. Puedo entender a Pablo; él está tan emocionado por lo que va a decir que no puede esperar el decirlo, hasta que llegue al final del 16; entonces él resume todo lo que va a decir en los primeros 7 versículos, destila el enfoque de su epístola entera; lo resume, lo sintetizas, y después, lo desarrolla.

Es como si la semilla está en los primeros 7 versículos, y después encontramos cómo  germina y florece conforme a usted avanza a lo largo de los 16 capítulos. Ahora, observe el versículo 1 por un momento, y vea la frase “El Evangelio de Dios”, “El Evangelio de Dios”, ‘euangelion’, ‘euangelion’; ese término es usado por Pablo 60 veces en sus epístolas; 60 veces habla de las Buenas Nuevas, buenas noticias. Es un término favorito de Pablo. No es sorprendente que el hombre que vivió su vida entera oyendo malas noticias, y una vez que oyó las buenas noticias, no podía evitar el hecho de decirle a todo mundo, a toda persona que encontró acerca de eso. Tindole escribió: “La palabra ‘euangelion’ significó: bueno, contento, noticias buenas, contentas, gozosas, que hacen que el corazón de un hombre se regocije, y lo hacen cantar, y bailar, y brincar de gozo”.

Y creo que en esa frase realmente él capturó el significado: son buenas noticias, son noticias buenas llenan de felicidad de gozo, de gusto; buenas noticias de que Dios nos librará de nuestro pecado egoísta; buenas noticias de que Dios nos perdonará y nos librará de la culpabilidad; buenas noticias de que Dios traerá significado a la vida y la hará abundante; y buenas noticias de que hay esperanzas para la vida venidera. Y note también en el versículo 1 que son buenas de Dios, y ese es el enfoque del griego, dice: “De Dios”. Y es importante que Pablo dijera eso porque la palabra ‘euangelion’ era una palabra griega común, y, ¿sabe cómo era usada?, era usada en el culto de la adoración al emperador; estaba relacionada  con el culto al emperador. Ahora, usted se recordará que en el imperio Romano, la gente tenía la responsabilidad de adorar al emperador como si fuera dios, un dios; y cuando alguien que venía del partido oficial del emperador, iba a hacer un anuncio importante acerca de algún acontecimiento importante que tenía que ver con el emperador, era llamado el ‘euangelion’, buenas noticias.

Por ejemplo: “Buenas noticias: el emperador ha dado luz a un heredero”, esa sería una manera en la que era usada, o: “Buenas noticias: el heredero ha llegado a su edad”, o: “Buenas noticias: tenemos un nuevo emperador conforme llega al trono”; esto era el ‘euangelion’. Pero Pablo dice esto, escuchen: “Les estoy escribiendo en Roma, los que están a oír el ‘euangelion’ del imperio Romano, y les estoy diciendo: ‘Ustedes tienes buenas noticias, pero no son de César’”, ¿son de quién? ¡De Dios! Realmente esas  son buenas noticias, porque francamente la mayoría de los cesares eran malas noticias para comenzar; éstas son buenas noticias de Dios. Ahora, usted no puede detenerse y pensar: “¿Por qué Dios me va a dar buenas noticias? No lo merezco”, y tiene razón, pero así es, Él trae buenas noticias aquellos que no lo merecen.

El Doctor Donald Grey Barnhouse, creo yo, captura el pensamiento el pensamiento en un párrafo fascinante en el cual él relata una historia. Escuche, él dice que se le contó de un joven en Francia que era muy amado por su madre, que se entregó a una vida de impiedad, que lo llevó más y más al pecado a mayor profundidad; él se enamoró de una mujer perversa que lo alejó más y más a la injusticia, lo llevó a la injusticia. La madre, de la manera natural, buscó traerlo de regreso a un plano más alto, y la otra mujer lo resintió de manera amarga. Y una noche, la historia cuenta que la mujer mala acusó al hombre de que realmente no la amaba porque él permitió que su madre interfiriera, y él prometió y le dijo que la amaba. Ella apeló a su mente embragada diciendo: “Si realmente me amas, entonces te vas a deshacer de tu madre y de sus ruegos constantes”. Bueno, de acuerdo con la leyenda, el joven salió corriendo de la habitación a una casa cercana, en la cual su madre vivía, y le pegó hasta matarla, arrancando el corazón de su cuerpo para llevarlo de regreso a su amante como prueba de que él había quitado la vida de su madre.

Y después dice Barnhouse –llego al clímax del cuento–: Conforme entró corriendo, en su insensatez, él se cayó y, a partir del corazón ensangrentado, salió una voz que le dijo: “Hijo mío ¿estás lastimado?”. Barnhouse dijo: “Esa es la manera en la que Dios, un perdón absoluto y total”, entonces, así es como Dios ama. Carlos Wesley lo expresó en un himno “La profundidad de la misericordia. ¿Puede haber misericordia aún reservada para mí? ¿Puede mi Dios perdonarme y hacer un lado su ira al primero de los pecadores? He resistido su gracia por mucho tiempo, he provocado su ira, no he oído sus llamados, lo he entristecido mil veces”. Entonces, Wesley se maravilló entre las buenas noticias de que Dios le extendió esto a los hombres inmerecedores. Amados, estas son buenas noticias. ¿No les da gusto tener estas buenas noticias?

Ahora, vamos a ver en estos 7 versículos, y vamos a ver en las próximas semanas cómo se desarrollan las buenas noticias; y esencialmente, aquí hay 7 aspectos. Vamos a comenzar con el primero: el predicador de las buenas noticias, el predicador de las buenas noticias. Quizás es porque soy un predicar y ministro que me encuentro… me hayo atraído, me veo con un gran deseo de pasar algo de tiempo en esto porque me habla tanto; y, si usted me permite, por un momento me voy a predicar a mí mismo. Ahora, Dios llamó a un hombre único para que fuera el vocero primordial de las buenas noticias. Versículo 1, Pablo, ¿se acuerda de él? Pablo, él era ese hombre, el predicador de las buenas noticias, único; se le encomendaron los misterios, aquello que había estado escondido de generaciones pasadas y pueblos pasados, y ahora revelados –es lo que dice en Efesios 3 y Colosenses 1–, él era el orador primordial de Dios para ser el heraldo de las buenas noticias; ese judío sobresaliente con preparación académica griega y ciudadanía romana; ese hombre con capacidades increíbles como líder; un peleador muy motivado, determinado, expresivo, brillante; un hombre con una capacidad de expresión única; especialmente llamado y convertido por Dios mismo.

Ese hombre que completó tres viajes misioneros, proclamando las buenas noticias desde Jerusalén a Macedonia, y cruzando por ese territorio. Pablo fue uno siervo único que podía hacer milagros; sin embargo, no podía quitarse su propio aguijón en la carne. Pablo que podía salir de prisiones, como lo hizo en Filipos; sin embargo, fue un prisionero, Pablo es el predicador. Y le recuerdo que todo predicador que ha predicado desde ese entonces, ha dependido de los sermones de Pablo para su material; 13 libros del nuevo testamento; el legado de este hombre a través de la inspiración del Espíritu  Santo. Ahora él nos cuenta tres cosas acerca de si mismo en el versículo 1. Primero, Pablo, siervo de Jesucristo –la palabra es ‘esclavo’ realmente–, observe conmigo por un momento Éxodo 21. Permítame ver si le puedo dar un contexto judío para la manera de pensar de Pablo.

En Éxodo capítulo 21 encontramos, descubrimos algo de la relación entre amo y esclavo, amo y siervo entre el pueblo de Dios, conforme Dios le das unas leyes; y en los versículos 5 y 6 leemos esto: “Si el siervo dice: ‘Amo a mi amo, mi esposa y mis hijos, no voy a irme como alguien libre’”; en otras palabras, si el siervo dice: “No sirvo porque se me forza, no sirvo porque se me paga, no sirvo porque tengo temor. Sirvo porque amo a mi amo; por lo tanto, nunca voy a salir como un hombre libre”, y él era conocido como un esclavo. Y esto es realmente la esencia de la palabra ‘doulos’ usada en Romanos 1; un esclavo, un esclavo voluntario. Y observe lo que sucedió en el versículo 6: su amo lo traía a los jueces y ellos afirmaban esto, y ellos también lo llevaban a la puerta o un marco de una puerta en donde había madera, y su amo perforaba su oído y lo servía para siempre. Y si usted decía: “Quiero servir motivado por amor, y nunca me voy a ir porque te amo”, entonces era llevado usted a la puerta y ahí donde las mujeres se perforan los oídos, lo cual es insignificante, algo muy significativo sucedía, y ese lóbulo del oído era presionado contra la madera, y era perforado, y llevaba de manera permanente la marca que expresaba, “soy un esclavo de amor”.

Ahora, esa es la esencia de lo que está detrás de Romanos 1:1 –regrese a esa porción–, y Pablo está diciendo: “Yo soy un esclavo, esto es algo que yo he escogido por amor, no por temor”. Y había millones de esclavo en el imperio romano; quizá no todos entendían este concepto judío, quizás algunos de ellos sí, estoy seguro de que algunos  servía por amor; pero la mayoría de los esclavos en el mundo romano, en la cultura griega, no eran tratados como personas, sino como objetos, como herramientas; si usted quería, usted podía matar a sus esclavos; no era algo importante. Por lo tanto, algunos comentaristas bíblicos dicen acerca de este pasaje que Pablo está usando ‘doulos’ solo en su sentido judío; que él solo está hablando de la afirmación de su amor, y de que está hablando de la dignidad de un servicio así; y, por cierto, en el uso hebreo del concepto de siervo, alguien en los rangos más elevados podía ser un siervo; los reyes tenían siervos, ministros que ministraban a sus necesidades reales; y entonces, en un sentido hebreo, un siervo podía ser un término sublime de gran honor y gran dignidad.

Por ejemplo, en Génesis 26:24, dice que Abraham era un siervo; Números 12:7 dice que Moisés era un siervo; en Josué 24 dice que Josué era siervo; en 2ª de Samuel 7:5 dice que David era un siervo; y en Isaías 20:3 dice que Isaías era un siervo; y en Isaías 53 dice que cuando el Mesías venga, será un siervo. Y entonces, muchos comentaristas creen que Pablo está diciendo: “Soy un siervo de Jesucristo”, y que dice esto como un énfasis de la dignidad de su responsabilidad en un sentido hebreo, más que en un sentido griego del menosprecio; pero realmente creo que eso no es correcto. No es el punto de Pablo. Sí hay cierta  exaltación, hay cierto honor, hay cierta dignidad maravillosa incomprensible por ser llamado siervo un siervo de Jesucristo; hay un sentido en el que usted espera servir a la majestad y realeza del Rey de Reyes y Señor de Señores, y eso es verdad; pero no es verdad separar eso de lo que los gentiles habrían entendido del mismo término. Y para el mundo griego mismo, ‘doulos’ significaba esclavitud total, un esclavo; no dignidad, sino humildad; y yo creo que Pablo quiere que veamos  eso en ese sentido también.

Él escoge otras dos palabras para hablar de su servicio. 1ª de Corintio 3 nos da una de ellas, versículo 5, y aquí obviamente su énfasis se encuentra en la humildad: “¿Qué pues es Pablo y que es Apolos?”, diáconos; de ahí obtenemos la palabra ‘diáconos’, significa un mesero; si usted veía esa cultura, realmente significaba alguien que quitaba los platos sucios. “Pero, ¿qué somos nosotros más que meseros, mediante los cuales creísteis conforme a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolo regó, y Dios dio el crecimiento; así que en el que plantes, algo en el que riegas, sino Dios que da el crecimiento, no somos nada –él dice– sino meseros”. Más adelante, en 1ª de Corintios 4:1 él dice: “Somos siervos de Cristo”, y él usa una palabra diferente, él usa la palabra ‘huperetes’, es la palabra traducida “ministros” en algunas versiones, es ‘huperetes’, ‘huper’ significa abajo, ‘etes’ viene de una palabra que significa remar, es un remero; tenían barcos de tres niveles con tres cubiertas, en esas tres cubiertas habían tres niveles de esclavos de galeón que estaban remando para que esos navíos, esos barcos avanzaran.

Y Pablo dice: “Acuérdense de mí como un esclavo de galeón de tercer nivel”, eso es humildad; no puede ir más abajo de eso. Entonces, sí, creo que hay un pensamiento hebreo aquí de dignidad, de honor, de respeto; pero está mezclado de manera maravillosa con la humildad del significado del término griego; de tal manera que Pablo, de manera paradójica, se encuentra así mismo, tanto exaltado como el siervo de Cristo, como también humillado; una expresión de humildad y dignidad, y esta es la ambivalencia que todo representante de Jesucristo lleva. Algunas unas veces, cuando pienso en la dignidad de lo que hago me abruma; algunas veces cuando me doy cuenta de que me pongo de pie y proclamo el Evangelio de Dios, cuando me pongo de pie y proclamo lo que he aprendido de la Palabra de Dios, y el ministerio de Pablo, y la enseñanza de las Escrituras bajo el poder del Espíritu de Dios, me doy cuenta de que no hay un llamado más elevado en el mundo que ese.

Y ahí hay una dignidad maravillosa, y la Biblia dice: “Nunca hables una palabra en contra de alguien que represente a Cristo; no acuses a un anciano, a menos de que tengas una buena razón para hacerlo, delante de dos o tres testigos”; y la Biblia dice: “Da honor a quien el honor es debido”; y la Biblia dice: “Págales doble de lo que le debes pagar, si trabajan duro en la Palabra y en la doctrina”; y la Biblia dice: “Respétalos”; y la Biblia dice: “Obedécelos y sométete a ellos, y has que tu vida imite su ejemplo”; es algo sublime. Sin embargo, está esa maravillosa ambivalencia espiritual que dice: “Es el servicio, el tipo de servicio más humilde”, porque usted sabe que lo que usted hace, aquello que usted hace, no se lo ganó por algún derecho, no tiene derecho de hacerlo debido a quién es usted. Y entonces, como dijo Pablo en 1ª de Corintio 3: “Usted no es nadie, no es nada”; y entonces, Pablo era un siervo con todo eso incluía, era un siervo de Cristo, eso significaba que tenía que obedecer de manera absoluta a Jesucristo, y al mismo tiempo, había una dignidad que era maravillosa. En segundo lugar, el predicador del Evangelio dice: “No solo soy un  siervo de Jesucristo, sino también soy llamado a ser apóstol”.

La mejor manera de expresar el griego ‘ser llamado a ser apóstol’ es ‘llamado apóstol’, ‘llamado apóstol’; la idea es que él era un apóstol, no porque él decidió serlo, sino porque Dios decidió y lo llamó de manera eficaz. No hay una selección humana aquí. Por cierto, el término ‘apóstol’ fue usado primero por el Señor en Lucas 6:13, Él llamó a sus discípulos ‘apóstoles’. Ahora, Pablo era llamado apóstol por Dios. Rápidamente, por un momento, acompáñenme a Hechos 9; y usted se acuerda, a partir de la semana pasada, que Pablo iba camino a Damasco a perseguir cristianos, y el Señor lo detuvo y lo cegó, y después vino un hombre llamado Ananías quien cuido de él; y en versículo 15 de Hechos 9, el Señor dijo a través de Ananías a Pablo: “Id, ve, porque instrumento escogido me es éste para llevar mi Nombre”, ¿él es un qué?, un instrumento escogido; no fue su decisión, fue la decisión de Dios.

En el capítulo 22 de Hechos, Pablo mira hacia atrás, y él se acuerda de lo que Ananías le dijo. Ananías llegó a él, así como el Espíritu lo instruyó en el capítulo 9, y le dijo en el versículo 3, hermanos, Saúl recibe la vista: “En la misma hora vi”, y él dijo: “El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conocieses su voluntad, y vieras al Justo y oyeras la voz de su boca –esto es Cristo–, porque tú serás testigo a todos los hombres de lo que has visto y oído”. Observe ahora el capítulo 26, versículo 16, el Señor dice… Pablo está recordando aquí su testimonio: “Pero levántate y ponte sobre tus pies, porque para eso te he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, librándote de tu pueblo y de los gentiles a quienes ahora te envío para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios, para que reciban por la fe, que es en Mí, perdón de pecados, y herencia entre los santificados; por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial”. Él fue llamado apóstol.

De hecho, en 1ª de Corintio 9 él dice: “Ay de mí si no predicare el Evangelio”; él dice: “No me den una recompensa, no me den honor, no nombren una escuela con mi nombre, no pongan una placa en la pared o construyan una estatua; oren por mí. Dios me ha dado la tarea que yo no pedí, y si yo lo echo a perder, estoy en muchos problemas”. En Gálatas 1 él dijo: “Yo soy un siervo llamado apóstol”, y él dice: “Dios me colocó en este ministerio”. Y él dice en el versículo 10 de Gálatas 1: “¿Acaso busco el favor de los hombres o de Dios? Si yo busco agradar los hombres, no debo ser el siervo de Cristo”; y él dice: “Y les he dado, les doy a conocer que el Evangelio que fue predicado por mí, no es evangelio de hombres, porque no lo recibí de hombres, ni fui enseñado por hombres, sino por la revelación de Jesucristo”; él dice: “Mi llamado es de Cristo mismo”.

Ahora, creo que eso es una palabra muy importante. Si usted va a representar al Señor Jesucristo, más vale que sepa que lo llamó a usted; yo no daría un paso hacia delante si no estuviera seguro de que Dios me había colocado en el ministerio; va más allá de mí ahora. El término ‘apóstol’ que es traducido allá en Romanos 1 como ‘apóstol’ significa uno enviado, un comisionado, alguien despachado, un mensajero, un embajador, un emisario. Y por cierto, en esos días, tenían ciertos barcos que se llamaban barcos apostólicos, y los barcos apostólicos no eran  barcos que llevaban apóstoles; tenía un sentido secular, un uso secular; un barco apostólico era un barco de cargamento, era enviado con un cargamento para otra ciudad; y entonces, significaba cualquier cosa despachada o enviada. Y Pablo está diciendo: “Yo fui enviado, pero el hecho de que fue enviado no fue una decisión personal”. ¿Sabía usted que el término ‘apóstol’ aparece 78 veces en el Nuevo Testamento, y en la mayoría de esas ocasiones se refieren a los 12 y a Pablo que fueron enviados de manera especial? De manera especial.

Esta semana leí la historia de un querido predicador de color; él predicaba ahí en una pequeña iglesia en el campo; él predicó con todo su corazón, y era un hombre piadoso y humilde; y un joven vino a predicar un domingo por la noche, que era un joven arrogante, y pensaba que era más de lo que la gente realmente merecía; y él predicó y se vio claro en su actitud que era un hombre orgulloso. Cuando terminó, el querido predicador de color se le acercó y dijo esto: “Joven, ¿usted fue enviado o usted simplemente fue?”, y creo que quizá hay muchas personas que no fueron enviadas, sino que solo fueron; pero Pablo fue enviado, y él lo sabía porque Dios se lo había afirmado.

He estado leyendo en las últimas dos semanas un libro titulado “El Pastor Reformado”, escrito por Richard Baxter, en el año del 1650; y en la primeras 100 páginas, él llama al clero ahí en Gran Bretaña en 1650, y les dice: “Antes de que sigan predicando, más vale que regresen y se aseguran de que son redimidos”; y por 100 páginas les habla de esto: “Más vale de que se aseguren de que Dios los ha enviado”. También hay un sentido oficial en el que tenemos que entender la palabra ‘apóstol’; un apóstol era una responsabilidad oficial; tenía un sentido amplio, y todo mundo, toda persona que lleva el mensaje de Cristo es enviado: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio”; todos somos enviados, todos somos apóstoles con una “a” minúscula. Y el Nuevo Testamento enlista a varias personas que son apóstoles, que están afuera de Pablo, del grupo de Pablo y los 12; pero ellos son los que tienen una “A” mayúscula, una responsabilidad oficial.

Y si ustedes estudian el Nuevo Testamento, descubriría que tenían que ser llamados directamente por Jesucristo, esto es directo y verbalmente y personalmente por Él; tenían que haber sido testigos oculares de Cristo y su resurrección; y Pablo lo fue, porque lo vio en el camino a Damasco; fueron capacitados de manera especial por parte del Espíritu Santo, para poder escribir correctamente el Nuevo Testamento, porque Jesús les hizo la promesa de que el Espíritu vendría y viviría en ellos y los llevaría a toda, ¿qué?, la verdad, y les traería a su memoria, haría que se acordaran de todo lo que Él había dicho. También se les dio la capacidad de hacer señales y milagros y obras poderosas, milagros que son llamados por el apóstol Pablo, ‘las señales de un apóstol’; y su responsabilidad no estaba restringida a una iglesia local, ni por un corto periodo de tiempo; sino que se volvieron el cimiento, en el cual toda la historia de la iglesia está construida.

Entonces, estos 12 apóstoles, únicos, estos 12 hombres únicos más uno, Matías, reemplazando a Judas, eran el cimiento; tenían que ser llamados por Jesús mismo, tenían que ser testigo oculares de su resurrección, recibieron el Espíritu Santo mediante el cual pudieron escribir la revelación, y podían hacer señales y maravillas y obras poderosas; y su responsabilidad se extendió más allá de cualquier congregación local; y Pablo fue una de esas personas tan, tan especiales, y él sabía que Dios lo había llamado. Usted sabe, en Jeremías 23 dice que había algunos profetas que salieron, pero nunca fueron enviados, y la gente nunca debe escucharlos. Oh amados, quiero decirlse que hay tantos profetas así, como ellos el día de hoy, que están allá afuera hablando, pero no deben ser escuchados; son profetas condenados, falsos profetas; y después están aquellos que nunca fueron enviados, simplemente salieron, no tienen la unción de Dios; y no debemos escucharlos. Han corrompido a la iglesia a lo largo de todos los siglos de su existencia, y continúan haciéndolo aún el día de hoy.

Y entonces, Pablo dice: “Soy siervo –dice Pablo–, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol”; y, por cierto, él se llama a sí mismo, al principio de varias de sus otras cartas; y en tercer lugar –ahí vamos a detenernos con este punto–, apartado para el Evangelio de Dios. ¿Quiere saber algo básico? Usted no puede servir a Dios, a menos de que sea apartado o separado, no puede ser hecho; es una idea rica, rica. La palabra ‘apartado’ es la idea de apartar, separar. Usted puede regresar en el entendimiento del Antiguo Testamento al capítulo 13, por ejemplo, de Éxodo, y usted verá que Dios quiso apartar para Él al primogénito de los hombres, al  primogénito de las bestias; puede remontarse a Números 15, y verá que Dios quiso las primicias, la primera parte de la cosecha; y puede ir Números 8 y ver que Dios apartó a los mejores hombres, consagró a los levitas para su servicio; y puede ir a Levítico 20, y ver que Dios tomó a la nación entera de Israel, de acuerdo con Levítico 20:26, los separó de todas las naciones y dijo: “Este pueblo es santo para el Señor”.

Y en cada uno de estas Escrituras que les acabo de dar, el separar al hombre y a la bestia, el separar a las primicias, el separar a los levitas, y separar a Israel, en la versión Septuaginta, la versión griega, usa la palabra ‘aforisane’, y esa es exactamente la misma palabra que se usa aquí; significa ‘separación en el sentido más pleno’. Esos animales, y esos primogénitos, esos hijos primogénitos, fueron totalmente separados al Señor; las primicias lo mismo, los levitas igual, la nación igual; no debía haber mezcla alguna. Y Pablo sabía que una vez que fue llamado apóstol, él fue desconectado del pasado. Por cierto, ‘aforisane’, tiene en medio una pequeña frase, ‘foris’, que puede ser la raíz de la palabra ‘fariseo’; ‘fariseo’ significaba ‘uno separado’. Y su vida enterada, hasta este punto, su vida adulta, Pablo había sido un fariseo, separado a la tradición o separado para la tradición de los judíos. Ahora, él dice: “Yo soy –por así decirlo– un fariseo separado para el Evangelio de Dios”. Buenas nuevas. Ya no más malas noticias del hombre.

En Gálatas 1:15, él dijo: “Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su nombre por su gracia”. Pablo fue separado desde el vientre de su madre; en el camino a Damasco, él fue separado para el Evangelio de Dios; y después se volvió un pastor de la iglesia en Antioquia, y en Hechos 13:2 la Biblia dice que el Espíritu Santo dijo: “Apartadme a Pablo y a Bernabé para enviarlos a la obra a que los he llamado”. Él fue un hombre separado; el secreto de su servicio es que era un esclavo; él se rindió de manera total al Señor; él fue un apóstol enviado para llevar el mensaje; y amados, él cortó el cordón. Quiero decirles que hay más gente en el ministerio del Evangelio que ven poco fruto y no ven poder, aunque pueden entender que deben ser siervos, y pueden haber sido llamados, pero en algún punto a lo largo del proceso no están dispuestos a ser separados; apartarse.

¿Sería tan amable de ver conmigo una última referencia? La última que veremos por está ocasión. 2ª de Timoteo 2. ¿Ustedes se acuerda de la situación de 2ª de Timoteo 2? Timoteo era un siervo del Señor, siervo de Cristo. Timoteo era un apóstol con una “a” minúscula; no uno de los 12 más Pablo; no obstante, un mensajero enviado. Pero Timoteo había llegado a un punto en su vida en que todo estaba desmoronándose: lo perdió; él se desmoronó. ¿Sabe usted lo que estaba pasando? Bueno, simplemente al ver esta carta, puede ver muchas cosas; versículo 6, capítulo 1: “Por lo cual, te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos”. ¿Qué quieres decir con ‘avives el fuego del don de Dios’? ¿Cuál era el don de Dios? Bueno, el don de Dios fue la capacitad particular que tenía para el ministerio, la predicación y la enseñanza, y eso era un don de Dios que se le dio y le fue confirmado por aquellos que tenían conocimiento, y confirmado por la imposición de las manos. En otras palabras, él estaba volviéndose flojo en el ministerio; simplemente no estaba funcionando.

Y después dice: “No solo no está funcionando, sino que –versículo 7– Dios no nos ha dado espíritu de cobardía”; se había vuelto tímido en lugar de valiente; versículo 8: “Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo”. Aquí está Timoteo, un hombre discipulado personalmente por Pablo, lo suficientemente dotado como para haber seguido a Pablo como el pastor de la iglesia Efesia; este es el Timoteo de quien Pablo le dijo a los Corintios: “Se los voy a enviar para que él los corrija, porque él les va a recordar toda mi manera de operar, de cómo hago todas las cosas”, esto fue reproducción, este era el hijo número uno, y él no está funcionando, él es tímido, y está avergonzado del Evangelio, inclusive de estar asociado con Pablo. Y capítulo 2, versículo 15: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado como obrero que no tiene de qué avergonzarse, y que usa bien la palabra de verdad”, aparentemente, ni siquiera realmente estaba haciendo su trabajo, estaba cumpliendo con su trabajo con la Palabra de Dios; pero el versículo 16 dice que estaba involucrado en palabrerías  profanas y vanas, luchando ahí con filosofías.

Versículo 22 indica que él probablemente estaba enredándose con algunas pasiones juveniles; versículo 23, que él estaba involucrado en cuestiones necias e insensatas; él carecía de gentileza. En otras palabras, todo estaba desmoronándose. Él había sido jalado por el sistema; y la palabra le llega en el capítulo 2, versículo 4, Pablo le dice esto: “Timoteo, ¿se te ha olvidado que eres un soldado? –versículo 3– ¿Se te ha olvidado que debes soportar el sufrimiento como un buen soldado? (y, ¿se acuerdan de esto?) Ningún hombre que pelee en la batalla, puede enredarse con los asuntos de esta vida”. ¿Oye lo que está diciendo? “Timoteo, no puedes verte atrapado por las concupiscencias de este mundo; Timoteo, no puedes enredarte en las filosofías de este mundo; no puedes ser atrapado por ser avergonzado del Evangelio, por la intimidación de este mundo; no puedes ser atrapado por la sociedad que busca la comodidad; debes ser diligente en avivar el fuego de don de Dios. Timoteo, ¿se te olvidó que no debes enredarte en los asuntos de esta vida?”.

Cuando entras al ministerio de Jesucristo, cortas el cordón, te apartas. Ese es el tipo de hombre que fue Pablo, un siervo de Cristo, pero no solo eso, llamado apóstol; pero no solo eso, separado, apartado; y él nunca se enredó con los asuntos de esta vida. He conocido a hombres que han salido del ministerio porque amaron el dinero, las posesiones; no pudieron cortar el cordón, cayeron en pecado moral, el mundo los atrajo; o estaban más preocupados por su reputación, y entonces cuando tuvieron la oportunidad de hablar, se aseguraron de que nunca ofendieran a nadie, y al hacerlo, ofendieron a Dios porque no se apartaron. Qué ejemplo es él para nosotros. Su posición: fue un siervo; su autoridad: fue enviado por Dios; su poder: fue apartado; su mensaje: buenas noticias, y buenas noticias que han venido de Dios mismo. Ahora, usted conoce al predicador. La próxima semana o dos semanas, o tres semanas creo, hasta que regrese a este tema. La próxima vez, creo que hasta que regrese este tema; la próxima vez, la promesa de las Buenas Nuevas, versículo 2; e inclusive, podamos llegar hasta el versículo 3.

Oremos. Padre, gracias por hablar a mi corazón en esta noche, por refrescar de nuevo mi propia alma, lo que yo soy, porque sé que este hombre es el ejemplo. Porque él dijo: “Sed imitadores de mí, así como yo soy de Cristo”. Que yo también sea un siervo fiel, entendiendo tanto en la dignidad como en la humildad, de este servicio; que tenga yo la afirmación de ser llamado, aunque no como un apóstol, como los 12 y Pablo, sin embargo, como un enviado, construyendo sobre su cimiento; y que yo, Padre, también sea apartado; que yo no me enrede en los asuntos de esta vida; que no ceda al atractivo que presenta la debilidad de mi carne para hacer a un lado la diligencia del estudio para trazar bien la Palabra; que no vea atraído por el mundo, que no sea tímido, que no sea traído por el mundo para avergonzarme del Señor o de aquellos que lo representan aunque sean prisioneros; que no convierta mi ministerio; que no me resbale y convierta mi ministerio en un debate filosófico; que no sea yo atraído por las concupiscencias de la injusticia; que no sea yo alguien que sea contencioso, que da lugar a la contención, que carece de gentileza.

En resume, así como el Espíritu de Dios le dijo a Timoteo, que yo sea un buen soldado, que sabe que no puede enredarse en los asuntos de esta vida. Y oro también esto por todos ellos, tu congregación, tu pueblo. Todos nosotros que peleemos la batalla; todos nosotros somos tus siervos; todos nosotros hemos sido llamados y enviados a este mundo para ser testigos; y todos nosotros debemos ser apartados. Enséñanos lo que eso significa, a manera de aplicación, en nuestras propias vidas, para que podamos llevar las Buenas Nuevas a un mundo que literalmente se está muriendo de todas las malas noticias; y que también haya muchos que oyen esas buenas noticias, porque nosotros también hemos sido fieles. Oramos en el nombre de Cristo. Amén.

John MacArthur

Es el pastor-maestro de Grace Community Church en Sun Valley, California, así como también autor, orador, rector emérito de The Master’s University and Seminary y profesor destacado del ministerio de medios de comunicación de Grace to You.

Desde que completó su primer libro que fue un éxito en ventas, El Evangelio según Jesucristo, en el año 1988, John ha escrito cerca de 400 libros y guías de estudio, incluyendo Fuego Extraño, Avergonzados del Evangelio, El Asesinato de Jesús, El Hijo Pródigo, Doce Hombres Inconcebibles, Verdad en Guerra, El Jesús que no Puedes Ignorar, Esclavo, Una Vida Perfecta y la serie de Comentarios MacArthur del Nuevo Testamento. Los títulos de John han sido traducidos a más de dos docenas de idiomas. La Biblia de estudio MacArthur, el recurso que es la piedra angular de su ministerio, está disponible en el idioma inglés (NKJ, NAS y ESV), español, ruso, alemán, francés, portugués, italiano, árabe y chino.

John y su esposa, Patricia, viven en el sur de California y tienen cuatro hijos casados: Matt, Marcy, Mark y Melinda. Ellos también disfrutan de la alegre compañía de sus 15 nietos.

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Divisiones en la Iglesia (Judas 1:17-19)

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Enseñando la Verdad

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Enseñando la Verdad

John MacArthur

Nota del editor: Este es el cuarto y último capítulo en la serie «Falsos maestros«, publicada por la Tabletalk Magazine.

A través de los años, he hablado con muchos pastores, la mayoría de los cuales son hombres que trabajan fielmente en circunstancias difíciles, haciendo todo lo posible para satisfacer las expectativas de su iglesia. La rutina típica del pastor está llena de actividades que le impiden estudiar, pasar tiempo a solas y reflexionar. Está ocupado aconsejando a los atribulados y confundidos, visitando a los enfermos, evangelizando a los perdidos y compartiendo con los miembros de la iglesia.

Los que están en los bancos generalmente esperan que su pastor haga de estas cosas su más alta prioridad. Parecen pensar que el estudio y la preparación para la predicación son un lujo; actividades discrecionales que el pastor puede hacer en su tiempo libre, si es que tiene alguno.

Sin embargo, es exactamente lo opuesto. La responsabilidad del pastor de enseñar a la congregación es su primera y más importante prioridad. Otros deberes pastorales, aunque muy importantes y a menudo urgentes, nunca deben tener preeminencia sobre la enseñanza o abrumarlo con tanta actividad que le falte tiempo para prepararse adecuadamente para el ministerio de la Palabra.

La Escritura es clara sobre esto. Los apóstoles en Jerusalén enfrentaron tanto trabajo que tuvieron poco tiempo para la oración y el ministerio de la Palabra. Ellos dijeron: «No es conveniente que nosotros descuidemos la palabra de Dios para servir mesas» (Hch 6:2, aquí y siguiente). Por lo tanto, los apóstoles pidieron a la congregación que seleccionara hombres capaces y calificados para que hicieran el trabajo de servir para entonces ellos poder dedicarse al ministerio de enseñanza.

Uno de los requisitos fundamentales para que un hombre tenga el oficio de anciano o pastor es que debe «poder enseñar» (1 Tim 3:22 Tim 2:224Tito 1:9). La expresión denota habilidad y aptitud especial: un talento distintivo para la enseñanza. El hombre que carece de esa habilidad no está calificado (y por lo tanto no está llamado por Dios) para ocupar el cargo de pastor.

El término pastor significa «guía, apacentador». Una de las formas más importantes para un anciano «pastorear el rebaño de Dios» (1 Pe 5:2) es alimentar y guiar a su gente con doctrinas e instrucciones de la Palabra de Dios.

La responsabilidad del pastor de enseñar a la congregación es su primera y más importante prioridad.

En Efesios 4, Pablo enumera algunos de los principales dones que Cristo le dio a Su pueblo. A diferencia de los dones espirituales que encontramos en Romanos 12:6-7 y 1 Corintios 12:8-10, estos dones no son destrezas o habilidades individuales. Son hombres, llamados a ser líderes y oficiales en la iglesia: «Y Él dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros» (Ef 4:11). Estos son cuatro oficios, no cinco. Pablo coloca «pastores y maestros» en una misma expresión con una construcción única. Él está hablando de pastores que son maestros.

Cuando el Apóstol le da su instrucción final a Timoteo, el enfoque de su exhortación es este texto tan conocido: «Predica la palabra; insiste a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con mucha paciencia e instrucción» (2 Tim 4:2). Cada elemento de este mandato tiene un propósito pedagógico.

Pablo le está ordenando a Timoteo que predique tanto didáctica como doctrinalmente. Eso es inconfundiblemente claro, porque él continúa diciendo: «Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos» (vv. 3-4). La doctrina (literalmente «enseñanza») es la esencia del mensaje de un predicador fiel. La Escritura es el único texto del verdadero pastor; mitos y asuntos que dan comezón de oír son los temas favoritos de los lobos y los mercenarios.

La naturaleza misma de la Palabra de Dios exige un enfoque didáctico. Unos versículos antes de decirle a Timoteo que «predicara la palabra», Pablo había escrito: «Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia» (2 Tim 3:16). Fíjate bien en el hecho de que todos los ministerios provechosos de la Palabra de Dios son primeramente instructivos antes que devocionales e inspiradores.

Para asegurarse de que el ministerio de enseñanza no muriera con Timoteo, incluso cuando la predicación de la Palabra de Dios llegara a pasar de moda, Pablo le dijo a Timoteo: «Y lo que has oído de mí en la presencia de muchos testigos, eso encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros» (2 Tim 2:2)

Hoy día, cada predicador fiel que sigue las instrucciones de Pablo para el ministerio está en esa línea de sucesión. El encargo que Pablo le dio a Timoteo es para todos nosotros. Debemos permanecer comprometidos con nuestro llamado, buscando firmemente manejar con precisión la Palabra de Dios.

Este articulo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.

John MacArthur

Es el pastor-maestro de Grace Community Church en Sun Valley, California, así como también autor, orador, rector emérito de The Master’s University and Seminary y profesor destacado del ministerio de medios de comunicación de Grace to You.

Desde que completó su primer libro que fue un éxito en ventas, El Evangelio según Jesucristo, en el año 1988, John ha escrito cerca de 400 libros y guías de estudio, incluyendo Fuego Extraño, Avergonzados del Evangelio, El Asesinato de Jesús, El Hijo Pródigo, Doce Hombres Inconcebibles, Verdad en Guerra, El Jesús que no Puedes Ignorar, Esclavo, Una Vida Perfecta y la serie de Comentarios MacArthur del Nuevo Testamento. Los títulos de John han sido traducidos a más de dos docenas de idiomas. La Biblia de estudio MacArthur, el recurso que es la piedra angular de su ministerio, está disponible en el idioma inglés (NKJ, NAS y ESV), español, ruso, alemán, francés, portugués, italiano, árabe y chino.

John y su esposa, Patricia, viven en el sur de California y tienen cuatro hijos casados: Matt, Marcy, Mark y Melinda. Ellos también disfrutan de la alegre compañía de sus 15 nietos.

2/4 – Sentada a los pies de Jesús

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Mirando hacia atrás después de 80años

Entrevista con Kay Arthur

2/4 – Sentada a los pies de Jesús

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/sentada-los-pies-de-jesus/

Carmen Espaillat: Antes de comenzar el programa de hoy de Aviva Nuestros Corazones, queremos recordarte acerca de nuestra primera conferencia de Mujer Verdadera a celebrarse los días 26-27-28 de febrero del año próximo en Santo Domingo, República Dominicana.

Espero que puedas asistir y que traigas a muchas mujeres contigo.

La conferencia de Mujer Verdadera está diseñada para mujeres que tienen un corazón para alcanzar otras mujeres con la verdad de la Palabra de Dios.

Si eres una maestra bíblica, si eres una líder de un grupo pequeño, esposa de pastor, o simplemente una mujer que ama ayudar a otras mujeres, esta conferencia va a ser de mucho beneficio para ti.

Nancy estará en esta conferencia de Mujer Verdadera, junto a los maestros bíblicos, Crawford & Karen Loritts y Mary Kassian. Dannah Gresh le estará hablando a las mujeres jóvenes.

Josh Davis, Jonathan & Sarah Jerez, así como Dámaris Carbaugh estarán dirigiéndonos en tiempos especiales de adoración.

Podrás obtener muy pronto toda la información acerca de cómo registrarte, al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

Espero que puedas asistir para buscar al Señor junto a nosotras, en la Conferencia Mujer Verdadera, aquí en la República Dominicana.

Kay Arthur: Como que no se puede estudiar la Palabra, es la Palabra de Dios, Dios está hablando, esas son palabras que Él ha exhalado, que Él ha escrito, que son tu vida, por supuesto invierte en la Palabra.

Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy continuará la conversación que comenzó ayer. Estamos en el segundo día de una serie de cuatro días llamada “Mirando hacia atrás, después de los ochenta.”

Nancy: En esta semana estoy tan agradecida de tener esta oportunidad de conversar con mi querida amiga Kay Arthur; cuando este programa salga al aire, ella habrá pasado de sus ochenta años. En realidad tuvimos esta conversación hace un tiempo atrás mientras Kay anticipaba su cumpleaños.

Ella ha sido de mucha bendición a muchas de nuestras oyentes y para mí personalmente. Estoy verdaderamente agradecida por la oportunidad de dar honor a esta mujer de Dios y por nuestras oyentes que tienen la oportunidad de aprender de su vida.

Kay, bienvenida una vez más a Aviva Nuestros Corazones.

Kay Arthur: Muchas gracias.

¿Podría contarte una historia por el deseo que tienes por tus escuchas?

Nancy: Sí, por favor.

Kay: Cuando me convertí a la edad de veintinueve años, yo le dije a Dios que regresaría con mi esposo del cual yo estaba divorciada. Aunque él no era creyente, yo le dije a Dios que regresaría con él porque yo sabía que Dios odiaba el divorcio. Pero él se suicidó.

Después me casé con Jack. Nos casamos y fuimos a México. Tenía dos hijos. David nació allí en México donde fuimos misioneros por tres años y medio. Luego tuvimos que dejar el campo misionero porque me enfermé del corazón.

Pero bueno, estaba sentada allí, y estaba trabajando con adolescentes. Estaban conociendo del Señor, y les estaba enseñando la Palabra de Dios. Estaba sentada allí esa mañana en la mecedora y amamantando a David, y me molesté con el Señor. Dije, “Señor, ¿Dónde estabas Tú cuando yo era adolescente? ¿Por qué no dejaste que alguien como yo viniera a mí cuando yo era adolescente? ¿Por qué no mandaste a alguien que me hablara de la Palabra como yo les estoy dando la Palabra a estos adolescentes?”

Dios solo habló a mi corazón – nunca he oído voces audibles o algo así – pero Él habló a mi corazón y dijo, “Yo te salvé cuando quise salvarte, y si paras de quejarte y compartes tu historia, la usaré para ayudar a otros.

Así que, aquí estamos.

Nancy: Y ciertamente Él lo ha hecho.

Kay:  ¿No es maravilloso?

Nancy: Sí lo es. Es una gracia maravillosa. De eso se trata – no solo para nuestros años de juventud sino también al envejecer.

Al recordar, estoy segura que estás reflexionando ahora en tus ochenta y tantos años – porque éste es un cumpleaños que marca un tiempo especial. Me encantan estos tiempos que marcan un momento especifico, y me gusta reflexionar en lo que el Señor ha hecho y dónde me ha traído.

Pero me pregunto Kay, ¿Mientras recuerdas, habrá quizás dos o tres personas – amistades o mentores o personas que te alentaron– que han sido de influencia clave en tu vida, personas que te han ayudado a amar al Señor, a amar Su Palabra, o que han sido usados en una manera especial en tu vida?

Kay: Bueno mi primer mentor en mis primeros años fue un muchacho que comencé a salir con él después que me convertí. Él me trajo la traducción del Nuevo Testamento Phillips, y me trajo biografías de grandes cristianos. Así que yo leí: Hudson Taylor, Robert Murray M’Cheyne, Andrew Murray, Madame Guyon, y muchos más. Ellos fueron mis mentores – Isabelle Kuhn. Y esas biografías fueron las que me guiaron en esos primeros días, aparte de la Palabra de Dios.

Yo diría que las personas con las que he trabajado en este ministerio desde que Dios comenzó Ministerio Precepto, las amistades que Él ha traído a mi vida que todavía son mis amistades, las personas que me han amado con todos mis defectos y han sido amistades fieles: Jan Silvious, Billy Campbell, Tommy Hammil. Yo puedo ir con todas estas personas buenas y decirles que cada una de ellas, solo por sus vidas y solo por su paciencia conmigo y su relación de amistad…

He visto crecer a las personas jóvenes de las cuales he tenido la oportunidad de enseñarles la Palabra de Dios convertirse en esposas y esposos piadosos y maravillosos padres. Eso es lo que diría yo que me ha discipulado. No ha habido ningún individuo que se haya sentado y dicho, “Está bien, ahora yo soy el mentor y tú vas a ser el discípulo”.

Nancy: Mucho de eso pasa de manera natural en el curso de la vida y en el vivir con otros creyentes. Y tú te has convertido en mentora y amiga de un sinnúmero de personas cuyos nombres no sabrás de este lado de la eternidad. Yo sé que muchas de esas mujeres

Quisieran agradecerte.

Kay: Quiero contarte de una pareja: Mia y Costel Obgleski. Son de Rumania. Hace años fui a hablar a la escuela teológica internacional de Cruzada Estudiantil. Dios me dirigió a dar una apasionante ilustración del sufrimiento de un hombre de Rumania.

Cuando terminé de enseñar (un almuerzo siguió después de esto), esta mujer vino a mí y dijo, “Lo que tú dices de Rumania es verdad, pero estas personas no te creen. Realmente no te entienden”.

Yo dije, “¿Cómo sabes?”

Ella dijo, “Yo soy de Rumania.”

Yo le dije, “¡¿Rumania?! Yo quiero ir a Rumania pero el comité que vela por mí no me deja ir porque tienen miedo a que me vayan a meter en la cárcel, pero tú puedes ir por mí.

¿ Sabías que ellos están encargados de nuestro ministerio (Euro Asiático entero? ¿Sabías que todas las personas en mi vida, son el mayor ejemplo para mí de lo que significa ser un discípulo de Jesucristo y a hacer discípulos de otros?

Estamos en 185 países. Muchos de ellos, por esa pareja. Estamos en setenta lenguajes. Muchos de ellos, por esa pareja. Y aquí están, esta pequeña pareja de Rumania, y al venir cargados por su gente, esto es lo que Dios hizo.

Así que cuando me preguntas acerca de mentores, yo fui guiada por el Señor – y mi esposo – a integrarlos en nuestro personal – pero yo integré como parte del personal a personas mucho más capacitadas que yo. Mucho más consagradas que yo. Y ellos son ejemplo para mí, un ejemplo muy precioso para mí.

Así que nunca te enorgullezcas y trates de hacer todo tu sola. Simplemente tienes que ver cómo Dios está tejiendo tu vida junto con otros para cumplir los propósitos de Su Reino.

Nancy: Amén así es, bueno Kay, si por algo eres conocida, es por hacer que la gente se sumerja en la Palabra y enseñarles cómo estudiar la Palabra de Dios. Tienes un mensaje de vida maravilloso. Esto no es teórico para ti. Esto es algo que tú vives, y yo he visto esto vez tras vez a través de los años mientras hemos conversado. Es como que tienes la Palabra en tu sangre. Te tocamos y sale la Palabra de ti. Y a mí me encanta eso.

Mientras piensas en tu pasado, luego de más de cincuenta años de estudiar la Palabra de Dios, profundizando en ella, ¿Qué ves tú como beneficio y bendición del estudio acumulado de la Palabra de Dios por años– algunos de estos textos una y otra y otra vez? ¿Qué diferencia ha hecho eso en tu vida?

Kay: Bueno, ha hecho una enorme diferencia. De hecho, pienso que es la diferencia entre ser un doctor y el paciente, en lo que se refiere a tu Cristianismo. Si conoces la Palabra – Sus Palabras son espíritu y vida. ¿Te acuerdas al final de Deuteronomio cuando Moisés vino y dijo todas estas palabras y los cantos y el pueblo escuchaba?

Luego él dijo, “Fijad en vuestros corazones todas las palabras con las que os advierto hoy, las cuales ordenaréis a vuestros hijos que las obedezcan cuidadosamente, (eso es lo que estás haciendo en tu programa radial) todas las palabras de esta ley. Porque no es palabra inútil para vosotros; ciertamente es vuestra vida. Por esta palabra prolongaréis vuestros días en la tierra adonde vosotros vais” (32:45-46).

En otras palabras, si vives de la manera en que te digo que vivas, vas a vivir por más tiempo en la Tierra Prometida. Cuando desobedeces es cuando te vas a meter en problemas y serás echado fuera.

Así que yo diría que la mayoría de las personas hoy, creo yo, están fallando en su caminar cristiano o están débiles o enfermizos o incapacitados porque no conocen a Dios . En Daniel 11:32 dice, “mas el pueblo (y es en el tiempo de Antíoco Epífanes – el cual fue un tiempo horrible para el pueblo judío – pero él dice mas el pueblo) que conoce a su Dios podrá pararse firme y tomar acción, para hacer proezas para Dios” (parafraseado).

Nancy: Mientras estás compartiendo, Kay, yo sé que es algo que se van a llevar nuestras oyentes de seguro, es que la Palabra de Dios está viva. Es poderosa. No está seca. No es aburrida. Y pienso que mucha gente tiene esa impresión de la Escritura, que es seca y aburrida. Una de las cosas que recuerdo mientras te escucho es que la gente que piensa de esa manera de la Escritura probablemente no la está leyendo y probablemente no la está viviendo como tú lo has hecho.

Parece que una de las razones que la Escritura se ha convertido tan viva para ti es que tú te adentras en ella, pasas tiempo en ella. La estás leyendo, y estudiando una y otra vez. Así es como la Palabra de Dios toma mayor significado en tu vida. ¿No es así?

Kay: Exactamente. El problema es que vivimos en un mundo muy ocupado y mi agenda es igual a la de cualquier persona. Vivimos en un mundo ocupado, pero tenemos que sacar tiempo. Tenemos que sentarnos a Sus pies. Y cuando nos sentamos a Sus pies, lo escuchamos a Él, en un sentido, en realidad se alarga nuestro tiempo. Solo tenemos veinticuatro horas, pero se alarga, hace que nuestro tiempo sea más eficiente.

Me da confianza. Me ayuda a seguir adelante porque yo sé, “Dios lo tiene en control,” o “está bien, esta amiga se portó desagradable, pero Dios lo sabe y yo sé que no fue su intención,” o lo que sea. En otras palabras, yo sé cómo lidiar con la vida.

Por eso es que estoy tan interesada en que la gente estudie la Palabra de Dios inductivamente. Y por inducción, me refiero que van a la Palabra de Dios por ellos mismos. Una de las cosas que me angustia es cuando escucho a líderes de ministerio de mujeres decir, “Oh, no hagas Precepto si tienes niños pequeños”. Bueno, todos tuvimos niños pequeños. Todos crecimos bajo Precepto. Yo tuve a mi hijo a edad avanzada, y tuve niños, pero decir, “No estudies de esta manera; es muy difícil.” No es muy difícil. Solo toma tiempo.

Pero estás pasando tiempo a los pies de Dios. Él nos dio sesenta y seis libros, Nancy. Y continúo diciéndole a la gente, “Si Él nos dio sesenta y seis libros, Querida, ¿Cuántos crees que Él quiere que conozcamos?”

Ellas me responden “sesenta y seis”.

Y yo dijo, “¡Sí!” Y necesitas conocerlos”.

Cuando Dios habla libro por libro, cada libro tiene un propósito. Cada libro tiene una estructura. Cada libro tiene un mensaje, y no es que quieras obtener un mensaje general. Tú quieres que esas palabras que son espíritu y vida cobren vida en ti, que te guíen.

Me encanta el Salmo 119. El versículo 102 dice esto: “No me he desviado de tus ordenanzas, porque Tú me has enseñado.” El desviarse de Sus ordenanzas es cuando yo cargo culpabilidad o cuando yo pienso que Dios no me ha perdonado. (Tú has escrito un libro excelente acerca del perdón.) Pero cuando pienso que Dios no me ha perdonado, o yo digo, “Bueno, no puedo perdonarme a mí misma”.

Necesitamos conocer y creerle a Dios. Cuanto más lo conocemos, más capaces seremos de creerle y podremos caminar como más que vencedores. Él habla acerca de vencedores. En Apocalipsis, en las cartas a las iglesias, cada una termina con un mensaje al vencedor. Un vencedor no es un súper cristiano. Un vencedor es un cristiano. Si eres un cristiano, eres un vencedor. “esta es la victoria que ha vencido al mundo (1ra de Juan dice) nuestra fe.”

Es tomar a Dios por Su Palabra. Pero no puedes hacer eso si no la conoces.

Nancy: Kay, al comenzar tu día y entrar en la Palabra – no solo cuando estás escribiendo estudios para otras personas – danos un vistazo de cómo se ve tu tiempo con el Señor en Su Palabra al sentarte a Sus pies. ¿Tienes un lugar especial a dónde vas para hacer eso? ¿Hay un tiempo en particular? ¿Podrías darnos un vistazo de cómo se ve eso para ti?

Kay: Claro que sí. Cuando me levanto, me hago una taza de café, y me voy y tengo mi Biblia allí. Tengo mis marcadores, y tengo dos sillas. Me siento en una o la otra dependiendo del sol y qué tan brillante esté. Te puedo decir esto: es en mi dormitorio. Mi dormitorio está bonito. Lo hice bonito y calmado. (Y si a ti te gusta lo bonito, yo pienso que deberías tener un lugar bonito en tu casa para encontrarte con el Señor. Lo que tengas que hacer para hacerlo bonito hazlo bonito para ti.)

Entro, me siento en la silla, y digo, “Oh, Señor” – porque ahí es donde me voy a encontrar con Él. Hoy, aunque no quería, salí de ahí para ir a la sala porque no quise prender la luz a las 4 de la mañana y despertar a mi esposo. Pero eso es lo que hago. Luego abro la Palabra y comienzo a leer.

He tenido a personas que me han dicho en el pasado, “Cuando estás teniendo tu tiempo devocional, no puedes estudiar la Palabra porque no es espiritual. Tienes que leer un devocional.” Y yo pienso, ¿Cómo que no puedo estudiar la PalabraEs la Palabra de Dios. Dios está hablando. Estas son palabras que Él está hablando, que Él ha respirado, que Él ha escrito que son tu vida. ¡Claro que debes pasarlo en la Palabra!

Así que yo lo paso en la Palabra. Oro mientras Dios me guía. El Ministerio de Preceptos pone una lista de oración para nuestro equipo Epafrodito, de algo por lo que orar todos los días. Yo tengo esa lista. También tengo la lista de oración de Marlae Spikard, creo que se llama Mujeres de Esperanza. Así que yo tengo esas dos listas de oración que hago en el día.

También tengo un librito llamado, On This Day [En Este Día]. Escrito por Robert Morgan, y son historias de la historia cristiana de lo que pasó en esos días. Me encantan las biografías. Me encanta oír las historias de mis hermanos y hermanas, y de ahí aprendo. No siempre leo de ahí todos los días porque muchas veces no tengo tiempo.

Mantengo una libreta y un lápiz allí y escribo cualquier cosa que me venga a la mente porque donde quiera que voy a hablar, no traigo el mismo mensaje. Yo digo, “Señor, ¿Qué quieres que diga? En la próxima semana en Carolina del Norte, ¿Qué quieres de diga, y en Arizona?” Así que mantengo una libreta y papel, o doblo los pedazos de papel, y los mantengo en mi Biblia. Escribo cualquier cosa que me venga a la mente para que no se me olvide – recuerda que soy octogenaria. Cuando escuches esto, ya tendré más de ochenta años.

Así que eso es lo que yo estoy haciendo. Le estoy pidiendo a Dios uno de los versículos del Salmo 90, que habla acerca de los días de nuestra vida, que de mayor vigor quizás ochenta años.

Nancy: Y el Señor te ha bendecido en tus ochenta.

Kay: Sí, y luego dice “Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.” En la Nueva Versión Internacional dice, “para que nuestro corazón adquiera sabiduría”, y en la Palabra de Dios para Todos dice, “Haznos entender que la vida es corta, 
 para así vivirla con sabiduría.” (v.12)

La sabiduría es manejar la vida a la manera de Dios . Está basada en conocimiento. Así que obtendremos conocimiento a través de la Palabra de Dios, y luego como leíste en Proverbios, si vas marcando a través de todo lo que Él dice acerca de la sabiduría, es increíble. Luego yo sé, “¿Cómo hago esto? ¿Cómo manejo esto?” Le pido a Dios que me perdone.

Una de las cosas que he estado haciendo es escudriñar mi corazón. Te digo, yo pienso, Señor, con razón no me has llevado a casa todavía¡Tienes mucho que refinar en mi vida! Veo, Nancy, todas las cosas tontas que he hecho. Y luego tengo que ejercitar esto de “Está bien, eso fue tonto. Tú lo sabes. Tú me amas. Aprenderé de eso. Seguiré adelante”.

Hay un versículo en 2da de Corintios capítulo 5, versículo 9, y dice “Por eso, ya sea presentes o ausentes, ambicionamos serle agradables.” Así que si me pongo tensa con mi esposo, entonces voy a regresar inmediatamente a pedirle que me perdone.

Nancy: Kay, una de las cosas que yo tanto aprecio de ti, desde que te conozco, es que tú nunca estás ociosa. Tú eres intencional en buscar al Señor y no estás vagando y sin rumbo en tu vida espiritual.

Voy a cortar aquí porque estoy viendo el reloj, y se nos acabó el tiempo hoy, pero quiero seguir con la conversación mañana. Quiero hablar acerca de todo esto de envejecer, cómo tú ves eso, cómo te mantienes intencional, fresca, y en la batalla. Tengo unas preguntas acerca de eso, y yo sé que nuestras oyentes también. Así que continuaremos esta conversación mañana y hablaremos de lo que hay en tu corazón en tus ochenta, y cómo llega uno ahí y sigue llena de vida y fructífera como tú, por lo que le agradezco al Señor.

Por favor acompáñanos mañana donde continuaremos con Kay Arthur aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Carmen: Gracias, Nancy.

Kay Arthur y Nancy Leigh DeMoss nos han estado animando a ser mujeres de la Palabra de Dios, fielmente sirviéndole todos nuestros días.

¿Encuentras conversaciones como estas motivadoras y útiles? ¿Podrías ayudarnos a seguir brindando este tipo de aliento para ti y para otras mujeres que necesitan este mensaje? Solo podemos proveer el programa de Aviva Nuestros Corazones cada día de la semana gracias a oyentes que creen en el ministerio y donan para hacerlo posible.

Si Dios te dirige a hacer una donación, visita AvivaNuestrosCorazones.com. Puedes hacerlo en línea. También puedes hacerlo por teléfono, si vives en los EEUU o Canadá. Solo llama al 1-800-569-5959, y especifica que deseas hacer tu donativo al ministerio de alcance hispano.

Bien, a Kay Arthur no le da vergüenza decir su edad. Ella explicará mañana cómo se está acercando a sus últimos años. Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries… Yo quiero que mi mamá asista a la conferencia de Mujer Verdadera.

Todas las Escrituras fueron tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Convertíos a mí

Miércoles 29 Abril

Convertíos al Señor vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia.

Joel 2:13

No haré caer mi ira sobre ti, porque misericordioso soy yo, dice el Señor, no guardaré para siempre el enojo.

Jeremías 3:12

Convertíos a mí

Quizás usted diga: «Escuché hablar del Señor en mi infancia, pero dejé todo eso…». Sin embargo no es demasiado tarde, la invitación aún está vigente: “Convertíos… y viviréis” (Ezequiel 18:32). Convertirse es dar media vuelta, cambiar de dirección, aceptar a Jesús como Salvador. No espere más; volviéndose a Dios, el hombre encuentra el camino que lo lleva a la vida eterna.

“Convertíos a mí con todo vuestro corazón” (Joel 2:12). Todo iba bien y de repente llega un problema de salud, de trabajo, de pareja… Vuélvase al Señor, escuche sus palabras, no desprecie este tiempo de prueba, no se endurezca, no se desanime.

“Llevad con vosotros palabras de súplica, y volved al Señor, y decidle: Quita toda iniquidad” (Oseas 14:2). De hecho, “en ti (Dios) hay perdón, para que seas reverenciado” (Salmo 130:4).

Hay dos actitudes indispensables para ir a Dios: el arrepentimiento y la fe (Hechos 20:21). Arrepentirse es reconocer ante el Señor que nos hemos descarriado, es confesar nuestras faltas y abandonarlas. Y la fe es recibir el perdón de Dios y depositar nuestra confianza en él.

“Conviértase ahora cada uno de su mal camino” (Jeremías 18:11). “Convertíos, y apartaos de todas vuestras transgresiones” (Ezequiel 18:30). Se trata, pues, de reconocer sencillamente nuestros pecados ante Dios, de orar a él, escuchar su Palabra, aceptarla como verdadera, esperar su liberación. Entonces seremos felices y libres en compañía de Aquel que nos perdonó todo.

Isaías 42 – Marcos 4:21-41 – Salmo 50:1-6 – Proverbios 14:21-22

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