¿Qué es el orgullo?

Por Daniel Puerto
āDios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildesā (1 Pedro 5:5).
El 3 de junio de 1741, Jonathan Edwards escribió una carta a Deborah Hatheway. Ella era una joven de 18 aƱos reciĆ©n convertida al evangelio que le pidió a Edwards consejo espiritual. El pastor de Northhampton, le envió una carta con āinstrucciones sobre cómo conducirte en tu carrera cristianaā. De los 17 consejos que Edwards listó, el nĆŗmero 8 dice:
Recuerda que el orgullo es la peor vĆbora que hay en el corazón, el mayor perturbador de la paz del alma y de la dulce comunión con Cristo: fue el primer pecado cometido, y yace en lo mĆ”s bajo de los cimientos de todo el edificio de SatanĆ”s, y es desarraigado con la mayor dificultad, y es el mĆ”s oculto, secreto y engaƱoso de todos los deseos, y a menudo se arrastra sigilosamente en medio de la religión, incluso, a veces, bajo el disfraz de la misma humildad.[1]
Con toda seguridad, Edwards tomó este concepto de la Biblia misma. El escritor del Salmo 19 sabĆa que el orgullo es un pecado engaƱoso, destructivo y difĆcil de matar. Ćl clamó a Dios rogĆ”ndole: āGuarda tambiĆ©n a Tu siervo de pecados de soberbia; que no se enseƱoreen de mĆ. Entonces serĆ© Ćntegro, y serĆ© absuelto de gran transgresiónā (Salmos 19:13).
El pecado del orgullo es tan ofensivo delante de Dios que con toda claridad afirma que lo odia (Proverbios 6:16-17; 8:13; Amós 6:8). Dios abate y humilla a los soberbios (IsaĆas 2:12; Daniel 4:37; 5:20). La Biblia no deja lugar a dudas o especulación en cuanto a la opinión de Dios acerca del orgullo, la soberbia, la arrogancia, la jactancia: āLos ojos altivos y el corazón arrogante⦠son pecadoā (Proverbios 21:4).
Una definición
Pero ĀæquĆ© es el orgullo? Generalmente, en las Escrituras se encuentran diez palabras hebreas y dos griegas que se refieren al orgullo (o sus sinónimos). Estos tĆ©rminos describen a personas elevadas o exaltadas en actitud.[2] La palabra hebrea geāa, traducida āorgulloā en Proverbios 8:13 (NBLA), viene de una raĆz que significa āelevarseā.[3] La palabra juperĆ©fanos, traducida āsoberbiosā en Lucas 1:51, significa āmostrarse sobre los demĆ”sā. Esta palabra estĆ” compuesta por dos tĆ©rminos: juper, que significa āencimaā, āsobreā, y fainesthai, que significa āmostrarseā.[4] Juan Calvino dice que esta palabra se refiere a ālos que estĆ”n levantados, por asĆ decirlo, en lo alto, [y] miran hacia abajo a los que estĆ”n, por asĆ decirlo, debajo de ellos con desprecioā.[5]
Pero el orgullo tiene tambiĆ©n otra dimensión. No solamente describe la actitud de una persona hacia otra, sino tambiĆ©n la actitud de una persona hacia Dios. El orgulloso piensa que es independiente de Dios, que no lo necesita, incluso se cree mayor que Ćl. En Daniel 5:20-21, el profeta expresa cómo el corazón de Nabucodonosor āse enalteció y su espĆritu se endureció en su arroganciaā. ĀæCómo humilló Dios a este rey? Ćl āfue depuesto de su trono real y su gloria le fue quitada. Fue echado de entre los hombres, su corazón se hizo semejante al de las bestias y con los asnos monteses tuvo su morada. Se le dio a comer hierba como al ganado y su cuerpo se empapó con el rocĆo del cielo, hasta que reconoció que el Dios AltĆsimo domina sobre el reino de los hombres y que pone sobre Ć©l a quien le placeā (Ć©nfasis aƱadido). Nabucodonosor creyó que era independiente de Dios, incluso superior a Ćl. Por eso fue humillado.
Podemos, entonces, definir el orgullo como la actitud pecaminosa del corazón humano de independencia de Dios y superioridad hacia los demÔs. El orgullo es pensar mÔs alto acerca de ti mismo, percibirte arriba, independiente de Dios y por sobre otras personas.
Algunos ejemplos bĆblicos
Esa actitud de independencia de Dios y superioridad hacia otros ha sido la caracterĆstica del ser humano a lo largo de la historia. En las Escrituras vemos muchos ejemplos de orgullo. AquĆ algunos:
AdĆ”n y Eva fueron tentados por SatanĆ”s con estas palabras: āel dĆa que de Ć©l coman [del Ć”rbol que Dios les habĆa prohibido], se les abrirĆ”n los ojos y ustedes serĆ”n como Diosā (GĆ©nesis 3:5). Ellos comieron del fruto porque creyeron que serĆan ācomo Diosā, y ĀæquiĆ©n necesita a Dios cuando puedes ser como Ćl?
DespuĆ©s del diluvio, los hombres se unieron para construir una torre, la Torre de Babel. Ellos dijeron: āVamos, edifiquĆ©monos una ciudad y una torre cuya cĆŗspide llegue hasta los cielos, y hagĆ”monos un nombre famoso, para que no seamos dispersados sobre la superficie de toda la tierraā (GĆ©nesis 11:4). Si nosotros podemos hacernos nuestro propio reino, ĀæquiĆ©n necesita el seƱorĆo de Dios y vivir bajo Su gobierno?
Unos 600 aƱos antes de Cristo vivió un rey que gobernó el imperio mĆ”s grande de su tiempo, el imperio de Babilonia. Este rey se llenó de orgullo. Por eso Dios envió un mensaje acerca de Ć©l por medio del profeta IsaĆas. Esta profecĆa la encontramos en IsaĆas 14:12-15: āĀ”Cómo has caĆdo del cielo, oh lucero de la maƱana, hijo de la aurora! Has sido derribado por tierra, tĆŗ que debilitabas a las naciones. Pero tĆŗ dijiste en tu corazón: āSubirĆ© al cielo, por encima de las estrellas de Dios levantarĆ© mi trono, y me sentarĆ© en el monte de la asamblea, en el extremo norte. SubirĆ© sobre las alturas de las nubes, me harĆ© semejante al AltĆsimoā. Sin embargo, serĆ”s derribado al Seol, a lo mĆ”s remoto del abismoā.[6]ĀæQuiĆ©n necesita a Dios cuando tiene como meta ser semejante a Ćl? Juan Calvino, exponiendo sobre este pasaje, dice que ātodos los que se atreven a atribuirse mĆ”s de lo que Dios permite son culpables de exaltarse a sĆ mismos contra Dios, como si le declararan la guerra; porque donde hay orgullo, ahĆ tambiĆ©n hay desprecio contra Diosā.[7]
Cuando llegamos al Nuevo Testamento, encontramos a dos de los discĆpulos de JesĆŗs haciendo una petición. DĆas antes de la crucifixión de Cristo, Jacobo y Juan se le acercaron para pedirle los puestos mĆ”s altos, las posiciones de mayor poder y autoridad en Su reino. En Marcos 10:37 leemos cuĆ”l fue esa petición: āConcĆ©denos que en Tu gloria nos sentemos uno a Tu derecha y el otro a Tu izquierdaā. Ellos no querĆan estar debajo de nadie, no querĆan las posiciones mĆ”s bajas. Ellos querĆan estar elevados por sobre todos, en las posiciones de mayor honor.
En la tercera carta de Juan leemos de un lĆder de una iglesia a quien le gustaba āser el primeroā (v. 9). Diótrefes ājunto con AdĆ”n, Eva, los hombres de la Torre de Babel, el rey de Babilonia, Jacobo y Juanā llenan la descripción de orgullo: ellos tuvieron la actitud pecaminosa del corazón humano de independencia de Dios y superioridad hacia los demĆ”s. Ellos pensaron altas cosas acerca de sĆ mismos, se percibieron arriba, independientes de Dios y por sobre otras personas.
¿Qué de nuestro orgullo?
No podemos dejar de darnos por aludidos cuando hablamos del orgullo. ĀæAcaso no nos hemos pensado superiores a otros e independientes de Dios? Si somos honestos, debemos responder con un rotundo: āSĆ, por supuestoā. Podemos dar por hecho que nosotros hemos sido orgullosos y luchamos con ese pecado cada dĆa. Seguimos en la misma tradición de AdĆ”n y Eva, Jacobo y Juan, el rey de Babilonia y Diótrefes.
Charles Spurgeon dijo que el orgullo ānació con nosotros y no morirĆ” ni una hora antes que nosotrosā.[8] El puritano Thomas Brooks escribió lo siguiente sobre este pecado tan propio de la naturaleza humana caĆda: āEl primer mal que mĆ”s acompaƱa a la juventud es el orgullo. Orgullo del corazón, orgullo por la vestimenta, orgullo por las posiciones (1 Timoteo 3:6). Los jóvenes son susceptibles de enorgullecerse por la salud, la fuerza, las amistades, las relaciones, la inteligencia, la riqueza y la sabidurĆa. [Es muy raro] encontrar a un joven humildeā.[9]
La pregunta no es, entonces: Āæsoy yo orgulloso? MĆ”s bien, debemos preguntarnos: Āæen quĆ© Ć”reas de mi vida puedo detectar el orgullo y cómo estĆ” siendo expresado? No podemos hacer morir ese pecado que ofende tanto a Dios y nos pone en enemistad con nuestro prójimo si no lo reconocemos primero. Medita en las palabras de John Stott: āEn cada etapa de nuestro desarrollo como cristianos y en cada esfera de nuestro discipulado cristiano, el orgullo es nuestro mĆ”s grande enemigo y la humildad nuestro mĆ”s grande amigoā.[10]
En las próximas semanas continuaremos considerando con mĆ”s detalle el orgullo y la humildad, con aplicaciones especĆficas a los hombres cristianos. Ā”Que Dios nos ayude a hacer morir cada dĆa el pecado del orgullo en nosotros!
[1] Jonathan Edwards, Jonathan Edwardsā Resolutions and Advice to Young Converts [Las resoluciones de Jonathan Edwards y el consejo a nuevos creyentes], (versión Kindle sin datos de publicación), ubicación 132 de 164.
[2] Walter A. Elwell y Barry J. Beitzel, āPrideā [āOrgulloā], Baker Encyclopedia of the Bible [La encyclopedia bĆblica Baker] (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1988), 1752.
[3] Alfonso Lockward, Nuevo Diccionario de La Biblia (Miami: Editorial Unilit, 1999), 775.
[4] William Barclay, Palabras griegas del Nuevo Testamento: Su uso y significado (El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones, 1977), 103.
[5] John Calvin y John Owen, Commentary on the Epistle of Paul the Apostle to the Romans [Comentario sobre la epĆstola de Pablo el apóstol a los Romanos] (Bellingham, WA: Logos Bible Software, 2010), 82.
[6] Algunos teólogos afirman que este pasaje es tambiĆ©n una descripción de la rebelión y la caĆda de SatanĆ”s. Ver, por ejemplo, el capĆtulo 20 de la TeologĆa sistemĆ”tica de Wayne Grudem (Miami, Florida: Editorial Vida, 2007).
[7] John Calvin y William Pringle, Commentary on the Book of the Prophet Isaiah [Comentario sobre el libro del profeta IsaĆas] vol. 1 (Bellingham, WA: Logos Bible Software, 2010), 445.
[8] En su sermón predicado el 4 de octubre de 1857, titulado āFear Notā [āNo temanā].https://www.spurgeongems.org/sermon/chs156.pdf, accesado el 14 de julio de 2020.
[9] Thomas Brooks, Manzanas de Oro, ed. David Vela, trad. Samuel Ortiz, vol. II (Bellingham, WA: Editorial Tesoro BĆblico, 2018).
[10] John Stott, āPride, humility, and Godā [āOrgullo, humildad y Diosā] en J. I. Packer y Loren Wilkinson, eds., Alive to God: Studies in Spirituality [Vivo para con Dios: estudios acerca de la espiritualidad] (Vancouver, BC: Regent College Publishing, 2000), 119.
Daniel Puerto
Daniel es pastor de la Iglesia Bautista Palabra de Vida en Tampa, Florida. Estudió en el Instituto BĆblico Rio Grande (Edinburg, Texas) y actualmente cursa una maestrĆa en el Southern Baptist Theological Seminary. EstĆ” casado con Claudia y es padre de Emma y Loikan. Lo puedes seguir en Twitter


