//
estás leyendo...
Devocional, Familia, Todos los Artículos, Vida Cristiana

¡Onésimo se convirtió!

5 NOVIEMBRE

2 Reyes 18 | Filemón | Oseas 11 | Salmos 132–134

En el siglo I, se podía ejecutar legalmente a un esclavo que se escapara. Puede que su amo no empleara ese castigo, pero, como mínimo, si se encontraba a un esclavo que había huido, este sufriría un trato muy brutal.

Onésimo era un esclavo que había escapado de Filemón. En algún momento, Onésimo se convirtió. Ya sea que haya buscado a Pablo antes de su conversión, o después, Onésimo ahora está con Pablo, probablemente en Roma. El apóstol se halla en la cárcel esperando un juicio y Onésimo, ahora un creyente, está haciéndole recados y ayudándole.

Pero Pablo sabe que esto no puede continuar. El apóstol mismo podría ser acusado de asistir a un fugitivo. Legalmente, e incluso moralmente, Onésimo tenía que retornar con Filemón y arreglar las cosas. ¿Pero hasta que punto era moral la propia esclavitud romana?

Así que Pablo escribe a Filemón y a Apia, sabiendo que son cristianos, probablemente adinerados, con una casa lo suficientemente grande como para acomodar a la iglesia de su localidad. La carta es una obra maestra de diplomacia firme y piadosa.

Pablo felicita a Filemón por su amor y ánimo (v. 7). Menciona que sencillamente podría ordenarle tomar determinada acción (v. 8), pero prefiere apelar a él como “Pablo ya anciano, y ahora, además, prisionero de Jesucristo” (v. 9) para que Filemón actúe por amor. Entonces es cuando menciona a Onésimo y expone su petición. Pablo quiere que Filemón reciba de vuelta a Onésimo, a quien Pablo describe como su “hijo”, ahora una persona “útil” (eso es lo que significa el nombre Onésimo) y tan amada por el apóstol que es como si fuera el “propio corazón” de Pablo (vv. 10–12). Pablo con gusto se hubiera quedado con él, pero no quiere hacer nada sin el “consentimiento” de Filemón (v. 14). Es cierto que Onésimo se había escapado, pero, a pesar de lo reprensible que fue ese acto, en la perspectiva más amplia, “quizás para esto se apartó de ti por algún tiempo, para que lo recibieses para siempre; no ya como esclavo, sino como más que esclavo, como hermano amado” (vv. 15–16). Seguramente, será por ello, amado por Filemón, “como persona y como hermano en el Señor” (v. 16).

De manera que Filemón debe darle la bienvenida a Onésimo como se la daría al propio apóstol Pablo (v. 17), quien espera visitarles pronto para ver cómo van las cosas (v. 22). Parece ser que Onésimo le robó a Filemón cuando se fue: Pablo dice que con gusto pagará la cantidad total, aunque le recuerda gentilmente a Filemón la enorme deuda que este tiene con el hombre que le trajo el evangelio.

Nada destruye la crueldad en las relaciones con mayor rapidez que el evangelio cuando se aplica correctamente.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 309). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

Las Bienaventuranzas

Mateo 5:3-12 “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos recibirán misericordia. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Twitter

A %d blogueros les gusta esto: