//
estás leyendo...
Familia, Iglesia Cristiana, Todos los Artículos, Vida Cristiana

2 Reyes 25 | Hebreos 7 | Amós 1 | Salmo 144

12 NOVIEMBRE

2 Reyes 25 | Hebreos 7 | Amós 1 | Salmo 144

En este último capítulo de 2 Reyes (2 Reyes 25), Jerusalén desciende a la vergüenza y la derrota. Pero hay un giro en la historia.

La narrativa en sí es sucia. El rey Sedequías, era débil y corrupto. Jeremías predicaba la sumisión: Dios había decretado que Judá fuera castigada de esta manera y, por tanto, la nación no debía rebelarse contra Babilonia. A más de mil kilómetros de distancia, Ezequiel le estaba predicando prácticamente lo mismo a los exiliados: les decía que Judá y Jerusalén estaban mucho peor de lo que la mayoría de la gente pensaba y Dios había decretado juicio sobre ella. Varios años antes de la destrucción final, predijo que la gloria de Dios abandonaría a Jerusalén y la ciudad sería destruida (Ezequiel 8–11). Este mensaje era devastador para los exiliados, pues significaba que no tenían un hogar al que regresar y demostraba un abandono tan absoluto de parte de Dios, que apenas eran capaces de comprenderlo.

Pero Sedequías se rebeló. Las represalias de Babilonia fueron tan brutales como inevitables. En 588 a. C., el poderoso ejército babilonio había vuelto a las puertas de Jerusalén. La ciudad fue conquistada en 587 a. C. Sedequías intentó escapar, pero fue capturado cerca de Jericó y llevado al cuartel de Nabucodonosor en Ribla. Allí mataron a sus hijos delante de él y luego le sacaron los ojos. La mayoría de la ciudad fue quemada y las murallas derribadas, piedra a piedra. Todas las personas acaudaladas fueron transportadas a Babilonia. A los pobres que permanecieron en la tierra para cuidar las viñas, Nabucodonosor les nombró a Gedalías como gobernador, quien estableció su centro administrativo en Mizpa porque Jerusalén estaba enteramente destruida. Tan sólo siete meses después, a Gedalías lo asesinaron unos bravucones fanáticos partidarios de la estirpe real: aparentemente estaban ofendidos de que se nombrara un gobernador que no fuera del linaje davídico. Finalmente, se dieron cuenta de lo que habían hecho. Temiendo represalias de los babilonios, el pueblo restante huyó a Egipto.

Si 2 Reyes terminara así, se verían cumplidos el juicio y la justicia, pero el lector se preguntaría si había esperanza alguna para el linaje davídico y para las enormes promesas mesiánicas vinculadas a él. Pero, en realidad, el libro termina con un giro en la historia. Los últimos versículos (25:27–30) informan tranquilamente que, a los treinta y siete años de su exilio, sacaron de la cárcel al rey Joaquín. Por el resto de su vida, estuvo apoyado por el Estado babilónico: “Joaquín dejó su ropa de prisionero, y por el resto de su vida comió a la mesa del rey. Además, durante toda su vida Joaquín gozó de una pensión diaria que le proveía el rey de Babilonia”. La historia de la redención no ha terminado y el linaje de David todavía no se ha extinguido. En medio de pecados destructores y juicio violento, la esperanza aún nos aguarda.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 316). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Las Bienaventuranzas

Mateo 5:3-12 “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos recibirán misericordia. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Twitter

A %d blogueros les gusta esto: