//
estás leyendo...
Devocional, Familia, Todos los Artículos, Vida Cristiana

1 Crónicas 1–2 | Hebreos 8 | Amós 2 | Salmo 145

13 NOVIEMBRE

1 Crónicas 1–2 | Hebreos 8 | Amós 2 | Salmo 145

Hay un enlace temático entre las dos lecturas principales de hoy.

Con 1 Crónicas 1–2 comienza una serie de largos capítulos de información genealógica.

Este no es el tipo de material que nos atrae inmediatamente. Sin embargo, las genealogías bíblicas logran muchas cosas además de lo obvio, que es registrar la descendencia genealógica. Si uno estuviera leyendo la Biblia entera, en este momento las listas de nombres servirían, en parte, como un repaso: los inicios hasta David, y luego 1 y 2 Crónicas llevan al lector hasta el final de la dinastía activa de David. La genealogía también presenta brevemente algunas de las ramas que fácilmente podemos perder de vista al leer los relatos en sí. ¿Cómo están conectados los descendientes de Abraham con Noé? El propio Abraham tuvo hijos de tres mujeres: Hagar, Cetura y Sara. ¿Dónde acabaron?

Ciertamente, la genealogía no pretende ser exhaustiva. Se dirige hacia Judá y la dinastía davídica. Hay movimiento y cambio, desarrollos y pactos nuevos, pero desde el principio, el argumento de la Biblia ha sido un relato unificado que se dirige hacia el linaje davídico y, como último objetivo, hacia el “Hijo grandísimo del gran David” (ver meditaciones del 17 de mayo y 10 de septiembre).

En cuanto a género y énfasis, Hebreos 8 es muy distinto a las genealogías de los primeros capítulos de 1 Crónicas. No obstante, parte del argumento de este capítulo coincide con ciertas lecciones de 1 Crónicas. En este capítulo de Hebreos, el autor está afirmando que el tabernáculo (y, en principio, el templo) establecido por el pacto en el Sinaí no debe tomarse con la expresión final de la voluntad de Dios para la adoración de su pueblo. Esto sería malinterpretar su propósito en el panorama más amplio de la historia de la redención. El autor ya ha argumentado extensamente a favor de la superioridad del sacerdocio de Jesús frente al sacerdocio levítico (Hebreos 5–7) e incluso que este sacerdocio superior ya había sido anunciado por las mismas Escrituras del Antiguo Testamento. Ahora resalta el hecho de que el “santuario” construido en el desierto siguió exactamente el “patrón” que se le mostró a Moisés en el monte (8:5). El autor nos explica que se debía a que el santuario era sólo una sombra de la realidad. Convertirlo en la realidad final es malinterpretarlo. Además, los lectores del canon hebreo deberían saberlo. Ese tabernáculo estaba vinculado al pacto mosaico, pero siglos más tarde, en la época de Jeremías, Dios prometió la llegada de un nuevo pacto (8:7–12). “Al llamar ‘nuevo’ a ese pacto, ha declarado obsoleto al anterior; y lo que se vuelve obsoleto y envejece, ya está por desaparecer” (8:13). La llegada del nuevo pacto no sólo relega el tabernáculo del antiguo pacto al pasado, sino que demuestra la unidad del relato bíblico, pues utiliza corrientes diversas, aunque todas estas convergen en Jesús.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 317). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Las Bienaventuranzas

Mateo 5:3-12 “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos recibirán misericordia. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Twitter

A %d blogueros les gusta esto: