//
estás leyendo...
Devocional, Familia, Todos los Artículos, Vida Cristiana

Números 21 | Salmos 60–61 | Isaías 10:5–34 | Santiago 4

12 MAYO

Números 21 | Salmos 60–61 | Isaías 10:5–34 | Santiago 4

La idea central de Isaías 10:5–34 está muy clara. Tanto al principio como al final (10:5–19, 28–34), hace hincapié en el hecho de que Dios aplastará a la poderosa Asiria después de utilizarla para castigar a su propio pueblo del pacto. En la parte central (10:20–27), se insta a los israelitas a no temer a los asirios ni confiar en ellos, y apoyarse solo en el Señor.

Comenzaremos con esta sección central (10:20–27). Uno de sus temas importantes es “el remanente”. El juicio caerá, pero el pueblo de Dios no desaparecerá por completo: quedará un grupo de sus miembros. Probablemente, “el remanente de Israel” (10:20) no se refiere al del reino norteño de Israel, sino al de los israelitas del norte y del sur (nótese la analogía “pueblo de Jacob”, el antepasado común, y “remanente de Jacob”, 10:20, 21). “Se ha decretado destrucción, abrumadora justicia” (10:22) “en medio de todo el país” (10:23). Sin embargo, un remanente regresará, no sólo a un lugar, sino “al Dios poderoso” (10:21). A la luz de tales promesas, el pueblo del reino del sur, “que vive en Sion” (10:24), no debe temer a los asirios, ni siquiera cuando estos los derroten. La ira de Dios contra Israel acabará, volviéndose en breve contra los propios asirios (10:25–27).

Eso nos lleva a las secciones a ambos lados de 10:20–27. Por un lado, el tema está muy claro. El Dios que utiliza a Asiria para castigar a la obstinada comunidad del pacto, la hace responsable de sus propios pecados y la destruirá finalmente. El imperio que no es sino un hacha de guerra en la mano de Dios, blandida contra una nación rebelde (10:15), acabará reducido a la nada (10:34). El pronunciamiento de este juicio tiene el propósito de promover la fe y la perseverancia entre el remanente.

Hay un importante tema teológico subsidiario en este capítulo; la tensión bíblica entre la soberanía de Dios y la responsabilidad humana aparece con fuerza. El Señor utiliza a la poderosa Asiria como si fuese solo una herramienta en sus manos (10:5, 15). Él mismo la envía para castigar a Israel (10:6). Por supuesto, Asiria no es consciente de ese control por parte de Dios. Sin embargo, él la hace responsable de sus propias acciones y actitudes, en particular su arrogancia y soberbia (10:7–11, 13–14). Por tanto, la castigará (10:12). Esta tensión entre la soberanía de Dios y la responsabilidad humana no debe despreciarse o rechazarse, sino aprovecharse con gratitud, porque nos guardará de negar la realidad del mal y de imaginar que este puede triunfar finalmente. Meditemos en Hechos 2:23; 4:27–28.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 132). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Las Bienaventuranzas

Mateo 5:3-12 “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos recibirán misericordia. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Twitter

A %d blogueros les gusta esto: