//
estás leyendo...
Devocional, Familia, Todos los Artículos, Vida Cristiana

Números 29 | Salmo 73 | Isaías 21 | 2 Pedro 2

20 MAYO

Números 29 | Salmo 73 | Isaías 21 | 2 Pedro 2

En 2 Pedro 2:1–3, y a lo largo de gran parte del resto del capítulo, Pedro advierte contra los falsos maestros.

(1) Estos falsos maestros surgen de dentro de la comunidad de los creyentes, precisamente de la misma forma que los más peligrosos profetas falsos del Antiguo Testamento eran los que lo hacían desde dentro de la comunidad del antiguo pacto (2:1). Todos ellos son más fáciles de reconocer cuando están fuera de la comunión del pueblo de Dios y critican. Un David Hume o un Bertrand Russell seducen a bastantes menos cristianos que muchos “teleevangelistas” populares. En una escala menor, los falsos maestros más peligrosos en una iglesia local son personas con un entendimiento limitado o perverso de las Escrituras, que tratan de que la congregación se amolde a sus propias ideas. Estemos preparados, porque encontraremos personas de este tipo. Toda la Biblia da testimonio de la frecuencia de sus ataques y del trágico daño que causan.

(2) Lo que “encubiertamente introducirán” son “herejías destructivas, al extremo de negar al mismo Señor que los rescató” (2:1). Ellos nunca describen así su enseñanza, por supuesto, ni se suben al púlpito diciendo: “reniego de Jesús” o “niego que Jesús me redimió totalmente de mi pecado”. Si lo hiciesen, nadie les escucharía. Su estrategia es casi siempre relativizar a Cristo, quitarle importancia o permitirle formar parte del ruido de fondo mientras dirigen la atención de los creyentes hacia sus propios fines, el legalismo quizás, o una autoayuda sin fin, o una terapia imbuida de sentimientos, o un Jesús que no es más que una de muchas opciones. Así pues, por medio de su enseñanza, reniegan del Jesús cuya muerte englobó potencialmente a todos, en particular los falsos maestros que se someten nominalmente a él, pero que en realidad lo domestican o reinventan.

(3) Es muy frecuente que estos falsos maestros sean populares (2:2). De hecho, su popularidad tiene dos dolorosos efectos. A ojos de muchos, legitima a estos individuos, lo cual destruye la credibilidad del auténtico cristianismo, porque su conducta “difamará el camino de la verdad”.

(4) Es muy común que estos falsos maestros se aprovechen de los creyentes: “os explotarán” (2:3). En ocasiones, esta explotación es descaradamente económica: es necesario saber a dónde va el dinero. También es frecuente que sea manipuladora: influencian la mente y el rumbo de las personas con su fluida narrativa.

(5) Dios tiene la última palabra; la condenación de estos falsos maestros es inevitable (2:3). Como dejan claro los siguientes versículos (2:4–10), Dios es perfectamente capaz de salvar al remanente justo y condenar a aquellos.

Piensa en dos ejemplos para cada uno de los cinco puntos precedentes, uno sacado de la Biblia y otro de la historia cristiana.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 140). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

Las Bienaventuranzas

Mateo 5:3-12 “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos recibirán misericordia. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Twitter

A %d blogueros les gusta esto: