//
estás leyendo...
Familia, Iglesia Cristiana, Todos los Artículos, Vida Cristiana

1 Samuel 10 | Romanos 8 | Jeremías 47 | Salmos 23–24

18 AGOSTO

1 Samuel 10 | Romanos 8 | Jeremías 47 | Salmos 23–24

Jeremías 47 es muy interesante aunque sea un capítulo corto. Comienza con una profecía relativa a la destrucción de las ciudades-Estado filisteas situadas a lo largo de la costa y acaba con una de las muestras de angustia más sugerentes en la última parte de este libro.

En primer lugar, la profecía (47:1–5). No sabemos con certeza cuándo se produjo exactamente: vino a Jeremías “antes de que el faraón atacara Gaza”. Pudo tener lugar cuando el faraón Necao de Egipto marchó hacia el norte para atacar Harán en 609 a.C. Gaza, una de las ciudades-Estado filisteas, se encontraba en su ruta. Sin embargo, aunque esto muestra que la profecía vino a Jeremías antes de que acabase la época de dominio egipcio, la misma no se refería a un ataque de Egipto, sino de Babilonia: las aguas que “inundan la tierra y todo lo que contiene” proceden “del norte” (47:2), la dirección desde la que llegarían los babilonios. La descripción de la consiguiente destrucción es terrible. El pánico alcanzaría tal extremo que los padres abandonarían a sus hijos (47:3). El versículo 4 puede traducirse erróneamente. El texto hebreo dice literalmente “cortar a Tiro y a Sidón” y esta expresión puede significar que no permitirían que la ayuda de estas ciudades fenicias llegase a las filisteas, al sur de ellas. En cualquier caso, quien destruye a los filisteos es el Señor, independientemente del ejecutor (47:4). Gaza y Ascalón (47:5) eran dos de sus principales ciudades. “Caftor” (47:4) es el nombre antiguo de Creta, de donde vinieron los filisteos originales. Así pues, decir que el Señor está a punto de destruir “al resto de las costas de Caftor” es una forma poética de describir la destrucción inminente de los filisteos por parte de Dios.

En segundo lugar, la angustia final (47:6–7). Jeremías representa con imágenes muy elocuentes a los filisteos dirigiéndose a la espada del Señor: “¡Ay, espada del SEÑOR! ¿Cuándo vas a descansar? ¡Vuélvete a la vaina! ¡Detente, quédate quieta!” (47:6). Estas palabras dan a entender que los filisteos reconocen que es el Dios de Israel, el propio Señor, quien ha hecho caer sobre ellos el juicio por medio de los babilonios. Aunque se puede interpretar el hebreo de esta forma, también es posible que el propio profeta esté hablando a la espada de Dios. Los filisteos eran paganos y habían oprimido frecuentemente a Israel, pero ahora iban a ser destruidos por los babilonios, el enemigo principal de Judá. Por tanto, Jeremías intercede por ellos. Sin embargo, el versículo final muestra que comprende perfectamente bien que él no tiene poder sobre la espada de Dios. El Señor la dirige, el Dios del justo juicio, y ella hará su trabajo. Así será también en el día final.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 230). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Las Bienaventuranzas

Mateo 5:3-12 “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos recibirán misericordia. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Twitter

A %d blogueros les gusta esto: