//
estás leyendo...
Devocional, Familia, Todos los Artículos, Vida Cristiana

2 Samuel 8–9 | 2 Corintios 2 | Ezequiel 16 | Salmos 58–59

13 SEPTIEMBRE

2 Samuel 8–9 | 2 Corintios 2 | Ezequiel 16 | Salmos 58–59

Si Ezequiel 15 representa a Jerusalén como una vid inútil (imagen que aparece en otros pasajes, p. ej., Salmo 80; Isaías 5), Ezequiel 16 lo hace como prostituta.

El lenguaje es impactante, horrible, y pretende serlo. La larga analogía comienza como una versión bastante extrema de My Fair Lady: absolutamente todo lo que esta mujer disfruta, en especial la propia vida, es el resultado directo de la intervención de Dios por gracia. Sin embargo, a diferencia de esta obra, en la que el hombre demuestra ser un manipulador irreflexivo y egoísta hasta que la vagabunda que ha convertido en “señora” le reprende, Dios se manifiesta como alguien indómitamente fiel. Además, aquel se siente dolido por la ingratitud y la traición implícita en la constante búsqueda de otros amantes por parte de la mujer, esto es, otros dioses. Ella no solo demuestra ser “depravada”, sino también “vil” (16:30). Peor aún, mientras las prostitutas reciben un pago por sus servicios, esta mujer paga para poder dormir con aquellos. Israel no ha sido realmente seducido por la idolatría, ni le han pagado para que se involucre en la misma. La realidad es que la nación ha desempeñado un papel activo y ha pagado mucho para dejarse llevar por la idolatría, precisamente porque es lo que quiere hacer.

La analogía se amplía para hablar de la hermana mayor (las tribus del norte, que fueron a la cautividad más de un siglo antes debido a su adulterio espiritual). Los de Judá no solo se creían superiores a lugares como Sodoma (proverbial por su maldad), sino a las tribus del norte; Dios dice que Judá es tan mala que las otras dos “hermanas” en comparación parecen buenas (16:49–52).

La analogía funciona por cuatro razones: (a) pone de manifiesto el horror emocional de la apostasía. Esta se compara al adulterio por el tipo de conducta traicionera, despreciable, dolorosa, hiriente y egoísta que es. El tema no es la libertad de religión (al igual que el adulterio no lo es de la intolerancia sexual), sino el amor a sí mismo y la inconstancia. (b) El matrimonio puede verse como una relación de pacto. Así pues, quebrantarlo recuerda inevitablemente la ruptura del que Dios formalizó con el pueblo que redimió de la esclavitud en Egipto. En ambos casos, la apostasía/adulterio es un desafío flagrante a los votos solemnes. (c) Sus imágenes acceden a un gran tema teológico que encontramos constantemente a lo largo de las Escrituras: Jehová es el esposo de la novia Israel; Cristo lo es de la iglesia; la consumación definitiva es el banquete de las bodas del Cordero. (d) Guardar el pacto requiere el tipo correcto de recordatorio diligente: leamos de nuevo 16:43, 60, 61, 63, y reflexionemos sobre 1 Corintios 11:23–26.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 256). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Las Bienaventuranzas

Mateo 5:3-12 “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos recibirán misericordia. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Twitter

A %d blogueros les gusta esto: