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1 Reyes 1 | Gálatas 5 | Ezequiel 32 | Salmo 80

29 SEPTIEMBRE

1 Reyes 1 | Gálatas 5 | Ezequiel 32 | Salmo 80

El Salmo 80 lo escribieron probablemente cantores asafitas en otro momento de desastre nacional, cuando los asirios conquistaron el reino del norte, destruyeron su capital y exiliaron a muchos de sus habitantes. El impacto sufrido por el remanente piadoso de Judá debió ser considerable y explica el estribillo: “Restáuranos, oh Dios” (80:3, 7, 19; cp. v. 14).

Quizás la característica más impactante de este salmo sea el uso particular que hace de la amplia imagen de la viña (80:8–17):

(1) Frecuentemente Israel aparece representado como una viña: veamos, por ejemplo, la meditación del 7 de mayo (sobre Isaías 5). En el más elocuente de estos pasajes, Israel es una de ellas, que Dios plantó y regó cuidadosamente, pero que tristemente ha producido frutos malos. Decepcionó tanto al Señor, que decidió destruirla a su debido tiempo.

(2) Sin embargo, aquí no se hace hincapié en la terrible calidad del fruto de la viña (aunque se presupone), sino en su desdichada condición ahora que el propio Señor ha roto el muro protector que había levantado alrededor de ella. Él mismo la trajo de Egipto, la plantó, la regó y la vio expandirse desde el Mar Mediterráneo hasta el río Éufrates (80:8–11). “¿Por qué has derribado sus muros? ¡Todos los que pasan le arrancan uvas!” (80:12). Incluso las bestias salvajes del bosque la destruyen y devoran (80:13).

(3) Así pues, se pide al Todopoderoso que tenga compasión de su propia viña. Sin obsesionarse en por qué rompió Dios el muro protector, aunque reconoce que se debió a su ira ardiente (80:4), a su justa reprensión (80:16), el salmista le ruega, claramente emocionado, que cuide de quien él mismo ha establecido y alimentado: “¡Brinda tus cuidados a esta vid! ¡Es la raíz que plantaste con tu diestra!” (80:14–15).

(4) Entrelazada con este tema encontramos una referencia al “vástago” que Dios ha criado para sí (80:15). La palabra hebrea puede referirse a una rama o a un retoño (como en Génesis 49:22), pero en este poema está también preparando el camino para 80:17. Probablemente, en el primer ejemplo debemos interpretar que se hace una referencia a Israel, que brota de Éxodo 4:22–23: “Israel es mi primogénito. Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo para que me rinda culto”. El salmista suplica compasión por el “hijo” de Dios. Incluso en el versículo 17, el hijo de tu diestra, es decir, el primogénito de Dios, vislumbra en primera instancia a Israel.

En el horizonte más amplio, la respuesta definitiva a estas peticiones de Asaf procedería de la vid verdadera (Juan 15), el supremo Hijo de Hombre, surgido de Israel.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 272). Barcelona: Publicaciones Andamio.

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