La diferencia entre ética y moralidad

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La diferencia entre ética y moralidad

Por R.C. Sproul

En nuestro vocabulario, encontrarás que la mayoría de las personas usan las palabras ética y moral de manera intercambiable, como si fueran sinónimos. Pero, históricamente, ese no ha sido el caso.

La palabra en español “ética” viene de la palabra griega ethos. La palabra “moral” o “moralidad” viene de la palabra mores. La diferencia es que el ethos de una sociedad o cultura se ocupa de su filosofía fundamental, su concepto de valores, y su sistema de comprensión de cómo el mundo tiene sentido. Hay un sistema filosófico de valores que es el ethos de todas las culturas del mundo. Por otro lado, mores tiene que ver con costumbres, hábitos y formas normales de comportamiento que se encuentran dentro de una cultura determinada.

El concepto cristiano de la ética va en curso de colisión con gran parte de lo que se está expresando como la moral.

En primera instancia, la ética es llamada una ciencia normativa; es el estudio de las normas o estándares por los cuales las cosas son medidas o evaluadas. La moral, por otro lado, es lo que llamaríamos una ciencia descriptiva. Una ciencia descriptiva es un método para describir la manera en que las cosas operan o se comportan. La ética tiene que ver con lo imperativo y la moral se ocupa de lo indicativo. ¿A qué nos referimos con eso? Significa que la ética se ocupa de lo que debe ser, y la moral se ocupa de lo que es.

La ética, o ethos, es normativa e imperativa. Se trata de lo que alguien debe hacer. La moralidad describe lo que alguien está haciendo en realidad. Esa es una diferencia importante, en particular en cuanto a cómo la entendemos a la luz de nuestra fe cristiana, y también a la luz del hecho de que los dos conceptos se confunden, se fusionan, y se mezclan en nuestra comprensión contemporánea.

Lo que ha resultado de la confusión de la ética y la moral es la aparición de lo que llamo “moralidad estadística”. Esto es en donde lo normal o lo regular se convierte en lo normativo. Así es como funciona: para saber lo que es normal, hacemos un estudio estadístico, realizamos una encuesta, o averiguamos lo que la gente está haciendo en realidad.

Por ejemplo, supongamos que nos encontramos con que la mayoría de los adolescentes están usando marihuana. Entonces llegamos a la conclusión de que en este momento de la historia, es normal que un adolescente en la cultura estadounidense se permita a sí mismo el uso de la marihuana. Si es normal, lo comenzamos a considerar como bueno y correcto.

En última instancia, la ciencia de la ética se ocupa de lo que es correcto, y la moral tiene que ver con lo que es aceptado. En la mayoría de las sociedades, cuando algo se acepta, es juzgado como correcto. Pero a menudo, esto provoca una crisis para el cristiano. Cuando lo normal se convierte en lo normativo, cuando lo que es determina lo que debería ser, es posible que, como cristianos, nos encontremos nadando con dificultad contra la corriente cultural.

El concepto cristiano de la ética va en curso de colisión con gran parte de lo que se está expresando como la moral. Esto se debe a que no determinamos lo correcto o incorrecto basándonos en lo que hacen los demás.

Por ejemplo, si estudiamos las estadísticas, veremos que todos los hombres en algún momento u otro mienten. Eso no quiere decir que todos los hombres mienten todo el tiempo, sino que todos los hombres se han permitido el mentir en algún momento u otro. Si lo vemos estadísticamente, diríamos que el cien por ciento de las personas se permiten la deshonestidad, y puesto que es cien por ciento universal, se debe llegar a la conclusión de que es perfectamente normal para los seres humanos decir mentiras. No solo normal, sino absolutamente humano. Si queremos ser plenamente humanos, debemos alentarnos a nosotros mismos en la dirección de mentir. Por supuesto, eso es lo que llamamos un argumento de reducción al absurdo (reductio ad absurdum), donde llevamos algo hasta su conclusión lógica y mostramos el disparate de ello.

Pero eso no es lo que normalmente ocurre en nuestra cultura. Estos problemas tan evidentes al desarrollar una moralidad estadística a menudo se pasan por alto. La Biblia dice que nos inclinamos hacia mentir, y sin embargo estamos llamados a un estándar superior. Como cristianos, el carácter de Dios es lo que suple nuestra ética, o ethos, definitiva; el marco definitivo por el cual podemos discernir lo que es correcto, bueno, y agradable a Él.

Publicado originalmente en Ligonier. Traducido por la Coalición por el Evangelio.

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

2/2 – Elige el plan de Dios

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una visión de la verdadera feminidad

2/2 – Elige el plan de Dios

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/elige-el-plan-de-dios/

Carmen Espaillat: Cuando Nancy Leigh DeMoss proyecta una visión para la feminidad bíblica, puede resultar difícil.

Nancy Leigh DeMoss: Ahora, tengo que decirte, no soy una guerrera por naturaleza. Me estaba acercando a los 40 años. Estaba buscando una vida un poco más estable. Me gusta caerle bien a las personas. Me gusta que estén de acuerdo conmigo, pero me di cuenta de que si iba a empezar a dar este mensaje de la feminidad bíblica, estaría yendo contra la corriente, incluso dentro la iglesia, y que estaría diciendo cosas que incluso las personas podrían pensar que eran locas. Es verdad. Lo hacen. piensan que estoy loca.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín. Ayer Nancy empezó una serie de 2 días llamada Proyectando una visión de la verdadera feminidad, muy apropiada para esta semana en la que celebramos nuestra primera conferencia Mujer Verdadera en Santo Domingo. Ella desafió a un grupo de estudiantes universitarias a pensar bíblicamente sobre su futuro como la próxima generación de mujeres.

Tú y yo necesitamos pensar en estas cosas también. No importa en qué etapa de la vida estemos, no podemos olvidar lo que significa ser una mujer sometida a Dios. Nancy está reiterando uno de los puntos que comenzó ayer.

Nancy: La Palabra de Dios dice que los hijos son una bendición. El mundo dice que los hijos son un inconveniente, Y así en muchas áreas de la vida, sólo tenemos que comparar. Dios creó a las mujeres para que sean ayudadoras. Para eso fue que Dios hizo a la mujer – una ayuda para el hombre, y sin embargo la manera del mundo es que las mujeres deben ser controladoras. Ellas están para mantener las riendas, y tenemos toda esta forma de pensar hoy en día que nos dice que los hombres ayuden a las mujeres.

Bueno, hay algunas formas en que eso es cierto, pero hemos perdido la visión del hecho de que Dios nos creó como mujeres para ser ayuda de los hombres. ¿Sabes que nunca serás más bendecida, más alegre que cuando, como mujer casada (si esa es la voluntad de Dios para tu vida) tomes ese rol de ayuda para ese hombre?

La manera de Dios es que las mujeres son distintas y diferentes a los hombres . La manera del hombre, la manera del mundo, es que no hay diferencia entre hombres y mujeres —toda esta cultura unisex.

La manera de Dios es que los hombres están supuestos a — ¿tienes el cinturón puesto? ¿Estás lista para lo que vas a escuchar? La manera de Dios es que los hombres están supuestos a ser proveedores para su familia, que los hombres deben ser el principal sostén. Hay muchas formas en que podrías volver al libro del Génesis y demostrar esto bíblicamente, que las mujeres deben ser la que cuiden del hogar.

Ahora, eso no significa que las mujeres no tienen cerebro. No significa que ellas no tienen talento. No significa que ellas no trabajan duro. Solo significa que los hombres deben ser proveedores para sus esposas e hijos, primariamente, y que las mujeres deben ser las que mantienen el frente del hogar, las portadoras y sustentadoras de vida, las maestras de los niños. ¿Te suena esto extraño para ti? Si es, es porque has crecido en un mundo que no lo ve de esa manera.

Ahora, yo no quiero poner toda la responsabilidad sobre las mujeres. Es importante que los hombres comprendan su rol y su responsabilidad, también. Pero, Dios no me llamó a hablarles a los hombres, así que voy a dejar que alguien más les explique a los hombres lo que ellos deben entender.

La manera de Dios es que el sexo es puro. Es bueno. Es maravilloso en el matrimonio. La manera del mundo es que el sexo es en cualquier momento, en cualquier lugar, con cualquier persona, por cualquier razón, y en la actualidad prácticamente no hay límites. La promiscuidad sexual, la revolución sexual –que prometió libertad. Ha traído tanto dolor. Una boca llena de gusanos es en lo que muchas mujeres y hombres han terminado.

La manera de Dios es que los hombres deben ser quienes tomen la iniciativa, y las mujeres fueron creadas para responder. ¿Pero qué tenemos en nuestra cultura? Justo lo opuesto. Tenemos mujeres agresivas, controladoras, en busca de poder y hombres pasivos que no saben lo que significa dar un paso adelante y ser hombres.

Y bueno, muchas otras áreas que pudiéramos mencionar… La manera de Dios es la modestia.La manera del mundo es la sensualidadLa manera de Dios es la sumisión a la autoridad ordenada por DiosLa manera del mundo es la rebelión, “hazlo a tu manera,” independencia.La manera de Dios es el camino de la humildad y la amabilidadLa manera del mundo para las mujeres es que seamos ruidosas, ásperas e impetuosas.

La Biblia es tan increíblemente actualizada y relevante cuando se trata de estas cosas. Proverbios capítulo 7, versículo 11, describe la mujer del mundo. ¿Sabes cómo la describe? Dice que es alborotadora y rebelde, y que sus pies no permanecen en casa. ¿Te suena eso como la mujer moderna –alborotadora, rebelde, y nunca centrada alrededor de su hogar?

La manera de Dios es que, como mujeres, nos enfoquemos en lo que significa ser bellas desde adentro hacia afuera –feminidad bíblica. La manera del mundo es que lo más importante es la belleza externa. Así que al tener la manera del mundo en este movimiento de mujeres, este movimiento feminista, eso nos ha enseñado que las mujeres están encadenadas en esta sociedad dominada por hombres. Son oprimidas por los hombres. Ellas están atrapadas en su hogar.

Eso es lo que el mundo le dijo a las mujeres de la generación anterior, hace 60 años. Las mujeres creyeron eso. Ellas creyeron en el Engañador cuando vino a ellas y promovió una manera totalmente diferente de vivir. Ellas compraron eso, y terminaron con la boca llena de gusanos. ¿Sabes por qué? Proverbios desde capítulo 14, versículo 12, dice, “Hay camino que al hombre le parece derecho, pero al final, es camino de muerte”.

Ahora, al mirar alrededor de nuestra cultura, tienes que admitir que la manera del mundo se está imponiendo. Quiero animarte a mirar al final de la historia y a darte cuenta de que con el tiempo, la manera de Dios prevalecerá porque es lo correcto. Si te decides a abrazar y a recibir la manera de Dios para ti como mujer, encontrarás que estás nadando contra la corriente, contra la cultura de hoy, pero a largo plazo, encontrarás que estás en el camino ganador porque la manera de Dios prevalecerá.

Las consecuencias de seguir la manera del mundo, seguir nuestro propio camino –han sido desastrosas. Tenemos mujeres hoy en día que están confundidas y desorientadas. Hay desesperanza, desesperación, culpa, hogares rotos.

Amigas, desearía que pudieran escuchar las historias que escucho día tras día de mujeres que tienen mi edad y mayores que lo han hecho a la manera del mundo. Ellas han intentado la manera del mundo y ahora son absolutamente miserables. Sus vidas están quebrantadas, y algunas veces parece que están estropeadas mas allá de lo que se puede remediar. Ellas van de un hombre a otro, de una cama a otra, de una relación desastrosa a otra porque están tratando de encontrar algo que Dios les quiere dar, pero Él quiere que lo encuentren en Cristo, no en este mundo.

¿Puedo decir, que no tienes que perpetuar la manera del mundo? No me importa de qué tipo de crianza vienes. Dios puede comenzar una nueva generación familiar, una generación completa, a través de ti. Mira, 6,000 años atrás cuando Satanás quiso atacar a Dios, lo hizo hablándole a una mujer. Él le mintió. Plantó dudas en su corazón sobre la Palabra de Dios. Él le dijo, “tú puedes ser tu propio dios”.

Ella escuchó. Creyó su mentira. Actuó en consecuencia. Ella dijo, “Lo haré a mi manera”. No creo que Eva se detuvo por un momento a pensar sobre lo que su decisión significaría para su esposo, su matrimonio, sus hijos, sus nietos, las generaciones venideras. Ella solo pensó en ese momento y esta cosa que parecía buena para mí. “Tengo que tenerlo”.

Para algunas de ustedes, es un hombre que va a entrar en sus vidas, y dices, “Tengo que tenerlo”, aun cuando él no es creyente o un cristiano comprometido o cuando tu consejero espiritual te dice, “No creo que sea adecuado para ti”. Pero tú dices, “Tengo que tenerlo”. Vas a seguir tu propio camino, y años después, vas a volver, y vas a decir, “Desearía haber escuchado el consejo piadoso”. Así que muchas de las decisiones que estás tomando en esta etapa de tu vida van a ir contigo a través de toda la vida.

Eva tomó una decisión, y hundió a toda la raza humana en la clase de corrupción, violencia y problemas que vemos hoy en día. Pero quiero hablarles por un momento sobre esta joven que 2,000 años atrás enfrentó una decisión similar. Ella era una adolescente y enfrentó la decisión de hacerlo a su manera o la manera de Dios.

Su nombre era María, María de Nazaret, y ella no tenía manera de comprender el increíble papel que ella estaba jugando en el plan redentor de Dios para las edades con solo decir “sí” a Dios. La manera de Dios significaba para ella cambiar todo su plan. Piensa sobre esta mujer comprometida, preparándose para casarse, y Dios viene y le dice, “Vas a tener un hijo, y no es el hijo de José”.

Esta no era la forma en que ella escribió el guión. El guión de Dios para nuestras vidas nunca es de la forma en que nosotras lo hubiéramos escrito, pero siempre es bueno. Siempre es correcto .

No creo que ella tuviera la más mínima idea de cómo su decisión iba a resultar en bendición para sus hijos, sus nietos, las generaciones por venir, y como nosotras seríamos bendecidas hoy debido a su voluntad de decir “sí” a Dios. Ella es realmente un tipo opuesto a Eva. María es una mujer contra-cultura, una mujer que aceptó el valor que Dios puso en su vida en una época donde las mujeres eran consideradas inferiores.

Ella es una mujer que nunca aspiró a hacerse de un nombre para ella misma o tener su propia fama o su propio lugar de protagonismo. Ella estaba contenta solo con apuntar las personas hacia Jesús, solo con tener una vida que animara a las personas a querer conocer a Cristo.

Hace varios años, el Señor empezó a poner esto en mi corazón mientras miraba lo que estaba sucediendo alrededor. Miré lo que ocurría en nuestra cultura; miré algunos de los resultados de la revolución feminista. Aún puedo recordarlo –estaba en mis treinta y tantos, y empecé a tener esta velocidad en mi corazón al ver a Dios traer a la luz algo que decía “¿Y si pudiéramos creer en Dios en nuestros días para una contra-revolución, por un movimiento completamente nuevo, un movimiento de mujeres completamente nuevo que recupere el terreno que durante 50 años o más le hemos cedido al movimiento feminista?” Me aterrorizó meditar en este pensamiento, al darme cuenta de que si iba a ser parte de esto, me iba a pasar el resto de mi vida nadando contra la corriente.

Ahora, tengo que decirte, no soy una guerrera por naturaleza. En ese tiempo me estaba acercando a los 40 años. Estaba buscando una vida un poco más estable. Me gusta caerle bien a la gente. Me gusta que concuerden conmigo, y me di cuenta de que si iba a empezar a dar este mensaje de la feminidad bíblica, estaría yendo contra la corriente, incluso en la iglesia, y estaría diciendo cosas que las personas podrían pensar que eran locas. Es verdad. Lo hacen. Ellas piensan que estoy loca.

Luché con eso, y luego dije, “Señor,” lo mismo que dijo María,

● Soy Tu sierva. Hágase en mí según Tu palabra.

● Estoy dispuesta a que uses mi vida como Tú quieras.

● Estoy dispuesta a ser contra-cultura.

● Estoy dispuesta a creerte por un movimiento, una contra-revolución de mujeres jóvenes en esta generación que le mostrarán al mundo una forma diferente.

El versículo que Dios usó para alentar mi corazón fue el versículo que se encuentra en el Antiguo Testamento que dice, “Cómo es que uno puede perseguir a mil, y dos hacer huir a diez mil” (Deuteronomio 32:30). Escucha, el mensaje del que estamos hablando sobre la feminidad bíblica, es un mensaje de minoría. Siempre lo será. Es solo un remanente, un pequeño número de mujeres que están dispuestas a abrazar la manera de pensar de Dios y hacerlo a la manera de Dios cuando se trata de feminidad, matrimonio, maternidad y reflejar la belleza de Dios como mujeres para nuestra cultura, solo unas pocas, no necesitamos muchas .

Dices, “¿Cómo puedo ser una mujer contra-cultura?”

● Eres una mujer contra-cultura cuando eliges decir “sí” a Dios aún cuando es difícil.

● Eres una mujer contra-cultura cuando eliges abstenerte de las relaciones sexuales hasta casarte.

● Eres una mujer contra-cultura cuando esperas la elección de Dios para tu pareja.

● Eres una mujer contra-cultura cuando decides no ver o reírte del entretenimiento que contiene insinuaciones sexuales o humor grosero o que hace alarde de la inmodestia, aun cuando estás sola.

● Eres una mujer contra-cultura cuando te casas y te mantienes casada y guardas tus votos.

Esta tarde me voy a reunir con una mujer que ha guardado sus votos en un matrimonio muy difícil y doloroso. Hubiera sido más fácil para ella, y muchos cristianos hoy en día le habrían dicho, “No necesitas quedarte en ese matrimonio. Tienes motivos para divorciarte”. Pero ella dijo, “Yo prometí serle fiel a este hombre hasta que la muerte nos separe”.

Ella amó. Extendió gracia. Extendió perdón. Ha sido misericordiosa. Ella lo hizo a la manera de Dios cuando fue difícil y cuando iba contra la corriente, y Dios está en el proceso de traer su esposo de vuelta hacia Él.

Dios está en el proceso de restaurar y redimir ese matrimonio, pero quiero decirte una cosa. Esta mujer está comprometida con ese matrimonio, con ese hombre y con el plan de Dios aun si ella nunca recupera a su esposo porque ella dijo, “Me voy con la manera de Dios”. Eso es contra-cultura.

Eres contra-cultura cuando decides vivir por las prioridades bíblicas para tu vida, sin importar lo que el mundo piense . El mundo no eleva el matrimonio y la maternidad, pero Dios lo hace. Si vas a ser una mujer casada, cuando adoptas las prioridades de Dios para tu vida, primero ser una mujer piadosa, luego ser una esposa piadosa, luego ser una madre piadosa, luego el trabajo y la carrera vienen después de eso. Esas son las prioridades de Dios.

Ahora, hoy en día esta forma de hablar hace que las mujeres se sonrojen. Quiero decir, estas son como palabras de pelea, y yo no soy una luchadora. No estoy tratando de provocar nada. Solo quiero ver a las mujeres ser redimidas y rescatadas de esas desastrosas consecuencias de actuar a la manera del mundo.

Algunas veces esto significa en esta economía con dos ingresos que vas a tener que estar dispuesta a hacer sacrificios financieros, que quizás no tengas todo lo que los demás pueden tener, así que simplemente quiero hacer un llamado a la contra-revolución, un llamado a ser parte de este movimiento contra-revolucionario.

¿Cómo haces eso? Permíteme darle varias sugerencias. Tú escoges las que sepas que necesitas. Primero que todo, si nunca lo has hecho, dale gracias a Dios por crearte mujer. Agradécele por eso. Es un privilegio, y proponte glorificar a Dios como mujer.

Es un privilegio, y luego emprende un estudio de la Palabra de Dios. Estudia la perspectiva de Dios sobre la feminidad. ¿Qué significa ser mujer? ¿Cuáles son las directrices dadas específicamente a las mujeres en las Escrituras?

¿Por qué Dios le dice a las mujeres en 1era Pedro 3, a las esposas, que deben adornarse con un espíritu humilde y manso? ¿Qué significa eso? ¿Significa que debes ser tímida? ¿Significa que no puedes tener una personalidad extrovertida? Solo te diré, que no significa eso, pero ¿qué significa y cómo puedes tener el tipo de actitud del corazón que le dé gloria a Dios como mujer?

Estudia la perspectiva de Dios sobre la feminidad y luego adóptala. Dile “sí”, aunque vaya contra la corriente, aun si va en contra de lo que los demás piensen. Adopta el propósito de Dios y Su plan para la feminidad. Y luego trabaja en discernir las mentiras que el mundo te dice y comprométete a rechazar todo pensamiento no bíblico sobre la feminidad, sobre el sexo, sobre el matrimonio, sobre la maternidad.

Proponte rechazar esas mentiras, y deja que Dios te moldee y te forme en una mujer conforme al corazón de Dios. Adopta el llamado de Dios sobre el matrimonio y la maternidad. Amigas, es correcto orar “Señor, si te place, ¿podrías darme un esposo que sea un hombre de Dios?” Luego deja los resultados en las manos de Dios, pero sé contra-cultura mediante la determinación de no tomar el asunto en tus propias manos.

Escucha, amiga. Tú puedes conseguirte un esposo. Realmente puedes, pero si lo haces a tu manera al ser la que toma la iniciativa en vez de la que responde, te vas a arrepentir. Te prometo que lo harás. Tú dices, “Bueno, si lo hago a la manera de Dios, si dejo que los hombres sean los iniciadores, nunca tendré un esposo”.

Sabes, eso quizás sea verdad, pero te diré, si está en la voluntad permisiva o en la voluntad soberana de Dios que tú permanezcas soltera, en la voluntad de Dios, serás más feliz haciéndolo de esa manera que haciéndolo a tu manera. Solo quiero decirte, hay cosas peores que estar soltera y ser soltera y tener 46 años. Hay un montón de cosas peores.

De hecho, yo prefiero estar donde estoy y creer que Dios ha puesto un llamado en mi vida. Creo que Él me ha apartado para servirle como mujer soltera. Por otra parte, conozco muchas mujeres que tienen mi edad y están casadas y son tan miserables porque no esperaron lo mejor de Dios.

Lo hicieron a su manera. Consiguieron lo que querían. Lo manipularon. Ellas tomaron las cosas en sus propias manos. Ellas terminaron con la boca llena de gusanos, así que espera en el Señor. Confía en Él en vez de perseguir tu propia agenda, tus propios propósitos.

Debes estar dispuesta a ir en contra de la corriente. Eso es lo que hace el salmón. Ellos nadan río arriba con la finalidad de dar vida. Si vas a ser una mujer de Dios hoy en día, vas a tener que estar dispuesta a nadar río arriba. Proponte ser moralmente pura.

Tú dices, “Es que eso es TAN anticuado”. Y lo es, pero es la manera de Dios, y la manera de Dios siempre es correcta. Siempre es el camino al gozo.

Solo estoy diciendo, mantente fuera de la cama hasta que Dios te ponga en una cama matrimonial sagrada con una pareja en matrimonio. Vale la pena esperar, y vale la pena esperar por ti.

Tú dices, “Eso suena muy aburrido”. Quiero decirte, que si vas por el camino del mundo, vas a terminar con la boca llena de gusanos. Es el camino de la angustia. Es el camino del corazón roto.

Mientras te conviertes en una mujer de Dios, deja que Dios te use para convertirte en mentora o en modelo para otras mujeres. Hay mujeres que vienen detrás de ti que necesitan modelos piadosos. Algunas de ustedes han tenido madres piadosas, y eso te ha dado un modelo. Algunas de ustedes no saben realmente como luce, como se ve una mujer piadosa.

Mientras descubres lo que eso significa, deja que Dios te use para ser mentora y para discipular a otras mujeres jóvenes. Puedo decir, que si lo quieres hacer a la manera de Dios, si quieres ser contra-cultura, sé una mujer que anima a los hombres. Respeta a los hombres. Levántalos. Ora por ellos. Nunca entres en esos ataques hacia los hombres que son tan populares hoy en día. Es TAN incorrecto, todas esas bromas que hacemos que ponen a los hombres por el piso, no lo hagas.

Solo te diré, si vas a ser femenina, vas a ser una mujer piadosa, y por eso no me refiero a débil. Es decir, una mujer virtuosa es una mujer fuerte de adentro hacia afuera, pero ella es fuerte en la fuerza de Dios. Si vas a ser una mujer femenina y vas a tratar a los hombres como hombres, los hombres te tratarán como a una reina. Lo harán.

Como mujeres, nosotras fijamos el estándar. Nosotras fijamos el estándar de la cultura. Las sociedades no sobreviven mucho tiempo una vez que sus mujeres pierden sus virtudes femeninas. Es verdad. Tú dices “Los hombres son toscos. Los hombres son tontos”. Escucha, se supone que debemos establecer el estándar. Se supone que debemos elevar el estándar.

Amigas no me he dispuesto, a tener un ministerio nacional. Las personas algunas veces me preguntan— las mujeres algunas veces me preguntan, “Me gustaría hacer lo que haces. Me gustaría ser conferencista. Me gustaría ser escritora. ¿Cómo lo hiciste?”

No me dispuse hacer nada de esto. ¿Sabes lo que sí me propuse a hacer años atrás? A amar a Dios, agradarle, obedecerlo, servirle, y servir a los demás mientras el Señor me daba oportunidades.

Tú no conoces los planes que Dios tiene para tu vida. Yo estuve sentada en conferencias universitarias como estas hace 25 años atrás. No tenía idea de lo que Dios quería para mi vida. Aún no sé todo lo que Dios pueda tener en el futuro para mí, pero tomé una decisión en esos años, en mi adolescencia y en mis veinte años, “Señor, quiero serte agradable. Quiero ser una mujer que te traiga gloria a Tu Nombre”.

Crecí en mi entendimiento. He crecido en mi comprensión de lo que eso significa, pero quiero decirte, Dios me ha dado tanto gozo como mujer, abrazando Su llamado en mi vida, viviendo para Su reino.

No siempre será fácil. No siempre será popular. A veces vas a comenzar a preguntarte si estás loca porque quizás seas la única en tu círculo de amigos que lo ve de esa manera. Pero te diré una cosa, serás capaz de dormir en la noche. Serás capaz de vivir sin remordimientos. Serás capaz de tener una conciencia limpia.

No tienes que ser como muchas mujeres que conozco, a mi edad, que han tenido múltiples matrimonios, múltiples abortos, múltiples parejas sexuales. Solo te diré, que el pecado complica la vida increíblemente. Todas somos pecadoras, necesitamos desesperadamente la gracia de Dios, pero cuando decides hacerlo a la manera de Dios, seguir Su camino, te darás cuenta que es el camino a la bendición.

Carmen: El libro de Tito le dice a las mujeres mayores que enseñen a las mujeres jóvenes, y hemos estado escuchando un ejemplo de eso hoy. Nancy Leigh DeMoss entregó este mensaje ante un grupo de mujeres en edad universitaria. Nosotros lo presentamos a ustedes en una serie llamada, Proyectando una visión de la verdadera feminidad. Puede ser difícil para las mujeres mayores comprometerse con mujeres de otra generación. ¿Cómo sabes si las jóvenes escucharán? ¿Vas a acercarte sonando anticuada o fuera de la realidad? En fe, Aviva Nuestros Corazones le está pidiendo a Dios que nos ayude a hablar a múltiples generaciones, proveyéndole a las mujeres de todas las edades la verdad que necesitan.

Afortunadamente, Aviva Nuestros Corazones tiene mucho que ofrecer a mujeres de todas las edades, desde el programa diario con su transcripción, como el blog, y los recursos gratis en la página. Y Nancy, todo esto es posible porque los oyentes nos han apoyado a lo largo de todos estos años.

Nancy: Así es, Carmen. Dios ha sido fiel en suplir nuestras necesidades a través de nuestros oyentes que nos han apoyado mes tras mes. Esos oyentes han respondido al reto cuando se han presentado problemas financieros en el pasado.

Y gracias al favor de Dios, dentro de 2 días estaremos lanzando oficialmente el movimiento de Mujer Verdadera hacia América Latina y la mujer hispana alrededor del mundo. No puedes perderte esa ocasión y lo que Dios haga allí entre nosotros. Visita AvivaNuestrosCorazones.com y entérate de cómo puedes ser parte.

Y oremos que Dios levante un ejército de mujeres que estén dispuestas a abrazar a Cristo, a vivir vidas de libertad, de abundancia y de frutos; dispuestas a vivir vidas contra-culturales en nuestros tiempos.

Carmen: Gracias por acompañarnos. Les esperamos mañana de nuevo, en un programa más de Aviva Nuestros Corazones. Hasta entonces.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Lluvia y sol

Martes 23 Junio
La tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios.
Temamos… al Señor Dios nuestro, que da lluvia temprana y tardía en su tiempo.
Lluvia y sol

Hablar de la lluvia y del buen tiempo significa hablar de todo y de nada. Sin embargo es un asunto muy importante para todos aquellos cuyos recursos dependen esencialmente de la naturaleza. Pero la civilización moderna ha alejado a muchos de entre nosotros de esas preocupaciones.

Vivimos con la ilusión de poder controlar todo. Sin embargo, la lluvia, el viento, las nubes y el sol escapan completamente a nuestro control. Las inclemencias del tiempo, las precipitaciones, las tempestades provocan muchos daños, grandes catástrofes. Nos recuerdan nuestra fragilidad y nuestra impotencia. Necesitamos comprender que somos criaturas dependientes de Dios. Él es el Creador de los cielos y de la tierra. En su bondad hacia su criatura, “hace salir su sol sobre malos y buenos, y… hace llover sobre justos e injustos” (Mateo 5:45). Nuestro alimento depende de ello.

Nos llaman la atención sobre la responsabilidad que tenemos como usuarios del ecosistema. Pero también somos responsables de no olvidar a su Dueño. Aun cuando nuestro trabajo tiene su valor, ¿qué pensaríamos de un artesano que olvida lo que debe a quienes le proveen material o energía?

Dios es bueno y da, pero la ingratitud le ofende. Él ha dado mucho más que buenas lluvias en su momento. “Ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). No menospreciemos este don único.

13 – Toda jactancia excluída | Romanos 3:27-31

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

13 – Toda jactancia excluída | Romanos 3:27-31

Ps. Sugel Michelén

 

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org/sobre-nosotros/

¿Qué es la gloria de Dios?

Coalición por el Evangelio

¿Qué es la gloria de Dios?

JOHN PIPER

Nota del editor:
¿Qué es la gloria de Dios? Esta es la pregunta que el pastor John Piper trató de responder en su sermón: “A Él sea la gloria para siempre”, predicado el 17 de diciembre de 2006. Aquí un extracto de su mensaje.

Definiendo lo imposible

Definir la gloria de Dios es imposible, porque se parece más a la palabra belleza que a la palabra baloncesto. Si alguien dice que nunca ha oído hablar del baloncesto, entonces no sabe qué es una pelota de baloncesto, y por lo tanto preguntará: “qué es una pelota de baloncesto”, y no sería difícil para ti describirla. Usarías tus manos y dirías:

“Bueno, es como una cosa redonda hecha de cuero o goma, y de unas diez o nueve pulgadas de diámetro, que rebotas en el piso. Contiene aire adentro, por lo que es un poco dura. Así que la rebotas y la lanzas a la gente, y puedes correr mientras lo haces. También hay un aro (que llaman cesta o canasta), y la idea es lanzar la pelota a través de ese aro. Por eso se llama baloncesto”.

Con esta respuesta una persona tendría una muy buena idea de lo que es el baloncesto. Y podrían identificar una pelota de baloncesto, y diferenciarla de una pelota de fútbol o una pelota de fútbol americano.

No puedes hacer lo mismo con la palabra belleza. Hay algunas palabras en nuestro vocabulario con las que nos podemos comunicar, pero no porque podamos decirlas, sino porque podemos verlas o podemos señalarlas. Es decir, que si señalamos suficientes cosas y vemos suficientes cosas juntas, y decimos: “¡Eso es bello! ¡Eso eso bello!”, entonces podríamos tener un sentido común de la belleza. Pero cuando tratas de poner la belleza en palabras, es muy, muy difícil.

Dios está en una categoría por sí solo. Él tiene perfecciones infinitas, grandeza infinita y valor infinito.

Santo se deletrea d-i-g-n-o

Lo mismo sucede con la palabra gloria. ¿Cómo podemos describirla? Tienes que intentarlo, porque no podemos dejar que las personas lo hagan por su propia cuenta. Así que intentaré definirla al compararla bíblicamente con la palabra santo, y te preguntaré: “¿Cuál es la diferencia entre la santidad de Dios y la gloria de Dios?”. Al hacer esta comparación podremos tener un mejor acercamiento a la naturaleza de este término: la gloria de Dios.

Yo defino la santidad de Dios como su pertenencia a una clase única, en su perfección, grandeza, y valor. Su perfección, su grandeza, y su valor son de una categoría tan distinta y separada –incluso se nos ha enseñado que la palabra santo significa separado– que Él está en esta categoría por sí solo. Él tiene perfecciones infinitas, grandeza infinita, y valor infinito.

Su santidad es lo que Él es, como Dios, y que nadie más es. Es su calidad de perfección lo que no se puede mejorar, lo que no se puede imitar, lo que es incomparable, lo que determina todo lo que es, y que no está determinado por nada externo a Él. Significa su valor infinito: su valor intrínseco e infinito.

Santidad manifiesta

Ahora, cuando Isaías 6:3 dice que un ángel da voces a otro, diciendo: “Santo, Santo, Santo es el Señor de los ejércitos”, lo siguiente que dice es esto: “Llena está toda la tierra de Su gloria”. Podríamos haber esperado que dijera “santidad”, pero no dice eso. Él ángel dice: “gloria”.

Él es intrínsecamente santo, y toda la tierra está llena de su gloria –de la cual acuñé una definición, al decir que la gloria de Dios es la belleza manifiesta de su santidad. Es la manifestación pública de su santidad. Es la forma en que muestra su santidad para que la gente la comprenda. Entonces, la gloria de Dios es la santidad de Dios manifestada.

La gloria de Dios es la belleza manifiesta de su santidad. Es la manifestación pública de su santidad.

Escuche este pasaje de Levítico 10:3. Dios dice que manifestará su santidad a los que están cerca de él, y que ante todo el pueblo será glorificado. “Como santo seré tratado”, dice. “Y en presencia de todo el pueblo”, por decirlo de otra manera, “seré glorificado”. Entonces ver, comprender, y reconocer su santidad –y, en cierto sentido, percibirla– es ver la gloria y, por lo tanto, glorificarlo.

Entonces, aquí hay un intento de definición: la gloria de Dios es la belleza infinita y la grandeza de las múltiples perfecciones de Dios. Me estoy centrando en la manifestación de su carácter, su valor, y sus atributos. Todas sus perfecciones y grandezas son hermosas tal como se ven, y hay muchas de ellas. Por eso uso la palabra múltiple. Esta sería otra forma de describirlo: la gloria de Dios es la belleza infinita y la grandeza de sus múltiples perfecciones.

Cómo Dios lo proclama

“Los cielos cuentan la gloria de Dios” (Sal. 19:1). ¿Qué significa eso? Significa que lo está proclamando. Él lo anuncia fuertemente a través de las nubes. Él grita por medio de la extensión azul. Grita con oro en los horizontes. Él grita con galaxias y estrellas. Él está proclamando: “¡Soy glorioso! Abre tus ojos. Mi gloria es como esto que ves —solo que mejor, si me conocieras”.

Y la Biblia dice: “Santo, Santo, Santo, es el Señor de los ejércitos, llena está toda la tierra de Su gloria” (Is. 6:3). Si tuvieras ojos para ver, verías la gloria de Dios en todas partes. Necesitamos ojos. Necesitamos ojos más que cualquier cosa porque “el dios de este mundo ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que no vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo” (2 Co. 4:4).

La gloria de Dios es la belleza infinita y la grandeza de las múltiples perfecciones de Dios.

Entonces, ¿lo ves? ¿lo amas? En el fondo de tu corazón, fuiste hecho para esto. Si eres una persona totalmente desinteresada, y estás leyendo esto, estoy ansioso por ver el día –y espero que sea hoy– cuando digas: “Fui creado para esto. Para eso existo: para ver la gloria de Dios. ¡Todo apunta a eso! Toda la gloria que pensé que era tan atractiva, no se compara a esto. Todo es sombras y cenizas. Él estaba en lo correcto. La Biblia estaba en lo correcto. Jesús tenía razón”.

Espero que no sea demasiado tarde cuando eso te suceda.

 

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN DESIRING GOD. TRADUCIDO POR FABIO ROSSI.
Imagen: Lightstock.

​John Piper (@JohnPiper) es fundador y maestro de desiringGod.org y ministro del Colegio y Seminario Belén. Durante 33 años, trabajó como pastor de la Iglesia Bautista Belén en Minneapolis, Minnesota. Es autor de más de 50 libros.

52 – «El impacto de Cristo en la Civilización» Parte 3

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

52 – «El impacto de Cristo en la Civilización» Parte 3

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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¿Qué significa “Danos hoy nuestro pan de cada día”?

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El Blog de Ligonier

¿Qué significa “Danos hoy nuestro pan de cada día”?

Por R.C. Sproul

Jesús nos enseña a orar a Dios que nos dé el pan de cada día (Mateo 6:11). Obviamente, Jesús no les estaba diciendo a sus discípulos que solo oraran por pan. Pero el pan era un alimento básico en la dieta de los judíos y lo había sido durante muchos años. Por otra parte, el pan era un símbolo poderoso en el Antiguo Testamento de la provisión de Dios con su pueblo.

Recordamos cómo Dios cuidó de los Israelitas cuando estaban en el desierto después de su salida de Egipto. La vida en el desierto era difícil, y pronto la gente comenzó a quejarse de que sería mejor volver a estar en Egipto, donde tuvieron comida excelente para comer. En respuesta a estas quejas, Dios les prometió hacer “llover pan del cielo” (Éxodo 16:4). A la mañana siguiente, cuando la capa de rocío se evaporó, había sobre la superficie “una cosa delgada, como copos, menuda, como la escarcha sobre la tierra… Era como la semilla del cilantro, blanco, y su sabor era como de hojuelas con miel” (vv. 14, 31). Cuando Dios alimentó milagrosamente desde el cielo a su pueblo, lo hizo dándoles pan.

No se nos da licencia para pedir grandes riquezas, pero se nos anima a hacer conocer nuestras necesidades a Él, confiando en que Él proveerá.

Es interesante que en el lenguaje de la cultura occidental, a veces nos referimos a una de las personas en el matrimonio (lo que solía ser casi exclusivamente del marido, pero no tanto en estos días) como el asalariado del hogar. Sin embargo, más coloquialmente, llamamos a esa persona el “que trae el pan a la casa”. Incluso en nuestra jerga, usamos la palabra pan como sinónimo de “dinero”. El pan sigue siendo, al menos en nuestro idioma, un símbolo poderoso de la base rudimentaria de provisión para nuestras necesidades.

Después de que termino la Guerra de Corea, Corea del Sur se quedó con un gran número de niños huérfanos. Hemos visto lo mismo en el conflicto de Vietnam, en Bosnia, y en otros lugares. En el caso de Corea, muchas agencias de ayuda llegaron para hacer frente a todos los problemas que surgieron por consecuencia de tener tantos niños huérfanos. Una de las personas que fue parte de este esfuerzo de ayuda me comentó de un problema que había encontrado con los niños que estaban en los orfanatos: A pesar de que a los niños se les proveía tres comidas al día, llegando la noche se ponían inquietos y tenía dificultad para dormir. Hablando mas con ellos, se dieron cuenta de que la ansiedad se debía a la incertidumbre de si tendrían comida para el día siguiente.

Para ayudar a resolver este problema, los trabajadores de ayuda de un orfanato en particular decidieron que cada noche cuando los niños se fueran a la cama, las enfermeras les pondrían un pedazo de pan en cada una de sus manos. El pan no era para que se lo comieran sino para que lo pudieran sostener en sus manitas mientras se quedaban dormidos. Era como una “manta de seguridad” para ellos, recordándoles que habría provisión para sus necesidades diarias. Efectivamente, el pan les calmó la ansiedad y los ayudó a dormir. Del mismo modo, a nosotros nos consuela saber que no nos faltara comida, o “pan” para suplir nuestras necesidades físicas.

Entonces, la petición que se encuentra en el Padre Nuestro nos enseña a venir al Señor con un espíritu humillado dependiente de Él, pidiéndole que supla nuestras necesidades y que nos sostenga diariamente. No se nos da licencia para pedir grandes riquezas, pero se nos anima a hacer conocer nuestras necesidades a Él, confiando en que Él proveerá.

Si nos parece como si la mano de Dios nos es invisible y que no podemos discernir su intrusión providencial en nuestras vidas, puede ser por la manera en la que oramos. Tenemos una tendencia a orar en general. Cuando oramos en general, solo vemos la mano de la providencia de Dios en lo general. Al entrar en la oración, por medio de la conversación y comunión con Dios, hay que poner nuestras peticiones delante de Él. Al derramar nuestras almas y nuestras necesidades en específico veremos respuestas específicas a nuestras oraciones. Nuestro Padre nos ha invitado a ir a Él y pedirle nuestro pan de cada día. Él no fallará en proveerlo.

Descarga el libro de R.C. Sproul: “¿Puede la oración cambiar las cosas?”, gratuitamente. Descarga más ebooks gratis de la serie Preguntas Cruciales aquí.

Publicado originalmente en Ligonier. Traducido por la Coalición por el Evangelio.

 

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

1/2 – Esperanza para el futuro

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una visión de la verdadera feminidad

1/2 – Esperanza para el futuro

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/esperanza-para-el-futuro/

Carmen Espaillat: Era una costumbre decirle a la mujer esperando un bebé ¡Felicidades! Dice Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Cada vez más y más mujeres que están esperando escuchan cosas como esta, “¿Nadie te dijo cómo no quedar embarazada?” Ese es el tipo de cosas que oyes decir a las personas al día de hoy: “¡Oh, cuánto lo lamento por ti!”. Ahora, solamente espero que tú nunca le hables de esa manera a una mujer embarazada. ¿Puedes imaginar lo deprimente que es eso?

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. Las jóvenes miran hacia el futuro con tantas incertidumbres y tantas decisiones que tomar. Nancy Leigh DeMoss habló con un grupo de mujeres que están en esa etapa de sus vidas, universitarias que necesitan oír una mujer madura proyectarles una visión de lo que su futuro pudiera ser. Y realmente, todas tenemos que crecer en madurez y asegurarnos que nuestro proceso de pensamiento sea bíblico. Nancy comenzó hablando de su propia jornada como joven.

Nancy: Permíteme compartir un poco acerca de mi propia visión de la feminidad y cómo a través de los años ha cambiado. Cuando tenía 20 años, debo decirles que me sentía un poco apabullada al pensar en el hecho de ser mujer. Si alguien me hubiera preguntado cuando tenía veinte años, en una escala del uno al cinco, cuanto me gustaba ser mujer, no hubiera elegido el cinco. Ahora, no creo hubiera sido el uno, pero esto me irritaba.

En parte, tenía un verdadero deseo de servir al Señor. Amaba al Señor. Quería estar en el ministerio. Y tenía la mentalidad de que de haber sido hombre, hubiera podido servir más al Señor, y habría tenido más opciones de ministerio. La otra parte del problema era que veía a las mujeres a mí alrededor y no quería ser como ninguna de las que conocía.

No lo digo a manera de insulto. Sólo pensaba, “Ellas no son muy interesantes y hablan de temas que a mí no me interesan”, simplemente no veía como yo encajaba. No sé si pensaba que había algo raro en mí o qué, pero no estaba disfrutando el ser mujer. No podía haber dicho honestamente en esos momentos “Gracias Señor, por hacerme mujer”.

A medida que pasaron los veintes y llegaron los treinta, en la medida que empecé a ministrar a mujeres, fui creciendo, profundizando en la Palabra de Dios y haciendo algunas preguntas bien sólidas, empecé a descubrir en las Escrituras que Dios tenía un motivo en hacerme una mujer y que Dios tenía un propósito específico para mi vida como mujer.

Empecé a ver la maravilla y la belleza de lo que significaba ser mujer y que mi misión, propósito y llamado en la vida tenía una característica diferente en muchas maneras, a la misión que Dios tenía para los hombres piadosos. Empecé a abrazar ese hecho, en lugar de resentirlo y de resistir mi llamado como mujer. He encontrado en los últimos diez o quince años de mi vida mucho gozo al descubrir y abrazar el propósito de Dios en mí como mujer.

Ahora bien, regresemos al Génesis donde Dios hizo al hombre y a la mujer, dice “Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (1:27). Así es que aprendemos de Génesis 1 y 2 que Dios creó al hombre y a la mujer a la imagen de Dios. Uno no es superior al otro. Uno no es inferior al otro. Dios nos hizo, como mujeres, con igual valor y dignidad a Sus ojos.

Pero tú me dirás, “¿Y quién no sabe eso?” Pues, te diré que muchas generaciones no lo han entendido. De hecho, cuando Jesús vivió en la tierra, aun en buenas familias judías, las mujeres eran consideradas inferiores a los hombres. Una de las cosas que Jesús hizo en la historia de la humanidad fue elevar el estatus de las mujeres y mostrar que a Sus ojos tenemos gran valor y estima.

Pero regresemos de nuevo a las Escrituras, encontramos que Dios nos estima a ambos de igual manera. También encontramos que Dios nos hizo diferentes –hombres y mujeres diferencias obvias fisiológicas, pero también diferencias en nuestro propósito de creación, diferentes en nuestra función. Lo que he aprendido sobre la vida es que las cosas funcionan bien cuando funcionan de acuerdo a su diseño. Las cosas funcionan precariamente o no funcionan para nada cuando tratas de usarlas en contra de la forma en que fueron diseñadas. Funcionamos bien, cuando funcionamos de acuerdo al propósito para el cual Dios nos hizo, pero lo hacemos precariamente o no funcionamos para nada cuando tratamos de encajar en cualquier otro propósito que no fue el diseñado por Dios al crearnos.

Durante los últimos 50 años, ha habido una revolución en la forma en las mujeres evalúan todo, en la manera en que se ven a sí mismas, en la manera en que ven a los hombres, el matrimonio, el sexo y la familia. Esta revolución ha alterado radicalmente todo el engranaje de nuestra sociedad. Ha alterado radicalmente toda nuestra cultura. No solamente ha alterado la forma en que las mujeres piensan y actúan; sino que también ha sido alterada la manera en que los hombres piensan y actúan con respecto a las mujeres.

Cuando les pregunto, “¿qué les gustaría decirle a los hombres?” Algunas de ustedes me han respondido (porque ya lo he oído anteriormente) “¡Pónganse en esto! ¡Actúen como hombres! ¡Invítennos a salir!” ¿Sabían ustedes que el hecho que muchos hombres estén intimidados y pasivos y no quieren actuar varonilmente, ¿sabes que este es el producto de la revolución femenina, una forma totalmente nueva de pensar acerca de los hombres y las mujeres?

Nos ha afectado a todos. Al día de hoy, las mujeres universitarias nunca han conocido ninguna otra manera de pensar. Es el aire que diariamente respiramos. Aun si creciste dentro de la iglesia, aun si creciste en el mundo evangélico, has sido afectada por esta revolución en la manera en que visualizamos la femineidad.

Dije que ha sucedido desde hace 50 años más o menos, pero esta revolución no es nada nuevo, no hay nada nuevo debajo del sol, tal como leemos en Eclesiastés. Esta revolución esta en el libro del Génesis, empezó en el Jardín del Edén.

Ahora, sé que tú conoces esta historia, pero encuentro que nos ayuda de vez en cuando ir y revisarla ¿Cómo fue que Dios creó las cosas? ¿Cómo fue que Él hizo el diseño para que ellos funcionaran? y ¿Qué fue lo que sucedió para que se estropeara? ¿Cómo llegamos de ahí hasta donde estamos actualmente?

Si estás familiarizada con el relato del libro de Génesis, lo cual es muy probable en la mayoría de ustedes, recuerda que Génesis 1 y 2 son dos capítulos realmente cruciales. Son los únicos dos capítulos que tenemos en toda la Biblia –hay 1.189 capítulos en la Biblia y solo dos de ellos nos dicen como fue la creación antes de que el pecado entrara al mundo. Ahora, tenemos algunos pasajes que nos describen cómo será cuando Dios termine de redimir este mundo del pecado, pero solamente esos dos primeros capítulos nos hablan de cómo Dios quiso que fueran las cosas en este planeta.

Leemos que Dios creó el mundo, y como parte de él, Él creó las plantas y los animales, y luego hizo al hombre, y entones Dios hizo a la mujer, similar al hombre en muchos aspectos. Ella fue como el hombre, creada a imagen y semejanza de Dios, pero en muchas otras formas diferente al hombre y hecha con un propósito muy diferente al del hombre.

Entonces Dios, habiendo hecho al hombre y a la mujer, los junto y les dio o estableció el orden de cómo era que las cosas iban a funcionar, como el hombre y la mujer debían funcionar juntos, como se iban a relacionar con los animales, y como debían relacionarse con la tierra. Dios les dio un manual de instrucciones.

Dios le dijo a Adam, “Así es que las cosas deben ser”. A medida de que lees esos dos capítulos de Génesis vas a encontrar palabras como “Dios les bendijo. Dios les dijo que era bueno”. La manera en que Dios creó las cosas, no daba lugar para la batalla entre los sexos. Las cosas eran buenas. Ellos estaban siendo bendecidos. Ellos funcionaban. Y funcionaban bien porque lo hacían de acuerdo al diseño de Dios.

No había dolor.

No había tristeza.

No había muerte.

No había maldad.

No había abuso.

No había divorcio.

No había relaciones rotas.

No había conflictos.

No había conflictos generacionales.

No había violaciones.

No había incesto.

Ninguna de estas cosas existía aún, en el mundo de ese día.

Ahora, ¿Qué fue lo que paso entre Génesis capítulos 1 y 2 para llevarnos a donde estamos hoy en el mundo? Bueno, la respuesta es Génesis capítulo 3. ¿Qué sucedió en Génesis capítulo 3?

El enemigo de Dios cuyo nombre es Satanás entra en escena. Él tenía su agenda. El Engañador sabía, Satanás sabía que si él podía atacar al hombre y a la mujer, entonces él podía atacar a Dios. Entonces ¿qué fue lo que Satanás hizo? Él vino primero y es tan importante darnos cuenta de este hecho él vino primero a la mujer.

Haciendo esto, ya de por sí estaba violando el orden que Dios había establecido, porque cuando Dios impartió las órdenes, se las dio al hombre con el entendimiento de que este a su vez se las comunicaría a su mujer. La mujer estaba bajo el cuidado, la protección y el liderazgo, el amante liderazgo del hombre, y esto era bueno. Era una bendición.

La mujer estaba cuidada. Ella estaba protegida. Sus necesidades estaban satisfechas. No era que ella no fuera igual al hombre, sino que estaba a salvo y protegida en ese orden creado.

Satanás va por detrás, alterando el orden de creación. Él va donde la mujer, y es interesante notar, que las Escrituras dicen que el hombre estaba ahí, pero un tanto despreocupado. Él no estaba mentalmente involucrado en la conversación. Toda la conversación transcurre delante de él, como si él no hubiera estado presente, pero Génesis 3 nos dice claramente que cuando la mujer le dio la fruta al hombre, ella se la dio al hombre “quien estaba con ella” (verso 6).

¿Dónde estaba el hombre durante toda esta conversación? Estaba callado. No dijo nada. ¿Quién habló todo el tiempo? La mujer y la serpiente. Ellas estaban sosteniendo la conversación.

En ningún momento vemos a la mujer voltearse al hombre y decirle “¿Qué fue lo que nos dijo Dios? ¿Qué quiere Dios que hagamos en esta situación?” Puedes verla firmando su declaración de independencia cuando dice, “Yo resuelvo esto sola. No necesito al hombre”, ahí vemos el orden de los roles invertidos.

Desde ese punto hasta aquí, tenemos las consecuencias de eso, y la bondad de Dios. “¿Con qué Dios te dijo, que no podías comer de todos los árboles de este huerto? (Génesis 3:1 parafraseado) Hay algunos árboles de los que no puedes comer.

Ahora bien, ¿Qué fue lo que Dios dijo? “Tú puedes comer de todos los arboles del huerto. Disfrútalos todos, menos uno” (ver Génesis 1:29) Pero ¿adonde fue que Satanás puso el énfasis? En lo que Dios dijo que no podían hacer en lugar de lo que Él dijo que sí podían hacer.

Él desafió la sabiduría de Dios diciendo: “Sí, esa es la opinión de Él, pero en realidad Dios no lo sabe todo. De hecho, si comes del fruto de ese árbol, podrás ser tan sabia como Dios. De hecho… puedes ser tu propio Dios. Puedes manejar tu vida a tu manera” (ver Génesis 3:5)

Él desafió el derecho de Dios de estar en control.

Él desafió el orden de Dios en la creación.

Él convenció a la mujer que la Palabra de Dios era sólo la opinión de Dios, y que era la opinión de una persona, pero tú tienes el derecho a tu propia opinión, Madame Eva.

Él la convenció de que la Palabra de Dios no era absoluta, y que la verdad era relativa.

¿Te suena esto a algo que oyes en la universidad? Él la convenció de que el camino de Dios no era el mejor para ella y que sería más feliz, mejor, más libre si se deshacía de las cadenas de las leyes represivas que Dios les había colocado.

Si la mujer no hubiera creído eso ¿piensas que ella hubiera mordido esa fruta? Ella creyó que iba a estar mejor. Ella creyó que sería más feliz. Así es que, tomó una decisión basada en su propio sentido natural, basada en sus propios razonamientos.

¿Qué nos dice la Escritura en Génesis capítulo 3? “Ella vio que el árbol era agradable a los ojos. Era un árbol deseable, la iba a hacer más sabia” (verso 6, parafraseado). Se sentía atraída por él, y ¿puedo decirte algo aquí? La voluntad de Satanás siempre lo va a parecer cuando él está tratando de tentarte, lo va a poner muy atractivo y deseable, tal y como lo hizo con Eva y ese fruto.

“Puedes salirte con la tuya, y aquí está el resultado de todos los beneficios que vas a cosechar. Así de feliz vas a ser. Así de libre te vas a sentir”. Solo mira los anuncios a tu alrededor. Empieza a notar las cosas que lees y los anuncios que ves en la televisión, las películas y la música que escuchas. Empieza a oír este razonamiento que te dice que si haces las cosas a tu manera, te irá mejor.

Eva le creyó al Engañador. Ella le creyó a Satanás, pero una vez ella tomo la decisión de ir por su propio camino, bastante rápido se dio cuenta de que la fruta que había sido tan atractiva por fuera realmente estaba podrida por dentro. Llena de gusanos, podrida.

Ahora, ¿Crees que si la fruta hubiera aparentado estar podrida y llena de gusanos por fuera, ella la habría mordido? Tú dirás, “¡Asco, no! Ella no la hubiera mordido si la hubiera visto podrida”. Era atractiva, y eso es lo que necesitamos recordar cuando el enemigo coloca delante de nosotras su manera engañosa, tal y como lo ha hecho a toda nuestra cultura durante los últimos 50 años.

Se ve tan bien. Se ve tan bueno, pero te puedo señalar los resultados de cientos y probablemente miles de mujeres con las que he hablado en los últimos años que tomaron una mordida. Muchas de ustedes aquí, mordieron. Se ve tan bueno. Parece lo correcto, pero terminaron con la boca llena de gusanos.

Parece bien decir que eran sexualmente libres, y ahora están viviendo con vergüenza, culpa y pesar. Así que, con las mujeres firmando su declaración de independencia, tenemos la introducción al mundo del temor, la culpa y la vergüenza. Vemos todo esto en Génesis capítulo 3.

El hombre y la mujer antes de la caída estaban desnudos, no sentían vergüenza porque, bueno, era la intención de Dios que así fuera, totalmente abierto el uno con el otro. Ahora de repente se sienten culpables. Se sienten avergonzados. Están escondiéndose, no solo el uno del otro, sino también de Dios.

Al final terminamos aisladas, con nuestra relación rota con Dios, con nuestro compañero, con los niños a medida que llegan. Ahora tenemos la introducción a este mundo de muerte, dolor, violencia, pena y toda clase de cosas feas e indecibles que los seres humanos pueden hacerse el uno al otro.

Alguna de ustedes ha tenido personas que han hecho cosas en su contra, y todo empezó por una mujer que dijo “Yo creo que me voy a salir con la mía. Me parece bien. Se siente tan bien”. La caída afectó a toda la creación, al hombre y a la mujer y la visión que tenían de su rol, propósito y llamado.

Desde entonces, ha tenido lugar una colisión, una guerra entre dos cosmovisiones diametralmente opuestas –la manera de Dios y la manera del hombre, el camino de Dios y el camino del mundo. Estas dos formas son radicalmente opuestas. Se basan en premisas diferentes, en dos filosofías diferentes y con resultados completamente diferentes.

El problema es que muchas de nosotras en nuestra cultura hemos comprado del mundo la manera de pensar y de vivir. Nosotras ni siquiera conocemos la manera de Dios; o si la conocemos, la rechazamos; o la conocemos y la ignoramos. Esto es cierto en todas las áreas de nuestras vidas.

Permíteme contrastar por unos momentos lo que quiero decir por la diferencia entre la manera de Dios y la manera de vivir del mundo. Por ejemplo, la manera de Dios es una cultura de vida. Dios valora la vida. Es por eso que una vida en gestación es preciosa para Dios, porque Dios valora la vida. Pero la manera del mundo es una cultura de muerte. Hay una fijación con la muerte. La muerte es el resultado del pecado, y es una cultura que eleva la muerte y no la vida.

La manera de Dios, en el caso del matrimonio, por ejemplo, es que es algo bueno. El matrimonio es la regla. El matrimonio es la norma. Eso fue lo que Dios planificó. Creces; te casas, y permanecer soltera solo tenía la intención de ser la excepción de la regla. Yo creo que Dios ha llamado a unas pocas personas a ser solteras, a manera de excepción, con el propósito de servirle a Él para toda la vida como soltera en un ministerio. Pero aparte de esto, yo creo que el plan de Dios es que todo el resto crezca y se case en su etapa adulta.

¿Qué ha hecho el mundo con esto? El mundo ha dicho “Bueno, no sé. El matrimonio es opcional. El matrimonio es para uno y no para otros, o eso esperamos”.

Acabo de leer hoy una estadística que dice que en 1970, el 36 por ciento de las mujeres en los grupos entre 20 y 24 años nunca se casaron. Hoy, 35 años más tarde, el número es 75 por ciento de las mujeres de 20 a 24 años que nunca se han casado, y yo pienso que es aun mayor un 86 por ciento en los hombres dentro del grupo de esa edad.

¿Porqué casarse? Va a fallar. En algunas de las mujeres jóvenes existe un temor sobre el matrimonio y en otras solamente un deseo de ser independientes. De parte de algunos hombres, hay un temor al compromiso. Por muchas razones, no estamos viendo hoy en día el matrimonio como lo normal y sino como algo opcional o quizás como algo malo. Esa es la visión del mundo.

La manera de Dios es que una vez que te hayas casado, entras en un pacto que es permanente. “Hasta que la muerte nos separe” lo cual, a propósito, si abrazas esa forma de pensar, eso significa que es realmente importante con quien te casas y que te cases en la voluntad de Dios. La manera de Dios es que una vez que te casas, es un pacto para toda la vida.

Dios usa esa pareja para ayudarte en el proceso de santificación, para moldearte a la imagen de Cristo. Dios te usa como mujer para ayudar a ese hombre a ser todo lo que Dios tiene la intención de que él sea. Es un acuerdo permanente y uno del que no te sales cuando las cosas no van como quieres.

¿Cuál es la manera del mundo ver el matrimonio? “Hasta que el divorcio nos separe”, y algunas de ustedes son el producto de divorcio y segundas nupcias. Lo has visto una y otra vez, y quizás tú no conozcas ninguna otra manera de pensar sobre el matrimonio porque es la manera en que el mundo piensa.

¿Van ellos al altar? Por lo menos el 50 por ciento de las personas que van al altar hoy y se dicen esos votos un día caminarán por el pasillo de la corte de divorcios por lo menos el 50 por ciento de ellos. Está considerado como algo que no es permanente.

¿Y qué de la maternidad, la manera de Dios versus la manera del mundo? La manera de Dios es que Él hizo a las mujeres para ser madres. ¿Sabías tú que los hombres no pueden tener niños? De paso, eso es algo distintivo en nosotras.

Cuando Adán nombró a su esposa Eva, ¿sabes lo que Eva significa? La palabra Eva suena así como, “viva, dadora de vida, portadora de vida”. Adán la nombró Eva porque su nombre suena como una mujer que da vida. Él sabía que ella estaba diseñada para ser portadora y sustentadora de vida.

Tú dices, “Bueno, pero tú eres soltera, entonces ¿de qué sirve? ¡Tú no puedes ser madre!” Sabes, yo le creo a Dios todas nosotras, aun si Él nunca te da un compañero Dios nos hizo a todas, de una manera u otra, para sustentar y ser portadoras de vida, para ser madres.

Alguna de ustedes tienen hermanas más jóvenes. Algunas de ustedes tienen mujeres más jóvenes en su universidad o en su piso. Hay mujeres jóvenes que Dios trae a nuestras vidas, que son cronológicamente más jóvenes y espiritualmente más jóvenes. Dios quiere que las nutramos, las que las discipulemos, y que seamos portadoras y sustentadoras de vida espiritual y física. Por tanto la visión de la Escrituras sobre los niños y la maternidad es que la maternidad es algo bueno y que los niños son una bendición.

¿Qué ha hecho el mundo? ¿Qué ha hecho Satanás con esa manera de pensar? Nos ha convencido que los niños son una carga. Que ellos no son una bendición. Ellos son algo de lo que tú no quieres muchos, y parte de esto es que si hoy tú estás embarazada con tu tercer o cuarto hijo, aun en la iglesia, vas a tener personas que te miran como si fueras algo extraño.

“¿No te dijo alguien cómo no quedar embarazada?” Estas son alguna de las cosas que escuchas decir. “Oh, cuánto lo lamento por ti”. Ahora, solo quiero decirte, que yo espero que tú nunca le digas eso a una mujer que está esperando. ¿Sabes lo deprimente que es eso?

¿De dónde vinieron los anticonceptivos? Es una invención de una era que llegó para decidir que la mujer debía controlar su propio cuerpo y que el sexo era puramente para placer y no para procrear y que quería separar el acto sexual de la responsabilidad de la labor de ser padres.

¿Puedo decirte que esa manera de pensar es realmente contraria a la manera de pensar de Dios, y que para creerle a Dios vas a tener que nadar contra la corriente? Vas a tener que ir en contra de la cultura, aun dentro de la iglesia.

Carmen: Hemos estado escuchando a Nancy Leigh DeMoss hablándoles a mujeres en edad universitaria sobre la verdadera femineidad. Nancy retó a esas mujeres jóvenes en esa conferencia a pensar sobre algunos de los principios contra-cultura que son importantes. Mañana oirán más de su honesta, valerosa presentación.

Como Nancy nos dice a menudo, a ella por naturaleza no le gusta la confrontación. Decir cosas que Dios ha puesto en su corazón requiere gran coraje, pero está haciendo una diferencia en la vida de las mujeres. Por ejemplo, consideren este correo que recibimos desde el Canadá. Esta persona escribe:

Yo alabo a Dios por ti. Estás dispuesta a enseñar sobre cosas que la mayoría no toca. Gracias. Gracias. Gracias. Nosotras necesitamos la verdad de Dios. Por favor, mantén el buen trabajo, y yo voy a orar por ti, yo sé que muchas no quieren oír verdades bíblicas. Por favor quiero que sepas que eres amada y apreciada.

Bueno, Nancy, qué pasa por tu mente cuando recibes ese tipo de ánimo.

Nancy: Bueno, me lleva a humillarme escuchar ese tipo de palabras bondadosas, pero a la vez me hace estar profundamente agradecida cuando personas que nos escuchan dicen que van a orar por Aviva Nuestros Corazones. Nosotras necesitamos esas oraciones más de lo que te puedes imaginar.

Reconozco mis propias debilidades y el cansancio de manera que otras personas no siempre ven. Estoy muy consciente que no puedo hacer nada aparte del poder de Dios. Las oraciones de las personas que nos escuchan significan tanto.

Estoy agradecida por el apoyo financiero que nos han provisto a través de los años las personas que nos escuchan. Sin ese tipo de apoyo no pudiéramos estar en el aire hablando la persona que nos escucha en Canadá o en algún otro lugar. Yo solo tengo que apoyarme en el Señor para fuerza, energía y coraje, y también nos apoyamos en el Señor para que provea financieramente para afianzar este ministerio.

Y quiero invitarte a conectarte a nosotros esta semana. El jueves estaremos comenzando con las actividades de la Conferencia Mujer Verdadera. No te pierdas la bendición de ser parte de este evento. Visita AvivaNuestrosCorazones.com para informarte acerca de cómo puedes conectarte con nosotros.

Y… ¡ayúdanos a orar por este tiempo! Ora que el Señor Jesucristo nos visite a través de Su Espíritu Santo y que este pueda ser un tiempo de bendición y de transformación que permanezca, de frutos de abundancia.

Carmen: Únete nuevamente a nosotras en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

¿Quién murió?

Lunes 22 Junio
Dice el necio en su corazón: no hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables… no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
El Señor es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno.
¿Quién murió?

En los muros de una estación de metro en Nueva York, en la calle 110 de Manhattan, alguien hizo un grafiti y escribió: «Dios está muerto», Nietzsche.

Esta célebre cita no es más que la ideología efímera de un filósofo alemán que elaboró todo su sistema de pensamiento negando a Dios.

Pero Dios es la fuente de la vida y no puede morir. A menudo se presenta en el Antiguo Testamento como el Eterno, es decir, aquel que no tuvo principio ni fin de vida (Éxodo 3:14).

Al afirmar que Dios está muerto, Nietzsche no aludía a la muerte de Jesucristo en la cruz. Ese hombre quería eliminar toda idea de Dios. Sin embargo, la muerte de Jesús hace 2000 años es un hecho esencial, pues es el medio que permite a Dios establecer una relación viva con cada ser humano. Pero luego ¡Cristo resucitó!

Algunos días más tarde, en aquella estación apareció un nuevo grafiti debajo del primero: «Nietzsche murió», Dios.

Esta segunda afirmación es indiscutible. Nietzsche falleció en agosto de 1900. Su tumba se encuentra en Röcken, Alemania. Y no es el único a quien la muerte le llega. La Biblia declara: “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27). ¡Qué terrible momento para todos los que mueren sin Dios, cuando estando ante el Juez supremo deban confesar que no lo tuvieron en cuenta en su vida!

Pero para los que aún vivimos, es tiempo de saber que Dios vive y está dispuesto a establecer una relación con cada uno de nosotros.

5/12 – La Fe Que Obra

Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión

5/12 – La Fe Que Obra

Santiago 2:14–26

R. Porter

Los creyentes judíos, esparcidos alrededor del mundo contemporáneo por causa de Cristo, están sufriendo una persecución severa. Sufren no solamente en la esfera religiosa, sino también en la esfera social y económica. No hay seguridad de lo que les pueda pasar mañana. Muchos han perdido su trabajo y no tienen ingresos para proveer comida para sus familias.
Tal persecución produce un interés egoísta en la defensa de sí mismo. Así que, ellos se dedican a protegerse y no se ayudan los unos a los otros. Jacobo les escribe para animarles en medio de su aflicción y para enseñarles cómo vivir en un tiempo de desánimo y aflicción.
Jacobo les llama a mayor confianaza en el Señor frente a la persecución. La fe que él quiere ver es una fe viva, que se manifiesta en obras. Una fe viva siempre produce fruto, aun en medio de la aflicción.
A través del libro él les enseña que deben aprender a soportar la aflicción (1:2–12) y a vencer la tentación (1:13–27). Se aplican estas dos verdades a los problemas específicos que les golpean en medio de tanta preocupación y sufrimiento. Les enseña a aplicar su fe en Dios a los problemas del sufrimiento (2:1–6).
Por causa del sufrimiento, ellos empezaron a pensar en sí mismos y en sus problemas. Se les olvidó el amor de Dios, Su plan y Su protección. Ninguno pensaba en las necesidades de los demás que tal vez sufrían lo mismo. Empezaron a defenderse. No buscaban el bien de sus hermanos, sólo el de ellos mismos.

Jacobo les escribe:

A los que sufren
A los que pecan contra sus hermanos por causa de la persecución
-Hacían acepción de personas
-No se ayudaban
-Manifestaban contenciones y disensión
-Hacían sus propios planes para mejorar su situación mañana
-Guardaban su dinero y robaban a otros

Jacobo les llama:

A UNA FE VIVA
-Que soporta la persecución
-Que produce perfección
-Que produce sabiduría
-Que vence la tentación
-Que produce fruto

LA FE VIVA PRODUCE OBRAS 2:14–26

A estos hermanos afligidos, Jacobo les indica que la fe viva produce obras. Muchas personas al leer este pasaje ven una contradicción con el libro de Romanos. Se señala “la contradicción” de Santiago y Romanos. Por causa de este aparente conflicto Martin Lutero lo llamó: “¡Una epístola de paja!”
El conflicto se observa al comparar Santiago 2:20–24 con Romanos 4:2–5. Santiago dice: “…la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado por las obras Abraham…?” “…el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe”.
Pablo dice: “…mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia”. En Gálatas 3:6–14, Pablo repite esta verdad: “…todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición… y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá”.

¡Pensemos!

Esta aparente contradicción en la enseñanza bíblica ha sido discutida durante siglos. Observe con cuidado estos pasajes. ¿Cómo se explican estas diferencias? ¿Habrá una contradicción en la Biblia? Si la Biblia no se contradice, ¿Cómo se deben entender estas dos enseñanzas?

La solución se encuentra al notar todo el mensaje de Santiago 2:15–26. Su mensaje no es que las obras nos salvan. Tampoco es que la fe más las obras salvan. Santiago explica su concepto de la fe verdadera. La fe tiene que ser viva. Si es viva, la fe produce fruto. La fe que no produce obras está muerta –¡No vale nada! Las obras son el resultado de la fe viva. No son requisitos.

Presentación del Problema 2:14
Ellos dicen que tienen fe, pero hace falta la manifestación de esa fe en la vida diaria. La pregunta que se hace es si esa clase de fe sería adecuada para salvar a alguien. Algunos traductores han captado el espíritu de la pregunta al rendirla: “Podrá Tal fe salvarle?”
Otra pregunta que se debe considerar al interpretar este pasaje tiene que ver con el significado de “Salvación”. Al encontrar esta palabra se supone que se refiere a la salvación eterna en Cristo. Sin embargo, se debe reconocer que la palabra en sí fue usada con mayor frecuencia para describir la salvación de algún peligro o adversidad.
Parece mantenerse este uso común de la palabra en dos casos en el Nuevo Testamento a lo menos. Tanto en este pasaje como en Filipenses 2:12, la iglesia enfrenta circunstancias difíciles. La palabra “salvación” se usa en su significado normal, para referirse a la solución del problema
En medio de las aflicciones que sufren los judíos creyentes por causa de Cristo, ellos dicen que tienen fe. El apóstol les pregunta cómo pueden decir que tienen fe si esta fe no se manifiesta en lo que hacen frente a estas circunstancias difíciles. ¿Para qué les servirá tal fe? ¿Les va a remediar el problema esa clase de fe? ¿Les dará esa fe una salida?

Aplicación Práctica 2:15–16
La ilustración empleada demuestra cuál es el problema especifico donde han dicho que tienen fe pero sus obras lo han negado. Se trata de los que tienen necesidad de ropa o comida. El problema era común en esos días cuando muchos perdieron su trabajo por causa de Cristo. Todos estaban sufriendo de la escasez.
En esta aflicción, los hermanos se limitaron a decir: “¡Que Dios te bendiga, hermano! Oraremos por ti”. Sin embargo, no hacían nada por ayudarle. Jacobo les pregunta: “¿Qué clase de fe será ésta? ¿Por qué no arriesgarse un poco para ayudar a los demás?”
Dicen confiar en Dios pero cuando hace falta la comida, la acaparan. No la comparten en una manera que manifieste su fe. A éstos, Jacobo insiste en que una fe viva produce obras.
Se puede ilustrar el problema al ponernos en lugar de ellos. En medio de circunstancias económicas difíciles, todos los hermanos estamos sufriendo. Nadie tiene suficiente. Un día llega un hermano a mi casa. Es la hora del almuerzo y sólo nos queda suficiente comida para hoy y mañana. Al llegar el hermano, me doy cuenta que él no tiene comida hoy para su familia. ¿Qué hago? Digo que confío en el Señor. ¿Puedo compartir lo que tengo hoy, sin saber de dónde vendrá lo de mañana?
Esta era la situación en que se encontraban los hermanos del primer siglo. En vez de compartir, acaparaban lo que tenían para asegurar lo suficiente para mañana. Jacobo les pregunta qué clase de fe será esa. ¿De qué aprovecha?
Otra situación semejante se observó en nuestra experiencia hace algunos años. Estudiamos Santiago con un grupo de hermanos en medio de una situación política difícil. El esposo de una hermana fue asesinado. Se consideraba que la causa era sospechas de participación política. Muchos dijeron que las casas de tales personas se vigilaban para ver quién les visitaba después.
Por lo tanto, los hermanos tenían miedo. No visitaron a la hermana para ayudarle cuando los necesitaba por miedo de sufrir alguna pérdida personal. ¿Qué debían haber hecho? Dijeron que tenían fe en Dios pero no se arriesgaban para ayudar a la hermana en su necesidad. ¿Qué habría hecho usted frente a tales circunstancias?

¡Pensemos!

Nuestras circunstancias hoy no son iguales a las de estos hermanos. Sin embargo, todos nos enfrentamos a horas difíciles a través de nuestra vida.
En medio de cuáles circunstancias nos preguntaría Jacobo en cuanto al valor de nuestra fe? ¿Cómo nos pide Dios, en las circunstancias en que nosotros vivimos, que manifestemos nuestra fe por obras? ¿Cuál prueba enfrentamos en la que debemos arriesgarnos para dar evidencia de nuestra fe práctica en el Señor?
Considere su propia vida. ¿Habrá alguna área de su vida donde Dios pide que manifieste su fe en El por medio de sus obras en estos días?

Explicación Doctrinal 2:17–20
Aunque el pasaje se basa en una verdad doctrinal y enseña doctrina sana, el enfoque aquí es práctico. El punto es que su fe debe ser una fe viva. Al hablar de una fe “muerta”, Jacobo no está indicando que estaba viva y que después se murió. Se refiere a la naturaleza de la vida. Lo que tiene vida produce alguna clase de fruto, una evidencia externa de la vida que existe adentro.
La fe también es así. Una fe verdadera tiene vida. Por eso, una fe viva siempre produce fruto. Cualquier fe que no produce fruto es una fe muerta. Es inútil.
El principio básico se ilustra por medio de los demonios (2:19). Ellos creen en Dios, pero su creencia no ha afectado sus vidas. Ellos hacen lo que quieren, sin someterse a la autoridad de Dios. Por eso, su fe en Dios no sirve para nada. Aunque tiemblan delante de Dios, su miedo no produce obras y es, por lo tanto, inútil.
Así puede suceder también con nuestra fe. Si ella no produce obras, no vale nada. Está muerta. Es inútil.

Ilustraciones Bíblicas 2:21–25
Al otro lado, se presentan dos personas sobresalientes que demostraron su fe viva. Ellos confiaron en Dios y estaban dispuestos a sufrir pérdida personal para obedecerle.
ABRAHAM era un varón de fe (2:21–24). Su propia salvación fue basada en su confianza en el Señor. Jacobo deja claramente sentada la base de la salvación de Abraham al citar el Antiguo Testamento: “Abraham creyó a Dios. y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios” (2:23).
Esta verdad del Antiguo Testamento fue declarada años antes del sacrificio de Isaac mencionado por Jacobo aquí. Ya fue contado justo Abraham desde antes. Asi que lo demás del pasaje no contradice este concepto que Jacobo mismo reconoce y Pablo confirma.
Sin embargo, Jacobo quiere hacer resaltar la evidencia diaria de esta fe en la vida de Abraham. No fue una fe muerta, inútil. La confianza de Abraham en. Dios produjo su fruto. El estaba dispuesto a sacrificar a su único hijo cuando Dios se lo pidió, porque él sabía en Quién había creído (2:21). Lo conoció muy bien y sabía que él podría confiar cien por ciento en este Dios. Por lo tanto, su confianza en Dios fue demostrada con sus obras.
La fe actuó juntamente con las obras (2:22). Además, las obras sirvieron para perfeccionar la fe. A través de su acto de fe. Abraham aprendió aun más en cuanto a Dios y aprendió a confiar aun más en El. La fe y las obras siempre se complementan.
La palabra “justificado” que se usa dos veces aquí no se refiere al acto de ser “hecho justo”. La forma de la palabra indica que Dios nos “declara justos”. Romanos 5:1 indica que somos “justificados por la fe”. El versículo mismo, y los anteriores en Romanos 4, indica que es la fe y no las obras la que nos “justifica”. Sin embargo, notamos que este hecho no nos hace justos, sino que Dios nos declara justos, por causa de nuestra confianza en El.
La misma forma del verbo puede indicar el significado de “demostrar justo”. Así que la idea que el autor expresa parece ser esta. El hombre demuestra su confianza en Dios, y a la vez, da evidencia de ser justo, por las obras, no por una profesión vacía de fe (2:24).
La fe viva siempre viene acompañada de las obras. Esta verdad es tan cierta en las circunstancias difíciles en que ellos se encuentran, como en el sacrificio de Isaac. El que confía de verdad en Dios, estará dispuesto a arriesgar el sacrificio personal.
RAHAB se presenta como otro ejemplo (2:25). Su vida y circunstancias eran totalmente diferentes a las de Abraham. Ella nunca se habría podido justificar a base de su estilo de vida. Era una mujer perdida.
Sin embargo, al oír de Israel y las obras que hacía el Dios de Israel, confió en El. Ella demostró su justicia al arriesgar su propia vida para proteger a los espías. Como resultado de la obra de Dios en su vida, se le transformó por completo el estilo de vida.
A Jacobo nole interesó tanto la transformación posterior de la vida de Rahab. Lo que le llamó la atención era la evidencia inicial de su fe. Confió en Dios y se arriesgó.
Jacobo pide que estos cristianos sigan su ejemplo (2:26).
-Que confíen en Dios.
-Que se expongan a una pérdida personal por causa de su fe en medio de la aflicción.

¡Pensemos!

Aplicación práctica para ellos 2:15–16
Al repasar de nuevo la situación en que se encontraban los hermanos a quienes Santiago se dirige, ¿qué obras se esperaban? ¿Cómo demostrarían su confianza en Dios?

Aplicación para nosotros
Al evaluar nuestra situación hoy, ¿qué evidencia se debe dar de nuestra confianza en Dios? ¿Será la misma? ¿Estamos dispuestos a exponernos a la pérdida personal? ¿En qué manera quiere Dios que usted siga el ejemplo de estos hermanos esta semana? ¿Cuáles pasos específicos debe tomar hoy?

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 35–42). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.