Razones por las que la controversia es a veces necesaria

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Razones por las que la controversia es a veces necesaria

Albert Mohler

Nota del editor: Esta es la quinta parte de la serie de articulos de Tabletalk Magazine referente al tema de la controversia.

Recientemente observé cómo una joven madre reaccionó rápida y decisivamente para poner fin a la disputa entre dos niños de edad preescolar. Ella actuó con justicia y efectividad, y luego se volteó hacia sus dos acusados y estableció la ley: “¡Pelear nunca es lo correcto!”

Lo siento, querida mamá, entiendo lo que estabas tratando de hacer, pero esa instrucción moral no les servirá de mucho a esos niños a medida que crezcan en madurez. El reto que tienen por delante es el de aprender cuándo es correcto pelear, y cómo pelear la buena batalla de la fe, tal como manda la Biblia.

¿Y qué tal en la Iglesia? ¿Es correcto que cristianos e iglesias se involucren en controversias? Por supuesto, la respuesta es sí; hay momentos en que los creyentes están divididos por asuntos serios y trascendentales, y la controversia es el resultado inevitable. La única manera de evitar toda controversia sería considerando que nada de lo que creemos es lo suficientemente importante como para ser defendido y que ninguna verdad es tan valiosa como para ser comprometida.

Sabemos que Cristo se preocupa mucho por la paz de Su Iglesia. En Su oración por la Iglesia en Juan 17, Jesús pide que Su rebaño sea protegido por el Padre y esté caracterizado por la unidad. Pero, como Cristo también aclara, Su Iglesia debe estar unida y santificada en la verdad. En otras palabras, no hay una unidad genuina fuera de la unidad en la verdad revelada de Dios.

El Nuevo Testamento no es evasivo ya que revela controversias serias y trascendentales entre las congregaciones más antiguas e incluso entre los líderes cristianos. El Apóstol Pablo entró en una controversia con los gálatas mientras defendía el Evangelio no adulterado (Gál 1:6-9). Se metió en una controversia moral al escribirle a los corintios (1 Co 5). Pablo confrontó a Pedro en cuanto a los gentiles y la circuncisión (Gál 2:11-14). Judas advirtió del perpetuo desafío de defender la verdad contra sus enemigos (Jud 3). Juan advirtió sobre una iglesia que era tan tibia y poco comprometida con la verdad que era incapaz de entrar en controversia (Ap 3:14-22).

No hay una unidad genuina fuera de la unidad en la verdad revelada de Dios.

La historia de la Iglesia también nos recuerda la necesidad de la controversia cuando está en juego la verdad del Evangelio. Una y otra vez, vemos momentos en que la verdad debe ser defendida o negada. La Iglesia debe mirar directamente lo que se está enseñando y determinar si la enseñanza es fiel a las Escrituras. Esto suele provocar controversia. Si la Iglesia creyera que la controversia se debe evitar a toda costa, no tendríamos idea de lo que es el Evangelio.

Para nuestra vergüenza, con mucha frecuencia la Iglesia se ha divido por las controversias equivocadas. Hay congregaciones y denominaciones que se han dividido por razones que son irrelevantes a la luz de la Palabra de Dios. Más aún, algunas iglesias parecen prosperar en la controversia, incluso cuando algunos miembros y líderes de la congregación son agentes de desunión. Esto trae vergüenza y reproche a la Iglesia, y distrae a la Iglesia de su tarea de predicar el Evangelio y hacer discípulos.  

Entonces, ¿cómo podemos saber si una controversia es correcta o no? La única manera de responder a esa pregunta es yendo a las Escrituras para evaluar la importancia de lo que se está debatiendo. Todas las preguntas relacionadas con la verdad son importantes, pero no todas son igualmente importantes. Las controversias sobre doctrinas centrales y esenciales no se pueden evitar sin traicionar el Evangelio. Tal como Pablo le advirtió a los gálatas, una iglesia que no esté dispuesta a enfrentar la controversia por doctrinas de vital importancia, pronto estará predicando “otro evangelio”. La Iglesia ha tenido que enfrentar controversias por doctrinas tan esenciales como la deidad y humanidad de Cristo, la naturaleza de la Trinidad, la justificación por la fe sola y la veracidad de las Escrituras. Si se hubieran evitado esas controversias, el Evangelio y la autoridad de las Escrituras se habrían perdido. Estas controversias fueron por doctrinas de “primer nivel”: doctrinas sin las cuales la fe cristiana no puede existir.

Doctrinas en un segundo nivel de importancia no tienen que ver con los aspectos fundamentales del Evangelio, y su llamado al arrepentimiento y fe, pero sí explican el por qué la Iglesia se ha dividido en diferentes denominaciones. Las denominaciones han surgido a raíz de desacuerdos en cuanto al bautismo, el orden de la iglesia y otros asuntos que son inevitables en la vida congregacional.

En un tercer nivel, vemos controversias sobre temas que deben ser discutidos, e incluso debatidos, pero que nunca deben dividir a los creyentes en diferentes congregaciones y denominaciones. Las congregaciones y denominaciones deben desarrollar la madurez bíblica y espiritual necesaria para poder determinar la importancia de los desacuerdos y saber cuando la controversia es correcta y cuando no lo es.

Los políticos son conocidos por instar a sus colegas a no desperdiciar una crisis. De la misma manera, la Iglesia no debe desperdiciar una controversia. La iglesia fiel debe hacer que sus controversias valgan la pena. La controversia, cuando aparece, debe conducir a la Iglesia a Cristo y a las Escrituras a medida que los creyentes buscan conocer todo lo que la Biblia enseña. Las disputas y los debates deben poner a la Iglesia de rodillas en oración mientras los creyentes buscan ser de una sola mente guiada por el Espíritu Santo. La controversia,  manejada apropiadamente, servirá para advertir a la Iglesia del peligro de la apatía doctrinal y de la necesidad de la humildad personal.

En fin, la controversia debe llevar a la iglesia a orar por esa unidad que Cristo logrará solo cuando glorifique a Su Iglesia. Aun así, Señor, ven pronto. Hasta entonces, no nos atrevamos a desperdiciar una controversia.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Albert Mohler
Albert Mohler

El Dr. R. Albert Mohler Jr. es presidente y profesor Joseph Emerson Brown de teología cristiana en The Southern Baptist Theological Seminary [El Seminario Teológico Bautista del Sur] en Louisville, Ky. Es el anfitrión de The Briefing y autor de muchos libros, incluyendo We Cannot Be Silent.

Entrenamiento de Actitudes

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un Niño

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Trece –

Entrenamiento de Actitudes

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil años, un sabio dijo, “instruye (entrena) al niño en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él.” Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ¡Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niños. En este caso nos enseñan técnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas técnicas se aplican de forma correcta. A través de todas estas ideas podremos tener niños que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma

Agt 3 – Viviendo la vida por fe

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Agt 3 – Viviendo la vida por fe

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/viviendo-la-vida-por-fe/

Carmen Espaillat: Durante el funeral de Kathy Helvey- sus amigos y familiares escucharon estas palabras de Kathy grabadas para Aviva Nuestros Corazones. Kim Wagner estaba en el hospital con su padre cuando se encontró con su amiga Kathy Helvey.

Kathy Helvey: Alguien dijo alguna vez, «Todo lo que nos pasa es filtrado por el Padre, debido a Su providencia y Su maravilloso y soberano amor».

Al final eso siempre me conforta ya que, cuando empiezo a pensar con cordura en medio de la crisis, o cuando ya la he sobrepasado, entiendo que todo lo que me pasa viene de Su mano, aun lo malo. Lo bueno, lo malo, lo feo es filtrado amorosamente por el Padre. Por lo que puedo beber de esa copa.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: A todas nos sorprendió y nos encantó cuando Kathy apareció durante la última sesión de grabación de Aviva Nuestros Corazones.

Carmen: Esta es parte del mensaje que Nancy grabó para el funeral de Kathy Helvey.

Nancy: Ella estaba tan hambrienta por la Palabra de Dios. Era rápida en responder, en ver la verdad y personalizarla en su propia vida. Siempre estaba impaciente y lista para compartir con otras personas lo que Dios estaba mostrándole.

Me encantó tener a Kathy como invitada en Aviva Nuestros Corazones. Tenía facilidad para contar historias. Nos podía hacer reír y nos podía hacer llorar. Ella siempre estuvo dispuesta a ser transparente y honesta con sus luchas, sus fracasos y sus necesidades.

Ella siempre nos llevaba de vuelta a la Palabra, al carácter y a la gracia de Dios – quizás hasta más que cualquier otra persona que haya conocido. Su corazón siempre estuvo atado a esas realidades inmutables.

Cuando compartió con nuestras oyentes la forma en la que Dios había trabajado en su vida, la gente la escuchó.

Carmen: Sé que hay personas que van a escuchar con atención la grabación que Nancy describió. Por semanas hemos estado estudiando la serie llamada «Habacuc: del temor a la fe «. Al final de esta serie, Nancy reflexionó sobre este libro con Kim Wagner, María Johnson, Holly Elliff y Kathy Helvey.

En una porción de la conversación que escuchamos anteriormente, Kathy hablaba de su lucha con el autismo de su hija adolescente. Ella continuará haciéndolo un poco más adelante. Primero, ella citó Habacuc 3:19.

Kathy Helvey: «Él ha hecho mis pies como los de las ciervas, y por las alturas me hace caminar». (Habacuc 3:19b) Lo que pensé es que, aparte de todo lo demás que se dijo, es que Él me levanta. A menudo me encuentro aquí abajo.

Estamos en medio de esto; esto nos arropa y nos hala hacia abajo. Tenemos estos sentimientos y ansiedades que se multiplican en nuestro interior.

De alguna manera -y es Dios, no nosotras que lo hacemos- Él nos da su perspectiva. La situación permanece igual, pero la vemos de otra manera – si es que la estamos viendo.

Nancy Leigh DeMoss: Cuando estás 30,000 pies de altura, todas las cosas que nos parecen aplastantes se ven insignificantes.

Kathy: Quiero llegar al punto de poder ver a Jesús en medio de ello. No pongo mis ojos en la situación. No estoy tratando de ver lo que Dios va a hacer; solo estoy buscando Su rostro en medio de todo ello; estoy buscando verlo a Él más claramente.

María Johnson: Es que la perspectiva de Dios es la eterna, no la del aquí y ahora – no de lo que tenemos encima. Creo que esa fue la perspectiva que Habacuc obtuvo, la eterna.

Nancy: Las cosas que vemos son temporales. Pero las cosas que no podemos ver, excepto por la fe, esas son las que son eternas (ver 2 Corintios 4:6).

Kathy: Porque la vida es como un pestañear.

Kim Wagner: Y hablando de eso yo, me sentí agradecida Nancy: de que terminaras con el testimonio de Horacio Spafford. Cuando él estaba en medio de esa dolorosa situación – de la que yo tan solo puedo imaginarme su lucha, el dolor y la pérdida – probablemente él vivió unos 20 ó 30 años más, como mucho, luego de haber pasado por esa experiencia.

Pero si piensas los últimos 200 años, él ha estado regocijándose con su familia en el cielo. Ese tiempo aquí fue tan breve y tan diminuto en comparación…

Nancy: . . . y a nosotras nos luce como interminable cuando lo estamos viviendo en carne propia.

Kim: Sí, parece muy largo cuando lo estás atravesando, pero ahora – visto 200 años después- su tiempo de lucha y sufrimiento ha sido un gran testimonio; una lección de vida para animar a muchos: «Si él escribió ‘(Estoy Bien Mi Dios), con la pérdida que tuvo en su vida y pudo abrazar y mirar a Cristo en medio de su sufrimiento… si él lo pudo hacer, yo también puedo hacerlo».

Holly: Nos da esperanza.

Kim: Nos da esperanza y nos anima.

Holly: Sabremos la verdad sobre eso en la eternidad, pero aún tenemos que vivir el ahora hasta que llegue ese momento. Pienso que nuestra esperanza está en el hecho de que Dios será fiel aun en este momento, aun en este día, en este jueves negro, en medio de lo que sea que estemos atravesando. Dios está presente en ese momento, hasta el día en que yo lo pueda ver desde Su perspectiva y cobre sentido (porque ahora no la va a tener).

Kathy: Nancy, ¿No fue John Piper que citaste cuando dijiste que por cada cosa que nos pase en la vida, hay 100 otras que están pasando al mismo tiempo, en términos divinos?

Nancy: Sí, Su providencia. Solamente podemos ver una, dos o tres cosas que Él está haciendo. Él dice que Dios siempre está obrando; hay miles de cosas distintas que Dios está haciendo que no podemos ver y que no conocemos.

Kathy: Y siempre debemos recordar… alguien dijo alguna vez: «Todo lo que nos pasa está filtrado por el Padre, debido a la providencia y al maravilloso y soberano amor de Dios».

Al final eso siempre me conforta ya que, cuando empiezo a pensar con cordura en medio de la crisis, cuando ya la he sobrepasado, comprendo que todo lo que me pasa viene de Su mano, aun lo malo. Lo bueno, lo malo, lo feo es filtrado amorosamente por el Padre. Por lo que puedo beber de esa copa.

Nancy: El hecho es que estamos escribiendo una canción para la eternidad. Tendremos que vivir con esto por 20, 30 ó quizás 40 años, pero piensa en Horacio Spafford. Kim, la forma en la que lo dices me da una perspectiva fresca: la forma en la que respondo a las circunstancias de mi vida, no solo me está preparando para la eternidad, sino que dentro de unos 200 años o más…

Kim: . . . Es que las personas estarán mirando y escuchando…

Nancy: . . . el testimonio que ha sido dejado.

Kim: Exacto.

Nancy: «Encuéntranos fieles,» como dice la canción. Un testimonio de la fidelidad de Dios. ¿Sería John Wesley quien dijo que «nuestro trabajo en la vida es darle al mundo la opinión correcta de Dios»?

Por lo que cada vez que respondo con quejas, le estoy dando al mundo una opinión de Dios – pero cuando hace mis pies como los de la cierva y me eleva a las alturas – no escapando, sino dejando que Dios me guíe con fe, estoy escribiendo un testimonio en los corazones, aun en los corazones de la próxima generación

Kim: Y todo esto trae gloria a Dios.

Nancy: Que es nuestro objetivo -de eso se trata.

Kim: Por lo que estás viviendo con Sus propósitos en esta vida. Eso le agrada a Dios y ese es un lugar de gozo, cuando le traemos gloria a Dios.

Kathy: Recuerdo que fue un giro importante en mi vida cuando pasé de «aceptar» a «aceptar a Stephanie con su autismo en nuestra vida». Nuestro pastor había dado un sermón sobre la eternidad en el cielo. Él fue quien dijo «esta vida es un pestañear». Dio una palmada que nos hizo saltar a todos y dijo… a la luz de la eternidad tu vida es ese pestañear».

En lo único que pensaba durante el culto – con lágrimas corriendo por mis mejillas – era en lo difícil que era ver la vida de Stephanie. ‘Es un soplo, un pestañear, Kathy’. Puedes pestañear porque por la eternidad la vas a ver como ella estaba supuesta a ser – perfecta y completa, sin que le falte nada.

Luego pensé, «Señor esto es tan difícil porque, como hemos estado diciendo, «esto es lo que conocemos»; necesitaba que me recordaran que en la eternidad vería su cara, como estaba supuesta a ser, frente a Dios y para siempre. Por lo que pensé, «Yo puedo hacer esto. Con Dios yo lo puedo hacerlo. No sola, pero con Él».

Pestañeamos y ya habrá terminado. Y esperamos -como hemos estado diciendo-que Dios sea glorificado. No hubiese podido perderme de lo que Él quería hacer con y a través de ella.

Holly: Eso no tiene precio. No solo tener la Palabra de Dios para atravesar por esos trechos con fe, sino también el estar sentada aquí escuchando a María, Kathy, Kim y Nancy. Se enriquece mi fe cuando oigo la verdad salir de las vidas de otras mujeres que han pasado por una situación difícil – solo siendo lo suficientemente honestas acerca de dónde estamos y no perder la oportunidad de tener otras mujeres levantando nuestros brazos.

Kim: . . . mujeres que te hablen verdad. Es por eso que Holly es una buena amiga porque puedo hablarle, en medio de mi auto-compasión, y decirle «Dime la verdad», y confiar en que ella lo va a hacer fielmente. Ella también es comprensiva. Es una buena amiga.

Pero hablando acerca de la eternidad, me ha ayudado el ver la eternidad desde otra perspectiva. Mientras estábamos en un período difícil y de luchas en nuestra iglesia… Tuvimos la oportunidad de irnos en barco en medio del océano. Yo nunca había estado en un lugar donde no podía ver la tierra. Nos rodaba agua por todos lados. Nunca había estado en una situación semejante.

Estaba en la barandilla del barco viendo la profundidad del agua; todo lo que podíamos ver era agua. El Señor nos ilustró la eternidad. «Mira este océano. Mira la inmensa cantidad de agua que te rodea y desde donde no puedes ver nada más. Ahí tienes la eternidad delante de ti».

«Si tomas una piedrecita y la tiras, esa es tu vida. Eso es por lo que estás atravesando ahora. Ese es el tiempo que vas a vivir, pero mira la eternidad. Es solo una mota cuando lo miras así. Quiero decir, va a pasar pronto. Va a pasar pronto».

Él también me enseñó que, por el hecho de que la vida es tan corta y de que en la eternidad no vamos a tener ni conflictos ni batallas, mientras esté en este corto tiempo que es mi vida, esta es la única oportunidad que tengo de adorar a Dios en medio de la batalla, en medio de la lucha.

Por lo que yo quiero aprovechar todas las oportunidades que tenga, en esta corta vida, para corresponderle en adoración, en alabanzas y en glorificarlo porque cuando pase la eternidad no voy a tener la oportunidad de alabarle de la misma forma, en medio de la batalla.

Kathy: Eso es tan grandioso, Kim. ¿No mencionaste una referencia en las Escrituras donde Dios dejó la batalla para venirnos a consolar?…

Nancy: En Daniel, ¿verdad?

Kathy: Eso verdaderamente me impresionó. Dios…

Nancy: . . . Estaba batallando contra el príncipe de Persia; pero vino al lado de Daniel para fortalecerlo y le dijo «Ahora voy de vuelta a la batalla» (ver Daniel 10). Que el Salvador haya tenido un corazón tan bondadoso para con este siervo en su momento de debilidad, nos ilustra una increíble imagen del corazón de Dios.

Kathy: Amo lo que dicen las Escrituras en el Salmo 34 versículo 17, «Claman los justos, y el Señor los oye, y los libra de todas sus angustias».

Eso era lo que estaba pensando cuando estabas hablando de Daniel. Pensé, «Él tiene cosas importantes que hacer, Kathy; pero Él va a dejarlas y va a venir a tu «fiestecita de auto-compasión» y te va a mostrar Su rostro y te va a levantar; a levantarte sobre esto, a darte pies de cierva…» si estoy dispuesta a querer esperar y a escuchar. Yo quiero subir a esa torre de vigilia.

Veo a Habacuc en tres partes. La primera es cuando está deprimido y se va a la torre de vigilia. «Ok, esperaré. Ya veremos».

Luego, pasa a confiar. Tiene una vida de fe. Pienso en que quiero que Dios me saque «de sentirme deprimida» y me lleve a tener una fe así.

Nancy: Pero no queremos pasar por el proceso que se toma.

Kathy: Quiero estar quieta, esperar y saber que Él es Dios. No importa el tiempo que se tome, Señor haz lo que quieras hacer. Pero cuando salga de este salón quiero que Dios lo haga real en mi vida.

Holly: Quizás algún día lleguemos al punto donde el proceso nos sea precioso, hasta más que el resultado de estar en ese lugar alto. Yo no sé si llegaremos al punto de añorar el proceso porque sabemos el resultado.

Kim: Bueno porque el proceso nos lleva a Su corazón. ¿Y qué mejor que estar allí? El proceso es para hacernos a la imagen de Cristo y así poder glorificarlo.

Yo recuerdo estar una noche en cama, con todas mis luchas frente a mí, y caer en cuenta de que «Está bien -si el Señor quiere moldearme a la imagen de Cristo en esto- ¿qué privilegio que el estar siendo moldeada a la imagen de Cristo? ¿Que Él esté dispuesto a hacer esto? Si eso es lo que se necesito para poder ser moldeada a la imagen de Cristo, eso es lo que deseo».

Nancy: También teniendo en cuenta, que aunque demos un paso atrás con lo que hemos estado diciendo, nuestro proceso no es la meta. Porque no se trata de mí. Todo obra para la gloria de Dios.

Kim: Así es.

Nancy: Se trata de que el reino de Dios avance. Nosotras somos pequeñas, una mota, un punto en el grandioso plan redentor de Dios.

Por lo que – aunque no tenga nada que ganar durante este proceso, aunque no obtenga ningún beneficio, o un gran resultado – si supiera que eso agrada a Dios -el que mi vida sea prescindible- para ser de testimonio, para ser usada de alguna manera que le glorifique, aunque no haya cielo que ganar; ni eternidad que disfrutar, ¿todavía afirmaría que «abrazo el proceso; que estoy dispuesta a ser solamente un ejemplo en la lección de Su gracia, aunque no obtenga nada a cambio»?.

Ahí es cuando llegas al punto -y pienso que Habacuc lo hizo- de que lo que nos importe sobre todas las cosas sea glorificar a Dios. «Señor, aviva Tu obra; hazte presente; dala a conocer» (Habacuc 3:2 parafraseado). Ahí es cuando somos libres. Es decir, nunca vamos a llegar a ese punto en su totalidad, pero mientras más cerca estemos de esa forma de pensar, más libres seremos de nosotras mismas.

María: Es llegar al punto de realización, como dije hace un rato, de que todo -los tiempos difíciles, los tiempos buenos, los tiempos de espera, todo el proceso – es la provisión de Dios para Su gloria. Así como la situación de Habacuc que no cambió, pero él aprendió. Su corazón cambió. Esa fue la provisión de Dios para Su gloria.

Siempre pensamos que la provisión de Dios para Su gloria es una misión o un viaje. Pero no, es la vida. Él dijo «vive».

Nancy: «Los justos vivirán…»

María: Vivirán. Vivir. No dice ‘soportarán’. Dice vivir por fe. Eso incluye los tiempos buenos, los malos, los difíciles, los tiempos de «clama y ruégale-a-Dios» y los de soledad también.

Pero hasta en eso, Dios nos hace provisión para Su gloria. Cuando empiezas diciendo, «Dios no vino; Dios no estuvo…» Sí, Él estuvo allí. Él estuvo allí aun cuando tú no podías sentirlo, verlo o entenderlo. Él te mostrará más tarde que si estuvo allí.

Kathy: Y yo sabía que Él estaba ahí, pero fui demandante.

Holly: Querías sentir que Él estaba ahí.

Kathy: Quería sentirlo; quería que Él me consolara; quería que Él cambiara a mi hija; quería que cambiara la situación y me diera una luz de esperanza tenue.

Recuerdo sentir la vergüenza de «sentirme desesperanzada, de sentirme abandonada» y de admitírselo a Dios sabiendo que Él estaba escuchando afuera… o a mi lado. Él estaba afuera en los árboles ese día. Tan lejano (risas).

Pero sabiendo que lo conocía lo suficiente, que lo amaba lo suficiente y que Él me amaba, le podía decir todo eso; podía ser genuina con Él. Es por eso que este librito me es más precioso después de que en estos dos días entendí que Habacuc era genuino. Él nos enseña que vamos a ir allí, que vamos a estar allí y esa es la forma en la que Dios quiere que lo recordemos cuando estemos allí. ¡Y nos regocijemos!

Y para que conozcan el final de la historia, (si quiere saber el inicio de la misma escucha el programa anterior). Esto fue un tiempo horroroso y llegué a pensar «pero, ¿qué vamos a hacer? ¿La vamos a poner en un centro especial?» (Lo cual yo dije que nunca haría), pero después de todo lo que habíamos pasado, de casi tenerla que hospitalizar, y ahora esto. Ella no estaba cooperando y ¿qué iba a decir la gente del Servicio Social? y las demás personas etc., etc., etc.. Unido a como yo me sentía acerca de ella.

Bueno, esa noche y muy a mi disgusto, le dije a la familia:

– «Pueden prepararse su cena. Me voy a encerrar en mi habitación. Soy esa indigente». Me levanté, al otro día, y ella estaba supuesta a hacer su rutina. No sabía yo qué esperar. Ella bajó y preguntó: ¿Mamá, qué hay de desayuno? Preparó el desayuno. Se vistió y dijo:

– ¿me voy a ir al golf hoy por la mañana?

– Sí, vas a ir.

– Más tarde, ¿a comer?

-Sí.

– Luego, ¿a la biblioteca?

-Sí, vas a ir, Stephanie.

-Ok

Y salió con esta terapista nueva con la que nunca había estado. Mucho de esto, cuando miro hacia atrás, eran muchos cambios para ella al mismo tiempo. A las personas autistas no les gusta el cambio, mucho menos todos al mismo tiempo, pero -a la mañana siguiente- estaba bien y se ha mantenido así hasta el sol de hoy.

Judy es una de mis terapistas tres veces por semana. Dios proveyó con la maravilla que es Judy. Aún no se ha presentado otra situación. Quizás las haya, pero Bob y yo -esto me ha ayudado a entender por qué debía pasar por esa situación- mi esposo y yo hemos hablado.

Él decía, «No entiendo por qué tuviste que pasar por eso». Y yo no lo sé tampoco, solo que el Salmo es más real ahora; y el versículo para mi vida este año -estoy firme en ese versículo. Pase lo que pase, lo voy a hacer, pero Habacuc me ha ayudado a entender por lo que pasé y de qué manera fallé en la prueba.

Kim: Kathy, pienso que al tocar fondo, ha surgido algo bueno. Has llegado a conocer a Dios de una forma más profunda y a un nivel más real. La próxima vez que te veas ante una crisis, vas a recordar el punto en el que estabas cuando (en medio de esta crisis) tú sentías que Dios no estaba ahí y que llegaste a decirle «¿dónde estás? me has rechazado».

Y con todo esto viste…

Holly: Es como cuando Jesús le dijo a Pedro, «pero yo he rogado por ti para que tu fe no falle» (Lucas 22:32). Aún así, Pedro lo negó. Pero Jesús sabía eso.

Nancy: «Y le dijo cuando seas restaurada», ¿qué dice?

María: Vas a darle ánimo a tus hermanos.

Nancy: Vas a animar a otros.

Holly: Ahora sabes mejor que antes, cómo acudir a Dios en esos momentos difíciles.

Kathy: Yo no quiero estar en ese lugar nunca más. Me dio miedo estar allí siendo cristiana. Yo sabía que no había abandonado mi fe, pero fue como… no puedo expresarlo con palabras. Fue como… ¿Alguna vez has estado ahí? ¿O soy yo?

Holly: No, no eres tú.

Kathy: ¡Daba miedo! ¡Daba miedo! Ahora, poniendo la vergüenza y la culpa a un lado, miro atrás y esa fue la profundidad del fondo que me tocó. Pero, ¡daba miedo! El Señor de mi vida, el amor de mi vida no estaba ahí (aunque sí estaba). Todavía no logro encontrar palabras para describir esa experiencia. Lo que sé, es que fue horrorosa. Nunca quiero volver a estar en una situación semejante.

Espero que cuando empiece, lo reconozca como lo que es.

Nancy: Pero ahora tienes una canción.

Kathy: Oh, sí.

Nancy: Una nueva estrofa, quizás la canción de vida que no tenías escrita. «Para el director del coro, con mis instrumentos de cuerda». (Habacuc 3:19)

Kathy: Sí, sí.

Carmen Espaillat: El profeta Habacuc pasó por un tiempo horroroso y, luego, recibió una nueva canción. La fenecida Kathy Helvey le describió una experiencia similar a Nancy Leigh DeMoss y la forma en la que Habacuc la tocó. Otras amigas han estado respondiendo con el estudio de Habacuc. Escuchamos de María Johnson, Holly Elliff y Kim Wagner.

Si la conversación de hoy te ha dejado intrigada acerca del libro de Habacuc, excelente. Nancy nos ha estado guiando en su estudio y ofrece ideas que pueden ser aplicadas en la vida de cualquier mujer.

¿Quisieras estudiar la Palabra de Dios más profunda y efectivamente para poder enseñarla a otras mujeres? Entonces este evento es para ti, Revive 15, contaremos con la presencia de Nancy Leigh DeMoss, Jen Wilkin y Lauren Chandler, dirigiendo la alabanza.

Si estás interesada en enseñar o hablar a las mujeres uno de tus mayores recursos puede ser aprender de otros que han profundizado en preciosas verdades de la Palabra de Dios.

Si has estado hay confundida desesperada, temerosa, hasta que las palabras de otra mujer te han infundido gracia y esperanza renovada, ahora es tu oportunidad de ayudar a otras mujeres con tus palabras, ven a escuchar porque es importante que tú escribas y compartas lo que Dios ha hecho contigo y cómo puedes hacerlo mejor, inspírate y recibe ayuda de otras mujeres como tú, conoce a Lore Ferguson, Erin Davis y Jennifer Lyell durante tres horas de ideas prácticas y mucho más.

Revive 15 | Mujeres enseñando mujeres, Indianápolis Septiembre 25 y 26, acompáñanos no te lo pierdas.

Y mañana Nancy iniciará una nueva serie. Te esperamos – ¡no dejes de sintonizar Aviva Nuestros Corazones!

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Fundido en el cañón

Miércoles 11 Noviembre

(Jesús dijo a sus discípulos:) Aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios. Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí.Juan 16:2-3

No envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.Juan 3:17

Fundido en el cañón

Si usted visita el castillo de Haut-Koenigsbourg en Alsacia (Francia), verá varios cañones del siglo XVI (16). En uno de ellos, muy cerca del orificio por donde se introducía la mecha, se puede ver, fundida en relieve, una representación del Cristo crucificado. ¿Era un amuleto para una batalla en la que se temía perder la vida? ¿O se pretendía tener a Cristo de su lado? ¡Qué incoherencia asociar a Cristo crucificado con tal instrumento de muerte!

Durante toda su vida, Jesucristo mostró concretamente un amor y una gracia que la maldad de los hombres no pudo quebrantar. Ni siquiera se defendió cuando fue clavado en la cruz. Un cañón está hecho para matar y destruir, pero la misión de Jesucristo fue salvar y sanar.

Un crucifijo fundido en la masa de un cañón evoca las «guerras santas» llevadas a cabo en el nombre de Cristo. Todas ellas mostraron un total desconocimiento del carácter y misión de Cristo. Durante su vida en la tierra, Jesús nunca se involucró en los conflictos que sacudían a Israel. Su vida fue, constantemente, la expresión del amor divino hacia todos. No puso resistencia cuando fueron a prenderlo. Se dejó clavar en la cruz, pues sabía que su muerte era necesaria para que nosotros pudiésemos tener la vida eterna.

El mensaje de Jesús fue: “Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian” (Lucas 6:27-28). “Como yo os he amado, que también os améis unos a otros” (Juan 13:34).

Deuteronomio 34 – Hebreos 3 – Salmo 120 – Proverbios 27:11-12

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

La ira de un Dios misericordioso (Segunda parte)

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Sermones

La ira de un Dios misericordioso (Segunda parte)

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados

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John Piper

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41/41 – La Carta de Agradecimiento Más Famosa de la Historia

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

41/41 – La Carta de Agradecimiento Más Famosa de la Historia

Stephen Davey

Texto: Filipenses 4:21-23 Hemos llegado al último estudio de la carta a los Filipenses, donde Pablo se despide mientras nos recuerda nuestra identidad en Cristo y nuestro incredible regalo de parte de Dios… Su gracia extravagante. Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

http://www.sabiduriaespanol.org

Espíritus inmundos y lugares áridos

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Espíritus inmundos y lugares áridos

Robert W. Carver

Nota del editor: Este es el decimoséptimo capítulo en la serie «Las duras declaraciones de Jesús», publicada por Tabletalk Magazine. 

«¡Beelzebú! ¡Este no expulsa los demonios sino por Beelzebú!» Con tal malicia respondieron los fariseos después de que Jesús sanó a un endemoniado. Jesús señaló que su acusación era absurda e ilógica, y luego los acusó de haber cometido el pecado imperdonable (Mt 12:22-32). Dijo que los ninivitas (que se arrepintieron con la predicación de Jonás) y la Reina del Sur (que vino para escuchar la sabiduría de Salomón) se levantarían en el juicio contra «esta generación» (vv. 41-42). Uno mayor que Jonás y Salomón estaba en medio de ellos, y sin embargo, lo rechazaron.

Jesús entonces habló de un espíritu inmundo saliendo de una persona, deambulando, y finalmente volviendo a entrar en esa persona junto con otros siete espíritus más malvados que él (vv. 43-45):

Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, pasa por lugares áridos buscando descanso y no lo halla. Entonces dice: “Volveré a mi casa de donde salí”; y cuando llega, la encuentra desocupada, barrida y arreglada. Va entonces, y toma consigo otros siete espíritus más depravados que él, y entrando, moran allí; y el estado final de aquel hombre resulta peor que el primero. Así será también con esta generación perversa.

El contexto del pasaje es como una serie de círculos concéntricos cada vez más amplios. El contexto más específico se centra en la hostilidad de los fariseos hacia Jesús y la condenación de Jesús hacia ellos. El contexto más amplio se remonta al ministerio de Juan el Bautista. Ante la predicación de Juan, muchas personas (al menos externamente) cambiaron a un mejor estilo de vida (3:5-6). El ministerio de Jesús también atrajo un gran interés inicialmente. En un determinado momento, la gente estaba dispuesta a hacer lo que fuera necesario para convertirlo en su rey (Jn 6:15). Pero al día siguiente, muchos de Sus «discípulos» se dieron la vuelta y ya no andaban con Él (6:59-66).

Una persona que ha sido purgada por la auto-negación se vuelve vulnerable a la reinfestación por males aun más graves.

De modo que, podemos decir que un espíritu inmundo y demoníaco sale de una persona cuando esta decide hacer un cambio para bien. Ha iniciado una nueva etapa por su propio esfuerzo y las cosas parecen estar mejor. Pero en realidad, se ha creado un vacío espiritual. Como dice la Reformation Study Bible: «A menos que el Espíritu de Dios venga a habitar en ella (Rom 8:9), una persona que ha sido purgada por la auto-negación se vuelve vulnerable a la reinfestación por males aun más graves tales como el orgullo, la hipocresía y el desprecio por los demás». En consecuencia, el estado final de esta persona resultará mucho peor que el primero.

Jesús concluye: «Así será también con esta generación perversa». Jesús describió a esa generación (tipificada por los fariseos) como caprichosa, perversa y adúltera debido a que fallaron en recibirlo por quien Él es: el Salvador enviado del cielo. Lo mismo ocurrirá con cada generación (y cada individuo) que no lo reconozca y acepte.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Robert W. Carver
Robert W. Carver

Robert W. Carver se desempeñó como profesor asociado de griego y Biblia en Clearwater Christian College en Clearwater, Florida, durante más de treinta y cinco años.

Mano de Obra Infantil

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un Niño

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Doce –

Mano de Obra Infantil

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil años, un sabio dijo, “instruye (entrena) al niño en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él.” Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ¡Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niños. En este caso nos enseñan técnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas técnicas se aplican de forma correcta. A través de todas estas ideas podremos tener niños que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma

Jul 31 – Esperando

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 31 – Esperando

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/esperando/

Annamarie Sauter: Revive 15 | Mujeres enseñando mujeres, Indianápolis Septiembre 25 y 26. ¿Quisieras estudiar la palabra de Dios más profunda y efectivamente para poder enseñarla a otras mujeres? Entonces este evento es para ti, contaremos con la presencia de Nancy Leigh DeMoss, Jen Wilkin y Lauren Chandler, dirigiendo la alabanza, acompáñanos, no te lo pierdas.

Si estás interesada en enseñar o hablar a las mujeres uno de tus mayores recursos puede ser aprender de otros que han profundizado en preciosas verdades de la palabra de Dios, únete a Nancy Leigh DeMoss, Trillia Newbel, Andrea Griffin y Paula Hendricks para obtener sabiduría práctica en cómo comunicar más efectivamente la enseñanza de la Palabra de Dios en tu entorno particular. Acompáñanos en Revive 15, Mujeres enseñando mujeres, Indianápolis Septiembre 25 y 26 no te lo pierdas.

Si has estado ahí confundida desesperada, temerosa, hasta que las palabras de otra mujer te han infundido gracia y esperanza renovada, ahora es tu oportunidad de ayudar a otras mujeres con tus palabras, ven a escuchar porque es importante que tú escribas y comprendas lo que Dios ha hecho contigo y cómo puedes hacerlo mejor, inspírate y recibe ayuda de otras mujeres como tú, conoce a Lore Ferguson, Erin Davis y Jennifer Lyell durante tres horas de ideas prácticas y mucho más.

Revive 15 | Mujeres enseñando mujeres, Indianápolis Septiembre 25 y 26, acompáñanos no te lo pierdas.

Carmen Espaillat: Kathy Helvey le hizo frente a muchas pruebas durante su vida. Ella supo lo que significaba sufrir y lo que significaba confiar.

Kathy Helvey: Voy a cantarle al Señor porque Él ha sido bueno conmigo. Le voy a cantar «Grande es Tu fidelidad», y le voy a cantar «Todo está bien con mi alma» y -voy a terminar con- «Aquellos que esperan» (como le fue ordenado a Habacuc). Pero los que esperan en el SEÑOR renovarán sus fuerzas. Se remontarán con alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán (Isaías 40:31). Señor, enséñame a esperar en las buenas y en las malas, cuando te siento y cuando no te siento; enséñame a esperar, a escuchar, a creer y a confiar.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss.

¿Alguna vez has leído el libro de Habacuc? La serie de Habacuc: del temor a la fe significó tanto para muchas oyentes. Eso se debe a que nos enseña cómo debemos abordar a Dios con nuestros miedos y preocupaciones de una forma honesta. Y nos enseña cómo confiar en Dios cuando el mundo a nuestro alrededor es sacudido.

Una de nuestras oyentes -Kathy Helvey- fue movida profundamente con la enseñanza de Nancy sobre Habacuc. Ella (junto a Kim Wagner, Holly Ellif y María Johnson) compartieron su experiencia al concluir la serie. Kathy describirá cómo el libro de Habacuc la fortaleció al tiempo que su familia pasaba por momentos difíciles.

Kathy está con el Señor desde hace algún tiempo. Mientras batallaba con la leucemia, se comportó con la misma paz y confianza en Dios con la que la vamos a escuchar cuando se hizo esta grabación.

Vamos a empezar con Holly Elliff.

Holly: Mientras Nancy nos enseñaba a través de esta serie, yo seguía pensando en Habacuc. Me encantó el hecho de que no todas sus preguntas fueron contestadas…

María Johnson: ¡Exacto!

Holly: En este libro, incluso mientras esperaba y aun cuando se acercó a Dios en medio de su espera… No obtuvo respuestas para todas sus preguntas, pero Él sabía que estaba seguro.

María: Nancy dijo que nada cambió excepto su corazón.

Holly: Así es, ¿no ves lo que pasa cuando se presentan ciertas circunstancias externas? Pienso en Ana. Se fue aquel día después de derramar su corazón ante Dios y, dicen las Escrituras, que tomó su camino. Pudo comer. Su cara no reflejaba tristeza, pero nada había cambiado en su vida excepto el hecho de que -finalmente- se había acercado a Dios con los asuntos que cargaban su corazón.

Muchas veces he visto esto suceder -cuando las circunstancias no cambian- pero sabes que estás a salvo porque has recurrido a Dios. Las conozco lo suficiente como para saber que ustedes han estado en medio de circunstancias difíciles también.

Kim Wagner: Así es la verdad cambia tu perspectiva. Luego de acercarse a Dios, y de pasar un tiempo con Él, su perspectiva cambió.

María: Y tú te das cuenta de que Dios es suficiente. Y ahí fue donde terminó el libro de Habacuc. Él lo alababa. Las circunstancias no habían cambiado, pero él sabía que Dios sería fiel a Su Palabra. El juicio vendría y las cosas iban a empeorar.

Holly: Es un proceso.

María: Sí es un proceso, Holly.

Holly: No pienso que uno empiece así, aunque hayas caminado con el Señor por mucho tiempo. Piensa en la lucha de Jesús en Getsemaní. Quiero decir, Él sabía todo lo que había que saber del corazón de Dios y, aunque sin pecado, tuvo que luchar.

Él pasó por ese proceso y a final de cuentas su actitud fue la de «Tu voluntad sea hecha». Puedes ver esto una y otra vez en las Escrituras. Ese proceso ocurre tanto en los hombres como en las mujeres que conocen la verdad; pasamos por un proceso en el que Dios nos enseña y cambia nuestro corazón.

Kathy: Esto es lo que yo pienso: Dios conoce nuestro corazón. Él conoce cada pensamiento nuestro. No podemos esconder nada cuando recurrimos a Dios -si es que vamos a ser honestas con Él. Aunque no queramos, Él nos revela quienes somos, lo que estamos pensando, lo que hicimos y lo que no, pero cuando buscamos consejo fuera de Dios, esas personas no conocen el interior de nuestro corazón o nuestros motivos. Lo podemos disfrazar…

Holly:Podemos decir todo lo correcto.

Kathy: Venderles una idea. Quiero decir, podemos ser sinceras y decirles lo que nos atormenta, lo que falló y podemos obtener respuestas compasivas. Si es una muy buena amiga, quizás pueda hablar verdad a nuestro corazón, pero en realidad no conocen nuestro verdadero yo.

Pienso que a veces recurrimos a Dios como nuestra última opción, porque lo que queremos es que alguien se compadezca de nosotras. Queremos a alguien que esté de acuerdo con nosotras y que nos diga que «no somos tan malas después de todo». Dios no haría eso. Él nos pondría al descubierto.

Kathy: ¡Y duele!

Kim: Pero debemos acudir a la Palabra para que Él…

Kathy: Absolutamente, absolutamente o -si ya hemos consultado la Palabra- Él nos la hará recordar y nos confrontará.

Nancy: ¿Alguna otra enseñanza del libro de Habacuc? ¿Qué te impactó? ¿Qué fue lo que más te animó, te ayudó o te confrontó?

Kim: Bueno, cuando tú me dijiste Nancy que ibas a enseñar sobre Habacuc, te dije «yo amo a Habacuc, estoy emocionadísima».

Holly: Solamente Kim amaría a Habacuc. (Risas)

María: Pregunté, ¿Qué podría ella decir acerca de Habacuc?

Kathy: De hecho leí el libro y pensé «Hmmm, Ok».

Kim: Bueno me dijiste que habías preguntado, – «¿Cómo va a extraer 20 lecciones basadas en solo tres capítulos?»

Holly: Ella sacó diez de dos versículos.

María: Lo sé. Lo sé.

Kim: Bueno yo creo que solo John MacArthur y Nancy Leigh DeMoss pueden hacer eso. (Risas)

Creo que cuando pensamos en Habacuc, nos centramos en los últimos tres versículos que tratan del regocijo. Nos encanta decir:No importa qué, no importa qué, me regocijaré. En Ti confío. Te alabo, pero yo no creo que podamos llegar a ese punto sin primero ir al versículo 2 del capítulo 3 en donde Habacuc dice: «Oh, Señor, he oído lo que se dice de ti y temí».

Fue enriquecedor para mí cuando señalabas que «no creías que tuviésemos una gran, o mejor dicho, esa gran apreciación del Evangelio hasta que entendiéramos nuestra propia depravación sin Cristo, hasta que no entendemos que la ira de Dios es justificada ante la depravación humana.

Luego de que Habacuc afirma que ha escuchado acerca de Ti, acerca de Dios (luego de tener ese entendimiento), como dijiste anteriormente, no podemos apreciar el evangelio de la gracia en el N.T. sin antes haber entendido la depravación humana y la ira de Dios. Luego de que Habacuc oyó ese reporte – él pudo entender que Dios viene con juicio y con ira – él temió.

Después de haber tenido un mayor entendimiento de la justicia de Dios y de Su ira, fue cuando él pudo alabar a Dios profundamente, con más entendimiento, alabarlo y decir entonces «No importa qué, sí, merezco Su ira. Merezco la condenación. Pero Tú has sido tan misericordioso. Has pagado por mí, Tú sufriste la ira de Dios en mi lugar».

Kathy: Habacuc llegó a ese punto, como dijo Nancy, al punto de orar y adorar sin que sus oraciones fuesen respondidas. A mí personalmente me enloquece no saber lo que va a pasar, lo que va a cambiar, pero entonces pienso en que una aplicación de esta lección y es que no tenemos que saber. Solo tenemos que conocerlo a Él.

Tenemos que conocer al Señor, Su fidelidad, y saber que Él nunca nos dejará y nunca nos abandonará. No tenemos que tener respuestas a nuestras preguntas.

Holly: Estoy tan agradecida de que tengamos la historia completa, por todo el consejo de la Palabra de Dios. Es decir, no solamente tenemos el Antiguo Testamento. Tenemos el balance con el Nuevo Testamento, el cumplimiento del Nuevo Testamento, y la revelación de Cristo. Me siento tan agradecida con Dios por haber completado toda la historia, de que ahora tengamos a nuestra disposición el cuadro completo de quién es Dios.

Nancy: Lo que Habacuc no tuvo.

Holly: ¡Así es! ¡Así es!

Nancy: Él pudo ver solamente un atisbo y, por supuesto, vemos atisbos, pero él estaba a la espera del conocimiento de Dios en el rostro de Jesucristo. Él no sabía nada acerca del Señor Jesús.

Holly: Pero nosotras no tenemos excusa.

Kim: Porque estamos de este lado de Su gracia y misericordia.

María: Sí, porque sabemos.

Holly: Quiero decir, tenemos todo el contenido de la Palabra de Dios. Conocemos todas las facetas de quién es Él… ¡Cuánto más fácil no sería para nosotros confiar en Él, en comparación con Habacuc, quien solamente tuvo una parte del cuadro!

Nancy: Exacto.

Holly: Lo tenemos todo. Sabemos que tenemos el Espíritu Santo y el poder de Cristo viviendo en nosotras y todavía no confiamos en Él cuando la cosa se pone difícil. Pasa hasta en los momentos no tan difíciles en el día a día. Como dijo Nancy, descubrí que era dada a la queja algunas veces.

Tengo un letrero pegado a la nevera de la cocina que dice «Prohibidas las quejas» porque esa es una de las cosas que me exasperan de mis hijos. Han sido tantas las veces en las que me frustro al pensar que debo parecer una niña de tres años ante Dios diciéndole: -Dios, ¿Por qué no haces esto a mi manera? Es increíble para mí que, con todo lo que sabemos, con todo lo que sé, aún no confiemos.

María: «Las circunstancias alimentan nuestras emociones y nuestras emociones dictan nuestras respuestas». No sé si dijiste esto como una pregunta o como una aseveración, pero dijiste: «Vive a la luz de quién es Dios y no a la luz de las circunstancias porque Dios no ha cambiado. No hay lapsos en las bondades de Dios».

Ese es un reto maravilloso y una maravillosa lección de vida. No acostumbro a escribir las Escrituras en tarjetas, pero sí escribo pequeños recordatorios que voy poniendo por toda la casa. Ese probablemente sea uno de ellos, el de que la bondad de Dios no tiene lapsos. Vive en la luz de quién es Él.

Kathy: No a la luz de lo que Él hace, aunque vemos que vive haciendo cosas por nosotras. Esa enseñanza la he aprendido. Hace como seis semanas atrás, nuestra hija adolescente -autista y bipolar- tuvo uno de esos horribles ataques maníaco-depresivos, infernales -podría decir- episodios durante los que casi tenemos que internarla.

Sin entrar en los detalles de lo horrible que fue, este episodio acabó al terminar el verano. Se graduó de la escuela secundaria y yo había estado planeando todas sus actividades para el verano, su nueva vida, sus programas y la gente que la iba a cuidar. Ella acababa de salir de un episodio infernal de seis semanas, y pienso que yo estaba emocional y espiritualmente drenada, pero seguí adelante, confiando en que Dios nos ayudaría a superarlo.

Luego, se plantó ella y dijo: – ¡No voy a hacer nada! ¡No lo voy a hacer!

Yo estaba devastada y pensé, ¡Oh, no! Dios, ¿Por qué proveíste todas estas personas maravillosas, con todos esos programas maravillosos para que, de buenas a primeras, llegáramos al punto en que no la podía forzar a hacerlo?

Me sentí tan vulnerable ese día que empecé a decaer junto con ella. Así como ella caía, yo caía y me dejé caer más y más profundamente junto a ella. Recuerdo cosas que pasaban por mi cabeza esos días, «Ok, estoy cansada de esto, Señor. No quiero cuidar más de ella. ¿Será el tiempo de llevarla a un lugar especializado? Estoy harta.

Mi pregunta para ti sería, ¿Alguna vez has estado donde Habacuc estuvo? -porque nunca había llegado a tocar fondo en mi vida de cristiana. Con lo que sé, nunca me había sentido tan destituida, tan sola, tan abandonada. Recuerdo -cuando la llevaba de regreso a casa después de una clase de natación en la que ella rehusó entrar a la piscina- como sentí que todo se me derrumbó. Esta niña no va a obedecer ni a hacer lo que le diga y nada vale la pena.

Entró a la casa llorando. Fui a la terraza de atrás, me senté en una silla en la esquina y lloré, lloré y lloré peleando con Dios. Recuerdo que a final de cuentas, mi queja era: «Dios Tú, me has abandonado».

Tuve toda clase de pensamientos y me sentí caer al vacío dando vueltas y vueltas. «No estás cambiando esto. ¿Dónde estás? ¿Por qué no me ayudas? Podrías cambiar su parecer. Tú cambiaste el corazón de reyes. ¿Por qué no haces nada con respecto a mi hija?»

Entre las cosas que recuerdo, me acuerdo cómo miraba los árboles y la luz del sol diciendo «Yo sé que Tú estás ahí fuera y sé que estás en mí. No te siento, pero sé que Tu Palabra es verdad. Yo sé que Tu Palabra es verdad».

El verso que reclamé para mi vida -siempre escojo un verso, en mi cumpleaños, para el año siguiente- era Salmos 13 donde dice «Mas yo en tu misericordia he confiado, mi corazón se regocijará en tu salvación. Cantaré al Señor, porque me ha colmado de bienes». (Sal. 13: 5-6)

Recuerdo haber pensado, «Oh, Dios, ese es mi verso para este año». Me acuerdo de leerlo y repetírmelo una y otra vez, pero no lo sentía. Era contradictorio con lo que estaba viviendo.

Yo me sentía como anestesiada… sentí miedo. Me daba miedo lo que estaba atravesando, y cuando Nancy empezó a recorrer el libro de Habacuc, pensé «¿Sabes qué? Apuesto a que él estaba aterrorizado de tener estos sentimientos hacia Dios -de dudar del Dios a quien conocía, amaba y en quien confiaba». Cuando tienes eso y crees haberlo perdido -no hablo de perder la fe- te sientes destituida.

Holly: Hay ocasiones en que las circunstancias son tan grandes que nos sobrecogen.

Kathy: A pesar de saber lo que sabes y de haber vivido lo que has vivido, no ves Su mano. Yo no vi Su mano. No sentí Su consuelo y no hizo nada solo porque recité el verso tampoco. Mi tormento duró toda la noche porque yo no podía dormir.

En medio de aquella noche, me levanté y pensé: «Bueno, voy a tener mi tiempo con Dios más temprano hoy». Estaba leyendo los Salmos y llegué al 77. No voy a leerlo todo, pero dice en el verso 10: «Entonces dije: Este es mi dolor que la diestra del Altísimo ha cambiado». Voy a recordar lo que has hecho. Voy a ir hacia atrás y a ver lo que Tú has hecho.

Él habla acerca de los israelitas y de la separación de las aguas y así termina. Dice, en el verso 19, «En el mar estaba tu camino y tus sendas en las aguas inmensas, y no se conocieron tus huellas».

Eso atravesó mi corazón y pensé «Sí, sentí que había pasado por un huracán y me lo recordaste. Tú estabas ahí conmigo. Tú guiabas mi camino aunque yo lo que quería era verte. Quería entenderlo. Quería que me consolaras, pero no lo hiciste. Tus huellas estaban delante de mí aunque no podía verlas».

Luego, termina recordándome que Dios guió a Su pueblo como a un rebaño. Tú eres mi pastor, por lo que voy a tener confianza en tu amor que es perfecto y nunca falla. Mi corazón se regocijará porque me estás librando aunque no lo sepa.

Voy a cantarle al Señor porque Él ha sido bueno conmigo. Le voy a cantar «Grande es Tu fidelidad» y voy a cantar «Todo está bien en mi alma» y -voy a terminar con- «Aquellos que esperan» (como le fue ordenado a Habacuc). Aquellos que esperan en el Señor van a renovar sus fuerzas. Enséñame a esperar en los tiempos buenos y en los malos, cuando te siento y cuando no te siento; enséñame a esperar, a escuchar, a creer y a confiar.

Kim: Kathy saliste de aquella situación sabiendo que -aunque no vieras Su mano y aunque no vieras Sus huellas- podías confiar en Su corazón porque tú lo conoces. Has pasado tanto tiempo en Su Palabra, en los Salmos. El Señor fielmente, fielmente te demostró en los Salmos que puedes confiar en Su corazón aun cuando nada cambia externamente.

Holly: Esa es la esencia de todo el libro. Él tuvo que llegar al punto de tener confianza en Dios sin importar las circunstancias. Mientras meditaba en esto, pensé «qué maravilla pensar que toda esa gente de fe, todos ellos caminaron sin tener todas las respuestas». Eso fue lo que los hizo hombres y mujeres de fe. Fue porque no sabían todas las respuestas.

Nancy: De hecho, lo que me impactó esta mañana, mientras consultaba el libro de Hebreos, fue que todos murieron sin haber recibido las promesas que Dios les había dado.

Kim: Así es.

Nancy: Pero aun así, ellos murieron llenos de fe, sabiendo que Dios iba a cumplir con Sus promesas. Y pensé: «¿Podría vivir mi vida sin ninguna evidencia visible de que Dios está cumpliendo con sus promesas? Todos ellos lo hicieron.

María: Sí y así es como tú cierras esta serie Nancy, cuando dices que nuestra vida tiene que ser un testimonio de la fidelidad de Dios. No es fe en nosotras, o en nuestras iglesias, o en nuestras habilidades o en nuestros conocimientos. Es fe en la fidelidad de Dios y en el hecho de que Él no cambia.

Kathy: Aunque sabemos todo eso…

Holly: . . . siguen habiendo momentos difíciles.

María: Sí y me alegro mucho de tener a Habacuc ahí al alcance; tres capítulos, que resumidos nos dicen que «aún siendo un hombre de Dios y un profeta, él se sintió atormentado».

Nos sentimos así. Aunque tengamos miedo, debemos perseverar como él lo hizo. Nos subimos a nuestras torres de vigilia y esperamos a ver lo que Dios va a hacer. Me siento inspirada con esa palabra de la torre de vigilia.

Kim: Él recurrió al Señor.

Kathy: Bueno, yo lo hice también. Él Señor no estaba allí, pero yo no estaba dispuesta a esperar.

Holly: Me encanta el final del libro, la imagen del ciervo en las alturas. Muchas veces en mi vida he tenido la sensación de que si Dios no me estuviese sosteniendo sobre el precipicio, no podría estar allí; y el tener la seguridad de que Él sabe que estoy allí y que sabe ¡cuán estrecho es el camino!

Estábamos en Colorado, hace unos años atrás, mirando correr venados y cabras por trillos de unos tres o cuatro centímetros de ancho y pensando lo sorprendente que era verlos. Esta imagen hace este texto aún más precioso: El pensar que «No tengo que estar en un gran espacio para que Dios esté ahí. En el momento más angosto de mi fe, Él es suficiente». Y eso es un hermoso pensamiento.

Nancy: Amén así es y algo que me ha animado mucho, en este ministerio, ha sido el pensar en que «si no supiera que Jesús está en este barco con nosotras, en medio de la tormenta, estaría petrificada de miedo». Por supuesto, Él está en el barco. Me ha ayudado a recordar, que al final lo que cuenta no es el hecho de que yo haya sido fiel.

Ha habido ocasiones en las que he estado tan asustada de no ser fiel, de no poder aferrarme a Dios y a Su gracia, pero los justos viven por fe. No vivimos por nuestra habilidad de vivir la vida, como tampoco lo hacemos por nuestra fe y nuestra habilidad de aferrarnos a Dios. Eso no es lo que trae el éxito. Es la fidelidad de Dios y el hecho de que Él nunca nos dejará.

Mientras sea de Él y camine bajo Su autoridad, Él no va a permitir que me descarrile del camino sin importar qué tan estrecho o peligroso parezca. No tengo que entrar en pánico pensando que no soy lo suficientemente fiel para mantenerme aferrada a Él.

Hay veces que me siento que estoy agarrada de un hilo; que no puedo aferrarme al Señor y me asusta la idea de defraudarlo. No voy a lograr aferrarme con éxito bajo esas circunstancias, pero en último caso, no es el hecho de que me pueda aferrar a Él de manera exitosa o de que tenga energía suficiente o la fuerza para aferrarme de Él. Es que Él ha sido fiel. Él es quien me está sosteniendo y no me va a soltar. No es mi fidelidad sino la Suya.

Carmen: Dios te sostiene -una imagen maravillosa y de gran estímulo que nos proporciona Nancy Leigh DeMoss. Ella ha estado hablando con unas amigas acerca de la confianza que debemos poner en Dios y de la paciencia que debemos tener cuando las cosas se ponen difíciles. Escuchamos de María Johnson, Kim Wagner y Holly Ellif. Kathy Helvey compartió con nosotras su lucha con su hija autista.

Muchas de nuestras oyentes quedaron impresionadas con la historia de Kathy cuando esta serie salió al aire. Una mujer escribió:

«Agradezco a Kathy por compartir su experiencia con nosotras. Me llegó al corazón. En estos momentos estoy en un lugar de espera. Dios las ha usado para ayudarme a perseverar. No pude evitar detenerme a escuchar con atención a Kathy cuando compartía la historia de su hija. He estado pasando por algo muy similar con mi hija. ¡Solo tengo que depositar mi confianza en el Señor y esperar a ver lo que Él va a hacer!»

Una tercera, estaba sufriendo por su hija y nos escribió: «Una amiga me dio el enlace de esta serie y ha sido esperanzador para mí ya que estoy viviendo momentos difíciles».

Estamos agradecidas de cómo Dios ha usado este programa y del ejemplo de Kathy. Extrañaremos a Kathy, quien ya está en la presencia del Señor.

Continúa con nosotras en esta serie de Habacuc, mientras reflexionamos en las enseñanzas que hemos aprendido.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es ministerio de alcance de Life Action MInistires.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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