Aviva Nuestros Corazones
Serie: Habacuc: del temor a la fe
Jul 24 – Pruebas que revelan tu corazón
Jul 24 ā https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/pruebas-que-revelan-tu-corazon/
Carmen Espaillat: Si has estado confundida, desesperada, temerosa hasta que las palabras de otra mujer te han infundido gracia y esperanza renovada ahora es tu oportunidad de ayudar a otras mujeres con tus palabras. Ā«Revive 15Ā», ven a escuchar porque es importante que tĆŗ escribas y compartas lo que Dios ha hecho contigo y cómo puedes hacerlo mejor. InspĆrate y recibe ayuda de otras mujeres como tĆŗ, conoce a Lore Ferguson Erin Davis y Jennifer Lyell ,durante 3 horas de ideas prĆ”cticas y mucho mĆ”s Revive 15 | Mujeres enseƱando mujeres. IndianĆ”polis septiembre 25 y 26.
Carmen: AquĆ estĆ” Nancy Leigh DeMoss.
Nancy: Dios usa el sufrimiento para hacer que nuestros corazones lleguen a separarse de cosas que son menos que Dios- de cosas, de personas, de placeres.. cosas que solo nos satisfacen hasta cierto punto.
Carmen: EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de SaladĆn.
Nancy: Todos hemos oĆdo muchas historias de fe y triunfo, de gente que sobrevivió el devastador daƱo del huracĆ”n Katrina. Una de las historias mĆ”s conmovedora que escuche recientemente fue la de Chuck Kelley, que es el presidente de New Orleans Theological Seminary (Seminario Teológico de Nuevo Orleans). Como resultado del huracĆ”n, Ć©l se encontró sin hogar y con solamente unas pocas pertenencias personales. Y aun en esa crisis, por la gracia de Dios, su fe permaneció intacta.
Permaneció fuerte, y justamente después de que el huracÔn impactó leà lo que dijo:
«Cuando lleguemos al fin de la historia, el último pÔrrafo va a ser un testimonio de la grandeza y la gloria de nuestro Dios que puede hacer todas las cosas bien y puede proveer para cada necesidad».
Este es un hombre que acababa de perder, no todo, pero muchas cosas que el mundo valora y aprecia. Habiendo perdido su casa y la mayorĆa de sus posesiones, estaba diciendo, Ā«en efecto, la fe me dice que este no es el fin de la historia, viene mĆ”s, y estaba viendo hacia adelante al pĆ”rrafo finalĀ».
Bueno, hoy llegamos al Ćŗltimo pĆ”rrafo del libro de Habacuc. Te estarĆas preguntando si algĆŗn dĆa llegarĆamos. Ciertamente. Cuando llegamos al fin de la historia, el Ćŗltimo pĆ”rrafo es un testimonio de la grandeza y de la gloria de nuestro Dios que puede hacer todas las cosas bien y puede proveer para cada necesidad.
Ahora, quiero que vayamos un poco atrĆ”s al versĆculo 16 del capĆtulo 3 de Habacuc. Habacuc ha estado orando al SeƱor. Todo este capĆtulo es una oración de Habacuc, pero la oración contiene intercesión. Tiene petición. Tiene reflexión sobre lo que Dios ha hecho en la historia de Israel y cómo ha salvado a Su pueblo pero tambiĆ©n cómo ha juzgado a los impĆos.
Habiendo visto todo esto, Habacuc le dice al SeƱor: Ā«OĆ, y se estremecieron mis entraƱas; a tu voz temblaron mis labios. Entra podredumbre en mis huesos, y tiemblo donde estoy. Tranquilo espero el dĆa de la angustia, al pueblo que se levantarĆ” para invadirnosĀ».
AquĆ hay seriedad. Digo, este hombre no estĆ” bromeando ni tomando su vida a la ligera. Ćl sabe que estos son tiempos serios, y los estĆ” tomando en serio. Ćl dice: Ā«a tu voz temblaron mis labios. Entra podredumbre en mis huesos, y tiemblo donde estoyĀ», y aun asĆ, habiendo aprendido la clave a esta historia y la clave a nuestra historia -que los justos vivirĆ”n Āæcómo? Por fe. Habacuc dice Ā«Voy a escoger caminar por feĀ».
Ćl demuestra esa fe de dos maneras. Primero dice: Ā«Tranquilo esperoā¦Ā» Espero pacientemente. Ā«ā¦El dĆa de la angustia, al pueblo que se levantarĆ” para invadirnosĀ» (versĆculo 16). Voy a esperar y no preocuparme y no ponerme tenso hacia Dios y no desesperarme ni tratar de componer todo el universo o por lo menos mi parte del universo. Voy a esperar calladamente a que Dios haga lo que ha prometido hacer. Yo sĆ© que nos va a afectar a todos. SĆ© que todos vamos a sufrir. SĆ© que habrĆ”n tiempos de sufrimiento.
Escucha: tenemos hermanos y hermanas en iglesias por todo el mundo que han experimentado dolor y sufrimiento intensos, del que no conocemos en nuestros paĆses. Se han dado cuenta de que este es un instrumento purificador y fortalecedor y vivificante en las manos de Dios . Entonces, Āæpor quĆ© pensamos que deberĆamos llegar al cielo sin un rasguƱo y que deberĆamos de experimentar las bendiciones que Dios tiene para nosotras sin tener que pasar por el mismo camino que transitó nuestro Salvador? Que es el camino del sufrimiento.
Piensas lo que significarĆa para ti o para tus hijos o para tus nietos, y te hace temblar. Cuanto ejercitas tu fe, dices: Ā«CaminarĆ© calladamente. SĆ© que Dios va a hacer todas las cosas bien. SĆ© que Ć©l va a hacer justicia. Y va a corregir todos los males. EsperarĆ© en silencioĀ». De manera que Habacuc hace esto como una expresión de fe.
Mientras espera que se cumplan los propósitos y las promesas de Dios, aunque no puede ver todavĆa el final de la historia, Ć©l expresa fe en que Dios va a cumplir Sus promesas. Y como una expresión de esa fe, Habacuc espera. Ahora bien, Ć©l hace algo mĆ”s que esperar que se me hace absolutamente increĆble. Es increĆble, y es en este Ćŗltimo pĆ”rrafo de Habacuc que queremos explorar lo que Ć©l tiene que decir, lo que Habacuc hace como una expresión de fe.
Vamos a tomarnos el tiempo para pasar por estos versĆculos porque quiero que recibas el peso y el impacto de cómo se expresa la fe de Habacuc. VersĆculo 17:
«Aunque la higuera no eche brotes, ni haya fruto en las viñas; aunque falte el producto del olivo, y los campos no produzcan alimento; aunque falten las ovejas del aprisco, y no haya vacas en los establos, con todo. . .» (17-18a).
Ahora, en el versĆculo anterior, Ć©l dijo: Ā«Tiemblo, pero esperarĆ© tranquiloĀ». Ahora, aquĆ Ć©l habla acerca de la devastación que estĆ” por venir. Ćl se imagina cómo serĆ”; cómo podrĆa ser. En el versĆculo 18 Ć©l dice otra vez:
Ā«Con todo yo me alegrarĆ© en el SEĆOR, me regocijarĆ© en el Dios de mi salvaciónĀ».
Ahora, yo sĆ© que estos versĆculos son muy familiares. Los ves en las librerĆas en objetos decorativos que puedes comprar para tu casa. Pero te dirĆ© que explorarlos y nada mĆ”s meditar en estos versĆculos en los meses recientes ha sido un desafĆo tan grande para mi propia fe y un gran fortalecimiento y una bendición y un avivamiento para mi propio corazón.
Habacuc describe aquĆ una situación en el versĆculo 17. Ā«Aunque la higuera no eche brotes, ni haya fruto en las viƱasĀ»; no es nada mĆ”s una cosa que va mal. Digo, todas hemos pasado por algĆŗn tipo de desastre o catĆ”strofe. PodrĆamos nombrarlos, pero hay una temporada de la vida que Habacuc estĆ” anticipando que no solo es una cosa que va mal, sino que todo va mal sino que todo va mal- Ā”todo!-.
Ćl dice: Ā«Aunque la higuera no eche brotesĀ», y esa es una cosa, Ā«ni haya fruto en las viƱas; y aunque falte el producto del olivo y los campos no produzcan alimento, y aunque falten las ovejas del aprisco y no haya vacas en los establosĀ». Digo, esto es una calamidad tras otra. Nos recuerda la historia de Job y cómo escuchó noticia tras noticia. Las cosas van de mal en peor. Digo, a veces eso realmente pasa en las vidas de las personas, y es una calamidad tras otra.
Lo que se le estĆ” quitando aquĆ no son lujos. Son las necesidades bĆ”sicas en la vida. Las cosas que Ć©l menciona aquĆ, el producto del olivo, por ejemplo, eran para las personas de esa Ć©poca la fuente de su aceite. Era como la mantequilla hoy en dĆa. El olivo tenĆa mĆŗltiples usos. Es algo con lo que no puedes dejar de vivir mucho tiempo.. EstĆ” hablando acerca de cada evidencia visible de sustento y de mantenimiento que estĆ” siendo quitada.
Ā«Aun si no me provees las necesidades bĆ”sicas de la vidaĀ»-esa es la situación que Habacuc estĆ” anticipando-. Digo, esta no era una amenaza vacĆa. Ćl le creĆa a Dios. Cuando Dios dijo que el juicio vendrĆa, que la reprimenda vendrĆa, Habacuc sabĆa que era verdad. Entonces empieza a imaginar cómo serĆa todo cuando le quitaran todas estas cosas.
ĀæQuĆ© pasa cuando te quitan lo esencial, cosas que consideras bĆ”sicas para la vida? Pocas de nosotras jamĆ”s hemos estado ahĆ. La mayorĆa de nosotras no conoce a alguien que ha estado en tanta miseria. Pero hay momentos en que Dios nos permite tener un vistazo de esto.
Hace poco recibĆ un correo electrónico de un amigo cuya esposa estĆ” pasando por un dolor muy difĆcil en su espalda y algunos asuntos que no se resuelven. El esposo escribió: Ā«Ha sido difĆcil para mi esposa estar confinada en casaĀ» (con este dolor severo de la espalda y de la cadera). Ā«Pero Dios nos estĆ” enseƱando mucho por medio de estoĀ». Y luego Ć©l dijo esta oración: Ā«A veces Dios te lleva a lo bĆ”sico, pero entonces es cuando realmente te das cuenta de quĆ© hay realmente en tu corazónĀ».
Cuando dices: Ā«Cristo es todo lo que necesitoĀ», o lo cantas y luego estĆ”s en el lugar donde Ćl es todo lo que tienes, te quedas solo con lo mĆ”s bĆ”sico. Habacuc dice: Ā«Confiaré». ĀæCómo viven Los justos ? Por la fe. Ā«ConfiarĆ© en el Dador aun si no me da nada. Si muero de hambre, me regocijarĆ© en Ć©lĀ».
Ahora, tal vez tĆŗ no te puedes imaginar una situación- es difĆcil para la mayorĆa de nosotras imaginar una situación en la que realmente no tienes las necesidades bĆ”sicas cubiertas , pero piensa en otras Ć”reas de tu vida -tal vez no el Ć”rea de la comida porque es difĆcil imaginarnos no tener por lo menos lo mĆnimo para comer. Pero piensa en tu matrimonio cuando recibes el mĆnimo afecto que necesitas.
Piensa en amistades o en el trabajo o en varios otros aspectos de la vida donde emocionalmente te sientes drenada, acabada, sola, vacĆa, como que no tienes a nadie que le importe. Tal vez te has mudado a un Ć”rea nueva, y no conoces a nadie. No piensas que a nadie le importe, o no puedes encontrar una iglesia. Te sientes emocional y relacionalmente despojada de las cosas que te importan, cosas que tienen significado-relaciones-. No tienes a nadie con quien hablar.
Estaba hablando el otro dĆa sobre una situación en donde alguien perdió a sus padres y todos sus hermanos, y era el Ćŗnico sobreviviente de la familia. Me estaba diciendo como es posible llegar a ese punto en la vida, donde existe un desafĆo o una dificultad emocional o un sentimiento de estar muy, muy solo.
Creo que Habacuc estÔ cubriendo todas estas situaciones con este pÔrrafo. Aunque todo lo que importa para mà y significa algo para mà y me da calor y amor y ayuda y cuidado y Ônimo-aunque todo esto me sea quitado, sin importar las circunstancias, no voy a cuestionar la bondad de Dios, voy a tener gozo. Voy a escoger el gozo-.
Y al leer este pasaje pienso en algunas de las cosas por las que nos quejamos. Si el aire acondicionado se descompone en mi carro, es un gran problema, sobre todo en un verano caliente; o un dolor de cabeza que me dura todo el dĆa; o cuando no puedo encontrar un buen lugar dónde estacionarme. Creo que toma muy poco para que nosotros empecemos a renegar o protestar o a quejarnos porque somos muy consentidas.
Ahora, no me veas con cara de que no sabes de quĆ© estoy hablando porque tĆŗ sabes que sĆ. Todas lo hacemos. Somos susceptibles a dejar que las circunstancias enciendan nuestras emociones. Luego nuestras emociones dictan nuestras respuestas, entonces llegamos a ser vĆctimas de nuestras circunstancias y de nuestras emociones en lugar de dejar que el carĆ”cter inmutable de Dios dicte nuestras respuestas.
Por eso tenemos que conocer las promesas de Dios -y no nada mƔs conocerlas sino confiar en ellas- saber que lo que Dios dice es verdad- y confiar en Su Palabra. Somos tan buenos en tener conocimiento en nuestras cabezas y tan malas en dejar que ese conocimiento se haga una realidad en nuestras vidas cotidianas.
Realmente, esos tiempos de protestar y de quejarnos son evidencia de no vivir por fe. «Los justos vivirÔn por fe». El justo, los rectos, viven a la luz de quién es Dios en lugar de a la luz de nuestra perspectiva finita, imperfecta y limitada. Entonces Habacuc dice:
Ā«Aunque me priven de todas estas cosas que importan, todas estas cosas que nosotros creemos que son importantes, estas cosas que pensamos que no podemos vivir sin ellas, con todo, me alegrarĆ© en el SeƱor; me regocijarĆ© en el Dios de mi salvaciónĀ» (versĆculo 18).
Ćl primero, ha dicho: Ā«EsperarĆ© calladamente a que Dios cumpla sus propósitosĀ». Y ahora dice: Ā«Voy a hacer algo mĆ”s que esperar. No solo voy solo a esperar pasivamente; voy a regocijarme activamente-voy a regocijarme activamente. Mientras espero, me voy a regocijarĀ». Ćl estĆ” diciendo: Ā«No voy nada mĆ”s a sobrevivir esto. Por fe y por la gracia de Dios, voy a crecer voy a prosperarĀ».
Y ahora, quiero decir algo que me trae mucha convicción, porque confieso que muy a menudo no vivo de esta manera. Es fĆ”cil para mĆ vivir asĆ cuando estoy sentada en mi oficina o cuando me siento a estudiar o cuando estoy enseƱando este pasaje. Pero cuando llego a la realidad de la vida y cuando pienso en lo que va a pasar hoy mĆ”s tarde o maƱana o lo que pasó ayer o el dĆa antes, simplemente caigo en esta incredulidad, actuando y respondiendo como si no hubiera un Dios. Ā”Pero sĆ hay un Dios! Y he sido llamada a caminar por fe, y Dios usa las circunstancias para ayudarme a ver cuando no lo estoy haciendo.
Sidlow Baxter ha escrito esta sĆntesis clĆ”sica de la Escritura llamada Explore the Book (Explora el libro). Cuando llega a este pasaje, Ć©l dice:
Lo literal aquà «Yo me alegraré en el Señor, me regocijaré en el Dios de mi salvación», y la traducción literal es: «Saltaré por gozo en el Señor; daré vueltas deleitÔndome en Dios».
Esto es lo gracioso de la fe ”el mejor gozo en las peores circunstancias!
Ahora ese es un tipo de experiencia que la mayorĆa de nosotras no conoce.
No es como: Ā«Bueno, me voy a aguantarĀ». Esto es: Ā«Voy a activamente regocijarme en DiosĀ». Entonces Habacuc no estĆ” nada mĆ”s resignado a las cosas sobre las que no tiene control. Ćl estĆ” gozoso en medio de ellas, y es porque su relación con Dios es lo Ćŗnico que Ć©l sabe que nunca le serĆ” quitado.
Puedes perder la higuera y el fruto y el producto del olivo y el campo no dar alimento y los rebaƱos faltar en el aprisco y no haber vacas en los establos, ‘pero todavĆa tengo a Dios, mi relación con Ćl’. Cuando todo lo demĆ”s fracasa, Dios todavĆa es fiel. De manera que Habacuc habla acerca de gozo en la calamidad, gozo a pesar de las circunstancias, basado en el hecho que Dios no ha cambiado, aunque todo lo demĆ”s a mi alrededor ha cambiado y estĆ” fracasando.
Escuché la historia, apenas esta semana pasada, de una mujer que su esposo estaba, muriendo en el hospital en esos momentos. Ya él partió para estar con el Señor, pero en parte, sus problemas fueron por un error de un doctor. Esa esposa, parada junto a su esposo en ese hospital, sabiendo que lo estaban perdiendo-se volteó a los que estaban a su alrededor , y dijo: «Esto no es una falla en la bondad de Dios»-.
Ā«Esto no es una falla en la bondad de DiosĀ», y no lo es. Dios todavĆa es bueno, entonces Habacuc, que empezó este libro cuestionando intensamente, y tal vez aun dudando de Dios-ha batallado profundamente con preguntas duras y difĆciles, y en el proceso, se ha encontrado con Dios de una forma completamente nueva.
Ahora, habiendo encontrado a Dios, habiendo visto a Dios por quiĆ©n Ćl es, como resultado de batallar con todos estos asuntos, Habacuc el luchador llega a ser Habacuc el adorador-del temor a la fe, de luchar a abrazar a Dios, aferrĆ”ndose a Ćl. Ahora todo este terrible proceso de fe da un giro y en su pĆ”rrafo final se convierte en fuentes de gozo.
El proceso de luchar, el proceso de batallar, el luchar para entender, el tener que dejar sus dudas a un lado y tomar el escudo de la fe, le ha hecho no solo que Ʃl sobreviva, sino que es como si existiera una presa subterrƔnea de fuentes de agua viva que ha brotado y ha salido con hilaridad, con gozo, con cosas que el mundo no puede entender-el gozo en el SeƱor.
ĀæAlguna vez has marchado determinada a travĆ©s de tus problemas y tus dudas hasta llegar hasta ese tipo de gozo? DĆ©jame nada mĆ”s hacer una observación que he visto acerca de la vida aquĆ. Realmente creo que nuestra capacidad de experimentar gozo estĆ” en proporción directa a nuestra disposición de experimentar y abrazar la tristeza y el dolor -el proceso de quebrantamiento, el proceso de pĆ©rdida, el proceso de duda. En la medida en que estemos dispuestas a experimentar y abrazar el dolor, en esa medida vamos a tener la capacidad de regocijarnos.
El problema hoy es que no queremos experimentar dolor. Tenemos en nuestra cultura y en nuestra sociedad tantas formas de eliminar el dolor, entonces no hablamos del quebrantamiento. No hablamos del arrepentimiento. No hablamos acerca del juicio de Dios, y luego eliminamos los puntos bajos de la vida huyendo de ellos, medicƔndolos, escapando de ellos, evitƔndolos, haciendo lo que tengamos que hacer para no tener que sentir dolor.
Y como resultado, encuentro a muchas mujeres que no experimentan momentos mĆ”s bajos porque estĆ”n encontrando formas de escapar de ellos, pero tampoco estĆ”n experimentando gozo extremo. EstĆ”n como sin vida. No estĆ”n experimentando nada. Si tĆŗ quieres la capacidad de experimentar este tipo de gozo, tienes que estar dispuesta a entrar y experimentar los tiempos difĆciles tambiĆ©n. ĀæEntonces cómo llega Habacuc a este tipo de gozo?
Bueno, estĆ” claro en este pasaje. Es un resultado de que su vida estaba centrada en Dios. En los versĆculos 18 y 19 ves esta evidencia de la vida centrada en Dios. Ā«Yo me alegrarĆ© en el SeƱor, me regocijarĆ© en el Dios de mi salvación. El SeƱor Dios es mi fortalezaĀ». Es una vida centrada en Dios.
Ves que Dios usa el sufrimiento para hacer que nuestros corazones lleguen a separarse de cosas que son menos que Dios, de cosas y de personas, de bienes, de placeres, de cosas que nada mĆ”s satisfacen hasta un punto. Entonces Dios usa ese sufrimiento al nosotras ser privadas y despojadas de esas cosas terrenales para amarrar nuestros corazones al Ćnico que puede satisfacernos profunda y eternamente, para hacer que nos centremos en Dios.
Al ser despojadas de nuestro trabajo o al perder nuestras posesiones o nuestra salud o nuestra reputación o un familiar, ĀæquĆ© pasa cuando no tienes a dónde ir? ĀæNo es entonces cuando tĆpicamente nos volvemos hacia Dios?
Es triste que tiene que suceder esto a veces para que nos volvamos a Ćl, pero Dios usa el sufrimiento para ponernos verticales, para quitarnos de una posición horizontal, la de culpar y esforzarnos con nuestras circunstancias, y asĆ Ćl levanta nuestros ojos, aunque estĆ©n llenos de lĆ”grimas, y hace que pongamos nuestra mirada en Ćl. El gozo se encuentra en una Persona. No en una cosa, y no es una persona con P minĆŗscula; es con una P mayĆŗscula.
Déjame decirte, si no estÔs encontrando gozo en el Señor ahora, en medio de cualquier circunstancia que estés viviendo; si estÔs buscando ser feliz por medio de cosas o de personas; si tu gozo no estÔ basado, arraigado, o fluyendo de tu relación con el Señor; si son otras las cosas a las que estÔs viendo para traerte gozo a tu vida, entonces cuando pierdas esas cosas, vas a batallar para encontrar el gozo verdadero.
No esperes hasta que el Ôrbol de higos deje de florecer y no haya fruto en las viñas y digas: « ¿Dónde estÔ mi gozo?» Si no estÔs encontrando gozo ahora en el Señor, vas a batallar para encontrarlo entonces.
Matthew Henry dice de este pasaje:
Ā«Aquellos que, cuando estaban llenos, disfrutaban a Dios en todo, cuando se vacĆen pueden disfrutar todo en Dios, y pueden sentarse sobre un montón de ruinas melancólicas y aun entonces cantar alabanza y gloria a DiosĀ».
TĆŗ dices: Ā«No estoy viviendo en este lugar de destitución ahoraĀ». EstĆ” bien. Puede llegar ese dĆa en una manera o de otra, pero encuentra tu gozo en el SeƱor ahora. Si lo disfrutas hoy y disfrutas por medio de Ćl y por Ćl y para Ćl las cosas buenas que Ćl trae a tu vida, entonces cuando seas privada de esas cosas, te vas a dar cuenta, como dice Matthew Henry , que te puedes sentar sobre un montón ruinas melancólicas, y aun entonces, puedes cantar a la alabanza y gloria de Dios.
Gracias, Padre, por el ejemplo de este siervo tuyo que sabĆa lo que era el enfrentar la pĆ©rdida, la destitución, la privación y decir: Ā«Sin importar quĆ©, voy a confiar en Ti. Y como una expresión de la confianza, no voy nada mas a sobrevivir, voy a esforzarme por activamente escoger el gozo en el SeƱorĀ».
Gracias, SeƱor, que tĆŗ das el gozo como El fruto del EspĆritu, que Tu Reino es de gozo y paz en el EspĆritu Santo, y que hay pozos de gozo, pozos de agua viva que TĆŗ causas , que TĆŗ haces que broten dentro de nosotros aun en un lugar de gran pĆ©rdida.
Haz que encontremos nuestro gozo en Ti ahora para que cuando perdamos estas cosas y personas que son preciosas para nosotras, podamos enfrentar esa pérdida y decir: «No importa, voy a tener gozo en el Señor. Me regocijaré en el Dios de mi salvación». Oro en nombre de Jesús, amén.
Carmen: La próxima vez que pases por una temporada de sufrimiento, espero que tomes las palabras de Nancy Leigh DeMoss contigo. Ha ofrecido perspectiva importante sobre el sufrimiento hoy.
Una mujer hizo un comentario en nuestro blog acerca de esta serie, Habacuc: del temor a la fe . Ella escribió:
Ā«Mi esposo y yo hemos estado pasando por un tiempo muy difĆcil estos Ćŗltimos seis meses. PĆ©rdida de trabajo, enfermedad, dificultades financieras han venido a nuestro camino. Pero aun en medio de esto, puedo encontrar Su gozo en mi corazón. Seguido yo de repente empiezo cantando alabanzas. Gracias, Nancy, por enseƱar que esto es posible en nuestro SeƱorĀ».
El gozo. Es algo que tĆŗ y yo necesitamos sin importar quĆ© nubes estĆ©n sobre el dĆa. Encuentra cómo cultivar este tipo de gozo en el próximo programa .
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