ĀæCómo Amar a tu Esposo? – 8

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Familias Conforme a las Escrituras

8 – ĀæCómo Amar a tu Esposo?

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde tambiƩn sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. AdemƔs, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

No endurezca su corazón

Soldados de Jesucristo

Noviembre 12

Solid Joys en EspaƱol

No endurezca su corazón

John Piper

Encuentra mƔs devocionales de John Piper en EspaƱol
en nuestro sitio web:
https://devocionalsolidjoys.com/

Encuentra mĆ”s recursos gratuitos en: http://sdejesucristo.org
SĆ­guenos en Facebook: https://www.facebook.com/SoldadosDeJe…
SĆ­guenos en Instagram: https://www.instagram.com/SoldadosDeJ…
SĆ­guenos en Twitter: https://twitter.com/sdJesucristo

La guerra espiritual: 6 mitos y verdades

Coalición por el Evangelio

La guerra espiritual: 6 mitos y verdades

GERSON MOREY

La vida cristiana es una pelea constante y feroz. En su Ćŗltima carta, el apóstol Pablo escribió: ā€œHe peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe (2 Ti. 4:7). Ɖl consideraba el caminar cristiano como una guerra. Por eso exhortó a Timoteo: ā€œPelea la buena batalla de la feā€ (1 Ti. 6:12).

La guerra espiritual en la que estamos es la lucha de todo cristiano frente a los poderes del infierno y los enemigos de Dios que conspiran contra nuestra firmeza (Ef. 6:12). El adjetivo espiritual hace referencia al origen y la naturaleza de esta guerra. Es espiritual porque nuestros enemigos son espirituales, y por la forma en que luchamos y las armas que usamos. No apelamos a estrategias humanas, ni usamos pistolas o armas fĆ­sicas. En cambio, empleamos armas espirituales poderosas en Dios y que nos fueron dadas por Ɖl, como la oración y la Palabra (2 Co. 10:4).

El llamado a la santidad supone grandes conflictos. Debemos estar dispuestos y preparados para resistir. Mientras vivamos en este lado de la gloria, la vida serƔ una batalla sin tregua contra los enemigos de nuestra alma: SatanƔs, el mundo, y la carne. El diablo nos tienta, el mundo nos resiste, y nuestras pasiones combaten en nosotros para arrastrarnos al pecado.

Desafortunadamente, en los últimos años ha surgido en nuestro países un entendimiento erróneo de esta guerra, y así varias fallas en cómo se lleva a cabo. Estos son algunos mitos comunes al respecto (algunos de los cuales creí por muchos años) y la verdad detrÔs de ellos:

Mito #1: ā€œLa guerra espiritual es arrebatarle al diablo lo que nos quitaā€.

Esta visión de la guerra espiritual, orientada a la pĆ©rdida de los bienes materiales o hacia asuntos terrenales, tiene mucha aceptación dentro de la iglesia. Sin embargo, la noción de que debemos arrebatarle al diablo lo que nos quita (popularizada por una conocida canción hace aƱos) no tiene sustento bĆ­blico y es espiritualmente nociva. En primer lugar, porque parte de la premisa de que aquello que Dios nos da se puede perder. En segundo lugar, porque presenta al diablo como el determinante de mucho (o todo) de lo que nos sucede.

Mientras vivamos en este lado de la gloria, la vida serƔ una batalla sin tregua contra los enemigos de nuestra alma: SatanƔs, el mundo, y la carne

La Biblia enseƱa que todas nuestras bendiciones, lo que somos, y todo lo que tenemos en Cristo, fue asegurado por Ɖl en la cruz (Ef. 1:3). A la vez, recordemos que los beneficios terrenales no estĆ”n asegurados para los cristianos. Dios no nos promete perfecta salud, ni prosperidad financiera, ni una vida sin problemas aquĆ­. Al contrario, los creyentes estamos expuestos a la hostilidad del mundo, a la pĆ©rdida de nuestros bienes (Heb. 10:34), y se nos advierte que en esta tierra sufriremos (Jn. 16:33).

Algunas veces padeceremos por nuestra lealtad e identificación con Cristo, y otras simplemente porque vivimos en un mundo afectado por el pecado. Sin embargo, todos los beneficios de la redención son eternos, posesión segura de los creyentes, y podemos confiar en que nada se perderĆ”. Pablo decĆ­a que Dios ā€œnos bendijo en los lugares celestiales en Cristoā€, para enfatizar el carĆ”cter celestial y permanente de nuestros beneficios (Ef. 1:3). Pedro decĆ­a que nuestra herencia estĆ” reservada en los cielos (1 P. 1:4). Todo lo tenemos en Cristo —aquello que disfrutamos ahora y lo que disfrutaremos en gloria— estĆ” seguro en Ɖl. Nada ni nadie, ni siquiera el diablo, tiene el poder para quitarnos esto. 

Por otro lado, los bienes terrenales son pasajeros y se pueden perder. En ocasiones por nuestro propio pecado; a veces, por nuestra fidelidad a Dios o solo como el resultado de vivir en un mundo caĆ­do. Pero Dios estĆ” por encima de todo escenario. Ɖl es quiĆ©n finalmente nos da y nos quita cosas, como nos recuerda Job (Job 1:21-22). Este hombre no culpó al diablo ni pretendió arrebatarle lo que habĆ­a perdido. MĆ”s bien, confió en el Dios que dirige soberanamente nuestras vidas segĆŗn Su sabidurĆ­a y para nuestro bien. 

Verdad #1: Dios es quien en última instancia nos da y quita beneficios terrenales, mientras todos nuestros beneficios celestiales estÔn seguros en Cristo.

Mito #2: ā€œDios da las mayores guerras a sus mejores soldadosā€.

Este conocido clichĆ© es un error porque sugiere una distinción entre los creyentes. Comunica la idea de categorĆ­as entre cristianos. Tal distinción no es saludable ni bĆ­blica. Las palabras de Pablo en Efesios 6 son instructivas al respecto: ā€œNo tenemos (plural) lucha contra sangre y carneā€ (Ef. 6:12). Ā”Todos los creyentes estĆ”n incluidos en esta guerra!

No hay superiores ni inferiores en el reino de los cielos. Las grandes dificultades para unos no sugiere superioridad en ellos

En un sentido todos tenemos la misma lucha, y en otro sentido es diferente para cada uno. Es la misma lucha porque batallamos contra los poderes del infierno; es diferente porque cada uno de nosotros es mĆ”s propenso a diferentes tentaciones. Lo cierto es que cada creyente tiene su propia batalla. Cada uno experimenta la guerra espiritual de maneras distintas conforme a la providencia de Dios. Pero no hay superiores ni inferiores en el reino de los cielos. Las grandes dificultades para unos no sugiere superioridad en ellos.

Verdad #2: Todos los creyentes estƔn en la guerra espiritual.

Mito #3: ā€œLos gritos al orar aƱaden poder a la guerra espiritualā€.

Santiago nos enseña que debemos ser fervientes en oración (v. 5:17), pero ese fervor no supone levantar la voz y gritar constantemente, porque el ejemplo que él nos provee es el de Elías. Curiosamente, en esa ocasión fueron los falsos profetas de Baal quienes levantaron la voz. Por el contrario, el fervor del profeta se expresó en la firmeza y confianza que demostró al orar (1 R. 18:25-36). La intensidad de los gritos no es crucial en la guerra espiritual.

Levantar la voz puede ser una expresión de celo y fervor, pero los gritos no siempre son una evidencia indiscutible de ello. Tengamos en cuenta que nuestro fervor debe ser una realidad integral y no solo al momento de orar. Es decir, la oración ferviente nace y debe estar en armonĆ­a con una vida fervorosa por Dios (Ro. 12:11). 

La resistencia al enemigo comienza con una vida de obediencia que se somete a Dios y no por medio de gritos

Para la guerra espiritual, la oración fervorosa no es un sustituto de la piedad, sino la extensión de una vida piadosa. El mismo Santiago decĆ­a: ā€œsomĆ©tanse a Dios. Resistan, pues, al diablo y huirĆ” de ustedesā€ (v. 4:7). La resistencia al enemigo comienza con una vida de obediencia que se somete a Dios y no por medio de gritos.

Verdad #3: Los gritos no nos dan mƔs poder en la guerra espiritual.

Mito #4: ā€œOrar en lenguas hace mĆ”s efectiva nuestra guerra espiritualā€.

Es comĆŗn escuchar que ā€œlas lenguas son un idioma de guerraā€. Para argumentar eso, se citan las palabras de Efesios 6:18 en el contexto sobre la guerra espiritual: ā€œorando en todo tiempo con toda oración y sĆŗplica en el EspĆ­rituā€. Sin embargo, mĆ”s allĆ” de la posición que tengamos sobre el don de lenguas, este mandato en realidad no es sobre eso. La exhortación es general para todos los creyentes, sin importar si hablan en lenguas o no. Es decir, orar ā€œen el EspĆ­rituā€ es algo que todos podemos y debemos hacer.

Una mirada al uso que Pablo hace de la expresión ā€œen el EspĆ­rituā€ nos ayuda a entender lo que quiso decir aquĆ­. Por ejemplo, en Efesios 2:22 dice que los creyentes somos ā€œjuntamente edificados para morada de Dios en el EspĆ­rituā€. Esto significa que Dios mora en nosotros por medio de Su EspĆ­ritu mientras somos edificados. TambiĆ©n dice en GĆ”latas 5:16: ā€œanden por el EspĆ­ritu, y no cumplirĆ”n el deseo de la carneā€. AquĆ­ nos exhorta a caminar en dependencia del EspĆ­ritu, en el poder del EspĆ­ritu, y de manera que honre al EspĆ­ritu.

Debemos depender del EspĆ­ritu, su fuerza, su impulso, y su guĆ­a para levantar nuestras oraciones en medio de la batalla espiritual

Estos dos pasajes —Efesios 2:22 y GĆ”latas 5:16— nos ayudan a ver que la expresión ā€œen el EspĆ­rituā€ en Efesios 6, no es necesariamente una referencia al uso del don de lenguas. En cambio, significa que debemos depender del EspĆ­ritu, su fuerza, su impulso, y su guĆ­a para levantar nuestras oraciones en medio de la batalla espiritual.

Verdad #4: La oración en el EspĆ­ritu es la oración guiada, sostenida, y fortalecida por Ɖl.

Mito #5: ā€œDebemos hacer decretos y declaraciones para ganar la guerra espiritualā€.

La creencia de que nuestras palabras tienen poder para crear cosas y cambiar la realidad es muy comĆŗn dentro de la iglesia. La idea es que debemos ā€œdeclararā€ con nuestra boca lo que deseamos que suceda y, si tenemos la suficiente fe y convicción, serĆ” hecho. He hablado con mĆ”s detalles sobre esa prĆ”ctica y mi experiencia con ella en este otro artĆ­culo.

Esta enseƱanza falla en entender que los decretos que siempre se cumplen son los propósitos eternos de Dios. Esta es una prerrogativa divina, no humana. Los creyentes estamos llamados a confiar en Ɖl y esta confianza la expresamos por medio de la oración constante y humilde. La Biblia nos enseƱa a clamar al SeƱor (Sal. 34:6) y presentar nuestras peticiones a Ɖl; no a decretar ni declarar que se cumplan cosas que deseamos.

La oración cristiana pide, no exige; ruega, no ā€˜declara’ cambiar cosas

La oración cristiana pide, no exige; ruega, no ā€œdeclaraā€ cambiar cosas. En ninguna parte en la Escritura vemos un mandato a ā€œdeclararā€. Al contrario, vemos exhortaciones a pedir y ejemplos de peticiones (ej. Mt. 7:7). El mismo Pablo, en un tiempo difĆ­cil de su vida, dice que le pidió a Dios tres veces para que lo librara de una aflicción (2 Co. 12:8). El apóstol sabĆ­a que en Dios estaba su esperanza y por eso rogaba por ayuda en vez de ā€œdecretarā€. 

Verdad #5: El creyente puede confiar en que Dios es el Ćŗnico soberano.

Mito #6: ā€œEn la guerra espiritual debo dirigirme al diablo y sus demoniosā€.

Un popular evangelista, conocido por su Ć©nfasis en la guerra espiritual, solĆ­a decir al orar: Ā”EscĆŗchame bien, SatanĆ”s…! Es cierto que Pablo le habló en Filipos a un espĆ­ritu de adivinación y le mandó a salir de una muchacha, y que JesĆŗs se dirigió al demonio que tenĆ­a cautivo al hombre de Gadara (Hch. 16:18; Mr. 5:8-13). Pero la prĆ”ctica actual de dirigirnos a enemigos espirituales al orar es un error por al menos dos razones.

Solo Dios es la fuente de nuestra ayuda, provisión, y protección

Primero, porque fallamos al distinguir entre lo que es descriptivo y prescriptivo en la Escritura. En los Evangelios y en Hechos vemos prĆ”cticas y situaciones que no deben ser tenidas como normas para la iglesia. No todo lo que hizo Pablo o JesĆŗs estĆ” para ser imitado. Nadie interpreta el relato de JesĆŗs caminando sobre las aguas como algo que la iglesia debe hacer. Y en segundo lugar, estos relatos bĆ­blicos fueron casos de liberación de demonios y no constituyen un modelo para la prĆ”ctica de la oración en el conflicto espiritual.

Lo que la Biblia nos manda y modela es que la oración debe ser dirigida a Dios (Mt. 6:6; Fil. 4:6; 1 Pe. 4:7; 5:6-7). Solo Ɖl es la fuente de nuestra ayuda, provisión, y protección. El ejemplo en Hechos 4 de la iglesia primitiva cuando fue amenazada es instructivo. En esa ocasión la oración fue dirigida al SeƱor y no al diablo: ā€œAhora, SeƱor, considera sus amenazas, y permite que tus siervos hablen tu palabra con toda confianzaā€ (Hch. 4:29). Que ese sea siempre nuestro ejemplo al luchar en la guerra espiritual.

Verdad #6: En vez de dirigir nuestras palabras al diablo y sus demonios, pidamos a Dios y confiemos en que Ɖl dirige y cuida nuestras vidas.

​Gerson Morey es pastor en la Iglesia DĆ­a de Adoración en la ciudad de Davie en el Sur de la Florida y autor del blog cristiano El Teclado de Gerson. EstĆ” casado con Aidee y tienen tres hijos, Christopher, Denilson y Johanan. Puedes encontrarlo en Twitter: @gersonmorey

ĀæCuĆ”l es el papel de la experiencia en la vida cristiana?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

¿CuÔl es el papel de la experiencia en la vida cristiana?

R.C. Sproul

Hoy en dĆ­a, la experiencia personal ha sido exaltada sobre todas las cosas como el criterio final de lo bueno y lo malo. Solo piensa en todas las personas que tratan de justificarse a sĆ­ mismas basĆ”ndose en lo que sienten. De manera rutinaria el divorcio es excusado basĆ”ndose en que la pareja casada ya no siente que estĆ” enamorada. Se nos dice que la homosexualidad debe ser aceptada como un bien moral porque algunos homosexuales aseguran haber sentido una atracción hacia el mismo sexo desde una edad temprana. Incluso muchos cristianos profesantes toman sus decisiones sobre lo que estĆ” bien y lo que estĆ” mal basĆ”ndose en lo que sienten.

Es difícil tener una discusión con alguien que hace de su experiencia el Ôrbitro final de la realidad. Muchas personas aceptan el viejo adagio de que «una persona con una experiencia nunca estÔ a merced de otra con un argumento». En última instancia, tenemos que estar en desacuerdo con esta afirmación, pero no porque la experiencia no sea un tutor valioso. Ella puede ayudarnos a conectar la teoría con la prÔctica y los conceptos abstractos con situaciones concretas. Nos ayuda a filtrar las sutiles diferencias que vivimos en este mundo complejo. Incluso algunas experiencias parecen probar que la experiencia triunfa sobre la argumentación. Pienso en el ejemplo de Roger Bannister. Antes de 1954, muchas personas argumentaban que ningún ser humano podía correr una milla en menos de cuatro minutos. Bannister rompió ese récord, demostrando por medio de la experiencia que el argumento no era vÔlido.

El problema no es que la experiencia nunca pueda superar un argumento; sabemos por la historia de la ciencia que a menudo la experiencia de la investigación empírica ha volcado los argumentos prevalecientes. El problema es la idea de que la persona con una experiencia nunca estÔ a merced de otra con un argumento. En muchos casos, un buen argumento triunfa sobre la experiencia. Esto es particularmente cierto cuando el debate se refiere a la experiencia personal frente a un entendimiento sólido de la Palabra de Dios.

Recuerdo una ocasión en que una seƱora se me acercó y me dijo: ā€œDr. Sproul, durante treinta aƱos he estado casada con un hombre amable y un buen proveedor que no es cristiano. Finalmente, ya no pude soportar el no tener en comĆŗn con Ć©l lo mĆ”s importante en mi vida: mi fe. AsĆ­ que, lo dejĆ©. Pero me ha estado llamando todos los dĆ­as rogĆ”ndome que regrese. ĀæQuĆ© cree que Dios quiere que haga?Ā»

Ā«Eso es sencilloĀ», le dije. Ā«La falta de fe cristiana de su esposo no es motivo para un divorcio segĆŗn 1 Corintios 7. Entonces, la voluntad de Dios es que usted regrese con Ć©lĀ».

La experiencia puede y debe enseƱarnos, pero nunca puede ser el Ɣrbitro final del bien y el mal.

A la mujer no le gustó mi respuesta y dijo que no era buena porque yo no sabĆ­a lo que era vivir con su esposo. Le respondĆ­: Ā«SeƱora, usted no me preguntó quĆ© yo harĆ­a si estuviera en sus zapatos. Tal vez me hubiera ido mucho antes que usted, pero eso es irrelevante para el caso. Usted me preguntó acerca de la voluntad de Dios, y eso estĆ” claro en esta situación. Su experiencia no es un permiso para desobedecer a Diosā€. Puedo decir con gratitud que cuando la mujer se dio cuenta que le estaba pidiendo a Dios que hiciera una excepción solo por ella, se arrepintió y regresó con su esposo.

El argumento de esa mujer se replica todos los dĆ­as entre muchos cristianos que someten la Palabra de Dios a su experiencia. Muy a menudo, cuando nuestra experiencia entra en conflicto con la Palabra de Dios, dejamos de lado las Escrituras. Podemos refugiarnos en la opinión pĆŗblica o en los estudios psicológicos mĆ”s recientes. Permitimos que la experiencia comĆŗn de las personas que nos rodean se convierta en normativa, negando la sabidurĆ­a y la autoridad de Dios y prefiriendo la experiencia colectiva de los seres humanos caĆ­dos.

En verdad, todos sabemos que la experiencia suele ser un buen maestro. Pero la experiencia nunca es el mejor maestro. Dios, por supuesto, es el mejor maestro. ĀæPor quĆ©? Porque Ɖl nos instruye desde la perspectiva de la eternidad y de las riquezas de Su omnisciencia.

A veces tratamos de encubrir nuestra confianza en la experiencia con un lenguaje mĆ”s ortodoxo. No puedo decirles cuĆ”ntas veces he escuchado a los cristianos decirme que el EspĆ­ritu Santo los guió a hacer cosas que las Escrituras claramente prohĆ­ben o que Dios les dio paz en su decisión de actuar de una manera que es claramente contraria a la ley de Dios. Pero eso es una calumnia blasfema contra el EspĆ­ritu, como si alguna vez Ɖl tolerara el pecado. Ya es suficientemente malo culpar al diablo por nuestras propias decisiones, pero cuando apelamos al EspĆ­ritu para justificar nuestras transgresiones, nos ponemos en un grave peligro.

Uno de los dispositivos de manipulación mĆ”s poderosos que hemos diseƱado es el afirmar que experimentamos la aprobación del EspĆ­ritu a nuestras acciones. ĀæCómo puede alguien osar contradecirnos cuando reclamamos la autoridad divina para eso que queremos hacer? El resultado es que terminamos silenciando cualquier cuestionamiento sobre nuestro comportamiento. Pero la Escritura nos dice que el EspĆ­ritu Santo nos guĆ­a a la santidad, no al pecado, y si el EspĆ­ritu inspiró las Escrituras, cualquier experiencia que tengamos que sugiera que podemos ir en contra de la enseƱanza bĆ­blica, no puede ser de Ɖl.

Mientras vivamos en este lado del cielo, debemos lidiar con el estado  caĆ­do de nuestros cuerpos y almas. Procurar que nuestra experiencia sea determinante de lo que es bueno y malo es repetir el pecado de AdĆ”n y Eva. ĀæPor quĆ© ellos desobedecieron al SeƱor? Porque confiaron en su experiencia que les decĆ­a que Ā«el Ć”rbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el Ć”rbol era deseable para alcanzar sabidurĆ­aĀ» (Gn 3:6). Ignoraron las promesas y las advertencias que Dios les reveló sobre el fruto del Ć”rbol prohibido. La experiencia puede y debe enseƱarnos, pero nunca puede ser el Ć”rbitro final del bien y el mal. Ese papel pertenece Ćŗnicamente a nuestro Creador, y Su Palabra nos da los estĆ”ndares por los cuales debemos vivir.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
R.C. Sproul
R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San AndrĆ©s] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de mĆ”s de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

Entrenamiento Contra Desenfreno

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un NiƱo

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Quince –

Entrenamiento Contra Desenfreno

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil aƱos, un sabio dijo, ā€œinstruye (entrena) al niƱo en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartarĆ” de Ć©l.ā€ Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ”Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niƱos. En este caso nos enseƱan tƩcnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas tƩcnicas se aplican de forma correcta. A travƩs de todas estas ideas podremos tener niƱos que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma

Ago 13 – Maternidad bajo ataque

Aviva Nuestros Corazones

Serie: MƔs allƔ del tiempo de baƱo

Ago 13 – Maternidad bajo ataque

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/maternidad-bajo-ataque/

Carmen Espaillat: Erin Davis y su esposo retrasaron el tener hijos porque estaban muy ocupados trabajando en el ministerio de jóvenes.

Erin Davis: Yo creo que hay muchos jóvenes que sienten que lo correcto es no tener hijos para poder tener un ministerio.

Carmen: Pero Dios ha cambiado su corazón.

Erin: El tener hijos es un ministerio.

Carmen: EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de SaladĆ­n.

Nancy Leigh DeMoss: Nuestra invitada esta semana es mi buena amiga Erin Davis. Ella ha sido parte de Aviva Nuestros Corazones y del movimiento Mujer Verdadera por varios aƱos y ella ama al SeƱor. Ella ama a su esposo, ama a sus hijos y ademĆ”s tiene un don para escribir. Y estoy muy emocionada porque ha escrito su Ćŗltimo libro llamado, MĆ”s allĆ” del tiempo de baƱo: Abrazando la maternidad como un rol sagrado (disponible en inglĆ©s).

Erin, bienvenida nuevamente a Aviva Nuestros Corazones.

Erin: Gracias a ti.

Nancy: Lo que me gusta acerca de la forma como escribes de este tema, es que lo haces como una mujer joven hablĆ”ndole a esta cultura y lo que estĆ”s diciendo es que el asunto no es realmente: ĀæSi es trabajo o no es trabajo? y no es que estas cosas no sean importantes, pero lo que estĆ”s diciendo es que miremos esto desde una perspectiva mĆ”s amplia: ĀæCuĆ”les son mis motivaciones? ĀæCuĆ”les son mis prioridades? ĀæPara quĆ© estoy viviendo? Y al pensar en un sentido mĆ”s amplio, cómo mis decisiones de hoy impactan mi vida a lo largo del camino, cómo impactan la vida de otros, y cómo impactan a las futuras generaciones.

Erin: Seguro, y el enfoque de este libro es para madres porque mis amigas son madres, muchas de ellas son madres a tiempo completo. Y como ellas no tienen la visión de Dios acerca de la maternidad, se estĆ”n ahogando. Ellas estĆ”n cayendo en picada, estĆ”n amargadas, estĆ”n enojadas, estĆ”n estresadas. Ellas estĆ”n siendo privadas del sueƱo o duermen todo el tiempo. Ellas estĆ”n realmente, realmente teniendo mucha dificultad.

Ellas son madres, pero no entienden la mentalidad del Reino acerca de la maternidad. Asƭ que, la hora del baƱo y sƔndwiches de mantequilla de manƭ y de transporte compartido y listas de tareas domƩsticas, todas esas cosas estƔn solo extrayendo o absorbiendo sus vidas.

Nancy: TĆŗ dijiste que escribiste este libro porque necesitabas encontrar por ti misma por quĆ© la maternidad realmente importa.

Erin: Eso es correcto. Todos los libros que he escrito han nacido de mi propia experiencia personal y del trabajo que Dios ha hecho en mĆ­.

No estoy tratando de parecer una madre experta. Ciertamente no lo soy. Pero puedo decir; «mira, yo he estado ahí y estuve luchando también y fui a la Palabra y dije: ¿Dios, qué tienes que decir acerca de la maternidad?»

Eso tambiĆ©n, era mucho mĆ”s profundo de lo que jamĆ”s imaginĆ©. Mi perspectiva era que podrĆ­a encontrar la mujer de Proverbios 31 y que eso serĆ­a todo lo que encontrarĆ­a en la Biblia acerca de la maternidad, y eso para nada es cierto. Ɖl habla acerca de la maternidad una y otra vez, una y otra vez, en este pasaje de las Escrituras donde tĆŗ realmente no tendrĆ­as la expectativa de que hubiera un mensaje acerca de la maternidad, pero Dios tiene un corazón para la maternidad.

Ɖl tiene un corazón para las madres. Ɖl tiene un corazón para las familias, y Ɖl no piensa que sea poco, Ɖl piensa que es algo grande, realmente grande. Ve a la Palabra de Dios y pĆ­dele que te muestre Su visión, Su plan para lo que estĆ”s haciendo. Creo que serĆ”s muy animada y muy fortalecida para la travesĆ­a.

Nancy: Y ha sido todo un viaje para ti. Por las cosas que estĆ”s diciendo ahora. TĆŗ no estabas hablando asĆ­ cuando nos conocimos por primera vez. De hecho, yo estaba contigo cuando estabas esperando tu primer hijo y aĆŗn estabas un poco indecisa al respecto… decĆ­as las cosas correctas, pero fue un reto para ti abrazar la maternidad como una llamado santo.

De hecho, tú y Jason escogieron no tener hijos en los primeros años de su matrimonio. Cuéntanos un poco acerca de esa temporada.

Erin: Elegimos no tener hijos por siete aƱos de nuestro matrimonio y muchas personas nos presionaron durante esos siete aƱos y nuestra respuesta era que no querĆ­amos tener hijos porque sentĆ­amos gran pasión por el ministerio estudiantil. SentĆ­amos que eso era parte del sacrificio que tenĆ­amos que hacer para ser grandes ministros estudiantiles. Yo pienso que esa idea surgió de diferentes fuentes. Y pienso que estĆ”bamos equivocados; pero siento que hay muchos jóvenes que sienten que es correcto el no tener hijos para poder tener un ministerio.

Eso fue realmente un tira y jala en mi corazón. Yo no quería tener hijos para no dejar el ministerio. Lo que no entendía era que tener hijos es un ministerio, y que no estaba renunciando a algo importante para el Señor por tener hijos.

Nancy: Yo no te puedo decir cuĆ”ntas veces a travĆ©s de los aƱos se me han acercado mujeres diciendo: Ā«yo quiero tener un ministerio. Yo quiero tener un ministerio como el tuyo. Yo quiero estar enseƱando. Quiero estar escribiendoĀ». Solo diferentes cosas que tiene en sus corazones que quieren hacer.

Y yo pienso que esos deseos pueden haber sido puestos por Dios. Pero realmente he tratado de ayudarlas a entender que lo que estÔn haciendo en las casas como ayuda de sus esposos, como madres para sus hijos, eso no es nada menos que un ministerio. Es un ministerio enorme y debemos ser muy cuidadosas de no ponerlo en una caja, y pensar: «esa es mi familia, pero luego, estoy anhelando días donde pueda estar libre para trabajar en el ministerio».

No hay ningún llamado mÔs grande para el ministerio, en la voluntad y en el tiempo de Dios, que lo que tú estÔs haciendo en este momento con esos dos pequeños que Dios ha puesto en tu casa.

Erin: Y esa es la lección que he aprendido. Mi esposo y yo hemos estado en el ministerio por un largo tiempo y yo tengo el ministerio de hablar y escribir, y los adolescentes eran mi ministerio. AsĆ­ que he impactado a cientos de adolescentes a travĆ©s de los aƱos. Pero nada de eso le llega a los tobillos a entregarme cada dĆ­a que pasa a estos niƱos.

Si estos hijos -mis hijos- van y crían hijos cristianos y mis nietos van y comparten la fe con sus hijos, ese impacto es aún mayor que el de una joven que fue impactada por una charla que di en un retiro o alguien que leyó un libro que escribí. ImpactarÔ su pensamiento por un rato. Sin duda es un ministerio, pero la maternidad es contracultural y no mucha gente estÔ diciendo eso.

Nancy: El asunto con la maternidad es que tĆŗ no ves los frutos y las recompensas o las ganancias de inmediato.

Erin: Correcto. Eso es correcto.

Nancy: TodavĆ­a estĆ”s atada con la hora del baƱo y los sĆ”ndwiches de mantequilla de manĆ­ y mermelada. TĆŗ tienes que estar en esto a largo plazo y tener una visión a largo plazo para poder verlo con algĆŗn propósito.

Erin: Y pienso que esas cosas que son comunes, asumimos que no son santas o no son sagradas o no son de Dios o no estĆ”n bendecidas por Dios. Es muy fĆ”cil para las madres sentir que son el escalón mĆ”s bajo de la iglesia porque ellas no estĆ”n haciendo algo nuevo, innovador y emocionante. Pero eso no es verdad.

Yo pienso en el salón de la fe en Hebreos y aquellas personas que se enumeran y a las que se les elogió por su gran fe. Me encanta que al final de la larga lista habla de cómo perseveraron sin ver sus frutos. Ellos tenían una gran fe.

La maternidad es así. Es definitivamente así. No hay muchos frutos por un buen tiempo, pero el hecho de que la maternidad sea algo común, no significa que Dios no la esté usando.

Nancy: No crees que es el enemigo que quiere socavar y debilitar todo el concepto de la maternidad, que es la que estĆ” involucrada en pasar el bastón de la fe de una generación a otra. Puedo ver como si SatanĆ”s fuera la mente intelectual, tratando de conquistar la cultura, de detener el avance del Evangelio, una gran arma en su arsenal serĆ­a hacer que las personas pensaran que la maternidad es algo insignificante.

Erin: Por supuesto. Quiero decir, SatanĆ”s es astuto, pero no es tan original. Esto es muy similar a la mentira original que le susurró a Eva: «¿Conque Dios te ha dicho que no se puede hacer eso? ĀæDios realmente dijo eso? El trasfondo es, Ā«Quien eres no es suficiente. Ā”Tienes que ser otra cosa! Tienes que estar haciendo algo mĆ”s con tu vida. Ɖl estĆ” reteniendo algo de tiĀ».

Es la misma mentira que las madres estƔn masticando todo el tiempo: La maternidad no es suficiente. No soy suficiente si soy solo mamƔ.

Yo no te puedo decir la cantidad de gente que tengo cerca, que pregunta: «¿Que tú qué?» Respondo: «Oh, yo solo soy una mamÔ». Como si se estuvieran disculpando por eso. Es absolutamente significativo que la maternidad esté bajo ataque del enemigo. Y sabemos que SatanÔs puede socavar a las familias, luego él estaría ganando muchas batallas y muchos frentes. Y si él puede socavar la maternidad, él puede destruir muchas familias.

Nancy: Incluso la forma en que Eva obtuvo su nombre es realmente un homenaje precioso al valor de la maternidad.

Erin: Eso es correcto.

Nancy: TĆŗ piensas en AdĆ”n y Eva pecando, tomando la decisión equivocada de comer del fruto prohibido y luego Dios viene al jardĆ­n y les da las consecuencias al hombre, a la mujer, a la serpiente, y los vistió.

Vas a travƩs de toda esta escena de gracia, de volver allƭ, con el hombre y la mujer caƭdos.

Erin:Esta fue la mejor cosa que he descubierto en la Escritura cuando estaba investigando este concepto de la maternidad. La maldición acababa de ser entregada, y las primeras palabras que salen de la boca de AdÔn es cambiar el nombre de su mujer a Eva, porque ella sería la madre de muchos, ella daría vida a muchos.

Así que, al principio fue como ¿Qué? ¿Ella lo acaba de echar a perder y tú le vas a llamar dadora de vida? Pero AdÔn sabía que habría algún tipo de redención. Sí, ella pecó, pero ella iba a ser madre de todos los vivientes.

En la medida en que continué estudiando esto, dije que ese pecado es una canción que deberíamos cantar acerca de Eva, pero sus hijos eran su obra porque ella pasó a tener hijos después de eso. Conocimos la historia de Caín y Abel. Sabemos que no fue perfecta. Pero en el nacimiento de esos hijos, Eva cada vez mÔs decía: «Con la ayuda de Dios, he dado a luz a un hombre». Se puede escuchar el asombro de su voz. «Sí, he pecado, pero Dios me estÔ ayudando a dar a luz a un niño».

Y después del nacimiento de Set se dice, que «en ese momento la gente de la tierra llegó a invocar y llamaba el nombre del Señor». Sí, Eva pecó, pero también Eva hablaba con sus hijos acerca del Señor. No había escuela bíblica de verano. No había pastores de jóvenes, no había eventos para alcance. AdÔn y Eva eran los responsables de enseñarle a sus hijos acerca del Señor. Y por eso, porque ellos fielmente les hablaban a sus hijos del Señor y les contaban historias del Señor y compartían la importancia de seguir al Señor, las personas en la tierra comenzaron a clamar en el nombre de Dios.

Ella cometió un error pero su nombre dadora de vida es un recordatorio. En el jardín ella perdió tanto, pero no perdió a su esposo, no perdió a sus hijos y no perdió a Dios. Así que, hay algo de redención en ese rol de dadora de vida.

Nancy: Y es la gracia restauradora de lo que SatanĆ”s pretende despojarla.

Erin: Absolutamente.

Nancy: Yo pienso que Ć©l intentó dejarla sin nada de eso.

Erin: Correcto.

Nancy: Ć‰l hubiera querido arruinar su matrimonio, arruinar su vida entera y desde ahĆ­ en adelante hubiera querido arruinar la vida de todos los demĆ”s.

Erin: Seguro.

Nancy: Pero es aquĆ­ donde entra la gracia; y parte de esa provisión de la gracia redentora, justo en el jardĆ­n, es que todavĆ­a es llamada y capacitada por Dios para nutrir y ser dadora de vida.

Erin: Y para Eva esto no fue fĆ”cil. Y parte de la maldición de Eva fue que darĆ­a a luz con dolor. Y sus niƱos probablemente actuaban como los mĆ­os. Pero cada carita era un recordatorio de que la redención era posible y de que Dios tiene un plan para la redención. No todo se detuvo en el jardĆ­n con la mordida de la manzana, su familia continuarĆ­a.

Y nosotros aún hoy estamos hablando de Eva. Por generaciones y generaciones y generaciones y todavía se habla de su historia. ¿Por qué? ¿Porque ella pecó? Sí. Pero también porque ella dio vida.

Nancy: Y ni hablar del hecho de que a travĆ©s del tercer hijo Set finalmente vino Cristo.

Erin: Eso es correcto.

Nancy: . . . el MesĆ­as, el que harĆ­a una herida mortal a la serpiente y comprarĆ­a nuestra salvación.

Así que fue a través de su disposición de dar vida, de abrazar el llamado de la maternidad, por lo que en definitiva estamos sentadas aquí hoy siendo seguidoras y amantes de Cristo. Es a través de esa línea que Dios proveyó salvación en la persona de Cristo.

Erin: Y asĆ­ es como es con la maternidad. Pienso que muchas madres piensan que la meta de la maternidad es criar muchachos que sean buenos, que se comporten bien. Si tĆŗ tienes el primer plano de la maternidad, yo tengo noticias para ti: ellos no siempre se van a comportar bien y eso no significa que eres un fracaso como madre. TĆŗ no siempre te vas a comportar bien y eso no significa que eres un fracaso como madre. Tienes que tener una visión de largo alcance.

¿Qué pasaría si tus hijos clamaran en el nombre del Señor? ¿Y después qué pasaría si sus hijos clamaran en el nombre del Señor? ¿Y qué pasaría si sus hijos clamaran en el nombre del Señor? ¿CuÔntas personas serían impactadas por todos esos hijos sobre los cuales derramaste sabiduría, de los que has sido dadora de vida y que van a ser sal y luz en este mundo oscuro?

Tú no puedes pensar en esto como: «¿Puedo pasar el día sin perder la calma?» Tú tienes que pensar en esto como: «¿CuÔl es mi potencial en el ministerio a largo plazo?» Eso fue lo que Eva pudo hacer y es una linda historia de redención y restauración y la belleza de dar vida.

Nancy: Y no es una historia con excesivo romanticismo.

Erin: Seguro.

Nancy: Porque como lo seƱalaste anteriormente, en GĆ©nesis, vemos el dolor de dar a luz, de criar hijos, y de saber que la maternidad implica sufrimiento.

Erin: Eva fue la primera mujer que sepultó a su hijo. De modo que, Eva conoció el dolor de la maternidad que muchas de nosotras no conoceremos. En un grado mayor, Eva conoció el dolor de la maternidad pero, la historia no se detiene ahĆ­.

Nancy: Y pienso que es un recordatorio de que la maternidad no es tan traumĆ”tica pero sĆ­ difĆ­cil, y eso no viene por naturaleza a criaturas caĆ­das. Me recuerda el pasaje de Tito capĆ­tulo 2, que dice que parte de la consejerĆ­a es el proceso de discipulado de mujeres mĆ”s maduras a mujeres mĆ”s jóvenes para enseƱarlas a amar a sus hijos. Ahora, eso implica que eso no viene por naturaleza, que eso es algo que tenemos que aprender y que puede ser aprendido.

Erin: Este pasaje me alienta tanto. De hecho, yo dirijo un grupo de madres en mi iglesia y hemos estado enfocĆ”ndonos en ese pasaje por meses y meses.

Yo fui tan liberada al aprender: «¿Oh, se supone que eso me debe ser enseñado? ¿no se supone que yo deba saber cómo amar a mis hijos y cómo amar a mi esposo?»

También dice que estemos felices en la casa. No se supone que salga del hospital y de repente sepa cómo ser feliz por todo lo que pasa en mi vida. Esas son cosas que debo aprender.

¿Y cuÔl debería ser mi curriculum o carta de presentación? La Palabra de Dios enseñada por mujeres maduras que estén dispuestas a enseñarme.

Esto es un tremendo alivio, que no estoy supuesta a saber automÔticamente como ser una gran madre, cómo sentirme de maravilla acerca de ello y cómo mantener mi matrimonio durante la maternidad, sino que esas son cosas que me pueden ser enseñadas a través de la Palabra de Dios.

Nancy: ĀæY cuĆ”les son de las cosas que Dios ha usado en tu temprana experiencia como madre (y tu libro se enfoca especialmente en madres con niƱos pequeƱos), cuĆ”les son algunas de las cosas que Dios ha usado para animarte y darte gracia en ese viaje y ayudarte a abrazar la maternidad como un llamado santo?

Erin: Bueno, yo me involucrĆ© casi inmediatamente con MOPS, que es un acrónimo para madres de niƱos que estĆ”n en preescolar. Es un ministerio nacional que se enfoca en entrenar y equipar a las madres. Y realmente hice una conexión ahĆ­. TambiĆ©n, comencĆ© un grupo de madres en mi propia iglesia y esas mujeres realmente han sido de gran influencia para mi vida.

Pero tambiƩn, el tener hijos me hizo darme cuenta de mi necesidad de pasar tiempo o compartir con personas que no son como yo. Amo el pasar tiempo con mis amigas que son madres, empujando nuestros coches, pero todas tenemos los mismos asuntos y ninguna de nosotras estƔ mƔs allƔ del camino. Pero he sido verdaderamente intencional en pasar tiempo con madres que tienen hijos un poco mayores, y tambiƩn he invitado a mi casa a madres que tienen niƱos menores.

Para mí una de las cosas favoritas es invitar familias a nuestra casa una mañana cualquiera para comer unos pancakes-«vengan en sus pijamas» y pasamos un rato. De modo que esto realmente profundiza mis relaciones en muchas formas.

Ahora, esto necesita esfuerzo de mi parte porque esas cosas ahora no son tan naturales como quizÔs pasaba en generaciones anteriores, donde las madres, abuelas, tías y primas estaban todas en Ôreas próximas. Yo tengo que hacer el esfuerzo.

Yo literalmente me conecté en línea y busqué grupos de madres. Encontré varios de ellos; llamé y eso es mucho trabajo. Toma trabajo el mantener amistades y comenzar nuevas amistades y todo lo demÔs. Pero ha sido mi tabla de salvación en este tiempo pasar tiempo con otras personas que estÔn en esta etapa de la maternidad y recoger todo lo que pueda de ellas.

Nancy: Estoy pensando en una madre joven que estĆ” escuchando este programa y ella estĆ” pensando: bueno, yo no soy una oradora, no soy una escritora. Yo no soy tan brillante, tan talentosa o algo como Erin- ella debe ser una sĆŗper mujer. Yo estoy aquĆ­ ahogĆ”ndome. Tengo muchas luchas, no puedo dormir. A duras penas puedo recordar mi nombre. El pensamiento de levantarse y salir y hacer una cosa mĆ”s, en ese intenso trabajo de ser madre, parece ser abrumadora.

Erin: Seguro, lo es.

Nancy: AyĆŗdala. MotĆ­vala.

Erin: Ella tiene que poner un pie delante del otro y tiene que encontrar la manera de conectarse quizƔs con otras madres; pero por supuesto, cuesta trabajo. Cuando estƔs en los primeros aƱos, el simple hecho de salir de la casa es mucho esfuerzo. Es un gran esfuerzo para mi familia, pero vale la pena.

La maternidad puede ser muy, pero muy aislante. Hay una temporada cuando el bebé estÔ recién nacido, en la que las personas pasan y te dejan alguna comida y todo tipo de cosas y después desaparecen y tú estÔs sola. Nuestra cultura tiende a pensar, «ese asunto de los bebés es muy privado y no deberíamos llamar, deberíamos darle su espacio y no debemos interferir». Así que la mamÔ tendrÔ que hacerlo.

Entonces, ella debe encontrar un paso que pueda dar. QuizƔs sea llamando a una amiga. QuizƔs sea uniƩndose a un grupo de madres en su iglesia local, preguntƔndole a una amiga si se pueden juntar y caminar una vez a la semana.

Pero yo entiendo; requiere de esfuerzo. Requiere mucho estar cargando cosas pesadas, requiere estar empacando la paƱalera y todo eso. Pero, no lo puedes hacer bien si no tienes otras madres con las que estƩs conectada.

Nancy: Y existen formas de mantenerse conectada que no requieren que salgas de la casa…

Erin: Ciertamente.

Nancy: ĀæY quĆ© del uso de Facebook, del telĆ©fono, del correo electrónico- las personas aĆŗn usan los correos electrónicos?

Erin: Claro, yo sĆ­. Es el correo ordinario que ya ni siquiera lo usamos.

Nancy: Correcto. Y es divertido ver algunas de mis amigas que son madres jóvenes, como se animan la una a la otra en Facebook.

Erin: Seguro.

Nancy: Solo recordĆ”ndose la una a la otra que no estĆ”n haciendo esto solas. TĆŗ tienes una porrista…

Erin: Eso es correcto. Motivo a las madres a verdaderamente comunicarse vĆ­a internet, Ā«mis hijos son una bendiciónĀ». Es muy fĆ”cil poner en tu estatus de Twitter o Facebook o lo que sea, algo por lo cual quejarse: Ā«Oh, estoy tan cansadaĀ». Ā«Ugh, otra clase de fĆŗtbolĀ». Ā«O esto, o lo otroĀ». Pero lo que sea que comuniques en lĆ­nea, comunĆ­calo: Ā«Mis hijos son una bendición. Mis hijos…mira esto, no es esto lindo. Mira lo que hicimos hoy en nuestro devocional familiar. Nosotros vamos a salir. Nosotros vamos a recoger hoja lo que seaĀ».

Comunica las cosas de deleite que tiene la maternidad- ellas estÔn ahí si tú estÔs dispuesta a buscarlas- y otras madres vendrÔn ti como polillas a una llama porque no quieren hablar mÔs de su duro trabajo. Ellas no quieren quejarse mÔs, pero no saben cómo salir de ahí. Así que, tal vez comienza contigo.

Carmen: Erin Davis y Nancy Leigh DeMoss han estado hablando de un ministerio importante. Es llamado: Maternidad.

Erin en su libro MĆ”s allĆ” del tiempo de baƱo (disponible en inglĆ©s), escribe acerca de la importancia del llamado a la maternidad.

Nancy: Esperamos que cada mamĆ” que escuchó este programa lea este libro. Si tĆŗ no tienes niƱos pequeƱos, yo espero que obtengas una copia y se la pases a una mamĆ” que conozcas.

Sé que las madres con niños pequeños no tienen tiempo para leer mucho. Una de las cosas que aprecio de este libro es que no es largo. Es de fÔcil lectura. Es atractivo. Y simplemente pienso que serÔ de gran bendición para esas madres con niños pequeños.

Carmen: ĀæVives en los EEUU y tienes una posición de enseƱanza a otras mujeres de tu iglesia? Queremos animarte a participar de un evento muy especial Revive 15 | Mujeres enseƱando mujeres, a celebrarse en IndianĆ”polis los dĆ­as 24, 25 y 26 de septiembre.

¿Quisieras estudiar la Palabra de Dios mÔs profunda y efectivamente para poder enseñarla a otras mujeres? Entonces, este evento es para ti, contaremos con la presencia de Nancy Leigh DeMoss, Jen Wilkin y Lauren Chandler, dirigiendo la alabanza.

Si has estado ahí confundida desesperada, temerosa hasta que las palabras de otra mujer te han infundido gracia y esperanza renovada, ahora es tu oportunidad de ayudar a otras mujeres con tus palabras, ven a escuchar porque es importante que tú escribas y compartas lo que Dios ha hecho contigo y cómo puedes hacerlo mejor, inspírate y recibe ayuda de otras mujeres como tú, conoce a Lore Ferguson, Erin Davis y Jennifer Lyell durante tres horas de ideas prÔcticas y mucho mÔs.

HabrĆ” traducción al espaƱol, Revive 15 | Mujeres enseƱando mujeres, visita AvivaNuestrosCorazones.com para que obtengas mas información.

Cuando eres madre de niños pequeños, es fÔcil ser tentada por el desencanto. Erin Davis entiende y te mostrarÔ cómo puedes ser animarte cuando piensas que te darÔs por vencida. Por favor únete a ella y a Nancy mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblias de Las AmƩricas a menos que se indique otra fuente.

MĆŗsica: Fuente de la vida eterna, Natasha Perez, Nueva Oportunidad ā„— 2014 Natasha Perez

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Creer en la resurrección de JesĆŗs

Viernes 13 Noviembre

Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y… fue sepultado, y… resucitó al tercer dĆ­a, conforme a las Escrituras; y… apareció a Cefas, y despuĆ©s a los doce. DespuĆ©s apareció a mĆ”s de quinientos hermanos a la vez. 1 Corintios 15:3-6

Creer en la resurrección de Jesús

El objetivo del Evangelio no es dar una enseñanza para ayudar a la gente a «conducirse bien» o para alcanzar la felicidad. El Evangelio es la presentación de hechos que tienen un alcance espiritual eterno para cada hombre. La fe cristiana no es una filosofía ni una moral; es aceptar hechos: la vida de Jesús en la tierra, su muerte en la cruz, su resurrección y su ascensión al cielo a la diestra de Dios el Padre. También es vivir a diario lo que creo.

Los evangelios son el relato de testigos que siguieron a Cristo, o de personas que obtuvieron información concreta de los primeros testigos sobre lo que sucedió. También existen algunos textos escritos por los historiadores romanos o judíos no cristianos de aquel tiempo. Pero para el cristiano, el conocimiento histórico de Jesús estÔ documentado con la mayor fidelidad en los cuatro evangelios.

Sin embargo, saber que Jesús existió realmente no basta para ser un cristiano en el verdadero sentido de la palabra. Para pertenecer a Cristo, para ser salvo por él, debo creer que él murió y resucitó por mí.

Los primeros discípulos no creían que Jesús resucitaría, sin embargo, él les había anunciado esto varias veces. Lloraron su muerte hasta que Jesús se apareció a ellos vivo, comió con ellos y les explicó el significado de su muerte y su resurrección. Esto también es lo que cada hombre debe experimentar por medio de la fe: Jesús, el Hijo unigénito del Dios vivo, ”resucitó realmente!

JosuĆ© 2Ā –Ā Hebreos 5Ā –Ā Salmo 122Ā –Ā Proverbios 27:15-16Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.chĀ –Ā labuena@semilla.ch