Dios enseƱa, advierte y alienta

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Sermones

Dios enseƱa, advierte y alienta

Luis MƩndez

Este domingo, el pastor Luis MĆ©ndez predicó el sermón ā€œDios enseƱa, advierte y alientaā€ basado en 1 Corintios 10.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada serÔ perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados.

La razón de ser del sufrimiento

Soldados de Jesucristo

Noviembre 3

Solid Joys en EspaƱol

La razón de ser del sufrimiento

John Piper

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40/41 – La Carta de Agradecimiento MĆ”s Famosa de la Historia

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

40/41 – La Carta de Agradecimiento MĆ”s Famosa de la Historia

Stephen Davey

Texto: Filipenses 4:10-14
Pareciera que nunca podemos tener lo suficiente. Aún el cristiano lucha con la tentación de quejarse y querer mÔs o mejores cosas. En estos versículos, encontraremos cuatro principios que nos guiarÔn a capturar esta desafiante virtud que llamamos contentamiento.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

http://www.sabiduriaespanol.org

SabidurĆ­a y conocimiento

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

SabidurĆ­a y conocimiento

R.C. Sproul

Nota del editor: Esta es la tercera parte de la serie de artĆ­culos de Tabletalk Magazine referente al tema de la controversia.

En la universidad, me especialicĆ© en filosofĆ­a. El primer dĆ­a del primer curso que tomĆ© en filosofĆ­a, el profesor escribió la palabra filosofĆ­a en la pizarra, luego la desglosó para mostrar su origen etimológico. El tĆ©rmino proviene de dos palabras griegas, lo cual es apropiado, ya que los griegos son vistos generalmente como los padres fundadores de la filosofĆ­a occidental. El prefijo filo proviene de la palabra griega phileō, que significa Ā«amarĀ». La raĆ­z proviene de la palabra griega sofĆ­a, que significa Ā«sabidurĆ­aĀ». Por lo tanto, el significado bĆ”sico de la palabra filosofĆ­a es Ā«amor por la sabidurĆ­aĀ».

El propósito de aprender las cosas de Dios es la adquisición de sabiduría, y no podemos tener sabiduría sin conocimiento.

Una vez que comprendĆ­ este significado, asumĆ­ que al estudiar filosofĆ­a aprenderĆ­a sobre la sabidurĆ­a en un sentido prĆ”ctico. Sin embargo, pronto descubrĆ­ que la filosofĆ­a griega enfatizaba preguntas abstractas de la metafĆ­sica (el estudio del ser Ćŗltimo o de la realidad Ćŗltima) y la epistemologĆ­a (el estudio del proceso mediante el cual los seres humanos aprenden). Es cierto que una de las subdivisiones de la filosofĆ­a es la Ć©tica, particularmente la ciencia de la Ć©tica normativa, los principios de cómo debemos vivir. Esa fue ciertamente una preocupación de los antiguos griegos, particularmente de Sócrates. Pero incluso Sócrates estaba convencido de que la conducta apropiada, o la vida correcta, estĆ” Ć­ntimamente relacionada al conocimiento correcto.

Hay una sección del Antiguo Testamento conocida como la literatura sapiencial: los libros de Job, Salmos, Proverbios, EclesiastĆ©s y Cantar de los Cantares. AquĆ­, vemos un Ć©nfasis filosófico completamente diferente, uno basado en la suposición inicial de la Biblia. Muchas personas consideran la afirmación de que hay un solo dios sobre toda la creación como un desarrollo tardĆ­o en la filosofĆ­a griega. En cierto modo, fue el resultado de su pensamiento. Pero para los judĆ­os, la afirmación de la soberanĆ­a de Dios era primordial. La primera lĆ­nea del Antiguo Testamento dice: ā€œEn el principio creó Dios los cielos y la tierraā€ (Gn 1:1). El monoteĆ­smo no estĆ” al final del camino; estĆ” al principio.

GĆ©nesis no ofrece ningĆŗn argumento o prueba de la existencia de Dios. Una de las razones de esto es que los judĆ­os estaban convencidos de que Dios ya habĆ­a hecho el trabajo por SĆ­ mismo: los cielos proclamaron la gloria de Dios (Sal 19:1). Los judĆ­os no estaban preocupados de si habĆ­a un Dios sino de cómo es Ɖl: ĀæCuĆ”l es Su nombre? ĀæCuĆ”les son Sus atributos? ĀæCuĆ”l es Su carĆ”cter? Todo el Antiguo Testamento se enfoca en la autorrevelación de Dios a Su pueblo del pacto.

La literatura sapiencial hace una afirmación sorprendente: Ā«El principio de la sabidurĆ­a es el temor del SeƱorĀ» (Sal 111:10; Pr 9:10). Para los judĆ­os, la sabidurĆ­a significaba una comprensión prĆ”ctica de cómo vivir una vida que sea agradable a Dios. La bĆŗsqueda de la piedad fue una preocupación central de los escritores de la literatura sapiencial. Afirmaron que la condición necesaria para que alguien tenga verdadera sabidurĆ­a es el temor del SeƱor.

Tal temor no es terror ni horror. Como dijo MartĆ­n Lutero, es un temor filial, el temor de un niƱo que admira a su padre y no quiere hacer nada que pueda contravenir a su padre e interrumpir su relación amorosa con Ć©l. En una palabra, este concepto tiene que ver con la reverencia, la admiración y el respeto. Cuando los escritores de la literatura sapiencial dicen que el principio de la sabidurĆ­a es el temor del SeƱor, ellos estĆ”n diciendo que el punto de partida absoluto y esencial, si deseas adquirir la verdadera sabidurĆ­a, es la reverencia y la adoración a Dios.

Mostrando un contraste, el salmista nos dice: Ā«El necio dice en su corazón: ā€˜No hay Dios’Ā» (Sal 14:1a). La sabidurĆ­a es contrastada con la necedad. Sin embargo, en la literatura hebrea, la palabra necio no describe a una persona que carece de inteligencia. Ser necio para el judĆ­o es ser irreligioso e impĆ­o. El impĆ­o es la persona que no tiene reverencia por Dios, y cuando no tienes reverencia por Dios, inevitablemente tu vida lo mostrarĆ”.

La  literatura sapiencial tambiĆ©n hace una distinción clara entre la sabidurĆ­a y el conocimiento. Una persona puede tener conocimiento ilimitado y no tener sabidurĆ­a. Pero no puede darse lo contrario; nadie puede tener sabidurĆ­a si no tiene conocimiento. El espĆ­ritu anti-intelectual de nuestro tiempo declara: Ā«No necesito estudiar. No necesito conocerla Biblia. Todo lo que necesito es tener una relación personal con JesĆŗsĀ». Ese punto de vista estĆ” en un curso de colisión con lo que enseƱa la literatura sapiencial. El propósito de aprender las cosas de Dios es la adquisición de sabidurĆ­a, y no podemos tener sabidurĆ­a sin conocimiento. La ignorancia engendra necedad, pero el verdadero conocimiento, el conocimiento de Dios, conduce a la sabidurĆ­a que es mĆ”s preciosa que los rubĆ­es y las perlas.

Queremos ser ricos, exitosos y estar cómodos, pero no anhelamos la sabiduría. Por consiguiente, no leemos las Escrituras, el libro de texto supremo de la sabiduría. Esto es necedad. Busquemos el conocimiento de Dios a través de la Palabra de Dios, porque de ese modo encontraremos la sabiduría para vivir vidas que le agraden.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
R.C. Sproul
R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San AndrĆ©s] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de mĆ”s de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

La FilosofĆ­a de la Disciplina

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un NiƱo

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Siete –

La FilosofĆ­a de la Disciplina

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil aƱos, un sabio dijo, ā€œinstruye (entrena) al niƱo en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartarĆ” de Ć©l.ā€ Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ”Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niƱos. En este caso nos enseƱan tƩcnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas tƩcnicas se aplican de forma correcta. A travƩs de todas estas ideas podremos tener niƱos que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma

Jul 27 – Bendito sea el nombre del SeƱor

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 27 – Bendito sea el nombre del SeƱor

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/bendito-sea-el-nombre-del-senor/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss dice que el sufrimiento nos hace crecer.

Nancy Leigh DeMoss: Eso no significa que clamemos y oremos a Dios diciendo: Ā«Por favor manda sufrimiento a mi vidaĀ». No tienes que pedir sufrimiento. Dios lo va a mandar. Ɖl sabe que necesitamos la adversidad. Ɖl sabe que esa es la forma en que todas las cosas crecen. Pero, lo que sĆ­ puedes escoger, y por lo que sĆ­ puedes orar es por tener regocijo en medio del sufrimiento.

Carmen: EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de SaladĆ­n.

Ā«Bendito sea el nombre del SeƱorĀ», no es solo la letra de un canto de alabanza. Es una declaración de fe dicha por un personaje bĆ­blico que pasó por un sufrimiento increĆ­ble. Ahora Nancy nos explicarĆ” cómo responder a las aflicciones de la vida con la actitud de Ā«Bendito sea el nombre del SeƱorĀ». Ella continĆŗa con la serie llamada: Habacuc: del temor a la fe.

Nancy: Muchas de ustedes ya han escuchado la historia de John Newton, John Newton vivió en los 1700. Y fue capitĆ”n de un barco que traficaba esclavos , se convirtió al SeƱor a los 23 aƱos y finalmente fue pastor, tambiĆ©n fue poeta y escritor de himnos. Es mejor conocido como el autor del himno Ā«Sublime GraciaĀ» que ha traspasado la barrera del tiempo.

John Newton conoció a Mary Catlett cuando ambos eran aún adolescentes y él era inconverso. A sus 23 años él conoció a Cristo y su vida fue transformada; y a los dos años de su conversión, John y Mary, quienes se habían enamorado siendo unos adolescentes, finalmente se casaron.

Mary y John realmente se amaban y tuvieron un matrimonio extraordinario en todos los sentidos. Newton no podía imaginar su vida sin Mary, así que siempre asumió que él moriría primero.

Sin embargo, Mary fue diagnosticada con cÔncer. Después de una larga lucha, finalmente murió la noche del miércoles 15 de diciembre de 1790, con su esposo de pie a su lado sosteniendo una vela en su mano. Ellos estuvieron casados por 40 años y tuvieron un matrimonio increíble.

El domingo siguiente, cuatro días después, John Newton subió al púlpito de su iglesia en Londres. Estoy segura, al igual que ustedes, ya lo pueden imaginar, que la congregación debió de haber estado pensando qué predicaría. Su amada esposa Mary acababa de morir. ¿Qué texto escogería? ¿Qué predicaría ahora?

Newton escogió como su pasaje del domingo uno que Ć©l habĆ­a estado reservando a travĆ©s de su ministerio para usarlo en una ocasión como esta. EstĆ” en el libro de Habacuc. Ɖste era su pasaje:

«Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en JehovÔ, y me gozaré en el Dios de mi salvación.» Habacuc 3:17 -18

Lo que Newton estaba diciendo es: «Yo elijo el gozo, yo elijo el regocijo, no en mis circunstancias» porque en ese momento sus circunstancias eran horribles, «sino que yo elijo regocijarme en el Dios de mi salvación».

Estamos hablando de este último pÔrrafo al final de Habacuc, que habla acerca del gozo en medio de la adversidad, en medio de la pérdida. Aquí estÔ un hombre, un profeta de Dios, quien había visto la ira y el juicio de Dios. Dios le había dicho que los babilonios vendrían y que ellos iban a castigar al pueblo judío. que serían tomados en cautiverio. La adversidad se aproximaba. Habacuc sabía esto.

No solo sabĆ­a que esto se aproximaba, sino que tambiĆ©n sabĆ­a que en ese momento el pueblo de Dios se encontraba en una condición de apostasĆ­a. Las cosas eran negativas, sin esperanza y difĆ­ciles alrededor de Ć©l. Habiendo aprendido que Ā«el justo por su fe vivirÔ», Habacuc decidió no dejar que sus emociones o sus circunstancias dirigieran su vida. Ɖl decidió que Ć©l elegirĆ­a regocijarse en el SeƱor.

Sabemos que el gozo es fruto del Espíritu y quien es Dios que lo da y mientras caminamos en unión y comunión con el Dios de todo gozo, el Dios de toda paz y el Dios de toda gracia, es Su gozo el que brota dentro de nosotras.

Podemos fabricar felicidad al controlar nuestras circunstancias hasta cierto punto, pero cuando ya no puedes controlar tus circunstancias y tu felicidad se agota Āæpuedes aĆŗn tener gozo? Lo puedes tener si tu vida estĆ” arraigada en Dios.

Aun a pesar del hecho de que el gozo es fruto del Espíritu, algo que no podemos fabricar, en cierto sentido podemos ver en el texto de Habacuc que tener gozo es una elección. Es un acto de nuestra voluntad. «Yo me gozaré» dice Habacuc.

Ɖl no dice, creo que debo gozarme, Ć©l estĆ” diciendo: Ā«Yo elijo, como un acto de mi voluntad, como una expresión de mi fe basada en lo que yo sĆ© que es una verdad sobre Dios y sobre sus caminos… regocijarme. Estoy eligiendo la senda del regocijoĀ».

El apóstol Pablo entendió ese tipo de gozo. Ɖl entendió lo que es ese tipo de elección. SabĆ­a lo que era hacer ese tipo de elección, la opción de elegir el gozo. AsĆ­ que Ć©l le dijo a los Filipenses: Ā«Elijo regocijarme en el SeƱor no importa quĆ© tan malas puedan ser mis circunstancias, sĆ­, los romanos me encarcelaron, me tienen encadenado, no tengo lo que el mundo considera como libertad, pero no voy a ser un hombre miserable. Me voy a regocijar en el SeƱorĀ».

Puedes leer todo esto a través del Libro de Filipenses. «Regocíjense en el Señor». Me voy a regocijar en el Señor cualquiera que sea mi circunstancia. Después le dice a los Filipenses: «Ustedes necesitan regocijarse en el Señor». Tres veces les dice esto, «Regocíjense en el Señor».

Es una orden. No es una opción si eres una hija de Dios. Si tú o yo estamos en circunstancias en donde no nos estamos regocijando, entonces no estamos siendo hijas de Dios obedientes. Digo, ¿acaso no es esto lo que estamos haciendo? Debemos entonces elegir la obediencia, elegir el gozo.

El apóstol Pablo dice en Romanos capítulo 5 versículo 3, «Nos gozamos en las tribulaciones». Eso estÔ como en otro idioma para muchas de nosotras. Nos gozamos en las tribulaciones. ¿Por qué? Porque la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. (Romanos 5:3-5).

ĀæDónde empieza toda esta progresión? Empieza eligiendo el gozo. Nos gozamos en nuestras tribulaciones. Hay aspectos del corazón de Dios, de Sus caminos, de Su amor y de Su plenitud que nunca vas a poder experimentar lejos del sufrimiento. No es solo el sufrimiento que hace que esto ocurra… lo que lo produce es regocijarnos en medio de nuestro sufrimiento.

Eso no significa que clamemos y oremos a Dios y le digamos: Ā«Por favor manda sufrimiento a mi vidaĀ». TĆŗ no tienes que pedir sufrimiento. Dios lo va a mandar. Ɖl sabe que necesitamos la adversidad. Ɖl sabe que esa es la manera en que todas las cosas crecen. Pero lo que si puedes escoger y por lo que si puedes orar es por tener regocijo en medio del sufrimiento.

El apóstol Pablo dijo a los Corintios: «Sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones.» (2 de Corintios 7:4). Piensa en esto. Digo, una cosa es estar aquí sentadas, escuchando y hablando del gozo y tener nuestras Biblias abiertas y estar tomando notas y decir: «Estoy rebosando de gozo en mi sufrimiento».

Pero cuando regresamos a casa o se pincha una llanta en el camino a casa o alguien dice algo que lastima nuestros sentimientos. ¿En dónde estÔ el gozo? Y difícilmente puedes llamar a esas cosas sufrimiento.

Pero el apóstol Pablo dice: «Sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones.» Y quizÔs tú me digas: «Bueno, es que él es el apóstol Pablo». No, él es un hombre como tú y como yo, de carne y hueso, con debilidades y tan propenso a las tentaciones, tristezas, desaliento, desÔnimo como nosotras. Pero él es un hombre que escogió que no iba a vivir de acuerdo a sus circunstancias; él iba a elegir el gozo e iba a ser lleno del Espíritu Santo en lugar de ser lleno de su propia carne.

Santiago lo dice de esta manera- y lo vemos a travƩs de todo el Nuevo y del Antiguo Testamento.

Hermanos mĆ­os, (Creo que tambiĆ©n se refiere a las hermanas) tened por sumo gozo cuando os hallĆ©is en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seĆ”is perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. (Santiago 1:2 – 4)

¿Cómo llegamos a la madurez? ¿Cómo crecemos espiritualmente? ¿Cómo estamos firmes? Tú ves a esas personas y dices: «Ellos son unos gigantes espirituales. ¿Cómo llegaron ahí?» Te voy a decir una manera en la que ellos llegaron ahí -a través de la aflicción. No es solamente por pasar por la aflicción. Todo el mundo pasa por aflicciones. Es la manera como pasas por las aflicciones. ¿Las tienes como sumo gozo?

¿Sabes qué? Los hijos de Dios no deben quejarse. Ahora, yo me quejo y mucho, así que me estoy predicando a mí misma bajo esta convicción. Como hijas de Dios no debemos ser quejumbrosas o murmuradoras o protestar por todo. No debe haber ninguna circunstancia o situación en nuestras vidas en la que no estemos gozosas.

Eso no necesariamente significa que no nos tambaleemos o que estemos saltando de felicidad. HabrÔ lÔgrimas. HabrÔ tristeza. Jesús sabía lo que era sentir una tristeza profunda. Pero en el fondo estÔ ese profundo, fundamental y constante gozo que nadie ni nadie nos puede quitar, a menos que nosotras mismas elijamos no tener gozo.

No son tus circunstancias las que te quitan el gozo, no es el sufrimiento que hace que no tengas gozo. Es una elección de no caminar por fe la que produce en ti falta de gozo. Podemos elegir tener gozo en medio de nuestras aflicciones.

Sé que lo hago sonar muy fÔcil, pero no lo es. Sé que algunas veces vas a tener que decirle a tu carne, «no me vas a controlar esta vez». Tenemos que decirle a nuestras emociones: «”Mueran, desaparezcan! ”No me van a controlar!» Esas emociones pueden ser muy poderosas y lo sabes.

SƩ que es muy fƔcil para mƭ estar aquƭ y decir todo esto. Pero te garantizo que dentro de unas pocas horas o dƭas de estar enseƱando esto, voy a tener la oportunidad de practicarlo. Pero esa es la manera de Dios. Es un camino de fe. El regocijarnos en todas las cosas.

Me encanta ese coro que algunas veces cantamos en mi iglesia.

Bendito seas Dios, en la tierra de plenitud, donde fluye abundancia yo, te bendecirƩ.

Bendito seas Tú, aunque esté en medio del dolor, y si en valle de sombra estoy. Te bendeciré.

Bendito seas Tú, cuando el sol brille sobre mí, cuando todo me sale bien, te bendeciré.

Bendito seas Tú, en momentos de tempestad, en momentos de soledad. Te bendeciré.

Por cada bendición que me des, te alabaré… Y en el valle mĆ”s oscuro… siempre te dirĆ©: Bendito sea el Nombre del SeƱor. Bendito seas TĆŗ.

Bendito sea el nombre del Señor, bendito Tu glorioso Nombre, oh Dios! Tú quitas, y tú das. Tú quitas, y tú das. Mi corazón dirÔ: Bendito seas Tú.1

AsĆ­ que es por fe. ĀæCómo viven los justos? Por fe. Por fe Habacuc declara: Ā«SeƱor, aun y si todo lo que yo considero necesario o significativo me es quitado, aĆŗn asĆ­ elijo tener gozoĀ» (Habacuc 3:17 – 18 parafraseado). Ɖl se da cuenta que el gozo es una elección y que se encuentra en el SeƱor, aun cuando todas Sus bendiciones sean quitadas.

Y dƩjame decir que esto es lo que hace que nuestro mensaje como cristianas sea poderoso y creƭble. Esto es lo que hace que nuestro mensaje sea irresistible para la gente que nos rodea. VerƔs, cualquier persona puede ser feliz cuando le aumentan el sueldo. No son solo los cristianos quienes tienen gozo cuando les aumentan el sueldo, los no creyentes tambiƩn pueden estar felices. Los ateos pueden estar felices cuando les aumentan el sueldo tambiƩn.

Pero lo que el mundo no puede entender es cuando pierdes tu trabajo, o pierdes un hijo, o tienes una enfermedad o pierdes a tu pareja y aun así en medio de tus lÔgrimas tienes gozo. Y el mundo se pregunta «¿Qué pasa?» Eso es lo que lleva a las personas que nos rodean hacia Dios. Un comentarista dijo:

El libro de Habacuc comienza con un interrogatorio a Dios pero termina con una intercesión a Dios. La preocupación es transformada en alabanza. El miedo se convierte en fe. El terror llega a ser confianza. El desÔnimo se resuelve con la esperanza. La angustia pasa a ser adoración. Lo que empieza con un signo de interrogación termina en un signo de exclamación. La respuesta del ¿por qué? de Habacuc en el capítulo 1 se vuelve en ¿Quién? con un signo de exclamación en el capítulo 2. 2

Es Dios, él es el Quien y solo Dios es el Único quien ha resuelto, quien no ha contestado todas las preguntas de Habacuc. Habacuc encontró a Dios como el único que le puede dar gozo en medio de la adversidad.

Entonces nos podemos regocijar hoy y en cualquier circunstancia, en cualquier etapa de la vida y con lo que el futuro nos traiga. Muchas de nosotras perdemos mucho tiempo preocupÔndonos por el futuro, preocupÔndonos por cosas que tal vez nunca sucedan. La aflicción vendrÔ, el sufrimiento vendrÔ. Si quieres ser como Jesús, puedes saber que vendrÔ.

En medio de todo lo que acontece ahora y mirando hacia el futuro nos podemos regocijar. ¿Por qué? Porque aun si lo perdemos todo, pero si tenemos a Dios, tenemos todo lo que necesitamos.

Si tú tienes a Dios, estÔs mejor que nunca y aun si no tienes nada mÔs. EstÔs mejor que todas las personas que tienen todo lo que este mundo puede ofrecer, porque no tienen a Cristo. Las incomparables riquezas de Cristo.

Escucha, si tuviéramos que sufrir el martirio o un dolor insoportable y ninguna circunstancia feliz, desde ahora hasta que lleguemos al cielo, eso sería algo pequeño en comparación con el gozo eterno y la gloria que nos espera. Es por eso que tenemos que mantener las cosas en perspectiva, y eso es lo que hace la fe.

AsĆ­ que nos regocijamos ahora, no solo porque Dios es suficiente, sino porque tenemos que mirar hacia adelante – hacia nuestra esperanza futura, hacia ese dĆ­a que por fe sabemos que no habrĆ” mĆ”s tristeza, ni mĆ”s dolor, ni muerte ni pĆ©rdida. Nos podemos gozar ahora porque las tristezas de este momento, los problemas o los desafĆ­os no son el final de la historia.

Nosotras anticipamos por fe un gozo eterno, un gozo sin final, paz y felicidad para siempre y todo lo bueno en Su presencia por toda la eternidad. Es por eso que el apóstol Pablo dice en Romanos capítulo 8 versículo 18: «Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente (considerando que lo son) no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse». Mantén esto en perspectiva. Eso es lo que hace la fe.

Por eso, ese pasaje maravilloso en 2da a los Corintios capítulo 4, donde el apóstol Pablo lista toda una serie de aflicciones que él estÔ sobrellevando. Su vida es difícil, sirviendo al Señor y siendo perseguido por eso; pero en 2da a los Corintios capítulo 4 versículo 16 él dice: «por tanto no desmayamos».

Muchas de ustedes han perdido la esperanza, estÔn tentadas a rendirse. Los problemas y la presión lucen tan implacables, lucen interminables. Tal vez han pasado años y tú aun vives en un matrimonio difícil y nada cambia. El apóstol Pablo dice no desmayes.

Ā«Aunque nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior (esa parte que se comunica y que se relaciona con Dios) no obstante se renueva de dĆ­a en dĆ­a. Porque esta leve tribulación momentĆ”nea…Ā» Pudieras decir, espera un momento: Ā«Mi aflicción no es leve, no es momentĆ”neaĀ». Si la pudieras ver como Dios la ve y desde el punto de vista de la eternidad, te darĆ­as cuenta de que es leve y momentĆ”nea.

Y quizÔs tú dices: «Duró mucho, duró 20 años, eso no me suena a momentÔneo!» Bueno 20 años es mucho tiempo si esta vida es lo único que tenemos. Pero en la eternidad ¿Qué tanto son 20 años? Ahora, no quiero minimizar tu dolor, solo quiero que des un paso atrÔs y veas los retos de esta vida terrenal.

Pienso en mi amiga Joni Eareckson Tada, quien por décadas ha vivido en un cuerpo que no puede hacer lo que la mayoría de nosotras hacemos. Totalmente dependiente de otras personas para cada función bÔsica de la vida y en mucho dolor y debilidad. Aun así pienso en Joni como una mujer gozosa que en medio de su sufrimiento canta constantemente al Señor.

Ella ha sido muy honesta en cuanto a sus luchas y la tentación del desaliento y del desÔnimo, pero ella es una mujer que dice «Yo elijo caminar por fe y elijo creer que mi aflicción, así de grande como es, es leve y momentÔnea».

¿Qué es lo que el apóstol Pablo les dice a los Corintios? «Porque esta leve tribulación momentÔnea produce en nosotros un cada vez mÔs excelente y eterno peso de gloria» (verso 17). Esta aflicción no es solamente algo necesario que tengamos que soportar hasta llegar a algo bueno. Esta aflicción es lo que nos estÔ preparando para algo bueno, nos estÔ preparando para pasar la eternidad en Su presencia.

Luego en el versƭculo 18 de 2da a los Corintios 4 Ʃl dice:

«No mirando nosotros las cosas que se ven (estas son las aflicciones), sino las que no se ven (la fe); pues las cosas que se ven son temporales (se estÔn alejando, son fugaces, se estÔn yendo), pero las que no se ven (la gracia, la misericordia, el amor de Dios y Dios mismo) son eternas.»

El apóstol Pablo dice: «No desmayen». Nosotros no desmayamos. Vamos a la siguiente ciudad donde Dios nos ha dicho que aflicciones y prisiones nos esperan, y luego seguimos a la próxima, y a la próxima después de esa. No como mÔrtires, no simplemente manteniendo la cabeza fuera del agua, no solo sobreviviendo, sino creciendo, prosperando.

ĀæEres tĆŗ una mujer gozosa? Āæpiensan las otras personas lo mismo? ĀæEres una mujer gozosa? No me refiero a una persona despreocupada o de personalidad burbujeante. Puedes ser una persona callada y ser una mujer gozosa. Puedes ser una persona muy sociable y ser el alma de la fiesta pero no ser una persona gozosa. ĀæTienes ese profundo e interno gozo que estĆ” arraigado en la fuente que es Dios?

Me di cuenta, mientras Dios escudriƱaba mi corazón mientras estudiaba este pasaje, que me quejo mucho mĆ”s de lo que me gozo, y entonces me pregunto a mĆ­ misma lo que te pregunto a ti… si no eres una mujer gozosa Āæpor quĆ© no lo eres? ĀæPor quĆ© no?

¿EstÔs caminando por vista y no por fe?

ĀæHas perdido de vista las promesas de Dios, la presencia de Dios, el futuro que tienes y la esperanza que es nuestra en Cristo?

ĀæTienes tu mirada puesta en la meta?

¿EstÔn tus ojos enfocados en las cosas del aquí y ahora para no poder ver lo que Dios estÔ haciendo en tu vida y a través de tu sufrimiento?

Habacuc dice: «Aunque lo pierda todo, con todo, yo me alegraré en JehovÔ, y me gozaré en el Dios de mi salvación» (3:18). esto es realmente un fruto del avivamiento. Es lo que leemos en el Salmo 85 «¿No volverÔs a darnos vida, para que tu pueblo se regocije en ti?» (verso 6), En Dios, en el Dios de nuestra Salvación.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado hablando del gozo. La enseƱanza que acabas de escuchar es una parte de la serie Habacuc: del temor a la fe .

Una de nuestras radioescuchas comentó algo sobre la enseñanza de Nancy sobre Habacuc y publicó este comentario en nuestra pÔgina:

Mi esposo y yo hemos pasado por un tiempo de mucha dificultad en estos Ćŗltimos seis meses – pĆ©rdida de trabajo, enfermedad, problemas financieros – todo eso se nos vino encima. Pero aun asĆ­ en medio de esto, yo puedo tener gozo en mi corazón. Muchas veces me veo prorrumpiendo en alabanzas. Gracias Nancy por enseƱar que eso es posible en el SeƱor.

Estudiar la Biblia es algo prƔctico. Te motivarƔ a hacer cosas como cantar con gozo en medio de tiempos de dificultad.

Si parece imposible decir Ā«Bendito sea el nombre del SeƱorĀ» escucha la historia de un pastor que dijo esto a su congregación despuĆ©s del huracĆ”n Katrina, esto serĆ” en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Ahora vamos a orar por la gracia que necesitamos para expresar nuestro gozo hoy. Nancy.

Nancy: La vida es dura. Hay tristezas, hay muertes. Toda la creación gime y sufre dolores esperando la adopción o el rescate de nuestros cuerpos y aun asĆ­ tenemos esta esperanza que TĆŗ estĆ”s haciendo todas las cosas nuevas, que TĆŗ eres el Dios de nuestra salvación.

Tú siempre eres bueno, cumples Tus promesas, y Tus propósitos eternos. Todos estos problemas y dificultades, estas pruebas y aflicciones nos estÔn llevando a ese gran y santo propósito y a ese día cuando la tierra sea llena del conocimiento de la gloria del Señor como las aguas cubren el mar.

Señor, nos unimos a ti, a tus grandes y eternos propósitos; y decimos que si es la aflicción la que nos ayuda a prepararnos, a nosotras y a nuestro mundo, para esto, entonces la aceptamos con gozo. En el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las AmƩricas a menos que se indique lo contrario.

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El cuerpo «sembrado»

Martes 3 Noviembre

Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitarÔ en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitarÔ en gloria; se siembra en debilidad, resucitarÔ en poder.
1 Corintios 15:42-43

El cuerpo «sembrado»

En la tumba del escritor Paul Claudel no hay ninguna fecha, solo este epitafio, inspirado sin duda en la carta de Pablo a los corintios: «Aquí descansan los restos y la simiente de Paul Claudel». Es fÔcil comprender que una tumba contenga los restos de un hombre, pero es sorprendente que estos restos sembrados en la tierra puedan hablar de esperanza de vida. Sin embargo, es precisamente lo que anuncia la Palabra de Dios. El cuerpo del hombre es, por así decirlo, «sembrado», sea enterrado, echado al agua o incinerado.

Como un grano sembrado en la tierra muere para germinar y dar una nueva planta, el cuerpo del hombre también «germinarÔ» mediante la poderosa intervención de Dios. Es la resurrección. Todos los muertos resucitarÔn, pero no en el mismo momento:

–Los creyentes de todas las generaciones, quienes han recibido la vida de Dios, resucitarĆ”n cuando Jesucristo venga a buscarlos. Los llevarĆ” con Ć©l al paraĆ­so, al que tambiĆ©n llama ā€œla casa del Padreā€ (1 Tesalonicenses 4:15-17).

–Al final de los tiempos, los cuerpos de todos los que hayan rechazado los diversos testimonios de la bondad de Dios resucitarĆ”n para comparecer ante el Juez, que serĆ” el SeƱor JesĆŗs mismo (Apocalipsis 20:11).

La resurrección es un hecho ineludible para todos. Hoy es necesario conocer al Señor Jesús como Salvador, para no tener que hallarlo mÔs tarde como Juez. ”Vaya a él tal como es! Acepte su gracia y el lugar que le ofrece en la casa del Padre. ”Mañana puede ser demasiado tarde!

Deuteronomio 28:1-37 – Juan 18:1-18 – Salmo 119:113-120 – Proverbios 26:23-24
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