Aviva Nuestros Corazones
Serie: Habacuc: del temor a la fe
Jul 27 ā Bendito sea el nombre del SeƱor
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Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss dice que el sufrimiento nos hace crecer.
Nancy Leigh DeMoss: Eso no significa que clamemos y oremos a Dios diciendo: Ā«Por favor manda sufrimiento a mi vidaĀ». No tienes que pedir sufrimiento. Dios lo va a mandar. Ćl sabe que necesitamos la adversidad. Ćl sabe que esa es la forma en que todas las cosas crecen. Pero, lo que sĆ puedes escoger, y por lo que sĆ puedes orar es por tener regocijo en medio del sufrimiento.
Carmen: EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de SaladĆn.
Ā«Bendito sea el nombre del SeƱorĀ», no es solo la letra de un canto de alabanza. Es una declaración de fe dicha por un personaje bĆblico que pasó por un sufrimiento increĆble. Ahora Nancy nos explicarĆ” cómo responder a las aflicciones de la vida con la actitud de Ā«Bendito sea el nombre del SeƱorĀ». Ella continĆŗa con la serie llamada: Habacuc: del temor a la fe.
Nancy: Muchas de ustedes ya han escuchado la historia de John Newton, John Newton vivió en los 1700. Y fue capitÔn de un barco que traficaba esclavos , se convirtió al Señor a los 23 años y finalmente fue pastor, también fue poeta y escritor de himnos. Es mejor conocido como el autor del himno «Sublime Gracia» que ha traspasado la barrera del tiempo.
John Newton conoció a Mary Catlett cuando ambos eran aĆŗn adolescentes y Ć©l era inconverso. A sus 23 aƱos Ć©l conoció a Cristo y su vida fue transformada; y a los dos aƱos de su conversión, John y Mary, quienes se habĆan enamorado siendo unos adolescentes, finalmente se casaron.
Mary y John realmente se amaban y tuvieron un matrimonio extraordinario en todos los sentidos. Newton no podĆa imaginar su vida sin Mary, asĆ que siempre asumió que Ć©l morirĆa primero.
Sin embargo, Mary fue diagnosticada con cĆ”ncer. DespuĆ©s de una larga lucha, finalmente murió la noche del miĆ©rcoles 15 de diciembre de 1790, con su esposo de pie a su lado sosteniendo una vela en su mano. Ellos estuvieron casados por 40 aƱos y tuvieron un matrimonio increĆble.
El domingo siguiente, cuatro dĆas despuĆ©s, John Newton subió al pĆŗlpito de su iglesia en Londres. Estoy segura, al igual que ustedes, ya lo pueden imaginar, que la congregación debió de haber estado pensando quĆ© predicarĆa. Su amada esposa Mary acababa de morir. ĀæQuĆ© texto escogerĆa? ĀæQuĆ© predicarĆa ahora?
Newton escogió como su pasaje del domingo uno que Ć©l habĆa estado reservando a travĆ©s de su ministerio para usarlo en una ocasión como esta. EstĆ” en el libro de Habacuc. Ćste era su pasaje:
«Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en JehovÔ, y me gozaré en el Dios de mi salvación.» Habacuc 3:17 -18
Lo que Newton estaba diciendo es: «Yo elijo el gozo, yo elijo el regocijo, no en mis circunstancias» porque en ese momento sus circunstancias eran horribles, «sino que yo elijo regocijarme en el Dios de mi salvación».
Estamos hablando de este Ćŗltimo pĆ”rrafo al final de Habacuc, que habla acerca del gozo en medio de la adversidad, en medio de la pĆ©rdida. AquĆ estĆ” un hombre, un profeta de Dios, quien habĆa visto la ira y el juicio de Dios. Dios le habĆa dicho que los babilonios vendrĆan y que ellos iban a castigar al pueblo judĆo. que serĆan tomados en cautiverio. La adversidad se aproximaba. Habacuc sabĆa esto.
No solo sabĆa que esto se aproximaba, sino que tambiĆ©n sabĆa que en ese momento el pueblo de Dios se encontraba en una condición de apostasĆa. Las cosas eran negativas, sin esperanza y difĆciles alrededor de Ć©l. Habiendo aprendido que Ā«el justo por su fe vivirÔ», Habacuc decidió no dejar que sus emociones o sus circunstancias dirigieran su vida. Ćl decidió que Ć©l elegirĆa regocijarse en el SeƱor.
Sabemos que el gozo es fruto del EspĆritu y quien es Dios que lo da y mientras caminamos en unión y comunión con el Dios de todo gozo, el Dios de toda paz y el Dios de toda gracia, es Su gozo el que brota dentro de nosotras.
Podemos fabricar felicidad al controlar nuestras circunstancias hasta cierto punto, pero cuando ya no puedes controlar tus circunstancias y tu felicidad se agota Āæpuedes aĆŗn tener gozo? Lo puedes tener si tu vida estĆ” arraigada en Dios.
Aun a pesar del hecho de que el gozo es fruto del EspĆritu, algo que no podemos fabricar, en cierto sentido podemos ver en el texto de Habacuc que tener gozo es una elección. Es un acto de nuestra voluntad. Ā«Yo me gozaré» dice Habacuc.
Ćl no dice, creo que debo gozarme, Ć©l estĆ” diciendo: Ā«Yo elijo, como un acto de mi voluntad, como una expresión de mi fe basada en lo que yo sĆ© que es una verdad sobre Dios y sobre sus caminos… regocijarme. Estoy eligiendo la senda del regocijoĀ».
El apóstol Pablo entendió ese tipo de gozo. Ćl entendió lo que es ese tipo de elección. SabĆa lo que era hacer ese tipo de elección, la opción de elegir el gozo. AsĆ que Ć©l le dijo a los Filipenses: Ā«Elijo regocijarme en el SeƱor no importa quĆ© tan malas puedan ser mis circunstancias, sĆ, los romanos me encarcelaron, me tienen encadenado, no tengo lo que el mundo considera como libertad, pero no voy a ser un hombre miserable. Me voy a regocijar en el SeƱorĀ».
Puedes leer todo esto a travĆ©s del Libro de Filipenses. Ā«RegocĆjense en el SeƱorĀ». Me voy a regocijar en el SeƱor cualquiera que sea mi circunstancia. DespuĆ©s le dice a los Filipenses: Ā«Ustedes necesitan regocijarse en el SeƱorĀ». Tres veces les dice esto, Ā«RegocĆjense en el SeƱorĀ».
Es una orden. No es una opción si eres una hija de Dios. Si tú o yo estamos en circunstancias en donde no nos estamos regocijando, entonces no estamos siendo hijas de Dios obedientes. Digo, ¿acaso no es esto lo que estamos haciendo? Debemos entonces elegir la obediencia, elegir el gozo.
El apóstol Pablo dice en Romanos capĆtulo 5 versĆculo 3, Ā«Nos gozamos en las tribulacionesĀ». Eso estĆ” como en otro idioma para muchas de nosotras. Nos gozamos en las tribulaciones. ĀæPor quĆ©? Porque la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el EspĆritu Santo que nos fue dado. (Romanos 5:3-5).
¿Dónde empieza toda esta progresión? Empieza eligiendo el gozo. Nos gozamos en nuestras tribulaciones. Hay aspectos del corazón de Dios, de Sus caminos, de Su amor y de Su plenitud que nunca vas a poder experimentar lejos del sufrimiento. No es solo el sufrimiento que hace que esto ocurra⦠lo que lo produce es regocijarnos en medio de nuestro sufrimiento.
Eso no significa que clamemos y oremos a Dios y le digamos: Ā«Por favor manda sufrimiento a mi vidaĀ». TĆŗ no tienes que pedir sufrimiento. Dios lo va a mandar. Ćl sabe que necesitamos la adversidad. Ćl sabe que esa es la manera en que todas las cosas crecen. Pero lo que si puedes escoger y por lo que si puedes orar es por tener regocijo en medio del sufrimiento.
El apóstol Pablo dijo a los Corintios: «Sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones.» (2 de Corintios 7:4). Piensa en esto. Digo, una cosa es estar aquà sentadas, escuchando y hablando del gozo y tener nuestras Biblias abiertas y estar tomando notas y decir: «Estoy rebosando de gozo en mi sufrimiento».
Pero cuando regresamos a casa o se pincha una llanta en el camino a casa o alguien dice algo que lastima nuestros sentimientos. ĀæEn dónde estĆ” el gozo? Y difĆcilmente puedes llamar a esas cosas sufrimiento.
Pero el apóstol Pablo dice: Ā«Sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones.Ā» Y quizĆ”s tĆŗ me digas: Ā«Bueno, es que Ć©l es el apóstol PabloĀ». No, Ć©l es un hombre como tĆŗ y como yo, de carne y hueso, con debilidades y tan propenso a las tentaciones, tristezas, desaliento, desĆ”nimo como nosotras. Pero Ć©l es un hombre que escogió que no iba a vivir de acuerdo a sus circunstancias; Ć©l iba a elegir el gozo e iba a ser lleno del EspĆritu Santo en lugar de ser lleno de su propia carne.
Santiago lo dice de esta manera- y lo vemos a travƩs de todo el Nuevo y del Antiguo Testamento.
Hermanos mĆos, (Creo que tambiĆ©n se refiere a las hermanas) tened por sumo gozo cuando os hallĆ©is en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seĆ”is perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. (Santiago 1:2 – 4)
¿Cómo llegamos a la madurez? ¿Cómo crecemos espiritualmente? ¿Cómo estamos firmes? Tú ves a esas personas y dices: «Ellos son unos gigantes espirituales. ¿Cómo llegaron ah�» Te voy a decir una manera en la que ellos llegaron ahà -a través de la aflicción. No es solamente por pasar por la aflicción. Todo el mundo pasa por aflicciones. Es la manera como pasas por las aflicciones. ¿Las tienes como sumo gozo?
¿Sabes qué? Los hijos de Dios no deben quejarse. Ahora, yo me quejo y mucho, asà que me estoy predicando a mà misma bajo esta convicción. Como hijas de Dios no debemos ser quejumbrosas o murmuradoras o protestar por todo. No debe haber ninguna circunstancia o situación en nuestras vidas en la que no estemos gozosas.
Eso no necesariamente significa que no nos tambaleemos o que estemos saltando de felicidad. HabrĆ” lĆ”grimas. HabrĆ” tristeza. JesĆŗs sabĆa lo que era sentir una tristeza profunda. Pero en el fondo estĆ” ese profundo, fundamental y constante gozo que nadie ni nadie nos puede quitar, a menos que nosotras mismas elijamos no tener gozo.
No son tus circunstancias las que te quitan el gozo, no es el sufrimiento que hace que no tengas gozo. Es una elección de no caminar por fe la que produce en ti falta de gozo. Podemos elegir tener gozo en medio de nuestras aflicciones.
Sé que lo hago sonar muy fÔcil, pero no lo es. Sé que algunas veces vas a tener que decirle a tu carne, «no me vas a controlar esta vez». Tenemos que decirle a nuestras emociones: «”Mueran, desaparezcan! ”No me van a controlar!» Esas emociones pueden ser muy poderosas y lo sabes.
SĆ© que es muy fĆ”cil para mĆ estar aquĆ y decir todo esto. Pero te garantizo que dentro de unas pocas horas o dĆas de estar enseƱando esto, voy a tener la oportunidad de practicarlo. Pero esa es la manera de Dios. Es un camino de fe. El regocijarnos en todas las cosas.
Me encanta ese coro que algunas veces cantamos en mi iglesia.
Bendito seas Dios, en la tierra de plenitud, donde fluye abundancia yo, te bendecirƩ.
Bendito seas Tú, aunque esté en medio del dolor, y si en valle de sombra estoy. Te bendeciré.
Bendito seas TĆŗ, cuando el sol brille sobre mĆ, cuando todo me sale bien, te bendecirĆ©.
Bendito seas Tú, en momentos de tempestad, en momentos de soledad. Te bendeciré.
Por cada bendición que me des, te alabaré⦠Y en el valle mÔs oscuro⦠siempre te diré: Bendito sea el Nombre del Señor. Bendito seas Tú.
Bendito sea el nombre del Señor, bendito Tu glorioso Nombre, oh Dios! Tú quitas, y tú das. Tú quitas, y tú das. Mi corazón dirÔ: Bendito seas Tú.1
AsĆ que es por fe. ĀæCómo viven los justos? Por fe. Por fe Habacuc declara: Ā«SeƱor, aun y si todo lo que yo considero necesario o significativo me es quitado, aĆŗn asĆ elijo tener gozoĀ» (Habacuc 3:17 – 18 parafraseado). Ćl se da cuenta que el gozo es una elección y que se encuentra en el SeƱor, aun cuando todas Sus bendiciones sean quitadas.
Y dĆ©jame decir que esto es lo que hace que nuestro mensaje como cristianas sea poderoso y creĆble. Esto es lo que hace que nuestro mensaje sea irresistible para la gente que nos rodea. VerĆ”s, cualquier persona puede ser feliz cuando le aumentan el sueldo. No son solo los cristianos quienes tienen gozo cuando les aumentan el sueldo, los no creyentes tambiĆ©n pueden estar felices. Los ateos pueden estar felices cuando les aumentan el sueldo tambiĆ©n.
Pero lo que el mundo no puede entender es cuando pierdes tu trabajo, o pierdes un hijo, o tienes una enfermedad o pierdes a tu pareja y aun asà en medio de tus lÔgrimas tienes gozo. Y el mundo se pregunta «¿Qué pasa?» Eso es lo que lleva a las personas que nos rodean hacia Dios. Un comentarista dijo:
El libro de Habacuc comienza con un interrogatorio a Dios pero termina con una intercesión a Dios. La preocupación es transformada en alabanza. El miedo se convierte en fe. El terror llega a ser confianza. El desĆ”nimo se resuelve con la esperanza. La angustia pasa a ser adoración. Lo que empieza con un signo de interrogación termina en un signo de exclamación. La respuesta del Āæpor quĆ©? de Habacuc en el capĆtulo 1 se vuelve en ĀæQuiĆ©n? con un signo de exclamación en el capĆtulo 2. 2
Es Dios, Ć©l es el Quien y solo Dios es el Ćnico quien ha resuelto, quien no ha contestado todas las preguntas de Habacuc. Habacuc encontró a Dios como el Ćŗnico que le puede dar gozo en medio de la adversidad.
Entonces nos podemos regocijar hoy y en cualquier circunstancia, en cualquier etapa de la vida y con lo que el futuro nos traiga. Muchas de nosotras perdemos mucho tiempo preocupÔndonos por el futuro, preocupÔndonos por cosas que tal vez nunca sucedan. La aflicción vendrÔ, el sufrimiento vendrÔ. Si quieres ser como Jesús, puedes saber que vendrÔ.
En medio de todo lo que acontece ahora y mirando hacia el futuro nos podemos regocijar. ¿Por qué? Porque aun si lo perdemos todo, pero si tenemos a Dios, tenemos todo lo que necesitamos.
Si tú tienes a Dios, estÔs mejor que nunca y aun si no tienes nada mÔs. EstÔs mejor que todas las personas que tienen todo lo que este mundo puede ofrecer, porque no tienen a Cristo. Las incomparables riquezas de Cristo.
Escucha, si tuviĆ©ramos que sufrir el martirio o un dolor insoportable y ninguna circunstancia feliz, desde ahora hasta que lleguemos al cielo, eso serĆa algo pequeƱo en comparación con el gozo eterno y la gloria que nos espera. Es por eso que tenemos que mantener las cosas en perspectiva, y eso es lo que hace la fe.
AsĆ que nos regocijamos ahora, no solo porque Dios es suficiente, sino porque tenemos que mirar hacia adelante – hacia nuestra esperanza futura, hacia ese dĆa que por fe sabemos que no habrĆ” mĆ”s tristeza, ni mĆ”s dolor, ni muerte ni pĆ©rdida. Nos podemos gozar ahora porque las tristezas de este momento, los problemas o los desafĆos no son el final de la historia.
Nosotras anticipamos por fe un gozo eterno, un gozo sin final, paz y felicidad para siempre y todo lo bueno en Su presencia por toda la eternidad. Es por eso que el apóstol Pablo dice en Romanos capĆtulo 8 versĆculo 18: Ā«Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente (considerando que lo son) no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarseĀ». MantĆ©n esto en perspectiva. Eso es lo que hace la fe.
Por eso, ese pasaje maravilloso en 2da a los Corintios capĆtulo 4, donde el apóstol Pablo lista toda una serie de aflicciones que Ć©l estĆ” sobrellevando. Su vida es difĆcil, sirviendo al SeƱor y siendo perseguido por eso; pero en 2da a los Corintios capĆtulo 4 versĆculo 16 Ć©l dice: Ā«por tanto no desmayamosĀ».
Muchas de ustedes han perdido la esperanza, estĆ”n tentadas a rendirse. Los problemas y la presión lucen tan implacables, lucen interminables. Tal vez han pasado aƱos y tĆŗ aun vives en un matrimonio difĆcil y nada cambia. El apóstol Pablo dice no desmayes.
Ā«Aunque nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior (esa parte que se comunica y que se relaciona con Dios) no obstante se renueva de dĆa en dĆa. Porque esta leve tribulación momentĆ”nea…Ā» Pudieras decir, espera un momento: Ā«Mi aflicción no es leve, no es momentĆ”neaĀ». Si la pudieras ver como Dios la ve y desde el punto de vista de la eternidad, te darĆas cuenta de que es leve y momentĆ”nea.
Y quizÔs tú dices: «Duró mucho, duró 20 años, eso no me suena a momentÔneo!» Bueno 20 años es mucho tiempo si esta vida es lo único que tenemos. Pero en la eternidad ¿Qué tanto son 20 años? Ahora, no quiero minimizar tu dolor, solo quiero que des un paso atrÔs y veas los retos de esta vida terrenal.
Pienso en mi amiga Joni Eareckson Tada, quien por dĆ©cadas ha vivido en un cuerpo que no puede hacer lo que la mayorĆa de nosotras hacemos. Totalmente dependiente de otras personas para cada función bĆ”sica de la vida y en mucho dolor y debilidad. Aun asĆ pienso en Joni como una mujer gozosa que en medio de su sufrimiento canta constantemente al SeƱor.
Ella ha sido muy honesta en cuanto a sus luchas y la tentación del desaliento y del desÔnimo, pero ella es una mujer que dice «Yo elijo caminar por fe y elijo creer que mi aflicción, asà de grande como es, es leve y momentÔnea».
¿Qué es lo que el apóstol Pablo les dice a los Corintios? «Porque esta leve tribulación momentÔnea produce en nosotros un cada vez mÔs excelente y eterno peso de gloria» (verso 17). Esta aflicción no es solamente algo necesario que tengamos que soportar hasta llegar a algo bueno. Esta aflicción es lo que nos estÔ preparando para algo bueno, nos estÔ preparando para pasar la eternidad en Su presencia.
Luego en el versĆculo 18 de 2da a los Corintios 4 Ć©l dice:
«No mirando nosotros las cosas que se ven (estas son las aflicciones), sino las que no se ven (la fe); pues las cosas que se ven son temporales (se estÔn alejando, son fugaces, se estÔn yendo), pero las que no se ven (la gracia, la misericordia, el amor de Dios y Dios mismo) son eternas.»
El apóstol Pablo dice: «No desmayen». Nosotros no desmayamos. Vamos a la siguiente ciudad donde Dios nos ha dicho que aflicciones y prisiones nos esperan, y luego seguimos a la próxima, y a la próxima después de esa. No como mÔrtires, no simplemente manteniendo la cabeza fuera del agua, no solo sobreviviendo, sino creciendo, prosperando.
ĀæEres tĆŗ una mujer gozosa? Āæpiensan las otras personas lo mismo? ĀæEres una mujer gozosa? No me refiero a una persona despreocupada o de personalidad burbujeante. Puedes ser una persona callada y ser una mujer gozosa. Puedes ser una persona muy sociable y ser el alma de la fiesta pero no ser una persona gozosa. ĀæTienes ese profundo e interno gozo que estĆ” arraigado en la fuente que es Dios?
Me di cuenta, mientras Dios escudriñaba mi corazón mientras estudiaba este pasaje, que me quejo mucho mÔs de lo que me gozo, y entonces me pregunto a mà misma lo que te pregunto a ti⦠si no eres una mujer gozosa ¿por qué no lo eres? ¿Por qué no?
¿EstÔs caminando por vista y no por fe?
ĀæHas perdido de vista las promesas de Dios, la presencia de Dios, el futuro que tienes y la esperanza que es nuestra en Cristo?
ĀæTienes tu mirada puesta en la meta?
¿EstÔn tus ojos enfocados en las cosas del aquà y ahora para no poder ver lo que Dios estÔ haciendo en tu vida y a través de tu sufrimiento?
Habacuc dice: «Aunque lo pierda todo, con todo, yo me alegraré en JehovÔ, y me gozaré en el Dios de mi salvación» (3:18). esto es realmente un fruto del avivamiento. Es lo que leemos en el Salmo 85 «¿No volverÔs a darnos vida, para que tu pueblo se regocije en ti?» (verso 6), En Dios, en el Dios de nuestra Salvación.
Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado hablando del gozo. La enseƱanza que acabas de escuchar es una parte de la serie Habacuc: del temor a la fe .
Una de nuestras radioescuchas comentó algo sobre la enseñanza de Nancy sobre Habacuc y publicó este comentario en nuestra pÔgina:
Mi esposo y yo hemos pasado por un tiempo de mucha dificultad en estos Ćŗltimos seis meses – pĆ©rdida de trabajo, enfermedad, problemas financieros – todo eso se nos vino encima. Pero aun asĆ en medio de esto, yo puedo tener gozo en mi corazón. Muchas veces me veo prorrumpiendo en alabanzas. Gracias Nancy por enseƱar que eso es posible en el SeƱor.
Estudiar la Biblia es algo prƔctico. Te motivarƔ a hacer cosas como cantar con gozo en medio de tiempos de dificultad.
Si parece imposible decir «Bendito sea el nombre del Señor» escucha la historia de un pastor que dijo esto a su congregación después del huracÔn Katrina, esto serÔ en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.
Ahora vamos a orar por la gracia que necesitamos para expresar nuestro gozo hoy. Nancy.
Nancy: La vida es dura. Hay tristezas, hay muertes. Toda la creación gime y sufre dolores esperando la adopción o el rescate de nuestros cuerpos y aun asà tenemos esta esperanza que Tú estÔs haciendo todas las cosas nuevas, que Tú eres el Dios de nuestra salvación.
TĆŗ siempre eres bueno, cumples Tus promesas, y Tus propósitos eternos. Todos estos problemas y dificultades, estas pruebas y aflicciones nos estĆ”n llevando a ese gran y santo propósito y a ese dĆa cuando la tierra sea llena del conocimiento de la gloria del SeƱor como las aguas cubren el mar.
Señor, nos unimos a ti, a tus grandes y eternos propósitos; y decimos que si es la aflicción la que nos ayuda a prepararnos, a nosotras y a nuestro mundo, para esto, entonces la aceptamos con gozo. En el nombre de Jesús, amén.
Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.
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