2/2 – De muerte a vida

Grace en EspaƱol

2/2 – De muerte a vida

Henry Tolopilo

Henry se desempeƱa como pastor asociado en Grace Church, supervisando el Ministerio espaƱol.Ā Anteriormente sirvió como misionero en Costa Rica y MĆ©xico, y tambiĆ©n trabajó como director de desarrollo curricular para LOGOI International en Miami, Florida.Ā Henry tiene tĆ­tulos de Biola University (BA), Talbot Theological Seminary (M.Div.) Y Dallas Theological Seminary (STM). Él y su esposa Barbara tienen dos hijos.

Nosotros somos su casa

Soldados de Jesucristo

Noviembre 11

Solid Joys en EspaƱol

Nosotros somos su casa

John Piper

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¿Cómo AYUNAR correctamente?

TeologĆ­a Express

¿Cómo AYUNAR correctamente?

Juan Manuel Vaz

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¿Cómo AYUNAR correctamente?, Ayuno, Ayuno bíblico
Dios les bendiga. Soli Deo Gloria

Razones por las que la controversia es a veces necesaria

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Razones por las que la controversia es a veces necesaria

Albert Mohler

Nota del editor: Esta es la quinta parte de la serie de articulos de Tabletalk Magazine referente al tema de la controversia.

Recientemente observĆ© cómo una joven madre reaccionó rĆ”pida y decisivamente para poner fin a la disputa entre dos niƱos de edad preescolar. Ella actuó con justicia y efectividad, y luego se volteó hacia sus dos acusados y estableció la ley: ā€œĀ”Pelear nunca es lo correcto!ā€

Lo siento, querida mamÔ, entiendo lo que estabas tratando de hacer, pero esa instrucción moral no les servirÔ de mucho a esos niños a medida que crezcan en madurez. El reto que tienen por delante es el de aprender cuÔndo es correcto pelear, y cómo pelear la buena batalla de la fe, tal como manda la Biblia.

¿Y qué tal en la Iglesia? ¿Es correcto que cristianos e iglesias se involucren en controversias? Por supuesto, la respuesta es sí; hay momentos en que los creyentes estÔn divididos por asuntos serios y trascendentales, y la controversia es el resultado inevitable. La única manera de evitar toda controversia sería considerando que nada de lo que creemos es lo suficientemente importante como para ser defendido y que ninguna verdad es tan valiosa como para ser comprometida.

Sabemos que Cristo se preocupa mucho por la paz de Su Iglesia. En Su oración por la Iglesia en Juan 17, Jesús pide que Su rebaño sea protegido por el Padre y esté caracterizado por la unidad. Pero, como Cristo también aclara, Su Iglesia debe estar unida y santificada en la verdad. En otras palabras, no hay una unidad genuina fuera de la unidad en la verdad revelada de Dios.

El Nuevo Testamento no es evasivo ya que revela controversias serias y trascendentales entre las congregaciones mÔs antiguas e incluso entre los líderes cristianos. El Apóstol Pablo entró en una controversia con los gÔlatas mientras defendía el Evangelio no adulterado (GÔl 1:6-9). Se metió en una controversia moral al escribirle a los corintios (1 Co 5). Pablo confrontó a Pedro en cuanto a los gentiles y la circuncisión (GÔl 2:11-14). Judas advirtió del perpetuo desafío de defender la verdad contra sus enemigos (Jud 3). Juan advirtió sobre una iglesia que era tan tibia y poco comprometida con la verdad que era incapaz de entrar en controversia (Ap 3:14-22).

No hay una unidad genuina fuera de la unidad en la verdad revelada de Dios.

La historia de la Iglesia tambiƩn nos recuerda la necesidad de la controversia cuando estƔ en juego la verdad del Evangelio. Una y otra vez, vemos momentos en que la verdad debe ser defendida o negada. La Iglesia debe mirar directamente lo que se estƔ enseƱando y determinar si la enseƱanza es fiel a las Escrituras. Esto suele provocar controversia. Si la Iglesia creyera que la controversia se debe evitar a toda costa, no tendrƭamos idea de lo que es el Evangelio.

Para nuestra vergüenza, con mucha frecuencia la Iglesia se ha divido por las controversias equivocadas. Hay congregaciones y denominaciones que se han dividido por razones que son irrelevantes a la luz de la Palabra de Dios. MĆ”s aĆŗn, algunas iglesias parecen prosperar en la controversia, incluso cuando algunos miembros y lĆ­deres de la congregación son agentes de desunión. Esto trae vergüenza y reproche a la Iglesia, y distrae a la Iglesia de su tarea de predicar el Evangelio y hacer discĆ­pulos.  

Entonces, Āæcómo podemos saber si una controversia es correcta o no? La Ćŗnica manera de responder a esa pregunta es yendo a las Escrituras para evaluar la importancia de lo que se estĆ” debatiendo. Todas las preguntas relacionadas con la verdad son importantes, pero no todas son igualmente importantes. Las controversias sobre doctrinas centrales y esenciales no se pueden evitar sin traicionar el Evangelio. Tal como Pablo le advirtió a los gĆ”latas, una iglesia que no estĆ© dispuesta a enfrentar la controversia por doctrinas de vital importancia, pronto estarĆ” predicando ā€œotro evangelioā€. La Iglesia ha tenido que enfrentar controversias por doctrinas tan esenciales como la deidad y humanidad de Cristo, la naturaleza de la Trinidad, la justificación por la fe sola y la veracidad de las Escrituras. Si se hubieran evitado esas controversias, el Evangelio y la autoridad de las Escrituras se habrĆ­an perdido. Estas controversias fueron por doctrinas de ā€œprimer nivelā€: doctrinas sin las cuales la fe cristiana no puede existir.

Doctrinas en un segundo nivel de importancia no tienen que ver con los aspectos fundamentales del Evangelio, y su llamado al arrepentimiento y fe, pero sƭ explican el por quƩ la Iglesia se ha dividido en diferentes denominaciones. Las denominaciones han surgido a raƭz de desacuerdos en cuanto al bautismo, el orden de la iglesia y otros asuntos que son inevitables en la vida congregacional.

En un tercer nivel, vemos controversias sobre temas que deben ser discutidos, e incluso debatidos, pero que nunca deben dividir a los creyentes en diferentes congregaciones y denominaciones. Las congregaciones y denominaciones deben desarrollar la madurez bĆ­blica y espiritual necesaria para poder determinar la importancia de los desacuerdos y saber cuando la controversia es correcta y cuando no lo es.

Los polĆ­ticos son conocidos por instar a sus colegas a no desperdiciar una crisis. De la misma manera, la Iglesia no debe desperdiciar una controversia. La iglesia fiel debe hacer que sus controversias valgan la pena. La controversia, cuando aparece, debe conducir a la Iglesia a Cristo y a las Escrituras a medida que los creyentes buscan conocer todo lo que la Biblia enseƱa. Las disputas y los debates deben poner a la Iglesia de rodillas en oración mientras los creyentes buscan ser de una sola mente guiada por el EspĆ­ritu Santo. La controversia,  manejada apropiadamente, servirĆ” para advertir a la Iglesia del peligro de la apatĆ­a doctrinal y de la necesidad de la humildad personal.

En fin, la controversia debe llevar a la iglesia a orar por esa unidad que Cristo lograrƔ solo cuando glorifique a Su Iglesia. Aun asƭ, SeƱor, ven pronto. Hasta entonces, no nos atrevamos a desperdiciar una controversia.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Albert Mohler
Albert Mohler

El Dr. R. Albert Mohler Jr. es presidente y profesor Joseph Emerson Brown de teología cristiana en The Southern Baptist Theological Seminary [El Seminario Teológico Bautista del Sur] en Louisville, Ky. Es el anfitrión de The Briefing y autor de muchos libros, incluyendo We Cannot Be Silent.

Entrenamiento de Actitudes

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un NiƱo

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Trece –

Entrenamiento de Actitudes

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil aƱos, un sabio dijo, ā€œinstruye (entrena) al niƱo en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartarĆ” de Ć©l.ā€ Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ”Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niƱos. En este caso nos enseƱan tƩcnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas tƩcnicas se aplican de forma correcta. A travƩs de todas estas ideas podremos tener niƱos que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma

Agt 3 – Viviendo la vida por fe

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Agt 3 – Viviendo la vida por fe

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/viviendo-la-vida-por-fe/

Carmen Espaillat: Durante el funeral de Kathy Helvey- sus amigos y familiares escucharon estas palabras de Kathy grabadas para Aviva Nuestros Corazones. Kim Wagner estaba en el hospital con su padre cuando se encontró con su amiga Kathy Helvey.

Kathy Helvey: Alguien dijo alguna vez, Ā«Todo lo que nos pasa es filtrado por el Padre, debido a Su providencia y Su maravilloso y soberano amorĀ».

Al final eso siempre me conforta ya que, cuando empiezo a pensar con cordura en medio de la crisis, o cuando ya la he sobrepasado, entiendo que todo lo que me pasa viene de Su mano, aun lo malo. Lo bueno, lo malo, lo feo es filtrado amorosamente por el Padre. Por lo que puedo beber de esa copa.

Carmen: EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: A todas nos sorprendió y nos encantó cuando Kathy apareció durante la Ćŗltima sesión de grabación de Aviva Nuestros Corazones.

Carmen: Esta es parte del mensaje que Nancy grabó para el funeral de Kathy Helvey.

Nancy: Ella estaba tan hambrienta por la Palabra de Dios. Era rĆ”pida en responder, en ver la verdad y personalizarla en su propia vida. Siempre estaba impaciente y lista para compartir con otras personas lo que Dios estaba mostrĆ”ndole.

Me encantó tener a Kathy como invitada en Aviva Nuestros Corazones. Tenía facilidad para contar historias. Nos podía hacer reír y nos podía hacer llorar. Ella siempre estuvo dispuesta a ser transparente y honesta con sus luchas, sus fracasos y sus necesidades.

Ella siempre nos llevaba de vuelta a la Palabra, al carĆ”cter y a la gracia de Dios – quizĆ”s hasta mĆ”s que cualquier otra persona que haya conocido. Su corazón siempre estuvo atado a esas realidades inmutables.

Cuando compartió con nuestras oyentes la forma en la que Dios había trabajado en su vida, la gente la escuchó.

Carmen: SĆ© que hay personas que van a escuchar con atención la grabación que Nancy describió. Por semanas hemos estado estudiando la serie llamada Ā«Habacuc: del temor a la fe Ā«. Al final de esta serie, Nancy reflexionó sobre este libro con Kim Wagner, MarĆ­a Johnson, Holly Elliff y Kathy Helvey.

En una porción de la conversación que escuchamos anteriormente, Kathy hablaba de su lucha con el autismo de su hija adolescente. Ella continuarÔ haciéndolo un poco mÔs adelante. Primero, ella citó Habacuc 3:19.

Kathy Helvey: Ā«Ć‰l ha hecho mis pies como los de las ciervas, y por las alturas me hace caminarĀ». (Habacuc 3:19b) Lo que pensĆ© es que, aparte de todo lo demĆ”s que se dijo, es que Ɖl me levanta. A menudo me encuentro aquĆ­ abajo.

Estamos en medio de esto; esto nos arropa y nos hala hacia abajo. Tenemos estos sentimientos y ansiedades que se multiplican en nuestro interior.

De alguna manera -y es Dios, no nosotras que lo hacemos- Ɖl nos da su perspectiva. La situación permanece igual, pero la vemos de otra manera – si es que la estamos viendo.

Nancy Leigh DeMoss: Cuando estĆ”s 30,000 pies de altura, todas las cosas que nos parecen aplastantes se ven insignificantes.

Kathy: Quiero llegar al punto de poder ver a JesĆŗs en medio de ello. No pongo mis ojos en la situación. No estoy tratando de ver lo que Dios va a hacer; solo estoy buscando Su rostro en medio de todo ello; estoy buscando verlo a Ɖl mĆ”s claramente.

MarĆ­a Johnson: Es que la perspectiva de Dios es la eterna, no la del aquĆ­ y ahora – no de lo que tenemos encima. Creo que esa fue la perspectiva que Habacuc obtuvo, la eterna.

Nancy: Las cosas que vemos son temporales. Pero las cosas que no podemos ver, excepto por la fe, esas son las que son eternas (ver 2 Corintios 4:6).

Kathy: Porque la vida es como un pestaƱear.

Kim Wagner: Y hablando de eso yo, me sentĆ­ agradecida Nancy: de que terminaras con el testimonio de Horacio Spafford. Cuando Ć©l estaba en medio de esa dolorosa situación – de la que yo tan solo puedo imaginarme su lucha, el dolor y la pĆ©rdida – probablemente Ć©l vivió unos 20 ó 30 aƱos mĆ”s, como mucho, luego de haber pasado por esa experiencia.

Pero si piensas los Ćŗltimos 200 aƱos, Ć©l ha estado regocijĆ”ndose con su familia en el cielo. Ese tiempo aquĆ­ fue tan breve y tan diminuto en comparación…

Nancy: . . . y a nosotras nos luce como interminable cuando lo estamos viviendo en carne propia.

Kim: SĆ­, parece muy largo cuando lo estĆ”s atravesando, pero ahora – visto 200 aƱos despuĆ©s- su tiempo de lucha y sufrimiento ha sido un gran testimonio; una lección de vida para animar a muchos: Ā«Si Ć©l escribió ‘(Estoy Bien Mi Dios), con la pĆ©rdida que tuvo en su vida y pudo abrazar y mirar a Cristo en medio de su sufrimiento… si Ć©l lo pudo hacer, yo tambiĆ©n puedo hacerloĀ».

Holly: Nos da esperanza.

Kim: Nos da esperanza y nos anima.

Holly: Sabremos la verdad sobre eso en la eternidad, pero aĆŗn tenemos que vivir el ahora hasta que llegue ese momento. Pienso que nuestra esperanza estĆ” en el hecho de que Dios serĆ” fiel aun en este momento, aun en este dĆ­a, en este jueves negro, en medio de lo que sea que estemos atravesando. Dios estĆ” presente en ese momento, hasta el dĆ­a en que yo lo pueda ver desde Su perspectiva y cobre sentido (porque ahora no la va a tener).

Kathy: Nancy, ĀæNo fue John Piper que citaste cuando dijiste que por cada cosa que nos pase en la vida, hay 100 otras que estĆ”n pasando al mismo tiempo, en tĆ©rminos divinos?

Nancy: SĆ­, Su providencia. Solamente podemos ver una, dos o tres cosas que Ɖl estĆ” haciendo. Ɖl dice que Dios siempre estĆ” obrando; hay miles de cosas distintas que Dios estĆ” haciendo que no podemos ver y que no conocemos.

Kathy: Y siempre debemos recordar… alguien dijo alguna vez: Ā«Todo lo que nos pasa estĆ” filtrado por el Padre, debido a la providencia y al maravilloso y soberano amor de DiosĀ».

Al final eso siempre me conforta ya que, cuando empiezo a pensar con cordura en medio de la crisis, cuando ya la he sobrepasado, comprendo que todo lo que me pasa viene de Su mano, aun lo malo. Lo bueno, lo malo, lo feo es filtrado amorosamente por el Padre. Por lo que puedo beber de esa copa.

Nancy: El hecho es que estamos escribiendo una canción para la eternidad. Tendremos que vivir con esto por 20, 30 ó quizĆ”s 40 aƱos, pero piensa en Horacio Spafford. Kim, la forma en la que lo dices me da una perspectiva fresca: la forma en la que respondo a las circunstancias de mi vida, no solo me estĆ” preparando para la eternidad, sino que dentro de unos 200 aƱos o mĆ”s…

Kim: . . . Es que las personas estarĆ”n mirando y escuchando…

Nancy: . . . el testimonio que ha sido dejado.

Kim: Exacto.

Nancy: Ā«EncuĆ©ntranos fieles,Ā» como dice la canción. Un testimonio de la fidelidad de Dios. ĀæSerĆ­a John Wesley quien dijo que Ā«nuestro trabajo en la vida es darle al mundo la opinión correcta de DiosĀ»?

Por lo que cada vez que respondo con quejas, le estoy dando al mundo una opinión de Dios – pero cuando hace mis pies como los de la cierva y me eleva a las alturas – no escapando, sino dejando que Dios me guĆ­e con fe, estoy escribiendo un testimonio en los corazones, aun en los corazones de la próxima generación

Kim: Y todo esto trae gloria a Dios.

Nancy: Que es nuestro objetivo -de eso se trata.

Kim: Por lo que estĆ”s viviendo con Sus propósitos en esta vida. Eso le agrada a Dios y ese es un lugar de gozo, cuando le traemos gloria a Dios.

Kathy: Recuerdo que fue un giro importante en mi vida cuando pasĆ© de Ā«aceptarĀ» a Ā«aceptar a Stephanie con su autismo en nuestra vidaĀ». Nuestro pastor habĆ­a dado un sermón sobre la eternidad en el cielo. Ɖl fue quien dijo Ā«esta vida es un pestaƱearĀ». Dio una palmada que nos hizo saltar a todos y dijo… a la luz de la eternidad tu vida es ese pestaƱearĀ».

En lo Ćŗnico que pensaba durante el culto – con lĆ”grimas corriendo por mis mejillas – era en lo difĆ­cil que era ver la vida de Stephanie. ‘Es un soplo, un pestaƱear, Kathy’. Puedes pestaƱear porque por la eternidad la vas a ver como ella estaba supuesta a ser – perfecta y completa, sin que le falte nada.

Luego pensĆ©, Ā«SeƱor esto es tan difĆ­cil porque, como hemos estado diciendo, Ā«esto es lo que conocemosĀ»; necesitaba que me recordaran que en la eternidad verĆ­a su cara, como estaba supuesta a ser, frente a Dios y para siempre. Por lo que pensĆ©, Ā«Yo puedo hacer esto. Con Dios yo lo puedo hacerlo. No sola, pero con ƉlĀ».

PestaƱeamos y ya habrĆ” terminado. Y esperamos -como hemos estado diciendo-que Dios sea glorificado. No hubiese podido perderme de lo que Ɖl querĆ­a hacer con y a travĆ©s de ella.

Holly: Eso no tiene precio. No solo tener la Palabra de Dios para atravesar por esos trechos con fe, sino tambiĆ©n el estar sentada aquĆ­ escuchando a MarĆ­a, Kathy, Kim y Nancy. Se enriquece mi fe cuando oigo la verdad salir de las vidas de otras mujeres que han pasado por una situación difĆ­cil – solo siendo lo suficientemente honestas acerca de dónde estamos y no perder la oportunidad de tener otras mujeres levantando nuestros brazos.

Kim: . . . mujeres que te hablen verdad. Es por eso que Holly es una buena amiga porque puedo hablarle, en medio de mi auto-compasión, y decirle Ā«Dime la verdadĀ», y confiar en que ella lo va a hacer fielmente. Ella tambiĆ©n es comprensiva. Es una buena amiga.

Pero hablando acerca de la eternidad, me ha ayudado el ver la eternidad desde otra perspectiva. Mientras estĆ”bamos en un perĆ­odo difĆ­cil y de luchas en nuestra iglesia… Tuvimos la oportunidad de irnos en barco en medio del ocĆ©ano. Yo nunca habĆ­a estado en un lugar donde no podĆ­a ver la tierra. Nos rodaba agua por todos lados. Nunca habĆ­a estado en una situación semejante.

Estaba en la barandilla del barco viendo la profundidad del agua; todo lo que podíamos ver era agua. El Señor nos ilustró la eternidad. «Mira este océano. Mira la inmensa cantidad de agua que te rodea y desde donde no puedes ver nada mÔs. Ahí tienes la eternidad delante de ti».

«Si tomas una piedrecita y la tiras, esa es tu vida. Eso es por lo que estÔs atravesando ahora. Ese es el tiempo que vas a vivir, pero mira la eternidad. Es solo una mota cuando lo miras así. Quiero decir, va a pasar pronto. Va a pasar pronto».

Ɖl tambiĆ©n me enseñó que, por el hecho de que la vida es tan corta y de que en la eternidad no vamos a tener ni conflictos ni batallas, mientras estĆ© en este corto tiempo que es mi vida, esta es la Ćŗnica oportunidad que tengo de adorar a Dios en medio de la batalla, en medio de la lucha.

Por lo que yo quiero aprovechar todas las oportunidades que tenga, en esta corta vida, para corresponderle en adoración, en alabanzas y en glorificarlo porque cuando pase la eternidad no voy a tener la oportunidad de alabarle de la misma forma, en medio de la batalla.

Kathy: Eso es tan grandioso, Kim. ĀæNo mencionaste una referencia en las Escrituras donde Dios dejó la batalla para venirnos a consolar?…

Nancy: En Daniel, Āæverdad?

Kathy: Eso verdaderamente me impresionó. Dios…

Nancy: . . . Estaba batallando contra el prĆ­ncipe de Persia; pero vino al lado de Daniel para fortalecerlo y le dijo Ā«Ahora voy de vuelta a la batallaĀ» (ver Daniel 10). Que el Salvador haya tenido un corazón tan bondadoso para con este siervo en su momento de debilidad, nos ilustra una increĆ­ble imagen del corazón de Dios.

Kathy: Amo lo que dicen las Escrituras en el Salmo 34 versĆ­culo 17, Ā«Claman los justos, y el SeƱor los oye, y los libra de todas sus angustiasĀ».

Eso era lo que estaba pensando cuando estabas hablando de Daniel. PensĆ©, «Él tiene cosas importantes que hacer, Kathy; pero Ɖl va a dejarlas y va a venir a tu Ā«fiestecita de auto-compasiónĀ» y te va a mostrar Su rostro y te va a levantar; a levantarte sobre esto, a darte pies de cierva…Ā» si estoy dispuesta a querer esperar y a escuchar. Yo quiero subir a esa torre de vigilia.

Veo a Habacuc en tres partes. La primera es cuando estÔ deprimido y se va a la torre de vigilia. «Ok, esperaré. Ya veremos».

Luego, pasa a confiar. Tiene una vida de fe. Pienso en que quiero que Dios me saque «de sentirme deprimida» y me lleve a tener una fe así.

Nancy: Pero no queremos pasar por el proceso que se toma.

Kathy: Quiero estar quieta, esperar y saber que Ɖl es Dios. No importa el tiempo que se tome, SeƱor haz lo que quieras hacer. Pero cuando salga de este salón quiero que Dios lo haga real en mi vida.

Holly: QuizĆ”s algĆŗn dĆ­a lleguemos al punto donde el proceso nos sea precioso, hasta mĆ”s que el resultado de estar en ese lugar alto. Yo no sĆ© si llegaremos al punto de aƱorar el proceso porque sabemos el resultado.

Kim: Bueno porque el proceso nos lleva a Su corazón. ĀæY quĆ© mejor que estar allĆ­? El proceso es para hacernos a la imagen de Cristo y asĆ­ poder glorificarlo.

Yo recuerdo estar una noche en cama, con todas mis luchas frente a mĆ­, y caer en cuenta de que Ā«EstĆ” bien -si el SeƱor quiere moldearme a la imagen de Cristo en esto- ĀæquĆ© privilegio que el estar siendo moldeada a la imagen de Cristo? ĀæQue Ɖl estĆ© dispuesto a hacer esto? Si eso es lo que se necesito para poder ser moldeada a la imagen de Cristo, eso es lo que deseoĀ».

Nancy: TambiĆ©n teniendo en cuenta, que aunque demos un paso atrĆ”s con lo que hemos estado diciendo, nuestro proceso no es la meta. Porque no se trata de mĆ­. Todo obra para la gloria de Dios.

Kim: AsĆ­ es.

Nancy: Se trata de que el reino de Dios avance. Nosotras somos pequeƱas, una mota, un punto en el grandioso plan redentor de Dios.

Por lo que – aunque no tenga nada que ganar durante este proceso, aunque no obtenga ningĆŗn beneficio, o un gran resultado – si supiera que eso agrada a Dios -el que mi vida sea prescindible- para ser de testimonio, para ser usada de alguna manera que le glorifique, aunque no haya cielo que ganar; ni eternidad que disfrutar, ĀætodavĆ­a afirmarĆ­a que Ā«abrazo el proceso; que estoy dispuesta a ser solamente un ejemplo en la lección de Su gracia, aunque no obtenga nada a cambioĀ»?.

Ahí es cuando llegas al punto -y pienso que Habacuc lo hizo- de que lo que nos importe sobre todas las cosas sea glorificar a Dios. «Señor, aviva Tu obra; hazte presente; dala a conocer» (Habacuc 3:2 parafraseado). Ahí es cuando somos libres. Es decir, nunca vamos a llegar a ese punto en su totalidad, pero mientras mÔs cerca estemos de esa forma de pensar, mÔs libres seremos de nosotras mismas.

MarĆ­a: Es llegar al punto de realización, como dije hace un rato, de que todo -los tiempos difĆ­ciles, los tiempos buenos, los tiempos de espera, todo el proceso – es la provisión de Dios para Su gloria. AsĆ­ como la situación de Habacuc que no cambió, pero Ć©l aprendió. Su corazón cambió. Esa fue la provisión de Dios para Su gloria.

Siempre pensamos que la provisión de Dios para Su gloria es una misión o un viaje. Pero no, es la vida. Ɖl dijo Ā«viveĀ».

Nancy: Ā«Los justos vivirĆ”n…Ā»

MarĆ­a: VivirĆ”n. Vivir. No dice ‘soportarĆ”n’. Dice vivir por fe. Eso incluye los tiempos buenos, los malos, los difĆ­ciles, los tiempos de Ā«clama y ruĆ©gale-a-DiosĀ» y los de soledad tambiĆ©n.

Pero hasta en eso, Dios nos hace provisión para Su gloria. Cuando empiezas diciendo, Ā«Dios no vino; Dios no estuvo…Ā» SĆ­, Ɖl estuvo allĆ­. Ɖl estuvo allĆ­ aun cuando tĆŗ no podĆ­as sentirlo, verlo o entenderlo. Ɖl te mostrarĆ” mĆ”s tarde que si estuvo allĆ­.

Kathy: Y yo sabĆ­a que Ɖl estaba ahĆ­, pero fui demandante.

Holly: QuerĆ­as sentir que Ɖl estaba ahĆ­.

Kathy: QuerĆ­a sentirlo; querĆ­a que Ɖl me consolara; querĆ­a que Ɖl cambiara a mi hija; querĆ­a que cambiara la situación y me diera una luz de esperanza tenue.

Recuerdo sentir la vergüenza de Ā«sentirme desesperanzada, de sentirme abandonadaĀ» y de admitĆ­rselo a Dios sabiendo que Ɖl estaba escuchando afuera… o a mi lado. Ɖl estaba afuera en los Ć”rboles ese dĆ­a. Tan lejano (risas).

Pero sabiendo que lo conocĆ­a lo suficiente, que lo amaba lo suficiente y que Ɖl me amaba, le podĆ­a decir todo eso; podĆ­a ser genuina con Ɖl. Es por eso que este librito me es mĆ”s precioso despuĆ©s de que en estos dos dĆ­as entendĆ­ que Habacuc era genuino. Ɖl nos enseƱa que vamos a ir allĆ­, que vamos a estar allĆ­ y esa es la forma en la que Dios quiere que lo recordemos cuando estemos allĆ­. Ā”Y nos regocijemos!

Y para que conozcan el final de la historia, (si quiere saber el inicio de la misma escucha el programa anterior). Esto fue un tiempo horroroso y llegué a pensar «pero, ¿qué vamos a hacer? ¿La vamos a poner en un centro especial?» (Lo cual yo dije que nunca haría), pero después de todo lo que habíamos pasado, de casi tenerla que hospitalizar, y ahora esto. Ella no estaba cooperando y ¿qué iba a decir la gente del Servicio Social? y las demÔs personas etc., etc., etc.. Unido a como yo me sentía acerca de ella.

Bueno, esa noche y muy a mi disgusto, le dije a la familia:

– Ā«Pueden prepararse su cena. Me voy a encerrar en mi habitación. Soy esa indigenteĀ». Me levantĆ©, al otro dĆ­a, y ella estaba supuesta a hacer su rutina. No sabĆ­a yo quĆ© esperar. Ella bajó y preguntó: ĀæMamĆ”, quĆ© hay de desayuno? Preparó el desayuno. Se vistió y dijo:

– Āæme voy a ir al golf hoy por la maƱana?

– SĆ­, vas a ir.

– MĆ”s tarde, Āæa comer?

-SĆ­.

– Luego, Āæa la biblioteca?

-SĆ­, vas a ir, Stephanie.

-Ok

Y salió con esta terapista nueva con la que nunca había estado. Mucho de esto, cuando miro hacia atrÔs, eran muchos cambios para ella al mismo tiempo. A las personas autistas no les gusta el cambio, mucho menos todos al mismo tiempo, pero -a la mañana siguiente- estaba bien y se ha mantenido así hasta el sol de hoy.

Judy es una de mis terapistas tres veces por semana. Dios proveyó con la maravilla que es Judy. Aún no se ha presentado otra situación. QuizÔs las haya, pero Bob y yo -esto me ha ayudado a entender por qué debía pasar por esa situación- mi esposo y yo hemos hablado.

Ɖl decĆ­a, Ā«No entiendo por quĆ© tuviste que pasar por esoĀ». Y yo no lo sĆ© tampoco, solo que el Salmo es mĆ”s real ahora; y el versĆ­culo para mi vida este aƱo -estoy firme en ese versĆ­culo. Pase lo que pase, lo voy a hacer, pero Habacuc me ha ayudado a entender por lo que pasĆ© y de quĆ© manera fallĆ© en la prueba.

Kim: Kathy, pienso que al tocar fondo, ha surgido algo bueno. Has llegado a conocer a Dios de una forma mĆ”s profunda y a un nivel mĆ”s real. La próxima vez que te veas ante una crisis, vas a recordar el punto en el que estabas cuando (en medio de esta crisis) tĆŗ sentĆ­as que Dios no estaba ahĆ­ y que llegaste a decirle «¿dónde estĆ”s? me has rechazadoĀ».

Y con todo esto viste…

Holly: Es como cuando JesĆŗs le dijo a Pedro, Ā«pero yo he rogado por ti para que tu fe no falleĀ» (Lucas 22:32). AĆŗn asĆ­, Pedro lo negó. Pero JesĆŗs sabĆ­a eso.

Nancy: Ā«Y le dijo cuando seas restauradaĀ», ĀæquĆ© dice?

MarĆ­a: Vas a darle Ć”nimo a tus hermanos.

Nancy: Vas a animar a otros.

Holly: Ahora sabes mejor que antes, cómo acudir a Dios en esos momentos difĆ­ciles.

Kathy: Yo no quiero estar en ese lugar nunca mĆ”s. Me dio miedo estar allĆ­ siendo cristiana. Yo sabĆ­a que no habĆ­a abandonado mi fe, pero fue como… no puedo expresarlo con palabras. Fue como… ĀæAlguna vez has estado ahĆ­? ĀæO soy yo?

Holly: No, no eres tĆŗ.

Kathy: Ā”Daba miedo! Ā”Daba miedo! Ahora, poniendo la vergüenza y la culpa a un lado, miro atrĆ”s y esa fue la profundidad del fondo que me tocó. Pero, Ā”daba miedo! El SeƱor de mi vida, el amor de mi vida no estaba ahĆ­ (aunque sĆ­ estaba). TodavĆ­a no logro encontrar palabras para describir esa experiencia. Lo que sĆ©, es que fue horrorosa. Nunca quiero volver a estar en una situación semejante.

Espero que cuando empiece, lo reconozca como lo que es.

Nancy: Pero ahora tienes una canción.

Kathy: Oh, sĆ­.

Nancy: Una nueva estrofa, quizĆ”s la canción de vida que no tenĆ­as escrita. Ā«Para el director del coro, con mis instrumentos de cuerdaĀ». (Habacuc 3:19)

Kathy: SĆ­, sĆ­.

Carmen Espaillat: El profeta Habacuc pasó por un tiempo horroroso y, luego, recibió una nueva canción. La fenecida Kathy Helvey le describió una experiencia similar a Nancy Leigh DeMoss y la forma en la que Habacuc la tocó. Otras amigas han estado respondiendo con el estudio de Habacuc. Escuchamos de MarĆ­a Johnson, Holly Elliff y Kim Wagner.

Si la conversación de hoy te ha dejado intrigada acerca del libro de Habacuc, excelente. Nancy nos ha estado guiando en su estudio y ofrece ideas que pueden ser aplicadas en la vida de cualquier mujer.

¿Quisieras estudiar la Palabra de Dios mÔs profunda y efectivamente para poder enseñarla a otras mujeres? Entonces este evento es para ti, Revive 15, contaremos con la presencia de Nancy Leigh DeMoss, Jen Wilkin y Lauren Chandler, dirigiendo la alabanza.

Si estƔs interesada en enseƱar o hablar a las mujeres uno de tus mayores recursos puede ser aprender de otros que han profundizado en preciosas verdades de la Palabra de Dios.

Si has estado hay confundida desesperada, temerosa, hasta que las palabras de otra mujer te han infundido gracia y esperanza renovada, ahora es tu oportunidad de ayudar a otras mujeres con tus palabras, ven a escuchar porque es importante que tú escribas y compartas lo que Dios ha hecho contigo y cómo puedes hacerlo mejor, inspírate y recibe ayuda de otras mujeres como tú, conoce a Lore Ferguson, Erin Davis y Jennifer Lyell durante tres horas de ideas prÔcticas y mucho mÔs.

Revive 15 | Mujeres enseƱando mujeres, IndianƔpolis Septiembre 25 y 26, acompƔƱanos no te lo pierdas.

Y maƱana Nancy iniciarĆ” una nueva serie. Te esperamos – Ā”no dejes de sintonizar Aviva Nuestros Corazones!

Aviva Nuestros CorazonesĀ con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las AmƩricas a menos que se cite otra fuente.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Fundido en el cañón

MiƩrcoles 11 Noviembre

(Jesús dijo a sus discípulos:) Aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensarÔ que rinde servicio a Dios. Y harÔn esto porque no conocen al Padre ni a mí.Juan 16:2-3

No envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.Juan 3:17

Fundido en el cañón

Si usted visita el castillo de Haut-Koenigsbourg en Alsacia (Francia), verÔ varios cañones del siglo XVI (16). En uno de ellos, muy cerca del orificio por donde se introducía la mecha, se puede ver, fundida en relieve, una representación del Cristo crucificado. ¿Era un amuleto para una batalla en la que se temía perder la vida? ¿O se pretendía tener a Cristo de su lado? ”Qué incoherencia asociar a Cristo crucificado con tal instrumento de muerte!

Durante toda su vida, Jesucristo mostró concretamente un amor y una gracia que la maldad de los hombres no pudo quebrantar. Ni siquiera se defendió cuando fue clavado en la cruz. Un cañón estÔ hecho para matar y destruir, pero la misión de Jesucristo fue salvar y sanar.

Un crucifijo fundido en la masa de un cañón evoca las «guerras santas» llevadas a cabo en el nombre de Cristo. Todas ellas mostraron un total desconocimiento del carÔcter y misión de Cristo. Durante su vida en la tierra, Jesús nunca se involucró en los conflictos que sacudían a Israel. Su vida fue, constantemente, la expresión del amor divino hacia todos. No puso resistencia cuando fueron a prenderlo. Se dejó clavar en la cruz, pues sabía que su muerte era necesaria para que nosotros pudiésemos tener la vida eterna.

El mensaje de JesĆŗs fue: ā€œAmad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnianā€ (Lucas 6:27-28). ā€œComo yo os he amado, que tambiĆ©n os amĆ©is unos a otrosā€ (Juan 13:34).

Deuteronomio 34 – Hebreos 3 – Salmo 120 – Proverbios 27:11-12

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