Aviva Nuestros Corazones
Serie: Habacuc: del temor a la fe
Agt 3 ā Viviendo la vida por fe
https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/viviendo-la-vida-por-fe/
Carmen Espaillat: Durante el funeral de Kathy Helvey- sus amigos y familiares escucharon estas palabras de Kathy grabadas para Aviva Nuestros Corazones. Kim Wagner estaba en el hospital con su padre cuando se encontró con su amiga Kathy Helvey.
Kathy Helvey: Alguien dijo alguna vez, «Todo lo que nos pasa es filtrado por el Padre, debido a Su providencia y Su maravilloso y soberano amor».
Al final eso siempre me conforta ya que, cuando empiezo a pensar con cordura en medio de la crisis, o cuando ya la he sobrepasado, entiendo que todo lo que me pasa viene de Su mano, aun lo malo. Lo bueno, lo malo, lo feo es filtrado amorosamente por el Padre. Por lo que puedo beber de esa copa.
Carmen: EstƔs escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss.
Nancy Leigh DeMoss: A todas nos sorprendió y nos encantó cuando Kathy apareció durante la última sesión de grabación de Aviva Nuestros Corazones.
Carmen: Esta es parte del mensaje que Nancy grabó para el funeral de Kathy Helvey.
Nancy: Ella estaba tan hambrienta por la Palabra de Dios. Era rƔpida en responder, en ver la verdad y personalizarla en su propia vida. Siempre estaba impaciente y lista para compartir con otras personas lo que Dios estaba mostrƔndole.
Me encantó tener a Kathy como invitada en Aviva Nuestros Corazones. TenĆa facilidad para contar historias. Nos podĆa hacer reĆr y nos podĆa hacer llorar. Ella siempre estuvo dispuesta a ser transparente y honesta con sus luchas, sus fracasos y sus necesidades.
Ella siempre nos llevaba de vuelta a la Palabra, al carĆ”cter y a la gracia de Dios – quizĆ”s hasta mĆ”s que cualquier otra persona que haya conocido. Su corazón siempre estuvo atado a esas realidades inmutables.
Cuando compartió con nuestras oyentes la forma en la que Dios habĆa trabajado en su vida, la gente la escuchó.
Carmen: SĆ© que hay personas que van a escuchar con atención la grabación que Nancy describió. Por semanas hemos estado estudiando la serie llamada Ā«Habacuc: del temor a la fe Ā«. Al final de esta serie, Nancy reflexionó sobre este libro con Kim Wagner, MarĆa Johnson, Holly Elliff y Kathy Helvey.
En una porción de la conversación que escuchamos anteriormente, Kathy hablaba de su lucha con el autismo de su hija adolescente. Ella continuarÔ haciéndolo un poco mÔs adelante. Primero, ella citó Habacuc 3:19.
Kathy Helvey: Ā«Ćl ha hecho mis pies como los de las ciervas, y por las alturas me hace caminarĀ». (Habacuc 3:19b) Lo que pensĆ© es que, aparte de todo lo demĆ”s que se dijo, es que Ćl me levanta. A menudo me encuentro aquĆ abajo.
Estamos en medio de esto; esto nos arropa y nos hala hacia abajo. Tenemos estos sentimientos y ansiedades que se multiplican en nuestro interior.
De alguna manera -y es Dios, no nosotras que lo hacemos- Ćl nos da su perspectiva. La situación permanece igual, pero la vemos de otra manera – si es que la estamos viendo.
Nancy Leigh DeMoss: Cuando estƔs 30,000 pies de altura, todas las cosas que nos parecen aplastantes se ven insignificantes.
Kathy: Quiero llegar al punto de poder ver a JesĆŗs en medio de ello. No pongo mis ojos en la situación. No estoy tratando de ver lo que Dios va a hacer; solo estoy buscando Su rostro en medio de todo ello; estoy buscando verlo a Ćl mĆ”s claramente.
MarĆa Johnson: Es que la perspectiva de Dios es la eterna, no la del aquĆ y ahora – no de lo que tenemos encima. Creo que esa fue la perspectiva que Habacuc obtuvo, la eterna.
Nancy: Las cosas que vemos son temporales. Pero las cosas que no podemos ver, excepto por la fe, esas son las que son eternas (ver 2 Corintios 4:6).
Kathy: Porque la vida es como un pestaƱear.
Kim Wagner: Y hablando de eso yo, me sentĆ agradecida Nancy: de que terminaras con el testimonio de Horacio Spafford. Cuando Ć©l estaba en medio de esa dolorosa situación – de la que yo tan solo puedo imaginarme su lucha, el dolor y la pĆ©rdida – probablemente Ć©l vivió unos 20 ó 30 aƱos mĆ”s, como mucho, luego de haber pasado por esa experiencia.
Pero si piensas los Ćŗltimos 200 aƱos, Ć©l ha estado regocijĆ”ndose con su familia en el cielo. Ese tiempo aquĆ fue tan breve y tan diminuto en comparación…
Nancy: . . . y a nosotras nos luce como interminable cuando lo estamos viviendo en carne propia.
Kim: SĆ, parece muy largo cuando lo estĆ”s atravesando, pero ahora – visto 200 aƱos despuĆ©s- su tiempo de lucha y sufrimiento ha sido un gran testimonio; una lección de vida para animar a muchos: Ā«Si Ć©l escribió ‘(Estoy Bien Mi Dios), con la pĆ©rdida que tuvo en su vida y pudo abrazar y mirar a Cristo en medio de su sufrimiento… si Ć©l lo pudo hacer, yo tambiĆ©n puedo hacerloĀ».
Holly: Nos da esperanza.
Kim: Nos da esperanza y nos anima.
Holly: Sabremos la verdad sobre eso en la eternidad, pero aĆŗn tenemos que vivir el ahora hasta que llegue ese momento. Pienso que nuestra esperanza estĆ” en el hecho de que Dios serĆ” fiel aun en este momento, aun en este dĆa, en este jueves negro, en medio de lo que sea que estemos atravesando. Dios estĆ” presente en ese momento, hasta el dĆa en que yo lo pueda ver desde Su perspectiva y cobre sentido (porque ahora no la va a tener).
Kathy: Nancy, ¿No fue John Piper que citaste cuando dijiste que por cada cosa que nos pase en la vida, hay 100 otras que estÔn pasando al mismo tiempo, en términos divinos?
Nancy: SĆ, Su providencia. Solamente podemos ver una, dos o tres cosas que Ćl estĆ” haciendo. Ćl dice que Dios siempre estĆ” obrando; hay miles de cosas distintas que Dios estĆ” haciendo que no podemos ver y que no conocemos.
Kathy: Y siempre debemos recordar… alguien dijo alguna vez: Ā«Todo lo que nos pasa estĆ” filtrado por el Padre, debido a la providencia y al maravilloso y soberano amor de DiosĀ».
Al final eso siempre me conforta ya que, cuando empiezo a pensar con cordura en medio de la crisis, cuando ya la he sobrepasado, comprendo que todo lo que me pasa viene de Su mano, aun lo malo. Lo bueno, lo malo, lo feo es filtrado amorosamente por el Padre. Por lo que puedo beber de esa copa.
Nancy: El hecho es que estamos escribiendo una canción para la eternidad. Tendremos que vivir con esto por 20, 30 ó quizĆ”s 40 aƱos, pero piensa en Horacio Spafford. Kim, la forma en la que lo dices me da una perspectiva fresca: la forma en la que respondo a las circunstancias de mi vida, no solo me estĆ” preparando para la eternidad, sino que dentro de unos 200 aƱos o mĆ”s…
Kim: . . . Es que las personas estarĆ”n mirando y escuchando…
Nancy: . . . el testimonio que ha sido dejado.
Kim: Exacto.
Nancy: Ā«EncuĆ©ntranos fieles,Ā» como dice la canción. Un testimonio de la fidelidad de Dios. ĀæSerĆa John Wesley quien dijo que Ā«nuestro trabajo en la vida es darle al mundo la opinión correcta de DiosĀ»?
Por lo que cada vez que respondo con quejas, le estoy dando al mundo una opinión de Dios – pero cuando hace mis pies como los de la cierva y me eleva a las alturas – no escapando, sino dejando que Dios me guĆe con fe, estoy escribiendo un testimonio en los corazones, aun en los corazones de la próxima generación
Kim: Y todo esto trae gloria a Dios.
Nancy: Que es nuestro objetivo -de eso se trata.
Kim: Por lo que estÔs viviendo con Sus propósitos en esta vida. Eso le agrada a Dios y ese es un lugar de gozo, cuando le traemos gloria a Dios.
Kathy: Recuerdo que fue un giro importante en mi vida cuando pasĆ© de Ā«aceptarĀ» a Ā«aceptar a Stephanie con su autismo en nuestra vidaĀ». Nuestro pastor habĆa dado un sermón sobre la eternidad en el cielo. Ćl fue quien dijo Ā«esta vida es un pestaƱearĀ». Dio una palmada que nos hizo saltar a todos y dijo⦠a la luz de la eternidad tu vida es ese pestaƱearĀ».
En lo Ćŗnico que pensaba durante el culto – con lĆ”grimas corriendo por mis mejillas – era en lo difĆcil que era ver la vida de Stephanie. ‘Es un soplo, un pestaƱear, Kathy’. Puedes pestaƱear porque por la eternidad la vas a ver como ella estaba supuesta a ser – perfecta y completa, sin que le falte nada.
Luego pensĆ©, Ā«SeƱor esto es tan difĆcil porque, como hemos estado diciendo, Ā«esto es lo que conocemosĀ»; necesitaba que me recordaran que en la eternidad verĆa su cara, como estaba supuesta a ser, frente a Dios y para siempre. Por lo que pensĆ©, Ā«Yo puedo hacer esto. Con Dios yo lo puedo hacerlo. No sola, pero con ĆlĀ».
PestaƱeamos y ya habrĆ” terminado. Y esperamos -como hemos estado diciendo-que Dios sea glorificado. No hubiese podido perderme de lo que Ćl querĆa hacer con y a travĆ©s de ella.
Holly: Eso no tiene precio. No solo tener la Palabra de Dios para atravesar por esos trechos con fe, sino tambiĆ©n el estar sentada aquĆ escuchando a MarĆa, Kathy, Kim y Nancy. Se enriquece mi fe cuando oigo la verdad salir de las vidas de otras mujeres que han pasado por una situación difĆcil – solo siendo lo suficientemente honestas acerca de dónde estamos y no perder la oportunidad de tener otras mujeres levantando nuestros brazos.
Kim: . . . mujeres que te hablen verdad. Es por eso que Holly es una buena amiga porque puedo hablarle, en medio de mi auto-compasión, y decirle «Dime la verdad», y confiar en que ella lo va a hacer fielmente. Ella también es comprensiva. Es una buena amiga.
Pero hablando acerca de la eternidad, me ha ayudado el ver la eternidad desde otra perspectiva. Mientras estĆ”bamos en un perĆodo difĆcil y de luchas en nuestra iglesia⦠Tuvimos la oportunidad de irnos en barco en medio del ocĆ©ano. Yo nunca habĆa estado en un lugar donde no podĆa ver la tierra. Nos rodaba agua por todos lados. Nunca habĆa estado en una situación semejante.
Estaba en la barandilla del barco viendo la profundidad del agua; todo lo que podĆamos ver era agua. El SeƱor nos ilustró la eternidad. Ā«Mira este ocĆ©ano. Mira la inmensa cantidad de agua que te rodea y desde donde no puedes ver nada mĆ”s. AhĆ tienes la eternidad delante de tiĀ».
Ā«Si tomas una piedrecita y la tiras, esa es tu vida. Eso es por lo que estĆ”s atravesando ahora. Ese es el tiempo que vas a vivir, pero mira la eternidad. Es solo una mota cuando lo miras asĆ. Quiero decir, va a pasar pronto. Va a pasar prontoĀ».
Ćl tambiĆ©n me enseñó que, por el hecho de que la vida es tan corta y de que en la eternidad no vamos a tener ni conflictos ni batallas, mientras estĆ© en este corto tiempo que es mi vida, esta es la Ćŗnica oportunidad que tengo de adorar a Dios en medio de la batalla, en medio de la lucha.
Por lo que yo quiero aprovechar todas las oportunidades que tenga, en esta corta vida, para corresponderle en adoración, en alabanzas y en glorificarlo porque cuando pase la eternidad no voy a tener la oportunidad de alabarle de la misma forma, en medio de la batalla.
Kathy: Eso es tan grandioso, Kim. ĀæNo mencionaste una referencia en las Escrituras donde Dios dejó la batalla para venirnos a consolar?…
Nancy: En Daniel, Āæverdad?
Kathy: Eso verdaderamente me impresionó. Dios…
Nancy: . . . Estaba batallando contra el prĆncipe de Persia; pero vino al lado de Daniel para fortalecerlo y le dijo Ā«Ahora voy de vuelta a la batallaĀ» (ver Daniel 10). Que el Salvador haya tenido un corazón tan bondadoso para con este siervo en su momento de debilidad, nos ilustra una increĆble imagen del corazón de Dios.
Kathy: Amo lo que dicen las Escrituras en el Salmo 34 versĆculo 17, Ā«Claman los justos, y el SeƱor los oye, y los libra de todas sus angustiasĀ».
Eso era lo que estaba pensando cuando estabas hablando de Daniel. PensĆ©, Ā«Ćl tiene cosas importantes que hacer, Kathy; pero Ćl va a dejarlas y va a venir a tu Ā«fiestecita de auto-compasiónĀ» y te va a mostrar Su rostro y te va a levantar; a levantarte sobre esto, a darte pies de cierva…Ā» si estoy dispuesta a querer esperar y a escuchar. Yo quiero subir a esa torre de vigilia.
Veo a Habacuc en tres partes. La primera es cuando estÔ deprimido y se va a la torre de vigilia. «Ok, esperaré. Ya veremos».
Luego, pasa a confiar. Tiene una vida de fe. Pienso en que quiero que Dios me saque Ā«de sentirme deprimidaĀ» y me lleve a tener una fe asĆ.
Nancy: Pero no queremos pasar por el proceso que se toma.
Kathy: Quiero estar quieta, esperar y saber que Ćl es Dios. No importa el tiempo que se tome, SeƱor haz lo que quieras hacer. Pero cuando salga de este salón quiero que Dios lo haga real en mi vida.
Holly: QuizĆ”s algĆŗn dĆa lleguemos al punto donde el proceso nos sea precioso, hasta mĆ”s que el resultado de estar en ese lugar alto. Yo no sĆ© si llegaremos al punto de aƱorar el proceso porque sabemos el resultado.
Kim: Bueno porque el proceso nos lleva a Su corazón. ¿Y qué mejor que estar all� El proceso es para hacernos a la imagen de Cristo y asà poder glorificarlo.
Yo recuerdo estar una noche en cama, con todas mis luchas frente a mĆ, y caer en cuenta de que Ā«EstĆ” bien -si el SeƱor quiere moldearme a la imagen de Cristo en esto- ĀæquĆ© privilegio que el estar siendo moldeada a la imagen de Cristo? ĀæQue Ćl estĆ© dispuesto a hacer esto? Si eso es lo que se necesito para poder ser moldeada a la imagen de Cristo, eso es lo que deseoĀ».
Nancy: TambiĆ©n teniendo en cuenta, que aunque demos un paso atrĆ”s con lo que hemos estado diciendo, nuestro proceso no es la meta. Porque no se trata de mĆ. Todo obra para la gloria de Dios.
Kim: AsĆ es.
Nancy: Se trata de que el reino de Dios avance. Nosotras somos pequeƱas, una mota, un punto en el grandioso plan redentor de Dios.
Por lo que – aunque no tenga nada que ganar durante este proceso, aunque no obtenga ningĆŗn beneficio, o un gran resultado – si supiera que eso agrada a Dios -el que mi vida sea prescindible- para ser de testimonio, para ser usada de alguna manera que le glorifique, aunque no haya cielo que ganar; ni eternidad que disfrutar, ĀætodavĆa afirmarĆa que Ā«abrazo el proceso; que estoy dispuesta a ser solamente un ejemplo en la lección de Su gracia, aunque no obtenga nada a cambioĀ»?.
Ahà es cuando llegas al punto -y pienso que Habacuc lo hizo- de que lo que nos importe sobre todas las cosas sea glorificar a Dios. «Señor, aviva Tu obra; hazte presente; dala a conocer» (Habacuc 3:2 parafraseado). Ahà es cuando somos libres. Es decir, nunca vamos a llegar a ese punto en su totalidad, pero mientras mÔs cerca estemos de esa forma de pensar, mÔs libres seremos de nosotras mismas.
MarĆa: Es llegar al punto de realización, como dije hace un rato, de que todo -los tiempos difĆciles, los tiempos buenos, los tiempos de espera, todo el proceso – es la provisión de Dios para Su gloria. AsĆ como la situación de Habacuc que no cambió, pero Ć©l aprendió. Su corazón cambió. Esa fue la provisión de Dios para Su gloria.
Siempre pensamos que la provisión de Dios para Su gloria es una misión o un viaje. Pero no, es la vida. Ćl dijo Ā«viveĀ».
Nancy: Ā«Los justos vivirĆ”n…Ā»
MarĆa: VivirĆ”n. Vivir. No dice ‘soportarĆ”n’. Dice vivir por fe. Eso incluye los tiempos buenos, los malos, los difĆciles, los tiempos de Ā«clama y ruĆ©gale-a-DiosĀ» y los de soledad tambiĆ©n.
Pero hasta en eso, Dios nos hace provisión para Su gloria. Cuando empiezas diciendo, Ā«Dios no vino; Dios no estuvo…Ā» SĆ, Ćl estuvo allĆ. Ćl estuvo allĆ aun cuando tĆŗ no podĆas sentirlo, verlo o entenderlo. Ćl te mostrarĆ” mĆ”s tarde que si estuvo allĆ.
Kathy: Y yo sabĆa que Ćl estaba ahĆ, pero fui demandante.
Holly: QuerĆas sentir que Ćl estaba ahĆ.
Kathy: QuerĆa sentirlo; querĆa que Ćl me consolara; querĆa que Ćl cambiara a mi hija; querĆa que cambiara la situación y me diera una luz de esperanza tenue.
Recuerdo sentir la vergüenza de Ā«sentirme desesperanzada, de sentirme abandonadaĀ» y de admitĆrselo a Dios sabiendo que Ćl estaba escuchando afuera… o a mi lado. Ćl estaba afuera en los Ć”rboles ese dĆa. Tan lejano (risas).
Pero sabiendo que lo conocĆa lo suficiente, que lo amaba lo suficiente y que Ćl me amaba, le podĆa decir todo eso; podĆa ser genuina con Ćl. Es por eso que este librito me es mĆ”s precioso despuĆ©s de que en estos dos dĆas entendĆ que Habacuc era genuino. Ćl nos enseƱa que vamos a ir allĆ, que vamos a estar allĆ y esa es la forma en la que Dios quiere que lo recordemos cuando estemos allĆ. Ā”Y nos regocijemos!
Y para que conozcan el final de la historia, (si quiere saber el inicio de la misma escucha el programa anterior). Esto fue un tiempo horroroso y lleguĆ© a pensar Ā«pero, ĀæquĆ© vamos a hacer? ĀæLa vamos a poner en un centro especial?Ā» (Lo cual yo dije que nunca harĆa), pero despuĆ©s de todo lo que habĆamos pasado, de casi tenerla que hospitalizar, y ahora esto. Ella no estaba cooperando y ĀæquĆ© iba a decir la gente del Servicio Social? y las demĆ”s personas etc., etc., etc.. Unido a como yo me sentĆa acerca de ella.
Bueno, esa noche y muy a mi disgusto, le dije a la familia:
– Ā«Pueden prepararse su cena. Me voy a encerrar en mi habitación. Soy esa indigenteĀ». Me levantĆ©, al otro dĆa, y ella estaba supuesta a hacer su rutina. No sabĆa yo quĆ© esperar. Ella bajó y preguntó: ĀæMamĆ”, quĆ© hay de desayuno? Preparó el desayuno. Se vistió y dijo:
– Āæme voy a ir al golf hoy por la maƱana?
– SĆ, vas a ir.
– MĆ”s tarde, Āæa comer?
-SĆ.
– Luego, Āæa la biblioteca?
-SĆ, vas a ir, Stephanie.
-Ok
Y salió con esta terapista nueva con la que nunca habĆa estado. Mucho de esto, cuando miro hacia atrĆ”s, eran muchos cambios para ella al mismo tiempo. A las personas autistas no les gusta el cambio, mucho menos todos al mismo tiempo, pero -a la maƱana siguiente- estaba bien y se ha mantenido asĆ hasta el sol de hoy.
Judy es una de mis terapistas tres veces por semana. Dios proveyó con la maravilla que es Judy. AĆŗn no se ha presentado otra situación. QuizĆ”s las haya, pero Bob y yo -esto me ha ayudado a entender por quĆ© debĆa pasar por esa situación- mi esposo y yo hemos hablado.
Ćl decĆa, Ā«No entiendo por quĆ© tuviste que pasar por esoĀ». Y yo no lo sĆ© tampoco, solo que el Salmo es mĆ”s real ahora; y el versĆculo para mi vida este aƱo -estoy firme en ese versĆculo. Pase lo que pase, lo voy a hacer, pero Habacuc me ha ayudado a entender por lo que pasĆ© y de quĆ© manera fallĆ© en la prueba.
Kim: Kathy, pienso que al tocar fondo, ha surgido algo bueno. Has llegado a conocer a Dios de una forma mĆ”s profunda y a un nivel mĆ”s real. La próxima vez que te veas ante una crisis, vas a recordar el punto en el que estabas cuando (en medio de esta crisis) tĆŗ sentĆas que Dios no estaba ahĆ y que llegaste a decirle «¿dónde estĆ”s? me has rechazadoĀ».
Y con todo esto viste…
Holly: Es como cuando JesĆŗs le dijo a Pedro, Ā«pero yo he rogado por ti para que tu fe no falleĀ» (Lucas 22:32). AĆŗn asĆ, Pedro lo negó. Pero JesĆŗs sabĆa eso.
Nancy: «Y le dijo cuando seas restaurada», ¿qué dice?
MarĆa: Vas a darle Ć”nimo a tus hermanos.
Nancy: Vas a animar a otros.
Holly: Ahora sabes mejor que antes, cómo acudir a Dios en esos momentos difĆciles.
Kathy: Yo no quiero estar en ese lugar nunca mĆ”s. Me dio miedo estar allĆ siendo cristiana. Yo sabĆa que no habĆa abandonado mi fe, pero fue como… no puedo expresarlo con palabras. Fue como… ĀæAlguna vez has estado ahĆ? ĀæO soy yo?
Holly: No, no eres tĆŗ.
Kathy: Ā”Daba miedo! Ā”Daba miedo! Ahora, poniendo la vergüenza y la culpa a un lado, miro atrĆ”s y esa fue la profundidad del fondo que me tocó. Pero, Ā”daba miedo! El SeƱor de mi vida, el amor de mi vida no estaba ahĆ (aunque sĆ estaba). TodavĆa no logro encontrar palabras para describir esa experiencia. Lo que sĆ©, es que fue horrorosa. Nunca quiero volver a estar en una situación semejante.
Espero que cuando empiece, lo reconozca como lo que es.
Nancy: Pero ahora tienes una canción.
Kathy: Oh, sĆ.
Nancy: Una nueva estrofa, quizĆ”s la canción de vida que no tenĆas escrita. Ā«Para el director del coro, con mis instrumentos de cuerdaĀ». (Habacuc 3:19)
Kathy: SĆ, sĆ.
Carmen Espaillat: El profeta Habacuc pasó por un tiempo horroroso y, luego, recibió una nueva canción. La fenecida Kathy Helvey le describió una experiencia similar a Nancy Leigh DeMoss y la forma en la que Habacuc la tocó. Otras amigas han estado respondiendo con el estudio de Habacuc. Escuchamos de MarĆa Johnson, Holly Elliff y Kim Wagner.
Si la conversación de hoy te ha dejado intrigada acerca del libro de Habacuc, excelente. Nancy nos ha estado guiando en su estudio y ofrece ideas que pueden ser aplicadas en la vida de cualquier mujer.
¿Quisieras estudiar la Palabra de Dios mÔs profunda y efectivamente para poder enseñarla a otras mujeres? Entonces este evento es para ti, Revive 15, contaremos con la presencia de Nancy Leigh DeMoss, Jen Wilkin y Lauren Chandler, dirigiendo la alabanza.
Si estƔs interesada en enseƱar o hablar a las mujeres uno de tus mayores recursos puede ser aprender de otros que han profundizado en preciosas verdades de la Palabra de Dios.
Si has estado hay confundida desesperada, temerosa, hasta que las palabras de otra mujer te han infundido gracia y esperanza renovada, ahora es tu oportunidad de ayudar a otras mujeres con tus palabras, ven a escuchar porque es importante que tĆŗ escribas y compartas lo que Dios ha hecho contigo y cómo puedes hacerlo mejor, inspĆrate y recibe ayuda de otras mujeres como tĆŗ, conoce a Lore Ferguson, Erin Davis y Jennifer Lyell durante tres horas de ideas prĆ”cticas y mucho mĆ”s.
Revive 15 | Mujeres enseƱando mujeres, IndianƔpolis Septiembre 25 y 26, acompƔƱanos no te lo pierdas.
Y maƱana Nancy iniciarĆ” una nueva serie. Te esperamos – Ā”no dejes de sintonizar Aviva Nuestros Corazones!
Aviva Nuestros CorazonesĀ con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.
Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las AmƩricas a menos que se cite otra fuente.
Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma
Todos los Derechos Reservados
Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com