6 – Ayuda Idónea

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Familias Conforme a las Escrituras

6 – Ayuda Idónea

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde también sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. Además, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

Ámense unos a otros con alegría

Soldados de Jesucristo

Noviembre 6

Solid Joys en Español

Ámense unos a otros con alegría

John Piper

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¿En qué consiste la fe que salva?

Coalición por el Evangelio

¿En qué consiste la fe que salva?

PAUL WASHER

Nota del editor: Este es un fragmento adaptado del libro El evangelio de Cristo Jesús (Poiema Publicaciones, 2019). Puedes descargar una muestra gratuita visitando este enlace.

La Biblia define la fe como “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (He. 11:1). Esto nos lleva a una pregunta muy importante: ¿Cómo puede una persona razonable asegurarse de aquello que espera o cómo puede tener la convicción de que lo que él o ella nunca ha visto realmente existe?

La respuesta a esta pregunta se encuentra en el carácter de Dios, la veracidad de la Biblia, y el ministerio del Espíritu Santo. Podemos tener la certeza del perdón de pecados, la reconciliación con Dios y la esperanza de la vida eterna porque Dios ha prometido estas cosas en la Biblia (Tit. 1:2-3) y el Espíritu de Dios testifica a nuestros corazones que son verdad (Jn. 16:3Ro. 8:14-16Gá. 4:61 Jn. 2:2027).

La fe salvadora consiste especialmente en confiar que Cristo es nuestro Salvador, y única justicia con Dios. Una de las evidencias más grandes del arrepentimiento genuino es que no solo nos estamos alejando del pecado, sino también de confiar en nuestras propias virtudes, méritos u obras para ganarnos el derecho de estar delante de Dios.

La fe genuina incluye creer y depender de lo que Dios ha revelado sobre Sí mismo, sobre nosotros y sobre Su obra de salvación a través de Jesucristo

Nos damos cuenta de que toda nuestra supuesta justicia personal y buenas obras son como trapos de inmundicia (Is. 64:6), y las rechazamos firmemente como medios de salvación. Sabemos que si estamos reconciliados con Dios, no será como resultado de nuestras obras hacia Él, sino como resultado de Su gran obra hacia nosotros a través de Jesucristo. Estamos incondicionalmente de acuerdo con los siguientes versículos bíblicos: 

“Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado”, Gálatas 2:16 (RVR60).

“Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia”, Romanos 4:4-5 (RVR60).

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”, Efesios 2:8-9 (RVR60).

La fe ilustrada 

En la vida de Abraham, la Biblia nos provee una ilustración maravillosa de la fe genuina. Cuando Abraham y su esposa, Sara, habían pasado por mucho la edad de tener hijos, Dios les prometió un hijo. En respuesta a esta promesa, la Biblia declara que Abraham estaba “plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido” (Ro. 4:21 RVR60). Abraham creyó a Dios, y esto le fue contado por justicia (Ro. 4:3). 

La fe salvadora consiste especialmente en confiar que Cristo es nuestro Salvador, y única justicia con Dios

En cuanto al evangelio, la fe genuina incluye creer y depender de lo que Dios ha revelado sobre Sí mismo, sobre nosotros y sobre Su obra de salvación a través de la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. Creer es estar completamente seguro de que Dios está realmente dispuesto y es capaz de realizar lo que ha prometido a través de Jesucristo. Los próximos versículos bíblicos son una buena representación de lo que Dios ha prometido.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”, Juan 3:16 (RVR60).

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”, Juan 1:12 (RVR60).

“[Jesús dijo] ‘De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida’”, Juan 5:24 (RVR60).

Autoexamen

 ¿Estás creyendo? Debemos creer en Jesucristo para ser salvos. La pregunta que ahora queda por responder es personal: ¿Has creído? ¿Estás creyendo, confiando y dependiendo de la persona y obra de Jesucristo? Las siguientes preguntas explicativas te ayudarán a determinar si la fe genuina es una realidad en tu vida. 

  1. ¿Estás convencido de que la salvación no se encuentra en otro nombre sino en el de Jesucristo? ¿Estás convencido de que las afirmaciones de todos los demás supuestos profetas y salvadores son falsos? ¿Le confías tu bienestar eterno al poder y fidelidad de una sola persona, Jesús de Nazaret? 
  2. ¿Estás convencido de que la salvación no es un resultado de tu propia virtud o mérito? ¿Estás convencido de que incluso tus hechos más justos son como trapos de inmundicia delante de Dios? ¿Estás convencido de que la salvación por obras es totalmente inútil?
  3. ¿Has puesto toda tu confianza en el Hijo de Dios para que te salve de tus pecados? ¿Estás dependiendo de Él para que te enseñe la verdad de la Biblia, perdone tus pecados por Su sangre y cambie tu corazón por Su Espíritu?

Si puedes responder de manera afirmativa a estas preguntas, es un indicador de que Dios ha estado y está obrando en tu corazón, iluminando tu mente para que veas la verdad y creas para salvación.

Si estamos reconciliados con Dios, no será como resultado de nuestras obras, sino de Su gran obra hacia nosotros a través de Jesucristo

Si no puedes responder de manera afirmativa a estas preguntas, pero deseas la salvación, entonces sigue buscando a Dios en Su Palabra (la Biblia) y en oración. Reconsidera los versículos de la Biblia que hemos estudiado y examina tu vida a la luz de ellos. Sigue clamando a Dios para vencer tu incredulidad y para que te salve. La Biblia promete: “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Ro. 10:13, RVR60). Sigue buscándolo en Su Palabra hasta que el Espíritu de Dios te dé la seguridad de que eres un hijo de Dios.

“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios”, Romanos 8:16 (RVR60).

“Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!”, Gálatas 4:6 (RVR60).

Paul Washer fue misionero en Perú durante 10 años. Ahora sirve en la sociedad misionera HeartCry. Paul y su esposa Charo tienen cuatro hijos: Ian, Evan, Rowan, y Bronwyn.

Considera la gloria de Dios

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Considera la gloria de Dios

Sinclair B. Ferguson

Nota del editor: Esta es la cuarta parte de la serie de articulos de Tabletalk Magazine referente al tema de la controversia

John Newton (1725–1807) es mejor conocido hoy día por sus grandes himnos (incluyendo a “Sublime Gracia” y “Glorias mil de Ti se cuentan”). Pero en su época, era quizás más reconocido por su habilidad para escribir cartas: “el gran director de almas a través del correo”, como alguien lo llamó.  Tal era el valor de su correspondencia que publicó varios volúmenes de sus cartas (incluyendo una de sus cartas a su esposa, que provocó el comentario de un crítico, su amigo Richard Cecil, de que las esposas estarían en éxtasis leyendo tales cartas de amor, mientras que «nosotros (los maridos) podríamos sufrir una pérdida de estima por no escribirles cartas tan galantes»).

En varias de sus cartas, él comenta sobre el tema de la controversia. Le disgustaba mucho. (Sería algo trágico tener un «gusto» por tal cosa, ¿no?). También tenía la sensación de no ser apto para ella.. Él comentó que “no solo era desagradable para mi gusto, sino que realmente estaba fuera de mi alcance”. Pero la falta de experiencia no es necesariamente un obstáculo para que uno pueda dar consejos bíblicos. Newton constantemente buscaba dar tal consejo. (¿Acaso no animó a William Wilberforce durante la gran controversia pública del tráfico de esclavos?) En un tiempo en que sólo un número insignificante de ministros anglicanos eran evangélicos, él estaba particularmente consciente de que los calvinistas, siendo por mucho la minoría, podrían con frecuencia sentirse obligados a involucrarse en controversias.

Es seguramente por esta razón que una de sus preocupaciones principales era que si vamos a entrar en controversia, nuestra perspectiva necesita ser dominada por el tema de la gloria de Dios. “Si actuamos en un espíritu equivocado» escribe, «traeremos poca gloria a Dios”. La primera pregunta del Catecismo Menor de Westminster es relevante aquí como en todas partes: ¿Cómo hablo, escribo o actúo en situaciones de controversia para que Dios sea más glorificado?

Este es el principio básico, pero necesita ser detallado. Newton se dio cuenta de que a veces nos involucramos en controversia supuestamente «para la gloria de Dios”, pero estamos ciegos a las maneras en que nuestras propias motivaciones impactan y se manifiestan en nuestro discurso y en nuestras acciones. La rúbrica “para la gloria de Dios” debe transformar la manera en que los cristianos responden ante la controversia.

“Para la gloria de Dios” no requiere una respuesta monolítica a cada controversia. Las circunstancias influyen en cada caso. No echamos las perlas delante de los cerdos.

Aquí hay tres ejemplos de controversia. En el primero, el silencio es la reacción apropiada para glorificar a Dios; en el segundo, la confrontación; y en el tercero, la paciencia. ¿Por qué respuestas tan distintas?

Guarda silencio

Isaías 36 describe vívidamente cómo  Senaquerib de Asiria atacó a Judá. El Rabsaces (un oficial asirio) trató de provocar controversia. Él habló, como reconoció Ezequías “para injuriar al Dios vivo” (Is 37:17). Pero los líderes siguieron el consejo del rey: “Pero ellos se quedaron callados y no respondieron palabra alguna” (Is 36:21). ¿Cómo terminó la historia? Dios vindicó su respuesta. El ángel del Señor mató a 185,000 asirios. Senaquerib se retiró.

¿No habría sido más osado, más «fiel», entablar una controversia verbal en defensa del Señor? ¿Por qué el silencio? Por tres razones:

  1. Las palabras belicosas no habrían defendido la gloria del Señor aquí. En tales momentos, esperamos que el Señor defienda Su propia gloria y no se la dé a otros.
  2. Defendemos mejor la gloria de Dios al hablar primero con Él acerca de los incrédulos en lugar de hablar primero de Él a los incrédulos. De ahí la oración de Ezequías: “Señor, Dios nuestro, líbranos de su mano para que todos los reinos de la tierra sepan que solo tú, oh Señor, eres Dios” (37:20). Desgraciadamente, no todos los fervientes polémicos son fervientes intercesores.
  3. Podemos manchar la gloria del Señor —como sugiere Newton— por la manera en que respondemos a la controversia. El insulto del hombre a Dios no es revertido por nuestro insulto al hombre.

Habla directamente

Un incidente menos público pero no menos asombroso, tomó lugar en la Iglesia primitiva.

Imagina la tensa atmósfera: Simón Pedro comía con los gentiles. Luego vinieron “algunos de parte de Jacobo” (Gál 2:12). Pedro se apartó, tal como lo hicieron otros cristianos judíos, “aun Bernabé” (vs. 11-14). ¿Cómo respondió Pablo? Él se “opuso a (Pedro) cara a cara” (v.11).

Pablo tenía la razón. Pero ¿por qué fue esta una respuesta que glorificó a Dios, en lugar  de guardar silencio en deferencia a Pedro y Bernabé, evitando así la vergüenza y la posible división?

  1. Los protagonistas estaban presentes y creían el mismo Evangelio. Pablo no esperó para luego hablar mal de Pedro. Hizo la parte difícil. Le habló directa y personalmente. Eso glorifica a Dios porque sigue un patrón bíblico (Mt 18:15Stg 4:17).
  2. El corazón mismo del Evangelio estaba en juego aquí (como Pablo señala en Gál 2:15-21).
  3. Ministros “ordenados” del Evangelio estaban involucrados, no un individuo común y corriente. La desviación tanto de Pedro como de Bernabé llevaría a la desviación de otros y a una desastrosa ruptura de toda la Iglesia. La gloria de Dios en la Iglesia requería un discurso directo.

Responde con paciencia

Unos años más tarde, Pablo se encontró en una situación, que a primera vista, parecía ser similar. Había una continua controversia acerca de «las dietas y los días» en la iglesia de Roma. Algunos guardaban días especiales y se abstenían de ciertos alimentos. Era presumiblemente una controversia entre creyentes judíos y gentiles (siendo estos últimos mayoría en las iglesias después de la expulsión de los judíos y  judíos cristianos de Roma, ver Hch 18:1-2). Pablo tenía los ojos puestos en la gloria de Dios. ¿Cómo podrían los dos bandos de esta controversia “a una voz glorificar al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo” (Rom 15:6)?

  1. Sorprendentemente, los “fuertes”,  aquellos del “lado correcto” de la controversia (14:14), son los que deben abstenerse de insistir en que los demás adopten su postura y práctica “correcta”. La gloria de Dios es mejor vista cuando «los fuertes”acogen a «los débiles», porque esto es lo que Dios ha hecho en Cristo: “ Porque mientras aún éramos débiles…Cristo murió por los impíos” (5:6).
  2. Los hermanos en la fe son siervos de Cristo, no nuestros. Degradar o menospreciar al débil es despreciar al Señor de la gloria. (¿Recuerdas Mt 25:40?)
  3. Insistir en ejercer mi “libertad” en un tema controversial (comer carne, ignorar ciertos días, etc…) atenta contra la libertad misma. Significa que somos impulsados por nuestra “necesidad” interna más que por el amor. Estamos enfocados en nuestra propia gloria en vez de la gloria de Dios. Puesto que “ni aún Cristo se agradó a Sí mismo” (Rom 15:3), ¿deberíamos nosotros?

Estos ejemplos no son en absoluto exhaustivos, pero sí ilustran el punto de vista de Newton.  En todas las cosas, busca la gloria de Dios y guarda tu corazón. Los cristianos siempre tienen necesidad de ese consejo sabio.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Sinclair B. Ferguson
Sinclair B. Ferguson

El Dr. Sinclair B. Ferguson es maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries y profesor canciller de Teología Sistemática en el Reformed Theological Seminary. Anteriormente, se desempeñó como ministro principal de la First Presbyterian Church en Columbia, S.C., y ha escrito más de dos docenas de libros, incluyendo El Espíritu Santo y Solo en Cristo.

Entrenamiento en Seguridad

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un Niño

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Diez

Entrenamiento en Seguridad

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil años, un sabio dijo, “instruye (entrena) al niño en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él.” Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ¡Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niños. En este caso nos enseñan técnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas técnicas se aplican de forma correcta. A través de todas estas ideas podremos tener niños que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma

Jul 30 – Respuestas reales de un Dios real

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 30 – Respuestas reales de un Dios real

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/respuestas-reales-de-un-dios-real/

Annamarie Sauter: Revive 15 | Mujeres enseñando mujeres, Indianápolis Septiembre 25 y 26. ¿Quisieras estudiar la palabra de Dios más profunda y efectivamente para poder enseñarla a otras mujeres? Entonces este evento es para ti, contaremos con la presencia de Nancy Leigh DeMoss, Jen Wilkin y Lauren Chandler, dirigiendo la alabanza, acompáñanos no te lo pierdas.

Si estás interesada en enseñar o hablar a las mujeres uno de tus mayores recursos puede ser aprender de otros que han profundizado en preciosas verdades de la palabra de Dios., únete a Nancy Leigh Demos, Trillia Newbel, Andrea Griffin y Paula Hendricks para obtener sabiduría práctica en cómo comunicar más efectivamente la enseñanza de la palabra de Dios en tu entorno particular. Acompáñanos en Revive 15, mujeres enseñando mujeres, Indianápolis Septiembre 25 y 26 no te lo pierdas.

Carmen Espaillat: Kathy Helvey era una esposa y madre devota, involucrada en el ministerio de las familias. Ella partió con el Señor recientemente. Aquellos que estuvieron con ella en sus últimas semanas recuerdan la paz que controló su vida, aun cuando ella sufría los efectos de la leucemia. Kathy describe la fuente de esa paz.

Kathy Helvey: Hay un versículo en el Salmo 94 que dice, “Cuando mis inquietudes se multiplican dentro de mí, tus consuelos deleitan mi alma” (versículo 19). Para mí, la consolación es lo que Él dice, lo que Él promete.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh Demoss en la voz de Patricia de Saladín.

Muchas quizás ya han oído de nuestra amiga Kathy Helvey en múltiples ocasiones. Ella ha ofrecido consejos prácticos de cómo vivir la Palabra de Dios en las temporadas difíciles de la vida.

Ahora vamos a escuchar una grabación que Kathy realizó con un grupo de damas en el año 2007. Justamente, este grupo había escuchado a Nancy enseñar a través del libro de Habacuc. Y como parte de esta serie, escucharemos a Nancy hablar con Kim Wagner, Holly Elliff, María Johnson, y la fallecida Kathy Helvey.

Holly comenzará.

Holly Elliff: Antes que nada quiero decirles, que mientras leía el libro de Habacuc y durante este estudio de hoy, creo que, -comenzando en el capítulo 2 cuando comenzaste a hablar sobre Habacuc subiendo a la torre de vigilia para esperar en Dios- tuve esta visión sobre mí misma tratando de subir a la torre y de todas esas personitas agarrando mis tobillos y diciendo, “Mami, espera, espera, espera.” [Risas]

Tengo un montón de hijos. Literalmente, me senté ahí pensando, ¿Podré ser capaz de subirme a esa torre de vigilancia y decir, “me voy a sentar ahí hasta que Dios hable”? Entonces pensé, bueno, “Podría hacer eso a las 2:00 o a las 3:00 de la mañana. Habrá suficiente silencio”. Era casi cómico mientras pensaba en mí misma tratando de ponerme en esa posición.

Nancy: En una posición de escuchar al Señor y de esperar en Él.

Holly: . . . diciendo me voy a sentar ahí hasta que Dios responda. Sé que Dios tiene la forma de hacer que yo haga eso, pero era un cuadro bastante cómico.

Nancy: Sí, como una mamá, ¿cómo encuentras tiempo a solas con el Señor? ¿Cómo logras permanecer en quietud y callada y dejas que Él te hable?

Holly: Para mí, literalmente es, algunas veces a las 2:00 o 3:00 de la mañana cuando finalmente todo está tranquilo y callado y yo sé que es bastante seguro que nadie se despertará por un tiempo. Ahí es cuando yo puedo buscarlo a Él. He encontrado que aun unos pocos minutos en medio de mi día hacen una enorme diferencia.

Nancy: Sé que es así y Kim, tú también tienes días muy ocupados. Justo conversábamos que estás ahora mismo en una etapa de tu vida donde tus días están muy llenos. ¿Cómo encuentras ese tiempo para escuchar al Señor?

Kim Wagner: Si yo tengo que tener ese tiempo con el Señor. El Señor me enseñó hace algunos años, que si yo no me encontraba con Él primero… que El es todo mi sustento. La única manera en que yo puedo funcionar es reuniéndome con Él en primer lugar. Yo sé Holly que para ti es tarde en la noche. Pero en mi caso yo me tengo que reunir con el Señor a primera hora de la mañana.

Holly: En realidad, el mío es más temprano en la mañana que el tuyo.

Kim: ¡Correcto! Pero les he dicho a mis amigas, “ustedes no querrán estar alrededor de mí hasta que yo me haya encontrado con el Señor y es porque yo sé que Él necesita tratar conmigo a primera hora de la mañana”.

En realidad, ese es el tiempo más dulce para mi del día; el poder venir a Él, derramar mi corazón y simplemente buscarlo, preguntarle, Señor ¿Con cuáles áreas de mi corazón Tú necesitas tratar? ¿Cómo necesito rendirme a Ti? Entonces intercedo por otras personas que Él trae a mi corazón y a mi mente mientras lo busco a Él, antes de pasar a tener un tiempo en Su Palabra.

Yo soy esposa de pastor, y probablemente durante los primeros diez años como esposa de pastor, mi tiempo de quietud con el Señor era probablemente muy similar al de la mayoría de los cristianos. Yo apartaba ese tiempo un día sí y otro no. Recuerdo haber encontrado un diario mío, durante una de nuestras mudanzas de un pastorado a otro.

Un día revisando las cajas de la mudanza, saqué uno de mis diarios espirituales. Recuerdo haberlo hojeado y haber dicho, “wao, esto es bueno. Mira como el Señor se encontró conmigo aquí el 24 de octubre. Esta es una buena palabra. Esto está interesante”. Y me voy al próximo día: 25 de octubre, y luego paso la página y veo que la siguiente es el 24 de noviembre. Pero ¿Qué pasó entre el 25 de octubre y el 24 de noviembre?

El Señor realmente usó eso para redargüirme de que faltaban algunos días. Hojeando el diario pude darme cuenta de que mis tiempos de reunión con el Señor eran muy esporádicos. Entonces comencé a preguntarme, “Padre, ¿qué habrás querido hablar conmigo en aquellos días cuando yo no me detuve a encontrarme contigo? ¿Qué me perdí, que hubieras querido enseñarme Señor?”

Pero eso no fue suficiente para que yo tuviera convicción de pecado, me tomó un año más. Estábamos entonces viviendo en Indiana y yo viajé a Indianápolis para ministrar a alguien en el hospital. Mientras yo manejaba alegremente camino a ministrar en el nombre de Dios, el Espíritu Santo de manera tan fiel me habló y me dijo, “Kim, tú vas a ministrar a alguien, pero no tuviste un tiempo a sola conmigo, no te reuniste conmigo esta mañana. Tú no buscaste Mi rostro primero”.

Yo, en mi manera arrogante, orgullosa, frívola dije, “Dios yo me estoy encontrando contigo ahora. Estoy escuchando a Adrian Rogers ahora mismo en el radio”. Dios, clara y fielmente me habló y me dijo, “No, tú no buscaste Mi rostro esta mañana. No te encontraste conmigo esta mañana”.

Y es que hay tantas cosas en nuestras vidas, que hacen que esta se vuelva tan agitada, con los hijos, con responsabilidades, con personas que necesitan ser ministradas alrededor nuestro, así que podemos dejar que todas esas cosas desplacen las cosas más importantes. Y yo estoy tan agradecida por Lucas 10, por el ejemplo de María, alrededor de ella había muchas actividades ocurriendo.

Marta estaba haciendo muchas cosas buenas, muchas cosas que eran necesarias. Aquellos hombres necesitaban comer, pero María estaba haciendo lo más importante. Para mí -no estoy diciendo que es lo mismo para todo el mundo- pero para mí, Dios me ha mostrado que debo hacer esto a primera hora del día.

María Johnson: Bueno mira para mí es un poco diferente, porque la vida no siempre es tan ordenada cuando estás despierta toda la noche con un niño enfermo y todo lo demás. Yo amo las mañanas. Es mi tiempo favorito, el tiempo antes de la salida del sol. Simplemente salir con una taza de café, hasta envuelta en una frazada. Ahí están las estrellas, y estás tú y está el Señor. Ese es mi momento favorito.

Pero con cuatro hijos y seis nietos y el itinerario de trabajo de mi esposo, no siempre puedo hacer eso -levantarme a las 5 en punto o 4:30 o 6 a.m.- no cuando has estado despierta dos o tres horas con un hijo o un nieto enfermo o algo por el estilo.

Así que lo que el Señor comenzó a enseñarme del versículo 11 del Salmo 16 fue que yo era muy consistente con ese tiempo de quietud en la mañana, y comencé a enorgullecerme de ello. “En Su presencia hay plenitud de gozo”. Él comenzó a mostrarme que yo tenía que vivir cada momento en Su presencia. Cada momento.

Así que ya sea con un hijo enfermo o ayudando a mis hijos casados con sus hijos o a un vecino o en la iglesia, cualquier cosa que haga, cualquiera que sea la necesidad, es en ese momento que nos debemos dar cuenta de que Dios está ahí, y que Él ha hecho provisión para Su gloria en cualquiera que sea la circunstancia.

Esto no quiere decir que el tiempo con el Señor en Su Palabra no sea importante, es aún más que eso. ¿A dónde podremos huir de Su presencia? A ningún lugar.

Recuerdo estar transportándome en un subterráneo en Boston y decirle a mi prima, “Mira toda esa gente, de todas esas nacionalidades. No puedo soportar el pensar que van a morir y a quemarse en el infierno”. Es simplemente darnos cuenta de que Su presencia está en todos lados y que en Su presencia hay plenitud de gozo.

Mi lugar favorito, por supuesto, es delante de Él en Su Palabra en la quietud de la soledad. Pero Él desea que lo veamos en todo lugar, y en todo lugar que Él ha hecho provisión para Su gloria, ya sea señalando a las personas perdidas o indefensas o ministrando o sencillamente pasando un buen rato, quizás haciendo dibujos con tiza en la acera con los niños. En todo lugar Dios ha hecho provisión para Su gloria. Tenemos que recordar eso y recordar que siempre estamos en Su presencia. Siempre. Siempre.

Muy temprano en la vida a mi me enseñaron sobre ese tiempo de quietud. Vaya que lo hice. Dime que hacer, y seguiré esos tres pasos. Hay cierto orgullo en eso. Entonces Dios dijo, “No, es más que eso. Siempre estoy ahí, y he hecho provisión para Mi gloria dondequiera que te he colocado.”

Haciendo rompecabezas con los niños más pequeños, enseñando a las mujeres. No importa. Dios está ahí. Y nuestro propósito de estar allí…mi propósito es glorificarlo a Él.

Kathy Helvey: Nancy, tú mencionaste algo sobre la Palabra de Dios … estaba revisando mis notas aquí y no puedo encontrarlo. Si fuéramos realmente a creer la palabra y a vivirla, entonces nuestras vidas serían verdaderamente transformadas. Todo sería tan diferente. Pienso en ese pasaje de las Escrituras en Romanos donde dice, “Transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento” (Romanos 12:2, RV).

Ya que estamos hablando de tiempos de quietud y tiempo con el Señor, he notado que a medida que voy entrando en años, he tenido que caminar para ejercitarme para mantener el peso adecuado. Algo que me motiva a salir cada día a caminar es algo que comencé a hacer unos años atrás y es memorizar los Salmos porque es muy similar a la poesía. Fluye.

Así que comencé memorizando salmos diferentes. Me motivaba a mí misma a caminar llevando conmigo mis pequeñas tarjetas tamaño 3 x 5. Entonces sencillamente yo las citaba y las repetía una y otra vez. Mientras comenzaba a caminar, recordaba ese pequeño corito que dice, “Y Él camina conmigo y Él me habla”. Eso fue lo que comenzó a suceder.

Comencé a tener los mejores tiempos de quietud con el Señor, y aún los tengo, cuando estoy caminando sola. Soy muy egoísta con estas caminatas. La gente me ha dicho ‘déjame caminar contigo’. Le he dicho que no. Sencillamente necesito hacerlo sola. No podría encajar este tiempo en otro momento de mi agenda.

Nancy: Diles que ya tienes un compañero de caminata.

María: Eso es correcto, y yo lo amo. Así que mientras caminamos y mientras Él me habla, me lleno de gozo. Yo creo que C.S. Lewis escribió un libro, “Sorprendido por el gozo”, y eso fue lo que me pasó un día en nuestras caminatas.

Le estaba hablando a Dios sobre cierta situación y entonces comencé a citar un Salmo en una de esas pequeñas tarjetas. Al final comencé a orar esas mismas palabras a Dios. Antes eran meras memorizaciones, pero se transformaron en una parte de quién yo era, de la situación que atravesaba, de lo que yo quería decirle al Señor, y de lo que Él quería decir a mí.

De manera que muchos de los cambios en la vida han llegado a mí a través de memorizar la Palabra de Dios. Cuando era muy pequeña me dijeron -durante las vacaciones, en la escuela bíblica-cuán importante era memorizar la Palabra de Dios, pero yo no tenía idea. Ahora yo tengo muchas tarjetas pequeñas y simplemente camino y hablo. La Palabra de Dios se convierte en una oración de retorno a Él, y es muy emocionante.

Nancy: He encontrado que eso me ha pasado a mi misma aun en este estudio del libro de Habacuc. Mientras he meditado en el libro y lo he estudiado, he terminado memorizándolo. Ese último versículo, “DIOS, el Señor, es mi fortaleza; Él ha hecho mis pies como de ciervas, y por las alturas me hace caminar” (Habacuc 3:19).

Me encontré a mí misma necesitando tanto la fortaleza del Señor, y he obtenido fortaleza a través de las Escrituras que están ahora en mi corazón y diciendo por fe, “Dios el Señor es mi fortaleza. Señor, Tú eres mi fortaleza. Tú me haces sentir como las ciervas. Me haces caminar por las alturas”.

El preparar estas sesiones de grabación – todo esto es un alto llamado para mí; es difícil. Me consume más energía de la que tengo a mi disposición. Requiere más sabiduría de la que poseo. Por eso las Escrituras se vuelven muy personales; de manera que no es solamente Habacuc que dice eso. No es sólo un conocimiento intelectual para mí. Se convierte en parte de mi propio caminar con el Señor.

Kathy: Pregunto a las personas sobre su tiempo de quietud -muchas veces la mayor parte de las mujeres con las que hablo tienen diversos problemas, y les digo: “Y entonces, ¿Cómo es tu tiempo de quietud?” Y ellas me responden, “Bueno, yo oro todo el tiempo”. Entonces mi próxima pregunta es, “Bueno, eso es tremendo, pero ¿Cuándo escuchas?”

De eso estás hablando. Con tus pequeñas tarjetas- no solamente estás hablando con el Señor. Estás escuchando porque Él te está hablando a ti a través de Su Palabra. De esa manera es que Él nos habla y nos dirige, nos corrige, a través de Su Palabra, así que esa es una buena manera de hacer las dos cosas a la vez.

Kathy: Hay un versículo en el Salmo 94 y dice, “Cuando mis inquietudes se multiplican dentro de mí.” Otra versión dice, “En la multitud de mis pensamientos dentro de mí…” (Salmo 94:19,).

Nancy: ¡Todas conocemos ese versículo!

Kathy: Entonces la segunda parte es, “Tus consuelos deleitan mi alma”. Consolación, para mí, es lo que Él dice, lo que Él promete. Si no sé lo que Él me está diciendo, entonces cuando mis pensamientos ansiosos toman control y se multiplican y los miedos y las tensiones de la vida llegan y los demonios de la oscuridad vienen en medio de la noche, despertándome, siento miedo. Si no conozco la Palabra de Dios, si no la he escondido en mi corazón a través de memorizarla, entonces estoy perdida.

Kim: Es porque no hay nada para contrarrestar esas mentiras. No tienes entonces la verdad escondida en tu corazón…

Kathy: Puede tomar control de mi vida… y no podría transformar mi vida.. No podría confiar. No sólo debemos leer la Palabra de Dios, sino memorizarla.

Kim: Meditar en ella.

Kathy: Si la memorizamos, yo pienso que la promesa de Dios es, que retornará a nosotros.

Holly: Yo estoy de acuerdo, Kathy. Muchas de las mujeres con las que hablo ni siquiera han tomado sus Biblias y no entienden por qué no están obteniendo lo que necesitan del Señor. Ellas dicen “Dios no está escuchándome”.

Pensé en la determinación de Habacuc. Creo que fue sumamente honesto con Dios. Le dijo cuáles eran sus inquietudes. Pero luego estaba determinado a ponerse en un lugar donde él pudiera escuchar a Dios.

Creo que si no somos cuidadosas, echamos toda la culpa a Dios, sin aceptar la responsabilidad, estando la Palabra de Dios tan disponible.. Perdóname, pero siento que todo el mundo puede encontrar un tiempo en algún lugar para llegar a Dios.

Yo sé que hay momentos de crisis donde es sencillamente increíblemente difícil, pero a menos que estés en el lecho de muerte de un ser querido, o en una estadía en un hospital, o en algún momento de crisis, en la mayoría de nuestras vidas hay tiempo disponible.

Nancy: En realidad, es en esos momentos de crisis que muchas personas sí buscan a Dios.

Holly: Bueno, entonces es que recuerdas que Él está ahí.

Nancy: Es así.

Holly: Pero estamos tan poco preparadas para cuando esas cosas lleguen, porque en medio de nuestras vidas diarias, se nos olvida. No es que nos olvidemos. Sabemos. Nosotras simplemente no estamos lo suficientemente desesperadas para escuchar lo que Dios tiene que decirnos, esto significa, como mencionaba Nancy, que simplemente dependemos de nosotras mismas, y lo que tenemos es lo que tenemos apartadas de Él. Eso es tan aterrador para mí.

Kathy: Somos tan orientadas hacia los sentimientos, especialmente como mujeres. Lo que me llamó la atención durante toda esta sesión fue que Nancy decía una y otra vez que se trataba de una elección. Alguien una vez escribió un libro, “La fe no es un sentimiento”. Pensé, muy bien, la fe no es un sentimiento.

Algunas veces estamos tan consumidas con nuestros sentimientos debido al dolor, o con lo que sea, lo que sea que esté ocurriendo en nuestras vidas, que prefiero pensar en ello ahora como una elección contraria. Tengo que elegir contrario a todo lo que soy cuando me encuentro en esa situación. Eso es difícil de hacer a menos que yo haya invertido mientras todo iba bien… Si estoy caminando cerca del Señor.

Querido Habacuc, te amo. [Risa] Porque me senté allí pensando, ese es precisamente el interrogante de Habacuc. Esto es lo que es. Él está desconcertado, está confundido. Está furioso. No entiende nada. Él siente que ha sido abandonado, rechazado. ¿Dónde estás Tú, Dios?

Todos hemos estado ahí. Quiero seguir a ese hombre. Quiero ser un Habacuc y moverme, desde mis interrogantes, hacia donde terminamos en este libro – hacia la fe.

Holly: Yo me pregunto, cuando hablas con otras mujeres, ¿por qué es que no las ves haciendo esto? ¿Por qué no hacen las mujeres esta elección?

Hablé con una joven un par de semanas atrás. En el transcurso de la conversación quizás mencionó unas diez mujeres con las que ella ya había compartido lo que estaba ocurriendo en su vida. Cuando finalmente dije, “¿Has tenido tiempo de ir donde Dios sobre eso?” “No.” Realmente no lo había hecho. Ella era tan rápida para llegar a cualquier otra persona. Yo pienso que es muy peligroso poner tanto bálsamo sobre la herida que no necesitemos ir donde Dios, como lo hizo Habacuc.

María: Sin embargo, sale tan natural el ser independiente. Tú no le enseñas a un niño a decir, “Yo lo puedo hacer por mí mismo”. Tú le enseñas a compartir. Pienso que es parte de esto. Es una de las cosas, como Cathy ha dicho, que me gustó sobre este libro -es cuán real es Dios con Su Palabra. Él es tan práctico.

Las emociones son reales, y nosotras como mujeres sabemos eso. ¿Pero qué vamos hacer con esas emociones? Ahora bien, él tenía miedo. Estoy segura de que tenía preguntas. Habacuc tenía dudas. Él se preguntaba ¿cuánto tiempo y por qué? Las emociones son reales, pero no podemos enterrarlas, ni podemos negarlas, ignorarlas o medicarlas. Tenemos que aprender a correr hacia Dios.

Yo he visto esto una y otra vez. Él permite que esa presión nos llegue para recordarnos que lo necesitamos a Él porque tenemos la tendencia a ser tan autosuficientes. Yo puedo hacer esto por mí misma. Realmente pienso que es simplemente una actitud con la que nacemos. Estas cosas empiezan a ocurrir con tanta frecuencia en tu vida que empiezas a darte cuenta de que tú lo necesitas a Él.

Hubo una temporada en nuestra vida donde, por un periodo de ocho años, el mayor tiempo que pasamos sin una crisis importante fue de seis meses. Estoy hablando de muertes, hospitalizaciones, accidentes mayores, un hijo que casi muere, en tres ocasiones en esos seis meses. La temporada tranquila más extensa durante esos 8 años duró tan solo 6 meses.

Y aún así yo no cambiaría esos ocho años por nada en el mundo porque en medio de eso aprendí a correr hacia el Señor. Nuestra familia completa lo hizo. Cuando todo lo demás deja de funcionar, no ayuda, o no te satisface es cuando obtienes un vistazo de Dios. Son tiempos en los que necesitas respuestas reales. Necesitas un Dios real, y Él está ahí.

“JEHOVÁ preside en el diluvio, y se sienta Jehová como rey para siempre” (Salmo 29:10, RV). Ese es el versículo que el Señor me dio cuando me encontraba acompañando a mi hijo de 17 años que estaba irreconocible. Nadie sabía que ese era realmente él excepto su papa y yo; estaba tan mal herido. Simplemente me senté allí, y ese fue el versículo que el Señor me dio.

Ese fue el comienzo de ocho años corridos. Con un respiro de seis meses. Cosas grandes. Muchas muertes, cirugías, accidentes, pérdidas financieras. Y yo solo decía, ¿Cuánto tiempo Señor? Y ¿por qué? Él estaba ahí, y Él era suficiente.

Tenemos algunas experiencias como esas en la vida y puedes cantar al final como lo hizo Habacuc. Hay temporadas así. Digo, ese no es el único tiempo. Pero tienes una buena temporada de este tipo de cosas y comienzas a darte cuenta de que Dios es suficiente. A Él no le importa que le hagas esas preguntas honestas.

Antes de esa temporada, estábamos esperando en Dios en un momento que sentimos que Él nos había dirigido a adoptar a pesar de que nuestros primeros dos hijos tenían 13 y 15 años. Todo el mundo pensó que estábamos locos, pero realmente pensamos que Dios había dicho que había hijos específicos. No era que yo quería un bebé o que no teníamos un hijo o una hija, o que queríamos esto o aquello.

Estábamos esperando. Tomó 18 meses, mientras solamente toma 9 meses tener un bebé biológico. Fue una espera demasiado larga. Se mantenían cambiando a las trabajadoras sociales.

Bueno, una amiga mía que era muy valiente me llevó a almorzar un día. Yo me estaba quejando, como tú dijiste, quejas y quejas. Ella se inclinó hacia mí y me dijo, “María, tú no estás esperando por una trabajadora social, tú no estás esperando un hijo, no estás esperando que tu casa se venda, y no estás esperando el poder comprar una casa más grande” (porque vas a tener más niños). Ella dijo, “Estás esperando en el Señor”.

Si estamos en un restaurante con un camarero, alguien lo llama. ¿Qué hace este camarero o la camarera? Ellos esperan a que tú les hagas una señal, que hagas un gesto con la cabeza, o los llames, y ellos y vienen hacia ti. Esa fue la ilustración que el Señor me dio en ese segundo, que yo tenía que esperar en el Señor como lo haría un sirviente. Él me haría un gesto con la cabeza, me haría una señal cuando Él quisiera que yo me fuera o que me quedara, o que fuera a la derecha o a la izquierda. Nunca me olvidaré de eso. Estamos esperando en el Señor. Eso fue lo que hizo Habacuc. Él esperó hasta que Dios le respondió.

Carmen: Esa es María Johnson. También escuchamos de Kim Wagner, y Holly Elliff. Y escuchamos de Kathy Helvey, quién partió con el Señor hace unos años.

Estas mujeres escucharon mientras Nancy Leigh DeMoss enseñó esta serie Habacuc: del temor a la feLa conversación de hoy muestra cómo luce esta enseñanza de manera práctica día a día.

Alguien nos escribió:

Siento como si Dios me hubiese hablado a través de cada una de ustedes. He comenzado a levantarme temprano para pasar tiempo con el Señor y he comprobado lo fácil que es comparado a orar a través del día. Cuando voy al Señor primero, las cosas no me molestan tanto. Gracias a todas y gracias por este estudio sobre Habacuc.

En Aviva Nuestros Corazones estamos comprometidos a enseñar la Palabra de Dios de manera precisa y enseñarles cómo vivirla de manera práctica. Si quieres contribuir para que estas enseñanzas continúen siendo posibles, puedes hacer una donación visitando AvivaNuestrosCorazones.com. O puedes llamar al 1-800-569-5959. Si llamas, no dejes de indicar que deseas que tu donación se aplique al ministerio de alcance hispano.

Generalmente esperamos que haya respuesta para todas las preguntas. Pero en ocasiones hay preguntas que no tienen respuesta y eso también puede ser bueno. Aprende por qué en el próximo programa. Una vez más, escucharemos de parte de un grupo de amigas y recordaremos la vida de Kathy Helvey.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se especifique otra fuente.

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¿Cuál es su refugio?

Viernes 6 Noviembre


Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Salmo 46:1

Señor… yo cantaré de tu poder, y alabaré de mañana tu misericordia; porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi angustia.
Salmo 59:8, 16

¿Cuál es su refugio?

Esa mañana la prensa relató un suceso trágico ocurrido en el Monte Blanco (montaña más alta de la Unión Europea): cuatro alpinistas fueron sorprendidos por una fuerte tormenta a 4.000 metros de altura. Cegados por la nieve, entumecidos por el frío y frenados por la violencia del viento, trataron de llegar al refugio de Goûter, 100 metros más abajo. Solo dos de ellos, totalmente agotados, lo lograron. Los otros dos fueron hallados muertos mucho más tarde, bajo una espesa capa de nieve.

Cuando una tempestad azota nuestra vida (enfermedad, duelo, desempleo, separación…?), ¿dónde buscamos ayuda? ¿Encontramos refugio en el alcohol o la droga? ¿O en el olvido, multiplicando las actividades y distracciones? ¿Y después? Al levantar la cabeza nos volvemos a encontrar en el mismo punto de partida, ante la realidad: la tempestad sigue ahí.

Entonces, ¿quién puede ayudarnos realmente? Dios nos propone refugiarnos en aquel que quiere conducir las circunstancias de nuestra vida: Dios mismo. Desde siempre, ese Dios de compasión ha sostenido y levantado a hombres y mujeres desesperados. Depositando su confianza en él hallaron la fuerza para enfrentar la adversidad, encontraron un nuevo sentido a su vida trastornada y una razón para esperar.

Si está desconcertado, acérquese a Dios con humildad, sinceridad, fe, y déjele actuar. Él conoce las circunstancias de su vida y quiere darle la paz… ¡la paz con Dios!

Deuteronomio 30 – Juan 19:31-42 – Salmo 119:137-144 – Proverbios 27:1-2
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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