Ayuda Idónea – 6

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Familias Conforme a las Escrituras

6 – Ayuda Idónea

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde tambiƩn sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. AdemƔs, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

Ɓmense unos a otros con alegrĆ­a

Soldados de Jesucristo

Noviembre 6

Solid Joys en EspaƱol

Ɓmense unos a otros con alegrƭa

John Piper

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ĀæEn quĆ© consiste la fe que salva?

Coalición por el Evangelio

¿En qué consiste la fe que salva?

PAUL WASHER

Nota del editor: Este es un fragmento adaptado del libro El evangelio de Cristo JesĆŗs (Poiema Publicaciones, 2019). Puedes descargar una muestra gratuita visitando este enlace.

La Biblia define la fe como ā€œla certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se veā€ (He. 11:1). Esto nos lleva a una pregunta muy importante: ĀæCómo puede una persona razonable asegurarse de aquello que espera o cómo puede tener la convicción de que lo que Ć©l o ella nunca ha visto realmente existe?

La respuesta a esta pregunta se encuentra en el carĆ”cter de Dios, la veracidad de la Biblia, y el ministerio del EspĆ­ritu Santo. Podemos tener la certeza del perdón de pecados, la reconciliación con Dios y la esperanza de la vida eterna porque Dios ha prometido estas cosas en la Biblia (Tit. 1:2-3) y el EspĆ­ritu de Dios testifica a nuestros corazones que son verdad (Jn. 16:3; Ro. 8:14-16; GĆ”. 4:6; 1 Jn. 2:20, 27).

La fe salvadora consiste especialmente en confiar que Cristo es nuestro Salvador, y única justicia con Dios. Una de las evidencias mÔs grandes del arrepentimiento genuino es que no solo nos estamos alejando del pecado, sino también de confiar en nuestras propias virtudes, méritos u obras para ganarnos el derecho de estar delante de Dios.

La fe genuina incluye creer y depender de lo que Dios ha revelado sobre Sí mismo, sobre nosotros y sobre Su obra de salvación a través de Jesucristo

Nos damos cuenta de que toda nuestra supuesta justicia personal y buenas obras son como trapos de inmundicia (Is. 64:6), y las rechazamos firmemente como medios de salvación. Sabemos que si estamos reconciliados con Dios, no serĆ” como resultado de nuestras obras hacia Ɖl, sino como resultado de Su gran obra hacia nosotros a travĆ©s de Jesucristo. Estamos incondicionalmente de acuerdo con los siguientes versĆ­culos bĆ­blicos: 

ā€œSabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros tambiĆ©n hemos creĆ­do en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie serĆ” justificadoā€, GĆ”latas 2:16 (RVR60).

ā€œPero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impĆ­o, su fe le es contada por justiciaā€, Romanos 4:4-5 (RVR60).

ā€œPorque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se glorĆ­eā€, Efesios 2:8-9 (RVR60).

La fe ilustrada 

En la vida de Abraham, la Biblia nos provee una ilustración maravillosa de la fe genuina. Cuando Abraham y su esposa, Sara, habĆ­an pasado por mucho la edad de tener hijos, Dios les prometió un hijo. En respuesta a esta promesa, la Biblia declara que Abraham estaba ā€œplenamente convencido de que era tambiĆ©n poderoso para hacer todo lo que habĆ­a prometidoā€ (Ro. 4:21 RVR60). Abraham creyó a Dios, y esto le fue contado por justicia (Ro. 4:3). 

La fe salvadora consiste especialmente en confiar que Cristo es nuestro Salvador, y Ćŗnica justicia con Dios

En cuanto al evangelio, la fe genuina incluye creer y depender de lo que Dios ha revelado sobre Sí mismo, sobre nosotros y sobre Su obra de salvación a través de la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. Creer es estar completamente seguro de que Dios estÔ realmente dispuesto y es capaz de realizar lo que ha prometido a través de Jesucristo. Los próximos versículos bíblicos son una buena representación de lo que Dios ha prometido.

ā€œPorque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigĆ©nito, para que todo aquel que en Ć©l cree, no se pierda, mas tenga vida eternaā€, Juan 3:16 (RVR60).

ā€œMas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Diosā€, Juan 1:12 (RVR60).

ā€œ[JesĆŗs dijo] ā€˜De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrĆ” a condenación, mas ha pasado de muerte a vidaā€™ā€, Juan 5:24 (RVR60).

Autoexamen

 ĀæEstĆ”s creyendo? Debemos creer en Jesucristo para ser salvos. La pregunta que ahora queda por responder es personal: ĀæHas creĆ­do? ĀæEstĆ”s creyendo, confiando y dependiendo de la persona y obra de Jesucristo? Las siguientes preguntas explicativas te ayudarĆ”n a determinar si la fe genuina es una realidad en tu vida. 

  1. ĀæEstĆ”s convencido de que la salvación no se encuentra en otro nombre sino en el de Jesucristo? ĀæEstĆ”s convencido de que las afirmaciones de todos los demĆ”s supuestos profetas y salvadores son falsos? ĀæLe confĆ­as tu bienestar eterno al poder y fidelidad de una sola persona, JesĆŗs de Nazaret? 
  2. ¿EstÔs convencido de que la salvación no es un resultado de tu propia virtud o mérito? ¿EstÔs convencido de que incluso tus hechos mÔs justos son como trapos de inmundicia delante de Dios? ¿EstÔs convencido de que la salvación por obras es totalmente inútil?
  3. ĀæHas puesto toda tu confianza en el Hijo de Dios para que te salve de tus pecados? ĀæEstĆ”s dependiendo de Ɖl para que te enseƱe la verdad de la Biblia, perdone tus pecados por Su sangre y cambie tu corazón por Su EspĆ­ritu?

Si puedes responder de manera afirmativa a estas preguntas, es un indicador de que Dios ha estado y estÔ obrando en tu corazón, iluminando tu mente para que veas la verdad y creas para salvación.

Si estamos reconciliados con Dios, no serƔ como resultado de nuestras obras, sino de Su gran obra hacia nosotros a travƩs de Jesucristo

Si no puedes responder de manera afirmativa a estas preguntas, pero deseas la salvación, entonces sigue buscando a Dios en Su Palabra (la Biblia) y en oración. Reconsidera los versĆ­culos de la Biblia que hemos estudiado y examina tu vida a la luz de ellos. Sigue clamando a Dios para vencer tu incredulidad y para que te salve. La Biblia promete: ā€œPorque todo aquel que invocare el nombre del SeƱor, serĆ” salvoā€ (Ro. 10:13, RVR60). Sigue buscĆ”ndolo en Su Palabra hasta que el EspĆ­ritu de Dios te dĆ© la seguridad de que eres un hijo de Dios.

ā€œEl EspĆ­ritu mismo da testimonio a nuestro espĆ­ritu, de que somos hijos de Diosā€, Romanos 8:16 (RVR60).

ā€œY por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el EspĆ­ritu de su Hijo, el cual clama: Ā”Abba, Padre!ā€,Ā GĆ”latas 4:6 (RVR60).

Paul Washer fue misionero en Perú durante 10 años. Ahora sirve en la sociedad misionera HeartCry. Paul y su esposa Charo tienen cuatro hijos: Ian, Evan, Rowan, y Bronwyn.

Considera la gloria de Dios

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Considera la gloria de Dios

Sinclair B. Ferguson

Nota del editor: Esta es la cuarta parte de la serie de articulos de Tabletalk Magazine referente al tema de la controversia

John Newton (1725–1807) es mejor conocido hoy dĆ­a por sus grandes himnos (incluyendo a ā€œSublime Graciaā€ y ā€œGlorias mil de Ti se cuentanā€). Pero en su Ć©poca, era quizĆ”s mĆ”s reconocido por su habilidad para escribir cartas: ā€œel gran director de almas a travĆ©s del correoā€, como alguien lo llamó.  Tal era el valor de su correspondencia que publicó varios volĆŗmenes de sus cartas (incluyendo una de sus cartas a su esposa, que provocó el comentario de un crĆ­tico, su amigo Richard Cecil, de que las esposas estarĆ­an en Ć©xtasis leyendo tales cartas de amor, mientras que Ā«nosotros (los maridos) podrĆ­amos sufrir una pĆ©rdida de estima por no escribirles cartas tan galantesĀ»).

En varias de sus cartas, Ć©l comenta sobre el tema de la controversia. Le disgustaba mucho. (SerĆ­a algo trĆ”gico tener un Ā«gustoĀ» por tal cosa, Āæno?). TambiĆ©n tenĆ­a la sensación de no ser apto para ella.. Ɖl comentó que ā€œno solo era desagradable para mi gusto, sino que realmente estaba fuera de mi alcanceā€. Pero la falta de experiencia no es necesariamente un obstĆ”culo para que uno pueda dar consejos bĆ­blicos. Newton constantemente buscaba dar tal consejo. (ĀæAcaso no animó a William Wilberforce durante la gran controversia pĆŗblica del trĆ”fico de esclavos?) En un tiempo en que sólo un nĆŗmero insignificante de ministros anglicanos eran evangĆ©licos, Ć©l estaba particularmente consciente de que los calvinistas, siendo por mucho la minorĆ­a, podrĆ­an con frecuencia sentirse obligados a involucrarse en controversias.

Es seguramente por esta razón que una de sus preocupaciones principales era que si vamos a entrar en controversia, nuestra perspectiva necesita ser dominada por el tema de la gloria de Dios. ā€œSi actuamos en un espĆ­ritu equivocadoĀ» escribe, Ā«traeremos poca gloria a Diosā€. La primera pregunta del Catecismo Menor de Westminster es relevante aquĆ­ como en todas partes: ĀæCómo hablo, escribo o actĆŗo en situaciones de controversia para que Dios sea mĆ”s glorificado?

Este es el principio bĆ”sico, pero necesita ser detallado. Newton se dio cuenta de que a veces nos involucramos en controversia supuestamente Ā«para la gloria de Diosā€, pero estamos ciegos a las maneras en que nuestras propias motivaciones impactan y se manifiestan en nuestro discurso y en nuestras acciones. La rĆŗbrica ā€œpara la gloria de Diosā€ debe transformar la manera en que los cristianos responden ante la controversia.

ā€œPara la gloria de Diosā€ no requiere una respuesta monolĆ­tica a cada controversia. Las circunstancias influyen en cada caso. No echamos las perlas delante de los cerdos.

Aquí hay tres ejemplos de controversia. En el primero, el silencio es la reacción apropiada para glorificar a Dios; en el segundo, la confrontación; y en el tercero, la paciencia. ¿Por qué respuestas tan distintas?

Guarda silencio

IsaĆ­as 36 describe vĆ­vidamente cómo  Senaquerib de Asiria atacó a JudĆ”. El Rabsaces (un oficial asirio) trató de provocar controversia. Ɖl habló, como reconoció EzequĆ­as ā€œpara injuriar al Dios vivoā€ (Is 37:17). Pero los lĆ­deres siguieron el consejo del rey: ā€œPero ellos se quedaron callados y no respondieron palabra algunaā€ (Is 36:21). ĀæCómo terminó la historia? Dios vindicó su respuesta. El Ć”ngel del SeƱor mató a 185,000 asirios. Senaquerib se retiró.

¿No habría sido mÔs osado, mÔs «fiel», entablar una controversia verbal en defensa del Señor? ¿Por qué el silencio? Por tres razones:

  1. Las palabras belicosas no habrĆ­an defendido la gloria del SeƱor aquĆ­. En tales momentos, esperamos que el SeƱor defienda Su propia gloria y no se la dĆ© a otros.
  2. Defendemos mejor la gloria de Dios al hablar primero con Ɖl acerca de los incrĆ©dulos en lugar de hablar primero de Ɖl a los incrĆ©dulos. De ahĆ­ la oración de EzequĆ­as: ā€œSeƱor, Dios nuestro, lĆ­branos de su mano para que todos los reinos de la tierra sepan que solo tĆŗ, oh SeƱor, eres Diosā€ (37:20). Desgraciadamente, no todos los fervientes polĆ©micos son fervientes intercesores.
  3. Podemos manchar la gloria del SeƱor —como sugiere Newton— por la manera en que respondemos a la controversia. El insulto del hombre a Dios no es revertido por nuestro insulto al hombre.

Habla directamente

Un incidente menos público pero no menos asombroso, tomó lugar en la Iglesia primitiva.

Imagina la tensa atmósfera: Simón Pedro comĆ­a con los gentiles. Luego vinieron ā€œalgunos de parte de Jacoboā€ (GĆ”l 2:12). Pedro se apartó, tal como lo hicieron otros cristianos judĆ­os, ā€œaun BernabĆ©ā€ (vs. 11-14). ĀæCómo respondió Pablo? Ɖl se ā€œopuso a (Pedro) cara a caraā€ (v.11).

Pablo tenĆ­a la razón. Pero Āæpor quĆ© fue esta una respuesta que glorificó a Dios, en lugar  de guardar silencio en deferencia a Pedro y BernabĆ©, evitando asĆ­ la vergüenza y la posible división?

  1. Los protagonistas estaban presentes y creĆ­an el mismo Evangelio. Pablo no esperó para luego hablar mal de Pedro. Hizo la parte difĆ­cil. Le habló directa y personalmente. Eso glorifica a Dios porque sigue un patrón bĆ­blico (Mt 18:15; Stg 4:17).
  2. El corazón mismo del Evangelio estaba en juego aquĆ­ (como Pablo seƱala en GĆ”l 2:15-21).
  3. Ministros ā€œordenadosā€ del Evangelio estaban involucrados, no un individuo comĆŗn y corriente. La desviación tanto de Pedro como de BernabĆ© llevarĆ­a a la desviación de otros y a una desastrosa ruptura de toda la Iglesia. La gloria de Dios en la Iglesia requerĆ­a un discurso directo.

Responde con paciencia

Unos aƱos mĆ”s tarde, Pablo se encontró en una situación, que a primera vista, parecĆ­a ser similar. HabĆ­a una continua controversia acerca de Ā«las dietas y los dĆ­asĀ» en la iglesia de Roma. Algunos guardaban dĆ­as especiales y se abstenĆ­an de ciertos alimentos. Era presumiblemente una controversia entre creyentes judĆ­os y gentiles (siendo estos Ćŗltimos mayorĆ­a en las iglesias despuĆ©s de la expulsión de los judĆ­os y  judĆ­os cristianos de Roma, ver Hch 18:1-2). Pablo tenĆ­a los ojos puestos en la gloria de Dios. ĀæCómo podrĆ­an los dos bandos de esta controversia ā€œa una voz glorificar al Dios y Padre de nuestro SeƱor Jesucristoā€ (Rom 15:6)?

  1. Sorprendentemente, los ā€œfuertesā€,  aquellos del ā€œlado correctoā€ de la controversia (14:14), son los que deben abstenerse de insistir en que los demĆ”s adopten su postura y prĆ”ctica ā€œcorrectaā€. La gloria de Dios es mejor vista cuando Ā«los fuertesā€acogen a Ā«los dĆ©bilesĀ», porque esto es lo que Dios ha hecho en Cristo: ā€œ Porque mientras aĆŗn Ć©ramos dĆ©biles…Cristo murió por los impĆ­osā€ (5:6).
  2. Los hermanos en la fe son siervos de Cristo, no nuestros. Degradar o menospreciar al dĆ©bil es despreciar al SeƱor de la gloria. (ĀæRecuerdas Mt 25:40?)
  3. Insistir en ejercer mi ā€œlibertadā€ en un tema controversial (comer carne, ignorar ciertos dĆ­as, etc…) atenta contra la libertad misma. Significa que somos impulsados por nuestra ā€œnecesidadā€ interna mĆ”s que por el amor. Estamos enfocados en nuestra propia gloria en vez de la gloria de Dios. Puesto que ā€œni aĆŗn Cristo se agradó a SĆ­ mismoā€ (Rom 15:3), ĀædeberĆ­amos nosotros?

Estos ejemplos no son en absoluto exhaustivos, pero sĆ­ ilustran el punto de vista de Newton.  En todas las cosas, busca la gloria de Dios y guarda tu corazón. Los cristianos siempre tienen necesidad de ese consejo sabio.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Sinclair B. Ferguson
Sinclair B. Ferguson

El Dr. Sinclair B. Ferguson es maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries y profesor canciller de Teología SistemÔtica en el Reformed Theological Seminary. Anteriormente, se desempeñó como ministro principal de la First Presbyterian Church en Columbia, S.C., y ha escrito mÔs de dos docenas de libros, incluyendo El Espíritu Santo y Solo en Cristo.

Entrenamiento en Seguridad

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un NiƱo

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Diez –

Entrenamiento en Seguridad

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil aƱos, un sabio dijo, ā€œinstruye (entrena) al niƱo en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartarĆ” de Ć©l.ā€ Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ”Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niƱos. En este caso nos enseƱan tƩcnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas tƩcnicas se aplican de forma correcta. A travƩs de todas estas ideas podremos tener niƱos que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma

Jul 30 – Respuestas reales de un Dios real

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 30 – Respuestas reales de un Dios real

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/respuestas-reales-de-un-dios-real/

Annamarie Sauter: Revive 15 | Mujeres enseƱando mujeres, IndianĆ”polis Septiembre 25 y 26. ĀæQuisieras estudiar la palabra de Dios mĆ”s profunda y efectivamente para poder enseƱarla a otras mujeres? Entonces este evento es para ti, contaremos con la presencia de Nancy Leigh DeMoss, Jen Wilkin y Lauren Chandler, dirigiendo la alabanza, acompƔƱanos no te lo pierdas.

Si estÔs interesada en enseñar o hablar a las mujeres uno de tus mayores recursos puede ser aprender de otros que han profundizado en preciosas verdades de la palabra de Dios., únete a Nancy Leigh Demos, Trillia Newbel, Andrea Griffin y Paula Hendricks para obtener sabiduría prÔctica en cómo comunicar mÔs efectivamente la enseñanza de la palabra de Dios en tu entorno particular. AcompÔñanos en Revive 15, mujeres enseñando mujeres, IndianÔpolis Septiembre 25 y 26 no te lo pierdas.

Carmen Espaillat: Kathy Helvey era una esposa y madre devota, involucrada en el ministerio de las familias. Ella partió con el SeƱor recientemente. Aquellos que estuvieron con ella en sus Ćŗltimas semanas recuerdan la paz que controló su vida, aun cuando ella sufrĆ­a los efectos de la leucemia. Kathy describe la fuente de esa paz.

Kathy Helvey: Hay un versĆ­culo en el Salmo 94 que dice, Ā«Cuando mis inquietudes se multiplican dentro de mĆ­, tus consuelos deleitan mi almaĀ» (versĆ­culo 19). Para mĆ­, la consolación es lo que Ɖl dice, lo que Ɖl promete.

Carmen: EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh Demoss en la voz de Patricia de SaladĆ­n.

Muchas quizÔs ya han oído de nuestra amiga Kathy Helvey en múltiples ocasiones. Ella ha ofrecido consejos prÔcticos de cómo vivir la Palabra de Dios en las temporadas difíciles de la vida.

Ahora vamos a escuchar una grabación que Kathy realizó con un grupo de damas en el año 2007. Justamente, este grupo había escuchado a Nancy enseñar a través del libro de Habacuc. Y como parte de esta serie, escucharemos a Nancy hablar con Kim Wagner, Holly Elliff, María Johnson, y la fallecida Kathy Helvey.

Holly comenzarĆ”.

Holly Elliff: Antes que nada quiero decirles, que mientras leĆ­a el libro de Habacuc y durante este estudio de hoy, creo que, -comenzando en el capĆ­tulo 2 cuando comenzaste a hablar sobre Habacuc subiendo a la torre de vigilia para esperar en Dios- tuve esta visión sobre mĆ­ misma tratando de subir a la torre y de todas esas personitas agarrando mis tobillos y diciendo, Ā«Mami, espera, espera, espera.Ā» [Risas]

Tengo un montón de hijos. Literalmente, me senté ahí pensando, ¿Podré ser capaz de subirme a esa torre de vigilancia y decir, «me voy a sentar ahí hasta que Dios hable»? Entonces pensé, bueno, «Podría hacer eso a las 2:00 o a las 3:00 de la mañana. HabrÔ suficiente silencio». Era casi cómico mientras pensaba en mí misma tratando de ponerme en esa posición.

Nancy: En una posición de escuchar al SeƱor y de esperar en Ɖl.

Holly: . . . diciendo me voy a sentar ahĆ­ hasta que Dios responda. SĆ© que Dios tiene la forma de hacer que yo haga eso, pero era un cuadro bastante cómico.

Nancy: SĆ­, como una mamĆ”, Āæcómo encuentras tiempo a solas con el SeƱor? ĀæCómo logras permanecer en quietud y callada y dejas que Ɖl te hable?

Holly: Para mĆ­, literalmente es, algunas veces a las 2:00 o 3:00 de la maƱana cuando finalmente todo estĆ” tranquilo y callado y yo sĆ© que es bastante seguro que nadie se despertarĆ” por un tiempo. AhĆ­ es cuando yo puedo buscarlo a Ɖl. He encontrado que aun unos pocos minutos en medio de mi dĆ­a hacen una enorme diferencia.

Nancy: SĆ© que es asĆ­ y Kim, tĆŗ tambiĆ©n tienes dĆ­as muy ocupados. Justo conversĆ”bamos que estĆ”s ahora mismo en una etapa de tu vida donde tus dĆ­as estĆ”n muy llenos. ĀæCómo encuentras ese tiempo para escuchar al SeƱor?

Kim Wagner: Si yo tengo que tener ese tiempo con el SeƱor. El SeƱor me enseñó hace algunos aƱos, que si yo no me encontraba con Ɖl primero… que El es todo mi sustento. La Ćŗnica manera en que yo puedo funcionar es reuniĆ©ndome con Ɖl en primer lugar. Yo sĆ© Holly que para ti es tarde en la noche. Pero en mi caso yo me tengo que reunir con el SeƱor a primera hora de la maƱana.

Holly: En realidad, el mĆ­o es mĆ”s temprano en la maƱana que el tuyo.

Kim: Ā”Correcto! Pero les he dicho a mis amigas, Ā«ustedes no querrĆ”n estar alrededor de mĆ­ hasta que yo me haya encontrado con el SeƱor y es porque yo sĆ© que Ɖl necesita tratar conmigo a primera hora de la maƱanaĀ».

En realidad, ese es el tiempo mĆ”s dulce para mi del dĆ­a; el poder venir a Ɖl, derramar mi corazón y simplemente buscarlo, preguntarle, SeƱor ĀæCon cuĆ”les Ć”reas de mi corazón TĆŗ necesitas tratar? ĀæCómo necesito rendirme a Ti? Entonces intercedo por otras personas que Ɖl trae a mi corazón y a mi mente mientras lo busco a Ɖl, antes de pasar a tener un tiempo en Su Palabra.

Yo soy esposa de pastor, y probablemente durante los primeros diez aƱos como esposa de pastor, mi tiempo de quietud con el SeƱor era probablemente muy similar al de la mayorƭa de los cristianos. Yo apartaba ese tiempo un dƭa sƭ y otro no. Recuerdo haber encontrado un diario mƭo, durante una de nuestras mudanzas de un pastorado a otro.

Un día revisando las cajas de la mudanza, saqué uno de mis diarios espirituales. Recuerdo haberlo hojeado y haber dicho, «wao, esto es bueno. Mira como el Señor se encontró conmigo aquí el 24 de octubre. Esta es una buena palabra. Esto estÔ interesante». Y me voy al próximo día: 25 de octubre, y luego paso la pÔgina y veo que la siguiente es el 24 de noviembre. Pero ¿Qué pasó entre el 25 de octubre y el 24 de noviembre?

El Señor realmente usó eso para redargüirme de que faltaban algunos días. Hojeando el diario pude darme cuenta de que mis tiempos de reunión con el Señor eran muy esporÔdicos. Entonces comencé a preguntarme, «Padre, ¿qué habrÔs querido hablar conmigo en aquellos días cuando yo no me detuve a encontrarme contigo? ¿Qué me perdí, que hubieras querido enseñarme Señor?»

Pero eso no fue suficiente para que yo tuviera convicción de pecado, me tomó un año mÔs. EstÔbamos entonces viviendo en Indiana y yo viajé a IndianÔpolis para ministrar a alguien en el hospital. Mientras yo manejaba alegremente camino a ministrar en el nombre de Dios, el Espíritu Santo de manera tan fiel me habló y me dijo, «Kim, tú vas a ministrar a alguien, pero no tuviste un tiempo a sola conmigo, no te reuniste conmigo esta mañana. Tú no buscaste Mi rostro primero».

Yo, en mi manera arrogante, orgullosa, frívola dije, «Dios yo me estoy encontrando contigo ahora. Estoy escuchando a Adrian Rogers ahora mismo en el radio». Dios, clara y fielmente me habló y me dijo, «No, tú no buscaste Mi rostro esta mañana. No te encontraste conmigo esta mañana».

Y es que hay tantas cosas en nuestras vidas, que hacen que esta se vuelva tan agitada, con los hijos, con responsabilidades, con personas que necesitan ser ministradas alrededor nuestro, asƭ que podemos dejar que todas esas cosas desplacen las cosas mƔs importantes. Y yo estoy tan agradecida por Lucas 10, por el ejemplo de Marƭa, alrededor de ella habƭa muchas actividades ocurriendo.

Marta estaba haciendo muchas cosas buenas, muchas cosas que eran necesarias. Aquellos hombres necesitaban comer, pero Marƭa estaba haciendo lo mƔs importante. Para mƭ -no estoy diciendo que es lo mismo para todo el mundo- pero para mƭ, Dios me ha mostrado que debo hacer esto a primera hora del dƭa.

MarĆ­a Johnson: Bueno mira para mĆ­ es un poco diferente, porque la vida no siempre es tan ordenada cuando estĆ”s despierta toda la noche con un niƱo enfermo y todo lo demĆ”s. Yo amo las maƱanas. Es mi tiempo favorito, el tiempo antes de la salida del sol. Simplemente salir con una taza de cafĆ©, hasta envuelta en una frazada. AhĆ­ estĆ”n las estrellas, y estĆ”s tĆŗ y estĆ” el SeƱor. Ese es mi momento favorito.

Pero con cuatro hijos y seis nietos y el itinerario de trabajo de mi esposo, no siempre puedo hacer eso -levantarme a las 5 en punto o 4:30 o 6 a.m.- no cuando has estado despierta dos o tres horas con un hijo o un nieto enfermo o algo por el estilo.

AsĆ­ que lo que el SeƱor comenzó a enseƱarme del versĆ­culo 11 del Salmo 16 fue que yo era muy consistente con ese tiempo de quietud en la maƱana, y comencĆ© a enorgullecerme de ello. Ā«En Su presencia hay plenitud de gozoĀ». Ɖl comenzó a mostrarme que yo tenĆ­a que vivir cada momento en Su presencia. Cada momento.

AsĆ­ que ya sea con un hijo enfermo o ayudando a mis hijos casados con sus hijos o a un vecino o en la iglesia, cualquier cosa que haga, cualquiera que sea la necesidad, es en ese momento que nos debemos dar cuenta de que Dios estĆ” ahĆ­, y que Ɖl ha hecho provisión para Su gloria en cualquiera que sea la circunstancia.

Esto no quiere decir que el tiempo con el Señor en Su Palabra no sea importante, es aún mÔs que eso. ¿A dónde podremos huir de Su presencia? A ningún lugar.

Recuerdo estar transportÔndome en un subterrÔneo en Boston y decirle a mi prima, «Mira toda esa gente, de todas esas nacionalidades. No puedo soportar el pensar que van a morir y a quemarse en el infierno». Es simplemente darnos cuenta de que Su presencia estÔ en todos lados y que en Su presencia hay plenitud de gozo.

Mi lugar favorito, por supuesto, es delante de Ɖl en Su Palabra en la quietud de la soledad. Pero Ɖl desea que lo veamos en todo lugar, y en todo lugar que Ɖl ha hecho provisión para Su gloria, ya sea seƱalando a las personas perdidas o indefensas o ministrando o sencillamente pasando un buen rato, quizĆ”s haciendo dibujos con tiza en la acera con los niƱos. En todo lugar Dios ha hecho provisión para Su gloria. Tenemos que recordar eso y recordar que siempre estamos en Su presencia. Siempre. Siempre.

Muy temprano en la vida a mi me enseñaron sobre ese tiempo de quietud. Vaya que lo hice. Dime que hacer, y seguiré esos tres pasos. Hay cierto orgullo en eso. Entonces Dios dijo, «No, es mÔs que eso. Siempre estoy ahí, y he hecho provisión para Mi gloria dondequiera que te he colocado.»

Haciendo rompecabezas con los niƱos mĆ”s pequeƱos, enseƱando a las mujeres. No importa. Dios estĆ” ahĆ­. Y nuestro propósito de estar allĆ­…mi propósito es glorificarlo a Ɖl.

Kathy Helvey: Nancy, tĆŗ mencionaste algo sobre la Palabra de Dios … estaba revisando mis notas aquĆ­ y no puedo encontrarlo. Si fuĆ©ramos realmente a creer la palabra y a vivirla, entonces nuestras vidas serĆ­an verdaderamente transformadas. Todo serĆ­a tan diferente. Pienso en ese pasaje de las Escrituras en Romanos donde dice, Ā«Transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimientoĀ» (Romanos 12:2, RV).

Ya que estamos hablando de tiempos de quietud y tiempo con el SeƱor, he notado que a medida que voy entrando en aƱos, he tenido que caminar para ejercitarme para mantener el peso adecuado. Algo que me motiva a salir cada dƭa a caminar es algo que comencƩ a hacer unos aƱos atrƔs y es memorizar los Salmos porque es muy similar a la poesƭa. Fluye.

AsĆ­ que comencĆ© memorizando salmos diferentes. Me motivaba a mĆ­ misma a caminar llevando conmigo mis pequeƱas tarjetas tamaƱo 3 x 5. Entonces sencillamente yo las citaba y las repetĆ­a una y otra vez. Mientras comenzaba a caminar, recordaba ese pequeƱo corito que dice, Ā«Y Ɖl camina conmigo y Ɖl me hablaĀ». Eso fue lo que comenzó a suceder.

ComencĆ© a tener los mejores tiempos de quietud con el SeƱor, y aĆŗn los tengo, cuando estoy caminando sola. Soy muy egoĆ­sta con estas caminatas. La gente me ha dicho ‘dĆ©jame caminar contigo’. Le he dicho que no. Sencillamente necesito hacerlo sola. No podrĆ­a encajar este tiempo en otro momento de mi agenda.

Nancy: Diles que ya tienes un compaƱero de caminata.

MarĆ­a: Eso es correcto, y yo lo amo. AsĆ­ que mientras caminamos y mientras Ɖl me habla, me lleno de gozo. Yo creo que C.S. Lewis escribió un libro, Ā«Sorprendido por el gozoĀ», y eso fue lo que me pasó un dĆ­a en nuestras caminatas.

Le estaba hablando a Dios sobre cierta situación y entonces comencĆ© a citar un Salmo en una de esas pequeƱas tarjetas. Al final comencĆ© a orar esas mismas palabras a Dios. Antes eran meras memorizaciones, pero se transformaron en una parte de quiĆ©n yo era, de la situación que atravesaba, de lo que yo querĆ­a decirle al SeƱor, y de lo que Ɖl querĆ­a decir a mĆ­.

De manera que muchos de los cambios en la vida han llegado a mĆ­ a travĆ©s de memorizar la Palabra de Dios. Cuando era muy pequeƱa me dijeron -durante las vacaciones, en la escuela bĆ­blica-cuĆ”n importante era memorizar la Palabra de Dios, pero yo no tenĆ­a idea. Ahora yo tengo muchas tarjetas pequeƱas y simplemente camino y hablo. La Palabra de Dios se convierte en una oración de retorno a Ɖl, y es muy emocionante.

Nancy: He encontrado que eso me ha pasado a mi misma aun en este estudio del libro de Habacuc. Mientras he meditado en el libro y lo he estudiado, he terminado memorizĆ”ndolo. Ese Ćŗltimo versĆ­culo, Ā«DIOS, el SeƱor, es mi fortaleza; Ɖl ha hecho mis pies como de ciervas, y por las alturas me hace caminarĀ» (Habacuc 3:19).

Me encontré a mí misma necesitando tanto la fortaleza del Señor, y he obtenido fortaleza a través de las Escrituras que estÔn ahora en mi corazón y diciendo por fe, «Dios el Señor es mi fortaleza. Señor, Tú eres mi fortaleza. Tú me haces sentir como las ciervas. Me haces caminar por las alturas».

El preparar estas sesiones de grabación – todo esto es un alto llamado para mĆ­; es difĆ­cil. Me consume mĆ”s energĆ­a de la que tengo a mi disposición. Requiere mĆ”s sabidurĆ­a de la que poseo. Por eso las Escrituras se vuelven muy personales; de manera que no es solamente Habacuc que dice eso. No es sólo un conocimiento intelectual para mĆ­. Se convierte en parte de mi propio caminar con el SeƱor.

Kathy: Pregunto a las personas sobre su tiempo de quietud -muchas veces la mayor parte de las mujeres con las que hablo tienen diversos problemas, y les digo: Ā«Y entonces, ĀæCómo es tu tiempo de quietud?Ā» Y ellas me responden, Ā«Bueno, yo oro todo el tiempoĀ». Entonces mi próxima pregunta es, Ā«Bueno, eso es tremendo, pero ĀæCuĆ”ndo escuchas?Ā»

De eso estĆ”s hablando. Con tus pequeƱas tarjetas- no solamente estĆ”s hablando con el SeƱor. EstĆ”s escuchando porque Ɖl te estĆ” hablando a ti a travĆ©s de Su Palabra. De esa manera es que Ɖl nos habla y nos dirige, nos corrige, a travĆ©s de Su Palabra, asĆ­ que esa es una buena manera de hacer las dos cosas a la vez.

Kathy: Hay un versĆ­culo en el Salmo 94 y dice, Ā«Cuando mis inquietudes se multiplican dentro de mĆ­.Ā» Otra versión dice, Ā«En la multitud de mis pensamientos dentro de mí…» (Salmo 94:19,).

Nancy: Ā”Todas conocemos ese versĆ­culo!

Kathy: Entonces la segunda parte es, Ā«Tus consuelos deleitan mi almaĀ». Consolación, para mĆ­, es lo que Ɖl dice, lo que Ɖl promete. Si no sĆ© lo que Ɖl me estĆ” diciendo, entonces cuando mis pensamientos ansiosos toman control y se multiplican y los miedos y las tensiones de la vida llegan y los demonios de la oscuridad vienen en medio de la noche, despertĆ”ndome, siento miedo. Si no conozco la Palabra de Dios, si no la he escondido en mi corazón a travĆ©s de memorizarla, entonces estoy perdida.

Kim: Es porque no hay nada para contrarrestar esas mentiras. No tienes entonces la verdad escondida en tu corazón…

Kathy: Puede tomar control de mi vida… y no podrĆ­a transformar mi vida.. No podrĆ­a confiar. No sólo debemos leer la Palabra de Dios, sino memorizarla.

Kim: Meditar en ella.

Kathy: Si la memorizamos, yo pienso que la promesa de Dios es, que retornarĆ” a nosotros.

Holly: Yo estoy de acuerdo, Kathy. Muchas de las mujeres con las que hablo ni siquiera han tomado sus Biblias y no entienden por quĆ© no estĆ”n obteniendo lo que necesitan del SeƱor. Ellas dicen Ā«Dios no estĆ” escuchĆ”ndomeĀ».

Pensé en la determinación de Habacuc. Creo que fue sumamente honesto con Dios. Le dijo cuÔles eran sus inquietudes. Pero luego estaba determinado a ponerse en un lugar donde él pudiera escuchar a Dios.

Creo que si no somos cuidadosas, echamos toda la culpa a Dios, sin aceptar la responsabilidad, estando la Palabra de Dios tan disponible.. Perdóname, pero siento que todo el mundo puede encontrar un tiempo en algún lugar para llegar a Dios.

Yo sé que hay momentos de crisis donde es sencillamente increíblemente difícil, pero a menos que estés en el lecho de muerte de un ser querido, o en una estadía en un hospital, o en algún momento de crisis, en la mayoría de nuestras vidas hay tiempo disponible.

Nancy: En realidad, es en esos momentos de crisis que muchas personas sĆ­ buscan a Dios.

Holly: Bueno, entonces es que recuerdas que Ɖl estĆ” ahĆ­.

Nancy: Es asĆ­.

Holly: Pero estamos tan poco preparadas para cuando esas cosas lleguen, porque en medio de nuestras vidas diarias, se nos olvida. No es que nos olvidemos. Sabemos. Nosotras simplemente no estamos lo suficientemente desesperadas para escuchar lo que Dios tiene que decirnos, esto significa, como mencionaba Nancy, que simplemente dependemos de nosotras mismas, y lo que tenemos es lo que tenemos apartadas de Ɖl. Eso es tan aterrador para mĆ­.

Kathy: Somos tan orientadas hacia los sentimientos, especialmente como mujeres. Lo que me llamó la atención durante toda esta sesión fue que Nancy decĆ­a una y otra vez que se trataba de una elección. Alguien una vez escribió un libro, Ā«La fe no es un sentimientoĀ». PensĆ©, muy bien, la fe no es un sentimiento.

Algunas veces estamos tan consumidas con nuestros sentimientos debido al dolor, o con lo que sea, lo que sea que estĆ© ocurriendo en nuestras vidas, que prefiero pensar en ello ahora como una elección contraria. Tengo que elegir contrario a todo lo que soy cuando me encuentro en esa situación. Eso es difĆ­cil de hacer a menos que yo haya invertido mientras todo iba bien… Si estoy caminando cerca del SeƱor.

Querido Habacuc, te amo. [Risa] Porque me sentĆ© allĆ­ pensando, ese es precisamente el interrogante de Habacuc. Esto es lo que es. Ɖl estĆ” desconcertado, estĆ” confundido. EstĆ” furioso. No entiende nada. Ɖl siente que ha sido abandonado, rechazado. ĀæDónde estĆ”s TĆŗ, Dios?

Todos hemos estado ahĆ­. Quiero seguir a ese hombre. Quiero ser un Habacuc y moverme, desde mis interrogantes, hacia donde terminamos en este libro – hacia la fe.

Holly: Yo me pregunto, cuando hablas con otras mujeres, Āæpor quĆ© es que no las ves haciendo esto? ĀæPor quĆ© no hacen las mujeres esta elección?

Hablé con una joven un par de semanas atrÔs. En el transcurso de la conversación quizÔs mencionó unas diez mujeres con las que ella ya había compartido lo que estaba ocurriendo en su vida. Cuando finalmente dije, «¿Has tenido tiempo de ir donde Dios sobre eso?» «No.» Realmente no lo había hecho. Ella era tan rÔpida para llegar a cualquier otra persona. Yo pienso que es muy peligroso poner tanto bÔlsamo sobre la herida que no necesitemos ir donde Dios, como lo hizo Habacuc.

MarĆ­a: Sin embargo, sale tan natural el ser independiente. TĆŗ no le enseƱas a un niƱo a decir, Ā«Yo lo puedo hacer por mĆ­ mismoĀ». TĆŗ le enseƱas a compartir. Pienso que es parte de esto. Es una de las cosas, como Cathy ha dicho, que me gustó sobre este libro -es cuĆ”n real es Dios con Su Palabra. Ɖl es tan prĆ”ctico.

Las emociones son reales, y nosotras como mujeres sabemos eso. ĀæPero quĆ© vamos hacer con esas emociones? Ahora bien, Ć©l tenĆ­a miedo. Estoy segura de que tenĆ­a preguntas. Habacuc tenĆ­a dudas. Ɖl se preguntaba ĀæcuĆ”nto tiempo y por quĆ©? Las emociones son reales, pero no podemos enterrarlas, ni podemos negarlas, ignorarlas o medicarlas. Tenemos que aprender a correr hacia Dios.

Yo he visto esto una y otra vez. Ɖl permite que esa presión nos llegue para recordarnos que lo necesitamos a Ɖl porque tenemos la tendencia a ser tan autosuficientes. Yo puedo hacer esto por mĆ­ misma. Realmente pienso que es simplemente una actitud con la que nacemos. Estas cosas empiezan a ocurrir con tanta frecuencia en tu vida que empiezas a darte cuenta de que tĆŗ lo necesitas a Ɖl.

Hubo una temporada en nuestra vida donde, por un periodo de ocho años, el mayor tiempo que pasamos sin una crisis importante fue de seis meses. Estoy hablando de muertes, hospitalizaciones, accidentes mayores, un hijo que casi muere, en tres ocasiones en esos seis meses. La temporada tranquila mÔs extensa durante esos 8 años duró tan solo 6 meses.

Y aĆŗn asĆ­ yo no cambiarĆ­a esos ocho aƱos por nada en el mundo porque en medio de eso aprendĆ­ a correr hacia el SeƱor. Nuestra familia completa lo hizo. Cuando todo lo demĆ”s deja de funcionar, no ayuda, o no te satisface es cuando obtienes un vistazo de Dios. Son tiempos en los que necesitas respuestas reales. Necesitas un Dios real, y Ɖl estĆ” ahĆ­.

«JEHOVÁ preside en el diluvio, y se sienta JehovÔ como rey para siempre» (Salmo 29:10, RV). Ese es el versículo que el Señor me dio cuando me encontraba acompañando a mi hijo de 17 años que estaba irreconocible. Nadie sabía que ese era realmente él excepto su papa y yo; estaba tan mal herido. Simplemente me senté allí, y ese fue el versículo que el Señor me dio.

Ese fue el comienzo de ocho aƱos corridos. Con un respiro de seis meses. Cosas grandes. Muchas muertes, cirugĆ­as, accidentes, pĆ©rdidas financieras. Y yo solo decĆ­a, ĀæCuĆ”nto tiempo SeƱor? Y Āæpor quĆ©? Ɖl estaba ahĆ­, y Ɖl era suficiente.

Tenemos algunas experiencias como esas en la vida y puedes cantar al final como lo hizo Habacuc. Hay temporadas asĆ­. Digo, ese no es el Ćŗnico tiempo. Pero tienes una buena temporada de este tipo de cosas y comienzas a darte cuenta de que Dios es suficiente. A Ɖl no le importa que le hagas esas preguntas honestas.

Antes de esa temporada, estĆ”bamos esperando en Dios en un momento que sentimos que Ɖl nos habĆ­a dirigido a adoptar a pesar de que nuestros primeros dos hijos tenĆ­an 13 y 15 aƱos. Todo el mundo pensó que estĆ”bamos locos, pero realmente pensamos que Dios habĆ­a dicho que habĆ­a hijos especĆ­ficos. No era que yo querĆ­a un bebĆ© o que no tenĆ­amos un hijo o una hija, o que querĆ­amos esto o aquello.

EstÔbamos esperando. Tomó 18 meses, mientras solamente toma 9 meses tener un bebé biológico. Fue una espera demasiado larga. Se mantenían cambiando a las trabajadoras sociales.

Bueno, una amiga mía que era muy valiente me llevó a almorzar un día. Yo me estaba quejando, como tú dijiste, quejas y quejas. Ella se inclinó hacia mí y me dijo, «María, tú no estÔs esperando por una trabajadora social, tú no estÔs esperando un hijo, no estÔs esperando que tu casa se venda, y no estÔs esperando el poder comprar una casa mÔs grande» (porque vas a tener mÔs niños). Ella dijo, «EstÔs esperando en el Señor».

Si estamos en un restaurante con un camarero, alguien lo llama. ĀæQuĆ© hace este camarero o la camarera? Ellos esperan a que tĆŗ les hagas una seƱal, que hagas un gesto con la cabeza, o los llames, y ellos y vienen hacia ti. Esa fue la ilustración que el SeƱor me dio en ese segundo, que yo tenĆ­a que esperar en el SeƱor como lo harĆ­a un sirviente. Ɖl me harĆ­a un gesto con la cabeza, me harĆ­a una seƱal cuando Ɖl quisiera que yo me fuera o que me quedara, o que fuera a la derecha o a la izquierda. Nunca me olvidarĆ© de eso. Estamos esperando en el SeƱor. Eso fue lo que hizo Habacuc. Ɖl esperó hasta que Dios le respondió.

Carmen: Esa es MarĆ­a Johnson. TambiĆ©n escuchamos de Kim Wagner, y Holly Elliff. Y escuchamos de Kathy Helvey, quiĆ©n partió con el SeƱor hace unos aƱos.

Estas mujeres escucharon mientras Nancy Leigh DeMoss enseñó esta serie , Habacuc: del temor a la fe. La conversación de hoy muestra cómo luce esta enseƱanza de manera prĆ”ctica dĆ­a a dĆ­a.

Alguien nos escribió:

Siento como si Dios me hubiese hablado a travƩs de cada una de ustedes. He comenzado a levantarme temprano para pasar tiempo con el SeƱor y he comprobado lo fƔcil que es comparado a orar a travƩs del dƭa. Cuando voy al SeƱor primero, las cosas no me molestan tanto. Gracias a todas y gracias por este estudio sobre Habacuc.

En Aviva Nuestros Corazones estamos comprometidos a enseƱar la Palabra de Dios de manera precisa y enseƱarles cómo vivirla de manera prĆ”ctica. Si quieres contribuir para que estas enseƱanzas continĆŗen siendo posibles, puedes hacer una donación visitando AvivaNuestrosCorazones.com. O puedes llamar al 1-800-569-5959. Si llamas, no dejes de indicar que deseas que tu donación se aplique al ministerio de alcance hispano.

Generalmente esperamos que haya respuesta para todas las preguntas. Pero en ocasiones hay preguntas que no tienen respuesta y eso también puede ser bueno. Aprende por qué en el próximo programa. Una vez mÔs, escucharemos de parte de un grupo de amigas y recordaremos la vida de Kathy Helvey.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de las AmƩricas a menos que se especifique otra fuente.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

ĀæCuĆ”l es su refugio?

Viernes 6 Noviembre


Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Salmo 46:1

SeƱor… yo cantarĆ© de tu poder, y alabarĆ© de maƱana tu misericordia; porque has sido mi amparo y refugio en el dĆ­a de mi angustia.
Salmo 59:8, 16

¿CuÔl es su refugio?

Esa mañana la prensa relató un suceso trÔgico ocurrido en el Monte Blanco (montaña mÔs alta de la Unión Europea): cuatro alpinistas fueron sorprendidos por una fuerte tormenta a 4.000 metros de altura. Cegados por la nieve, entumecidos por el frío y frenados por la violencia del viento, trataron de llegar al refugio de Goûter, 100 metros mÔs abajo. Solo dos de ellos, totalmente agotados, lo lograron. Los otros dos fueron hallados muertos mucho mÔs tarde, bajo una espesa capa de nieve.

Cuando una tempestad azota nuestra vida (enfermedad, duelo, desempleo, separación…?), Āædónde buscamos ayuda? ĀæEncontramos refugio en el alcohol o la droga? ĀæO en el olvido, multiplicando las actividades y distracciones? ĀæY despuĆ©s? Al levantar la cabeza nos volvemos a encontrar en el mismo punto de partida, ante la realidad: la tempestad sigue ahĆ­.

Entonces, ¿quién puede ayudarnos realmente? Dios nos propone refugiarnos en aquel que quiere conducir las circunstancias de nuestra vida: Dios mismo. Desde siempre, ese Dios de compasión ha sostenido y levantado a hombres y mujeres desesperados. Depositando su confianza en él hallaron la fuerza para enfrentar la adversidad, encontraron un nuevo sentido a su vida trastornada y una razón para esperar.

Si estĆ” desconcertado, acĆ©rquese a Dios con humildad, sinceridad, fe, y dĆ©jele actuar. Ɖl conoce las circunstancias de su vida y quiere darle la paz… Ā”la paz con Dios!

Deuteronomio 30 – Juan 19:31-42 – Salmo 119:137-144 – Proverbios 27:1-2
Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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