La Verdad Acerca Del Pecador

ā€œCiertamente, apenas morirĆ” alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aĆŗn pecadores Cristo murió por nosotros.Ā» – Romanos 5:7-8

Ā«AsĆ­ es como el Apóstol demuestra su caso. Ɖl apunta hacia arriba, primero que todo, desde el hombre justo hasta el bueno. Y entonces, cuando termina apunta hacia abajo. ĀæDónde estamos nosotros? Ciertamente no entre los ā€˜buenos’. ĀæY entre los justos? Ni siquiera entre los justos. Pues bien, ĀæquĆ© somos entonces? Ā”Pecadores! No hay, en lo absoluto, nada digno de ser amado en nosotros. Dios muestra Su amor y prueba Su amor para con nosotros en que Cristo murió por nosotros no porque fuĆ©semos dignos de ser amados, deseables y buenos. Entonces, no obstante no hayamos sido dignos de ser amados, y deseables, Āæhemos sido correctos bajo algĆŗn estĆ”ndar? Āæhemos permanecido en la ley? Ā”De ninguna manera! No hemos sido justos. La verdad acerca de nosotros es que Ć©ramos pecadores y un pecador es exactamente lo opuesto a un hombre bueno y justo. Un pecador es un transgresor. Un pecador es un hombre que ha perdido su calificación, que se ha quedado corto. No hay absolutamente nada de justicia en Ć©l. El mismo tĆ©rmino sugiere depravación moral, no excelencia moral sino fracaso moral. No solamente no hemos guardado la Ley, sino que somos culpables de transgredir la Ley, de quebrantarla. Eso es lo que un pecador realmente es. Estos son los tĆ©rminos usados en la Biblia para describirlo. En otras palabras, el pecador no es tan sólo un hombre culpable de depravación moral y transgresiones, de acciones erradas e iniquidades, y debido a esto, culpable a los ojos de Dios; el pecador es reprehensible delante de la Ley y es merecedor del desagrado divino y de la ira de Dios. 

Ā«Esa es la verdad acerca del pecador. Es alguien que ha burlado deliberadamente la Ley de Dios, es alguien que no estĆ” interesado en Dios, que no le agrada Dios, es alguien que odia a Dios. Y debido a eso, dicho pecador opone su voluntad a la voluntad de Dios. Ɖl dice, ā€˜Āæcon que he aquĆ­ dijo Dios, no? Muy bien, pues yo harĆ© todo lo contrario. ĀæEste es un mandamiento? Pues yo lo quebrantarĆ©. Ɖl me dice que no desee algo, pero yo lo deseo y voy a obtenerlo.’ El pecador, por lo tanto, ha ofendido deliberadamente a Dios, se ha rebelado en contra de Ć©l, lo ha atacado, ha burlado Su Ley, ha desechado su voz, ha seguido su propio camino segĆŗn su propia voluntad, y se ha hecho culpable ante los ojos de Dios.

«Ése es el tipo de persona por la cual Cristo murió. ā€˜No a los justos- sino a pecadores vino JesĆŗs a llamar’. No a hombres buenos y dignos de ser amados, Ā”sino a los viles y aborrecibles!Ā»

«…Sólo cuando dimensionamos esto somos capaces de seguir el argumento del Apóstol. Y el argumento es este. Dios demuestra Su amor para con nosotros en que, mientras Ć©ramos asĆ­, cuando merecĆ­amos la ira de Dios en Su justicia, y merecĆ­amos su castigo y perdición y el destierro de Su mirada, Dios realmente envió a Su Hijo a morir por nosotros. Si eso no prueba el amor de Dios hacia nosotros, nada podrĆ” ni nada lo harĆ”. Las personas que mĆ”s han apreciado el amor Dios han sido las que mĆ”s se han dado cuenta de su propia pecaminosidad.Ā»

Martyn Lloyd Jones (Romanos, Cap.5, pƔg.121-123)

Traducido por JosƩ de La Fuente

AUTOR DEL ARTƍCULO

MARTYN LLOYD JONES

Dr. David Martyn Lloyd-Jones nació el 20 December 1899 en Gales y fue ministro en Westminster Chapel de Londres. TambiĆ©n fue un reconocido doctor en medicina que llegó a trabajar en la familia real de inglaterra. Ɖl tuvo una tremenda influencia en el ala reformada de la iglesia evangĆ©lica del siglo 20 con un gran Ć©nfasis en el evangelio. Lloyd-Jones describió el don de predicar como Ā«lógica ardiente.Ā» Su entrenamiento en medicina preparó o le dió un corte lógico a sus sermones. Toda su lógica estaba basada en su formacón como mĆ©dico, por esta razón encontraba tremendamente atrantivo el evangelio y las escrituras. DespuĆ©s de una vida llena de trabajo, murió tranquilamente mientras dormĆ­a en Ealing Londres el 1 Marzo de 1981.

El infierno (2): la segunda muerte

Domingo 27 Noviembre

Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre estos… Fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

Apocalipsis 20:6, 14-15

El infierno (2): la segunda muerte

En el Apocalipsis, el libro de los juicios, una tercera expresión designa el infierno: ā€œla segunda muerteā€. ĀæQuĆ© significa esto? Todos los seres humanos estĆ”n destinados a morir una vez. Dios habĆ­a advertido a AdĆ”n que si desobedecĆ­a, morirĆ­a (GĆ©nesis 2:17). AdĆ”n desobedeció, y desde entonces la muerte es el fin terrenal inevitable de todo hombre. Y despuĆ©s de la muerte viene el juicio, de manera inapelable (Hebreos 9:27), pero no para los creyentes (Juan 5:24). La muerte no es el fin de la existencia, todos los hombres resucitarĆ”n.

ā€ƒā€“ā€„Para los que han puesto su confianza en JesĆŗs, serĆ” una ā€œresurrección de vidaā€, la vida eterna en el cielo con su Salvador.

ā€ƒā€“ā€„Para los otros, cuyo nombre no se halla inscrito ā€œen el libro de la vidaā€, serĆ” una ā€œresurrección de condenaciónā€ (Juan 5:29), es decir, irĆ”n al infierno, donde ā€œsufrirĆ”n pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del SeƱorā€ (2ā€ˆTes. 1:9). Esta es ā€œla segunda muerteā€.

Dios es justo, recto, y advierte a cada uno. En el dĆ­a del juicio nadie podrĆ” quejarse de haber sido tomado por sorpresa. Dios invita a todos los hombres a aceptar su gracia, por la fe en JesĆŗs. En la cruz, JesĆŗs sufrió la ira de Dios en nuestro lugar. El que cree en el SeƱor JesĆŗs y en su sacrificio tiene su nombre inscrito en el libro de la vida. Rechazar esta gracia es exponerse a ā€œuna horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios (de Dios)ā€ (Hebreos 10:27). Tome la decisión de los ā€œbienaventuradosā€.

JosuĆ© 15 ā€“ Colosenses 1:1-14 ā€“ Salmo 134 ā€“ Proverbios 28:19-20

Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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