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La liberación de Dios

7 Septiembre 2017

La liberación de Dios
por Charles R. Swindoll

Salmos 54

El versículo final del Salmo 54 describe un cambio repentino. Los primeros versículos describen una situación caótica, que hacen que David pida la ayuda de Dios. Cuando llegamos el versículo 7, su desesperación se ha convertido en un triunfo. David dice: “me has librado de toda angustia”. Y esa frase tiene el verbo conjugado en el tiempo pasado perfecto. Cuando leemos la literatura hebrea con frecuencia se utiliza el tiempo perfecto para declarar un evento futuro. David no sabe cuando ni cómo Dios va actuar a su favor; sin embargo, él escribe con total confianza:

Porque me has librado de toda angustia.
Mis ojos han visto la derrota de mis enemigos.

Cuando leemos 1 Samuel 23:26-29, nos damos cuenta de que Dios intervino para proteger a David de sus enemigos:

Saúl iba por un lado del monte, y David con sus hombres iba por el otro lado del monte. David se daba prisa para escapar de Saúl, porque Saúl y sus hombres estaban rodeando a David y a sus hombres, a fin de capturarlos. Entonces llegó a Saúl un mensajero, diciendo:
—Date prisa y ven, porque los filisteos han hecho una incursión en el territorio.
Por tanto, Saúl desistió de perseguir a David y partió contra los filisteos. Por esta razón pusieron por nombre a aquel lugar Sela-hamajlecot.
De allí David subió y habitó en los lugares de difícil acceso de En-guedi.

De un momento a otro, quizás tan pronto como David dijo: Daré gracias a tu nombre, oh Señor, porque es bueno”, sus enemigos regresaron a su tierra y la amenaza del peligro inmediato se fue con ellos. Note  que David dijo que sus “ojos han visto la derrota de mis enemigos”. Otras versiones de la Biblia agregan la frase, “con satisfacción” dándole una mayor claridad a esta expresión hebrea. Las palabras que usó David denotan un hombre sin amargura. Él podía ver a sus enemigos de frente sin malicia o resentimiento. Él los había entregado a Dios y Dios había tratado con ellos de manera perfecta y soberana.

Si vamos a declarar la guerra que sea en contra de esos hábitos que cultivamos en contra de los demás. Me refiero a los sentimientos negativos, a la falta de perdón, al resentimiento, a la competitividad, a la envidia, la venganza, el odio, el chisme, la crítica y la sospecha. ¡Abandonemos ese camino de una sola vez y para siempre! La única ruta alterna que debemos tomar es la ruta del amor. Los años y el tiempo con Dios (y con los demás), me han enseñado a responder a la mayoría de personas problemáticas con un amor inmerecido, sincero y lleno del poder del Espíritu Santo. A eso le llamo yo poner en práctica la gracia de Dios. Una vez que Cristo es el centro de atención, es asombroso ver lo poderoso que es el amor.

Le dejo con un extracto del hermoso libro que escribió Amy Carmichael titulado, “Si…” y que nos habla de esto exactamente:

“Si denigro a aquellos a los que Dios me llama a servir, si hablo de sus puntos débiles comparándolos con mis puntos fuertes; si adopto una actitud superior, olvidando que Dios nos hizo diferentes y que lo que tengo no es mío si no lo he recibido, entonces no sé nada acerca del amor del calvario.

Si me ofendo con facilidad, si me alegro en no hacer amigos, aun cuando la amistad es una posibilidad, entonces no sé nada acerca del amor del calvario.

Si siento amargura hacia los que me condenan pensando que injustamente lo hacen, sabiendo que si ellos me conocieran tanto como yo me conozco mi misma, me condenarían mucho más, entonces no sé nada acerca del amor del calvario.

Afirmando el alma
Una vez más, vuelva a la lista de las personas difíciles. Ya usted les perdonó. Ahora, dé un paso más. Es momento para que la gracia y el amor fluyan. Ore por cada una de esas personas. No solo para que se sometan a la voluntad de Dios o “vean la luz”. Pídale a Dios que proteja a cada uno de sus enemigos y que les provea sus necesidades (Lucas 6:28). ¿Qué cree usted que el Señor hará para contestar esa oración?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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