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Devocional, Familia, Todos los Artículos, Vida Cristiana

«El poder de su resurrección»

22 de noviembre

«El poder de su resurrección».

Filipenses 3:10

La doctrina de un Salvador resucitado es sumamente preciosa. La resurrección es la piedra angular de todo el edificio del cristianismo; es la clave del arco de nuestra salvación. Se necesitaría un volumen entero para describir todas las corrientes de aguas vivas que fluyen de ese sagrado manantial: la resurrección de nuestro querido Señor y Salvador Jesucristo. No obstante, saber que Jesús resucitó y tener a la vez comunión con él, departir con el Salvador resucitado después de haber adquirido nosotros una vida resucitada, verlo abandonar el sepulcro mediante nuestro propio abandono de la tumba de la mundanidad, es en realidad más precioso aún. La doctrina es la base de la experiencia; pero como la flor es más hermosa que la raíz, así también la experiencia de la comunión con el Salvador resucitado es más excelente que la doctrina misma. Desearía que creyeras tanto que Cristo resucitó de entre los muertos como para cantar acerca de ese hecho, y que extrajeras de dicho acontecimiento bien probado y atestiguado todo posible consuelo. Pero te ruego que no te conformes con eso: aunque no puedes, como los discípulos, verle a él en persona, te suplico, sin embargo, que procures contemplar a Cristo Jesús con los ojos de la fe; y aunque no te sea posible «tocarlo» como hizo María Magdalena, puedes, no obstante, tener el privilegio de conversar con él y saber que ha resucitado, habiendo tú mismo resucitado en él a una vida nueva. Conocer a un Salvador crucificado que clavó en la cruz todos mis pecados es, en verdad, un conocimiento muy elevado; pero conocer a un Salvador resucitado, que me justificó, y saber que me ha dado nueva vida, habiéndome concedido ser hecho una nueva criatura por medio de su propia vida nueva, es, en realidad, una experiencia superior. Nadie debe quedar satisfecho hasta alcanzar la misma. ¡Ojalá puedas «conocerle y el poder de su resurrección» (Fil. 3:10)! ¿Por qué las almas que han resucitado con Jesús tienen que vestir las mortajas de la mundanidad y la incredulidad? ¡Levántate porque el Señor ha resucitado!

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 337). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

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