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DILIGENCIA

DILIGENCIA

Charles R. Swindoll

14 de noviembre, 2018

Proverbios 30:24-28

Hormigas, conejos, langostas y lagartijas. Parece una lista del arca de Noé o de los personajes de una película animada, ¿no cree? Estas cuatro criaturas que se mencionan en Proverbios 30:24-28 ilustran cualidades que toda persona sabia debe de poseer.

El pasaje comienza diciendo que estas cuatro criaturas son pequeñas en tamaño, pero son más sabias que los sabios (v. 24). Cada una ofrece una característica especial que reemplaza una limitación significativa. Naturalmente, esos contrastes nos invitan a analizar a estas criaturas y luego apreciar la forma en que la sabiduría se aplica a sus propias desventajas.

La hormiga. Tarde o temprano, todos llegamos a sentirnos imposibilitados o inadecuados. Eso me sucedió a mí durante mi tercer año del seminario. En esa época, tuvimos nuestro primer hijo y yo era pastor asistente de mi mentor, el doctor Dwight Pentecost. Gracias a ello, pude tener un salario estable. Además de esas responsabilidades, tenía que ir al seminario veintiún horas a la semana, además de otros dos cursos extracurriculares que tomé (no fue una buena decisión). Durante ese tiempo, la mama de Cynthia estaba muriendo de cáncer, yo tenía piedras en los riñones y un chofer ebrio choco nuestro auto, rompiéndole a mi hijo la mandíbula y destruyendo nuestro auto. Para ser honesto, yo quería tirar la toalla. No tenía tiempo y me sentía agotado. Los gastos médicos del embarazo y del accidente eran gigantescos. Me sentía física y espiritualmente exhausto.

Recuerdo una noche, cuando me sentía desesperado. Fui al patio del apartamento y miré al cielo, ese gran cielo estrellado de Texas. Me sentía extremadamente pequeño e inadecuado y allí me puse a orar derramándole mi corazón al Señor.

Proverbios 30:25 dice que las hormigas no son fuertes. A diferencia de una gran muchedumbre de persona, las hormigas son vulnerables al ataque y pueden ser destruidas fácilmente. No obstante, siguen adelante a pesar de su debilidad. ¿Sabe por qué? Porque nunca se rinden. Sirven a su comunidad sin que tengan superiores que les estén gritando órdenes. Trabajan cada día para mantener un lugar seguro donde vivir. Reúnen alimento durante los tiempos abundantes para poder sobrevivir durante las dificultades inevitables. La hormiga nos da un ejemplo como la diligencia, la dedicación, la previsión y la ingeniosidad, en pequeñas dosis y día con día, hacen que una colonia esté protegida y alimentada.

Esa noche en particular, Dios me recordó que yo era responsable nada más que de dar lo mejor de mí cada día.

No veía la forma de pagar las cuentas, de completar la carrera en el seminario y de darle un hogar cómodo a nuestro hijo, pero al menos podía concentrarme en dar lo mejor de mí cada día. Y de esa forma, poco a poco, salimos de esa época difícil.

Reflexión: ¿Qué desafíos enfrenta en este momento que le hacen sentir abrumado? Comience a establecer un plan a largo plazo para encargarse del asunto. Mucho mejor si cuenta con la ayuda de un profesionales adecuadamente capacitados. Luego, enfóquese en el día de mañana y de lo mejor de usted.

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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