Sé paciente y ora

El Blog de Ligonier

Serie: De una generación a otra

Sé paciente y ora
Por Don Bailey

Nota del editor: Este es el tercer capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: De una generación a otra

Hace poco llamé a Joe, nuestro encargado de reparaciones de unos setenta años, para ver si podía incluirnos en su apretada agenda. Contestó el teléfono mientras reparaba un refrigerador y aseguró que me devolvería la llamada más tarde durante ese día. «Pero no te preocupes», me dijo, «tengo tu número anotado en mi libreta en la casa». «Pero Joe», le respondí algo irritado, «¿no podría simplemente guardar el número desde el que lo estoy llamando y devolverme la llamada antes?». Me contestó: «No con mi celular con tapa». Quería instruirlo sobre su necesidad de contar con un teléfono inteligente, pero entonces recordé que lo estaba llamando porque el viejo Joe sabe colocar puertas, instalar ventiladores de techo y reparar ventanas, y ha dominado otras tareas útiles que me intimidan incluso antes de intentarlas.

Cultivar la paciencia requiere vigilancia a lo largo de nuestras vidas. Sin embargo, el creyente joven puede cobrar ánimo al ver su progreso en la paciencia, sabiendo que la paciencia es evidencia de que el Espíritu Santo está en acción: «Mas el fruto del Espíritu es… paciencia» (Gal 5:22). Dios no abandonará la obra que ha comenzado (Flp 1:6). Pero no debemos postergar nuestros esfuerzos para crecer en la paciencia, porque como nos recuerda Santiago: «No sabéis cómo será vuestra vida mañana. Solo sois un vapor que aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece» (Stg 4:14).

Una palabra griega del Nuevo Testamento que suele utilizarse para expresar el concepto de paciencia es makrothumia, y significa «de temperamento largo». En lugar de arder como una mecha rápida, el hombre paciente «mantiene la calma». La paciencia es inherente a la naturaleza de Dios: «Mas tú, Señor, eres un Dios compasivo y lleno de piedad, lento para la ira y abundante en misericordia y fidelidad» (Sal 86:15). Ya que Dios es el dador de toda buena dádiva ―y no hay duda de que la paciencia es una dádiva maravillosa―, debes buscar al Dador Divino (Stg 1:17). Cultivar la paciencia sin oración es una completa necedad. Por tanto, debes pedirle a Dios que le dé a tu carácter lo que fluye del Suyo.

Hay algunas áreas notables que destacan en el cultivo de la paciencia. Una de ellas tiene que ver con la conversación entre las generaciones. Es muy común que en nuestra juventud les cerremos la puerta con impaciencia a los ancianos que Dios ha puesto en nuestras vidas, pues hablan lento o quieren contarnos historias. Pensamos: «¡Ya lo sé! ¡Ya lo sé!». Nuevamente, Santiago nos ayuda al decirnos: «Esto sabéis, mis amados hermanos. Pero que cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira» (v. 19). La próxima vez que te impacientes con una persona mayor y estés listo para darte la vuelta e irte, recuerda oír primero. En Su obra santificadora, Dios les ha enseñado mucho a los santos experimentados.

En segundo lugar, ten paciencia mientras esperas el llamado vocacional de Dios. El camino no es tan sencillo como en los días en que uno aprendía una habilidad que su familia había determinado. Las opciones son vastas. Por tanto, no te preocupes por lo complicado del camino siempre y cuando trabajes de corazón «como para el Señor» (Col 3:23). No dejes de agradecer a Dios por Su plan perfecto para ti: «Confía en el SEÑOR con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócele en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas» (Pr 3:5–6). Que tu objetivo sea el contentamiento en este viaje por el desierto. No puedes ver todo lo que estás logrando al forjar habilidades o relaciones, ni tampoco los propósitos divinos a los que estás sirviendo en la salvación de los elegidos de Dios.

Otra área notable en que hay que ejercer paciencia y oración constante es la de esperar a un cónyuge. Según mi experiencia pastoral, este ha sido un motivo de gran dolor para muchos. Mantén estándares altos pero sobrios (recuerda que tú también eres pecador) en cuanto al carácter piadoso y el amor por Cristo de una posible pareja. Al mismo tiempo, pregúntate si tus requisitos de belleza física, comodidad financiera o compatibilidad perfecta provienen del Espíritu Santo o de la fábrica de ídolos ilusorios de este mundo (Rom 12:1–2; 1 Jn 5:21). La paciencia revela nuestra confianza en la soberanía de Dios, y eso incluye Su provisión en esta área tan sensible de nuestros deseos.

Matthew Henry es una voz perspicaz en la nube de testigos que nos han precedido. Expresa muy bien este asunto al decir: «No pierdas tu confianza porque Dios pospone Sus actos… Dios obrará cuando le plazca, cómo le plazca y usando los medios que le plazcan. No está obligado a ceñirse a nuestro tiempo, pero cumplirá Su palabra, honrará nuestra fe y recompensará a los que le buscan con diligencia».

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Don Bailey
El Rev. Don Bailey Jr. es pastor asociado de Saint Andrew’s Chapel en Sanford, Florida.

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Todo el texto bíblico ha sido tomado de la Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, © Tyndale House Foundation, 2010. Tyndale House Publishers, Inc., 351 Executive Dr., Carol Stream, IL 60188, Estados Unidos de América.

El Plan y las Obras de Dios – Lección 4/4

Ministerio Tercer Milenio

Serie: CREEMOS EN DIOS

Lección 4/4

El Plan y las Obras de Dios

Third Millennium Ministries
Serie: CREEMOS EN DIOS
¿Quién es Dios?

¿Cuáles son Sus atributos? – ¿Cuál es Su plan eterno? – ¿Cuáles son Sus obras en la historia?
En un nivel más fundamental, las Escrituras nos fueron dadas para enseñarnos acerca de quién es Dios y qué ha hecho por nosotros.
De hecho, conocer a Dios es esencial para que entendamos nuestro mundo y a nosotros mismos.
Es por eso que estudiamos lo que los teólogos llaman teología propia, o la doctrina de Dios.

Objetivos del Curso:

Introducir las preocupaciones principales de los teólogos sistemáticos con respecto a la teología correcta.
Discutir un enfoque sistemático para distinguir los atributos de Dios.
Examinar el plan y las obras de Dios, especialmente Sus decretos, Su creación y Su providencia.

Lección 1: Lo Que Sabemos De Dios
Lección 2: ¿Cómo Es Dios Diferente?
Lección 3: Como Dios Es Como Nosotros
Lección 4: El Plan y las Obras de Dios

Third Millennium Ministries» es un ministerio Evangélico Cristiano en la tradición Protestante, sin fines de lucro. Estamos reconocimos por la agencia de Servicios de Recaudación Interna (IRS) como una corporación 501 (c ) (3). Dependemos de la generosa contribución deducible de impuestos de las iglesias, fundaciones, negocios e individuos.

Nuestra misión es preparar a los líderes de las iglesias en sus propias tierras al crear un plan de estudios de seminario multimedia en cinco idiomas principales.

Tú me hiciste en el vientre de mi madre

Viernes 27 Mayo
Tú me hiciste en el vientre de mi madre… Estoy maravillado… No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo… Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.
Salmo 139:13-16
El salmo de las futuras madres
Cuando mi bebé nació, el médico lo puso en mis brazos y me dijo: “Y ahora, señora, ¡admire su obra!”.

Me quedé pensativa… ¿Ese bebé era realmente “mi obra”? Es cierto que lo tuve en mi vientre y lo traje al mundo, pero ¿quién presidió la fecundación, la división y la multiplicación de las primeras células, sus maravillosas y continuas etapas? ¿Quién trabajó en lo secreto, durante el embarazo, hasta el momento en que un ser humano naciese en este mundo, con un cuerpo admirable, pero también con un espíritu y un alma? ¡La madre solo es un instrumento en las manos del Creador!

Mis pensamientos me llevaron al Salmo 139. David se maravillaba de la manera en que Dios lo formó, cuidándolo desde los primeros momentos de su existencia. ¡Fue “entretejido en lo más profundo”! Cuando aún era un frágil embrión, Dios lo veía y anotaba cuidadosamente las etapas de su maravilloso desarrollo.

Futuras madres, este salmo es para ustedes. Les muestra que el Creador se interesa y cuida con esmero al pequeño ser que llevan en sus vientres; toma nota de todas las etapas de su formación secreta, desde el primer día de su concepción hasta su nacimiento.

Este niño, uno entre tantos otros bebés que nacen cada día, es para Dios un ser único, precioso, amado. Él lo formó tal como es, y desea tenerlo con él en el cielo eternamente. ¡Jesucristo vino por él!

Levítico 8 – Romanos 5 – Salmo 64 – Proverbios 16:7-8

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Sé paciente con nosotros mientras aprendemos

El Blog de Ligonier

Serie: De una generación a otra

Sé paciente con nosotros mientras aprendemos

Por Joe Holland

Nota del editor: Este es el segundo capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: De una generación a otra

Cristiano mayor, ahora entiendo que debes haber visto la expresión en mi rostro. Cuando era un cristiano más joven, tenía esa mirada con más frecuencia que ahora, y el cambio solo se lo puedo atribuir a la gracia correctiva de Dios. Todavía hay días en que esa mirada regresa a mi rostro. Sin embargo, ahora, a mis cuarenta años, he entrado a una etapa extraña de la vida, una edad en la que algunos me consideran mayor y otros aún me consideran (más o menos) joven. Además, ahora veo la misma mirada en los rostros de los cristianos más jóvenes que yo. La mirada, que ahora me avergüenza plasmar en palabras, es una de resentimiento y rechazo. Te tuve resentimiento porque eras mayor y conocías algunos de los consuelos que vienen con la adultez y la piedad, pero tus caminos y pensamientos me parecían anticuados y absurdos en comparación con lo que yo pensaba que nuestra iglesia necesitaba, que yo necesitaba. Te rechacé principalmente por la división que había entre nosotros, la brecha generacional que nos separaba. Te rechacé porque, simultáneamente, me frustraba que no cruzaras esa brecha y sentía un temor profundo de que lo hicieras y comenzaras a hablar la verdad en mi vida, verdad que necesitaba, pero no quería oír. Rechazarte era más cómodo.

Era tan infantil, tan impetuoso, tan tonto. Pequé contra ti al no darte el honor que merecías (Ex 20:12; Pr 20:29). Pequé contra Dios al despreciar a los santos mayores, Su regalo para la Iglesia. A fin de cuentas, me robé a mí mismo para pagar mi orgullo

¿Cómo crecieron estos pecados tanto tiempo? Desarrollé una práctica malvada, un cáncer de la juventud: fui tardo para oír y pronto para hablar (Stg 1:19). Mi lentitud para oír se debía a una ceguera doble. Estaba ciego a lo poco que sabía. Así como el cantante joven no tiene derecho a cantar blues hasta que haya vivido un poco, el cristiano joven no tiene derecho a hacer afirmaciones categóricas sobre la vida hasta que haya escuchado mucho, escuchado a los santos experimentados que lo han precedido. Sin embargo, también estaba ciego respecto a ti y tu sabiduría. No busqué escucharte porque no pensé que tuvieras nada que decir que valiera la pena escuchar. Cristiano mayor, has sido formado en el mortero de la gracia de Dios y las pruebas de la vida. No solo tienes conocimiento bíblico; tienes sabiduría bíblica. Te sientas con los padres de la fe, con las madres de Sion. Y yo estaba ciego a eso.

Pero, además, era pronto para hablar. Así como mi lentitud para oír surgió de una ceguera doble, mi rapidez para hablar surgió de un orgullo doble. Primero, en mi orgullo pensé que tenía algo que decir o, más bien, quería que me vieran como alguien que tenía algo que decir. Pero, en segundo lugar, y me da vergüenza decir esto, era pronto para hablar porque pensaba que tenía algo que enseñarte, como un bebé que trata de ser el centro de atención en la mesa de la cena familiar. Fui pronto para hablar porque llegué a una conclusión incorrecta sobre ambos: tuve un concepto demasiado alto de mí mismo y demasiado bajo de ti.

Pero ahora llego a la parte más difícil: lo que quiero pedirte.

Mientras los jóvenes y los mayores estén a ambos lados de esta brecha etaria, alguien tendrá que dar el primer paso. Quisiera poder poner la carga sobre ambos, pero el orgullo, la fragilidad y la inestabilidad de la juventud nos dejan en una lamentable desventaja. Santo mayor, necesitamos que des el primer paso y nos busques continuamente. Necesitamos que busques, orientes, discipules y ames a los cristianos jóvenes de nuestra iglesia. Te pido que tengas paciencia con los cristianos jóvenes, una paciencia como la que ejemplificó nuestro Señor Jesús. Cuando actuemos con orgullo, por favor, sopórtanos con paciencia. Cuando seamos tardos para oír, por favor, toléranos con paciencia. Cuando seamos prontos para hablar, por favor, escúchanos pacientemente con una sonrisa cómplice que un día reconoceremos como compasión mezclada con gracia. Cuando te demos la mirada de resentimiento y desprecio, por favor, recibe con paciencia ese insulto y estate dispuesto a perdonarnos. Por favor, corrígenos con paciencia, ora por nosotros y mantente a nuestro lado. Si no das el primer paso, si no te mantienes cerca de nosotros con una paciencia como la de Cristo, seguirá existiendo esta brecha entre nosotros, para el mal de ambos.

Por favor, cristiano mayor, sé paciente con nosotros mientras aprendemos.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Joe Holland
El Rev. Joe Holland es un editor asociado de Ligonier Ministries y un anciano docente en la Presbyterian Church in America.

Como Dios Es Como Nosotros – Lección 3/4

Ministerio Tercer Milenio

Serie: CREEMOS EN DIOS

Lección 3/4

Como Dios Es Como Nosotros

Third Millennium Ministries
Serie: CREEMOS EN DIOS
¿Quién es Dios?

¿Cuáles son Sus atributos? – ¿Cuál es Su plan eterno? – ¿Cuáles son Sus obras en la historia?
En un nivel más fundamental, las Escrituras nos fueron dadas para enseñarnos acerca de quién es Dios y qué ha hecho por nosotros.
De hecho, conocer a Dios es esencial para que entendamos nuestro mundo y a nosotros mismos.
Es por eso que estudiamos lo que los teólogos llaman teología propia, o la doctrina de Dios.

Objetivos del Curso:

Introducir las preocupaciones principales de los teólogos sistemáticos con respecto a la teología correcta.
Discutir un enfoque sistemático para distinguir los atributos de Dios.
Examinar el plan y las obras de Dios, especialmente Sus decretos, Su creación y Su providencia.

Lección 1: Lo Que Sabemos De Dios
Lección 2: ¿Cómo Es Dios Diferente?
Lección 3: Como Dios Es Como Nosotros
Lección 4: El Plan y las Obras de Dios

Third Millennium Ministries» es un ministerio Evangélico Cristiano en la tradición Protestante, sin fines de lucro. Estamos reconocimos por la agencia de Servicios de Recaudación Interna (IRS) como una corporación 501 (c ) (3). Dependemos de la generosa contribución deducible de impuestos de las iglesias, fundaciones, negocios e individuos.

Nuestra misión es preparar a los líderes de las iglesias en sus propias tierras al crear un plan de estudios de seminario multimedia en cinco idiomas principales.

No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy

Jueves 26 Mayo
Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento… Y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.
Eclesiastés 12:1, 7
Mañana
Un dicho popular declara: “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Razonable en muchas áreas, esta declaración se vuelve imperativa cuando se trata de un asunto fundamental y urgente que ya no podremos solucionar mañana.

Por ejemplo, si se trata de la salud de una persona, aplazarlo para más tarde puede ser catastrófico. Para una persona gravemente enferma, el medicamento prescrito para hoy no producirá ningún efecto si no lo toma. Es muy grave si esta persona rehúsa tomar el medicamento.

Entonces, ¿por qué cuando se trata de la salvación eterna, muy a menudo la gente dice: me ocuparé de ello cuando la muerte se acerque? Pero, ¿sabemos si veremos llegar la muerte? ¡Ella no siempre se anuncia! También podemos cerrar voluntariamente los ojos para no verla venir. La prudencia más elemental debería incitar a cada persona a preguntarse ahora mismo sobre su encuentro inevitable con su Creador, el Dios santo.

“En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (2 Corintios 6:2).

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20).

Levítico 7 – Romanos 4 – Salmo 63:5-11 – Proverbios 16:5-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

¿Cómo Es Dios Diferente? – Lección 2/4

Ministerio Tercer Milenio

Serie: CREEMOS EN DIOS

Lección 2/4

¿Cómo Es Dios Diferente?

Third Millennium Ministries
Serie: CREEMOS EN DIOS
¿Quién es Dios?

¿Cuáles son Sus atributos? – ¿Cuál es Su plan eterno? – ¿Cuáles son Sus obras en la historia?
En un nivel más fundamental, las Escrituras nos fueron dadas para enseñarnos acerca de quién es Dios y qué ha hecho por nosotros.
De hecho, conocer a Dios es esencial para que entendamos nuestro mundo y a nosotros mismos.
Es por eso que estudiamos lo que los teólogos llaman teología propia, o la doctrina de Dios.

Objetivos del Curso:

Introducir las preocupaciones principales de los teólogos sistemáticos con respecto a la teología correcta.
Discutir un enfoque sistemático para distinguir los atributos de Dios.
Examinar el plan y las obras de Dios, especialmente Sus decretos, Su creación y Su providencia.

Lección 1: Lo Que Sabemos De Dios
Lección 2: ¿Cómo Es Dios Diferente?
Lección 3: Como Dios Es Como Nosotros
Lección 4: El Plan y las Obras de Dios

Third Millennium Ministries» es un ministerio Evangélico Cristiano en la tradición Protestante, sin fines de lucro. Estamos reconocimos por la agencia de Servicios de Recaudación Interna (IRS) como una corporación 501 (c ) (3). Dependemos de la generosa contribución deducible de impuestos de las iglesias, fundaciones, negocios e individuos.

Nuestra misión es preparar a los líderes de las iglesias en sus propias tierras al crear un plan de estudios de seminario multimedia en cinco idiomas principales.

¿De qué sirve confiar en Dios?

Miércoles 25 Mayo

Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados… Os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

2 Corintios 5:19-20

¿De qué sirve confiar en Dios? (2)

Cuando Adán pecó, su primer reflejo fue acusar indirectamente a Dios: “La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí” (Génesis 3:12). Desde la entrada del pecado en el mundo, el hombre se halla en un estado de rebeldía contra Dios. La historia del rey Joram, mencionada ayer, es una ilustración de ello. El mundo de hoy actúa de la misma manera respecto a Dios:

 – La miseria reina en algunas partes del planeta, las guerras hacen estragos entre la población debido a la maldad, al egoísmo y a la violencia del hombre, los niños sufren y mueren… Nosotros nos indignamos, acusamos a Dios, e incluso tratamos de eliminarlo con este triste argumento: Si existiese un Dios, ¿habría todo este sufrimiento?

 – En nuestra vida personal sucede lo mismo. Cuando Dios no nos da lo que queremos (sanar a un ser querido, una situación económica menos precaria, una mejor salud…), olvidamos nuestra responsabilidad frente a él y nuestra culpa debido a nuestros pecados. Lo acusamos, o lo eliminamos…

Sin embargo, Dios envió a su Hijo unigénito a esos hombres rebeldes contra él. Lea la vida de Jesús en los evangelios. Allí comprobará que Dios no es insensible al sufrimiento de los niños, ni a todas las dificultades que los hombres deben soportar a causa de sus propios pecados. Por medio de su muerte en la cruz, Jesús reconcilió con Dios a todos los que creen en él.

¡Y nos dio la prueba de que Dios es digno de toda nuestra confianza!

Levítico 6 – Romanos 3 – Salmo 63:1-4 – Proverbios 16:3-4

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

10 Marcas Seguras de Humildad

10 Marcas Seguras de Humildad
Por Tim Challies

¿ Hay algún rasgo más odioso que el orgullo o más precioso que la humildad? ¿Hay algún rasgo cuya presencia tanto honremos en los demás y cuya ausencia excusemos tan fácilmente en nosotros mismos? Verdaderamente, el orgullo es el principal de los pecados y la humildad la más alta de las virtudes. Sin embargo, el cristiano tiene el gozo de ver al Espíritu Santo de hacer morir el orgullo y traer a la vida la belleza de la humildad. Aquí están 10 marcas seguras de que usted está creciendo en humildad.

Una persona humilde piensa poco de sí mismo. Job insiste en que Dios “salva al humilde,” que significa, literalmente, “humilde de ojos” (Job 22:29). Una persona verdaderamente humilde, en momentos de introspección honesta, piensa menos de sí mismo de lo que los demás piensan de él. Él se hace eco de David, quien insiste: “Yo soy un gusano y no hombre» (Salmo 22: 6).

Una persona humilde piensa mejor de los demás que de sí mismo. “Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria,” dice Pablo, “sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo” (Filipenses 2:3). Una persona humilde piensa mejor de los demás que de sí mismo porque puede ver su propio corazón y el pecado que acecha allí mejor de lo que él puede ver en el corazón de cualquier otra persona. Aunque conoce el alcance de su propia depravación, asume lo mejor de los demás. Mientras se busca a sí mismo por cada vestigio de pecado, busca a todos los demás por cada vestigio de gracia.

Una persona humilde tiene una baja evaluación de sus disciplinas espirituales. Así como los gusanos se crían en la fruta más dulce, el orgullo se reproduce en los más santos deberes. El hombre humilde estudia la Palabra de Dios y ora con fervor, pero luego se arrepiente de su estudio trivial y de sus débiles oraciones. Él sabe que incluso sus mejores momentos todavía están estropeados por el pecado y sus mejores esfuerzos son todavía tan débiles. Él continúa en las disciplinas cristianas, pero pone su confianza en su Salvador, no en sus deberes.

Una persona humilde se queja de su corazón, no de sus circunstancias. Incluso cuando se enfrenta a la dificultad, su mayor dolor es el estado de su corazón. Cuando un hipócrita ama alardearse de su bondad, el alma humilde está siempre consciente de su maldad. Aun Pablo, que tenía el inmenso privilegio de ser llevado hasta el tercer cielo, gritó: «¡Miserable de mí!» Cuanto más crece el conocimiento en un cristiano, más se da cuenta de su ignorancia, de su falta de fe, y cuanto más clama por la gracia de Dios.

Una persona humilde alaba a Dios en tiempos difíciles. Él alaba a Dios incluso en tiempos de gran dificultad y se niega a condenar a Dios por traer tales circunstancias dolorosas. Con Abraham dice: «¿No hará el Juez de toda la tierra lo que es justo?» Con Job, él siempre se niega a acusar a Dios de cualquier mal, porque es el Señor quien da y el Señor que lo quita.

Una persona humilde magnifica a Cristo. Él siempre asegura que él da gloria a Cristo. Él desvía toda alabanza lejos de sí mismo y hacia su Salvador. Él toma la corona de honor de su propia cabeza y la pone sobre la de Cristo para que sea engrandecido. Él ama a Cristo de una manera tan sincera que le dará todo, incluyendo el honor y la alabanza.

Una persona humilde acepta la reprensión del pecado. Una persona pecadora, arrogante es demasiado alta para agacharse para tomar una reprensión, pero la persona piadosa ama y honra a quien lo reprende. Como dice Salomón: “No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; reprende al sabio, y te amará”(Proverbios 9:8).

Un cristiano humilde puede soportar el oprobio de un enemigo y la reprensión de un amigo.

Una persona humilde se contenta con ser eclipsada por otros. Él está dispuesto a tener su nombre y sus logros eclipsados ​​por otros para que Cristo pueda ser magnificado y Dios pueda ser glorificado. Él deliberadamente lucha contra el feo pecado de la envidia, diciendo a menudo: «Que yo mengue y que Cristo crezca.» Un cristiano humilde se contenta con ser apartado si otro puede tomar su lugar y traer mayor gloria a Dios.

Una persona humilde acepta la condición que Dios ve mejor para él. Mientras un hombre orgulloso se queja de que no tiene más, un hombre humilde se pregunta por qué tiene tanto. Un cristiano mira su pecado y se maravilla de que su condición no es mucho peor. No importa sus circunstancias, su enfoque no está en sus grandes dificultades sino en su pequeña santidad. Sabe que incluso la peor de las circunstancias es mucho mejor de lo que merece.

Una persona humilde se inclinará hacia la persona más baja y las tareas más bajas. Dará tiempo a la persona más baja y dará atención a las tareas más indeseables. Prefiere un hisopo de las llagas de Lázaro que disfrutar de los tesoros del rico. No insiste en que es demasiado noble o demasiado santo para cualquier persona o cualquier tarea, sino voluntariamente «se asocia con los humildes» (Romanos 12:16).

Jerry Bridges escribió una vez, «la humildad no es un complemento opcional para el super-espiritual; es para que todos los creyentes lo practiquen en nuestra vida cotidiana «. ¿Estás comprometido a crecer en humildad? Honestamente evalúese a sí mismo a la luz de estas 10 marcas y ore a Dios por su gracia.

Tim Challies es un teólogo, pastor, bloguero y autor reformado canadiense. Challies fue uno de los primeros en adoptar el formato de blog y continúa escribiendo con un enfoque en teología, reseñas de libros y comentarios sociales.