EL MARIDO INTEGRAL
Guía Práctica Para Ser un Esposo Bíblico
Por Lou Priolo
Capítulo Doce
¿CUÁNTO VALE ELLA PARA TI?
Nota: Las Feministas Están Mortalmente Equivocadas
Yo estaba un poco incrédulo meses atrás respecto a la cobertura de los medios sobre la más grande vigilia de oración de hombres realizado en Washington D.C. Mi incredulidad se debía a la cantidad de tiempo dada a varias feministas “Cristo-fóbicas” para promover su idea de que la doctrina bíblica de la sumisión de la esposa a su esposo es de alguna manera una amenaza peligrosa para las mujeres. La verdad es que a través de la historia el cristianismo ha elevado consistentemente el lugar de la mujer en la sociedad donde ha sido introducido. Ha sido a causa del reciente ataque del humanismo secular que muchos se han vuelto sospechosos del cristianismo bíblico en lo que se refiere al papel de los géneros.
Fue un avance importante para la sociedad cuando la religión cristiana le dio una dirección como ésta [de darle honor a la esposa], pues en todas partes entre los paganos y bajo todos los sistemas falsos de religión, la mujer ha sido tenida como digna de poco honor o respecto. Ella ha sido considerada como una esclava, o un mero instrumento para gratificar las pasiones de los hombres. Es una de las doctrinas elementales del cristianismo; sin embargo, que la mujer debe ser tratada con respeto; y uno de los primeros y evidentes efectos del cristianismo en la sociedad ha sido elevar a la esposa a la condición en la cual ella es digna de estima.
El Cristianismo ha hecho mucho por elevar el sexo femenino. Ha enseñado que la mujer es heredera de la gracia de la vida tanto como el hombre; que aunque sea inferior en vigor corporal, es igual en el aspecto más importante; que es una compañera de viaje con él hacia la eternidad y que en todo aspecto tiene tanto derecho como el hombre a todas las bendiciones que confiere la redención. Esta sola verdad ha hecho más que todas las otras cosas combinadas para enaltecer al sexo femenino, y es todo lo que se necesita para elevarla de su degradación en todo el mundo. Por lo tanto, aquellos que desean la dignificación del sexo femenino en aquellas partes oscuras de la tierra donde se le ve ignorada y degradada, deberían ser amigos de todos los esfuerzos bien dirigidos para enviar el evangelio a las tierras paganas.1
Si tú has sido instruído en los principios elementales de las responsabilidades domésticas delineadas en la Biblia, probablemente ya sabes que una de las principales responsabilidades trazadas en el Nuevo Testamento para tu esposa es que ella debe honrarte y reverenciarte (su otra responsabilidad predominante es que sea sumisa a ti). Lo que puedes no haberte dado cuenta es que a ti se te manda a honrarla.2
Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo (1 Pedro 3:7).
Antes de ampliar mi explicación, déjenme señalar que es precisamente esta ausencia de honor a la esposa la que frecuentemente predispone al esposo a ser dominante, dictatorial e insensible en su propósito de ser cabeza de casa. Un esposo que no honra a su esposa como la Biblia lo manda tiende a ser déspota en lugar de “líder amoroso.” Si tu esposa te acusa de abusar de tu liderazgo espiritual, deberías leer este corto capítulo con especial interés. Puede ser que tu falta de respeto por ella, y por la posición y lugar que Dios le ha dado en tu vida, esté estorbando tu capacidad de guiarla eficazmente.
Para explicar mejor lo que está envuelto en tu responsabilidad de honrar a tu esposa, regresemos a nuestro ejemplo del vaso frágil. ¿Tomarías un caro vaso de cristal marca Waterford y lo arrojarías en un lavadero lleno de agua grasosa? No, lo tratarías como un valioso vaso cuidándolo más de lo que cuidas vasos más comunes y menos atractivos y delicados. Lo lavarías y secarías cuidadosamente con tus propias manos para luego ponerlo en un lugar prominente en tu casa. Lo honrarías así porque es valioso y más precioso.
La palabra traducida “honor” en 1 Pedro 3:7, se traduce ‘precioso” en 1 Pedro 2:7:
Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, la piedra que los edificadores desecharon, ha venido a ser la cabeza del ángulo.
Por ser Cristo quien es y por lo que Él ha hecho por nosotros, le honramos y le estimamos altamente. Él es precioso para nosotros los creyentes. ¿Cuán preciosa es tu esposa para ti? ¿En que medida la honras y estimas altamente por ser quien es y por lo que ha hecho por ti?
Pedro dice que deber honrar tu vaso frágil tratándola como si fuese preciosa-y en verdad lo es-no sólo para ti, pero también para Dios. Ten en mente que tu esposa creyente ha sido comprada con la preciosa sangre de Cristo y tiene que ser honrada como una de las herederas de Dios. Como explica un comentador:
El honor o la preciosidad que un esposo debe conferir a su esposa no es sólo el de reconocer su lugar en la ordenanza divina del matrimonio; es el honor que le corresponde como parte del precioso y santo pueblo de Dios.3
Como regla general, mientras más frágil o débil sea tu esposa, más ternura debes usar en la forma de tratarla. Si la fragilidad de tu esposa es el resultado de su inmadurez espiritual, tienes, por supuesto, que ayudarla a salir de esa fragilidad superflua (revisa el capítulo nueve, “Cariño, Necesitas una Ducha” para sugerencias sobre como ayudarla a crecer espiritualmente). Tú tienes, sin embargo, que continuar tratándola con la gentileza que corresponda a la medida de su debilidad. Si, por el otro lado, su fragilidad tiene que ver más son su constitución (no el resultado de pensamientos o motivos anti-bíblicos) tienes que enfrentar eso a su lado por toda la vida, pidiéndole a Dios que te dé la habilidad de honrar tiernamente su debilidad.
Tu esposa no es calificada como vaso “frágil,” sino como vaso “más frágil.” Tú no eres el “fuerte” sino el “más fuerte.” Tú puedes ser más fuerte que ella, pero siendo pecador, eres débil a tu propia manera. Ten esto en mente y te ayudará a caminar en humildad delante de tu esposa.
Otro elemento para honrar a tu esposa como un vaso mas débil tiene que ver con el hecho de que ella es el vaso o instrumento de bendición especial de Dios en tu vida. Una de las definiciones de la palabra “vaso” es la de “un implemento o instrumento diseñado o adaptado especialmente para un propósito o uso particular.” Dios te ha dado a tu esposa para ser tu ayuda y como tal Él la usa en tu vida de maneras variadas. Ella es el vaso que Él ha creado e instruído para que sea tu compañera, para cuidar de tu casa, para satisfacer tus muchas necesidades y deseos físicos y para compartir tus alegrías y tristezas. Ella es el vaso de Dios a través del cual tú puedes tener hijos y guiarlos y darles sustento y protección espiritual. Ella es el vaso a través del cual Él se propone darte los más grandes placeres terrenales. Como Salomón explica: Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de tu vida fugaz que Él te ha dado bajo el sol, todos los días de tu vanidad, porque ésta es tu parte en la vida y en el trabajo con que te afanas bajo el sol (Ecl. 9:9). Tú debes honrarla porque ella es el instrumento ordenado por Dios para tu bien. Ella está diseñada para ser tu más grande recompensa en este lado de la gloria y tu coheredera en la gracia de la vida. Como cristiano tienes también el llamado a mostrar esta misma clase de honor a hermanos en la fe en la iglesia:
Sed afectuosos unos con otros con amor fraternal; con honra, daos preferencia unos a otros (Romanos 12:10).
Cuando tú “das preferencia” o “prefieres” a otros con honor, les estás dando la eminencia que merecen. En cada área donde es legítimo hacerlo, debes preferir darle honor a otros antes que a ti mismo. En las áreas donde ellos son más dotados, capaces, hábiles y eficientes, debes ceder y permitirles que reciban la honra que les corresponde recibir. Aun si realmente crees que tú te mereces tanto o más que ellos esa honra, no debes resentirte con ellos o envidiarlos. Más bien, regocíjate en que Dios sea complacido esta vez en darles a ellos ese honor antes que a ti.
Si otros se merecen esa honra y no se les da como se te ha dado a ti, tú deberías buscar sacar a la luz sus obras buenas. En lugar de esperar que otros te honren, tú deberías ganarles procurando honrarlos a ellos primero. Deberías procurar ponerlos a ellos antes que a ti mismo en el centro de la atención. Así es como Pablo nos dice que debemos ‘honrar” a otros cristinos en nuestras vidas.
Pedro, usando la misma palabra, te manda como esposo a mostrar esta clase de honor a esta “otra” hermana en Cristo, que es la mujer con quien estás casado. De hecho, debes honrar a tu esposa de esta forma, como un vaso más frágil, aunque no sea cristiana. Debes colocarla en un lugar de honor así como colocas un vaso de cristal marca Waterford en un lugar especial en tu casa. Visualízala, por decirlo así, detrás de un gabinete de vidrio, o en un pedestal con una lámpara arriba de ella iluminando su multifacética belleza.
¿Cuán valiosa es tu esposa para ti? ¿Cuánto valor le atribuyes? ¿De qué manera la estimas como merecedora de más honor que tú? ¿Cuán agradecido estás al Señor por habértela dado? ¿Cuán mejor estás ahora de lo que estabas antes de casarte con ella? ¿Cuántas de las necesidades y deseos, que tú das por hecho, te ha satisfecho ella? ¿Cuánto más bendecido (y menos miserable) eres ahora de lo que eras siendo soltero? Las respuestas a estas preguntas son mayormente cognitivas, pero son extremadamente importantes. Las cosas que te dices a ti mismo sobre el valor que tu esposa tiene para ti (qué tanto valor le atribuyes) determinará mayormente el grado de honor y gloria que le asignas en maneras tangibles cada día de tu vida.
Así que, lo primero que debes hacer si no has estado honrando a tu esposa de forma práctica, es cambiar la manera que piensas acerca de ella. Debes comenzar a valorarla más de lo que lo has hecho. Probablemente deberías recordarte a ti mismo con más frecuencia cuánto hace ella por ti y cuán egoístamente tú la has dado por hecho; también deberías considerar cuán bendecido eres de que Dios te la ha dado. Sólo entonces podrás mostrarle de forma genuina, a ella y a los demás, el honor que la Biblia dice que ella merece.
Aquí hay algunas preguntas más que podrías hacerte a ti mismo una vez que te hayas arrepentido de cualquier actitud malagradecida que hayas desarrollado hacia Dios y tu esposa. ¿Cómo puedo honrar a mi esposa? ¿Cómo puedo exactamente mostrarle a otros lo que ella vale para mí? ¿Qué formas usar para asegurarme que ella reciba esa honra? Si no tienes muchas respuestas para estas preguntas, te recomiendo que examines la siguiente lista que te sugiere formas que puedes practicar para darle a tu esposa la honra que se merece. Podrías incluso considerar revisar esta lista con ella, pidiéndole que comente sobre cada opción y que agregue a la lista cualquier forma adicional en que a ella le gustaría que la honraras.
Maneras específicas en que los esposos pueden honrar (mostrar respeto por) a sus esposas
• Aprendiendo a usar una etiqueta adecuada.
• Rehusando usar formas rudas o displicentes de comunicación al hablarle.
• Enalteciéndola delante de otros (especialmente tus hijos).
• Siendo atento cuanto te habla (deja lo que estás haciendo, si es posible, mírala a los ojos–y escucha con atención lo que te dice).
• Siendo considerado de su tiempo y sus planes para que cumplasus otras prioridades bíblicas además de la de ser tu esposa.
• Pidiendo y tomando en cuenta su opinión, especialmente al hacer planes que la involucren a ella.
• Proveyéndole suficientes recursos financieros para facilitarle sus responsabilidades bíblicas.
• Protegiéndola del pecado y la tentación.
• Siendo considerado de (y ayudándola a priorizar) sus planes.
• No avergonzándola frente a (o revelando sus debilidades a) otros.
• Enfocándose en sus cualidades positivas tanto como sea posible, y encubriendo sus idiosincrasias negativas.
• Hablando bien de ella y aprobándola frente a otros (Prov. 31:29).
• Ayudándola a establecer y mantener su “buen nombre” de acuerdo a Proverbios 22:1.
• No permitiendo a tus hijos que le hablen irrespetuosamente (Ef. 6:2).
• Usando ternura y amabilidad en tu trato con ella (Col. 3:12–13; 1 Cor. 13).
• Atribuyendo los mejores motivos posibles a sus acciones (1 Cor. 13:7: “el amor todo lo cree”) especialmente cuando ella no sigue tus instrucciones claras.
Quiera Dios capacitarte para que cada vez honres más a tu esposa de esta manera y en todo lo que sea conforme a las claras directivas de la Palabra de Dios.
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¿Cómo Debe Ser Honrada mi Esposa? • ¿Qué formas debo preferir para honrar a mi esposa? • ¿Cuáles son las áreas de su vida que merecen especial honor? • ¿En qué formas debe ser mi esposa considerada un vaso más frágil? • ¿Cómo exactamente debe ser ella tratada como un vaso frágil y precioso? • ¿En qué otras maneras puedo mostrar mi respeto por ella? ¿Qué mas puedo hacer para honrarla? 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. Agrega otras maneras a esta lista … |
1 Barnes, Albert, Notes on the New Testament, Vol 10, (London: Blackie & Son, 1884), pp. 162–164.
2 La palabra griega “honrar” usada por Pablo para exhortar a la esposa a “respetar a su marido” en Efesios 5:33 es una palabra que tiene la connotación de un temor reverencial. La palabra griega usada por Pedro en el capítulo 3:7 de su primera epístola tiene que ver más con el valor asignado a (o cuán precioso es) un objeto tal como un “vaso frágil.” Las implicaciones prácticas de estas dos clases de honor con frecuencia parecen ser similares, si no idénticas, en la vida cotidiana.
3 Edmund P. Clowney, The Message of 1 Peter (El Mensaje de 1 Pedro) (Leicester, England: Inter-Varsity Press, 1988), pp. 134–135.
Priolo, L. (2012). El marido integral: Guía práctica para ser un esposo bíblico (pp. 219–227). Graham, NC: Publicaciones Faro de Gracia.
