La revolución moral y su influencia en la iglesia

Alimentemos El Alma

Serie: Iglesia y Moral

La revolución moral y su influencia en la iglesia

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Episodio 44 – ¿Cuánto pueden aprender los cristianos de los no cristianos?

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

Episodio 44 – ¿Cuánto pueden aprender los cristianos de los no cristianos?

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

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Doctrina del pecado

9Marcas

Serie: Clases esenciales: Teología Sistemática

Clase 9/26

Doctrina del pecado

  1. Introducción: La realidad del pecado

Hay algo terriblemente mal en el mundo. Lee CNN y verás lo siguiente: «ISIS asesina a decenas en Afganistán». «Se reportan varios muertos y heridos en un ataque en Múnich». «Hombre tumbado con las manos arriba fue tiroteado por cuerpos policiales por accidente». «No hay suficiente protección para las víctimas de violación en India». «Policías asesinados en Dallas y Baton Rouge. Terrorismo en Niza, Francia. Violencia en Turquía».

¿Qué sucede con nuestro mundo? ¿Ves las noticias, lees los periódicos, hablas con tus compañeros de clase o compañeros de trabajo? ¿Qué dicen? Algunos dicen que el problema es económico. No habría tantos disturbios y alzamientos violentos si hubiera economías vibrantes y en crecimiento. Algunos dicen que el problema es más judicial. Los tribunales son corruptos o incapaces de manejar casos. Algunos dicen que el problema es político. El Congreso se queja mientras la gente sufre. Algunos dicen que el problema es la familia. Demasiados padres solteros, no hay modelos de roles estables en los hogares. Algunos dicen que el problema es la educación. Las personas son básicamente buenas, pero son una lista en blanco y necesitan recibir conocimiento e iluminación moral o seguirán patrones negativos.

Puede haber una pizca de verdad en muchas de estas explicaciones, pero todas estas evaluaciones comparten un tema común: los mayores problemas que enfrentamos son estructurales. Nuestros problemas más apremiantes son externos. Como un automóvil que no está alineado, o un hueso que se ha roto, nuestro mundo simplemente necesita algunos ajustes, algunas reparaciones estructurales, y quedaremos como nuevos.

Y aquí es donde la Biblia se acerca al micrófono y silencia la cacofonía de las voces culturales. Nuestro problema más urgente no es estructural, sino moral. No está ahí, sino aquí. Nuestro problema más imperioso es el pecado, lo que significa no cumplir con los estándares de Dios y rebelarse contra sus leyes. El pecado es lo que nos ha dañado a todos, y eso a su vez es lo que ha arruinado las estructuras de la sociedad.

  1. El problema del pecado: Hay un estándar

Pero eso crea otro problema, ¿cierto? Quiero decir, ¿el pecado? ¿En serio? El pecado es tan pasivo. Tan Scarlet Letter. Tan represivo y negativo. Vivimos en una cultura donde el pecado ya no tiene sentido. El pecado se ha desvanecido de nuestra imaginación moral, porque Dios se ha desvanecido. Pero si malinterpretas la enfermedad, nunca llegarás a una cura.

Y este es el problema del pecado. El pecado sugiere un estándar. Podemos calificar a ISIS de malvados por sus brutales decapitaciones. Podemos llamar malvado al pornógrafo infantil por la forma en que ataca y explota a los niños. Esto es lo conveniente acerca del mal: expresa repulsión moral sin ponerlo en contra de ningún estándar. La diferencia entre llamar a algo malo y pecaminoso es esta: mientras que ambos se usan para describir lo que es horrible y atroz, solo el pecado comprende lo que es malo en relación con Dios.

Nuestro mundo vive con esta incómoda contradicción. Somos agentes morales y, sin embargo, buscamos vivir con estándares morales muy definidos y altamente subjetivos. Nuestra cultura define algo como incorrecto principalmente si lastima a alguien más, lo que hace que el estándar para la moralidad sea el daño causado por la afirmación de otra persona. El occidente secular, en su búsqueda de la libertad del ojo de Dios, ha cambiado un estándar divino perfecto por los estándares cambiantes de lo que hace que cualquier persona se sienta herida, lo que, irónicamente, no conduce a la libertad, sino a la anarquía.

En contraste, el cristianismo enseña que el pecado es la única forma de dar sentido a este mundo arruinado en el que vivimos. Y afirmar la existencia del pecado es decir que Dios tiene un estándar.

  1. El pecado en la historia bíblica

Y vemos la naturaleza evidente de este estándar porque el pecado es un aspecto central de la gran historia bíblica. ¿Cómo pasamos de todo siendo bueno en Génesis 1-2, a la expulsión de la tierra prometida en Génesis 3, al asesinato en Génesis 4, al estribillo en Génesis 5 «y fueron todos los días», a la inundación en Génesis 6-9, a la torre de Babel en Génesis 11? El pecado de Génesis 3 es la respuesta.

De hecho, el pecado es una preocupación tan dominante en el Antiguo Testamento, hay varias palabras usadas en hebreo para tratar de capturar lo que significa.

La palabra más común para el pecado en hebreo [חטא ht ‘] aparece unas 600 veces. Implica la sensación de perder, fallar y no alcanzar el objetivo.

El segundo término más común para el pecado [עָוֺן ‘awôn], traducido como «iniquidad» en traducciones antiguas y «maldad» o «perversión» en traducciones más modernas, su significado etimológico es «quebrar» o «retorcer». Aquí, la imagen es una de distorsión. El pecado es una perversión.

Un tercer término para el pecado [פשׁע psh ‘] suele traducirse como «transgresión», «sublevasión» o «rebelión». «Crimen» puede ser el mejor equivalente aquí. El pecado es un comportamiento criminal en contra de la ley de Dios.

Podría seguir: la Biblia también habla del pecado como injusticia, impiedad, una deuda que debe pagarse. Y el pecado es lo que nos hace no aptos para la presencia de Dios. Isaías 59:2«Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír».  Pecado, en resumen, es elevar el yo al lugar que solo Dios debería tener. La base de todo esto yace en la primera tentación: «seréis como Dios» (Génesis 3:5).

Y la solución al problema del pecado es Jesucristo. Cuando Juan el Bautista vio por primera vez a Jesús, proclamó: «He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Juan 1:29). Esa fue la razón por la que fue llamado «Jesús», Mateo 1:21: «Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». Esa es la solución, pero para apreciar la salvación que Cristo vino a traer, tenemos que volver al principio: volvamos a:

  1. La Caída: La esencia del pecado

Ve conmigo a Génesis 3. Dios ha creado el mundo y todo lo que hay en él. Y era «bueno». Hizo que el hombre y la mujer expresaran dominio sobre todo lo que había hecho, para gobernar la tierra y someterla.

Llegamos a Génesis 3:1-7«Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer,  pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;  sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales».

Este capítulo describe cómo el pecado entró trágicamente en la condición humana. Da una explicación a la universalidad de nuestra condición pecaminosa. Y nos prepara para cómo el Dios de la creación se mostrará a sí mismo como el Dios de la redención. Este primer pecado, comer el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, nos enseña tres cosas acerca todo pecado en general.

  1. Primero, observa cómo su pecado buscó redefinir la base del conocimiento: dio una respuesta diferente a la pregunta: «¿Qué es la verdad. Mientras que Dios había dicho que Adán y Eva morirían si comían del árbol (Gn. 2:17), la serpiente dijo: «no moriréis» (Génesis 3:4). Eva decidió no creer lo que Dios había dicho y realizar un experimento para ver si Dios hablaba con sinceridad. Parte de cómo funciona el pecado es convencernos de que la Palabra de Dios no es digna de confianza. El pecado dice: «no puedes seguir la Palabra de Dios; te llevará por el mal camino». El pecado comienza con creer una mentira y no creer en Dios.
  2. Su pecado buscó redefinir la base de los estándares morales: dio una respuesta diferente a la pregunta: «¿Qué es lo correcto. Dios había dicho que era moralmente correcto que Adán y Eva no comieran del fruto de ese árbol (Gn. 2:17). Pero la serpiente sugirió que sería correcto comer del fruto, y que al comerlo, Adán y Eva serían «como Dios» (Gn. 3:5). Eva confió en su propia evaluación de lo que era correcto en lugar de permitir que las palabras de Dios definieran lo correcto y lo incorrecto. Cuídate de una moralidad autoimpuesta.
  3. Su pecado buscó redefinir la base de la identidad: dio una respuesta diferente a la pregunta: «¿Quién soy yo?». La respuesta correcta era que Adán y Eva eran criaturas de Dios, dependientes de él y siempre subordinados a él como su Creador y Señor. Pero Eva, y luego Adán, sucumbieron ante la tentación de «ser como Dios» (Gn. 3:5), tratando así de ocupar el lugar de Dios. 

Vemos aquí el orgullo que yace en el corazón del pecado. El pecado es abandonar a Dios para encontrar en ti mismo lo que debías encontrar en Dios.

Entonces Génesis 3 enseña que Dios creó a la humanidad buena y sin defectos. Pero Adán y Eva eligieron desobedecer. Como consecuencia de su pecado, Dios maldice a la humanidad y la creación con la sentencia de muerte. El sufrimiento, la enfermedad, los dolores, los desastres naturales, no existían antes de este momento, pero son el resultado de la Caída.

  1. El origen del pecado

Sin embargo, esto hace surgir una pregunta desafiante: ¿cuándo y cómo se originó? Vemos en Génesis 3 el primer pecado humano, pero también vemos a la serpiente tentando malvadamente a Adán y Eva. Seguramente la serpiente estaba pecando al hacer esto.

Primero, debemos insistir en que el pecado no se origina en Dios. El pecado y el mal, en la teología bíblica, son completamente ajenos a Dios: «Muy limpio eres de ojos para ver el mal» (Habacuc 1:13). Él es «luz, y no hay ningunas tinieblas en él» (1 Juan 1:5). «Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie» (Santiago 1:13). Deuteronomio 32:4 declara: «Él es la roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto».

En cambio, hay indicios en la Escritura de que antes de este momento en el huerto, había habido una «caída» entre algunos de los ángeles. No se dice mucho acerca de lo que sucedió o por qué sucedió. Lo más cercano que encontraremos puede ser Judas, versículo 6: «Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día». 2 Pedro 2:4: «Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio». Similar a lo que sucedió con Adán y Eva, parece que estos ángeles no estaban satisfechos con su lugar, sino que deseaban una posición más elevada. El orgullo y la vanidad engendraron la rebelión. Ahora bien, entiende: Satanás no es una segunda deidad en guerra contra Dios. El cristianismo no es dualista en ese sentido. Solo hay un Dios. Satanás es una criatura caída, un ángel pecador.

Esto significa que la caída de Satanás, y la caída de Adán y Eva después de ella, que es la caída que la Biblia principalmente se preocupa por explicar, porque es lo que nos ha afectado a todos, ambas ocurrieron de acuerdo con el plan soberano de Dios. Pensemos detenidamente en esto. La Biblia insiste en que Dios es soberano, tan soberano que nada que tenga lugar en el universo puede escapar del límite más externo de su control –Romanos  11:36, de él son todas las cosas–, no obstante, la Biblia insiste en que Dios es el estándar de la bondad. Así, los teólogos han sugerido que Dios está detrás del bien y del mal asimétricamente. Se encuentra detrás del bien de tal manera que el bien finalmente puede serle acreditado; él está detrás del mal de tal manera que lo que es malo se acredita inevitablemente a agentes secundarios. En la historia de Job, Satanás no tiene poder sobre Job sin la aprobación de Dios; sin embargo, Dios nunca es el que hace el mal. Él nunca es el autor del pecado. Gobierna todo lo que sucede, pero nunca ha hecho nada malo.

Debemos decir que esto es un misterio; Si bien sabemos que la existencia del mal y la bondad y soberanía de Dios son verdades compatibles, la Escritura no nos revela cómo son compatibles. Sería presuntuoso afirmar que conocemos estas cosas secretas de Dios. Como acabamos de ver, el primer pecado humano implicó tratar de conocer cosas ocultas, y así ser como Dios. Somos las criaturas, él es el Creador. Se podría decir mucho más acerca de la existencia del mal, pero lo hemos abordado en otras clases.

Entonces, ahí tienes algo de la naturaleza del pecado y los comienzos del pecado. Ahora, ensamblemos todo lo demás que la Biblia dice acerca del pecado, específicamente cómo el pecado nos ha afectado.

  1. Una teología del pecado: Siete declaraciones

A. Culpa heredada: Somos constituidos culpables por el pecado de Adán.

Mira Romanos 5:12: «Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron»… Pablo enseña aquí que cuando Adán pecó, Dios atribuyó la culpa de su pecado a todas las personas que descenderían de él. Aunque todavía no existíamos, Dios, mirando hacia el futuro y sabiendo que existiríamos, nos constituyó como culpables al igual que Adán. Mira los versículos 18-19:

«Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos» (Romanos 5:18-19).

Lo que Pablo quiere decir es que Adán actuó de manera única como nuestro jefe representativo. Todos los miembros de la raza humana fueron representados por Adán en el momento de la prueba en el huerto de Edén. Como nuestro representante, Adán pecó, y Dios nos consideró culpables «en Adán», ya que Adán representaba a toda la raza humana.

Algunos pensadores han rechazado esta idea de la representación. Pero si crees que es injusto para nosotros ser representados por Adán, entonces también deberías pensar que es injusto que seamos representados por Cristo y que Dios nos impute su justicia. Ese es exactamente el punto de Pablo en Romanos 5:12-21: Dios trata con nosotros ya sea como representados por Adán (y, por tanto, culpables) o representados por Cristo (y así cubiertos por la justicia de Cristo). Otra vez, el versículo 19: «Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos». Esto a menudo se conoce como teología federal, del latín foedus para pacto o tratado; Dios lidia de manera pactal con la humanidad en base a qué figura nos represente, ya sea Adán o Cristo.

B. Corrupción heredada: Tenemos una naturaleza pecaminosa debido al pecado de Adán.

Además de la culpa legal que Dios nos imputa debido al pecado de Adán, también heredamos una naturaleza pecaminosa debido al pecado de Adán. Esto significa que nacemos corrompidos y, por consiguiente, todos nosotros cometemos pecados reales. Confirmamos así la sentencia de culpabilidad que hemos heredado de Adán.

Salmo 51:5: «He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre». David está tan abrumado con las consecuencias de su propio pecado que, al mirar hacia atrás en su vida, se da cuenta de que era pecaminoso desde el principio.

Salmo 58:3: «Se apartaron los impíos desde la matriz; Se descarriaron hablando mentira desde que nacieron».

La tendencia heredada a pecar no significa que los seres humanos sean tan malos como podrían ser. Las limitaciones de la ley civil, los buenos dones de la familia y el gobierno, la convicción de la conciencia (como vemos en Romanos 2) – todos estos fluyen de la gracia común de Dios a todas las personas, y proporcionan influencias restrictivas sobre las tendencias pecaminosas del hombre. No pecamos en cada momento de cada día, pero ciertamente pecamos mucho todos los días.

C. Depravación total: en nuestro estado natural, carecemos de bien espiritual ante Dios.

No tenemos valor en nosotros mismos y estamos moralmente corrompidos. Nuevamente, esto no significa que las personas sean tan malas como podrían ser o que hayamos perdido la imagen de Dios. Todavía tenemos su imagen, y las personas son capaces de hacer actos que en un nivel son buenos y amables. Pero debido a que somos enemigos de Dios, incluso estas buenas obras no le agradan, porque no las hacemos para honrarlo. Robert Reymond resume bien esta doctrina: «El hombre en su estado crudo y natural, ya que proviene del útero, es moral y espiritualmente corrupto en disposición y carácter. Cada parte de su ser –su mente, su voluntad, sus emociones, sus afectos, su conciencia, su cuerpo– se ha visto afectada por el pecado (esto es lo que significa la doctrina de la depravación total). Su entendimiento está entenebrecido, su mente está en enemistad con Dios, su voluntad de actuar es esclava de su entendimiento oscurecido y su mente rebelde, su corazón es corrupto, sus emociones son pervertidas, sus afectos naturalmente gravitan hacia lo que es malo e impío, su conciencia es indigna de confianza, y su cuerpo está sujeto a la mortalidad»[1]. Vemos esto a lo largo de la Biblia:

Génesis 6:5-6: «Y vio Jehová que… todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal».

Salmo 14:2-3: «Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido, que buscara a Dios. Todos se desviaron, a una se han corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno».

Isaías 64:6: «Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia».

Efesios 2:1-3: (Pablo les dice a los cristianos cuál era su naturaleza antes de ser regenerados por el Espíritu Santo) «Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire».

D. Incapacidad total: en nuestras acciones somos incapaces de hacer bien espiritual ante Dios.

Alguien me explicó una vez el evangelio de esta manera: nos estamos ahogando en el océano y Dios nos arroja una balsa salvavidas que luego tenemos que agarrar, y él nos saca de las olas. Suena bien, pero bíblicamente hablando, no podemos agarrarnos a la balsa salvavidas en absoluto. Somos incapaces de acercarnos a Dios o hacer lo que él demanda. No peleamos en la parte superior del océano, estamos muertos y hundidos hasta el fondo. De nuevo, Robert Reymond señala: «Debido a que el hombre está total o ampliamente corrupto, es incapaz de cambiar su carácter o de actuar de una manera distinta a su corrupción. No puede discernir, amar o elegir las cosas que agradan a Dios. Como dice Jeremías: ‘¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal?’»[2] (Jer. 13:23).

Unos cuantos versículos más acerca de esto: Romanos 8:7-8: «Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios».

1 Corintios 2:14: «Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente».

2 Corintios 4:4: «En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios».

E. Todos son pecadores ante Dios.

La Escritura testifica la pecaminosidad universal de la humanidad. Nadie está exento. Nadie está por encima de esta descripción. David dice: «No se justificará delante de ti ningún ser humano» (Salmo 143:2). Y Salomón dice: «No hay hombre que no peque» (1 Reyes 8:46). Pablo dice: «Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios» (Ro. 3:23). 

 F. Un solo pecado nos hace legalmente culpables ante Dios.

Como vimos anteriormente, el pecado es una oposición personal a Dios. No es la grandeza de la ley lo que hace que el pecado sea merecedor de castigo, sino la grandeza del Legislador. Pablo afirma: «Ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación» (Romanos 5:16).

Santiago declara: «Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos. Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley» (2:10-11).

G. Merecemos la ira eterna de Dios a causa de nuestro pecado.

Efesios 2:3: «Entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás». O Juan 3:36: «El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él».

El pecado no solo es injusto, reprensible, sucio y repugnante para Dios. Merece con toda razón el castigo bueno y perfecto de Dios. Dios desaprueba el pecado y derrama su justa ira sobre sus enemigos que lo han despreciado, rechazado y desobedecido. ¿Por qué Dios definitivamente castigará el pecado? John Murray explica: Dios no será falso con su propio carácter.

«Ser complaciente con lo que es la contradicción de su propia santidad sería negarse a él mismo. Entonces ese es el correlato de su santidad. Y esto solo dice que la justicia de Dios exige que el pecado reciba su retribución. La pregunta no es en absoluto: ¿Cómo puede Dios, siendo lo que es, enviar a los hombres al infierno? La pregunta es: ¿Cómo puede Dios, siendo lo que es, salvarlos del infierno?»[3].

Conclusión

Esa pregunta es un buen lugar para concluir. Nos indica lo que estudiaremos la próxima semana. Los sonidos discordantes y grotescos de nuestro vergonzoso pecado deberían llevarnos a la desesperación de nuestra propia justicia y temblar ante la ira de Dios. Pero existió un hombre que nunca pecó, que era un nuevo Adán. Adán desobedeció al Padre en el huerto de Edén, pero Jesús obedeció al Padre en el huerto de Getsemaní. Fue exiliado de la presencia de Dios en la cruz, drenando la copa de la ira de Dios al máximo, absorbiendo la plenitud de nuestra vergüenza y culpa, y transfiriendo su justicia a todos los que creen. Si no vemos el pecado como nuestro mayor problema, entonces el sacrificio de Cristo parece extraño. Pero cuando lloramos con toda razón nuestro pecado, entonces podemos deleitarnos con toda razón en el Salvador. Eso es lo que haremos la próxima semana al estudiar la persona de Cristo: nuestro hermoso, impecable, inigualable y bondadoso Rey.

 

[1] Robert Reymond, A New Systematic Theology of the Christian Faith (Nashville: Thomas Nelson, 1998), 450.

[2] Ibid., 453.

[3]John Murray, «The Nature of Sin» en Collected Writings of John Murray (Edinburgh: Banner of Truth, 1997), 2:81-82.

 

Comprendiendo el concepto “ser humano”

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Comprendiendo el concepto “ser humano”

W. Robert Godfrey

Nota del editor: Este es el primer capítulo en la serie «Definiendo el ser humano«, publicada por la Tabletalk Magazine.

Vivimos en un mundo donde hay mucha crueldad y violencia. Ya sea que estemos viendo las noticias locales o internacionales en la televisión, escuchamos de instancias incontables de intimidación, injusticia, asaltos, golpizas, asesinatos y guerras. En algunos lugares parece que la violencia es un estilo de vida; en otros parece que erupciona inesperadamente en lugares pacíficos. ¿Cómo explicamos esta violencia?

Hoy muchos reclaman que la violencia realmente no surge del corazón humano, sino que es el resultado de condiciones sociales externas. Si podemos mejorar el ambiente social, según ellos, la bondad esencial del hombre se manifestará por sí misma. Muchos otros aducen que la violencia es el resultado del desarrollo evolutivo del hombre y que era necesaria en su afán por sobrevivir como animal. Ninguna de estas posturas son bíblicas o en última instancia, útiles para comprender la violencia que observamos en nuestro mundo.

Como cristianos debemos tener cuidado de no justificarnos en nuestra reacción contra aquellos que deshumanizan a la gente.
Los cristianos entendemos que los seres humanos fueron creados buenos, pero que cayeron en pecado y rebelión contra Dios y separación entre sí. Fuera de la gracia redentora y renovadora de Dios, el hombre caído solo halla violencia en su corazón. David expresa esta verdad elocuentemente cuando escribe sobre la actitud de Dios hacia el malvado: “Los que se ensalzan no estarán delante de tus ojos; aborreces a todos los que hacen iniquidad. Destruyes a los que hablan falsedad; el Señor abomina al hombre sanguinario y engañador” (Sal. 5:5-6).

En este pasaje, David resalta tres características claves de los inicuos. Primero, son arrogantes y orgullosos. Se atribuyen mucho más valor e importancia que lo que merecen, no reconociendo la superioridad de Dios sobre ellos. Segundo, están llenos de mentira y engaño. Viven según las falsedades que inventan en vez de vivir según la verdad de Dios. Tercero, son sanguinarios y violentos. En su orgullo y auto-engaño, están dispuestos a usar de la crueldad para su propio progreso en vez de procurar el amor y la paz.

Al principio en Génesis, vemos un cuadro de esta iniquidad en acción. Caín mata a su hermano Abel por causa de su egoísmo (Gn. 4:8). El tataranieto de Caín, Lamec, también muestra este egoísmo: “Y Lamec dijo a sus mujeres: Ada y Zila, oíd mi voz; mujeres de Lamec, prestad oído a mis palabras, pues he dado muerte a un hombre por haberme herido, y a un muchacho por haberme pegado” (vv 23).

El sentido egoísta de superioridad que vemos en Caín y Lamec, puede ser visto de muchas maneras a través de la historia. Considere este juicio sobre la actitud que fue fundamental en el imperio británico:

El imperio británico no fue liberal en el sentido de ser una sociedad democrática plural. El imperio repudiaba abiertamente las filosofías de igualdad entre los hombres y puso el poder y la responsabilidad en las manos de una élite selecta extraída de una ínfima proporción de la población británica. El imperio británico no solo fue meramente no democrático; fue antidemocrático…. Mi argumento es que en términos de administración, mientras que hubo claramente una gran dosis de arrogancia entre la clase administrativa como un todo, por igual las nociones de clase y jerarquía fueron de igual importancia, si no mucho mayor (Kawasi Kwarteng, Fantasmas del Imperio, p. 2).

Así como parecía que Caín y Lamec mostraban su poder basado en egoísmo, otros individuos malvados procuran justificar su violencia. De algún modo u otro, aducen que las víctimas de su violencia en algún modo son inferiores o menos humanas que lo que son. Puedo justificar la violencia contra aquellos que no son como yo: no son parte de mi familia, de mi vecindario, mi tribu, mi nación, mi raza o de mi religión.

La justificación malvada de la violencia pudiera bien caer en su punto más bajo cuando apela a la ciencia. Notamos esto en una manera particularmente clara en el movimiento nazi de la Alemania del siglo XX. El carácter y la fachada histórica del nazismo es complicado, pero un elemento importante de su ideología fue su uso de la ciencia. En particular, se valía de la teoría de la evolución. Si la evolución enseña la sobrevivencia del más fuerte a expensas del más débil, tienesentido que las razas más fuertes dominen las razas inferiores. Los científicos nazis juraban contar con los medios científicos para distinguir entre razas y para probar la superioridad de la raza ariana sobre otras, particularmente sobre la judía y la eslava. Hoy sabemos que la ciencia nazi fue falsa, pero en su momento convenció a muchos, incluyendo a algunos de los científicos más educados. Parece ser que la ideología nazi es una extensión lógica de la evolución.

Un distinguido historiador escribió sobre el ámbito intelectual que allanó el camino para el nazismo: “El nacionalismo integral, el socialismo ‘nacional’ antimarxista, el darwinismo social, el racismo, el antisemitismo biológico, la eugenesia y el elitismo se entremezclan con varias fortalezas para proveer un embriagador brebaje de irracionalismo atractivo a algunos pesimistas de la cultura entre la élite intelectual y burguesía de sociedades europeas que atravesaban un súbito cambio social, económico y político al final del siglo XIX” (Ian Kershaw, Hitler, p. 134). Pero ¿fueron realmente irracionales el darwinismo social y la eugenesia para los evolucionistas?

Los líderes nazis aplicaron dicho darwinismo a la política. Adolfo Hitler declaró: “La política no es más que el afán de un pueblo por su existencia…. Es un principio de hierro [—] el más débil cae de modo que el más fuerte gana vida” (Kershaw, p. 289). Heinrich Himmler llegó a prever una “batalla al punto de la aniquilación de aquellos enemigos subhumanos que mencioné a través del mundo contra Alemania como la nación central de la raza nórdica…. contra Alemania como la portadora de la cultura por la humanidad” (Peter Longerich, Heinrich Himmler, 814).

Los nazis querían apoderarse de las propiedades judías y expulsarlos de Alemania. Querían sacar a los eslavos fuera de la Europa Oriental y expropiar su tierra. Basado en una sed de poder egoísta, incitaron una espantosa violencia contra los judíos y eslavos, usando una justificación científica que deshumanizó a estos pueblos. Millones de judíos y eslavos perecieron.

La justificación “científica” de la esclavitud también descansaba en nociones de superioridad racial. La esclavización de africanos de color en siglos recientes fue justificada por el alegato de que eran racialmente inferiores a los europeos y americanos blancos. Algunos aún alegaban que la esclavitud era una institución civilizadora y cristiana. En realidad, fue una institución violenta promovida a favor de los intereses de la mano de obra barata. Nuevamente aquí observamos las justificaciones tanto científica como moral a favor de una práctica violenta y deshumanizante.

En nuestros días, la justificación del aborto yace de manera similar en argumentos “científicos” que proclaman que el bebé nonato es meramente tejido subhumano. Los proponentes del aborto insisten en que ellos están simplemente ejercitando su libertad legítimamente. Sin embargo, realmente han deshumanizado al nonato para justificar su eliminación de los embarazos no deseados.

En estas tres instancias, vemos que hombres malvados usan la mala ciencia para proferir juicios morales y religiosos como si fueran conclusiones científicas objetivas. El problema real no es la ciencia, sino el abuso de la ciencia. El horrendo efecto de estas justificaciones pseudocientíficas es violencia deshumanizante que nace del egoísmo.

Estas justificaciones científicas de violencia se apoyan en la reducción de algunos o de todos los humanos al estatus de animales. El salmista anticipó esta trágica situación de una manera notable. El Salmo 49 es dirigido a todos los pueblos del mundo a fin de enseñarles sabiduría y entendimiento. Aquí la enseñanza de sabiduría comienza con meditar en la realidad universal de la muerte. Si la muerte es la misma tanto para el necio como para el sabio, para el pobre como para el rico, para el débil como para el poderoso, ¿qué significado realmente tiene la vida? “Mas el hombre, en su vanagloria, no permanecerá; es como las bestias que perecen” (Sal. 49:20). A la postre, sólo la sabiduría real o el entendimiento diferencia al hombre de las bestias. La verdad es que solo Dios puede salvar a Su pueblo de la muerte y darle vida sempiterna: “Pero Dios redimirá mi alma del poder del Seol” (vs 15).

Como cristianos debemos tener cuidado de no justificarnos en nuestra reacción contra aquellos que deshumanizan a la gente. Hay cristianos que fueron influenciados por Hitler y otros que defendían la esclavitud. No debemos deshumanizar a aquellos con los cuales no estamos de acuerdo. Especialmente queremos poner en claro a los que han defendido los abortos o que han tenido abortos, que todo aquel que viene a Cristo en arrepentimiento y fe, encuentra perdón.

Así como David describió al malvado de manera tan perspicaz en el Salmos 5, también mostró el carácter del justo que todos debemos procurar: “Mas yo, por la abundancia de tu misericordia entraré en tu casa; me postraré en tu santo templo con reverencia” (Sal. 5:7). Como cristianos, desviamos nuestra atención de nosotros mismos, esperanzados solo en el amor inquebrantable salvífico de Dios en Jesús. Luego, en vez de ufanarnos en nuestro orgullo y egoísmo, nos inclinamos humildemente ante nuestro Dios. Este es el antídoto para la deshumanización y violencia de nuestro mundo.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.

W. Robert Godfrey

El Dr. W. Robert Godfrey es presidente de la junta directiva de Ligonier Ministries, maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries, y presidente emérito y profesor emérito de historia de la iglesia en el Westminster Seminary California. Es el maestro destacado de la serie de seis partes de Ligonier: A Survey of Church History y autor de varios libros, entre ellos An Unexpected Journey y Learning to Love the Psalms.

 

M29 – El verdadero valor de tu hogar

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M29 – El verdadero valor de tu hogar

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-verdadero-valor-de-tu-hogar/

Carmen Espaillat: Aun cuando el trabajo de la mamá parece pasar desapercibido, sigue siendo increíblemente valioso, de acuerdo a Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss : Cuando cocinas comidas nutritivas y sabrosas para tu familia, estás señalando hacia Aquel que alimenta al hambriento y que satisface a las almas sedientas con Él mismo. Tú les estás llevando a tener apetito de Él.

Y cuando haces el esfuerzo y te tomas el tiempo para que tu esposo y tus hijos tengan ropa limpia que les sirva, estás señalando hacia Aquel que nos viste con Su justicia.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

La lista de supermercado, los roperos organizados, la delegación de tareas—¿existe algún valor espiritual en estas tareas prácticas? Exploraremos esta pregunta mientras Nancy continúa en la serie El hermoso diseño de Dios para la muje r.

Nancy: Ayer pasé el día en mi estudio preparándome para las grabaciones de hoy. Tengo dos amigas que viven en el área que estaban orando por mí y querían animarme de alguna forma.

Ellas se juntaron y decidieron bendecirme de una forma muy especial. Una hizo una sopa de vegetales y una linda ensalada y la otra me lo trajo a mi casa, junto con un mantel y centro de mesa muy bonito, se quedó por unos minutos y me alentó con su presencia, con el almuerzo y con los bonitos detalles.

Fue un dulce estímulo en medio de lo que hubiera sido un día muy enfocado en estudiar y prepararme. Pensé, como suelo hacerlo, “Soy muy bendecida al tener amigas como éstas que ministran a mi vida en estas formas tan prácticas”. Qué gran reflejo es este del tipo de amor y actitud del corazón de Cristo.

Le dije más tarde en un correo electrónico a una de estas mujeres, “Tú eres justo como la mujer de Proverbios 31 y de Tito 2 envuelta en un solo paquete”. Estoy tan agradecida al Señor por poner a mujeres como éstas en mi vida, que ejemplifican las virtudes de la domesticidad, de las cuales hemos estado hablando en esta serie.

Ahora bien, hay algunas personas que se estarán preguntando, “Y ¿qué significa esa palabra?” Está relacionada a doméstico, algo centrado en el hogar; tener el corazón en el hogar.

Muchos hoy día no tienen ni idea de lo que significa esta palabra. No es una palabra común en nuestro idioma. Sin embargo es una parte vital de nuestra fe, no solo la palabra, pero lo que representa, el concepto.

Y déjenme volver a Tito 2 y leer otra vez los tres versículos que hemos estado viendo bajo un microscopio durante esta serie, comenzando con el versículo 3. “Las ancianas enseñen lo bueno”. Y entonces los versículos 4-5: “que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la Palabra de Dios no sea blasfemada”.

Trabajando en la casa—si tienen otra versión de Biblia probablemente tendrán otras palabras en ese versículo. Cada traducción lo maneja algo diferente. Mi traducción dice, “trabajando en el hogar”. La Biblia de las Américas dice, “hacendosas en el hogar”. La Nueva Versión Internacional dice “cuidadosas en el hogar” y la Reina Valera Antigua dice, “que tengan cuidado de la casa”. Cuidadoras del hogar, hacedoras del hogar.

Una de las razones por la que tenemos tantas traducciones diferentes para esta simple palabra en el lenguaje original es porque hay una discrepancia en cuál es la palabra en el griego original. Hay dos palabras muy similares, con una sílaba de diferencia entre ambas y son ambas palabras muy raras. Esta es la única ocasión en que esta palabra es utilizada en el Nuevo Testamento por lo que no se puede comparar con otras partes de la Escritura para saber qué significa.

Y no trataré de darles todo el trasfondo griego de estas palabras, pero ambas son palabras compuestas. La primera parte de esta palabra es la palabra para hogar o casa. Es la palabra oichos. Estas dos palabras: casa y hogar, empiezan con oichos.

Vemos esta palabra oichos combinada con una segunda palabra que significa “trabajo”. De manera que es trabajo del hogar, quehaceres del hogar o trabajo en el hogar. La otra palabra que se usa en otros manuscritos diferentes combina “casa” con “guardián” o “guardia”. Entonces es guardia del hogar—trabajadora del hogar o guardadora del hogar.

La versión Reina Valera está basada en este segundo uso de la palabra, guardadora del hogar, doméstico, guardadoras de la casa, encargándose de los asuntos del hogar.

Afortunadamente en la providencia de Dios, realmente no importa cuál de estas dos palabras sea en el griego original porque ambas expresan el corazón de Dios para las mujeres, trabajando en casa, guardando la casa. Ambas nos muestran algunos aspectos importantes en nuestro rol como mujeres.

Cualquiera de estas palabras tiene que ver con ser devotas a sus hogares, teniendo un corazón por su hogar, teniendo una inclinación hacia lo doméstico. Un diccionario bíblico dice, “Es un manejo eficiente de las responsabilidades del hogar”. Esto tiene que ver con el concepto de una mujer que no es una holgazana en su casa, sino que está activamente envuelta en la vida de su casa y en los deberes del hogar.

Inmediatamente nos llevamos el sentido completo de lo que es una mujer que trabaja en el hogar, de ser una guardadora del hogar; nos damos cuenta de que, primeramente, es un concepto que cada vez es más extraño a nuestra cultura. Segundo, es muy controversial porque durante los últimos 50 años o más se ha hecho un esfuerzo concertado de sacar a las mujeres de sus hogares y de decir que lo que las mujeres hacen dentro del hogar no es tan significativo como lo que hacen fuera del hogar, en términos de su dignidad, de su valor, su significado, y de su contribución a la sociedad.

De manera que se ha dado, así como con todas estas virtudes, un esfuerzo concertado que creo ha sido motivado por el principal enemigo, Satanás mismo, de guiarnos por un camino totalmente contrario al camino de Dios para las mujeres. Pero si queremos tener mentes sanas, como ya hablamos durante esta serie, necesitamos estar dispuestas a caminar en una senda centrada en Dios y dirigida por la palabra, en vez de por la cultura.

Aquellos que tienen problemas con el concepto de domesticidad o de ser ama de casa, de ser trabajadoras en el hogar, pueden sugerir que esto es degradante para la mujer, esto de que Pablo esté diciendo que el lugar de la mujer es en el hogar. Pueden preguntarse: “¿Era Pablo machista?”

¿Está él diciendo que debemos de mantener a las mujeres en la cocina, descalzas y embarazadas?

Y no soy una persona conflictiva, por lo que no estoy engendrando más debate. Pero estoy inalterablemente comprometida con la autoridad de las Escrituras y es ahí en donde tenemos que basar nuestras vidas. Quiero que exploremos durante los próximos días en qué consiste este concepto de trabajar en casa y por qué es importante.

A través del libro de Tito vemos cómo la vida de los creyentes están supuestas a estar en marcado contraste de las vidas de aquellos que no creen. Nuestras vidas están supuestas a destacarse con respecto al resto de la cultura. Nadando contra la corriente como los salmones.

Entonces, ¿hacia dónde va la corriente? Nuestra cultura está caracterizada por cosas como la violencia, la promiscuidad sexual, la ambición, la mentira, la glotonería, el libertinaje, borracheras la rebelión, el odio… Y de paso, todas estas cosas las podemos leer en el libro de Tito.

El mundo está supuesto a mirar a la iglesia y ver una diferencia masiva. Estamos supuestos a ser caracterizados justamente por lo opuesto a estas cosas—estamos supuestos a estar caracterizados por el amor, la mansedumbre, la pureza, el dominio propio, la veracidad, la sumisión, las relaciones familiares bien fundamentadas.

Una de las cosas que debe caracterizar a la mujer cristiana es un corazón por su hogar. Esta es una virtud importante para las mujeres de toda era, empezando desde cuando la Escritura fue escrita. Pero creo que especialmente hoy, en nuestra generación, es crucial revelar el corazón del Evangelio.

En el siglo 21, por varias razones, las mujeres por lo general pasan el tiempo en actividades y búsquedas mayormente fuera del hogar. La realidad es que en el mejor de los casos, el hogar o casa no es más que una estructura física en donde las personas estacionan sus cuerpos en la noche, y el resto del tiempo la mayoría de la gente suele estar corriendo en cientos de direcciones diferentes, en el mejor de los casos.

En el peor de los casos, los hogares, que así se hacen llamar, y más importante, las personas que en ellos habitan, muestran signos de negligencia y desorganización absoluta. Y entonces en otro extremo tenemos personas que hacen un ídolo de sus hogares, tienen hogares ambientados por diseñadores que pueden estar en la portada de una revista pero que en muchos casos contienen familias fracturadas con relaciones rotas.

No se puede separar el trabajo del hogar, o el guardar el hogar, de la parte espiritual de tu vida. Susan Hunt tiene un libro maravilloso que se llama “ La mujer verdadera” y ella cuenta allí una historia que creo que vale la pena compartir.

Ella dice,

Una amiga estaba discipulando a una joven mujer que tenía un gran desorden en su vida. Ellas trabajaron a través de un estudio bíblico sobre cómo cultivar las disciplinas, a través de oración y memorización de las Escrituras. Entonces un día mi amiga le dijo, ‘Ahora tenemos que hacer algo con tu casa’.

Y la joven mujer estaba sorprendida. ‘Esto no importa. Mi esposo es tan desorganizado como yo. Ninguno de los dos seríamos felices sin nuestros regueros y los chicos pensarían que están en la casa equivocada.’

Pero mi amiga persistió y el domingo su esposo habló con mi amiga y le aseguró que él estaba bastante feliz y que realmente prefería las cosas como estaban. Mi amiga siguió persistiendo. ‘Este es un aspecto de tu discipulado’, le dijo.

Entonces mi amiga reunió las tropas para ayudar a esta joven mujer. Una mujer de la iglesia que tenía habilidades para organizar, pasó un día ayudando a organizar sus roperos y gabinetes.

Otra le enseñó cómo planificar almuerzos y a hacer las compras con una lista. Otra le enseñó cómo limpiar y delegar las tareas del hogar entre sus hijos. Entonces otra mujer le ayudó a decorar su casa y la transformación fue notable.

A propósito, antes de continuar con esta historia, pueden ver la ilustración de las mujeres mayores enseñándoles a las más jóvenes y aprendiendo todo esto en un contexto de una comunidad de fe.

Uno no se casa y sabes todas estas cosas. Tú no cumples 21 y automáticamente aprendes todas estas cosas. No las adquieres por ósmosis. Viene, mayormente al pasarla de una vida a otra. Claro, puedes leer libros y usar otros recursos que hay hoy en día, pero la mejor forma de aprender acerca de estas cualidades descritas en Tito 2 es pasándola de una vida a otra, de una amiga a otra amiga.

No es sentada en un salón de clases como estamos hoy. Así no es que se hacen la mayoría de los discipulados. No te voy a hacer una buena ama de casa por sentarte y escucharme hoy. La forma en que nos hacemos buenas amas de casa es compartiendo en las casas y vidas de unas y otras, y ayudándonos de forma práctica con estas habilidades .

Susan Hunt sigue diciendo,

Varias semanas después el joven esposo se acercó a mi amiga. Él le dijo, ‘No creía que importara mucho pero si importa. Ahora estoy deseoso de llegar a casa. Nuestro hogar se ha vuelto un refugio del caos del mundo. Y lo más increíble es que me siento más cerca de mi esposa y la aprecio más de lo que jamás imaginé.

Estamos hablando aquí de construir vidas. No estamos hablando de construir casas que puedan estar en la portada de una revista. Estamos hablando de hogares que puedan reflejar la gloria de Dios, la belleza de Cristo, y que sean refugios e invernaderos y lugares en donde la vida puede ser cultivada y las personas pueden crecer y asemejarse a Cristo, y el Evangelio puede ser manifestado.

Pero vamos a regresar a Tito 2. Esta mujer está trabajando en el hogar, las mujeres mayores deben de enseñar a las más jóvenes a trabajar en el hogar. Entonces, ¿qué deben de estar aprendiendo a hacer las mujeres más jóvenes? A trabajar, trabajar, trabajar.

A veces me preguntan, “¿Crees que existen esposas que son amas de casas o las mamás a tiempo completo?” Mi respuesta es, “Absolutamente”. Esta mujer descrita en Tito 2 es una trabajadora. Ella trabaja duro. Ella no es holgazana. Ella es diligente. Ella es productiva. Ella está trabajando duro.

Cuando hablamos de trabajar en casa, esto no necesariamente significa que tiene que moler su propio trigo o hacer su propio pan. No significa necesariamente que tienes un sótano lleno de frutas y vegetales que has cultivado y enlatado tu misma.

No significa que necesariamente le hagas una manta a cada uno de tus hijos o de tus nietos. No significa que tengas que hacer tu propia ropa y la de tus hijos o que pintes las paredes de sus habitaciones. Aunque si disfrutas hacer estas cosas y estas son cosas que te ministran y bendicen a tu familia, ¡excelente!

Lo que  significa —trabajar en casa— es que estás dedicada a manejar tu casa para satisfacer las necesidades de tu familia. Entonces esta mujer está trabajando. ¿Dónde trabaja? ¿Dónde queda su trabajo? Es en el hogar. Ella trabaja en el hogar.

Esto no significa que nunca deja su casa . Significa que primariamente el punto de partida de su esfuerzo, su productividad, su contribución es su casa, su casa es su primera esfera de influencia y esfuerzo.

Y esto habla de sus prioridades, de lo que le importa, acerca del foco de su atención. Quiero señalar brevemente que al decir que trabajamos en el hogar, no estamos diciendo que necesariamente no se puedan hacer otras actividades fuera de este o incluso trabajar fuera del hogar.

De hecho, tenemos que tener cuidado de no decir lo que la Escritura misma no dice o de imponerles a otros aplicaciones de las Escrituras que el Señor nos haya dado para nuestras propias vidas . Necesitamos darnos cuenta de que cada uno de estos principios, incluyendo el de trabajar en la casa, puede verse diferente para cada mujer, dependiendo la etapa en que estén sus vidas.

Tenemos entre nosotras hoy mujeres solteras. Tenemos algunas que están recién casadas y no tienen hijos. También tenemos mujeres cuyos hijos ya son adultos, mujeres con varios hijos pequeños o adolescentes. Hay etapas en los que una mujer puede tener mayores compromisos fuera del hogar sin ser negligentes con sus prioridades en la casa.

Es por esto que tienes que saber en qué estación de tu vida estás y cómo Dios te está guiando a trabajar con este principio de ser ama de casa, durante esta etapa específica de tu vida.

Carolyn Mahaney escribió un libro excelente que se llama “Feminine Appeal” (“Atractivo Femenino”). Es un libro basado en las cualidades del capítulo 2 de Tito. En este libro ella anima a las mujeres a tomar en consideración el impacto que tendrá sobre su hogar y su familia, el aceptar cualquier oportunidad que reciban de trabajar fuera, además de evaluar la motivación de sus corazones. A evaluar sus motivaciones.

¿Por qué quieren realizar esta actividad en particular o tomar este trabajo o involucrarse en esta búsqueda? Hacerse preguntas como estas:

● ¿Cuáles son mis razones para considerar esta oportunidad?

● ¿Son egoístas u honran a Dios?

● ¿El perseguir esta empresa glorifica a Dios y honra el Evangelio?

● ¿Es esta una empresa que ayudará a mi esposo?

Ella vuelve repetidamente a este punto en este libro, que una esposa necesita preguntarse continuamente, “¿Esto ayudará a mi esposo?” Recordarse que para esto fue que Dios la creó, para ser una ayuda adecuada para complementar a su esposo. Entonces ella anima a las mujeres a preguntarse:

● ¿Ayudará esto a mi esposo?

● ¿Mejorará y enriquecerá esto la vida de mi familia?

● ¿Esta empresa obstaculizará mi rol como cuidadora de mi hogar?

Entonces el ser ama de casa, ser una trabajadora en el hogar, es un llamado a hacer del hogar nuestra prioridad. Es un llamado para toda mujer, ya sea casada o soltera, joven o vieja, en cada estación de su vida.

Déjenme hacer un paréntesis aquí, mujeres solteras, no se pierdan la oportunidad de cultivar la virtud de la domesticidad. No pierdan la oportunidad en sus hogares, donde sea que estos estén, de servir, de bendecir, de animar a la familia de Dios y a compartir a Cristo.

Incluso mientras trabajaba en esta serie, recibí un mail de una amiga soltera que vive en un estado al que yo voy estar viajando en las próximas semanas. Ella me envió un correo electrónico. Es una mujer muy ocupada. Ella tiene un trabajo a tiempo completo y tiene más o menos mi edad.

Ella me dijo, “¿Puedes venir a visitarme? Me encantaría ofrecerte un almuerzo casero”. Solo el pensar en pasar una noche con ella compartiendo una cena casera era una bendición para mí. Espero poder agendarlo en mi calendario, y estoy contenta de que siendo ella una mujer soltera, esté pensando en cómo ser un ama de casa.

Esto es algo hermoso de ver en una mujer, pero creo que estarán de acuerdo conmigo en que es algo cada vez más raro de encontrar. He escuchado de muchas mujeres a través de los años de Aviva Nuestros Corazones, que dicen, “Mi mama no me enseñó eso”. Tal vez sus madres no hicieron estas cosas o simplemente lo hicieron sin tomarse el tiempo de enseñarles cómo hacerlo.

Por lo que esta es una de las enseñanzas que las mujeres mayores tienen que transmitir a las más jóvenes, de madres a hijas, para que las hijas puedan ser mujeres que sepan cómo ser guardadoras de sus hogares.

A través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones, estamos siempre tratando de entrenar a las mujeres a reflejar la belleza y las maravillas de los caminos de nuestro Dios y su gran plan de redención.

Entonces mientras pensamos en esto de ser amas de casa, ¿cómo reflejamos la belleza y maravillas de los caminos de Dios y Su gran plan de redención cuando vivimos este mandato de ser trabajadoras en el hogar, guardadoras del hogar, guardianes del hogar, administradoras del hogar? ¿Cómo refleja esto el Evangelio y el corazón de Dios?

Ser amas de casa, guardadoras del hogar, refleja el corazón de Dios por la casa. Dios ama el hogar. Salmo 68:5-6 nos dicen, “Padre de los huérfanos y defensor de las viudas es Dios en su santa morada. Dios prepara un hogar para los solitarios; conduce a los cautivos a prosperidad; solo los rebeldes habitan en una tierra seca”.

Dios es un hacedor de hogares, y reflejamos Su corazón por el hogar cuando cultivamos hogares en donde las personas pueden crecer y ser alimentadas y nutridas.

Cuando traes orden al caos que hay en tu hogar o haces espacio para que esté iluminado y agradable, tú estás reflejando a Aquel que hizo el mundo cuando la tierra no tenía forma y estaba vacía y oscura a las personas en ese hogar. En cierto sentido estás encarnando al Dios Creador, dando a las personas una muestra de quién es Él.

Cuando cocinas comidas nutritivas, sabrosos almuerzos para tu familia, estás apuntando hacia Aquel que alimenta a los hambrientos y que satisface a los que tienen sed por Él. Estás fomentando un apetito por Él.

Y cuando tomas el tiempo y el esfuerzo de asegurarte de que tu esposo y tus hijos tengan ropa adecuada, estás apuntando hacia Aquel que nos viste con Su justicia.

Ves, cada aspecto de los quehaceres domésticos está hecho para reflejar ante el mundo alguna verdad espiritual eterna. Esto es lo que puede tomar lo mundano y tedioso y hacerlo un acto de adoración, una obra de arte, lo puede llevar a ser algo de gran profundidad espiritual.

Cuando aprendes a decorar tu hogar con gusto , le estás dando a tu familia y a las visitas un vistazo de Aquel cuya obra de arte está reflejada en la creación. Los cielos declaran la gloria de Dios y el firmamento muestra Su obra. Pienso en cómo Dios hacia esa obra.

Cuando haces trabajos manuales, cuando haces trabajos creativos, cuando decoras con buen gusto, estás despertando en las personas un hambre por Dios, quien es el supremo, decorador consumado.

Y cuando mantienes la casa limpia , ordenada, estás creando una atmósfera en donde tu familia puede apreciar el valor de estar espiritualmente limpio, limpio del pecado, y de tener vidas que están espiritualmente ordenadas. Estás enseñando, no solamente a estar limpio y ordenado porque esta no es la virtud suprema y eterna. Sino que mientras estás cuidando de tu hogar lo que realmente estás haciendo es creando un apetito por nuestro hogar final en el cielo.

Jesús dijo, “No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí. En la casa de mi padre hay muchas moradas…; porque voy a preparar un lugar para vosotros” (Juan 14:1-2, NIV). O sea que Jesús es un hacedor de hogares, es doméstico. Su propósito no es Su propio beneficio, “voy a preparar un lugar para vosotros.”

El solo pensar en que Jesús está preparando un lugar para nosotros en el cielo debe guardar nuestros corazones de la preocupación. Esto debe traernos paz mientras esperamos y anticipamos ese hogar eterno.

Por lo que nuestro objetivo último es nuestro hogar celestial eterno y nuestros hogares aquí en la tierra están supuestos a señalar a las personas hacia Cristo y a servir de pequeñas muestras de lo que será el cielo. Están supuestas a ser un reflejo del cielo aquí en la tierra, lugares en donde los corazones puedan ser alentados, no atormentados, en donde los corazones encuentren paz.

Mientras preparamos un lugar para nuestras familias, para aquellos que invitamos a nuestros hogares, les estamos demostrando la forma en que Cristo nos está sirviendo y preparando un lugar para nosotros en la casa de Su Padre.

Carmen: Es tan fácil permitir que los quehaceres del hogar se vuelvan tan mundanos. Nancy Leigh DeMoss nos ha estado dando un vistazo acerca del valor y la belleza de un hogar que refleja el carácter de Dios. Como escuchamos hoy, Tito capítulo 2 les muestra a las mujeres el valor que hay en trabajar en el hogar.

¿Cómo saber si debes trabajar a tiempo completo en el hogar en esta etapa de tu vida? Nancy nos dará algunas perspectivas sobre esto en el próximo programa. También podrás encontrar dirección al leer los recursos de nuestra página web: AvivaNuestrosCorazones.com. Esperamos que nos acompañes.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

El gozo, un canto que atraviesa la Biblia

Viernes 4 Septiembre
Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
El gozo, un canto que atraviesa la Biblia

El gozo es un canto, una luz, un resplandor que emana del Evangelio. Desde su nacimiento, el cristianismo fue la proclamación del gozo. Los primeros cristianos ardían de este gozo de tal manera que incluso las persecuciones no podían apagarlo. El apóstol Pablo escribió: “Sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones” (2 Corintios 7:4). ¿De dónde venía este gozo? De la vida divina que cada creyente recibe gratuitamente. Es la vida de Cristo, la vida eterna. Animado por esta vida, el mismo apóstol podía decir: “Para mí el vivir es Cristo” (Filipenses 1:21). Este gozo era un testimonio poderoso, como una antorcha que brilla en la noche. Así debería ser nuestra alabanza al Cristo resucitado. Luz para aquellos con quienes nos encontramos y que, a la vez, experimentan el verdadero gozo al ir a Jesús por medio de la fe.

En nuestra época de ocio y de consumo desenfrenado, muchos corazones sordos a la voz de Dios están insatisfechos, llenos de tristeza e indiferentes a los demás. Por el contrario, cuando el mensaje del Evangelio llena el corazón, la vida de Cristo recibida por el creyente es una vida abundante que desborda hacia los demás. Jesús incluso nos dice que es más bie?naventurado dar que recibir (Hechos 20:35). Es el gozo del amor. Como la estela de un barco, nuestra vida debería dejar un rastro del amor y del gozo. Al dejarnos amar por Dios, experimentaremos el gozo de ser amados, pero también el de amarlo sirviéndole y haciendo bien a todos.