Fe en tiempo de confusión

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Sermones

Fe en tiempo de confusión

Miguel Núñez

 

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados.

Conferencia: El legado de la Reforma

La Voz de César Vidal

Conferencia: El legado de la Reforma

César Vidal

 

César Vidal

Historiador, abogado y autor español, César Vidal es conocido también por su labor como periodista.

Vidal estudió Derecho en la UCM y la Universidad Alfonso X, además de ser doctor en Creencias Religiosas por la UNED y cursó estudios de Teología por la Logos Christian College. Además, habla ocho idiomas.

Vidal ha trabajado para numerosos medios, como la cadena radiofónica COPE en la que presentó La Linterna, o también en EsRadio, donde condujo La noche de César. Escribe para La Razón y ha pasado por las páginas de Muy Interesante o Libertad Digital, además de participar como tertuliano en infinidad de programas y canales de televisión.

En lo literario, Vidal es conocido por su prolífica obra, tanto por sus ensayos sobre la historia de España como por sus novelas históricas, siendo ganador de numerosos premios y galardones, como el Ciudad de Cartagena, el Jaén, el Ciudad de Torreviejao el Alfonso X el Sabio.

https://cesarvidal.com

35/41 – Diferencias Reconciliables

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

35/41 – Diferencias Reconciliables

Stephen Davey

Texto: Filipenses 3:20 – 4:1
Seguramente ha escuchado que si algo es muy bueno para ser verdad, entonces no lo debe ser. En estos versículos estudiaremos algunas verdades que suenan demasiado buenas para ser ciertas, pero que realmente son mas que un lindo deseo… son una realidad para todo creyente en Jesucristo.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

11/11 – Y en la casa del Señor moraré por largos días

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: El Salmo 23

11/11 – Y en la casa del Señor moraré por largos días

Nota del editor: Este es el décimo primero y último capítulo en la serie «El Salmo 23», publicada por Tabletalk Magazine.

Los salmos de David están llenos de un anhelo de permanecer en la presencia de Dios, en Su casa. En el Salmo 26:8 David declara: «Oh SEÑOR, yo amo la habitación de Tu casa, y el lugar donde habita Tu gloria». En el siguiente salmo, David declara que este anhelo es la motivación primaria de su corazón al decir: «Una cosa he pedido al SEÑOR, y ésa buscaré: que habite yo en la casa del SEÑOR todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del SEÑOR, y para meditar en Su templo» (27:4). Otro salmo, escrito por los hijos de Coré, expresa el mismo deseo no menos apasionado: «¡Cuán preciosas son Tus moradas, oh SEÑOR de los ejércitos! Anhela mi alma, y aun desea con ansias los atrios del SEÑOR; mi corazón y mi carne cantan con gozo al Dios vivo» y pronuncia: «¡Cuán bienaventurados son los que moran en Tu casa!» (84:1-2, 4). Tal anhelo de una vida con Dios, en la casa de Dios, concluye lo que es quizás el salmo más conocido y amado: «Y en la casa del SEÑOR moraré por largos días» (23:6).

A través de la obra expiatoria de Jesucristo y la unión con Él por el Espíritu Santo, los pecadores pueden llegar a ser hijos y familia de Dios.

Lejos de ser un sentimentalismo vacío, el deseo de David fue alimentado por una teología robusta, por su comprensión del carácter de Dios así como también de Sus propósitos y promesas para Su pueblo. De hecho, tal esperanza de morar con Dios fue revelada por Dios mismo. Después de que Dios liberó a Israel a través de las aguas del mar, Moisés dirigió al pueblo en un canto divinamente inspirado, que enseñaba que el Señor, en Su misericordia, conduciría al pueblo que había redimido, guiándolo a Su propia «santa morada», es decir, al «santuario, oh Señor, que Tus manos han establecido» (Éx. 15:1317). Israel había sido redimido para morar con Dios. Maravillosamente, David entendió que su deseo de morar con Dios era insignificante en comparación con el propio celo del Señor que dijo: «Y que hagan un santuario para mí, para que yo habite entre ellos» (Éx. 25:8). Mientras los peregrinos israelitas viajaban a Jerusalén para las fiestas anuales, el templo de Salomón en el Monte Sión sirvió como símbolo del propósito supremo de Dios de habitar con Su pueblo. Es relevante para esta teología el hecho de que un altar imponente y ensangrentado estaba en el patio antes de la entrada a la casa de Dios.

En el Salmo 23, David presenta la esperanza de habitar con Dios de dos maneras. Primero, la casa de Dios es descrita como el fin del viaje para Su pueblo. Usando las imágenes de pastoreo del éxodo mismo, David presenta al Señor como su Pastor a lo largo de esta vida. Las representación cambia entonces a la de la hospitalidad: a medida que la guianza culmina con la llegada, el Pastor se convierte en anfitrión. Curiosamente, la transición de la metáfora de una oveja conducida por su pastor a la de un huésped honrado por su anfitrión ocurre a través del «valle de sombra de muerte» (v. 4). Entonces, para David la esperanza de habitar con Dios en Su casa era una realidad para el futuro, una escatología. La expectativa de David era segura ya que él mismo, como pastor, entendía que la llegada no era una carga para las ovejas, que a menudo son temerosas, necias y caprichosas. Más bien, la guía, el cuidado y la protección de las ovejas, junto con su destino, era una carga impuesta al pastor.

En segundo lugar, la casa de Dios se presenta como el principio de la gloria eterna. Sin duda, los deleites y las alegrías de la casa de Dios se prueban en esta vida, especialmente entre el pueblo de Dios en la adoración del Día de Reposo. Además, el Señor ciertamente había tendido una mesa en el desierto a lo largo de los viajes de Israel, pero estos casos, por bendecidos que fueran, son meros anticipos del banquete que Dios ha preparado para Su pueblo en la «casa» de una gloriosa nueva creación. Ungir la cabeza con aceite y servir en la copa hasta que se rebose, son descripciones simbólicas que muestran una hospitalidad generosa (v. 5). Aquí Dios es presentado como un antiguo anfitrión del Cercano Oriente que generosamente honra y sacia a sus invitados con una abundancia extravagante. En otra parte, David elabora, diciendo que los hijos de Dios «se sacian de la abundancia de Tu casa, y les das a beber del río de Tus delicias» (Sal. 36:8). La palabra que David usa aquí para «delicias» proviene de la misma raíz que la palabra Edén, el paraíso de Dios donde la humanidad una vez disfrutó las delicias de Su comunión. El fin de nuestro viaje también es un nuevo comienzo, el comienzo de una vida supremamente bendecida con Dios y Su pueblo en un paraíso más glorioso que el Edén.

Sin embargo, ni siquiera la frase «invitado de honor» capta del todo la esperanza y el corazón de David. Esta generosa hospitalidad se derrama más bien sobre hijos e hijas. A través de la obra expiatoria de Jesucristo y la unión con Él por el Espíritu Santo, los pecadores pueden llegar a ser hijos y familia de Dios, nacidos de Dios (Jn. 1:12-13Ef. 2:19). Como el hijo pródigo que regresa y recibe un abrazo prolongado de su padre jadeante, así el fin de nuestro viaje y el comienzo de la eternidad son en realidad un regreso a casa, y de hecho, la casa de Dios no está completa hasta que todos Sus hijos regresen a su hogar. Guiados por el Buen Pastor, el Señor Jesucristo, que entregó Su vida por Sus ovejas, el pueblo de Dios entrará por Sus puertas con acción de gracias y a Sus atrios con alabanza (Jn. 10:1-18, ver Sal. 100).

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
L. Michael Morales
L. Michael Morales
El Dr. L. Michael Morales es profesor de estudios bíblicos en el Greenville Presbyterian Theological Seminary y un anciano docente PCA. Él es el autor de Who Shall Ascend the Mountain of the Lord?

J22 – El corazón de un siervo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Sirve como el Salvador

J22 – El corazón de un siervo

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-corazon-de-un-siervo/

Carmen Espaillat: Al principio de su carrera, Nancy Leigh DeMoss servía en el coro tocando el piano… o al menos se suponía que ella estaba sirviendo.

Nancy Leigh DeMoss: Cuando estaba en la secundaria como pianista, era la acompañante de muchos cantantes y coros y ese tipo de cosas, me encantaba hacer eso. Ese era el don que Dios me había dado, y lo usaba para servir a otros, pero no tenía un corazón de sierva.

¿Quieres saber cómo supe que no tenía un corazón de sierva? Estaba haciendo el trabajo de una sierva—acompañando a esos cantantes a esos coros, pero no tenía un corazón de sierva. Y lo supe por lo siguiente:

Cuando teníamos conciertos del coro o algún evento y se les olvidaba reconocer al acompañante—no ponían mi nombre en el programa, o reconocían al coro pero olvidaban reconocer a la pianista, acompañante—me sentía herida, me disgustaba, me dolía. Quería que la gente supiera quien estaba haciendo este gran trabajo de acompañar al coro. Ese no es el corazón de una sierva.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy continúa con la serie Sirviendo como el Salvador”. Comenzaremos revisando algunas palabras del nuevo testamento en griego.

Nancy : hemos estado hablando de lo que significa ser un doulos, un esclavo del Señor y también de lo que es diakono, que es servir a otros por causa del Señor, usando los dones que el Señor nos ha dado para ministrar las necesidades de los otros, para beneficiar y bendecir a otros, y todo para la gloria a Dios, quien es nuestro Señor.

¿Podrías pensar en algunas personas de las Escrituras que serían buenos ejemplos de siervos? ¿Te viene alguien a la mente? Yo pensé en. . . Rebeca, vamos hablar de ella en unos momentos. Ella es uno de los ejemplos que escogí. Algunas otras personas también me vinieron a la mente.

Pensé por ejemplo en José que sirvió a Potifar y sirvió a Faraón. Su amo lo bendijo y tuvo reconocimiento y lo honraron porque había servido bien. También pensé en Ruth que servía a su suegra que era viuda. Yo creo que su suegra era una persona agria o amargada, pero Ruth le sirvió de muy buena gana y con entusiasmo.

Pienso también en Abigail quien le dijo a David: “He aquí vuestra sierva es una criada para lavar los pies de los siervos de mi Señor”.
En 1ero de Samuel capítulo 25 versículo 41. ¿No es esto interesante? Sabes, todas quisiéramos lavar los pies del Señor. Eso sería un gran trabajo. Sería un privilegio hacerlo.

Pero esta mujer dijo “yo quiero lavar los pies de los siervos de mi Señor “Una cosa es hacer una tarea para Dios mismo. Y otra cosa muy diferente, es una tarea menor, es hacerlo para otro siervo. Pero esa es la demostración de un corazón de sierva.

Cuando pienso en ejemplos bíblicos de servidumbre, hay algo más que me viene a la mente y está en Génesis capítulo 24. Quiero utilizar esta sesión y la siguiente para que echemos un vistazo a dos siervos en Génesis capítulo 24. Si tienes tu Biblia por favor ábrela allí. Vamos a ir siguiendo poco a poco este texto.

Creo que esta historia te será familiar, pero tal vez nunca habías pensado en ella a la luz de lo que significa tener un corazón de siervo. Este es un reporte del siervo de Abraham, que muchos comentaristas están de acuerdo que se trataba de Eliezer. Ahora, el nombre Eliezer nunca se menciona en este capítulo y vamos a descubrir por qué esto es tan significativo. Algunos comentaristas concuerdan que definitivamente se trataba de Eliezer, su nombre significa “Mi Dios es ayuda”. Dios nos ayuda.

Entonces, no es un llamado pequeño de Dios, el llamarnos para ayudar a otros. Estamos siendo como Él cuando somos ayudadoras, cuando somos siervas. El siervo de Abraham hubiese sido el heredero de Abraham en lugar de su hijo. Si el hijo prometido nunca hubiera venido, es decir, Isaac, entonces el siervo de Abraham Eliezer hubiera sido el heredero. Hasta que Ismael e Isaac nacieron, en ese punto él fue desplazado como heredero.

Pero él continuó sirviendo fielmente a Abraham y entonces a Isaac, el hijo de Abraham, como el nuevo heredero, aunque sabía que él ya no calificaba para ganar nada de la herencia. Ese es un corazón de siervo. No importa si obtengo algo de esto o no, no estoy haciéndolo por el dinero. No estoy haciéndolo por la herencia. No estoy haciéndolo por la fama o por la fortuna que viene. Estoy haciéndolo porque es mi llamado.

A lo largo de este pasaje quiero que te fijes en las cualidades de un siervo fiel. Como aplicación aquí ¿Cuáles son algunas de las cualidades de un siervo fiel? Lo primero que ves … antes de que incluso vayamos al texto, es que en ninguna parte en todo el capítulo se menciona el nombre de este siervo, en ningún lado. Doce veces se hace referencia a él como “el siervo”, un par de veces como “el siervo de Abraham”. A él sólo se le llama el siervo.

Dirás “¿Por qué no pusieron su nombre?” bueno, Dios inspiró la escritura de la Palabra, y no sabemos por qué el no puso el nombre del siervo aquí. Pero está claro que este hombre hasta este punto es supuestamente anónimo, es un siervo anónimo. El punto es este: su nombre ni siquiera importaba. Él no estaba buscando su reconocimiento. Él no estaba buscando el crédito. El sólo buscaba ser fiel.

Esa es una cualidad del servicio, ser fiel aun cuando tu nombre nunca sea mencionado. Entonces mientras pensamos sobre el servicio, me pregunto a mí misma lo siguiente: “¿estaría contenta de hacer lo que Dios me llamó a hacer, sea lo que sea en cada etapa de mi vida, si nadie supiera quién fui o qué fue lo que hice?” ¿Estarías tú contenta?

Cuando estaba en la secundaria, yo era pianista acompañante. Era pianista, y acompañaba a muchos cantantes y coros y ese tipo de cosas. Me encantaba hacer eso. Ese era el don que Dios me había dado, y lo usaba para servir a otros. Pero no tenía un corazón de sierva.

¿Quieres saber cómo supe que no tenía un corazón de sierva? Estaba haciendo el trabajo de una sierva—acompañando a estas otras personas, pero no tenía un corazón de sierva. Lo supe por lo siguiente.

Cuando teníamos conciertos del coro o algún evento y se les olvidaba reconocer al acompañante—no ponían mi nombre en el programa, o reconocían al coro pero olvidaban reconocer a la pianista, la acompañante—me sentía herida, me disgustaba, me dolía. Quería que la gente supiera quien estaba haciendo este gran trabajo de acompañar al coro. Ese no era el corazón de sierva.

Dios tuvo que hacer una gran obra en mi vida durante años y aun a veces me sigue probando, para llevarme a ese punto, a decir: “¿Serías tan fiel, serías tan diligente al servir, estarías tan contenta de servir si ninguno supiera quién eres, si ninguno supiera lo que has hecho, si no obtuvieras ningún crédito, si no obtuvieras ningún reconocimiento?”

Bueno, vamos a analizar Génesis capítulo 24 que habla de este siervo fiel, quien se cree que era Eliezer. Versículo 1.

Abraham era viejo, entrado en años; y el Señor había bendecido a Abraham en todo. Y Abraham dijo a su siervo, el más viejo de su casa, que era mayordomo de todo lo que poseía…

Por cierto, esa es la razón por la que creemos que era Eliezer porque en otras partes del Génesis ese es el nombre del hombre con esa descripción: “el siervo más viejo; el que estaba a cargo de toda su casa”

Ahora, detengámonos ahí por un momento. Este hombre, su siervo, era un siervo leal. Él había servido a Abraham por lo menos 50 años hasta este punto, si ponemos toda cronología del Génesis junto con otros pasajes. Y vemos que ese era un tiempo muy largo para servir en un mismo puesto. Eso era un largo tiempo para ser fiel. A este hombre se le había dado el cargo de todo lo que Abraham tenía. Él era el jefe de los mayordomos. Él era el jefe de todo el personal. Esa era una gran responsabilidad.

Abraham era un hombre adinerado. Él tenía muchos sirvientes en su casa. Eliezer era responsable de manejarlo todo. Pero él comprendía que todas esas cosas, todas esas posesiones, todas esas personas, todos esos sirvientes no le pertenecían a él. ¿A quién le pertenecían? Le pertenecían a Abraham. Le pertenecían a su amo.

Eliezer era un administrador, pero a él no le pertenecían las posesiones. Él era solo un mayordomo de las riquezas de su amo, de las pertenencias de su amo. De hecho, Eliezer siempre se refirió a Abraham como “mi señor”. 19 veces en el capítulo 24 este siervo se refiere a Abraham como “mi señor, mi señor, mi señor”. Había un reconocimiento de que “estas cosas no son mías”.

Te preguntarás , ¿Cómo llegó a hacerse responsable de tantas cosas? Yo te diré como. Es de la misma manera que los mayordomos y sirvientes siempre llegan a tener más responsabilidades: siendo fieles aun en las cosas que requieran poca responsabilidad.

En Lucas capítulo 16 versículo 10 dice: “El que es fiel en lo muy poco, es fiel también en lo mucho;” e inversa” y el que es injusto en lo muy poco, también es injusto en lo mucho.” Entonces si eres fiel cuando tienes un poco de responsabilidad, si eres fiel en las pequeñas cosas, tendiendo tu cama… si no eres fiel en las pequeñas responsabilidades, en un simple trabajo, en tareas elementales, en tareas serviles, entonces ¿qué es lo que te hace pensar que serás fiel cuando Dios te de un esposo y te de hijos, nietos y una casa que cuidar o un ministerio en la iglesia?

Ser fiel en las pequeñas cosas te hace fiel en las más grandes. Funciona de tal manera que entonces se te pueden confiar más cosas. Este sirviente se había probado ser digno de confianza. Entonces Abraham le podía confiar cada vez más y más responsabilidad porque él era digno de confianza. Ahora, cuando Abraham tuvo una misión realmente importante,él sabía con quién podía confiar. Él sabía a quién le pediría realizar esta misión tan difícil.

Entonces Abraham le dijo a su sirviente que estaba a cargo de su casa, versículo 2, “te ruego que pongas tu mano debajo de mi muslo.” Bueno, esta no es una frase típica que nosotros usamos hoy en día, pero en esta cultura esta era una costumbre de hacer y afirmar un juramento, era como decir “dame tu palabra. Hazme una promesa.” Eso era lo que se estaba tratando de decir.

Versículos 3 y 4,

“Y te haré jurar por el Señor, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás mujer para mi hijo (Isaac) de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito; sino que irás a mi tierra y a mis parientes, y tomarás mujer para mi hijo Isaac.”

O sea que lo que Abraham estaba diciendo era, “Dios ha hecho un pacto conmigo, bajo el cual también continuará con mi hijo, este hijo milagroso, Isaac, que Dios me dio en mi vejez”. Pero el pacto va más allá de él y sabemos que esto es muy importante porque la genealogía de Cristo vino de esta familia, era crucial que Isaac tuviera la esposa correcta.

Abraham le dijo, “No quiero que mi hijo se case con una de estas mujeres cananeas. No son las que Dios ha escogido para él. Ve al país del que vine y ve a mis parientes y encuentra la esposa correcta para mi hijo.”

Ahora, tú hablas acerca de las citas por internet y de todas las diferentes maneras que hoy en día se encuentra pareja. Pero creo que probablemente esta no sería una de las formas que considerarías para tus hijos o para ti, pero así era la manera… no era algo inusual, hacerlo de esta manera, si alguien quería arreglar un matrimonio. Pero, ¿no estás agradecida de que Eliezer y Abraham pudieron confiar en Dios para que Él realmente hiciera el arreglo? Y ahora veremos cómo sucedió todo esto.

Entonces el siervo le dijo a Abraham “tal vez la mujer no quiera seguirme a esta tierra. ¿Debo volver y llevar a tu hijo a la tierra de donde viniste?” (Verso 5).

¿Qué era lo que el siervo estaba diciéndole a su Señor aquí? “Voy a ir a donde me estás diciendo que vaya y voy a hallar a esta mujer, ¿pero y que si ella no quiere venir y vivir donde tú vives? Aquí estás muy lejos de su casa. ¿Debo llevar de regreso a Isaac para allá?”.

El siervo quería asegurarse de haber entendido bien las instrucciones. Él quería estar seguro de que lo había captado bien. Él no quería ser repetitivo. Él no estaba resistiendo la orden. Él sólo estaba diciendo, “quiero estar seguro y quiero dejarlo claro. Quiero saber exactamente qué hacer si esto sucede. ¿Qué hago si esto pasa?” ¿Por qué? Porque la meta del siervo era satisfacer los deseos de su amo.

Cuando Dios nos da instrucciones decimos: “está bien Señor, sí voy. Lo voy hacer. Ahora sólo me quiero asegurar de saber exactamente qué es lo que quieres que haga. “Son preguntas para aclarar las instrucciones.

“Y Abraham le dijo: Guárdate de llevar allá a mi hijo. [Me alegra que me estés preguntado. No lo lleves de vuelta a ese lugar.] El Señor, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra donde nací y que me habló y me juró, diciendo: “A tu descendencia daré esta tierra “Él mandará su ángel delante de ti, y tomarás de allí mujer para mi hijo. Si la mujer no quiere seguirte, quedarás libre de este mi juramento; sólo que no lleves allá a mi hijo.” (V. 6 – 8)

¿Por qué Abraham no quería que Eliezer llevara de vuelta a Isaac a la tierra de la que él había venido? Porque Dios había dicho, “Deja esta tierra. Te voy a dar una tierra nueva, la tierra prometida.” Entonces Abraham, quien era un siervo de Dios dijo, “tengo que seguir las instrucciones de mi Señor” Ahora él le dice a su siervo, “estas son las instrucciones que tú tienes que seguir.”

“Y el siervo puso la mano debajo del muslo de Abraham su señor, y le juró sobre este asunto”. (v. 9)

Esa sólo era una manera de decir que él había hecho una promesa solemne. Haré lo que me has dicho que debo hacer.

Vemos en Eliezer a ese siervo, que no se echa atrás. Sin una actitud quejumbrosa. No hay quejas sobre qué tan difícil era su asignación a su edad. ¿Qué tan seguido cuando nos piden hacer algo o nos dan una oportunidad de servir nos echamos para atrás? Damos tres razones de por qué no funcionara, seis razones por las cuales no queremos hacerlo de esa manera, objeciones. O tenemos una mejor idea. Tenemos nuestra propia opinión.

Verás en este siervo que tener un corazón de siervo es simplemente hacerlo. Sólo lo haces. Sirves de la manera en que se te pidió.

Versículo 10,

“Entonces el siervo tomó diez camellos de entre los camellos de su señor, y partió con toda clase de bienes de su señor en su mano; y se levantó y fue a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor”.

Ahora, ¡Mesopotamia estaba a 724 km. de distancia! Esta no era una expedición pequeña. Este no era como un viaje de fin de semana. Con 10 camellos, esta era un viaje lento y pesado, yendo hacia Mesopotamia en esta travesía. Esto era un gran trabajo. Esto era un gran compromiso.

Finalmente Eliezer llega a la ciudad de Nacor, donde Abraham lo había enviado.

Versículo 11,

“E hizo arrodillar a los camellos fuera de la ciudad junto al pozo de agua, al atardecer, a la hora en que las mujeres salen por agua”.

En medio de lo loco que todo esto parecía él tenía un plan; había tenido mucho tiempo para elaborar un plan. Él había tenido un montón de tiempo para pensar que era lo que haría cuando llegara a esta ciudad. Entonces él vino con un plan que lo ayudaría a cumplir la misión para la cual había sido enviado. Y el plan tomaba en cuenta el momento preciso.

Él había estado pensando sobre esto. ¿Cómo voy hacer este trabajo? ¿Sólo he de aparecer en la ciudad y simplemente decir “tú ven conmigo, tú te vas a casar con el hijo de mi señor”? él había estado pensando sobre todo cómo hacer todo esto.

De cualquier manera, a pesar del hecho de que el siervo tenía un plan para cumplir su responsabilidad, él también entendía que no podía hacer esto simplemente por sí sólo. El entendía que él necesitaba la ayuda de Dios para ser el siervo que él necesitaba ser y cumplir la responsabilidad que se le había dado. Él comprendía que él dependía de que Dios bendijera su misión. Él no descansó en sí mismo o en su propio entendimiento o en sus propios planes.

Entonces ¿Qué fue lo que hizo? Él oró. Le pide a Dios por éxito. Le pidió a Dios que lo dirija hacia la mujer indicada. Él comprendió que este es un trabajo muy importante y que él necesita la ayuda de Dios.

Entonces en el versículo 12 él dice:

“Y dijo: Oh Señor, Dios de mi señor Abraham, te ruego que me des éxito hoy, y que tengas misericordia de mi señor Abraham. He aquí, estoy de pie junto a la fuente de agua, y las hijas de los hombres de la ciudad salen para sacar agua.[él le está diciendo al Señor esto] Que sea la joven a quien yo diga: “Por favor, baja tu cántaro para que yo beba”, y que responda: “Bebe, y también daré de beber a tus camellos”, la que tú has designado para tu siervo Isaac; y por ello sabré que has mostrado misericordia a mi señor.”(vv. 12 – 14).

Ahora déjenme ser pronta para decir que las Escrituras no están necesariamente promoviendo esto como una manera de encontrar pareja. Pero esa fue la manera que Dios utilizó en esa situación. Creo que la clave aquí está en que Eliezer está dependiendo del Señor para que lo dirija.

Déjenme decirles, que tenemos muchas jóvenes solteras aquí el día de hoy. Si tú no estás haciendo nada por buscar la pareja que Dios ha escogido para ti, asegúrate que es la pareja que Dios escogió, que esa sea tu oración. Y no es muy temprano para empezar a decir “Señor, yo tengo mis planes. Tengo mis ideas. Tengo algunos pensamientos sobre lo que podría suceder, pero más que nada quiero que tu elijas al que sabes que será tu elección, al que has escogido para mi vida”.

¿Cuál era la cualidad principal que este siervo estaba buscando? No estaba buscando que ella fuera hermosa, aunque después nos enteramos de que sí lo era. La cualidad principal no era que tuviera una alta educación o que ella fuera brillante, o que ella tuviera un gran trabajo, o que ella fuera talentosa. ¿Cuál era la cualidad principal que él estaba buscando? Que ella tuviera un corazón de sierva.

Probablemente no haya ninguna cualidad en el matrimonio que sea más importante, si vas a tener un matrimonio exitoso, que ambos tengan un corazón de siervos. Déjenme decir, por cierto, sé que muchas madres nos escuchan. Cuando ustedes oran por sus hijos que algún día se van a casar, esa es una cosa muy importante por la cual deben orar. Pídanle a Dios que le dé una esposa o un esposo que tenga con un corazón de siervo. Será la llave del éxito del matrimonio.

Jovencitas, mientras se preparan para el matrimonio, desarrollen un corazón de siervas, pues es la clave para tener un largo, feliz y exitoso matrimonio.

Bueno, en el próximo programa descubriremos como fue respondida esta oración, como Dios dirigió a Eliezer a la joven indicada, a la que tenía un corazón de sierva. Cerremos este tiempo ahora en oración.

Padre, te doy gracias por Tu providencia y por como tú nos diriges cuando te buscamos. Quiero agradecerte por el ejemplo de este siervo, anónimo en este capítulo, que no buscaba su propia reputación, no buscaba una posición, solo buscaba servir. Gracias por el ejemplo de este fiel siervo que vemos en Eliezer.

Oro por que podamos servirte de esa manera y que vivamos bajo Tu providencia, dependiendo de Ti, descansando en Ti, buscándote y fielmente cumpliendo todo lo que nos has encargado que hagamos. En el nombre de Jesús oro, amén.

Carmen Si estás haciendo lo que parece tareas menores, Nancy Leigh DeMoss ha estado hablando de algo importante. Sigue adelante. No te rindas. Estás trabajando para la gloria de Dios.

Algunas amigas han estado escuchando las enseñanzas de Nancy con nosotros y tienen algunas ideas de cómo aplicarlas en la vida real.

Kim Wagner: Nancy has estado hablando de servicio, sobre como tantas veces parece que no tenemos una recompensa inmediata, o que no hay un fruto por las labores. Yo he tenido una bendición muy grande de ver como una de mis amigas recibió el fruto de sus servicios, la recompensa de ellos. Esta semana cuando ella y yo estábamos sentadas en el partido de basquetbol de nuestros hijos, un joven de unos 21 años vino hacia nosotras y nos dijo “Señorita Darlene, ¿se acuerda de mí?”.

Y él le dijo, “no la había visto desde que tenía 7 años pero usted y su esposo, el hermano Blaine, solían enseñar en la escuelita de niños de nuestra iglesia. Un domingo cuando ustedes estaban hablándonos, compartiéndonos y explicándonos el Evangelio, nos alentaron a orar y a pedirle a Jesús que viniera a nuestro corazón y yo lo hice ese día”.

Él dijo, “yo solo quería venir y darle las gracias por eso, porque ahora estoy en una universidad bíblica, y me estoy preparando para el ministerio. Trabajo en la escuela de los niños en mi iglesia”.

Ella solo comenzó a llorar había sido una experiencia muy bendecida.

Entonces muchas veces no conocemos a los niños a los que estamos ministrando, a esos que estamos sirviendo… Puede ser que no veamos el fruto; puede ser que nunca veamos el fruto.

Nancy: De este lado de la eternidad.

Kim: Si de este lado de la eternidad. Pero me encanta el hecho de que el Señor me haya dejado ver en este día la recompensa y el fruto justo ahí, ese joven viniendo a agradecer a su maestra de cuando él era niño.

Nancy Y fue una cosa grandiosa que él lo hiciera. Creo que es muy importante que nos alentemos unos a otros y que animemos a aquellos que nos han bendecido, especialmente a quienes nos han servido y poder decirles, “gracias”.

Me refiero, por ejemplo si estás en un restaurante y tienen un buen servicio tu das una propina. Esa es una manera de decir gracias. Creo que a veces somos negligentes en alentarnos unos a otros diciéndoles “veo a Jesús en la manera en que tú has servido”, o “tu servicio tocó mi vida, y estoy muy agradecida”.

No deberíamos asumir que esas personas, ya lo saben o que no lo necesitan saber. Realmente podemos bendecirlos expresándoles nuestra gratitud y aprecio a aquellos que nos han servido, aunque los verdaderos siervos sirven sin esperar nada.

Carmen: Esto ha sido una gran discusión de cómo ser un siervo para la gloria de Dios.

Si te has perdido algunas enseñanzas de esta serie, visita, www.avivanuestroscorazones.com busca la serie Sirviendo como el Salvador.

Puede ser muy alentador mirar atrás en la historia y aprender de los ejemplos de otros siervos de Dios. Durante la serie Sirviendo como el Salvador, queremos ayudarte a hacer eso.

Creo que te sentirías muy animada de crecer como una sierva cuando leas la historia de Amy Carmichael. Ella sirvió como misionera en la india por 53 años, sirviendo niños huérfanos a través del poder del Señor. Al leer la historia de cómo ella sirvió fielmente, te animarás a decir “sí” al llamado que Dios te ha hecho.

Elisabeth Elliot ha escrito una biografía de Amy Carmichael llamada, Una oportunidad para morir ( A Chance to Die). Te animamos a adquirirla si puedes leer inglés.

“Dar un buen servicio” es el tema de muchos libros de negocios, pero es también un tema importante de la Biblia. En el día de hoy comenzamos a ver esto, y profundizaremos más el día de mañana.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries

Todas las citas bíblicas están tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique otra cosa.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

¡Vuelve!

Martes 29 Septiembre


Vuélvete… dice el Señor; no haré caer mi ira sobre ti, porque misericordioso soy yo… Reconoce, pues, tu maldad… Convertíos, hijos rebeldes, y sanaré vuestras rebeliones. He aquí nosotros venimos a ti, porque tú eres el Señor nuestro Dios.
Jeremías 3:12-13, 22

¡Vuelve!

¿He desobedecido al Señor? ¿Me he alejado de él? ¿Una falta pesa en mi conciencia? Este urgente llamado de Dios se dirige a mí: ¡Vuelve!

Volver es la única solución, sea cual sea la gravedad de la falta que me agobia. Volver a Dios significa reconocer ante él mis errores y juzgar su origen. Puedo volverme a Dios mediante la oración, la lectura atenta de su Palabra, y quizá con la ayuda de cristianos.

A veces pensamos que el amor de Jesús depende de nuestro amor por él; y tememos volver a él cuando le deshonramos. Nos imaginamos que Dios está enojado contra nosotros y que debemos rescatarnos mediante nuestro arrepentimiento o por medio de obras. ¡Es un error! Dios nos ama, independientemente de lo que hayamos hecho. Puede estar triste por nuestra conducta, pero nunca irritado.

¿Qué espera de nosotros cuando cometemos una falta? Que la reconozcamos comprendiendo que Cristo ya sufrió para que seamos perdonados. Podemos volver a él inmediatamente, con humildad y confianza. Él siempre nos espera. Cuanto más tiempo estemos alejados de él, más difícil será nuestro retorno. ¿Por qué? Porque si permanecemos en ese estado, nuestra conciencia se embota y nuestro corazón se endurece.

El objetivo de Satanás, el enemigo, es que pasemos a la ligera nuestras faltas, o, al contrario, nos hace creer que todo está perdido. Así logra su objetivo: que no volvamos a tener una buena relación con Dios.

Lamentaciones 5 – Filipenses 4 – Salmo 108:1-6 – Proverbios 24:10
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