La herejía en la iglesia

Alimentemos El Alma

Serie: Iglesia y Moral

La herejía en la iglesia

Miguel Núñez

 

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

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Episodio 45 – ¿Cómo pruebo mis interpretaciones de la Biblia?

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

Episodio 45 – ¿Cómo pruebo mis interpretaciones de la Biblia?

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

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La persona de Cristo – Parte 1

9Marcas

Serie: Clases esenciales: Teología Sistemática

Clase 10/26

La persona de Cristo – Parte 1

Cristología Bíblica: La persona de Cristo – Parte 1

  1. Introducción

La semana pasada consideramos el problema del pecado. Durante las próximas cuatro semanas, estaremos disfrutando la gloria de la solución al problema del pecado, es decir, el Dios-Hombre, Jesucristo, Aquel que vino a este mundo para salvar a los pecadores. La cristología bíblica consiste de dos partes principales: el estudio de la persona y obra de Cristo. ¿Quién es Cristo (Su persona)? ¿Y qué ha hecho (Su obra)? Nuestra esperanza y confianza dependen de cómo contestamos estas preguntas fundamentales.

El día de hoy y la semana siguiente consideraremos quién es Jesucristo: en primer lugar, examinaremos la deidad de Cristo y deduciremos las implicaciones para nuestras vidas; la próxima semana, estudiaremos la humanidad de Cristo. Y en las semanas siguientes dirigiremos nuestra atención a lo que Jesús ha hecho por nosotros a través de su vida, muerte, resurrección, ascensión, sesión celestial y regreso triunfal. El centro de nuestra fe y la fuente de nuestra esperanza no se encuentran en un credo, una idea, una experiencia, una iglesia o una filosofía. Se encuentran en una persona: Jesús el Mesías. Conocerlo no solo es el principio de la vida cristiana, es toda la vida cristiana. Como creyentes, conocemos a Jesús personalmente, lo que significa que la cristología es profundamente práctica.

Cuando discutimos la persona de Cristo, siempre debemos tener en mente este gran misterio, que desde la encarnación Jesucristo ha sido completamente Dios y completamente Hombre en una persona. Él es una persona, con dos naturalezas. La Escritura enseña: «Jesucristo fue completamente Dios y completamente hombre en una persona, y así será para siempre»[1]. ¿Dónde vemos eso en la Biblia? Comencemos con la deidad de Cristo:

Jesucristo es completamente Dios. La enseñanza tanto del Antiguo y Nuevo Testamento inherente a la deidad de Cristo es abrumadora. Si reconoces la autoridad de las Escrituras, no puedes ignorar el hecho de que Jesucristo es Dios.

  1. La deidad de Cristo en el Antiguo Testamento

En Lucas 24, Jesús dice a sus discípulos de camino a Emaús que el Antiguo Testamento trata acerca de él. En el Antiguo Testamento vemos profecías relacionadas con su venida y reino triunfal. Y aprendemos cómo él ha trabajado para la salvación de su pueblo desde el comienzo.

24:44: «Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos».

¿Qué vemos en el Antiguo Testamento?

A. Hijo del Hombre (Daniel 7:9-1013-14Mateo  9:612:819:2820:2825:31-32)

En primer lugar, tenemos la visión de Daniel del Hijo del Hombre. En Daniel 7, encontramos una descripción gloriosa de la habitación del trono celestial y en el centro de la escena está el Señor, el «Anciano de días», que está sentado en su trono. Solo unos versículos más tarde, Daniel describe otra visión, pero esta vez ve otra figura, el Hijo del Hombre.

  • Daniel 7:13-14: «Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido». 

Aquí el Hijo del Hombre recibe adoración de todas las naciones y gobierna un reino eterno. ¿Quién más podría hacer eso sino alguien divino? ¿Y quién es este Hijo del Hombre? Jesús se atribuyó claramente el título, y enseñó en Mateo 25:31-32: «Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos». Puedes escuchar cómo las palabras de Jesús hacen referencia a Daniel 7.

B. Hijo de David (Génesis 49:8-102 Samuel 7:12-1316Salmo 2:6-7Sal. 45Sal. 72Is. 9:6-7)

Luego, el Antiguo Testamento crea la expectativa de que un Hijo de David vendrá y reinará en el trono de David para siempre. Dios le promete esto a David en 2 Samuel 7:13: «Él edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino». Sin embargo, este Hijo tan esperado comienza a describirse en términos inequívocamente divinos. El rey David canta en el Salmo 2:7: «Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy». Entonces, el Hijo de David también es el Hijo de Dios. Eso podría significar simplemente que este rey representa a Dios como un hijo; pero otros pasajes sugieren que significa aún más. El Salmo 72 muestra reyes extranjeros inclinándose ante este rey, y personas de todas las naciones bendiciendo su nombre.

El Salmo 45:6-7 es incluso más explicito: «Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; Cetro de justicia es el cetro de tu reino. Has amado la justicia y aborrecido la maldad; Por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros». El rey… es llamado «Dios». Hebreos 1 enseña que este pasaje trata acerca de Jesús.

Vemos algo parecido en Isaías 9:6-7: «Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto».

Entonces, ¿quién es este rey? Un hijo real de David que también es Dios Fuerte. Su nombre es Padre Eterno, no en el sentido de que él es Dios el Padre, sino que él es un rey que gobierna con benevolencia como un padre amoroso. Esta figura real es Jesucristo. Eso es lo que Cristo quiere decir, después de todo, es la traducción griega del Mesías, que significa «el Ungido». En Romanos 1:2-3, Pablo dice que el evangelio es un mensaje acerca del «Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne, que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos».

  1. La deidad de Cristo en el Nuevo Testamento

Este crescendo gradual de expectativa en un hijo divino de Dios culmina en el Nuevo Testamento. Veamos 6 formas en que el Nuevo Testamento enseña que Jesús es completamente Dios.

A. Jesucristo es llamado Dios y Señor (Mateo 1:21-23Lucas 2:11Romanos 9:5Tito 2:13)

Juan 1:1 dice: «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios». Romanos 9:5 lo llama: «Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos». Tito 2:13 lo llama: «nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo».

También tenemos muchos ejemplos donde las palabras usadas para Dios [Theos] y Señor [Kyrios][2] en la traducción griega del Antiguo Testamento [La Septuaginta] se aplican directamente a Jesús. Tal vez uno de los ejemplos más asombrosos de esto es Filipenses 2:11, donde Pablo dice que toda lengua confesará: «que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre». Aquí, él está citando Isaías 45:23 casi palabra por palabra. Sin embargo, aquel ante quien se inclina toda rodilla y toda lengua promete lealtad en Isaías 45 no es otro que Yahveh, el Señor del pacto de Israel. Para los lectores de Pablo, inmersos en el lenguaje del Antiguo Testamento, Filipenses 2 no podría ser más claro: ¡Jesús es Yahveh![3].

B. Jesucristo afirmó ser Dios (Juan 8:5810:30)

Y, segundo, por supuesto, tenemos las afirmaciones de Jesús de sí mismo. Esta es su gran declaración en Juan 8:58«Antes que Abraham fuese, yo soy». Los judíos entendieron que él afirmaba ser Dios. «YO SOY EL QUE SOY» fue la forma en que Dios se identificó a Moisés. Éstos recogieron piedras para matar a Jesús porque sus corazones incrédulos juzgaron que esto era una declaración blasfema. ¡Jesús se estaba equiparando a sí mismo con Dios! Más tarde, en Juan 10:30, dice: «Yo y el Padre uno somos», y nuevamente los líderes judíos intentan apedrearlo. ¿Por qué? Versículo 33: «Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios».

Tercero, C. Jesucristo se presenta como el objeto de la fe y confianza del creyente (Juan 14:117:32 Corintios 5:15Efesios 3:125:23Col. 1:271 Ts. 1:31 Ti. 1:1). 

En Juan 14:1, Jesús dice: «Creéis en Dios, creed también en mí». Esto es lo que hacen los creyentes: confían toda su confianza en Cristo. 1 Tesalonicenses 1:3, Pablo habla de la «constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo». Juan 17:3, la vida eterna es conocer a Jesucristo. Como el Antiguo Testamento consistentemente nos enseña a esperar y confiar solamente en Dios, sigue que Jesús como el objeto de nuestra esperanza es verdaderamente divino.

Cuarto, D. Jesucristo se presenta como el objeto de la adoración del creyente (Mateo 2:10-1128:17Juan 5:23Filipenses 2:9-11Hebreos 1:6Apocalipsis 5:12). 

El judaísmo era firmemente monoteísta, por lo que esta adoración debería intrigarnos. Mateo 2:10-11: «Y al [los Magos] ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron».

Juan 5:23: El Padre «todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre».

Ahora, recuerda Isaías 48:11. Dios dice: «Mi honra no la daré a otro». Sin embargo, desde su nacimiento en Mateo 2 hasta la habitación del trono celestial en Apocalipsis, Jesús recibe adoración, gloria y honor. Esto no es blasfemia o idolatría. Es preciosamente apropiado porque Jesús es Dios.

E. Jesucristo es descrito como Dios y realizando las mismas obras de Dios (Juan 1:1-314-18Hebreos 1:1-4Colosenses 1:15-20), como crear el universo, perdonar pecados, y más.

Juan 1:1-314-18: «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho». Entonces Jesús es el Creador.

Hebreos 1:1-4: «Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos».

Colosenses 1:15-20: «El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz».

Por último, F. Se supone que Jesucristo fue preexistente como el Hijo eterno de Dios antes de su encarnación (1 Corintios 8:610:492 Corintios 8:9Gálatas 4:4Ro. 8:3Col. 1:15-20Filipenses 2:61 Ti. 1:153:162 Ti. 1:9-10).

Este es un punto importante, porque enfatiza que Dios el Hijo siempre ha existido. No es que Jesús, un ser humano, se convirtió en Dios de alguna manera, digamos, por su nacimiento milagroso o su maravilloso bautismo. No, es al revés: Dios, la segunda persona de la Trinidad, adquirió una naturaleza humana además de su naturaleza divina. La encarnación no es una substracción, sino una adición.

Vemos esto en un pasaje como Filipenses 2:6-7: «El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres». O 2 Timoteo 1:9-10, Dios nos dio la gracia «en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo».

En estos pasajes, Pablo no está intentando demostrar la preexistencia de Cristo. Pablo está argumentando otra cosa sobre la base de una creencia común en Cristo como el Hijo eterno de Dios. En otras palabras, él no está argumentando a favor de la preexistencia de Cristo. Él está argumentando a partir de allí. Así de sólida es la verdad.

Entonces, la Escritura es absolutamente clara: Jesucristo es Dios. 

  • Jesucristo comparte los honores dados a Dios (recibe adoración).
  • Jesucristo comparte los atributos de Dios (santo, justo, todopoderoso).
  • Jesucristo comparte los nombres de Dios (Señor, Dios, Alfa y Omega).
  • Jesucristo comparte las obras que Dios hace (perdona el pecado, resucita a los muertos, crea el mundo).
  • Jesucristo comparte el asiento del trono de Dios.
  1. El Credo de Calcedonia

Como podrás imaginar, la pregunta acerca de cómo Jesús posee tanto una naturaleza divina como humana en una sola persona ha dado mucho que pensar (¡y disfrutar!) a los teólogos en el transcurso de los siglos. Creemos esto porque es la enseñanza evidente de las Escrituras. La próxima semana examinaremos la humanidad completa de Jesús. Pero en este momento, habiendo considerado su deidad, debería ser útil mirar la declaración histórica clave acerca de su naturaleza divina y humana. Denominado el Credo de Calcedonia del año 451 que se encuentra tu folleto. Los cristianos creyentes en la Biblia estuvieron de acuerdo con esta declaración porque reconocieron que la persona de Cristo es una doctrina crítica. Si malinterpretas a Jesús, todo lo demás cae fuera de lugar. Esta declaración sintetiza la enseñanza de la Biblia y, por esa razón, ha resistido la prueba del tiempo. Para ayudarte a digerirla, he puesto las declaraciones acerca de la naturaleza divina de Cristo en negrita. Las declaraciones acercas su naturaleza humana están en cursiva. Todo lo demás está en una fuente normal. No vamos a repasar todo en detalle, pero quiero presentártela.

«Nosotros, entonces, siguiendo a los santos Padres, todos de común consentimiento, enseñamos a los hombres a confesar a Uno y el mismo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, el mismo perfecto en Deidad y también perfecto en humanidad [perfecto aquí significa completo en todos los aspectos]; verdadero Dios y verdadero hombre, de cuerpo y alma racionalcosustancial con el Padre de acuerdo a la Deidad, y cosustancial con nosotros de acuerdo a la Humanidad [consustancial significa que posee la misma sustancia o esencia de ser] en todas las cosas como nosotros, sin pecadoengendrado del Padre antes de todas las edades, de acuerdo a la Deidady en estos postreros días, para nosotros, y por nuestra salvación, nacido de la virgen María, de acuerdo a la Humanidad; uno y el mismo, Cristo, Hijo, Señor, Unigénito, para ser reconocido en dos naturalezas, inconfundibles, incambiables, indivisibles, inseparables; por ningún medio de distinción de naturalezas desaparece por la unión, más bien es preservada la propiedad de cada naturaleza y concurrentes en una Persona y una Sustancia, no partida ni dividida en dos personas, sino uno y el mismo Hijo, y Unigénito, Dios, la Palabra, el Señor Jesucristo; como los profetas desde el principio lo han declarado con respecto a Él, y como el Señor Jesucristo mismo nos lo ha enseñado, y el Credo de los Santos Padres que nos ha sido dado».

No abordaré frase por frase. Puedes estudiarlo por tu cuenta, sería un uso productivo de tu tiempo.

  1. La importancia y la belleza de la deidad de Cristo

Comparto este credo no porque tenga muchas palabras teológicas magnánimas, sino porque la deidad de Cristo es supremamente importante y hermosa. Cuando tenemos una comprensión correcta de la persona de Cristo, eso debería causar en nosotros gozo, confianza y adoración. ¿Por qué importa la deidad de Cristo? He aquí tres razones.

A. La deidad de Cristo importa para la revelación

Dios no simplemente nos envió a un profeta, mensajero o secretario de prensa. No simplemente nos dio un libro. Él se ha entregado a sí mismo. ¿Cómo te sentirías si alguien apareciera en tu puerta con un mensaje del presidente? Ahora, ¿qué tal si abrieras la puerta y fuera el presidente en persona?

Esto debería tranquilizarnos. No tenemos que preguntarnos cómo es Dios, si es realmente misericordioso o compasivo. Hebreos 1: «Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo». Juan 1:18: «Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer». En ocasiones podemos luchar con cómo imaginamos a Dios: ¿Dios está conmigo? Me encanta lo que dice Michael Reeves: «A pesar de todos nuestros sueños, nuestras oscuras y asustadizas imaginaciones de Dios, no hay Dios en el cielo que sea diferente a Jesús… ‘El que me ha visto a mí, ha visto al Padre’, (Juan 14:9). Dios no puede ser de otra manera»[4]. Si quieres conocer a Dios, mira a Jesucristo. Él es Dios encarnado.

B. La deidad de Cristo importa para la salvación

El mensaje constante de la Biblia es que ningún hombre común podría alcanzar la salvación por sí mismo, mucho menos en nombre de otros. La salvación es del Señor, declara Jonás 2:9. Dios mismo logra esta salvación, y lo hace en la persona de su Hijo. En una sorprendente frase en Hechos 20:28, Pablo enseña que Dios compró la iglesia «por su propia sangre». La sangre de un simple hombre, según parece, no expiaría a incontables millones. Col 1:19-20: «Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud,  y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz». El Dios-Hombre podría servir como el mediador perfecto entre el hombre y Dios (1 Ti. 2:5). Jesús no solo murió como un buen ejemplo. Murió como un sacrificio sin pecado, «el justo por los injustos, para llevarnos a Dios» (1 Pedro 3:18). Y su resurrección comprueba su divinidad, como lo enseña Hebreos 7:16, Jesús es nuestro sumo sacerdote «según el poder de una vida indestructible».

Esto significa que los rebeldes manchados por el pecado como nosotros tienen una esperanza segura y constante. Nuestra salvación no proviene de una conciencia superior, de un pensamiento positivo, de la religiosidad, de los cinco pilares del Islam o del óctuple camino del budismo, todos los cuales suponen que los seres humanos pueden ser liberados de nuestra difícil situación con suficiente disciplina y devoción. Dios mismo cumple y garantiza nuestra redención. ¡Esa es nuestra única esperanza! Confía en Cristo y nunca serás decepcionado.

C. La deidad de Cristo importa para la vida cristiana

Nuestra salvación no es una especie de transacción para salir del infierno. Es una transformación de lo que somos. Pasamos de ser representados por Adán a estar unidos con Cristo. «Jesucristo está en vosotros», dice Pablo a los corintios (2 Co. 13:5). Cristo mora en nosotros por su Espíritu, y por eso podemos andar de una manera agradable a Dios. Ro. 8:10: «Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia». Así que ánimo, si estás luchando fuertemente contra el pecado y la tentación. Cuando naciste de nuevo, te convertiste en una nueva persona, fortalecida por el Espíritu de Jesús. El pecado nunca es inevitable para el cristiano. Ya no nos define. Cristo es nuestro y nosotros somos suyos.

  1. Conclusión: Conoce y adora a Cristo

¿Cómo deberíamos salir con lo que hemos aprendido hoy? Por un lado, ¡deberíamos buscar conocer a Cristo! Permanecer en él. Escuchar su Palabra. John Owen dijo: «No le aman, porque no lo conocen». Juan Calvino escribió: «Ya que en él [Cristo] abunda la abundancia de toda clase de bienes, bebamos de esta fuente  nuestra de plenitud y de ningún otro».

Entonces, ¡deberíamos adorar a Jesucristo como Dios! Como dice Pablo en 2 Co. 4:6, Dios ha encendido una luz en nuestros corazones, y esa luz es el «conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo». No hay mayor belleza, no hay mayor gloria, no hay mejor amor que el suyo. Él brilla con una belleza incomparable. Él es nuestro Profeta, Sacerdote y Rey, el resplandor de la gloria de Dios: digno de adoración, temor, asombro y devoción. Él es supremo y exaltado, pero se humilló en la cruz más vil. Él tomó nuestros harapos sucios y nos vistió con su brillante justicia. Y un día regresará y nos sentaremos con él en la mesa del banquete de la cena de las bodas del Cordero. La Novia pura y radiante con su espléndido, amoroso, fiel y divino Novio.

Oremos.

 

[1] Wayne Grudem, Teología Sistemática.

[2] Kyrios podría usarse para significar «maestro», pero también se usó para traducir el YHWH hebreo.

[3] Otro ejemplo clásico es la cita de Marcos de Isaías 40:3 en Marcos 1:3.

[4] Michael Reeves, Rejoicing in Christ (Downers Grove, IL: IVP Academic, 2015).

 

1/11 – El salmo de David el pastor

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: El Salmo 23

1/11 – El salmo de David el pastor

Joshua J. Van Ee

Nota del editor: Este es el primer capítulo en la serie «El Salmo 23», publicada por la Tabletalk Magazine. 

Al leer la Biblia, primero conocemos a David como un pastor. Era el más joven de sus hermanos y no estaba incluido en el sacrificio especial organizado por Samuel. Sin embargo, él fue el elegido por Dios, el hombre conforme al corazón de Dios, y así fue convocado desde el campo donde atendía al rebaño para ser ungido como rey. Dios lo llamó a pastorear a un rebaño diferente, a Su pueblo Israel (1 S 16:1-132 S 5:2Sal. 78:70-71).

El pastoreo es una de las ocupaciones más antiguas. Por lo tanto, no es de sorprendernos que el cuidado de un pastor y su relación con su rebaño fuera una metáfora común en el antiguo Cercano Oriente para el liderazgo de las personas, especialmente la monarquía. Además, ocasionalmente se ha mencionado que algunos dioses de naciones son pastores. En la Biblia, los líderes civiles y religiosos son llamados pastores, y la metáfora está conectada con la realeza (por ej.: 1 R 22:17), especialmente con David. Dios es llamado pastor (por ej.: Gn 48:15Sal. 23:180:1), y los elementos de la vida de un pastor ocurren varias veces para describir la actividad de Dios (por ej.: Sal. 31:3Is. 40:11Mi. 7:14).

David conocía el cuidado constante que se necesitaba para ser un buen pastor y esto proporcionó una rica metáfora del cuidado constante de Dios hacia él en el Salmo 23.

La vida de David como pastor continuó desempeñando un papel después de que dejó los prados. Gran parte de lo que aprendió pastoreando ovejas lo aplicó como líder de hombres. Famosamente, apeló a sus hazañas de cómo protegió al rebaño, cómo dependía de Dios para ilustrar su habilidad al luchar contra Goliat (1 S 17:34-37). Las experiencias de David como pastor también encontraron un espacio en su poesía, proporcionando una rica variedad de metáforas para muchos de sus salmos más queridos, incluyendo el Salmo 23.

Tratar de imaginar la vida de David como un pastor no es fácil para la mayoría de nosotros, ya que vivimos en un mundo moderno y urbano. Pastorear en el mundo antiguo era, en muchos sentidos, más simple que nuestras ocupadas vidas, pues implicaba mucho tiempo viendo comer a los animales. Pero estaba lejos de ser trivial. Hasta el día de hoy, el cuidado de los animales siempre presenta dificultades únicas, especialmente con las ovejas necesitadas, además de los desafíos del medio ambiente. Podríamos resumir la vida de un pastor como una de cuidado constante.

David necesitaba proveer alimento y agua para sus ovejas, una tarea nada fácil para un pastor de Belén. La Biblia describe a Canaán como una buena tierra, una tierra de bendición para el pueblo de Dios, pero no era demasiado exuberante. Además, las mejores tierras, las áreas que recibieron la mayor cantidad de lluvia, se reservaron para la agricultura. Los pastores deambulaban por las colinas y valles en regiones más remotas y, a menudo, rocosas, con precipitaciones marginales. Seguro que hubo tiempos de abundancia, pero cuando pensamos en David como un pastorcillo, no deberíamos contemplar prados verdes todo el tiempo.

Para proveer a sus rebaños, David necesitaba ser un buen guía, ya que la vida de un pastor implicaba mucho caminar. Cada día, un pastor sacaba sus rebaños de la seguridad del pueblo y deambulaba por las colinas y valles con el propósito de proporcionar suficiente hierba para comer. Durante esta rutina diaria, un buen pastor debería estar al tanto de las necesidades del rebaño como un todo y las necesidades de cada oveja individualmente.

Mientras estaba en Jordania en un estudio arqueológico, pude observar a los pastores beduinos y sus rebaños. Cada mañana viajaban varias millas mientras buscaban pastos adecuados. Siempre me sorprende que eran capaces de mantener sus rebaños juntos y encaminados a pesar de que, como en los días de David, no había vallas para contenerlos. Durante el día, las ovejas y las cabras se extendían para pastar y descansar. Luego los pastores juntarían sus rebaños para hacer el viaje de regreso a la aldea antes de que oscureciera, asegurándose de que cada uno fuera contado.

David también necesitaba ser un guardián de su rebaño. Los pastores beduinos no enfrentan las mismas amenazas de los animales salvajes que David. Todavía hay lobos y algunos leopardos en Israel, pero los leones y los osos que David conoció se han ido. Las ovejas y las cabras son presa fácil, por lo que los pastores deben ser protectores vigilantes, a veces poniendo en peligro sus propias vidas. Incluso si un pastor es capaz de ahuyentar a estos peligrosos depredadores, lo más probable es que la manada se disperse y deba ser reunida, a menudo desde varios rincones. Los perros fueron utilizados para ayudar a proteger a las bandadas contra los animales salvajes y se mencionan algunas veces en la Biblia (Job 30:1Is. 56:11) pero nunca como un compañero de David.

Todos estos elementos muestran cuán cercano era el vínculo entre un pastor y su oveja. Él era su compañero constante y necesitaría conocerlas individual e íntimamente para cuidarlas adecuadamente. Las ovejas aprenderían a confiar en su pastor, a seguir su liderazgo y a escuchar su voz. David conocía el cuidado constante que se necesitaba para ser un buen pastor y esto proporcionó una rica metáfora del cuidado constante de Dios hacia él en el Salmo 23. Conocemos aún más plenamente el costo de la atención constante que Dios nos tiene como se ve en Jesús, quien dijo: «Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas» (Jn. 10:11).

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.

Joshua J. Van Ee

Joshua J. Van Ee

El Dr. Joshua J. Van Ee es profesor asociado de hebreo y del Antiguo Testamento en Westminster Seminary California.

J5 – Ministrando en el hogar

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

J5 – Ministrando en el hogar

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/ministrando-en-el-hogar/

Carmen Espaillat: Kim Wagner tiene algunos huéspedes especiales en su hogar.

Kim Wagner: El ministerio a mis hijos es realmente por un período de tiempo muy corto, entonces durante esos años en que tengo niños en el hogar, mi ministerio primario deben ser mi esposo y luego mis hijos.

Yo estaba limpiando una bolsa de mano vieja hace un par de días, y saqué una nota. Pude ver que era una nota de mi hijo escrita a mano hace varios años.

Nancy: Entonces hace mucho tiempo que no limpias esa bolsa, ¿verdad?

Kim: Sí. Estaba en un clóset que tenía que limpiar. Normalmente sus notas las pongo en un lugar muy especial, entonces pensé: “¿Por qué está todavía esta nota en esta bolsa?” La abrí para ver. Ni siquiera la recordé al principio. Leí esta nota y decía: “Mamá: muchas gracias por pasar el día de San Valentín conmigo. Tú y mi papá vinieron a mi juego”. Y sabes, su juego fue durante la noche de San Valentín, y eso era importante para él; tenía valor.

Ahora estoy viendo la recompensa de decisiones como esa que he tomado. Hay otras madres y gente que me comenta acerca de Caleb, o me dice algún comentario que él hizo, tal como: “Me encanta estar con mi mamá. Mi mamá es una de mis personas favoritas con quien disfruto pasar tiempo”. También me comentan que Caleb en ocasiones me ha defendido.

Esta es una lealtad que se ha creado a través de los años, de tomar decisiones, en ocasiones de tomar decisiones de no hacer algo que hubiera preferido, quizás de tener una noche para mí sola, o de mi propia elección; y en lugar de ello haber rendido ciertas cosas porque vives con la mentalidad de que el tiempo que tienes a tus hijos en casa es muy, muy corto. Pronto estarán fuera formando sus propias familias y por lo tanto deseas invertir el tiempo que tienes con ellos ahora.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

La última vez, Nancy vio dos principios de Tito capítulo 2: “Las mujeres deben de ser trabajadoras en el hogar y deben ser amables.” Nancy ha hecho un trabajo excelente al describir este balance de la Escritura. Como mujer soltera, ella quiere escuchar de algunas amigas que tienen experiencias diferentes a las de ella, entonces aquí está Nancy con Holly Elliff y Kim Wagner, continuando en la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer.

Nancy Leigh DeMoss: Cuando tocamos algunos de estos temas que estamos cubriendo en Tito capítulo 2, temas que se relacionan muy directa y específicamente con las esposas y las mamás, me siento un poco incómoda. Me doy cuenta de que, como ustedes saben, muchos de los asuntos de la vida y del corazón son los mismos, la diferencia estriba más bien en cómo los aplicas en las diferentes situaciones de la vida. Aun así, cuando estamos hablando, por ejemplo, de amar a tu esposo y a tus hijos, estoy muy contenta de tener a mujeres como ustedes cerca, y otras que vienen a estas grabaciones, quienes están viviendo en el laboratorio de la vida-como por ejemplo en esto de amar al esposo y a los hijos.

Hoy se acercó a mí una esposa. Es una pareja piadosa que no ha estado casada por mucho tiempo, y, con lágrimas en sus ojos ella dijo: “El matrimonio es difícil”. No creo que estaba preparada para esto. Ella ama a su esposo y él la ama a ella; y ambos aman al Señor, pero dijo: “Simplemente cuesta trabajo”.

Ser padres cuesta trabajo. Es trabajo. Sobre todo cuando no solo lo quieres hacer como una tarea más, sino con la meta de tener un matrimonio que glorifique a Dios e hijos que glorifican a Dios. Esto tiene tantas otras dimensiones. No se trata nada más de cotejar cosas de tu lista; “Lo hiciste bien”. Sino que es más bien fallar y confiar y esperar en el Señor y orar y esperar en Su gracia que causa que entiendas tantas cosas.

No tenemos a gente representada en este programa que lo haya “logrado”-en cuanto a tener el matrimonio perfecto o ser los padres perfectos-mucho menos yo. Pero los principios de Dios nos llevan a través de estas situaciones y trabajan dentro de nosotras, ayudándonos a transitar por esas etapas de la vida. Al ver hacia atrás en varios de los temas que hemos comentado en los últimos días, el amar a los hijos-hemos hablado de amar a los esposos, pero el amar a los hijos y cómo luce esto en la práctica-y luego saber cómo luce una mujer como ama de casa, cuidadora del hogar, y cómo eso le afecta a los niños, y hacerlo todo con amabilidad. Quiero que interactuemos un poco, y escucharlas a ustedes-las mamás, las esposas-. Vamos a hablar un poco acerca de cómo Dios les ha dado un corazón para esto; para este llamado a que las mujeres sean madres.

Quisiéramos comenzar por decir que enfrentamos una tentación y una atracción, aun como mujeres cristianas comprometidas, es decir que el ministerio es realmente algo diferente a lo que hacemos en el hogar. Entonces: “Tengo mi familia, pero quiero un ministerio, también”. Yo sé que esto es cierto en el caso de las mujeres-tienen un corazón para el ministerio.

¿Jamás se sienten, o jamás han tenido que luchar con hallar el balance en todo esto, y al mismo tiempo tener un corazón para su matrimonio y sus hijos como el principal llamado de Dios y el principal ministerio en sus vidas?

Kim: Recuerdo haber tenido conversaciones con Holly acerca de esto. ¿Cómo balanceas todas esas responsabilidades? Estoy agradecida por mujeres piadosas y amigas como tú y Holly que han llegado a ofrecerme verdad y ánimo, y simplemente a enseñarme a decir “no” y especialmente a darme un buen entendimiento de las diversas etapas de la vida. El ministerio a mis hijos es realmente por un período de tiempo muy corto, entonces durante esos años en que tengo niños en el hogar, mi ministerio primario debe ser mi esposo y luego mis hijos.

Nancy: Y tus hijos son ahora… el último está a punto de salir de casa.

Kim: Correcto.

Nancy: Entonces esa etapa está a punto de cambiar.

Kim: Así es.

Nancy: Pero realmente te has enfocado durante esos años de procrear y criar hijos-no es lo único que has hecho, pero ha sido tu enfoque principal. Yo sé que tu hijo está terminando su último año de la escuela secundaria y has asistido a más juegos de basquetbol y a cosas que no vas ya a tener mucha oportunidad de hacer en el sentido de ser la porrista y animadora en su vida de la misma manera en los días por venir.

Kim: Pero voy a decir-y te doy gracias-que en esos años tempranos no puse (y pensé que sí), pero no puse la prioridad de ministrarles como debí hasta que realmente me vi confrontada con eso en tu conferencia-el evaluar qué prioridad estaba poniendo en mis hijos y mi ministerio hacia ellos, e hizo que hiciera algunos cambios en mi vida.

Holly Elliff: Yo creo, Nancy, que esto es realmente un gran problema para las mamás, el poder balancear esas áreas diferentes de la vida, y es muy difícil. Los hijos de Kim casi son adultos. Van a salir de la casa, entonces su etapa de ser madre, la parte activa, casi se acaba. Yo sé que algunos de ustedes que nos escuchan y que tal vez tienen muchos hijos como yo, no muchos en el sentido de tener ocho a la vez, pero sí tengo ocho hijos, entonces mi etapa de ser madre, de serlo activamente, ha sido muy larga.

Nancy: Y va a continuar así por unos años.

Holly: Sí. Entonces a menudo he tenido que ir al Señor y decirle: “Dios, ¿cómo balanceo el ministerio con las demandas de mi hogar y aun simplemente con las cosas de mantenimiento, las cosas rutinarias que tenemos que hacer cada día, cómo lo balanceo con las necesidades de mis hijos?” Yo creo que hay algunas formas en que tenemos que hacerlo, y una es que tenemos que conocer a nuestros hijos lo suficientemente bien para sentir cuándo nos necesitan más.

Le estaba diciendo a Nancy el otro día que Jessica, mi hija de once años, empezó a venir y subirse a mi pierna cada vez que yo me sentaba en el sillón. Esa era nada más una pequeña señal de que Jessica necesita más tiempo con “mami”; necesitaba algo de tiempo uno-a-uno conmigo. Entonces conocer a tus hijos suficientemente bien para reconocer esos síntomas o esas señales, no estando tan distraídas por otras cosas. Nancy, como más temprano tú estabas compartiendo sobre Marta en la cocina, esa es una lucha constante para mantener ese balance, poder mantener cuentas cortas.

Tengo una afinidad por Marta porque paso tanto tiempo haciendo cosas tipo Marta, que nunca sería mi elección, pero tienen que hacerse. Si tienes una casa llena de gente, tienen que comer, la casa tiene que tener un cierto orden o nadie puede sobrevivir. Entonces lo que he aprendido sobre Marta es, ella tiene que aprender. Si Marta hubiera quizás mantenido cuentas más cortas, quizás no habría explotado ese día y atacado a Cristo en su sala. Podría haber podido tratar con esto más rápidamente. Habría podido hacer planes de antemano para poder tener tiempo a los pies de Cristo. Entonces tengo un poquito de simpatía por Marta. Entiendo lo que significa que te dejen sola en la cocina.

Sí creo que como mujeres tenemos que mantener un corazón muy sensible a las necesidades de los que están a nuestro alrededor, al balance entre los diferentes aspectos de nuestra vida, porque no es nada más una cosa. Es una división constante. La palabra que usaste en un momento para referirte a Marta, que también puede significar fragmentado. Tantas veces te sientes absolutamente fragmentada al tratar de ministrarle a tu esposo y tratar de cumplir con las demandas de tu hogar y cuidar a tus hijos.

Entonces cualquier solidez que poseamos y que nos evite estar fragmentadas y que nos mantenga el juicio debe venir, pienso yo, del entendimiento de cuál es el llamado de Dios para nuestra vida; un entendimiento del panorama general, de por qué hacemos lo que hacemos y de entender que se trata de más que simplemente nosotras mismos.

Me encanta el Salmo 78 y Deuteronomio 6, donde habla acerca del hecho de que lo que estamos haciendo no es nada más para este momento, no es nada más para esta generación. Es para las generaciones venideras.

Me encanta el libro “El corazón de una madre” (“A Mother’s Heart”) por Jeanne Fleming. Tiene una pequeña sección en este libro sobre el llamado que tienen las madres y lo que eso significa. Dice esto:

“En cada generación, las mamás tienen que responder al llamado a ser lo que nadie más puede ser, de hacer lo que nadie más puede hacer para sus hijos. No es que las mamás no puedan hacer muchas otras cosas, pero si rehúsan aceptar su llamado como madres, algún hijo termina perdiendo, y el espacio vacío que deja esa madre hace eco por generaciones. Las madres no son ni la causa de todos los males de la sociedad, ni las salvadoras de la nación. Pero el futuro de la sociedad sí depende en parte de lo que hacemos con los hijos bajo nuestro cuidado. ¿Qué llamado podría ser más significativo o traerle más gloria a Dios?”

Yo pienso que es un llamado que somos responsables de escoger y aceptar. No es fácil, y a veces dura mucho, mucho tiempo.

Nancy: Claro, al oírte leer esto, Holly, estoy pensando: “¿Sabes? Las mamás aman a sus hijos. Hay un sentir de protección natural como de ‘mamá osa’ y de cuidado y preocupación por sus hijos”. Y aun así hay tantas cosas en nuestra cultura, aun dentro del mundo cristiano, de la iglesia, las expectativas, etc. que alejan a las madres de ese llamado.

Ellas tienen un instinto, pero mientras miro a mi alrededor y veo tantas de las mamás que conozco, y están tan ocupadas-no solamente con sus hijos. Casi luce como una especie de conspiración, y quizás lo es en el mundo espiritual y en el poder de las tinieblas. Sabiendo el impacto que tienen las mamás, las tienen tan ocupadas, tan distraídas, tan llenas de cosas en su cabeza y en sus corazones… Veo a muchas de esas mujeres tratando de tener un trabajo de tiempo completo, tratando de cumplir con las necesidades de sus esposos y de sus hijos, de hacer labores en la iglesia, y lo que más hace falta es un buen juicio en medio de todo esto, sin hablar de lo agotadas, exhaustas y fragmentadas que se encuentran. Asumo que están viendo esto al estar ministrando a las mujeres en sus propias iglesias.

Holly: Yo creo que es bastante común ver esto entre las mujeres, especialmente las mujeres más jóvenes que tal vez tienen hijos chicos y están tratando de lograr mucho… deben tener mucha energía para hacer todas esas cosas. Aman el ministerio, aman a las personas, les encanta estar involucradas en muchas cosas. Yo pienso que es parte de por qué tenemos el ejemplo de Marta en Lucas 10:41- 42, porque Cristo le está diciendo a Marta: “Estás distraída por tantas cosas buenas-hay tantas cosas buenas-pero María ha escogido lo que es la cosa principal” (parafraseado).

Creo que hay tantas demandas sobre nuestro tiempo que es muy, muy difícil filtrar esas demandas para poder identificar lo que tendrá valor a largo plazo, qué es lo que va a tener importancia eterna. ¿Qué les va a importar a mis hijos de aquí a cinco años, y qué no será de importancia para ellos? Pienso que se trata de la tiranía de lo urgente-es muy, muy fácil quedar atrapadas en todas estas demandas, y decir “sí” sin pensar.

Nancy: Está también la presión de tener a tus hijos involucrados en muchas cosas que no solamente fragmentan a las mamás pero también están fragmentando a los hijos. “¿No te das cuenta? Si van a entrar a una buena universidad, necesitan tener todas estas actividades extracurriculares y deportes”. ¿De dónde viene esa presión?

Holly: Sí, creo que hay mucha presión del mundo que tiene la expectativa de que cada familia entre en un molde en el que tus hijos tienen que tocar piano, y tienen que jugar deportes, y tienen que estar involucrados en todas las actividades de la escuela.

Nancy: Esto puede ser también cierto para las mamás que enseñan en casa.

Kim: Es la motivación de tener éxito, el deseo de tener logros.

Holly: Creo que como madres, si no identificamos esas cosas, si no dejamos que el Señor nos dé una corta lista de lo que realmente importa- ¿qué quiero realmente para mi hijo? ¿Quiero que sea el más exitoso en esta área, quiero que sea un estudiante de calificaciones sobresalientes o quiero que sea un jugador profesional de fútbol algún día? ¿Qué tiene más valor? No es que estas cosas no sean buenas también.

Pero pienso que si no escuchamos del Señor en esos momentos, como María, sentada a sus pies, si no escucho del Señor: “Esto es de valor, esto no”, entonces tal vez me distraiga tanto que me veré empujada a hacer muchas cosas que tal vez no sean terriblemente malas, pero quizás estamos perdiendo las pocas cosas que realmente valen la pena.

Me dijo una mamá joven recientemente: “Han pasado cuatro meses desde que cenamos juntos como familia porque mis niños están involucrados en los deportes, entonces nunca estamos en casa al mismo tiempo. Mi esposo tiene a este en un juego, y yo tengo a este otro en este juego, y este está en fútbol, y este está en karate y nunca estamos en casa todos juntos”.

Kim: Hice una encuesta-esto fue hace un par de años-en una escuela secundaria cristiana de jóvenes, preguntando varias cosas. Era nada más una encuesta de una hoja para ver dónde andaban, qué estaba pasando en sus vidas. Una de las preguntas que hice fue: “¿Qué tan seguido comes junto con toda tu familia en casa? ¿Ha ocurrido una vez durante la semana pasada?” Yo escribí la pregunta y les di varias opciones. El número promedio de veces era de una noche al mes, entre este grupo tan grande de estudiantes de escuela secundaria.

Nancy: ¿La familia se reunía para comer solo una noche al mes?

Kim: Sí.

Nancy: ¿Qué tanto importa? Yo creo que sí importa, pero, ¿por qué importa? Si las familias están corriendo en todas direcciones y no están comiendo juntos… esto es algo significativo.

Holly: Yo creo que es algo muy significativo. Tenemos que ser muy, muy intencionales.

Nancy: ¿Por qué?

Holly: Porque ese es el momento cuando nos podemos sentar, cuando puedo oír los corazones de mis hijos. Podemos apagar la televisión; nos podemos enfocar en cómo ha sido nuestro día; podemos escuchar el uno del otro. No digo que lo hacemos siete noches a la semana, pero de manera intencional tratamos de hacerlo tan frecuentemente como podamos.

Kim: Es simplemente un ambiente para la comunicación, escuchando el uno del otro, aun ministrando el uno al otro en la comida. Ahora yo solamente tengo a mi esposo y a mi hijo en casa, pero les encanta cuando cocino una buena comida para ellos. Están muy agradecidos por eso. No es simplemente si es solo -como el otro día que era sopa y emparedados de queso, y estaban encantados de comer eso.

Holly: No es que tenga que ser una cena de siete platillos. A veces puede ser un guiso que compré en el supermercado y que ya viene preparado; lo pongo en el horno y es todo lo que hice, pero aun así estamos sentados a la mesa y podemos compartir y hablar. También, yo creo que es muy, muy importante para tus hijos tener un sentido de comunidad en la familia; es importante que no solo disfruten de la comunidad en la escuela o en la iglesia…

Nancy: …o en el grupo de jóvenes…

Holly: …o en el grupo de jóvenes, pero su familia es una comunidad. La familia es un lugar donde ellos son nutridos.

Kim: Tienes entonces la oportunidad de crear lealtad a la familia. Eso es lo que estaba compartiendo con una mujer, una mujer que ni siquiera conozco. Mientras estaba en la tienda de cosméticos el otro día, me dijo: “Mis hijos son tan pequeños ahora, y hay tanto allá afuera en el mundo. Estoy tan preocupada de desviarme y meterme en las drogas, y siempre tengo miedo de ese tipo de cosas”. Esta mujer con la que estoy hablando no es creyente. Le he hablado antes de cosas espirituales. De manera que desde un punto de vista práctico, le hablo sobre la necesidad de cultivar la lealtad en sus hijos, la necesidad de que ella se involucre en sus vidas, de que hable con ellos.

Yo pienso que muchas veces nosotras como madres cristianas pensamos: “Bueno, si los tengo leyendo la Palabra, si les estoy enseñando la Palabra, si les estoy haciendo todas estas cosas correctas y estoy haciendo todo lo que debo hacer…” Es fácil llegar a ser tan rápidas y ocupadas que no estés trabajando en construir una relación de lealtad entre tú y ese hijo. Nosotras como mamás cristianas queremos que nuestros hijos le sean leales a Dios primero, pero es importante crear lealtad dentro de la familia. Como tú dijiste, Holly, que la familia debe de ser una comunidad, ¿y cómo pasa eso?

Algo se me acaba de ocurrir. Yo estaba limpiando una bolsa de mano vieja hace un par de días, y saqué una nota. Pude ver que era una nota de mi hijo escrita a mano hace varios años.

Nancy: Entonces hace mucho tiempo que no limpias esa bolsa, ¿verdad?

Kim: Sí. Estaba en un clóset que tenía que limpiar. Normalmente sus notas las pongo en un lugar muy especial, entonces pensé: “¿Por qué está todavía esta nota en esta bolsa?” La abrí para ver. Ni siquiera la recordé al principio. Leí esta nota y decía: “Mamá: muchas gracias por pasar el día de San Valentín conmigo. Tú y mi papá vinieron a mi juego”. Y sabes, su juego fue durante la noche de San Valentín, y eso era importante para él; tenía valor.

Ahora estoy viendo la recompensa de decisiones como esa que he tomado. Hay otras madres y gente que me comenta acerca de Caleb, o me dice algún comentario que él hizo, tal como: “Me encanta estar con mi mamá. Mi mamá es una de mis personas favoritas con quien disfruto pasar tiempo”. También me comentan que Caleb en ocasiones me ha defendido.

Esta es una lealtad que se ha creado a través de los años, de tomar decisiones, en ocasiones de tomar decisiones de no hacer algo que yo hubiera preferido, quizás de tener una noche para mí sola, o de mi propia elección; y en lugar de ello haber rendido ciertas cosas porque vives con la mentalidad de que el tiempo que tienes a tus hijos en casa es muy, muy corto. Pronto estarán fuera formando sus propias familias y por lo tanto deseas invertir el tiempo que tienes con ellos ahora.

Holly: Aquí es donde entra el aspecto generacional. No se trata nada más de que críe a mis propios hijos, aunque esa es una responsabilidad que tengo delante de Dios. Pero se trata de que debo levantar futuros padres y madres que entiendan cómo Dios quiso que funcionara un hogar, nunca perfectamente, porque el nuestro nunca va a ser perfecto, y frecuentemente es alocado.

Pero Dios sí tiene un propósito más grande, y trasciende a nuestra familia inmediata. Va mucho más allá de mí. Mi responsabilidad es nutrir esas relaciones que tengo ahora con mis hijos, para que cuando salgan de casa, ellos entiendan qué significa eso, qué significa amar a alguien más, sacrificarse por alguien más, hacer lo mejor para alguien más en lugar de para mí mismo. Hay una responsabilidad, si eres parte de una familia, hacia las demás personas de esa familia. También de ir más allá aun de tu propia familia y de ver a los que están afuera y que necesitan conocer a Cristo. De manera que entrenar a tus hijos para que aprendan a reconocer lo que tiene valor eterno es algo grandioso.

Nancy: Claro, mientras conversamos sobre todo esto, no solo estamos tratando de formar buenas familias, pero estamos reflejando a un Dios que es un Dios de la familia, y que tiene, dentro de la Trinidad, relaciones de familia y comunidad y lealtad-las cosas de las que hemos estado hablando-fidelidad de pacto, amor, misericordia, y conexión, relaciones. Él es un Dios relacional, y nos ha llamado a una familia, a la familia de Dios.

Al construir estas relaciones de esposo-esposa, padre-hijo y entre hermanos, ¿no les estamos enseñando realmente a los miembros de nuestra familia sobre cómo tener una relación espiritual eterna entre nosotros? El matrimonio no va a existir en el cielo. Estas relaciones no van a ser iguales en el cielo, pero hay una relación eterna de familia, la novia, los hermanos y hermanas en la familia de Dios, para eso estamos entrenando a estos niños.

Holly: Obviamente, Dios instituyó la estructura para el hogar. Era Su plan. Él lo estableció. Es de valor, y Él lo modela. Por toda la Escritura ves la imagen del Padre y el Hijo. Se modela para nosotros, entonces es importante.

Carmen: Esa es Holly Elliff hablando con Nancy Leigh DeMoss y Kim Wagner acerca del verdadero ministerio que tiene lugar dentro un hogar entre los miembros de la familia. En esta conversación, ellas hicieron referencia a algunas de las enseñanzas que Nancy ha cubierto durante esta serie titulada, El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5.

Ha sido una serie rica en significado y llena de formas prácticas de glorificar a Dios como mujeres. En esta serie hemos visto la importancia que tiene la doctrina, el peligro del alcoholismo, el valor de la crianza de los hijos y muchas cosas más. Nancy ha unido estos temas prácticos de manera excelente. Puedes escucharlos todos al visitar nuestra página www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Este ministerio se hace una realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente.

Te animamos a contribuir financieramente con nuestro ministerio. Puedes hacerlo por internet visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com, pero más que nada necesitamos tus oraciones. ¿Te animarías a orar para que Dios provea de los recursos necesarios para continuar esta obra?

Tito 2 dispone las prioridades de Dios para las mujeres. Aprende cómo algunas mujeres están aplicando esas prioridades en sus vidas. Esto en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Solo una mirada

Viernes 11 Septiembre


El Señor dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá.
Números 21:8

Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Juan 3:14-15

Solo una mirada

Lea Números 21:4-9

En el curso de su viaje por el desierto, el pueblo de Israel se encontró con serpientes “ardientes”, cuya mordedura era mortal. Pero Dios dio un remedio: una serpiente de bronce alzada en una vara bien visible. El que era mordido solo tenía que mirar la serpiente de bronce para ser curado. ¿Qué nos enseña este pasaje?

El pecado es comparable a la mordedura de una serpiente, nos conduce a la muerte eterna. “La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23). Jesús se compara a esta serpiente de bronce. ¡Él es el remedio ofrecido a todos los hombres! Una mirada de fe a Jesús levantado en la cruz basta para curar la terrible mordedura. El que mira hacia Jesús es salvo del justo juicio de Dios. ¡Tiene la vida eterna!

Dios no le pedía al israelita mordido por una serpiente que se desplazara hasta la serpiente de bronce para tocarla. El remedio estaba a su alcance: ¡bastaba una sola mirada!

Y usted, ¿piensa que Dios le pide grandes esfuerzos para merecer su salvación? ¿Debe hacer una penosa peregrinación, infligirse sufrimientos como señal de penitencia para obtener su perdón? Aunque usted tuviese la fuerza para dar la vuelta a la tierra de rodillas, con eso no podría obtener de Dios el perdón de uno solo de sus pecados. Pero una sola mirada de fe a la cruz de Jesús es suficiente. Desde el momento en que uno reconoce que es pecador, y cree en Jesucristo, recibe el perdón.

Jeremías 43 – 1 Corintios 16 – Salmo 105:1-6 – Proverbios 23:4-5
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

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