1/11 – El salmo de David el pastor

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: El Salmo 23

1/11 – El salmo de David el pastor

Joshua J. Van Ee

Nota del editor: Este es el primer capítulo en la serie «El Salmo 23», publicada por la Tabletalk Magazine. 

Al leer la Biblia, primero conocemos a David como un pastor. Era el más joven de sus hermanos y no estaba incluido en el sacrificio especial organizado por Samuel. Sin embargo, él fue el elegido por Dios, el hombre conforme al corazón de Dios, y así fue convocado desde el campo donde atendía al rebaño para ser ungido como rey. Dios lo llamó a pastorear a un rebaño diferente, a Su pueblo Israel (1 S 16:1-132 S 5:2Sal. 78:70-71).

El pastoreo es una de las ocupaciones más antiguas. Por lo tanto, no es de sorprendernos que el cuidado de un pastor y su relación con su rebaño fuera una metáfora común en el antiguo Cercano Oriente para el liderazgo de las personas, especialmente la monarquía. Además, ocasionalmente se ha mencionado que algunos dioses de naciones son pastores. En la Biblia, los líderes civiles y religiosos son llamados pastores, y la metáfora está conectada con la realeza (por ej.: 1 R 22:17), especialmente con David. Dios es llamado pastor (por ej.: Gn 48:15Sal. 23:180:1), y los elementos de la vida de un pastor ocurren varias veces para describir la actividad de Dios (por ej.: Sal. 31:3Is. 40:11Mi. 7:14).

David conocía el cuidado constante que se necesitaba para ser un buen pastor y esto proporcionó una rica metáfora del cuidado constante de Dios hacia él en el Salmo 23.

La vida de David como pastor continuó desempeñando un papel después de que dejó los prados. Gran parte de lo que aprendió pastoreando ovejas lo aplicó como líder de hombres. Famosamente, apeló a sus hazañas de cómo protegió al rebaño, cómo dependía de Dios para ilustrar su habilidad al luchar contra Goliat (1 S 17:34-37). Las experiencias de David como pastor también encontraron un espacio en su poesía, proporcionando una rica variedad de metáforas para muchos de sus salmos más queridos, incluyendo el Salmo 23.

Tratar de imaginar la vida de David como un pastor no es fácil para la mayoría de nosotros, ya que vivimos en un mundo moderno y urbano. Pastorear en el mundo antiguo era, en muchos sentidos, más simple que nuestras ocupadas vidas, pues implicaba mucho tiempo viendo comer a los animales. Pero estaba lejos de ser trivial. Hasta el día de hoy, el cuidado de los animales siempre presenta dificultades únicas, especialmente con las ovejas necesitadas, además de los desafíos del medio ambiente. Podríamos resumir la vida de un pastor como una de cuidado constante.

David necesitaba proveer alimento y agua para sus ovejas, una tarea nada fácil para un pastor de Belén. La Biblia describe a Canaán como una buena tierra, una tierra de bendición para el pueblo de Dios, pero no era demasiado exuberante. Además, las mejores tierras, las áreas que recibieron la mayor cantidad de lluvia, se reservaron para la agricultura. Los pastores deambulaban por las colinas y valles en regiones más remotas y, a menudo, rocosas, con precipitaciones marginales. Seguro que hubo tiempos de abundancia, pero cuando pensamos en David como un pastorcillo, no deberíamos contemplar prados verdes todo el tiempo.

Para proveer a sus rebaños, David necesitaba ser un buen guía, ya que la vida de un pastor implicaba mucho caminar. Cada día, un pastor sacaba sus rebaños de la seguridad del pueblo y deambulaba por las colinas y valles con el propósito de proporcionar suficiente hierba para comer. Durante esta rutina diaria, un buen pastor debería estar al tanto de las necesidades del rebaño como un todo y las necesidades de cada oveja individualmente.

Mientras estaba en Jordania en un estudio arqueológico, pude observar a los pastores beduinos y sus rebaños. Cada mañana viajaban varias millas mientras buscaban pastos adecuados. Siempre me sorprende que eran capaces de mantener sus rebaños juntos y encaminados a pesar de que, como en los días de David, no había vallas para contenerlos. Durante el día, las ovejas y las cabras se extendían para pastar y descansar. Luego los pastores juntarían sus rebaños para hacer el viaje de regreso a la aldea antes de que oscureciera, asegurándose de que cada uno fuera contado.

David también necesitaba ser un guardián de su rebaño. Los pastores beduinos no enfrentan las mismas amenazas de los animales salvajes que David. Todavía hay lobos y algunos leopardos en Israel, pero los leones y los osos que David conoció se han ido. Las ovejas y las cabras son presa fácil, por lo que los pastores deben ser protectores vigilantes, a veces poniendo en peligro sus propias vidas. Incluso si un pastor es capaz de ahuyentar a estos peligrosos depredadores, lo más probable es que la manada se disperse y deba ser reunida, a menudo desde varios rincones. Los perros fueron utilizados para ayudar a proteger a las bandadas contra los animales salvajes y se mencionan algunas veces en la Biblia (Job 30:1Is. 56:11) pero nunca como un compañero de David.

Todos estos elementos muestran cuán cercano era el vínculo entre un pastor y su oveja. Él era su compañero constante y necesitaría conocerlas individual e íntimamente para cuidarlas adecuadamente. Las ovejas aprenderían a confiar en su pastor, a seguir su liderazgo y a escuchar su voz. David conocía el cuidado constante que se necesitaba para ser un buen pastor y esto proporcionó una rica metáfora del cuidado constante de Dios hacia él en el Salmo 23. Conocemos aún más plenamente el costo de la atención constante que Dios nos tiene como se ve en Jesús, quien dijo: «Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas» (Jn. 10:11).

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.

Joshua J. Van Ee

Joshua J. Van Ee

El Dr. Joshua J. Van Ee es profesor asociado de hebreo y del Antiguo Testamento en Westminster Seminary California.

J5 – Ministrando en el hogar

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

J5 – Ministrando en el hogar

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/ministrando-en-el-hogar/

Carmen Espaillat: Kim Wagner tiene algunos huéspedes especiales en su hogar.

Kim Wagner: El ministerio a mis hijos es realmente por un período de tiempo muy corto, entonces durante esos años en que tengo niños en el hogar, mi ministerio primario deben ser mi esposo y luego mis hijos.

Yo estaba limpiando una bolsa de mano vieja hace un par de días, y saqué una nota. Pude ver que era una nota de mi hijo escrita a mano hace varios años.

Nancy: Entonces hace mucho tiempo que no limpias esa bolsa, ¿verdad?

Kim: Sí. Estaba en un clóset que tenía que limpiar. Normalmente sus notas las pongo en un lugar muy especial, entonces pensé: «¿Por qué está todavía esta nota en esta bolsa?» La abrí para ver. Ni siquiera la recordé al principio. Leí esta nota y decía: «Mamá: muchas gracias por pasar el día de San Valentín conmigo. Tú y mi papá vinieron a mi juego». Y sabes, su juego fue durante la noche de San Valentín, y eso era importante para él; tenía valor.

Ahora estoy viendo la recompensa de decisiones como esa que he tomado. Hay otras madres y gente que me comenta acerca de Caleb, o me dice algún comentario que él hizo, tal como: «Me encanta estar con mi mamá. Mi mamá es una de mis personas favoritas con quien disfruto pasar tiempo». También me comentan que Caleb en ocasiones me ha defendido.

Esta es una lealtad que se ha creado a través de los años, de tomar decisiones, en ocasiones de tomar decisiones de no hacer algo que hubiera preferido, quizás de tener una noche para mí sola, o de mi propia elección; y en lugar de ello haber rendido ciertas cosas porque vives con la mentalidad de que el tiempo que tienes a tus hijos en casa es muy, muy corto. Pronto estarán fuera formando sus propias familias y por lo tanto deseas invertir el tiempo que tienes con ellos ahora.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

La última vez, Nancy vio dos principios de Tito capítulo 2: «Las mujeres deben de ser trabajadoras en el hogar y deben ser amables.» Nancy ha hecho un trabajo excelente al describir este balance de la Escritura. Como mujer soltera, ella quiere escuchar de algunas amigas que tienen experiencias diferentes a las de ella, entonces aquí está Nancy con Holly Elliff y Kim Wagner, continuando en la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer.

Nancy Leigh DeMoss: Cuando tocamos algunos de estos temas que estamos cubriendo en Tito capítulo 2, temas que se relacionan muy directa y específicamente con las esposas y las mamás, me siento un poco incómoda. Me doy cuenta de que, como ustedes saben, muchos de los asuntos de la vida y del corazón son los mismos, la diferencia estriba más bien en cómo los aplicas en las diferentes situaciones de la vida. Aun así, cuando estamos hablando, por ejemplo, de amar a tu esposo y a tus hijos, estoy muy contenta de tener a mujeres como ustedes cerca, y otras que vienen a estas grabaciones, quienes están viviendo en el laboratorio de la vida-como por ejemplo en esto de amar al esposo y a los hijos.

Hoy se acercó a mí una esposa. Es una pareja piadosa que no ha estado casada por mucho tiempo, y, con lágrimas en sus ojos ella dijo: «El matrimonio es difícil». No creo que estaba preparada para esto. Ella ama a su esposo y él la ama a ella; y ambos aman al Señor, pero dijo: «Simplemente cuesta trabajo».

Ser padres cuesta trabajo. Es trabajo. Sobre todo cuando no solo lo quieres hacer como una tarea más, sino con la meta de tener un matrimonio que glorifique a Dios e hijos que glorifican a Dios. Esto tiene tantas otras dimensiones. No se trata nada más de cotejar cosas de tu lista; «Lo hiciste bien». Sino que es más bien fallar y confiar y esperar en el Señor y orar y esperar en Su gracia que causa que entiendas tantas cosas.

No tenemos a gente representada en este programa que lo haya «logrado»-en cuanto a tener el matrimonio perfecto o ser los padres perfectos-mucho menos yo. Pero los principios de Dios nos llevan a través de estas situaciones y trabajan dentro de nosotras, ayudándonos a transitar por esas etapas de la vida. Al ver hacia atrás en varios de los temas que hemos comentado en los últimos días, el amar a los hijos-hemos hablado de amar a los esposos, pero el amar a los hijos y cómo luce esto en la práctica-y luego saber cómo luce una mujer como ama de casa, cuidadora del hogar, y cómo eso le afecta a los niños, y hacerlo todo con amabilidad. Quiero que interactuemos un poco, y escucharlas a ustedes-las mamás, las esposas-. Vamos a hablar un poco acerca de cómo Dios les ha dado un corazón para esto; para este llamado a que las mujeres sean madres.

Quisiéramos comenzar por decir que enfrentamos una tentación y una atracción, aun como mujeres cristianas comprometidas, es decir que el ministerio es realmente algo diferente a lo que hacemos en el hogar. Entonces: «Tengo mi familia, pero quiero un ministerio, también». Yo sé que esto es cierto en el caso de las mujeres-tienen un corazón para el ministerio.

¿Jamás se sienten, o jamás han tenido que luchar con hallar el balance en todo esto, y al mismo tiempo tener un corazón para su matrimonio y sus hijos como el principal llamado de Dios y el principal ministerio en sus vidas?

Kim: Recuerdo haber tenido conversaciones con Holly acerca de esto. ¿Cómo balanceas todas esas responsabilidades? Estoy agradecida por mujeres piadosas y amigas como tú y Holly que han llegado a ofrecerme verdad y ánimo, y simplemente a enseñarme a decir «no» y especialmente a darme un buen entendimiento de las diversas etapas de la vida. El ministerio a mis hijos es realmente por un período de tiempo muy corto, entonces durante esos años en que tengo niños en el hogar, mi ministerio primario debe ser mi esposo y luego mis hijos.

Nancy: Y tus hijos son ahora… el último está a punto de salir de casa.

Kim: Correcto.

Nancy: Entonces esa etapa está a punto de cambiar.

Kim: Así es.

Nancy: Pero realmente te has enfocado durante esos años de procrear y criar hijos-no es lo único que has hecho, pero ha sido tu enfoque principal. Yo sé que tu hijo está terminando su último año de la escuela secundaria y has asistido a más juegos de basquetbol y a cosas que no vas ya a tener mucha oportunidad de hacer en el sentido de ser la porrista y animadora en su vida de la misma manera en los días por venir.

Kim: Pero voy a decir-y te doy gracias-que en esos años tempranos no puse (y pensé que sí), pero no puse la prioridad de ministrarles como debí hasta que realmente me vi confrontada con eso en tu conferencia-el evaluar qué prioridad estaba poniendo en mis hijos y mi ministerio hacia ellos, e hizo que hiciera algunos cambios en mi vida.

Holly Elliff: Yo creo, Nancy, que esto es realmente un gran problema para las mamás, el poder balancear esas áreas diferentes de la vida, y es muy difícil. Los hijos de Kim casi son adultos. Van a salir de la casa, entonces su etapa de ser madre, la parte activa, casi se acaba. Yo sé que algunos de ustedes que nos escuchan y que tal vez tienen muchos hijos como yo, no muchos en el sentido de tener ocho a la vez, pero sí tengo ocho hijos, entonces mi etapa de ser madre, de serlo activamente, ha sido muy larga.

Nancy: Y va a continuar así por unos años.

Holly: Sí. Entonces a menudo he tenido que ir al Señor y decirle: «Dios, ¿cómo balanceo el ministerio con las demandas de mi hogar y aun simplemente con las cosas de mantenimiento, las cosas rutinarias que tenemos que hacer cada día, cómo lo balanceo con las necesidades de mis hijos?» Yo creo que hay algunas formas en que tenemos que hacerlo, y una es que tenemos que conocer a nuestros hijos lo suficientemente bien para sentir cuándo nos necesitan más.

Le estaba diciendo a Nancy el otro día que Jessica, mi hija de once años, empezó a venir y subirse a mi pierna cada vez que yo me sentaba en el sillón. Esa era nada más una pequeña señal de que Jessica necesita más tiempo con «mami»; necesitaba algo de tiempo uno-a-uno conmigo. Entonces conocer a tus hijos suficientemente bien para reconocer esos síntomas o esas señales, no estando tan distraídas por otras cosas. Nancy, como más temprano tú estabas compartiendo sobre Marta en la cocina, esa es una lucha constante para mantener ese balance, poder mantener cuentas cortas.

Tengo una afinidad por Marta porque paso tanto tiempo haciendo cosas tipo Marta, que nunca sería mi elección, pero tienen que hacerse. Si tienes una casa llena de gente, tienen que comer, la casa tiene que tener un cierto orden o nadie puede sobrevivir. Entonces lo que he aprendido sobre Marta es, ella tiene que aprender. Si Marta hubiera quizás mantenido cuentas más cortas, quizás no habría explotado ese día y atacado a Cristo en su sala. Podría haber podido tratar con esto más rápidamente. Habría podido hacer planes de antemano para poder tener tiempo a los pies de Cristo. Entonces tengo un poquito de simpatía por Marta. Entiendo lo que significa que te dejen sola en la cocina.

Sí creo que como mujeres tenemos que mantener un corazón muy sensible a las necesidades de los que están a nuestro alrededor, al balance entre los diferentes aspectos de nuestra vida, porque no es nada más una cosa. Es una división constante. La palabra que usaste en un momento para referirte a Marta, que también puede significar fragmentado. Tantas veces te sientes absolutamente fragmentada al tratar de ministrarle a tu esposo y tratar de cumplir con las demandas de tu hogar y cuidar a tus hijos.

Entonces cualquier solidez que poseamos y que nos evite estar fragmentadas y que nos mantenga el juicio debe venir, pienso yo, del entendimiento de cuál es el llamado de Dios para nuestra vida; un entendimiento del panorama general, de por qué hacemos lo que hacemos y de entender que se trata de más que simplemente nosotras mismos.

Me encanta el Salmo 78 y Deuteronomio 6, donde habla acerca del hecho de que lo que estamos haciendo no es nada más para este momento, no es nada más para esta generación. Es para las generaciones venideras.

Me encanta el libro «El corazón de una madre» («A Mother’s Heart») por Jeanne Fleming. Tiene una pequeña sección en este libro sobre el llamado que tienen las madres y lo que eso significa. Dice esto:

«En cada generación, las mamás tienen que responder al llamado a ser lo que nadie más puede ser, de hacer lo que nadie más puede hacer para sus hijos. No es que las mamás no puedan hacer muchas otras cosas, pero si rehúsan aceptar su llamado como madres, algún hijo termina perdiendo, y el espacio vacío que deja esa madre hace eco por generaciones. Las madres no son ni la causa de todos los males de la sociedad, ni las salvadoras de la nación. Pero el futuro de la sociedad sí depende en parte de lo que hacemos con los hijos bajo nuestro cuidado. ¿Qué llamado podría ser más significativo o traerle más gloria a Dios?»

Yo pienso que es un llamado que somos responsables de escoger y aceptar. No es fácil, y a veces dura mucho, mucho tiempo.

Nancy: Claro, al oírte leer esto, Holly, estoy pensando: «¿Sabes? Las mamás aman a sus hijos. Hay un sentir de protección natural como de ‘mamá osa’ y de cuidado y preocupación por sus hijos». Y aun así hay tantas cosas en nuestra cultura, aun dentro del mundo cristiano, de la iglesia, las expectativas, etc. que alejan a las madres de ese llamado.

Ellas tienen un instinto, pero mientras miro a mi alrededor y veo tantas de las mamás que conozco, y están tan ocupadas-no solamente con sus hijos. Casi luce como una especie de conspiración, y quizás lo es en el mundo espiritual y en el poder de las tinieblas. Sabiendo el impacto que tienen las mamás, las tienen tan ocupadas, tan distraídas, tan llenas de cosas en su cabeza y en sus corazones… Veo a muchas de esas mujeres tratando de tener un trabajo de tiempo completo, tratando de cumplir con las necesidades de sus esposos y de sus hijos, de hacer labores en la iglesia, y lo que más hace falta es un buen juicio en medio de todo esto, sin hablar de lo agotadas, exhaustas y fragmentadas que se encuentran. Asumo que están viendo esto al estar ministrando a las mujeres en sus propias iglesias.

Holly: Yo creo que es bastante común ver esto entre las mujeres, especialmente las mujeres más jóvenes que tal vez tienen hijos chicos y están tratando de lograr mucho… deben tener mucha energía para hacer todas esas cosas. Aman el ministerio, aman a las personas, les encanta estar involucradas en muchas cosas. Yo pienso que es parte de por qué tenemos el ejemplo de Marta en Lucas 10:41- 42, porque Cristo le está diciendo a Marta: «Estás distraída por tantas cosas buenas-hay tantas cosas buenas-pero María ha escogido lo que es la cosa principal» (parafraseado).

Creo que hay tantas demandas sobre nuestro tiempo que es muy, muy difícil filtrar esas demandas para poder identificar lo que tendrá valor a largo plazo, qué es lo que va a tener importancia eterna. ¿Qué les va a importar a mis hijos de aquí a cinco años, y qué no será de importancia para ellos? Pienso que se trata de la tiranía de lo urgente-es muy, muy fácil quedar atrapadas en todas estas demandas, y decir «sí» sin pensar.

Nancy: Está también la presión de tener a tus hijos involucrados en muchas cosas que no solamente fragmentan a las mamás pero también están fragmentando a los hijos. «¿No te das cuenta? Si van a entrar a una buena universidad, necesitan tener todas estas actividades extracurriculares y deportes». ¿De dónde viene esa presión?

Holly: Sí, creo que hay mucha presión del mundo que tiene la expectativa de que cada familia entre en un molde en el que tus hijos tienen que tocar piano, y tienen que jugar deportes, y tienen que estar involucrados en todas las actividades de la escuela.

Nancy: Esto puede ser también cierto para las mamás que enseñan en casa.

Kim: Es la motivación de tener éxito, el deseo de tener logros.

Holly: Creo que como madres, si no identificamos esas cosas, si no dejamos que el Señor nos dé una corta lista de lo que realmente importa- ¿qué quiero realmente para mi hijo? ¿Quiero que sea el más exitoso en esta área, quiero que sea un estudiante de calificaciones sobresalientes o quiero que sea un jugador profesional de fútbol algún día? ¿Qué tiene más valor? No es que estas cosas no sean buenas también.

Pero pienso que si no escuchamos del Señor en esos momentos, como María, sentada a sus pies, si no escucho del Señor: «Esto es de valor, esto no», entonces tal vez me distraiga tanto que me veré empujada a hacer muchas cosas que tal vez no sean terriblemente malas, pero quizás estamos perdiendo las pocas cosas que realmente valen la pena.

Me dijo una mamá joven recientemente: «Han pasado cuatro meses desde que cenamos juntos como familia porque mis niños están involucrados en los deportes, entonces nunca estamos en casa al mismo tiempo. Mi esposo tiene a este en un juego, y yo tengo a este otro en este juego, y este está en fútbol, y este está en karate y nunca estamos en casa todos juntos».

Kim: Hice una encuesta-esto fue hace un par de años-en una escuela secundaria cristiana de jóvenes, preguntando varias cosas. Era nada más una encuesta de una hoja para ver dónde andaban, qué estaba pasando en sus vidas. Una de las preguntas que hice fue: «¿Qué tan seguido comes junto con toda tu familia en casa? ¿Ha ocurrido una vez durante la semana pasada?» Yo escribí la pregunta y les di varias opciones. El número promedio de veces era de una noche al mes, entre este grupo tan grande de estudiantes de escuela secundaria.

Nancy: ¿La familia se reunía para comer solo una noche al mes?

Kim: Sí.

Nancy: ¿Qué tanto importa? Yo creo que sí importa, pero, ¿por qué importa? Si las familias están corriendo en todas direcciones y no están comiendo juntos… esto es algo significativo.

Holly: Yo creo que es algo muy significativo. Tenemos que ser muy, muy intencionales.

Nancy: ¿Por qué?

Holly: Porque ese es el momento cuando nos podemos sentar, cuando puedo oír los corazones de mis hijos. Podemos apagar la televisión; nos podemos enfocar en cómo ha sido nuestro día; podemos escuchar el uno del otro. No digo que lo hacemos siete noches a la semana, pero de manera intencional tratamos de hacerlo tan frecuentemente como podamos.

Kim: Es simplemente un ambiente para la comunicación, escuchando el uno del otro, aun ministrando el uno al otro en la comida. Ahora yo solamente tengo a mi esposo y a mi hijo en casa, pero les encanta cuando cocino una buena comida para ellos. Están muy agradecidos por eso. No es simplemente si es solo -como el otro día que era sopa y emparedados de queso, y estaban encantados de comer eso.

Holly: No es que tenga que ser una cena de siete platillos. A veces puede ser un guiso que compré en el supermercado y que ya viene preparado; lo pongo en el horno y es todo lo que hice, pero aun así estamos sentados a la mesa y podemos compartir y hablar. También, yo creo que es muy, muy importante para tus hijos tener un sentido de comunidad en la familia; es importante que no solo disfruten de la comunidad en la escuela o en la iglesia…

Nancy: …o en el grupo de jóvenes…

Holly: …o en el grupo de jóvenes, pero su familia es una comunidad. La familia es un lugar donde ellos son nutridos.

Kim: Tienes entonces la oportunidad de crear lealtad a la familia. Eso es lo que estaba compartiendo con una mujer, una mujer que ni siquiera conozco. Mientras estaba en la tienda de cosméticos el otro día, me dijo: «Mis hijos son tan pequeños ahora, y hay tanto allá afuera en el mundo. Estoy tan preocupada de desviarme y meterme en las drogas, y siempre tengo miedo de ese tipo de cosas». Esta mujer con la que estoy hablando no es creyente. Le he hablado antes de cosas espirituales. De manera que desde un punto de vista práctico, le hablo sobre la necesidad de cultivar la lealtad en sus hijos, la necesidad de que ella se involucre en sus vidas, de que hable con ellos.

Yo pienso que muchas veces nosotras como madres cristianas pensamos: «Bueno, si los tengo leyendo la Palabra, si les estoy enseñando la Palabra, si les estoy haciendo todas estas cosas correctas y estoy haciendo todo lo que debo hacer…» Es fácil llegar a ser tan rápidas y ocupadas que no estés trabajando en construir una relación de lealtad entre tú y ese hijo. Nosotras como mamás cristianas queremos que nuestros hijos le sean leales a Dios primero, pero es importante crear lealtad dentro de la familia. Como tú dijiste, Holly, que la familia debe de ser una comunidad, ¿y cómo pasa eso?

Algo se me acaba de ocurrir. Yo estaba limpiando una bolsa de mano vieja hace un par de días, y saqué una nota. Pude ver que era una nota de mi hijo escrita a mano hace varios años.

Nancy: Entonces hace mucho tiempo que no limpias esa bolsa, ¿verdad?

Kim: Sí. Estaba en un clóset que tenía que limpiar. Normalmente sus notas las pongo en un lugar muy especial, entonces pensé: «¿Por qué está todavía esta nota en esta bolsa?» La abrí para ver. Ni siquiera la recordé al principio. Leí esta nota y decía: «Mamá: muchas gracias por pasar el día de San Valentín conmigo. Tú y mi papá vinieron a mi juego». Y sabes, su juego fue durante la noche de San Valentín, y eso era importante para él; tenía valor.

Ahora estoy viendo la recompensa de decisiones como esa que he tomado. Hay otras madres y gente que me comenta acerca de Caleb, o me dice algún comentario que él hizo, tal como: «Me encanta estar con mi mamá. Mi mamá es una de mis personas favoritas con quien disfruto pasar tiempo». También me comentan que Caleb en ocasiones me ha defendido.

Esta es una lealtad que se ha creado a través de los años, de tomar decisiones, en ocasiones de tomar decisiones de no hacer algo que yo hubiera preferido, quizás de tener una noche para mí sola, o de mi propia elección; y en lugar de ello haber rendido ciertas cosas porque vives con la mentalidad de que el tiempo que tienes a tus hijos en casa es muy, muy corto. Pronto estarán fuera formando sus propias familias y por lo tanto deseas invertir el tiempo que tienes con ellos ahora.

Holly: Aquí es donde entra el aspecto generacional. No se trata nada más de que críe a mis propios hijos, aunque esa es una responsabilidad que tengo delante de Dios. Pero se trata de que debo levantar futuros padres y madres que entiendan cómo Dios quiso que funcionara un hogar, nunca perfectamente, porque el nuestro nunca va a ser perfecto, y frecuentemente es alocado.

Pero Dios sí tiene un propósito más grande, y trasciende a nuestra familia inmediata. Va mucho más allá de mí. Mi responsabilidad es nutrir esas relaciones que tengo ahora con mis hijos, para que cuando salgan de casa, ellos entiendan qué significa eso, qué significa amar a alguien más, sacrificarse por alguien más, hacer lo mejor para alguien más en lugar de para mí mismo. Hay una responsabilidad, si eres parte de una familia, hacia las demás personas de esa familia. También de ir más allá aun de tu propia familia y de ver a los que están afuera y que necesitan conocer a Cristo. De manera que entrenar a tus hijos para que aprendan a reconocer lo que tiene valor eterno es algo grandioso.

Nancy: Claro, mientras conversamos sobre todo esto, no solo estamos tratando de formar buenas familias, pero estamos reflejando a un Dios que es un Dios de la familia, y que tiene, dentro de la Trinidad, relaciones de familia y comunidad y lealtad-las cosas de las que hemos estado hablando-fidelidad de pacto, amor, misericordia, y conexión, relaciones. Él es un Dios relacional, y nos ha llamado a una familia, a la familia de Dios.

Al construir estas relaciones de esposo-esposa, padre-hijo y entre hermanos, ¿no les estamos enseñando realmente a los miembros de nuestra familia sobre cómo tener una relación espiritual eterna entre nosotros? El matrimonio no va a existir en el cielo. Estas relaciones no van a ser iguales en el cielo, pero hay una relación eterna de familia, la novia, los hermanos y hermanas en la familia de Dios, para eso estamos entrenando a estos niños.

Holly: Obviamente, Dios instituyó la estructura para el hogar. Era Su plan. Él lo estableció. Es de valor, y Él lo modela. Por toda la Escritura ves la imagen del Padre y el Hijo. Se modela para nosotros, entonces es importante.

Carmen: Esa es Holly Elliff hablando con Nancy Leigh DeMoss y Kim Wagner acerca del verdadero ministerio que tiene lugar dentro un hogar entre los miembros de la familia. En esta conversación, ellas hicieron referencia a algunas de las enseñanzas que Nancy ha cubierto durante esta serie titulada, El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5.

Ha sido una serie rica en significado y llena de formas prácticas de glorificar a Dios como mujeres. En esta serie hemos visto la importancia que tiene la doctrina, el peligro del alcoholismo, el valor de la crianza de los hijos y muchas cosas más. Nancy ha unido estos temas prácticos de manera excelente. Puedes escucharlos todos al visitar nuestra página www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Este ministerio se hace una realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente.

Te animamos a contribuir financieramente con nuestro ministerio. Puedes hacerlo por internet visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com, pero más que nada necesitamos tus oraciones. ¿Te animarías a orar para que Dios provea de los recursos necesarios para continuar esta obra?

Tito 2 dispone las prioridades de Dios para las mujeres. Aprende cómo algunas mujeres están aplicando esas prioridades en sus vidas. Esto en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Solo una mirada

Viernes 11 Septiembre


El Señor dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá.
Números 21:8

Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Juan 3:14-15

Solo una mirada

Lea Números 21:4-9

En el curso de su viaje por el desierto, el pueblo de Israel se encontró con serpientes “ardientes”, cuya mordedura era mortal. Pero Dios dio un remedio: una serpiente de bronce alzada en una vara bien visible. El que era mordido solo tenía que mirar la serpiente de bronce para ser curado. ¿Qué nos enseña este pasaje?

El pecado es comparable a la mordedura de una serpiente, nos conduce a la muerte eterna. “La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23). Jesús se compara a esta serpiente de bronce. ¡Él es el remedio ofrecido a todos los hombres! Una mirada de fe a Jesús levantado en la cruz basta para curar la terrible mordedura. El que mira hacia Jesús es salvo del justo juicio de Dios. ¡Tiene la vida eterna!

Dios no le pedía al israelita mordido por una serpiente que se desplazara hasta la serpiente de bronce para tocarla. El remedio estaba a su alcance: ¡bastaba una sola mirada!

Y usted, ¿piensa que Dios le pide grandes esfuerzos para merecer su salvación? ¿Debe hacer una penosa peregrinación, infligirse sufrimientos como señal de penitencia para obtener su perdón? Aunque usted tuviese la fuerza para dar la vuelta a la tierra de rodillas, con eso no podría obtener de Dios el perdón de uno solo de sus pecados. Pero una sola mirada de fe a la cruz de Jesús es suficiente. Desde el momento en que uno reconoce que es pecador, y cree en Jesucristo, recibe el perdón.

Jeremías 43 – 1 Corintios 16 – Salmo 105:1-6 – Proverbios 23:4-5
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

1 – El Apocalipsis de Jesucristo

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Cartas a las 7 Iglesias

1 – El Apocalipsis de Jesucristo

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

http://www.porgracia.es/

¿Qué es la inspiración de las Escrituras?

The Master’s Seminary

¿Qué es la inspiración de las Escrituras?

Josías Grauman

La inspiración es la doctrina que enseña que Dios es el autor de la Biblia. En 2 Pedro 1, Pedro explica que la Biblia no es un invento humano. El texto bíblico no se originó en la mente humana, sino que los autores bíblicos literalmente fueron «cargados» por el Espíritu Santo. En otras palabras, aunque cada autor humano escribió desde su propia experiencia y contexto, y con su propio vocabulario y estilo, el Espíritu los llevó a decir exactamente lo que Él quiso. Esto es lo que Pedro enfatiza al afirmar que los autores bíblicos fueron inspirados.

Pero la inspiración no sólo se trata del autor. Algunos liberales dicen que los autores fueron «inspirados» por el Espíritu con ciertas ideas, pero que, a la hora de escribir, ciertos errores humanos entraron en las palabras que escribieron. Pablo brinda una respuesta clara a la afirmación anterior cuando, en 2 Timoteo 3:16, dice que toda la Escritura —es decir, el texto mismo— fue inspirado por Dios. La palabra que Pablo usa en este versículo para comunicar la inspiración de la Escritura es, en el original, θεόπνευστος (teópnuestos), que literalmente significa que toda la Escritura fue exhalada, o soplada por Dios. El producto final, las palabras mismas, son palabras que Dios escribió y, por lo tanto, cada palabra refleja los atributos de su autor.

La Biblia es poderosa porque su autor es poderoso. La Biblia es inerrante porque su autor no puede errar. La Biblia es suficiente porque su autor es omnisapiente y sabe exactamente lo que sus hijos necesitan. Cada palabra es perfecta. Cada palabra es intencional. Por lo tanto, cada palabra debe ser creída, obedecida y predicada por sus hijos.

 

Josías Grauman

Josías es licenciado en idiomas bíblicos por The Master’s University y con Maestría en Divinidad por The Master’s Seminary. Sirvió durante cinco años como capellán del Hospital General de Los Angeles (California), y sirvió como misionero por dos años en la Ciudad de México. En la actualidad , está encomendado como anciano de la iglesia Grace Community Church donde sirviendo en el ministerio hispano. Josías y su esposa Cristal tienen tres hijos.

La voz de la iglesia

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El Blog de Ligonier

La voz de la iglesia

R.C. Sproul

Cuando Planned Parenthood adoptó una estrategia para ganar el debate sobre el aborto y establecer el derecho legal para que las mujeres puedan hacerse el aborto libre, se hicieron una pregunta estratégica: «¿De dónde vendrá nuestra oposición más fuerte?» La organización anticipó que la oposición vendría más ferozmente de la Iglesia Católica Romana. Así que, con el fin de contrarrestar el impacto de la comunidad católica, Planned Parenthood adoptó una táctica para alentar a las iglesias protestantes a apoyar el derecho de la mujer al aborto libre. Fomentó el uso de slogans como «El derecho de una mujer a elegir» y «El derecho de una mujer sobre su propio cuerpo». Otra parte de la estrategia fue cambiar el lema “pro aborto” por el de «pro elección». En otras palabras , el esfuerzo para legalizar el aborto libre fue envuelto en la bandera de la libertad personal.

La estrategia de Planned Parenthood fue eminentemente exitosa. En su mayor parte, las principales iglesias liberales respaldaron la cruzada feminista a favor de la «elección». Lo más penoso fue el silencio de las iglesias evangélicas, las iglesias comprometidas con la autoridad de la Biblia y la fe cristiana clásica. Le tomó muchos años a la iglesia evangélica llegar a un consenso sobre el mal del aborto, pero lo más trágico es que muchas de ellas todavía se niegan a hablar en contra de la destrucción de bebés hechos a la imagen de Dios.

Hace varios años, produje una serie de enseñanza, de la cual surgió mi libro sobre el aborto. Hicimos un esfuerzo para llevar estos materiales educativos a las iglesias evangélicas, a fin de ayudarlos a instruir a sus miembros sobre este asunto ético profundamente serio . Me entristeció recibir la misma respuesta una y otra vez. Innumerables pastores evangélicos me dijeron que no podían usar nuestros materiales en sus iglesias porque el tema del aborto es muy controversial. Decían que si se oponían al aborto libre dividirían sus iglesias. ¿Qué? ¿Dividir sus iglesias? ¿Qué mal podría ser mayor que dividir una iglesia? La respuesta es la siguiente: permanecer en silencio en cuanto al problema ético más serio al que se ha enfrentado Estados Unidos alguna vez.

Si la matanza de millones de bebés no nacidos se va a detener, la iglesia debe, una vez más, volver a ser la iglesia. Aquellos que se esconden detrás de la idea de que la iglesia nunca debería hablar sobre asuntos políticos han pasado por alto las versiones escriturales de lo que podríamos llamar crítica profética. Pudo haber sido políticamente incorrecto por parte de Natán confrontar a David por su adulterio con Betsabé y el asesinato de Urías (2 Sam. 12:1-15a). Pudo haber sido políticamente incorrecto por parte de Elías confrontar a Acab por tomar posesión de la viña de Nabot en forma pecaminosa (1 Re. 21). Pudo haber sido políticamente incorrecto que Juan el Bautista desafiara el matrimonio ilícito de Herodes el Tetrarca (Mat. 14). En estos y otros ejemplos de la Sagrada Escritura, vemos representantes de la iglesia que no intentan convertirse en el Estado sino que hacen una crítica profética al Estado, a pesar de las consecuencias que ello pudiera acarrearles. La iglesia no debe pretender ser el Estado, más bien debe ser la conciencia del Estado, una conciencia que no puede permitirse el lujo de ser cauterizada y callada.

El Estado es un instrumento ordenado por Dios. También está gobernado por Dios. La iglesia no necesita ser el Estado, pero debe recordarle al Estado el deber que Dios le ha dado. La razón principal de la existencia de cualquier gobierno es mantener, sostener y proteger el carácter sagrado de la vida humana. Cuando el Estado falla en hacer eso, se ha demonizado. Y es el deber sagrado de la iglesia y de cada cristiano expresar su oposición.

Las principales estrategias de la iglesia evangélica para terminar con el aborto han sido presionar a las clínicas de aborto y a los funcionarios electos. No hay nada malo con estas estrategias; sin embargo, una estrategia que no se ha utilizado o adoptado ampliamente es protestar contra las iglesias que apoyan el horrible asesinato de bebés no nacidos. Es hora de que los cristianos hagan una crítica profética a la iglesia, específicamente a aquellas iglesias que apoyan el aborto libre o que guardan silencio sobre este asunto tan importante.

En mi propia ciudad, una de las iglesias evangélicas más grandes públicamente le dió la bienvenida a una mujer que en Estados Unidos es la más notable y elocuente defensora de los abortos por parto parcial (dilatación y extracción). Eso es un escándalo para la comunidad cristiana. Es un escándalo para la causa de Jesucristo. Esa iglesia necesita ser llamada a rendir cuentas.

Es hora de que las iglesias que entienden el mal del aborto se pongan de pie y den la cara, sin importar el riesgo o el costo. Cuando la iglesia guarda silencio en medio de un holocausto, deja de ser una verdadera iglesia. Dondequiera que la dignidad humana esté bajo ataque, es el deber de la iglesia y del cristiano levantar su protesta. Esto no es un asunto político, y tampoco es un asunto temporal. No se trata de cuáles cristianos puedan estar en desacuerdo. Es una cuestión de vida o muerte, cuyos resultados tendrán repercusiones eternas.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.

R.C. Sproul

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

J4 – Una bondad duradera

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

J4 – Una bondad duradera

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/una-bondad-duradera/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Si ustedes tienen un huésped en casa lo quieren atender y hacer sentir como rey, ¿verdad?

Pero si tu esposo o tu hijo adolescente te pide algo, ¿eres más propensa a pensar: “Oye amigo, hazlo tú mismo”? “Tienes manos, tienes ojos y sabes dónde está el refrigerador. Estoy cansada.” A veces es con nuestras familias con quienes menos queremos ser bondadosas.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Cuando una amiga de la iglesia está en el hospital o tiene un bebé, ¿qué es lo que haces? Bueno, muchas mujeres se ponen en manos a la obra comprando regalos, haciendo comidas y mostrando una gran amabilidad de maneras prácticas.

Hoy consideremos cómo podemos poner manos a la obra en este tipo de actos hacia los más cercanos. Nancy está impartiendo esta enseñanza de una serie llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer .

Nancy: Un día al final de una conferencia de Aviva Nuestros Corazones una mujer vino a mí y empezó como a derramarse, contando la historia de lo que Dios había hecho en su vida. Le dije: “Espera un minuto. Quiero tener escrita tu historia.” Así que le pedí: “¿Me mandarías un correo electrónico contándome esa historia?” Entonces ella me lo envió, y aquí está lo que dijo:

“Mi amado esposo ama absolutamente la comida mexicana. A mí no me gusta tanto, así que usualmente solo la preparo para él dos veces al año: el día del padre y en el día de su cumpleaños. Pero comencé a resentir su petición de comida mexicana más seguido.

En su conferencia, el Señor me dio convicción de egoísmo y falta de corazón de sierva hacia mi maravilloso esposo. Fui a casa y le dije que le prepararía comida mexicana al menos una vez por semana.”

Aquí esta mujer puso en práctica lo que escuchó en una conferencia de Aviva Nuestros Corazones. Y siguió diciendo,

“Él no supo qué responder más que no tenía por qué hacer eso. Pero ahora realmente quería hacerlo. ¿Y qué cree? Ahora hasta yo la disfruto. Dios es muy fiel y bueno. Cuando le pedimos que nos ayude a convertirnos en siervos, también nos da gozo en el servicio.”

Ahora estamos en una parte de nuestra serie de Tito 2 que habla de la actitud del corazón con la que servimos. Pasamos varios días hablando sobre las mujeres como cuidadoras del hogar, amas de casa; y sencillamente de las necesidades y responsabilidades domésticas que tienen que ser cubiertas. Tu esposo y tus hijos necesitan ser alimentados. Necesitan ser vestidos.

Hay algunos aspectos hogareños que no son tan glamurosos, de hecho muchos de ellos no lo son, y algunos son bastante tediosos. ¿Cuántas comidas has hecho en los años que llevas casada? ¿Y cuántas cargas de ropa has lavado? Podrá ser emocionante durante el primer mes o dos, pero después de miles de estas cosas, puedes perder el hacerlo de corazón.

Pienso que esto es como un currículum para mujeres jóvenes donde las mujeres mayores deben enseñarles que conforme a la actitud del corazón con que realices las cosas en casa, será la calidad de las mismas.

Déjenme regresar y darles el currículum que viene en el capítulo 2 de Tito. Que las ancianas, versículo 4, “enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, versículo 5, a ser prudentes [pensar con un sano juicio], puras a [tener un corazón puro], hacendosas en el hogar, amables”. Algunas de sus traducciones pueden decir, “a ser bondadosas”.

Ahora, si vamos al fruto del espíritu en Gálatas capítulo 5, en el versículo 22—como sabrás está el amor, el gozo, la paz, la paciencia—dos manifestaciones del fruto del Espíritu se relacionan con este concepto. Uno es la benignidad y el otro es la bondad.

Aquí estamos hablando realmente de ambas. Estamos hablando de las cosas que haces en tu casa para tu esposo, tus hijos, tus vecinos, por la gente en la escuela de tus hijos, por los hermanos en la iglesia, las diferentes maneras prácticas en cómo servimos a los demás. Queremos hacer todas estas cosas no solo como un deber, no solo como algo que tenemos que tachar de nuestra lista de cosas por hacer, no solo porque tenemos una obligación, sino porque Dios a través de su Espíritu Santo ha puesto benignidad y bondad en nuestros corazones.

Esta bondad activa fluye de nuestros corazones. Está motivada por nuestra benignidad. Creo que esto es importante, particularmente para aquellos de nosotros que estamos algo comprometidos con el deber. Vamos a hacer el bien mientras exista el aliento en nuestros cuerpos. Pero encuentro muchas mujeres sirviendo al Señor sin corazón, sirviendo a sus familias sin gozo.

Por cierto, esto puede ser una verdad en cualquier tipo de servicio. El Señor me ha estado hablando en lo que he estado estudiando. Muchas de mis actos, y tareas no son de la esfera doméstica, sino que me la paso estudiando, preparándome para enseñar, escribir libros y cosas que algunas personas piensan que amarían hacer. Les digo que si ellos piensan que amarían hacer eso, nunca lo han hecho. Es un trabajo difícil.

Justo como el trabajo en tu casa, Es un trabajo pesado y muchas veces tedioso, muchas veces cuando ya es muy tarde y todos se han ido a sus camas, y tú empiezas a sentir pena por ti misma y a pensar: “¿Qué consigo con esto?, ¿por qué lo estoy haciendo?, ¿por qué no puedo tener una vida normal como la gente que se va a dormir en la noche?”

Y estás cuidando en la noche a un pequeño que está enfermo, como le pasó anoche a mi amiga Mary Anne; o haciendo almuerzos por milésima vez para tus hijos y pensando, “¿Acaso alguien le importa si hago esto?” Ahora, si no lo haces, les importará. Pero, ¿quién lo nota? ¿A quién le importa?

Podemos empezar a sentirnos resentidas. Podemos comenzar a tener lastima, autocompasión. Podemos empezar a compararnos con las vidas de otros o a desear la vida de alguien más, y solo realizar las tareas rápidamente y sin corazón. Pero la Palabra aquí está hablando de una motivación por servir, una motivación por el quehacer doméstico, que es la benignidad y la bondad en acción.

Ahora, pienso que es tan importante porque nos recuerda que esta vida no se trata acerca de nosotros sino acerca de otros. Todo este capítulo en Tito 2—de hecho toda la Palabra—es un llamado a ser mujeres, no egoístas, no egocéntricas, sino Cristo-céntricas y prójimo-céntricas. Esta es una palabra—esta benignidad, esta bondad—que habla de abundancia. Habla del gozo y del corazón con el que llevamos a cabo nuestro llamado como mujeres.

Mientras pensaba sobre esta cualidad de bondad y benignidad y en lo que hemos venido hablando en estas sesiones sobre domesticidad, sobre ser inclinadas hacia el hogar, sirviendo en nuestras casas, hay una mujer en la Palabra que vino a mi mente que ilustra bellamente ambas cualidades; la domesticidad y la benignidad o la bondad. Han leído sobre ella en Hechos capítulo 9.

Déjenme pedirles que abran sus Biblias, si la tienen con ustedes, en el capítulo 9 del libro de los Hechos, y si buscamos la historia de esta mujer, veremos que solo ocupa un párrafo. Eso es todo lo que se escribió de ella en las Escrituras. Pero quiero decirles algo, que al final de mi vida si se escribiera un párrafo así sobre mí, entonces yo diría que he vivido una vida fructífera.

Hechos capítulo 9, comenzando en el versículo 36. Esto es en los días de la iglesia primitiva y recuerden que el imperio romano, la época romana, fue una época muy malvada. La gente era egocéntrica al extremo y dentro de este contexto vino esta recién nacida iglesia, que era muy diferente del mundo que la rodeaba.

Esta mujer, Dorcas, es una imagen del contraste, de la diferencia que la gracia de Dios hace en la vida de las personas. El versículo 36 dice: “Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita (que traducido al griego es Dorcas).” Entonces, antes de ser cualquier cosa, o poseer una identidad, en este pasaje ella era una discípula. Era una seguidora de Cristo. Déjenme decirles que este es el lugar para comenzar.

El servicio brota de ser una discípula, una seguidora de Jesucristo. Las mujeres que no conocen a Cristo pueden ser grandes amas de casa. Pueden tener muchos talentos y habilidades. Pueden ser buenas madres. Ellas pueden ser buenas esposas en muchos aspectos. Pero no pueden ser verdaderas mujeres cristianas porque ellas no tienen el poder del Espíritu Santo que mora en nosotros, que nos capacita y nos motiva, que nos dirige.

Entonces, Dorcas fue primero una discípula. Si vas a ser una mujer verdadera, primero tienes que ser una seguidora de Jesucristo, y eso es lo que ella era.

Luego en la siguiente frase la describe, al final del versículo 36—y me encanta esta frase—dice: “Esta mujer era rica en obras buenas y de caridad que hacía continuamente”. ¿No es esa una descripción genial? Ella era rica en buenas obras. “Buenas” viene de la palabra agathos—benéfica, útil, provechosa, beneficiando a otros, bondad en acción. “Esta mujer era rica en buenas obras y de caridad que hacía continuamente”.

Ella no solo tenía benignidad en su corazón. Sino que ésta brotaba en forma de buenas obras, de modo que otros podían ver esas buenas obras y glorificaban a Su Padre celestial. Estas obras no solo eran una ocupación extra para ella, ella era rica en estas obras buenas y en estos actos de caridad.

No sabemos si ella era casada o soltera. No sabemos cuántos años tenía. No sabemos nada más sobre las condiciones o la época de su vida, pero sabemos que la descripción de esta mujer es que era una discípula de Cristo, y que era rica en obras buenas y de caridad.

Ahora, esto significa que ella era una bendición para muchas personas. Ella no tenía una vida egocéntrica. Ella tenía una vida prójimo-céntrica. Primero centrada en Cristo para poder centrarse en los demás. Entonces, en los versículos 37-38 dice:

Y sucedió que en aquellos días se enfermó y murió; y lavado su cuerpo, lo pusieron en un aposento alto. Como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, al oír que Pedro estaba allí [en Lida], le enviaron dos hombres, rogándole: No tardes en venir a nosotros.

Ahora Dorcas estaba muerta. ¿Qué creían que Pedro iba a hacer? Hoy sabemos lo que Pedro hizo porque tenemos la historia y la hemos leído, pero, ¿qué estaban ellos pensando? ¿Por qué llamaron a Pedro? No lo sabemos realmente.

Sabemos que ellos sabían que el poder de Dios era vivo y activo, pero no había habido muchas resurrecciones. Jesús había vuelto a traer a la vida a un par de personas y a sí mismo, pero ¿sería eso lo que ellos estaban esperando? No lo sabemos. Pero sí sabemos que ellos querían que el hombre de Dios fuera allí a lidiar con la situación.

Entonces Pedro se levantó y fue con ellos. Cuando llegó lo llevaron al aposento alto, y todas las viudas lo rodearon llorando, mostrando todas las túnicas y ropas que Dorcas solía hacer cuando estaba con ellas. (Versículo 39).

Entonces aquí hay una mujer que tenía un ministerio especial para con las viudas. Quizás ella también pudo haber sido viuda. No lo sabemos. Pudo haber sido una mujer joven. Pudo haber sido una mujer mayor con el nido vacío. No lo sabemos. Todo lo que sabemos es que su amor por Cristo fluía en ministración hacia otros, particularmente hacia las viudas.

Era un ministerio práctico. Me refiero un ministerio que ponía manos a la obra. Ella hacía túnicas y otras vestiduras. Tenía una habilidad con la costura. Ella era costurera. Ella utilizaba esa habilidad para beneficiar y bendecir al cuerpo de Cristo.

He reflexionado sobre este relato recientemente, y me he encontrado preguntándome, “¿Cómo seré recordada? Cuando mi cuerpo esté inerte y listo para ser enterrado, ¿cuál será el enunciado que describa mi vida?”

“Oh, ella escribió una tonelada de libros”. “Oh, ella estaba en el radio todos los días”. “Oh, ella era una trabajadora esforzada.” Saben, estas no son las cosas que realmente quiero que la gente recuerde. Lo que quiero que recuerden es que ayudaba, que era amable, que amaba, que tocaba sus vidas en maneras prácticas que hacían una diferencia.

¿Cómo serás recordada? Quiero decir, si tu vida pudiera ser resumida en una sola oración o dos como las que tenemos de aquí, ¿cómo serás recordada? “Ella era amable.” “Ella era buena.” “Ella era una sierva.” “Ella era una dadora.”

¿Quién llorará al pie de tu ataúd pensando en todas las maneras en las que serviste y los bendijiste, y como les mostraste la benignidad de Cristo en maneras prácticas?

Ahora, este llamado a ser amables—el de ser una mujer mayor que enseña a las más jóvenes a ser bondadosas, amables en sus acciones—no es solo un llamado a responder amablemente cuando se presente la oportunidad. Muchas de nosotras podemos hacer esto. Si alguien nos pide algo, “¿Podrías servir, o hacer esto o aquello?” Lo hacemos.

Creo que es algo mucho más que esto. Es el llamado a constantemente buscar oportunidades de ser una bendición a otros, de mostrar la benignidad de Dios a otros, de tener iniciativa. Buscando alrededor de tu iglesia.

Vamos a la iglesia y allí hay mucha gente. Nos encontramos en los pasillos y decimos, “Hola, ¿cómo te va?” “Bien.” La mayoría de las personas no están bien. ¿Nos detenemos para averiguar si realmente están bien y conocer sus verdaderas necesidades? Dios ha puesto cosas en nosotros para dar a otros. Entonces esto es un llamado a constantemente tomar la iniciativa para mostrar amabilidad.

Primera a Timoteo capítulo 5 describe a la anciana que cuando enviuda califica para ser cuidada por la iglesia. Alguna vez haremos una serie completa sobre este texto, pero déjenme leerles la descripción de esta mujer en 1era a Timoteo capítulo 5, versículo 10: “Que tenga testimonio de buenas obras; si ha criado hijos, si ha mostrado hospitalidad a extraños, si ha lavado los pies de los santos [un trabajo nada glamoroso], si ha ayudado a los afligidos y si se ha consagrado a toda buena obra.”

Damas, ese es el retrato de una feminidad verdadera. Esas no son cosas glamurosas. Son tareas desinteresadas y de autosacrificio. Pero es a esto que estamos llamadas como mujeres que deben ministrar la bondad de Dios a otros.

Ahora, ¿a quienes estamos llamadas a mostrar esta bondad? ¿Quiénes deberían ser el objeto de nuestra bondad? Déjenme mencionar solo algunas de ellas. Primeramente, nuestras familias. ¿Por qué a veces somos más propensas y rápidas para ofrecer bondad a las personas fuera de nuestros hogares que a nuestras propias familias? ¿Por qué a veces tratamos más amablemente a los huéspedes que a nuestras propias familias? Si ustedes tienen un huésped en casa lo quieren atender y hacer sentir como rey, ¿verdad?

Pero si tu esposo o tu hijo adolescente te pide algo, ¿eres más propensa a pensar: “Oye amigo, hazlo tú mismo”? “Tienes manos, tienes ojos y sabes dónde está el refrigerador. Estoy cansada”. Ahora, puede que no digas eso, pero, ¿alguien alguna vez se sintió de esa manera para con su propia familia? A veces es con nuestras familias con quienes menos queremos ser bondadosas.

A veces es porque nos han herido, pero a veces es solo porque somos flojas. Muchas veces lo damos por hecho, pero no estamos pensando en mostrar bondad en nuestras casas.

En Proverbios capítulo 31 vemos una mujer que muestra bondad primero hacia su propia familia. Ella hará bien a su esposo, y no mal, todos los días de su vida. Esa bondad se extiende de su marido hacia sus hijos, padres y hermanos, cuidando a los de su propia casa.

Luego más allá, hacia la casa de Dios, hacia la familia de Dios. En Gálatas capítulo 6 versículo 10 dice, “Así que entonces, hagamos bien [agathos] a todos según tengamos oportunidad, y especialmente a los de la familia de la fe.”

Luego debemos mostrar bondad con el pobre y el necesitado, quienes no pueden ayudarse a sí mismos. Ahora, no es mi responsabilidad arreglar este problema, resolver el problema del hambre mundial, o de todos los huérfanos del mundo o todas las necesidades del mundo. Dios no me ha llamado a hacer eso pero me ha llamado a ser sensible a las necesidades de aquellos que Él puso dentro de mi esfera de influencia , abrir mis ojos para ver quiénes son y a estar dispuesta a ver de qué manera práctica puedo ministrar sus necesidades.

Eso es lo que dice Proverbios 31, versículo 20: “Extiende su mano al pobre, y alarga sus manos al necesitado”.

Después no solo al pobre y al necesitado sino—y aquí tenemos una bien difícil—debemos mostrar bondad hacia nuestros enemigos. A nuestros enemigos. Verán, la bondad no está basada en cómo los demás nos tratan, o si ellos se la merecen. Es fácil ser amable con las personas que actúan en reciprocidad con nosotros, o con aquellos que han sido amables con nosotros a quienes queremos reciprocar.

Pero debemos ser bondadosas con la gente que absolutamente no lo merece. De hecho en Tito capítulo 3, en el versículo 3, hay una descripción de cómo solíamos ser antes de ser salvos, y una de esas características es el haber sido aborrecibles. Éramos aborrecibles. Odiábamos a Dios. Odiábamos a otros. Éramos necios, desobedientes y aborrecibles.

Pero miremos los versículos 4 y 5 del capítulo 3: “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor hacia la humanidad, Él nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a su misericordia”.

¿Cuándo nos salvó? Cuando éramos aborrecibles. Es entonces cuando su benignidad y bondad vino a nuestras vidas. Cuando nosotros como hijos de Dios somos amables para con los que no lo merecen, mostramos a la gente cómo es Dios. Reflejamos el Evangelio. Reflejamos la asombrosa e inmerecida bondad de Jesucristo. Él ha sido bondadoso con nosotros. Nosotros vertemos de esa bondad a otros.

Después, en el pasaje de Lucas capítulo 6 es similar. Jesús dice,

Pero a vosotros los que oís, os digo: amad a vuestros enemigos; haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen; orad por los que os vituperan.

Después nos da un montón de maneras prácticas para llevar eso a cabo. Dice que no solo lo hagamos para con aquellos que nos aman. Porque,

Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. Si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo…. Antes bien, amad a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad no esperando nada a cambio, y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo; [y escuchen esto] porque Él es bondadoso para con los ingratos y perversos. (Versículos 32-33, 35).

Porque para algunas de ustedes los malagradecidos es gente malvada que habita dentro de las cuatro paredes de tu propia casa. Porque algunas de ustedes los malagradecidos—es gente malvada dentro de las cuatro paredes de tu iglesia. Y ustedes han sido heridas y no desean ser bondadosas. Más bien quieren ser despiadadas. A lo mejor quieren ignorar sus necesidades. Pero Dios es bondadoso aun para con el malagradecido, aun para con aquel que ni siquiera reconoce que Él ha sido amable, aquel que nunca dice gracias. Y para con aquellos que son malvados. Si Él no hubiera sido bondadoso, no nos hubiera salvado. Pero Él fue bondadoso, aun cuando nosotros éramos malagradecidos y malvados.

Luego dice, “Sed misericordiosos, así como vuestro Padre es misericordioso” (versículo 36). Ser de corazón bondadoso y hacer acciones bondadosas es ser como Dios.

Recibí hace más o menos una semana un correo electrónico de una de nuestras compañeras de ministerio. Ella decía:

“El que ha sido mi esposo desde hace 66 años, está en su quinto año de demencia. Él tiene 85 años y ha estado en el ministerio alrededor de unos 60 años. Yo tengo 84 años, y no necesito decir que he estado bajo una gran cantidad de presión cuidando de él. De cualquier manera (le enviamos un libro y ella nos ha escrito agradeciéndonos por ello), a través del libro que me enviaron Dios me dejó ver mis actitudes carnales y como yo no estaba sirviendo a mi esposo y cuidándole de una manera amorosa.”

Ella estaba sirviendo a su esposo pero sin bondad. Ella dijo:

“Me sentí tan avergonzada. Clamé al Señor por su perdón. Al día siguiente estaba asombrada de cuanto más fácil se convertía el hacer las tareas más básicas, y como aún continúan siendo así.”

La bondad del corazón ayuda a levantar la carga. No necesariamente hará que todas esas tareas luzcan glamurosas, pero las convertirá en un acto de adoración, un acto de verdadero amor. Sirviendo con bondad de corazón.

Padre, cuánto oro porque como mujeres seamos amables, de corazón bondadoso, y de acciones bondadosas; que el mundo no deje de observar y mirar que como mujeres cristianas somos amables, atentas, serviciales, dadoras. Señor, uno de estos días cuando nuestro cuerpo se encuentre en un ataúd, oramos porque las personas nos extrañen por cómo les mostramos Tu bondad, así como Tú la mostraste tan grandiosamente para con nosotras. En el nombre de Jesús oro, amén.

Carmen: Qué mensaje tan importante nos acaba de impartir Nancy Leigh DeMoss. ¿Serás algún día recordada por mostrar bondad? ¿Qué puedes hacer hoy para empezar a construir ese legado? El mensaje de hoy es parte de la serie llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer .

Imagina tener un huésped de honor en tu casa por un corto tiempo. Tendría toda tu atención, ¿verdad? Recuerda que brevemente tendrás a tus hijos en casa, aprende cómo tratarlos, como si fueran tus invitados de honor.

Gracias por estar con nosotros. Te esperamos para nuestra próxima entrega de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Bienaventurados los pobres en espíritu

Jueves 10 Septiembre


Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Mateo 5:3

Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.
1 Pedro 5:5

Bienaventurados los pobres en espíritu

Las estadísticas revelan que el abismo entre los más ricos y los más pobres ha crecido estos últimos diez años, tanto en los países cristianizados como en los otros.

La Biblia reconoce que siempre habrá pobres en la sociedad (Deuteronomio 15:11). Jesús lo confirma (Juan 12:8) y nos exhorta enérgicamente a ser generosos (Mateo 5:42).

Pero existe otra pobreza que Jesús nos presenta como una virtud que debemos cultivar: la pobreza en espíritu. Esta consiste en ser conscientes de que no conocemos todo y permanecer humildes como un hijo al que Dios revela sus secretos (Lucas 10:21). Podemos acumular conocimientos bíblicos, históricos, lingüísticos, científicos, así como amontonamos bienes materiales. Pero esto no ayuda a comprender la Biblia, pues no podemos acercarnos a Dios solo mediante la inteligencia.

Para nosotros los cristianos, el simple conocimiento de la santa Escritura sin el amor divino no sirve de nada. Pues este amor divino no busca su propio interés, no se envanece y echa fuera el orgullo (1 Corintios 13:4). Los fariseos, aunque eran conocedores del Antiguo Testamento, rechazaron al Señor Jesús, la Palabra viva. Solo tenían un conocimiento intelectual de estos textos. ¡Confundían el conocimiento y la fe! Pero la fe no debe descansar “en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios” (1 Corintios 2:5). La fe viene por escuchar y obedecer la Palabra de Dios (Romanos 10:17), y conduce a confiar en él.

Jeremías 42 – 1 Corintios 15:29-58 – Salmo 104:27-35 – Proverbios 23:1-3
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

La inspiración de las Escrituras

Grace en Español

La inspiración de las Escrituras

Josías Grauman

Josías Grauman

Josías es licenciado en idiomas bíblicos por The Master’s University y con Maestría en Divinidad por The Master’s Seminary. Sirvió durante cinco años como capellán del Hospital General de Los Angeles (California), y sirvió como misionero por dos años en la Ciudad de México. En la actualidad , está encomendado como anciano de la iglesia Grace Community Church donde sirviendo en el ministerio hispano. Josías y su esposa Cristal tienen tres hijos.

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