4/11 – Él restaura mi alma

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: El Salmo 23

4/11 – Él restaura mi alma

Benjamin Shaw

Nota del editor: Este es el cuarto capítulo en la serie «El Salmo 23», publicada por la Tabletalk Magazine.

Los pasajes en la Biblia con los cuales el creyente está familiarizado pueden ser un problema. Los hemos escuchado y leído muchas veces. Tal vez hayamos escuchado predicaciones de ellos con frecuencia. El resultado es que ya no pensamos en ellos cuando los leemos o cuando los escuchamos siendo predicados. Creemos que sabemos lo que significan. En ocasiones es bueno detenernos cuando los leemos, analizarlos frase por frase, palabra por palabra, preguntándonos qué significan. Es bueno pensar, reflexionar y meditar en ellos, para que podamos escucharlos de nuevo y oír la Palabra de Dios hablándonos como si fuera la primera vez.

«Él restaura mi alma». Cuatro palabras sencillas en español. Dos palabras sencillas en hebreo. Pero, ¿qué significan? ¿Qué nos dicen? ¿Qué deberían decirnos? Tenemos ante nosotros la imagen del Pastor con Su rebaño. Las imágenes en el versículo 2 son claras. Podemos ver los exuberantes pastos junto al tranquilo arroyo donde el rebaño descansa bajo la protectora mirada de su Pastor. Pero ¿»Él restaura mi alma»? ¿Qué imagen traen esas palabras a tu mente? ¿Cómo vemos al Pastor restaurando las almas de Su rebaño? Es fácil pensar que tal vez David haya cambiado su enfoque aquí de la oveja a la persona. Pero las siguientes frases también se refieren al rebaño y a la dirección del Pastor, haciéndonos reflexionar sobre la conexión de esta cláusula con las que preceden y con las que siguen.

El Buen Pastor no solo trae de vuelta a las ovejas descarriadas, sino que da vida a los muertos.

Él restaura. Es en este punto que recibimos ayuda de otros pasajes que también utilizan la analogía del pastor. Tal vez el mejor pasaje del pastor en el Antiguo Testamento sea Ezequiel 34. Este pasaje bien pudo haber estado en la mente de Jesús cuando comenzó Su discurso sobre el Buen Pastor en Juan 10. En Ezequiel 34, escuchamos al Señor condenar a los pastores de Israel. Parte de su culpa es que no habían traído de vuelta a las ovejas que se habían extraviado (v. 4). Cuando el Señor más adelante en el pasaje declara que Él mismo será Su Pastor, dice, en parte, que traerá de vuelta a las ovejas que se han descarriado (v. 16). Ahí está la conexión que estamos buscando. Tendemos a ver a las ovejas que yacen pacíficamente en el prado y olvidamos que las ovejas son animales desorientados. Se levantan, caminan alrededor, se extravían. Es la tarea del pastor traerlas de vuelta. En el salmo, entonces, vemos al Pastor activo, yendo tras aquellas ovejas que se han desviado y trayéndolas de vuelta al rebaño. Y nosotros somos consolados, sabiendo que nuestro Buen Pastor no permitirá que nos alejemos demasiado. Él nos buscará y nos traerá de vuelta al rebaño.

Mi alma. Mi vida. Mi nephesh. El Buen Pastor no solo trae de vuelta a las ovejas descarriadas, sino que da vida a los muertos. Estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, y nuestro Buen Pastor nos da vida nueva. Las ovejas que están débiles, enfermas o heridas, el Pastor fortalece, sana y venda (Ez. 34:16). Él los restaura a la vida plena para que nuevamente puedan pararse, caminar y alimentarse, para que se mantengan como parte del rebaño. Nuestra vida anterior nos dejó no solo muertos en nuestros pecados, sino débiles, enfermos y dañados por nuestros pecados. Es el Buen Pastor, entonces, quien al restaurar nuestras almas venda nuestras heridas, sana nuestras enfermedades y nos da fortaleza en lugar de debilidad.

Nuestra nephesh no es solo nuestra vida, sino el asiento de nuestros apetitos. Al restaurar nuestras almas, Él nos hace tener hambre y sed de justicia. Él alimenta esa hambre y sacia esa sed. Nuestra nephesh es también el asiento de nuestras emociones. Al restaurar nuestras almas, Él nos da alegría en la mañana después de la noche de llanto. Él cambia nuestro luto en danza. Él desató nuestro cilicio de lamentación y angustia, y nos ciñó con la nueva vestimenta de alegría. El nephesh también se refiere ocasionalmente a nuestros acciones mentales, nuestro pensar y nuestro conocimiento. Al restaurar nuestras almas, el Buen Pastor renueva nuestro pensamiento y nuestro conocimiento. Comenzamos a entender las cosas de una nueva manera. La Palabra, que una vez no era más que palabras en una página, comienza a tener significado. Comenzamos a escuchar, entender y conocer la voz de nuestro Pastor. Escuchamos Su llamado y respondemos siguiendo Su dirección, incluso si nos lleva a través del valle de sombra de muerte.

Nuestra restauración tampoco es simplemente individual, aunque el salmo a menudo es leído como una promesa para el individuo. El Pastor nunca es el pastor de una sola oveja. Es el Pastor del rebaño. Al restaurar las vidas del rebaño, Él restaura también la vida del rebaño. Lo convierte en un rebaño de ovejas sanas y fuertes, capaces de unirse por el bien de la manada.

A excepción la nueva vida, nada de esta restauración es instantánea. La curación de los enfermos y los heridos toma tiempo. El fortalecimiento de los débiles toma tiempo. La renovación de los apetitos y de la mente toma tiempo. El Buen Pastor usa el rebaño en la restauración del individuo. A medida que el individuo se fortalece, el Pastor lo usa a su vez para restaurar a otras almas. Que seamos complacidos cuando nuestro Buen Pastor restaure nuestras almas para que podamos ser utilizados por Él en la restauración de las almas de los demás.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Benjamin Shaw
Benjamin Shaw
El Dr. Benjamin Shaw es decano académico y profesor de Hebreo y Antiguo Testamento en el Presbyterian Theological Seminary en Greenville.

 

J10 – ¿Amar, cuidar y obedecer?

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

J10 – ¿Amar, cuidar y obedecer?

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/amar-cuidar-y-obedecer/

Carmen Espaillat: ¿Qué viene a tu mente cuando piensas en la palabra sumisión? Nancy Leigh DeMoss lo aborda de esta manera.

Nancy Leigh DeMoss: Creo que debemos partir de la premisa de que la sumisión es algo bueno. Es algo hermoso.

Quizás no sea fácil de entender. Quizás no sea fácil vivirlo o abrazarlo porque somos caídos y por naturaleza no queremos someternos a nada ni nadie más que a nosotros mismos. Entonces como pecadores caídos, es difícil.

Pero si tan solo pudiéramos volvernos atrás y tener la perspectiva de que es hermoso; que es bueno; que es para nuestra bendición; para nuestro beneficio; es para nuestra protección. Y mucho más importante, que es para la gloria de Dios.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Hemos estado en una enriquecedora serie llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5. Ha sido espiritualmente profunda y muy práctica, cubriendo una variedad de temas que afectan hoy a la mujer. Aquí esta Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: Recientemente me topé con una página web de una planificadora de bodas que ayuda a las novias, futuras jóvenes novias, a planificar sus bodas. He aquí un párrafo de esta página web. Dice así:

“Los votos de una boda tradicional incluyen preguntar al novio si él va a amar y a honrar. Pero a la novia se le pregunta en los votos tradicionales si ella va a amar, honrar, y a obedecer a su esposo. La palabra obedecer [según dice esta página web] parece ser problemática para la mayoría de las novias. Hoy en día, las parejas se ven a sí mismas como compañeros iguales cuando se casan, por lo que la palabra obedecer se elimina de los votos”.

Así que lo que ha sido tradicional, hoy no aplica, según dice esta planificadora de bodas.

Me encontré con una página web cristiana donde había una discusión en uno de sus blogs sobre si incluir o no “obedecer” en los votos matrimoniales. Una mujer que se identificó como “Anne” dijo lo siguiente:

“No me he casado, pero espero algún día hacerlo. Pero no quiero incluir la palabra ‘obedecer’ en mis votos. ¿Amar, honrar y respetar? Sí, definitivamente. Pero no voy a decir ‘obedecer’ a ningún hombre. Yo obedezco a Dios y solo a Él serviré. ‘Obedecer’ para mí significa subyugación, servidumbre, pérdida de derechos, falta de habilidad para tomar decisiones. Quizás cambie de parecer, pero por ahora no lo creo.”

Yo creo que Anne representa dónde muchas, muchas, quizás la mayoría de la mujeres se encuentran en su entendimiento y perspectiva sobre la obediencia; sobre esa palabra obedecer o la palabra con “s”; sumisión. Hoy vamos a sumergirnos en eso y trataremos de obtener luz bíblica sobre cómo luce la sumisión, lo que significa y por qué es importante.

Nos encontramos en Tito capítulo 2, y estamos aprendiendo aquellas cosas que las mujeres mayores deben enseñar a las más jóvenes. Las ancianas deben enseñar lo que es bueno, así como instruir a las jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos. Y ten en cuenta dónde comienza todo este currículo. Comienza con la palabra “amor”… Amar.

Si tienes amor en tu corazón, entonces todo lo demás en esta lista será mucho más fácil de cumplir. “ Que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada” (Tito 2:4-5).

Ahora bien, sé de un montón de mujeres que piensan, “Si Dios hubiera podido dejar esa última característica fuera de esta lista, sería mucho más fácil de tragar.” ¿Estoy en lo cierto? Sumisas a sus propios maridos.

¿Qué significa esa palabra? ¿Por qué se encuentra en las Escrituras?

La palabra—y muchas de ustedes han escuchado esto antes—en el lenguaje original sería la palabra hupotasso. Es una composición de dos palabras griegas, hupo que significa “debajo” y tasso que significa “orden”.

Cualquier persona de la época en que esto fue escrito habría sabido que este término es un término militar común en el lenguaje griego. Significaba organizar las tropas al estilo militar bajo el mando de un líder. Así que tienes a un comandante y tienes las tropas que serían dispuestas en orden y de manera organizada bajo el mando de ese líder.

De manera que hoy ya no es solo un término militar. Ha llegado a significar: “colocar de una forma ordenada bajo algo; someterse a otra persona; situarse a uno mismo en sumisión.”

Quiero señalar que esta sumisión, de la forma en que la palabra es usada en el Nuevo Testamento, es un acto voluntario. Es auto someterse. Nadie puede hacer que te sometas a cualquiera ni a nada. Si tienes hijos adolescentes, sabrás cuán cierto es esto.

La sumisión es la aceptación del orden de Dios para nuestras vidas. Y en lo que se refiere al matrimonio, que es sobre lo que estamos hablando aquí—que las esposas se sometan a sus propios maridos—sumisión, para una mujer, significa aceptar el orden Dios para su vida como esposa.

De hecho, para su marido la sumisión significa aceptar el orden de Dios para su vida, y vamos a hablar de eso en un momento. La forma en que la palabra es usada, la forma en que la palabra en el lenguaje original, dice que las mujeres deben estar sometiéndose continuamente a sus maridos.

Esto es un estilo de vida permanente, no es una elección de una sola vez . Tu esposo no toma decisiones con las que no estás de acuerdo solo de vez en cuando. Esto pudiera ser un reto en la sumisión. Pero la sumisión debe ser un estilo de vida, continuamente sometiéndonos a la autoridad ordenada por Dios.

Si tienes el libro de Tito abierto, quiero mostrarte que este concepto de sumisión es un tema que recorre todo el libro, iniciando con el concepto de desobediencia o insubordinación, lo opuesto a la sumisión. Vemos en el capítulo uno que la desobediencia o insubordinación son características de aquellos que no conocen a Cristo. Es una característica de los no creyentes.

Observa en el capítulo 1, en el versículo 6. Aquí se está hablando acerca de los requisitos para los líderes espirituales dentro de la iglesia. “Esto es, si alguno es irreprensible, marido de una sola mujer, que tenga hijos creyentes, no acusados de disolución ni de rebeldía.” Tener un hijo rebelde o insubordinado descalifica a un hombre de ser un líder espiritual en la iglesia.

La palabra insubordinación en el original no es hupotasso esencialmente. Es todo lo opuesto. Es el lado negativo. Es un niño que no está bajo autoridad.

Luego observa en el capítulo 1, versículo 10: “Porque hay muchos rebeldes.” De nuevo una descripción de los no creyentes. Después en el capítulo 1, versículo 16 describiendo a los no creyentes dice—“siendo abominables y desobedientes”. Esa palabra no se diferencia de la palabra insubordinación . Tiene que ver con no dejarse convencer, con no estar dispuesto a escuchar, a estar endurecido, terco y obstinado.

En el capítulo 3, versículo 3, el apóstol Pablo dice: “Porque nosotros también en otro tiempo éramos necios”— ¿y qué más? “Desobedientes”. Éramos así.

No todos lo vivimos. Fui redimida a la edad de 4 años, así que no tuve una gran cantidad de años para mostrar un montón de desobediencia salvaje en términos de un mal comportamiento. Pero mi corazón no estaba bajo autoridad.

Por el contrario, cuando Pablo se dirige a creyentes él hace énfasis en que la sumisión es una característica de aquellos que verdaderamente han nacido de nuevo. Él habla de la sumisión en el contexto de una variedad de relaciones. Acabamos de ver el capítulo 2, versículo 5 donde las jóvenes tienen que ser sumisas, hupotasso, ordenadas bajo sus propios maridos.

Pero no solo es a las mujeres. Observen en el versículo 9 del capítulo 2. “Exhorta a los siervos a que se sujeten”, hupotasso, “a sus amos en todo, que sean complacientes, no contradiciendo.”

Así que de nuevo tenemos esta estructura de autoridad; existe esta disposición. Se puede comparar esto con el mundo del trabajo. Hay jefes y hay subordinados. Aquellos que se encuentran bajo jefes, deben estar bajo los mismos, hupotasso, sumisos, para agradar, sin argumentar.

Ellos no son los que tienen la última palabra. Ellos no están para contender diciendo: “Lo haré a mi manera”. Ellos están ordenadamente dispuestos por debajo de sus jefes. Revisa el capítulo 3, versículo 1, y de nuevo puedes ver este tema recurrente en Tito.

Ahora él está hablando sobre todo el mundo en el cuerpo de Cristo. Él dice: “Recuérdales que estén sujetos,” hupotasso. “sujetos a los gobernantes, a las autoridades; que sean obedientes.”

Dios ha configurado todo el universo con relaciones de autoridad y sumisión. Hay un orden para este universo. Y Dios es el diseñador del universo. Él es quien mejor sabe cómo debe funcionar, porque Él lo hizo. El llamado a los creyentes es a que estén bajo la autoridad ordenada por Dios, disponernos a estar hupotasso, a estar bajo la autoridad ordenada por Dios.

Ahora en lo que se refiere a la sumisión dentro del matrimonio, este es un botón rojo. Es un tema tan controversial que tienes que tener la piel muy gruesa para hablar de esto en público, especialmente si eres hombre, o un pastor. Necesitamos pastores que prediquen la Palabra de Dios respecto a esto.

Pero creo que una de las razones por las que hoy en día es tan difícil hablar de ello es por todo el montón de ideas erróneas acerca de la sumisión. Hay mucha confusión. Todo este concepto es inconcebible para muchas personas hoy en día, incluyendo tristemente a muchos creyentes.

Hay muchas personas que consideran este concepto como culturalmente irrelevante y simplemente descartan la idea. La denominación Bautista del Sur en el año 2000 modificó su documento básico de teología llamado “La confesión de fe bautista”. Entre otros cambios añadieron una declaración sobre vida familiar. Quiero leerles lo que ese párrafo citaba:

“El esposo y la esposa tienen el mismo valor delante de Dios, ya que ambos fueron creados a imagen de Dios. La relación matrimonial modela la forma en que Dios se relaciona con su pueblo. Un esposo debe amar a su esposa como Cristo amó a Su iglesia. Él tiene la responsabilidad dada por Dios de proveer, proteger y guiar a su familia.

Una esposa debe someterse de buena gana al liderazgo de siervo de su esposo, así como la iglesia se sujeta voluntariamente a la autoridad de Cristo. Ella, siendo creada a la imagen de Dios así como lo es su marido y por lo tanto igual a él, tiene la responsabilidad dada por Dios de respetar a su esposo y servirle como su ayuda en la gestión del hogar y en la crianza de la próxima generación.”

Ahora bien, ese párrafo a mí me suena muy parecido a un montón de cosas que he escuchado o leído en las Escrituras, las cosas que hemos estado hablando en esta serie. Pero cuando esa corrección fue aprobada en la Convención Bautista del Sur, estalló una tormenta de fuego. Fue algo muy grande en el mundo secular y tristemente también en el mundo cristiano.

Por supuesto, la frase que desató toda la ira fue la frase: “Una esposa debe someterse de buena gana al liderazgo de siervo de su esposo.” La gente se enfureció con esto—tanto los cristianos como los no-cristianos, los bautistas como los no-bautistas.

Un ex presidente de los Estados Unidos—no diré quién—trasladó su membrecía de por vida de la denominación Bautista del Sur, calificándoles de “rígidos” y diciendo que, “Esta declaración era una distorsión del significado de la Escritura”.

Es un tema muy controversial. Es un tema explosivo. Pero debemos iniciar diciendo que este concepto de que las esposas sean sumisas a sus maridos está claramente, e inequívocamente establecido en las Escrituras, múltiples veces, no solo una vez, sino muchas veces.

Los teólogos del presente, muchos de los cuales se llaman a sí mismos cristianos evangélicos, están haciendo todo tipo de malabares para explicar estos textos, para hacerlos decir algo distinto de su significado literal. Ellos dicen algo como, “Ah, eso fue solo para esa cultura. Eso era solo para ese contexto, pero no se aplica a nuestra cultura.”

Al estudiar las Escrituras, puedes ver que este concepto es consistente con la totalidad de las Escrituras y que es algo transcultural. Trasciende las culturas y las épocas. Yo no voy a entrar en todo el debate técnico ni teológico de todo esto. Hay algunos buenos libros que puedes leer sobre el tema, y en nuestra página web www.AvivaNuestrosCorazones.com tenemos algunos recursos que si quieres estudiar más al respecto están disponibles.

Pero me gustaría decir, como punto de partida para todo este concepto de la sumisión en general, y en particular de la sumisión en el matrimonio, que esta es la idea de Dios. Esto no es algo que Pablo se inventó. No es algo que tu esposo ideó. Esto no es algo que los hombres se reunieron y dijeron, “¿Cómo podemos hacer la vida de la mujer miserable? Ajá, ya sé lo que haremos: ¡Haremos que se sometan a nosotros!”

No fue a un club de hombres a quienes se les ocurrió esta idea. Este es el soberano, Dios creador y Señor del universo, que no solo es soberano, pero que es sabio, bueno y amoroso, y nos hizo y cuida de nosotros como Sus hijos y Sus hijas y quiere lo mejor para nosotros. Él es el diseñador. Él sabe lo que es mejor para nosotros.

Él ha establecido relaciones de autoridad y sumisión en todo el universo. Creo que debemos tener este punto de partida de que la sumisión es algo bueno. Es algo hermoso.

Quizás no sea fácil de entender. Puede que no sea fácil de vivir o abrazarlo porque somos caídos y no queremos naturalmente someternos a nada ni a nadie más que a nosotros mismos. Así que como pecadores caídos, es difícil.

Pero si pudiéramos volver atrás y obtener la perspectiva de que es hermoso; de que es bueno, de que es para nuestra bendición; es para nuestro beneficio; es para nuestra protección. Aún más importante, es para la gloria de Dios.

Esta es la perspectiva con la quiero que iniciemos. Si Dios lo ordena, entonces es bueno, es precioso. Para nosotros abandonarlo o rechazarlo o fallar en abrazarlo es hacernos daño a nosotros mismos y al Evangelio.

Mientras me preparaba para esta serie, estaba luchando un poco porque estaba bajo la suposición de que todas las mujeres cristianas ya entienden este concepto de la sumisión. Les guste o no, lo entienden. Y estoy pensando, “¿Qué podría yo decir que sea nuevo o interesante o que no hayan escuchado antes?” Estaba luchando un poco con eso.

Pero luego tuve una cena hace como una semana aproximadamente con algunas de mis amigas. Estábamos hablando y les pregunté, “Cuando se casaron y cuando eran jóvenes esposas, ¿cuál era su concepto sobre la sumisión? ¿Lo entendían?”

Fue interesante ver, mientras recorríamos alrededor de la mesa, como estas mujeres dijeron, todas de maneras diferentes, “Yo no tenía ni idea sobre la sumisión, sobre lo que realmente es, o tenía conceptos erróneos acerca de lo que realmente es.”

Dijeron cosas que les hubiera gustado entender mejor como jóvenes esposas, y es por eso que tenemos Tito capítulo 2 que habla de que las mujeres mayores deben enseñar a las más jóvenes estos conceptos. Una de las mujeres en la mesa dijo: “Mi idea de la sumisión era hacer lo que mi esposo quería que yo hiciera, solo si estaba de acuerdo con eso y si me gustaba.”

Y yo le dije: «¿En serio?»

Y ella me dijo: “Sí. Realmente ese era mi concepto de sumisión. Si me gustaba o estaba de acuerdo con algo, entonces lo hacía.”

Recibí un correo esta semana de otra mujer. Después de la conversación en esa cena envié correos a varias de mis amigas diciendo, “Me gustaría saber cuál era su concepto de sumisión cuando se casaron, y en qué áreas han luchado con este problema.”

Una mujer dijo,

“No solo no sabía nada sobre la sumisión, sino que mi madre era una mujer alemana obstinada quien muy a menudo pisoteaba a mi papá con sus demandas y sarcasmos. Si yo hubiera entendido la sumisión bíblica al inicio de mi matrimonio, hubiéramos podido evitar muchos argumentos hirientes.”

Quiero decir a las mujeres más jóvenes que nos están escuchando, que si puedes venir al entendimiento del concepto de Dios sobre la sumisión bíblica como la de Cristo, podrás evitar muchos problemas que hacen daño a tu matrimonio.

Eso no quiere decir que no habrá problemas, porque la sumisión y la dificultad usualmente van de la mano. Así que esto no es algo fácil. Pero si lo aprendes a la manera de Dios y lo haces a Su manera, encontrarás una enorme protección y bendición en tu matrimonio.

Durante los próximos días, quiero exponer los “ABC” de la sumisión, los conceptos básicos. Puedes haber escuchado antes muy a menudo estas cosas, pero he descubierto, aún siendo una mujer soltera pensando en estos asuntos, que es bueno para mí revisar y ensayar los conceptos básicos.

No voy a cubrir todo el fundamento sobre este tema, no voy a contestar todas las preguntas que pudieran levantarse sobre este tema— ¿cómo se aplica en esta o en aquella situación?—pero voy a ofrecer un conocimiento fundamental, lo que es y lo que no es la sumisión, y cómo se ve en el matrimonio.

Permítanme comenzar diciendo que la sumisión no se basa en cuán sabio o espiritual o piadoso o capaz sea tu esposo. Tampoco se basa en que si te guste su estilo, sus modales o su personalidad. No quiere decir tampoco que él es más espiritual de lo que tú eres. No quiere decir que él sea más inteligente que tú. No está basado en ninguna de esas cosas.

¿Sabes en lo que se basa? Se basa en la posición que Dios le ha dado a él y a ti colocándote bajo su cargo. ¿Cuál es esa posición?

Primera a los Corintios capítulo 11, versículo 3, lo dice con tanta claridad. “Pero quiero que sepáis que la cabeza de todo hombre es Cristo.” Los hombres tienen que ser sumisos. “La cabeza de la mujer [de la esposa] es el hombre [su esposo] y la cabeza de Cristo es Dios.”

Entonces, ¿puedes ver la jerarquía en esto? Dios es la cabeza de todo. Él es la cabeza de Cristo. Cristo es la cabeza del hombre, y la cabeza de la mujer es su esposo.

Así que toda sumisión es con relación a Dios. El esposo debe estar sometido a Cristo. Esto pone una enorme responsabilidad sobre los hombres, por cierto, esto de estar sometidos a Cristo. Pero la mujer es responsable, en cuanto a la sumisión, de posicionar a su esposo como su cabeza.

Podemos ver ese mismo pensamiento en Efesios capítulo 5, en los versículos 22 y siguientes. “Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos.” Por cierto, tanto Tito como Efesios expresan claramente que tu sumisión no es hacia el esposo de cualquier otra persona, sino al tuyo.

Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo Él mismo el Salvador del cuerpo. Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella (versículos 22-25).

Se puede ver que el contexto para la sumisión es una relación de pacto. Ése es el contexto. Pablo establece la sumisión de la esposa en el contexto del amor sacrificial de su esposo y el amor de la esposa a su marido.

En Tito capítulo 2, versículo 4 dice (NVI), “Amar a sus esposos, y a sus hijos.” En ese contexto, no será tan difícil someterse.

Al mirar ese pasaje en Efesios capítulo 5, nos damos cuenta que hay muchas más cosas en juego en esto que simplemente cómo te sientes al respecto. El cuadro es más grande. Es el plan de redención. El matrimonio cristiano tiene la intención de ser la imagen de la relación entre Cristo y Su iglesia.

Esta es la razón fundamental para someterte a tu esposo—lo que hace que el mundo piense sobre la relación entre Cristo y Su iglesia. El matrimonio es una imagen de Evangelio. Cuando los esposos y las esposas no cumplen con su rol dado por Dios en el matrimonio, ellos empañan la imagen. Traen reproche sobre la Palabra de Dios.

Así que permíteme preguntarte, ¿qué dice tu matrimonio acerca de la relación de Cristo y Su novia? Dios no te hace responsable por cuán bien tu esposo cumple con su parte dentro de la imagen, hay mujeres en esta sala con esposos no creyentes o que no actúan como creyentes. Tú no eres responsable de eso.

Dios lo va a hacer a él responsable sobre qué tan bien cumplió su ejemplo práctico de amar a su esposa como Cristo ama a Su iglesia. Pero te hará responsable a ti también—y sé que algunas de ustedes son mujeres jóvenes que aún no se han casado. Es necesario que entiendas esto antes de casarte, que tu llamado en el cuadro será el de representar la forma en que la iglesia debe responder a Cristo, su esposo.

No queremos estropear esa imagen. Así que no solo se trata de la dinámica, la química y la danza en tu propio matrimonio. Ten en cuenta mientras vives este concepto de amor, reverencia y sumisión en tu matrimonio, que eres parte de una grandiosa, más grande y mayor imagen y plan.

Tu matrimonio afecta toda la imagen. Así que si no es por el bien de tu marido ni el tuyo, o por el bien de tus hijos, entonces por amor a Cristo di: “Sí, Señor, estoy dispuesta a vivir mi parte de esta imagen y a hupotasso, estar debajo, a colocarme bajo el liderazgo, la autoridad de mi esposo.”

Queremos hablar en la próxima sesión acerca de lo que implica esa autoridad y sobre lo que la sumisión significa y no significa. Pero el punto de partida es diciendo, “Sí Señor. Quiero que mi vida, que nuestro matrimonio, sea una imagen de Tu grandioso plan de redención.”

Carmen: Esta es Nancy Leigh DeMoss. Sabes que someterte a tu marido es solo un aspecto de reflejar la belleza de Dios como una mujer de Dios. Hemos estado estudiando el hermoso diseño de Dios para la mujer durante varias semanas. Espero que escuches la serie completa. Puedes escucharla visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com. Obtén todo el trasfondo del tema de la sumisión y aprende también otros distintivos de una mujer de Dios.

Someterte a tu esposo es imposible a menos que primero te sometas a Dios. Descubre por qué, cuando Nancy Leigh DeMoss retome este tema en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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Elegir ser agradecido

Miércoles 16 Septiembre


(El) Dios de toda consolación… nos consuela… para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.
2 Corintios 1:3-4

Elegir ser agradecido

Testimonio

«Estoy en silla de ruedas porque soy tetrapléjica desde que tenía diecisiete años. Para cada gesto de la vida diaria, hay muchas personas a mi alrededor que me ayudan… Con un corazón agradecido me apresuro a decirles gracias…

Si tuviésemos la misma actitud hacia el Señor Jesús, expresándole nuestro agradecimiento a lo largo del día…

Desde que quedé paralítica doy gracias a Dios la mayoría del tiempo, no solo “en todo” (1 Tesalonicenses 5:18), sino “por todo… en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (Efesios 5:20).

Generalmente damos gracias a Dios por su gracia, por su consuelo y su sostén en la prueba. Pero, ¿le agradecemos por la prueba en sí? La prueba nos acerca a él. Durante los decenios que he pasado en silla de ruedas, he aprendido a no separar a mi Salvador de los sufrimientos que permite.

Aprendí a no considerar un cuello roto (o en su caso personal, quizás un corazón, un hogar) simplemente como «algo que sucede», una desgracia de la que el Señor, no sé muy bien cómo, sacará algo bueno. No, el Dios de la Biblia es mucho más grande que eso…

Esta dolorosa bendición, «ese regalo envuelto en papel negro», me empuja y me lleva a los brazos del Salvador. ¡Ahí es donde encuentro el gozo!».

(Jony E. T.)
Jeremías 48:28-47 – 2 Corintios 5 – Salmo 106:1-5 – Proverbios 23:15-16
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

44/62 – Idolatría: ayer y hoy

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

44/62 – Idolatría: ayer y hoy

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

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¿Por qué soy cristiano?

La Voz de César Vidal

¿Por qué soy cristiano?

César Vidal

 

César Vidal

Historiador, abogado y autor español, César Vidal es conocido también por su labor como periodista.

Vidal estudió Derecho en la UCM y la Universidad Alfonso X, además de ser doctor en Creencias Religiosas por la UNED y cursó estudios de Teología por la Logos Christian College. Además, habla ocho idiomas.

Vidal ha trabajado para numerosos medios, como la cadena radiofónica COPE en la que presentó La Linterna, o también en EsRadio, donde condujo La noche de César. Escribe para La Razón y ha pasado por las páginas de Muy Interesante o Libertad Digital, además de participar como tertuliano en infinidad de programas y canales de televisión.

En lo literario, Vidal es conocido por su prolífica obra, tanto por sus ensayos sobre la historia de España como por sus novelas históricas, siendo ganador de numerosos premios y galardones, como el Ciudad de Cartagena, el Jaén, el Ciudad de Torreviejao el Alfonso X el Sabio.

https://cesarvidal.com

 

33/41 – Filipenses 33 – Caminando como Judas

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

33/41 – Filipenses 33 – Caminando como Judas

Stephen Davey

 

Texto: Filipenses 3:18-20a

Con lágrimas corriendo sobre sus mejillas, el apóstol Pablo describe para nosotros el mundo incrédulo y nos ayuda a evaluar la naturaleza de nuestro propio caminar con Dios.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

https://www.sabiduriaespanol.org

 

3/11 – En lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: El Salmo 23

3/11 – En lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce

Michael G. McKelvey

Nota del editor: Este es el tercer capítulo en la serie «El Salmo 23», publicada por la Tabletalk Magazine.

El Salmo 23 nos proporciona un maravilloso ejemplo del cuidado y la protección de Dios en imágenes que estimulan la imaginación. Pero para la mentalidad contemporánea, el contexto de estas metáforas a muchos le puede resultar desconocido. Las imágenes del pastor son en realidad una metáfora de la realeza en el antiguo Medio Oriente. Así que cuando David expresa: «Jehová es mi pastor», esto implica más que una hermosa metáfora pastoral; él está diciendo: «Jehová es mi Rey [pastor]». Por lo tanto, en este salmo David canta del Rey divino que lo guía y lo sostiene, y esto es visto inicialmente en el verso 2. Usando la metáfora pastoral, David observa lo que Dios hace por él: «En lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce». Al examinar con atención el lenguaje de este verso, queda claro que el cuidado de Dios para con Su pueblo es amplio y abarca todo.

Cristo como el Buen Pastor cuida de nosotros en el camino, sosteniéndonos a cada paso, en cada estación.

En hebreo, el texto literalmente dice: «En pastizales de pasto, me hace descansar; sobre aguas de descanso, él me guía». En el paisaje semiárido de la antigua Palestina, no abundaban las tierras de pastoreo. Los pastores tenían que guiar a sus rebaños hacia lugares con suficiente pasto. El pastor necesitaba saber a dónde ir, la mejor ruta para llegar y el paso al que debía llevar el rebaño. Era probable que tuvieran que atravesar por terrenos áridos y escabrosos, así como por incontables peligros de bestias salvajes y ladrones en el camino.

Esta realidad destaca la grandeza de Dios vista en este verso. La frase «lugares de verdes pastos» resalta la abundante provisión de Dios. La palabra traducida como «lugares de[…] pastos» significa tierras de pastoreo, y sugiere algo así como prados verdes. La adición de «hierba fresca» (traducida como «verde» en LBLA) subraya aún más la abundancia de provisión. El término a menudo se refiere a la hierba copiosa y abundante de la primavera después de que la temporada de lluvias ha regado la tierra (Dt. 32:22 S 23:4). Por lo tanto, la frase transmite la imagen de una tierra de pastoreo fresca y abundante. Después de un viaje largo y agotador, no podría imaginarse un mejor destino. El texto también revela la centralidad de las acciones de Dios. El lenguaje está en voz causativa lo que indica que es Dios quien provoca la acción: «[Él] me hace descansar». El Rey Pastor está guiando soberanamente a David a esta abundancia y dándole un lugar donde habitar. Esta idea de un lugar de residencia se relaciona con el tema «refugio» predominante en el libro de los salmos, el cual también está presente en el resto de este  salmo (23:5-6). Así pues, Dios provee un lugar seguro para que David reciba la provisión que necesita desesperadamente.

Pero la descripción que David hace de la provisión del Señor hasta este punto aún no está completa. La declaración paralela en este versículo proporciona otra imagen del cuidado de Dios para Su pueblo. David literalmente dice: «Hacia aguas de reposo, Él me guía». La provisión de agua es esencial para la vida, especialmente para un rebaño en una tierra árida y difícil. Un lugar de aguas tranquilas (es decir, donde no hay corrientes) sería un escenario para el pastor dar de beber y lavar a las ovejas, pero también era un lugar donde podía limpiar y curar las heridas que estas sufrían durante el tumultuoso viaje. Notablemente, el lenguaje de Dios guiando a David en este pasaje se encuentra en otras partes del Antiguo Testamento (Éx. 15:13Sal. 1:3Is. 40:1149:10), y en este versículo subraya la protección del Señor a Su siervo escoltándolo hacia «aguas de reposo». Esta frase a menudo se traduce como aguas «calmadas» o «quietas», destacando la tranquilidad de las aguas. Si bien esta es una forma perfectamente adecuada de interpretar este versículo, es importante notar que la palabra traducida «reposo» es en realidad un sustantivo en hebreo y es la última palabra en la frase «aguas de reposo». Esto implica que «reposo» es en realidad el escenario de las aguas y del lugar en el que ellas se encuentran. En el Antiguo Testamento, esta palabra para «reposo» a menudo se refiere a Canaán como un lugar de descanso para Israel (Dt. 12:91 R 8:56Is. 11:10y para la morada de Dios (Sal. 95:11132:814Is. 66:1). Esto sugiere que Jehová mismo es el lugar de «reposo» a la luz del Salmo 23:2, y el final del salmo (v. 6) corrobora esta idea. De manera que, el último lugar de descanso para el pueblo de Dios es Dios mismo.

Este versículo en el Salmo 23 presenta al pueblo de Dios la maravilla de la abundante provisión (tanto material como espiritual) que tenemos en Su Hijo, el Buen Pastor. Cuando oramos, «Danos hoy nuestro pan de cada día» (Mt. 6:11), lo hacemos basados en la realidad de que Jesús, nuestro Rey soberano, nos guía a través de esta vida, proveyendo todo lo que necesitamos para cada día y para la vida eterna misma. Todo lo que hemos necesitado hasta el momento presente ha sido provisto por Su mano (vv. 31-34), y Él continuará proveyendo para nosotros hasta que llegue el día en que nos lleve a la provisión eterna de Su reposo. Cristo como el Buen Pastor cuida de nosotros en el camino, sosteniéndonos a cada paso, en cada estación. Y cuando «pasemos por las aguas» de la muerte, Cristo estará con nosotros (Is. 43:2), y nos guiará a los pastos abundantes, a la «Tierra de Emanuel».

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.

Michael G. McKelvey

Michael G. McKelvey

El Dr. Michael G. McKelvey es profesor asociado de Antiguo Testamento en el Seminario Teológico Reformado en Jackson, Miss., y un ministro ordenado en la Iglesia Presbiteriana en América. El es autor del libro Moses, David and the High Kingship of Yahweh.

J9 –Entrenándote a ti misma y a tus hijos

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

J9 –Entrenándote a ti misma y a tus hijos

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/entrenandote-ti-misma-y-tus-hijos/

Carmen Espaillat: ¿Qué efecto tendría la hipocresía en tus hijos? Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss : Creo que debemos al menos hacernos la pregunta: “¿Vieron nuestros hijos, no solo algunas cosas de manera aislada, pero un patrón de vida o un espíritu en nuestro hogar que no era coherente con lo que decíamos creer?”

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Durante varias semanas, Nancy Leigh DeMoss ha ofrecido enseñanzas prácticas acerca de Tito 2:1-5. Es un pasaje poderoso para las mujeres de hoy. Kim Wagner y Holly Ellif, cuyos esposos son pastores, explican como los principios en estas series transformaron sus decisiones como esposas y madres. Aquí tenemos a Holly.

Holly Elliff: Escuché hablar a Gloria Gaither sobre un momento en su vida donde ella fue ante el Señor, y ella se quejaba ante Dios. Ella quería hacer esto, y quería hacer esto otro, y permanecía siendo interrumpida por todas esas otras cosas que le impedían continuar con este otro ministerio y el libro que quería escribir.

Dios vino a ella y le dijo: “Gloria, todas esas cosas que viste como interrupciones eran elegidas por Mí para este tiempo. No eran interrupciones. Yo estaba dirigiendo hacia tu vida aquellas cosas que Yo deseaba que estuvieran allí.”

Ella dice que esto cambió totalmente su perspectiva mientras examinaba como era su vida de años atrás. Pero también dijo, ya como una mujer mucho mayor: “Me hubiese gustado haber sido capaz de mirar hacia atrás mucho antes, porque he desperdiciado tantos años frustrándome con las interrupciones. Desearía haber reconocido antes que no eran interrupciones sino que Dios las había puesto allí en mi vida.”

Nancy: Ciertamente, creo que esa perspectiva puede guardar a una mujer del resentimiento, de la amargura; evitar que se irriten fácilmente, que manifiesten un espíritu impaciente e irritable, como hemos hablado en programas anteriores.

Kim Wagner: Esto nos lleva a un estado de entrega total, donde realmente vemos las cosas desde la perspectiva de Dios, la perspectiva de la soberanía de Dios, reconociendo que “Dios, Tú eres soberano, Tú tienes el control, y todo lo que permites es bueno porque Tú eres un Dios bueno.”

Holly: Creo que es importante, también, darnos cuenta de que esta no necesariamente será una decisión que tomaremos una sola vez.

Kim: Es cierto. Es algo constante.

Holly: A medida que maduramos en Cristo, comprenderemos mejor la soberanía de Dios. Pero literalmente, en ocasiones, cada momento debe ser uno de rendición ante la voluntad de Dios. Así que puede ser que constantemente tenga que salir de la cocina y decir con el espíritu correcto: “¿Dios, cambiare mi corazón mientras me encuentro haciendo estas cosas mundanas, o estas cosas del mantenimiento, o tratando con esta relación? ¿Me podrías dar un corazón dispuesto en medio de todo esto?”

Nancy: Esto es algo crucial para cada madre. ¿No les parece que el espíritu y el tono de una madre tienen mucho que ver con el clima de un hogar?

Kim: Sí. Por supuesto.

Nancy: Yo solo pienso: “¿Qué está pasando con esos esposos y con esos hijos?” Ahora bien, yo no estoy diciendo que las mujeres son las únicas que están en falta aquí. Pero como veo el nivel de frustración, el nivel de irritabilidad, estoy pensando que hay esposos, hijos, nietos, compañeros de trabajo y miembros de la iglesia, que están siendo afectados por estas actitudes y espíritus nocivos.

Es por esto que pienso que, en medio de este práctico pasaje de Tito capítulo 2, sobre las cosas que hacen las mujeres más jóvenes en relación al hogar, el amor y la bondad son como una especie de fundamento o plataforma desde donde estas tareas deben llevarse a cabo.

Kim: Lo que acabas de mencionar Nancy acerca de todas las mujeres que lo están haciendo frustradas y con hostilidad, sin gozo, ni con un espíritu de humildad y gracia, y sobre cómo afecta a las personas a su alrededor… Creo que es ahí, en realidad cuando, en ocasiones, podemos blasfemar la Palabra de Dios, como podemos ver en 1era de Pedro 3 (ver versículos 1-6).

Nancy: Y justo allí es donde termina Tito 2 también.

Kim: Es cierto. Somos creyentes. Somos cristianas, y debemos reflejar el amor de Cristo. Debemos reflejar Su carácter, Su naturaleza, debemos reflejar lo que Él es. Cuando proclamamos que somos seguidoras de Cristo, con el Espíritu de Dios habitando en nuestro interior, y sin embargo, el fruto que producimos es hostilidad, criar nuestros hijos sin gozo, viviendo…

Nancy: Amargadas.

Kim: Amargadas, molestas, ofendiéndonos con facilidad, airadas. Todo esto trae oprobio a la Palabra de Dios, ya que contradice lo que decimos que la Palabra puede hacer en nosotras. Decimos que la Palabra de Dios puede transformarnos y hacernos semejantes a Cristo, sin embargo, no le reflejamos como debiéramos hacerlo. Las personas a nuestro alrededor tienen un gran conflicto ya que pensarán: “Si este es el cristianismo…” o “Si esto es lo que la Palabra de Dios hace… ”

Holly: “. . . ¿Quién querría eso? ¿Quién querría vivir de esa manera?”

Pienso que, por un lado, esta es la razón por la que todo el proceso de Tito 2 comienza por la sana doctrina, donde el comportamiento debe ser coherente con sus creencias. Si yo afirmo ser cristiana, tengo un cierto conjunto de creencias, y mi comportamiento debe modelar estas creencias, debe ejemplificar estas creencias. Así que si mi comportamiento no es coherente con lo que proclamo creer, hay una distorsión, algo anda mal. Es ahí donde vamos al Señor, y le decimos: “Dios, muéstrame dónde no me parezco a Ti. Estas son las cosas que quiero que Tú cambies.”

Nancy: No es solo el comportamiento, porque conozco a muchas mujeres que están haciendo un montón de cosas que son correctas. Pero muchas veces, donde yace el reto es, en hacer las cosas correctas, con el espíritu correcto: Haciéndolo con gozo, con amabilidad, con amor.

Piensen por ejemplo en 1lira a los Corintios capítulo 13 y aplica eso a la vida de una madre: “Si alimento a todos mis hijos, y les hago fabulosas comidas, y puedo decorar mejor que cualquier diseñador, y puedo confeccionarle ropas, y hacer todas las cosas, y manejar este increíble horario, pero no tengo amor…”

Kim: Es címbalo que retiñe.

Holly: El Salmo 101 habla de andar en nuestra casa “en integridad de corazón” (versículo 2). Se requiere comprender que mi hogar es el campo donde lo que creo es probado. Así que no importa cómo me veo en la iglesia cuando todos mis hijos están bien vestidos, o cuando vamos al centro comercial y nos comportamos correctamente. Si no reflejo a Cristo dentro de las paredes de mi hogar, entonces, de nuevo, hay una gran discrepancia entre lo que proclamo creer y lo que realmente creo.

Nancy: Yo quiero ser muy cautelosa aquí, porque hay un sinnúmero de personas y de historias diferentes, e innumerables situaciones y oyentes diferentes. Pero insisto, y hemos abordado esto con anterioridad en Aviva Nuestros Corazones: Hay una realidad y es el hecho de que un gran número de adolescentes cristianos que recibieron formación en sus hogares, que fueron ampliamente expuestos al Cristianismo, cuando crecen y llega el momento de dejar sus hogares, por una razón u otra, rechazan la fe de sus padres, la fe en la que crecieron.

Estoy segura de que hay muchos factores que contribuyen a esto, pero uno de estos factores debe ser las veces que miran atrás y dicen: “En mi casa, yo no vi ni experimenté la realidad de lo que escuchaba en la iglesia, ni de lo que escuchaba decir a mis padres”.

Una vez más, no pretendo cargar todo esto a los padres, pero creo que debemos al menos hacernos la pregunta: “¿Vieron nuestros hijos, no solo cosas aisladas, pero más bien un patrón de vida, un espíritu en nuestro hogar, que no era consistente con lo que proclamábamos creer?”

Kim: Creo que puede resultar en algo muy dañino para las madres de niños pequeños. Sé que cuando yo era una madre joven, no estaba consciente en lo absoluto de que debía ser intencional y abrazar la maternidad con gozo. Yo disfruté a mis hijos, pero en momentos donde el panorama se tornaba muy agitado y yo me encontraba súper ocupada, cuando debía estudiar desde mi casa y cumplir con todas mis materias, y yo tenía que hacer las comidas, me parecía que pasaba todo el día sin ni siquiera haber sonreído ni haber hecho todas las cosas con gracia.

Nancy: solo tachabas de tu lista las cosas que ya habías hecho.

Kim: Si solo tachaba de mi lista las cosas que yo había hecho. Creo que esto podría resultar en algo muy dañino, y estoy tan agradecida de que Dios abriera mis ojos con respecto a eso. Me gustaría que lo hubiera hecho antes, pero abrí los ojos al hecho de que necesitamos divertirnos con nuestros hijos.

Nancy: Y con tu esposo.

Kim: Si con nuestros esposos.

Holly: Eso no va a pasar en cada momento del día, pero si tienes varios hijos pequeños, hay momentos en que estás tan cansada y agobiada que piensas: “Si alguien más me pide algo hoy, voy a explotar”.

Así que tenemos que reconocer que vivimos en cuerpos humanos, y que todavía estamos en esa realidad terrenal, llenas de pecado y corrupción. Pero cuando llegamos a esos momentos en que se nos hace tan difícil el escoger responder de la manera correcta, si llegamos a fallar, es muy importante el darnos cuenta que solo nos tomaría un instante volvernos al Señor y decirle: “¿Dios, podrías gobernar mi espíritu? ¿Podrías controlar lo que sale de mi boca?”

Debemos escoger esta opción, así que cuando fallo, vuelvo al Señor y recibo su gracia para que opere en mi vida, porque la mayoría de las veces —o mejor dicho, nunca— tenemos en nosotras lo que se necesita para hacerlo. Entonces, si lo he estropeado todo frente a mis hijos, estaré modelando para ellos la relación que ellos deben tener con su Padre Celestial si vuelvo a ellos y les digo: “¿Saben qué? La manera en que acabo de hacer esto fue realmente terrible, y estuvo mal. ¿Me perdonan? Estaba realmente enojada, y di la respuesta incorrecta.”

Nancy: Esto es muy importante.

Holly: No fue mi respuesta; fue mi reacción. Usamos mucho esas dos palabras en nuestra casa, pero sus hijos pueden entenderlo, incluso los más pequeñitos. Ellos pueden entender que lo hice mal, que vas a venir a decirle: “Lo siento, me equivoqué. ¿Me perdonas?” Ellos pueden entenderlo rápidamente la mayoría de las veces, (si no han sido heridos en repetidas ocasiones, por largos períodos de tiempo), y nos extenderán el perdón. Entonces, les acabas de enseñar cómo ellos deben tratar con su pecado ante su Padre Celestial.

Kim: Y ante los demás.

Holly: Por lo tanto, lo estás ejemplificando para ellos.

Kim: Entonces, la verdadera bendición es cuando tu hijo por iniciativa propia viene donde ti diciéndote: “Mami, ¿me perdonas? Te hablé de una manera incorrecta. No debí enojarme. No debí hablarte de esa forma”.

Holly: Eso es parte de establecer el nivel de las relaciones en el hogar, es algo muy crucial, especialmente a medida que sus hijos son mayorcitos. Enséñales a tus hijos cuando todavía son pequeños que la manera de lidiar con el conflicto en casa es comunicándose, no permitiéndoles que se marchen a sus dormitorios y luego tiren la puerta. Si deciden escabullirse en sus dormitorios, alguien irá por ellos. Y esa no es la manera correcta. Debemos hablar sobre los problemas.

Así que enséñales desde pequeñitos que manejamos nuestros conflictos hablando sobre lo que pasó, arreglando las cosas en sus corazones, y unos con otros. Si los entrenas de esa manera a medida que van creciendo, es asombrosa la diferencia entre un adolescente que ha crecido hablando sobre los conflictos, en comparación a un adolescente que se ofendió, se fue a su habitación, tiró la puerta, y desarrolló su propia teoría de cómo lidiar con los conflictos.

Una madre me decía el otro día: “Bueno, mi hija no me habla. Ella tiene 10 años, y simplemente va a su habitación y cierra la puerta, y yo no la molesto. Yo quiero que ella tenga su propio espacio.” Yo le dije: “Ve y sácala de su habitación, porque cuando ella llegue a los 13 o 15 años, te estarás enfrentando con una adolescente.

Kim: Sabes es el mismo proceso con los padres también. Si después de hablar con mi hijo, su corazón todavía está endurecido y no hay arrepentimiento, yo le digo: “Vamos a orar por esto”. Entonces lo tomo de la mano y oro. Oro en voz alta, y oro que el Señor lo llene de su amor. Y esto nunca ha fallado mis hijos se quebrantan y se arrepienten.

Nancy: Lo que ellos ven es que no solo se trata de ti, sino que el Señor forma parte de esto.

Kim: Es cierto.

Holly: En ocasiones no debo esperar más de ellos de lo que espero de mi misma. En otras palabras, hay momentos en los que Dios toca mi vida y me dice: “Holly, esto necesita de tu atención”. Y lucho con el Señor hasta llegar al arrepentimiento. Debo extender esa misma gracia a mis hijos. Así que si ellos todavía están luchando, a veces escribo cuatro o cinco preguntas y le digo: “Está bien, quiero que te sientes aquí, que pienses sobre estas preguntas y escríbeme una respuesta”.

Nancy: ¿Preguntas como. . .?

Holly: Preguntas como:

● ¿Qué fue lo que hice que estaba mal? Llamarlo por su nombre.

● ¿Qué podría haber hecho diferente?

● ¿Respondí o reaccioné?

● ¿Qué piensa el Señor sobre esto?

● ¿Qué hubiese querido Dios que yo hiciera?

Los estamos entrenando en cuanto a la forma de tratar con el pecado, cómo manejarse en momentos difíciles, cómo tomar decisiones cuando se encuentran…quiero decir, ahora yo tengo hijos entre las edades de 30 y 11 años, y otras madres tienen hijos de otras edades entre esas dos. Tengo hijos que están en diferentes etapas de la vida que en este instante están tomando decisiones cruciales en sus vidas sobre lo que dicen creer.

Kim: Tú los estás entrenando en cuanto a cómo procesar. . .

Holly: Es cierto. Ellos necesitan saber cómo tomar decisiones bíblicas.

Kim: Y cómo procesar lo que está pasando.

Holly: Exactamente.

Kim: ¿Cuál fue mi motivación? ¿Por qué lo hice? ¿Qué fue exactamente lo que hice?

Holly: Es cierto. Porque si tomo cada decisión por ellos, a medida que van creciendo… algún día ya no estarán en mi casa, y deberán tomar sus propias decisiones. Más nos vale que los entrenemos para que aprendan a escuchar la voz de Dios, para que cuando ya no vivan en nuestras casas, sus mentes sean gobernadas por Dios y no por ellos mismos.

Kim: Yo hago lo mismo. A veces, si yo sé que hay una porción de las Escrituras que se aplica a alguna situación, le digo: “¿Podrías leer esto en voz alta?”

Un día Caleb me dijo, “¿Mamá, podrías leerlo?”

Y yo le dije: “No, yo quiero que tú lo leas en voz alta; quiero escucharte leyéndolo.”

Y entonces la Palabra, y el poder de la Palabra, y mientras él lo lee y hablamos sobre eso….y yo le digo: “Ahora bien, ¿qué significa esto? ¿Cómo crees que se aplica a lo que ha pasado aquí?”

Holly: No siempre tiene que ser sobre una situación grave o terrible necesariamente. Recuerdo un día que estaba tan agobiada por la manera en que mis hijos hablaban (realmente debo hacerlo de nuevo porque tengo ahora otro grupo de chicos en esta edad), pero tuvimos un día de Efesios 4:29 en nuestra casa. Así que memorizamos Efesios 4:29.

Nancy: ¿Qué dice que. . .?

Holly: “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.”

Kim: Mi hijo lo conoce bien también, y mi hija. Todo lo que tengo que decir a veces es: “¿Eso que acabas de decir va acorde con Efesios 4:29?”

Holly: Tuvimos un día de Efesios 4:29, donde decidimos que ese día todo lo que saliera de nuestras bocas debía ajustarse a los parámetros de este versículo. Debía también ser adecuado para la necesidad del momento, y debía ser de gracia para aquellos que escucharan, debía ser de edificación.

Lo sorprendente fue que esto fue más difícil para mí que para mis hijos. Yo no podía decir las cosas como normalmente las decía porque no encajaban en el contexto ni en los parámetros del versículo. Así que puede ser algo divertido, y aun así le estás enseñando la verdad. Hasta el día de hoy, mis hijos mayores se dicen unos a otros: “Efesios 4:29”, si alguno de sus hermanos quiere decir algo indebido.

Nuestros adolescentes han estado haciendo algo llamado “prueba de sonido” los miércoles en la noche en la iglesia, donde han estado hablando sobre lo que sale de sus bocas y el hecho de que más nos vale que estemos “probando” lo que sale de nuestras bocas. Es muy parecido a lo que hicimos en el día de Efesios 4:29. Estamos siempre en un proceso de entrenamiento, entrenándonos a nosotras mismas, y luego pasándolo a nuestros hijos.

Hace muchos años atrás un predicador llamado John Henry Yowe predico un Sermón llamado Remordimientos Innecesarios y dijo, aunque hayas herrado y te hubiese gustado volver atrás y haber tomado otro camino y que, quien es nuestro Dios? ¿Cuál es su nombre y su carácter?

¿No puede El deshacer lo hecho y en su infinita gracia rehacerlo de nuevo? El en su gracia puede reparar todo lo que este dañado y lo mal hecho. El puede restaurar la caña cascada, El puede restaurar un corazón roto, El puede lidiar con la promesa incumplida. ¿Y si puede hacer todo esto no puede en su infinito amor corregir nuestros errores y enderezar lo torcido? Pienso que eso es lo que nos debe esperanzar porque ninguna de nosotras vamos a ser madres perfectas, ninguna de nosotras vamos a amar a nuestros hijos correctamente, ninguna de nosotras va a acudir a Dios con la consistencia y persistencia que deberíamos, pero Dios es un Dios redentor, Él puede destejer y retejer el tejido.

Kim: Wao eso es esperanzador Holly.

Nancy: Quizás solamente necesitas decir Señor hay cosas torcidas en mi vida situaciones en las que he fallado en la medida que Dios te lo va mostrando no está tratando de que vivas en condenación lo que El quiere es liberarte de todo aquello, pero el punto de partida para eso es el ser honesta con Dios y decirle, sabes que mis prioridades estaban equivocadas o cuando mis hijos estaban pequeños no te busque de la forma en la que debía hacerlo, por lo que, que debes hacer, ve a los pies del Señor, se honesta con Él, confiésalo, te arrepientes y le dices, Señor por T u gracia me restaurarías? podrías traer orden y sentido a mi vida en estos momento, te entrego estas piezas este desastre y le dices Señor, solo tú puedes restaurar y renovarlo todo, y luego esperas en El Señor, sabes que Dios lidia con todo esto desde la eternidad la historia no se ha terminado.

Tengo amigas muy queridas lidiando con el reto de criar adolescentes, niños adultos y ellas esperan a que El Señor los ilumine y cambie sus corazones, Dios es capaz. Continúa clamando al Señor, dependiendo de Él, buscándolo llevando a cabo lo que solo un Gran Redentor Dios puede hacer.

Holly: Quiero animar también a aquellas madres que hoy pueden reconocer la mano de Dios en distintas áreas de su corazón al tiempo que Dios se lo señala y dice, mira esto pregúntale estas interrogantes.

¿Qué hice que no te agradara?

¿Qué puede haber hecho distinto?

¿De qué me tengo que arrepentir?

Date cuenta de que Dios no te va a dejar estancada y sin esperanzas, su deseo es cambiarte para que el próximo año no mires hacia atrás con la misma lamentación que has tenido este año, nunca es tarde para apropiarte de la Gracia de Dios por lo que si el año pasado fue horrible y fallaste en hacer lo que Dios te había llamado a hacer y Dios ahora te ha dado la oportunidad de verlo con claridad, Él puede redimirte cuando tomes decisiones el próximo año, por lo que mientras avanzas vas a poder mirar hacia atrás algún día y decir, por la Gracia de Dios esas cosas han cambiado en mi vida y no estoy en el mismo lugar en donde solía estar.

Nancy: Hemos hablado sobre la noble misión de la maternidad y de cómo nuestros corazones son moldeados para la eternidad al tiempo que pasamos el bastón de la verdad de generación en generación. Esta es una visión que estamos tratando de inculcarles a las madres para que sepan que lo que hacen es crucial y que deben buscar a Dios por ellas mismas. Hay aspectos elevados y nobles de la maternidad así como también hay aspectos en las practicas reales y no espirituales del ama de casa y de la vida cotidiana de una mujer de Dios en cualquier etapa en la que se encuentre. El mantener una casa así como tantas otras formas de servir a los demás podrían no parecer tener un grado espiritual significativo y hemos estado hablando de eso y del hecho de que esas cosas si tienen un significado espiritual.

Quiero pedirles que oren, y quiero invitar a nuestras oyentes a que se nos unan en oración. Algunas tienen hijos, y otras no. Pero mientras escuchaba, mi corazón está con las madres, y quiero ser una mujer que ora por los hijos de esas madres. Holly y Kim, tengo una carga especial por sus hijos, y por su caminar espiritual al seguir el legado de sus padres. Pero esto requiere de la gracia de Dios. ¿Así que podrías guiarnos en una oración por estas madres y por los hijos que están criando?

Holly: Padre, venimos ante ti con corazones agradecidos porque no nos has dejado solas en nuestros roles de ser madres. Padre, te agradezco por los hogares que tienen padres piadosos. Te ruego que nos convirtamos en esposas que escuchen a sus esposos, que ellos puedan indicarnos las cosas que necesitan de nuestra atención.

Padre, te pido por las madres que están criando sin un esposo piadoso en sus hogares, te pido Señor que tu traigas a otros a sus vidas para animarlas y ayudarlas. Te ruego Señor, que alientes los corazones de las mujeres solteras que están criando a sus hijos sin un padre, lo cual es un inmenso trabajo.

Padre, te pido por las mujeres que están luchando con la idea de maternidad. La maternidad es difícil, y en algunos días, es un trabajo muy, muy largo. Algunos días estamos tan cansadas, que no creemos que podremos dar el siguiente paso.

Padre, yo te ruego que nos infundas Tu gracia, Tu Fortaleza, y que nos concientices de que no tenemos en nosotras lo que se necesita, solo debemos correr hacia Ti. Tú estás dispuesto y eres capaz de darme la fuerza, la energía, los recursos y la mente para llevar a cabo este rol de una manera que te honre y te agrade.

Padre, yo oro por las solteras, y las más jóvenes. Señor, ¿podrías levantar un ejército poderoso de mujeres que comprendan Tu Palabra, que levanten los brazos de las madres a su alrededor, que oren por ellas, y que alienten a sus hijos, para que Señor, Tus propósitos se cumplan en esta generación? Te lo pedimos en el nombre de Cristo, amén

Carmen: Holly Elliff ha estado orando por las madres. Criar es una gran tarea. Hemos estado escuchando acerca del poder de un Dios amoroso que está dispuesto a ayudar a las madres que claman por su ayuda.

Necesitamos el aliento de parte de otras mujeres como Holly y de nuestra otra invitada, Kim Wagner. Necesitamos también el aliento de los maestros de la Biblia, como nuestra anfitriona, Nancy Leigh DeMoss. Esto es de lo que trata Tito 2, que las mujeres mayores instruyan a las más jóvenes.

Sumisión: ¿será esa una mala o una buena palabra? Lo veremos en el próximo programa de esta serie.

Visita nuestro sitio web, www.AvivaNuestrosCorazones.com para que puedas ser fortalecida con todos los recursos que encontrarás allí y que te servirán para animarte en el camino.

Acompáñanos en la próxima entrega de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Voces adicionales:

– Holly Elliff, en la voz de Mildred Pérez de Jiménez.

– Kim Wagner, en la voz de Elba Ordéix de Reyes.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

La paciencia

Martes 15 Septiembre


La paciencia (produce) prueba; y la prueba, esperanza.
Romanos 5:4

Os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará.
Hebreos 10:36-37

La paciencia

Todos los jardineros saben que las malas hierbas parece que siempre crecen más rápido que las buenas. Con paciencia hay que escarbar, sacar los brotes inútiles, podar, para al final obtener buenos resultados. La impaciencia no permite apreciar los encantos de un jardín o de un huerto. Después de haber sembrado es necesario esperar para disfrutar la belleza de las flores o una buena cosecha de frutas y verduras.

Muy a menudo, nuestro orgullo nos impide soportar las situaciones o las personas que son como un estorbo en nuestro camino. Nos gustaría que las cosas fueran en el sentido que hemos previsto, ¡y rápido! No nos tomamos el tiempo para esperar que los obstáculos desaparezcan.

Y yo, ¿he aprendido la paciencia?

¿Qué paciencia? La de la fe que deja a Dios el tiempo para actuar. Cuando confío en él, él interviene y a menudo da una solución mejor que todas las que yo hubiese podido obtener por mis propios medios. Al contrario, una reacción precipitada puede generar conflictos y producir efectos dolorosos para mí mismo y para los demás. En las situaciones difíciles, solo a través de la paciencia haré la voluntad de Dios.

Poniendo mi confianza en el Señor, con una actitud paciente, aprenderé a soportar las pruebas. Las mayores lecciones de la vida del cristiano a menudo son aprendidas en los días difíciles. La Biblia declara: “La prueba de vuestra fe produce paciencia” (Santiago 1:3). ¿Soy consciente de la paciencia que Dios, mi Padre, tiene conmigo?

Jeremías 48:1-27 – 2 Corintios 4 – Salmo 105:37-45 – Proverbios 23:13-14
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

32 – La promesa de Dios no ha fracasado | Romanos 9:6-13

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

32 – La promesa de Dios no ha fracasado | Romanos 9:6-13

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

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