¿A Dios le importa?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Dando una respuesta

¿A Dios le importa?

John Blanchard

Nota del editor: Este es el séptimo capítulo en la serie Dando una respuesta,publicada por Tabletalk Magazine. 

En un debate en la Universidad de Oxford en 1998, Peter Atkins, entonces profesor de química física en el Lincoln College de dicha universidad, se burló de los teístas por creer que “hay algo allá afuera, algo desconocido allá arriba, a lo que tenemos que doblegarnos en todo momento». Esta era su manera de reflejar su fuerte ateísmo y, años más tarde, cuando se le pidió en televisión que diera su punto de vista sobre la existencia o no de Dios, contestó: «Bueno, es bastante sencillo, no hay ninguno». La pregunta «¿A Dios le importa?» es un sinsentido para los que están de acuerdo con Atkins.

Los deístas son diferentes. Ellos creen en la existencia de Dios, pero afirman que después de que Él creó el mundo, se alejó de este. Ellos ven a Dios como un encargado de mantenimiento que delimita un campo de fútbol y pone los arcos, luego observa el partido desde las gradas, sin apoyar a ningún equipo y sin interés alguno en el resultado. Específicamente, ellos niegan que a Dios le importen nuestras debilidades y fracasos, y que alguna vez podamos orar por Su ayuda.

Cuando pensamos en la manera en que a veces tratamos a Dios, Su cuidado infalible por nosotros es ciertamente asombroso.

La Biblia pinta un cuadro muy diferente, y las primeras pinceladas se dejan ver muy temprano. Después de que nuestros primeros padres deliberadamente le dieron la espalda a Dios  y arruinaron su relación con Él, las primeras palabras que Dios le dice a Adán fueron: “¿Dónde estás?”. Como Dios es omnisciente (Él lo sabe todo), esta era una pregunta retórica. Dios estaba dando a los primeros pecadores del mundo la oportunidad de confesar sus pecados y buscar Su perdón. Cuando ellos se rehusaron, Dios los castigó justamente pero al mismo tiempo mostró Su amoroso cuidado por la humanidad caída al prometer que aunque un nuevo y arruinado orden mundial se había establecido, Él enviaría a un Redentor para rescatar al hombre de su autoinfligido desastre, una promesa cumplida por el Señor Jesucristo, quien “vino al mundo para salvar a los pecadores”. (1 Tim 1:15; ver Gn 3:15).

El cuidado de Dios por Su pueblo, como nación y como individuos, corre como un hilo de plata a través del registro bíblico de la historia de la humanidad. Él le asegura a uno de los salmistas: “Porque en mí ha puesto Su amor, yo entonces lo libraré; lo exaltaré, porque ha conocido mi nombre. Me invocará, y le responderé; yo estaré con él en la angustia; lo rescataré y lo honraré” (Sal 91:14-15).

Luego de que Dios rescatara milagrosamente a Su pueblo de la esclavitud en Egipto, ellos pasaron cuarenta años vagando por el desierto en su camino hacia la tierra prometida. A pesar de su frecuente rebelión, Dios proveyó para todas sus necesidades. Tiempo después se les recordó que: “Por cuarenta años el Señor tu Dios ha estado contigo; nada te ha faltado” (Dt 2:7). Como otro escritor dijo: “En su angustia clamaron al Señor, y Él los libró de sus aflicciones” (Sal 107:6).

Una y otra vez, individuos testificaron del cuidado infalible de Dios. Un creyente rico llamado Job, atravesó un trauma horrible, incluyendo la pérdida repentina de todo su ganado, la muerte de sus diez hijos en una tormenta violenta, enfermedades espantosas  y desfiguraciones que le dejaron irreconocible. Todo esto lo llevó a clamar: “Mi espíritu está quebrantado, mis días extinguidos, el sepulcro está preparado para mí” (Job 17:1). Sin embargo, a pesar de que su fe fue severamente sacudida, nunca la perdió, y reconoció ante Dios: “Vida y misericordia me has concedido, y tu cuidado ha guardado mi espíritu (Job 10:12).

Uno de los profetas de Dios aseguró a sus oyentes que: “el Señor de los ejércitos ha visitado Su rebaño” (Zac 10:3), y David, el rey de Israel, cuya vida tuvo serios altibajos, testificó: “el Señor es mi pastor, nada me faltará” (Sal 23:1).

Cuando pensamos en la manera en que a veces tratamos a Dios, Su cuidado infalible por nosotros es ciertamente asombroso. No es de extrañar que David pregunte: “¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes, y el hijo del hombre para que lo cuides?” (Sal 8:4). Nunca seremos capaces de comprender plenamente la respuesta a esta pregunta, pero la verdad a la que apunta debería animarnos a responder con gratitud a esta promesa: “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios… echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros” (1 Pe 5:6-7).

Una cosa más. La Biblia dice que la religión que es “pura y sin mácula delante de nuestro Dios y Padre” incluye cuidar a “los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones” (Stg 1:27). Esta es la descripción abreviada de la Biblia respecto a nuestra responsabilidad de ayudar a satisfacer las necesidades de los pobres, los desposeídos, los desfavorecidos, los enfermos, los discapacitados, los que se sienten solos, los vulnerables y muchos otros cuyas necesidades son mucho mayores que las nuestras. A Dios sí le importa, y a nosotros también debería importarnos.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
John Blanchard
John Blanchard

El Dr. John Blanchard es un predicador, profesor y apologista que vive en Banstead, Inglaterra. Es autor de varios libros, entre ellos Últimas preguntas y ¿Qué ha pasado con el infierno?

Valorando la pureza en un mundo hostil

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Mujeres sabias en un mundo salvaje

Aviva Nuestros Corazones

Oct 28 – Valorando la pureza en un mundo hostil

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/valorando-la-pureza-en-un-mundo-hostil/

Annamarie Sauter: Aquí con nosotras la autora y conferencista, Mary Kassian.

Mary Kassian: Amigas, nuestra relación con el Señor debe marcar una diferencia en la manera en que nosotras nos relacionamos con el género masculino. La conducta de las mujeres que profesan adorar a Dios es diferente a la conducta de aquellas que no lo hacen. Si profesamos adorar a Dios, damos la bienvenida a Su luz perseguidora sobre nuestras vidas. Le decimos, “Señor ilumina, muéstrame mi equivocación, dime donde estoy mal y en Tu amor, gracia y misericordia, corrígeme y dame la fortaleza y el coraje para hacer los cambios debidos”.

Annamarie: Has sintonizado Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: En el libro de Proverbios, encontramos un contraste de dos tipos de mujeres, la mujer sabia y la mujer necia. Esta semana en Aviva Nuestros Corazones, hemos estado escuchando el mensaje de mi buena amiga, autora y charlista, Mary Kassian, titulado “Mujeres sabias en un mundo salvaje».

Mary nos ha estado llevando a través de las características de la mujer necia de Proverbios capítulo 7. Y hemos visto como la manera de pensar y el estilo de vida de esa mujer es muy similar al pensamiento que abunda en el mundo de hoy en día.

Mary originalmente nos impartió ese mensaje en un taller durante la conferencia Mujer Verdadera 2008. Cuando planifiqué esas sesiones, no tenía ni idea de cuántas mujeres debía esperar que asistieran a ellas. En el intermedio de la conferencia y para nuestra sorpresa, vimos el viernes en la tarde que las mujeres no se fueron de compras, no se fueron a comer, se quedaron y escucharon estas sesiones y el salón estaba totalmente lleno. A pesar de los retos en la logística que la situación trajo, estuvimos muy animadas al ver el increíble deseo que estas mujeres tuvieron por saber lo que significa ser una Mujer Verdadera de Dios.

De hecho, unido a la conferencia Mujer Verdadera ha habido un énfasis en un cambio de corazón profundo y verdadero.

Hoy vamos a escuchar la parte final del mensaje, “Mujeres sabias en un mundo salvaje”. Ayer dejamos el tema cuando Mary hablaba de la pureza sexual, hoy lo retoma en ese mismo punto.

Mary: Número 15: Deseo. La mujer salvaje, la mujer descarriada piensa que el romance va a satisfacer el anhelo más profundo de su corazón. Esta es una de las mentiras más grandes de todas. Este versículo, “te busqué” esta mujer sale y busca el amor. Ella va y le hace una propuesta al joven, “Embriaguémonos de amor”. Ella solo quiere amor; ella quiere sentirse amada; ella solo quiere sentir.

¿Cuántas de nosotras, casadas, solteras, en todos los ámbitos, joven o anciana, sin importar cuáles son las experiencias de nuestras vidas, sienten un anhelo en sus corazones que pueden vislumbrar como un soplo cuando leen una buena novela o al respirar profundamente y sentir esa agitación en sus corazones diciendo, “Sí, yo quiero ser amada”?

Así que muchas de nosotras recurrimos al romance, y si estamos casadas, a veces recurrimos a esos libros donde hay romanticismo representado allí, o a las películas, o a lo que sea a lo que recurramos para tratar de alimentar nuestra hambre. Pero el Señor dice que una mujer sabia sabe y entiende que Cristo es su primer compromiso, que Jesucristo es el amante y el redentor de su alma. Él es el único hacia el cual todos estos deseos deben ser llevados. Ella sabe que todos estos anhelos revueltos, no se satisfacen por ninguna cosa terrenal o ningún hombre terrenal. Así que la dedicación de la mujer sabia es Cristo y el seguirlo.

Amigas, todas tenemos deseos. Todas tenemos anhelos. La mujer salvaje busca el satisfacerlos con los hombres. La mujer sabia busca satisfacerlos con Aquel por el que fuimos creadas.

Número 16: Moralidad. La mujer salvaje compromete normas y estándares y justifica el pecado. Así que ella dice, “Sí, mi marido está ausente. Él me deja sola todo el tiempo. De hecho, él no es bueno conmigo en lo absoluto”. Así que ella comienza a construir esta justificación para el pecado. Ella dice: “Es culpa de mi marido. Él no me da lo que necesito. Nunca debí haberme casado con él, fue un gran error. Mi esposo está ausente”. Así que pone en peligro sus normas, a través de la erosión. Ella las pone en peligro y justifica su pecado.

Una mujer sabia, por el contrario, se mantiene para el matrimonio y se mantiene en el matrimonio. Ella guarda la pureza y la santidad del lecho matrimonial, y no solo en sus acciones físicas, sino también en sus pensamientos y creencias, en lo que hace, en lo que observa y lo que ella entra en su cerebro. Hay una pureza y hay una fidelidad de mantener la confianza, mantener la lealtad, mantener la fe en su marido.

Escucha, tu marido no tiene que ser digno para que tú mantengas la fe en él. Cuando estás manteniendo la fe, estás manteniendo la fe a tu propio pacto, en el cual te comprometiste ante Dios. Así que muchas de nosotras justificamos nuestro pecado diciendo: “Él no es realmente el paquete por el cual yo firmé”.

Una mujer sabia es una mujer de convicciones muy muy fuertes, una mujer que, a pesar de todo, e incluso cuando le es doloroso y es difícil, dice: “Voy a hacer lo que es correcto y confiaré en Jesús”.

Número 17: Sexualidad. Mujeres salvajes utilizan el sexo como una arma o para su propia gratificación. Se nos dice en este pasaje que ella reduce al joven a un pedazo de pan. ¿Qué haces con un pedazo de pan? Lo comes — ¿no es así? Solo el deseo de tener ese muchacho. Así que ella seduce a los hombres jóvenes. Esto lo vemos en la mujer en este pasaje, que seduce a un hombre joven, pero ella también está usando este joven para castigar a su marido.

¿Cuántas de nosotras las mujeres casadas usamos el sexo como un arma en vez de entender que es un regalo grande, precioso, sagrado y santo? Un regalo que representa la unión de Cristo con su esposa. El sexo es algo sagrado y no debe ser utilizado como un arma.

Una mujer sabia es una mujer de convicciones muy muy fuertes, una mujer que, a pesar de todo, e incluso cuando le es doloroso y es difícil, dice: “Voy a hacer lo que es correcto y confiaré en Jesús”.

En Proverbios 7 se nos dice que una mujer sabia hace colchas o tapetes para su cama. ¡Sus camas son importantes muchachas!

Hace ya unos años atrás, sentí convicción sobre esto, porque recuerdo que cuando tenía trece años y aún tenía a mi padre le hice construirme algunos muebles para niña al estilo Francés-Provenzal y todavía era lo que prevalecía en mi habitación cuarenta años después. Soy muy práctica y no tengo una niña a quien dárselo y realmente nunca pensé que esto era algo para darle importancia. Y es importante. Yo soy la que organizo mi hogar. Yo soy la creadora de los espacios y los lugares que habitamos en nuestra casa. Yo transmito el mensaje para mi esposo de que entiendo que es un lugar santo un lugar sagrado, es algo con lo cual estoy comprometida, porque entiendo perfectamente de lo que se trata. No se trata de mí no se trata de él, se trata de algo muchísimo mayor.

No le causemos daño a los hombres. 1 Tesalonicense 4:4-6 habla de que le hacemos daño al hombre cuando interactuamos con ellos equivocadamente con respecto a nuestra sexualidad. Cuando le retenemos algo que debemos darle, o cuando damos algo que debemos de retener, así de esa manera le podemos hacer daño.

Ahora hablemos sobre: Valores (parte de la lista que distingue a la mujer salvaje). La mujer descarriada, la mujer salvaje ha adoptado valores mundanos. Se nos dice que ella tiene colchas de colores en su cama traídas de Egipto. El valor mundano de, “Sí, estoy abrazando la cultura de la cual Dios me sacó”. Esta es la imagen que quiere ser proyectada aquí. Esto no implica que vayamos a ir de tiendas y buscar cosas hechas en nuestro país y no en Egipto. La idea de Egipto es el lugar de esclavitud de donde Él nos ha sacado. No regreses allí en términos de tus valores, en términos de lo que vas a mantener como cosa preciada cerca de tu corazón, esa es la idea.

La Biblia nos dice que la mujer sabia valora lo que Dios valora, no con oro, perlas o vestimentas costosas. Todas esas cosas, siendo tan exquisitas como son, no son lo que primariamente ella valora en su corazón. Dedicación a Cristo es lo que la mujer sabia valora, y nos dice aquí, que cultiva el tipo de personalidad, comportamiento e interacción que sabe es de gran valor para Dios.

Edificación. La mujer salvaje destruye y descarta a los hombres. Ella es una aplastadora de masculinidad. El verso 26, dice que los derriba, y hay un sinnúmero que ya ha destruido, que ha destrozado.

La Biblia nos dice que la mujer piadosa no es una derrocadora de hombres. El corazón se me rompe cuando leo Proverbios, donde dice que la mujer sabia edifica su casa y que la necia la destruye, ¿con qué lo hace?, con sus propias manos. Como mujeres cristianas, estamos llamadas a respetar y honrar al género masculino en sentido general y no destruirles.

Una mujer sabia, una mujer piadosa respeta y honra a los hombres en sus palabras en sus actitudes y en su conducta. Se nos dice que ella le da a su esposo bien y no mal, todos los días de su vida. Amigas, cuando herimos a nuestros esposos, nosotros estamos hiriendo a nuestro hogar.

Se nos dice que su esposo es respetado porque ella lo edifica; ella lo hace crecer a los ojos de los demás. Ella es la única que conoce sus faltas, y aun así ella dice. “Okey, creo en ti hazlo querido, te apoyo totalmente, cuenta conmigo, tú puedes”.

Compromiso: La mujer rebelde, la mujer salvaje no puede mantener una relación. Ella ha cubierto una larga lista de hombres. Hay muchos en su vida, es una carretera a la muerte.

Se nos dice que la mujer piadosa, la mujer sabia, honra y guarda su compromiso todos los días de su vida y ella no se rinde ante el temor. Es algo que asusta, la sumisión es algo que nos atemoriza, ¿no es cierto? Nos atemoriza saber que si entregamos totalmente nuestras vidas, si no reclamamos nuestros derechos nos van a pisotear y a abusar. Permítanme decirles que hay límites piadosos y bíblicos y en las Escrituras tenemos guía que nos enseñan que si hay abuso en la relación o de estar sucediendo extorción o maldad, el precedente bíblico es que debemos de huir de la situación y luego procurar una reconciliación y sanación. No somos una alfombra para que nos pisen, debemos ser mujeres sabias, mujeres fuertes, mujeres que saben escoger, que toman decisiones, aún las que son difíciles, y no cedemos ante el temor. Un compromiso, una mujer de compromiso.

El punto final, es uno de contraste, es el corazón para Dios, y esto es lo que encuentro más interesante en este pasaje. Esta mujer, actúa como una prostituta; se viste como una prostituta, es descarada, sin embargo, ella es parte de una comunidad religiosa. Esta mujer hace ofrendas en comunidad. Ella acaba de traer una ofrenda. Acaba de salir de la iglesia. Esta mujer acaba de cumplir sus votos; ha cumplido con su obligación en términos de asistencia y conducta religiosa. Así es que aquí no se está hablando de una mujer que se ha dislocado y se ha vuelto salvaje, ella no es solo una mujer religiosa, no, es una mujer casada y religiosa.

Amigas, nuestra relación con el Señor necesita hacer una diferencia en la manera en que nos relacionamos con los hombres. La conducta de la mujer que profesa piedad y adoración a Dios es diferente a la conducta de la mujer que no lo hace. Si profesamos adorar a Dios, le damos la bienvenida a Su luz perseguidora en nuestras vidas, y le decimos, “Señor, iluminame. Muéstrame dónde estoy equivocada, y en Tu amor, gracia y misericordia, corrígeme y dame la fortaleza y el coraje de corregir lo que no esté bien”.

No siempre es fácil hacer esto, y particularmente en esta cultura. Algunos de estos conceptos que hemos mencionado están diametralmente opuestos a todo lo que el mundo nos ha enseñado. Pero aquí quiero decirles algo, hay un gran gozo en hacer lo correcto, en hacer justicia, aun sea tratando fuertemente, y Él quiere extenderte ese reto como mujer.

Hice una compilación de veintiuna preguntas. Aquí hay veintiún preguntas de belleza, y para cada una de estas preguntas, yo quiero que la consideren en sus corazones si la respuesta es, nunca, raras veces, ocasionalmente, a menudo, o habitualmente.

Número 1: ¿Te preocupa tu aspecto, tu aspecto físico? ¿Le das tú más importancia a lo que hay fuera, a la manera en que te ves, más de lo que te ocupas de tu ser interior?

Número 2: ¿Usas ropa reveladora, apretada? Me refiero a “ropa tipo spray de pintura” o tan pegada como tu piel. ¿Usas escotes y te aprietas la cintura? ¿Exhibes con orgullo tu cuerpo? ¿Tratas de que tu seducción sea lo que transpire en tu vestir? ¿Es este tu propósito cuando vistes?

Número 3: ¿Usas ropa descuidada, o desaliñada? ¿No procuras vestirte de manera femenina? ¿Descuidas tu apariencia, tu femineidad? En un punto de mi vida, el Señor me convenció a mí de esto.

Número 4: ¿Coqueteas? ¿Te dejas hacer notar por los prospectos masculinos? ¿Físicamente, te sientas en sus piernas, lo rodeas con tus brazos y piernas, te pegas a su cuerpo con el propósito de seducirlo?

Número 5: ¿Procuras ser un imán de hombres? ¿Frecuentas lugares con el propósito de atraer hombres? ¿Observas a todos los hombres que ves como un futuro prospecto? ¿Pasas la mayoría de tu tiempo haciendo nada en lugar de ocuparte de tu misión como creyente?

Número 6: ¿Cómo es tu nivel de agresividad con los hombres, eres agresiva? ¿Eres tú la que lo procuras? ¿Eres tú la que inicias el contacto, lo llamas, lo invitas, marcas tú el paso? Y para las casadas se puede agregar…. ¿la que fastidias?

Número 7: ¿Te colocas tú en situaciones potencialmente comprometedoras, lugares aislados, apartamentos, habitaciones, oficinas, dormitorios, hoteles, vacaciones, carros?

Número 8: ¿Manipulas o esquematizas tu relación con los hombres? ¿Orquestas las situaciones para manipular las cosas de manera que vayan como quieres? ¿Recurres al engaño o a la falsedad?

Número 9: ¿Tratas de seducirles verbalmente? ¿Eres sugestiva a en tu manera de hablar? ¿Alagas para manipular y tratas de suavizar tu tono o aún lo avergüenzas o lo haces sentir mal con el propósito de que él haga lo que quieres?

Número 10: ¿Tratas tú de monopolizar su tiempo? ¿Recientes el tiempo que él le da a otras relaciones u otras cosas que lo ocupan? ¿Le reclamas su atención? Este punto es más para solteras. Porque para los casados existe una necesidad de cultivar esa relación

Número 11: ¿Demandas que las cosas se hagan como quieres, a tu manera? ¿Pones mala cara (te entruñas), fastidias, o lo acosas hasta que por fin él cede?

Número 12: ¿Eres rebelde? ¿Tienes un espíritu inflexible e independiente? ¿Resistes el aporte u opinión de los hombres? ¿Eres terca como una mula, retrocedes o tomas represalias todas las veces que él trata de proveer liderazgo y dirección?

Amigas, muchas de las razones por las cuales ya nuestros hombres no nos proveen liderazgo es porque no se lo permitimos. Cuando ellos tratan de hacer la mínima cosa, los subestimamos o le restamos importancia porque consideramos que no llenan nuestras expectativas.

Número 13: ¿Denigras el papel de la mujer como esposa, madre y ama de casa? ¿Consideras que las actividades de ama de casa tales como cocinar, limpiar y hornear son menos que el ministerio o un empleo pagado?

Número 14: ¿Procuras, persigues y deseas más a un hombre de lo que tú deseas buscas y persigues a Cristo?

Número 15: ¿Te consume la meta de encontrar el perfecto novio, esposo perfecto o amante perfecto?

Número 16: ¿Estás distraída con pensamientos románticos? ¿Juegas con escenarios románticos en tu mente? ¿Te atrae el concepto del romance prohibido tal como el adulterio y las aventuras amorosas? ¿Procuras estimular tu romanticismo con libros, la televisión, revistas o películas?

Número 17: ¿Comprometes física o mentalmente los niveles de pureza sexual que Dios demanda? ¿Estás involucrada en expresiones de sexualidad de cualquier tipo fuera del matrimonio, o pensamientos de sexualidad fuera del matrimonio?

Número 18: ¿Utilizas el sexo como un arma para seducir o castigar? ¿Te le niegas a tu esposo, o dañas a otros hombres al incurrir en avances o actividades sexuales?

Número 19: ¿Llenas tu mente con valores mundanos, las sedas de Egipto? ¿Lees las revistas de mujeres sexy, novelas sensuales, programas de TV que comprometen los valores Cristo-céntricos? ¿Navegas por páginas de internet inapropiadas?

Amigas, lo que permitimos que entre… Nosotros tenemos un refrán con nuestros hijos. Tenemos esta cancioncita que dice: “BAEN, BASA, BAEN, BASA. – basura entra, basura sale, basura entra, basura sale”. Si tu mente está llena de basura, entonces esa basura es lo que va a salir en tu vida. Podrás preguntarte en un momento … “¡Oh! ¿Pero y de dónde eso salió ?” Pero, saben, basura entra, basura sale.

Número 20: ¿Has estado involucrada en un hilo continuo de relaciones? ¿Has entregado tu corazón con frecuencia?

Cuiden sus corazones, chicas, cuiden sus corazones. No se lo entreguen a la persona equivocada, en la manera equivocada, en el tiempo equivocado. Es lo más precioso que tienen. Guárdenlo.

Número 21: ¿Usas y descartas a los hombres, o te usan y te descartan ellos a ti? ¿Apabullas al género masculino? ¿Te burlas, los desprecias, los rebajas? ¿Usas chistes sarcásticos sobre ellos? ¿Los paras en seco? Y aquí está la clave: ¿Eres diferente en como respetas e interactuas con los hombres a como lo hacen las mujeres no redimidas que te rodean?

El Señor nos está llamando a ser mujeres sabias, y de la única manera que quiere que seamos salvajes es por Él, para Él y para Su gloria. Así es que amigas, todas nos quedamos corta en estas cosas de muchas y variadas formas. El Señor nos hace un reto, Él nos reta a ver nuestras vidas como mujeres y decir, “Sí, Señor, yo quiero ser una mujer que sea completamente tuya, y yo quiero reflejar Tu gloria”.

Al ver toda esta audiencia, mi corazón está cargado porque sé que el Señor le ha dado convicción a muchas en muchos aspectos. Y yo sé que algunas de ustedes en el pasado han hecho decisiones pobres, han caminado por sendas no muy buenas. Pero aun hay quebrantamiento, sanación y arrepentimiento que tiene que suceder en nuestras vidas. Yo creo que el Espíritu del Señor está aquí para darnos fuerza y poder de convicción; convicción desde Su gran amor por nosotras no una convicción condenatoria sino una convicción que nos rete a ser mujeres que logren hacerlo bien y no sean débiles.

Padre Celestial, yo te pido por las mujeres que hoy están aquí, que se han tragado el hilo de pescar del anzuelo del mundo. Padre, yo te pido por esas mujeres que tienen que venir y arreglar sus cuentas contigo en términos de su actitud como mujeres, sus actitudes con sus maridos, sus actitudes hacia los hombres en sentido general.

Espíritu Santo, ven y danos consejo, guía y convicción. Tú fuerza y la certeza que nos das es nuestro coraje. Al arrodillarnos ante Ti, que tengamos el coraje de hacerlo levantando nuestros pañuelos blancos de rendición y digamos, “Sí, Señor”. En el nombre de Jesús, amén, amén.

Nancy: Espero que no hayan escuchado este mensaje como simples espectadoras, sino que a medida que Mary oraba, que hayamos orado con ella, y que lo que ella dijo exprese también el deseo de nuestros corazones, de ondear ese pañuelo blanco de rendición y decir, “Sí, Señor”. Como sea que esto luzca, lo que sea que implique, que quieras tú ser Su mujer verdadera y sabia, una mujer que refleje la belleza, el corazón, el carácter y el espíritu del Señor en este mundo salvaje.

Hemos estado escuchando hoy un mensaje por Mary Kassian, sobre las características de la mujer necia de Proverbios capítulo 7. Es muy fácil levantar el dedo acusador y ver esas características en las mujeres a nuestro alrededor. Yo no puedo menos que creer que el Espíritu de Dios nos está hablando a muchas de nosotras hoy mostrándonos que nosotras tenemos algunas de esas características de esa mujer salvaje dentro de nuestros propios corazones.

Quizás el Señor te ha estado hablando sobre tu falta de discreción, o tu falta de modestia o la falta de pureza moral. Puede que estés en una relación donde estés jugando con fuego, quizás en tu lugar de trabajo, o en el internet, quizás es una relación secreta, o un pecado secreto, tu vida interior tu vida de pensamiento, y el Señor te haya dado convicción.

Permíteme animarte a tomar el camino de la humildad y del arrepentimiento, el estar dispuesta a doblar tus rodillas delante del Señor y decir, “Lávame; límpiame».

Mary habla más en su libro sobre esta transformación “Mujeres sabias en un mundo salvaje”, lo que implica darle las espaldas a ser una mujer salvaje y convertirte en una sabia. Este es un libro fabuloso. Es convincente; es desafiante, es perspicaz. Es uno de esos libros que me hubiera gustado escribir. Está tan repleto de sabiduría bíblica y de pautas para mujeres de cualquier edad, mujeres en cualquier estación de la vida. Un gran recurso en particular para mujeres jóvenes, mujeres universitarias de veinte y treinta años, quienes están conciliando y lidiando el saber cómo ser esa mujer sabia de Dios en medio de la cultura de hoy.

Annamarie: Te animamos a adquirir una copia de este libro en inglés si es factible para ti hacerlo. Muchas mujeres jóvenes se han visto confrontadas e inspiradas a crecer en sabiduría para poder navegar de manera segura en este mundo salvaje.

Cuán agradecidas nos sentimos por la forma como Dios usa las verdades de Su Palabra para traer aliento, esperanza y gracia a las vidas de las personas que la necesitan. Cada oyente tiene una historia particular y los programas contribuyen a fortalecerles y ministrarles en las diversas situaciones.

Este ministerio se hace una realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente. Visita AvivaNuestrosCorazones.com si deseas ser parte de lo que Dios está haciendo al apoyarnos económicamente.

Este ministerio se hace realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente. Visita AvivaNuestrosCorazones.com si deseas ser parte de lo que Dios está haciendo, al apoyarnos económicamente.

En este mundo tendremos tribulación — eso es lo que se nos ha prometido como hijos de Dios. ¿Alguna vez has sentido como si estuvieras atravesando una gran tormenta en el mar? ¿Piensas que nunca llegarás a tierra firme? Nancy nos comparte de los salmos para ofrecernos aliento y esperanza para las tormentas de la vida, mientras aprendemos a depositar nuestra confianza exclusivamente en Dios. Eso será mañana aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Esperamos que puedas acompañarnos.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministires.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Música: Mujer Virtuosa, Nehemiah Guevara, Mujer Virtuosa – Single ℗ 2010 Nehemiah Guevara

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Mi corazón entona la canción

Martes 22 Diciembre

¡Oh Señor, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra ! Has puesto tu gloria sobre los cielos.Salmo 8 : 1

¡Cuán grande es tu bondad… para los que… esperan en ti !Salmo 31 : 19

Señor mi DiosSeñor mi Dios, al contemplar los cielosEl firmamento y las estrellas milAl oír tu voz en los potentes truenosY ver brillar el sol en su cenit.

Coro : Mi corazón entona la canción

Cuán grande es él, cuán grande es él.Al recorrer los montes y los vallesY ver las bellas flores al pasarAl escuchar el canto de las avesY el murmurar del claro manantial.Cuando recuerdo del amor divinoQue desde el cielo al Salvador envióAquel Jesús que por salvarme vinoEn una cruz sufrió por mí murió.Cuando el Señor me llame a su presenciaAl dulce hogar, al cielo de esplendorLe adoraré cantando la grandezaDe su poder y su infinito amor.

“Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo : ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites ? Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos ; todo lo pusiste debajo de sus pies : ovejas y bueyes, todo ello, y asimismo las bestias del campo, las aves de los cielos y los peces del mar ; todo cuanto pasa por los senderos del mar. ¡Oh… Señor nuestro, cuán grande es tu nombre en toda la tierra !” (Salmo 8 : 3-9).

Jueces 13 – Apocalipsis 15 – Salmo 145 : 14-21 – Proverbios 30 : 17© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Viviendo en un Mundo Paradójico – 13/14

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Eclesiastés

13/14 – Viviendo en un Mundo Paradójico

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org

El nacimiento del Anciano de Días

Soldados de Jesucristo

Diciembre 21

Solid Joys en Español

El nacimiento del Anciano de Días

John Piper

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El Cielo – 73

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

73 – «El Cielo»

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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¿Es Dios injusto?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Dando una respuesta

¿Es Dios injusto?

Jared Oliphint

Nota del editor: Este es el sexto capítulo en la serie Dando una respuesta, publicada por Tabletalk Magazine.

La frase debió haber dado vueltas una y otra vez en la mente de Adán luego de haber mordido el fruto prohibido: “El día que de él comieres ciertamente morirás” (Gn 2:17). Este fue el día que comió de él, así que este era el día en el que él ciertamente moriría. No puedo imaginar el terror que sintió Adán mientras cosía algunas hojas de higuera como ropa improvisada. Adán tenía los días contados antes de su inevitable castigo; el día del juicio había llegado.

Aunque Dios introdujo la justicia terrenal ese día, también refrenó todo el peso de Su juicio y le concedió a Adán y al ahora mundo pecaminoso, una sentencia retardada. Su misericordioso retraso de juicio final estableció un compasivo pero a veces frustrante patrón para nuestra batalla entre el pecado y la justicia; no toda la maldad terrenal verá una justa respuesta terrenal. 

El Viernes Santo arruina cada intento simplista de abordar la justicia de Dios.

A medida que Dios retenía la muerte inmediata cuando Adán tragó esa primera mordida del fruto prohibido, también les mostraba dos nuevas ideas: la gracia y la misericordia. Lo opuesto a la justicia es la injusticia, pero el complemento de la justicia es la misericordia. Tanto la justicia como la misericordia fluyen del buen carácter de Dios, y en el día en que la creación necesitaba de la misericordia para sobrevivir, Dios prometió un Salvador (Gn 3:15). 

Pero ¿cómo conocemos el carácter de Dios? Cuando los escépticos apuntan al mundo y declaran que las cosas no son como deberían ser, los creyentes pueden exclamar un enérgico “¡Amén!” Pero cuando el escéptico entonces señala y acusa a Dios de injusticia y maldad, el escéptico y el creyente deben separarse doctrinalmente. 

Pocos escépticos afirman simultáneamente que (1) “Dios existe” y (2) “el dios en el que genuinamente creo es injusto”. Las acusaciones típicamente vienen de aquellos que esperan exponer un conflicto entre la existencia de Dios y las tragedias injustas, sin embargo, existe una diferencia esencial entre la responsabilidad del hombre bajo la ley de Dios y la relación de Dios con las leyes que Él crea y revela. Las leyes creadas son divinamente forjadas para circunstancias particulares, terrenales y algunas veces temporales. Dios no se hace responsable ante una “ley” suprema separada de Su naturaleza. El escéptico que hace a Dios responsable de las leyes que Él creó malentiende fatalmente la relación Creador-criatura.

¿Y qué del escéptico que ve injusticias en la Biblia? ¿Cómo la naturaleza perfecta y justa de Dios armoniza con todo tipo de historias y eventos en la Escritura donde el pueblo de Dios, y aun Dios mismo, parece que aprueba u ordena las injusticias?

El Antiguo Testamento desvela el acto número 1 de la batalla por la justicia suprema. Debido a que el día de juicio fue pospuesto después del Edén, la injusticia a menudo prospera. Dios solo arrojó sombras temporales y terrenales del juicio pendiente y final. Compara las narrativas de conquista en Josué con cualquier capítulo de Apocalipsis. Josué suena tímido comparado a los dragones, bestias y fuego del Apocalipsis. Aunque el Apocalipsis entrega su mensaje por medio a símbolos velados e imágenes fantásticas, el mensaje no es solo para dar un espectáculo: el mundo se acabará violentamente. Antes de su final, el pueblo del pacto de Dios clama para que Él ponga fin a las injusticias que incluyen traición, esclavitud, exilio y muerte. No puedes leer los Salmos sin hacer eco de lo que los santos del Antiguo Testamento sintieron: “¿Serán respondidos mis clamores?”. 

Alguien sí respondió. Pero la liberación definitiva de la injusticia se desarrollaría en una historia de dos partes (Jn 12:31Ap 14:7). Al centro, encontramos a Cristo en un monte; el segundo Adán, esperando en un huerto diferente (Getsemaní) en agonía anticipada por el juicio inmerecido que inevitablemente vendría de Su Padre (Lc 22:44). De todas las injusticias, la mayor y por mucho, tomó lugar en ese intercambio misterioso: día de juicio derramado sobre Cristo mientras Él compraba la gloria final para una nueva creación. El Viernes Santo arruina cada intento simplista de abordar la justicia de Dios. Ese día, la cruz de madera llevó a un clímax el cumplimiento de la promesa misericordiosa de Dios al primer Adán (Gn 3:15). 

Tres días más tarde, la resurrección de Cristo sentenció a la muerte y al diablo a la pena capital. Pablo le llamó a esa resurrección inaugural las “primicias” para los creyentes (1 Co 15:20-23). Si Cristo es las primicias [primer fruto], nosotros somos los “proximicios” [próximos frutos], esperando unirnos a la cosecha de resurrección al final de esta fase de la historia. 

Cristo nunca minimizó la realidad del injusto aguijón de la muerte (Jn 11:35-38), sino que sabiendo cómo culminaría Su dramática historia, ofrece el consuelo que soporta las injusticias temporales. Nuestra resurrección inevitable y nuestro nuevo hogar en los cielos nuevos y la tierra nueva, al fin redimirán esa primera y vieja injusticia en esta vieja tierra. Por ahora, la injusticia invade y permea el aire terrenal que respiramos. El sufrimiento y la tragedia deben ser tomados seriamente y manejados con sensibilidad y cuidado pastoral. Sin embargo, no encontraremos soluciones finales —ni nuestra esperanza final— en la tierra. El descanso final de la injusticia se hallará en un nuevo y eterno hogar. Repetimos “¿Hasta cuándo, oh SEÑOR?” mientras sabemos que nuestro Salvador justo y misericordioso construye nuestro nuevo hogar aun en el presente (Jn 14:3) para el acto final en ese día final.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Jared Oliphint
Jared Oliphint

Jared S. Oliphint es estudiante de doctorado en filosofía en la A&M University de Texas y estudiante de maestría en el Westminster Theological Seminary de Filadelfia.

Gran gozo en la justicia

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Mujeres sabias en un mundo salvaje

Aviva Nuestros Corazones

Oct 27 – Gran gozo en la justicia

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/gran-gozo-en-la-justicia/

Annamarie Sauter: Mary Kassian dice que se necesita mucha fuerza para tomar decisiones sabias.

Mary Kassian: Una mujer sabia es una mujer de convicciones muy muy fuertes. Es una mujer que a pesar de todo, e incluso cuando le es doloroso y difícil, dice: «Voy a hacer lo que es correcto y confiaré en Jesús».

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: A través de los años Dios ha usado a Mary Kassian para ayudarme a obtener una mejor comprensión de la historia y la filosofía del feminismo. Hace unos años atrás, Mary fue la autora de un libro titulado, “El error feminista” (The Feminist Mistake).

La primera vez que leí este libro fue a finales de los años noventa. Es parte de lo que el Señor usó en gran manera en mi vida para ayudarme a concebir la visión y tener la carga de un nuevo programa de radio que con el tiempo se convirtió en Aviva Nuestros Corazones. Así que me siento en deuda con Mary por ayudarme a comprender todo esto mejor.

Luego cuando lanzamos la primera conferencia de Mujer Verdadera en el año 2008, Mary estuvo con nosotras en ese evento. En uno de esos talleres en esa conferencia, Mary habló sobre las tentaciones que enfrentan las mujeres en nuestro día y en nuestra era. Mary describe lo que ha llegado a ser conocido como «Mujeres volviéndose salvajes». Pero no solo como un fenómeno en el mundo de hoy, sino como un problema del cual la Escritura habla en Proverbios capítulo 7.

En esta charla Mary trata sobre algunos de estos temas de una manera bastante simple y sincera al describirnos algunas de las características de una mujer salvaje, en contraposición a las de una mujer sabia. Así que, si tienes niños pequeños contigo, quizás quieras mantenerlos ocupados mientras escuchas este mensaje.

Estamos a punto de escuchar la segunda parte de un mensaje de Mary Kassian que empezamos a escuchar ayer. Ella nos está mostrando algunas características de una mujer sabia que contrastan con una mujer salvaje. Aquí está Mary.

Mary Kassian: Las mujeres sí tienen poder, solo en términos de seducir a los hombres. Todas sabemos lo que significa intentar ser descarada, intentar ser atrevida, ser la que toma la iniciativa de acercamiento.

Número 5: Tiempo y energía. La mujer salvaje se la pasa en lugares en los que podría atraer a hombres. Ella está al acecho. Se nos dice en el pasaje que está en las plazas de las calles; que está en cada esquina, en los lugares públicos, los lugares en los que va a estar fuera como cebo para mirar, para buscar y atrapar a los hombres.

La mujer sabia, por otro lado, está ocupada con la misión personal, no en capturar a los hombres. Ella está ocupada con buenas obras. Ella no come el pan de balde. Sus brazos están para los pobres, sus manos para el menesteroso.

Yo estaba hablando con uno de mis hijos acerca de la mujer que un día iba a encontrar y con la que se casaría. Le dije: “Cuando encuentres a esta mujer, no va a estar allí sin nada que hacer y poniéndose a sí misma en lugares para encontrarte. Esta mujer va a ser una mujer de misión. Ella tendrá la misión y el propósito para el Reino de Dios”.

Muchas de nuestras jóvenes hoy en día están inactivas en el Reino de Dios, están perdiendo el tiempo. Simplemente todo su propósito es salir a capturar a un hombre, porque piensan que eso es lo que va a satisfacerlas. Pero como hemos hablado esta mañana, no hay un hombre sobre la faz de la tierra que vaya a satisfacer tus necesidades. Ni uno. Ahora, si el Señor te bendice con una gran relación, eso es una cosa maravillosa y hermosa.

Brent y yo hemos estado casados ​​por veinticinco años y es la relación más rica y más hermosa con la que cualquier mujer podría soñar desde una perspectiva terrenal. Pero aun así, él no es el que en última instancia, satisface mis necesidades. Es el Señor Jesucristo, que me da mi identidad, mi confianza en lo que soy. Tengo que ocuparme de las cosas del Señor, al igual que todas ustedes.

En este momento solo me voy a dirigir a las mujeres jóvenes no casadas, las que son solteras. ¿Qué es eso de que mujeres cristianas estén saliendo a los bares? No entiendo eso. Tú puedes llamarme anticuada; podrías decir que estoy fuera de la realidad, pero en mi mente, tú estás permitiéndote esos momentos de estar al acecho en la esquina de la calle, en cada esquina, por ahí, dando una señal. Tratando de tener el tipo de mentalidad masculina que la Escritura dice que no deberías tener.

Número 6: Búsqueda. Tengo que hacer una confesión. Había una chica que llamaba a mi hijo menor. Esto fue antes de los teléfonos celulares. Ella estaba llamando y llamando y llamando y llamando y yo solo ejercité mi autoridad parental, llamé a la compañía telefónica y pedí que bloquearan su número.

Antes de hacer eso, intenté otra táctica. Le dije: “Voy a tomar tu mensaje. Sí, él está sentado allí en el sofá, pero voy a tomar tu mensaje y él te llamará de vuelta”. Pero a las jóvenes hoy en día se les enseña que ellas pueden ser las iniciadoras en una relación, que en realidad no importa. “Tú debes ir por lo que tú quieres. Si ves a un chico que deseas, ve por él, búscalo, persíguelo”.

Déjame te cuento lo que esto hace. Lo he visto una y otra vez, que son mujeres las que han hecho esto, son las que han conseguido al chico y las que iniciaron la relación. Ellas le llaman por teléfono, lo buscan, lo persiguen, consiguen la boda corriendo y están en control de la relación. Cinco, diez años después, ellas lo odian porque es un adicto a la televisión. Están cansadas ​​de hacer de todo y manejar la casa y tener un hombre que es pasivo o pasivo-agresivo.

La forma en la que buscas noviazgo se convierte en la forma en la que te relacionas cuando te casas. La forma en que te relacionas con los hombres en general establece las pautas para tu matrimonio. Son importantes los patrones que estableces y cómo te relacionas y se nos dice en las Escrituras que esa mujer, la mujer salvaje, es la mujer que sale, que se apodera de él, la mujer que lo busca y se aprovecha de él.

En cambio, la mujer sabia es la mujer que se lo gana con una conducta pura y santa, ella ganó a su marido. Sara respetaba a Abraham como amo. En otras palabras, hay una reverencia y una pureza y un “yo no voy a salir a conseguir, yo voy a ser un premio que vale la pena conseguir. Yo voy a ser una mujer de Dios, y ser digna de buscar, porque Dios lo dice”.

Es como la santidad, la relación y el cuadro entero de Cristo buscando a Su Iglesia. Si estamos hablando de un hombre y una mujer siendo como una mini-imagen de la relación entre Cristo y la Iglesia y además, una relación inter-trinitaria, donde aprendemos mucho sobre Dios, porque hombres y mujeres han sido creados a su imagen. Si ese es el caso, entonces esto verdaderamente importa.

Las mujeres de Dios saben cómo tener ese dulce y suave espíritu, saben que la pureza y la santidad dicen: “Yo confío en Dios. Yo no tengo que ir a buscar y estar a cargo. Dios está a cargo, y puedo confiar mi vida misma a Él”.

Número 7: Decencia. Recuerden que estamos hablando de los puntos que distinguen a una mujer salvaje de una mujer sabia. Una mujer salvaje se pone a si misma en situaciones potencialmente comprometedoras. Vemos en este pasaje que ella sale en la oscuridad de la noche. “Cariño, ¿qué haces afuera en la noche oscura? ¿Para que lo estás invitando a tu casa?”.

Ahora, cuando le ministro a mujeres universitarias, a las que se visten seductoramente; las que inician; van tras el chico; dejan que venga a sus apartamentos y luego se lamentan diciendo: «No me respetó». cuando él no puede controlarse a sí mismo. No sean tontas. Decencia, lo que es propio, bueno y adecuado. Es importante.

Es una gran novedad en este momento que se puede tener un compañero de habitación del sexo opuesto. ¡Eso no es correcto! ¡No está bien! No es honorable.

La Biblia dice que la mujer sabia se mantiene alejada de las situaciones potencialmente comprometedoras; que ella es una mujer de decencia; ella entiende que lo que es correcto, es bueno y que incluso evita la apariencia del mal.

Mi mamá no me dejaba salir en un carro al lago con un chico. Pensaba que solo estaba siendo, ya sabes, muy maternal. Algunas de ustedes pueden pensar que estoy siendo maternal en este momento, pero yo no lo creo. Creo que estoy siendo bíblica.

Una mujer sabia se mantiene alejada de las situaciones potencialmente comprometedoras. Ella es digna de respeto. Yo respeto quien soy, respeto cómo Dios me creó para que fuera, me respeto lo suficiente para ni siquiera acercarme un poquito al límite. Puedes pensar que soy anticuada, pero yo elijo, porque no soy una cobarde y débil, elijo estar de pie contra el mundo y hacer lo que es correcto y no le daré ninguna oportunidad al enemigo.

Y chicas, eso es lo que estamos haciendo cuando nos ponemos en situaciones potencialmente comprometedoras. Si estamos en un negocio, trabajamos en una oficina, y salimos solas para el almuerzo con un chico, no es apropiado. Si voy en un viaje de negocios y salgo con un colega masculino, solo él y yo para tomar un café, no es apropiado. No está bien. Eso deshonra al Señor; deshonra a mi marido, y le estoy dando al enemigo una oportunidad. ¡Es solo una erosión! ¡No viene como una gran caída! Por lo general, es poco a poco como el enemigo avanza sobre nuestro territorio.

Número 8: Influencia. Una mujer salvaje es manipuladora e intrigante. El versículo 10 nos dice que ella tiene un corazón astuto, así que trata de armar un complot. Ella trata de escribir el guión y manipular para conseguir lo que quiere. Esto ocurre antes del matrimonio, y esto sucede también después del matrimonio. Esta astucia de corazón, para manipular a nuestros muchachos.

Una mujer sabia, por otro lado, evita el engaño, la astucia y la manipulación. Se nos dice que las mujeres sabias no son chismosas y no son entrometidas. Ahora las mujeres son bastante buenas en esto, ¿no es así? Podemos bailar en la cabeza de un hombre, y él ni siquiera darse cuenta. Pero, ¿cómo honramos a Dios cuando buscamos manipular? Nosotras no le honramos.

Eso nos lleva al punto número 9: nuestros hábitos al hablar. Una mujer imprudente, no sabia, habla halagando, seduciendo, manipulando, o tal vez llorando, suplicando o quejándose. El pasaje dice palabras seductoras, palabras persuasivas, diciendo cosas que no deberían ser dichas; mientras que la Escritura nos dice que una mujer sabia es sensata y prudente con sus palabras. Ella influye incluso sin palabras, se nos dice en el pasaje. Ella habla con sabiduría, y ella no habla maliciosamente.

Nuestros hábitos al hablar son importantes, y podemos honrar nuestro diseño de la forma en que Dios nos ha creado cuando lo honramos con nuestra boca.

Número 10: La prominencia. Se nos dice que la mujer salvaje es egocéntrica, que clama por atención. Ella es ruidosa — yo, yo, yo, yo, yo, yo, yo — se trata de mí; se trata de mis necesidades, de lo que yo quiero. Se trata de que no me siento satisfecha. Se trata de que necesito atención; necesito esto; necesito aquello. Es una mujer que reclama; mientras que una mujer sabia es alguien centrada en los demás. Ella no está centrada en sí misma, está enfocada en los demás, y ella está feliz de servir.

La Biblia dice que una mujer sabia da comida a su familia, porciones para sus criadas; su marido toma su asiento en la puerta de la ciudad, y ella tiene un espíritu manso. Ella está de acuerdo con eso (ver Proverbios 31). ¡Uf! ¡Ouch! ¡Que difícil! Porque se nos ha enseñado en nuestra cultura que: «Mujer, si tú eres igual a los hombres, entonces debes tomar tu lugar en las puertas de la ciudad, eso es por lo que debes luchar, y él debe estar allí ayudándote para que lo logres».

Esa es la sabiduría del mundo. Pero la Biblia dice que una mujer sabia no clama por prominencia para sí misma.

Solo tienes que pensar en las Escrituras y las palabras que se nos enseñan acerca de Cristo, «el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre» (Filipenses 2:6-9).

Mira, la semejanza de Cristo significa que no buscamos nuestra propia prominencia, que tenemos un espíritu manso, que estamos bien cuando no estamos en frente y en el centro. Eso es perfectamente normal.

David dice: «Prefiero estar en el umbral de la casa de mi Dios que morar en las tiendas de impiedad» (Salmo 84:10).

Cuando somos mujeres sabias, asumimos el carácter de Cristo, y también tomamos una disposición piadosa.

Número 11: Se nos dice que una mujer salvaje es exigente. Ella quiere controlar e insistir en su propia manera. Este punto viene de la mano con el anterior, que ella es ruidosa. Por otro lado, la mujer sabia tiene esa gentil disposición que remite a otros. Ella tiene un espíritu afable y apacible. El pasaje dice: «Esto es precioso a los ojos de Dios».

Se nos enseña en nuestra cultura que tener un espíritu manso y apacible es despreciable. Se nos enseña que eso es lo más bajo en el rango y no debemos tener un espíritu afable y apacible. Por el contrario, deberíamos ser agresivas; deberíamos ser fuertes; deberíamos ser exigentes; deberíamos estar clamando, y que podemos tener una actitud que diga: «Mírenme, aquí estoy».

Una mujer sabia tiene la disposición, una actitud respetuosa y honorable a los demás.

Número 12: Honor. Una mujer salvaje es atrevida (insolente), independiente y rebelde. Ella se resiste a seguir. Creo que realmente es una tendencia pecaminosa que todas tenemos como mujeres, ¿no es así?. Comenzó desde el principio, y es algo con lo que luchamos. Yo lo lucho en mi espíritu. A veces pienso que el proseguir en esto es algo muy humillante, pero no lo es, al contrario, es algo muy piadoso. Es algo que hacen las mujeres que están eligiendo deliberadamente a Cristo. Eso es lo que enseña la Escritura.

Número 13: Prioridades. Prioridades equivocadas. Una mujer rebelde, una mujer que es salvaje y está fuera de control tiene las prioridades equivocadas, desprecia sus responsabilidades. Dice en el versículo 11 que nunca se queda en casa. Ella tiene todas sus prioridades al revés. Tal vez ella sale y persigue una carrera por encima de su familia o tal vez para la auto-realización, o las amigas, o lo que sea, las prioridades de alguna manera están todas mezcladas.

La Escritura nos dice que una mujer sabia tiene prioridades piadosas, y ella cumple con alegría sus responsabilidades. Habla de velar por los asuntos de su familia.

Amigas, ustedes son el barómetro de su hogar. En mi casa, yo soy la que se da cuenta cuando las cosas están fuera del orden espiritual mucho antes de que mi marido se de cuenta. Él me ha dado el discernimiento como mujer para saber, “hay algo que no está bien en la vida de este muchacho”, o “simplemente no nos estamos conectando ahora en nuestro matrimonio”. Dios me da un ojo, un ojo vigilante para mi hogar, y para mi familia.

Dice que a las mujeres se les da esa responsabilidad. A los hombres se les ha dado la responsabilidad de dirigir, proteger y proveer, pero las mujeres son las que nutren y las guardianes del hogar. El Señor no nos da una lista de qué hacer y qué no hacer. El Señor en las Escrituras, (algunas pueden criticarme por esto) pero la Escritura no dice: “Nunca jamás salgas de la casa”.

La realidad de este milenio es que las mujeres van a trabajar, tal vez, en algún momento. Y sin embargo siempre, en primer lugar y con entendimiento debes tomar esas decisiones con tu marido y de acuerdo a las prioridades de ambos. Teniendo prioridades que son prioridades piadosas y poder decir «NO» cuando tu corazón siente la necesidad de pensar en: «Oh, yo podría conseguir más dinero o ser más auto-realizada o conseguir esa promoción». Quizá sea el momento de decir, «NO», porque tus prioridades demandan que te encuentres más en tu hogar para estar con tus hijos.

¿Cómo es que caímos en la trampa de creer que eso es algo deshonroso de hacer? Esa es la cosa más importante que podemos hacer, para elevar a la próxima generación y para impartir valores piadosos. Tenemos toda una generación de niños que crecieron sin mamás y papás porque sus padres tuvieron sus prioridades equivocadas.

Número 14: Contentamiento. La mujer salvaje está descontenta. Ella siempre está buscando una nueva emoción. Dice que sus pies no permanecen en casa, versículo 11 — pies errantes. En el versículo 18, ella le hace una propuesta al muchacho, “vamos a deleitarnos”. Ella siempre está buscando algo nuevo para llenar ese gran vacío, ese anhelo. Solo necesita una nueva sensación, una nueva emoción de algún tipo. Ella no está contenta con lo que tiene.

La Biblia dice que el contentamiento es un signo de la piedad, que la mujer que es sabia está contenta, y ella confía en el plan de Dios y en su provisión. Dice de mujeres sabias del pasado que pusieron su esperanza en Dios, estas mujeres de Dios, pueden reírse de los días por venir porque hay contentamiento. No hay afán y ni descontento con la vida tal como es.

Ahora, hay un descontento santo que el Señor quiere que nosotras tengamos. Es aquel en el que estamos continuamente tratando de conocerlo mejor, no estamos conformes, queremos conocer mejor sus caminos y no conformarnos y decir, «oh, todos estamos bien». Pero el “contentamiento” que nos hace rebelarnos, o quejarnos, ser amargadas, fastidiar, o sobrepasar el limite de nuestras tarjetas de crédito, o el hacer todas esas cosas que hacen las mujeres para llenar ese vacío — esa es la clase de descontento del que el Señor está hablando aquí.

Número 15: Deseo. La mujer salvaje, la mujer descarriada piensa que el romance va a satisfacer el anhelo más profundo de su corazón. Esta es una de las mentiras más grandes de todas. Este versículo, “te busqué” esta mujer sale y busca el amor. Ella va y le hace una propuesta al joven, “embriaguémonos de amor”. Ella solo quiere amor; ella quiere sentirse amada; ella solo quiere sentir.

¿Cuántas de nosotras, casadas, solteras, en todos los ámbitos, joven o anciana, sin importar cuáles son las experiencias de nuestras vidas, sienten un anhelo en su corazón que pueden vislumbrar como un soplo cuando leen una buena novela o al respirar profundamente y sentir esa agitación en su corazón diciendo, “sí, yo quiero ser amada”?

Así que muchas de nosotras recurrimos al romance, y si estamos casadas, a veces recurrimos a esos libros donde hay romanticismo representado allí, o a las películas, o a lo que sea a lo que recurramos para tratar de alimentar nuestra hambre. Pero el Señor dice que una mujer sabia sabe y entiende que Cristo es su primer compromiso, que Jesucristo es el amante y el redentor de su alma. Él es el único hacia el cual todos estos deseos deben ser llevados. Ella sabe que todos estos anhelos revueltos, no se satisfacen por ninguna cosa terrenal o ningún hombre terrenal. Así que la dedicación de la mujer sabia es Cristo y el seguirlo.

Amigas, todas tenemos deseos. Todas tenemos anhelos. La mujer salvaje busca el satisfacerlos con los hombres. La mujer sabia busca satisfacerlos con Aquel por el que fuimos creadas.

Número 16: Moralidad. La mujer salvaje compromete normas y estándares y justifica el pecado. Así que ella dice, “sí, mi marido está ausente. Él me deja sola todo el tiempo. De hecho, él no es bueno conmigo en lo absoluto”. Así que ella comienza a construir esta justificación para el pecado. Ella dice: “Es culpa de mi marido. Él no me da lo que necesito. Nunca debí haberme casado con él, fue un gran error. Mi esposo está ausente”. Así que pone en peligro sus normas, a través de la erosión. Ella las pone en peligro y justifica su pecado.

Una mujer sabia, por el contrario, se mantiene para el matrimonio y se mantiene en el matrimonio. Ella guarda la pureza y la santidad del lecho matrimonial, y no solo en sus acciones físicas, sino también en sus pensamientos y creencias, en lo que hace, en lo que observa y lo que ella entra en su cerebro. Hay una pureza y hay una fidelidad de mantener la confianza, mantener la lealtad, mantener la fe en su marido.

Escucha, tu marido no tiene que ser digno para que tú mantengas la fe en el. Cuando estás manteniendo la fe, estás manteniendo la fe a tu propio pacto, en el cual te comprometiste ante Dios. Así que muchas de nosotras justificamos nuestro pecado diciendo: “Él no es realmente el paquete por el cual yo firmé”.

Una mujer sabia es una mujer de convicciones muy, muy fuertes. Una mujer que, a pesar de todo, e incluso cuando le es doloroso y es difícil, dice: “Voy a hacer lo que es correcto y confiaré en Jesús”.

Número 17: Sexualidad. Mujeres salvajes utilizan el sexo como un arma o para su propia gratificación. Se nos dice en este pasaje que ella reduce al joven a un pedazo de pan. ¿Qué haces con un pedazo de pan? Lo comes — ¿no es así? Solo el deseo de tener ese muchacho. Así que ella seduce a los hombres jóvenes. Esto lo vemos en la mujer en este pasaje, que seduce a un hombre joven, pero ella también está usando este joven para castigar a su marido.

¿Cuántas de nosotras las mujeres casadas usamos el sexo como un arma en vez de entender que es un grande, precioso, sagrado y santo regalo? Un regalo que representa la unión de Cristo con su esposa. El sexo es algo sagrado y no debe ser utilizado como un arma.

Nancy: Tenemos que interrumpir aquí. Hemos estado escuchando la segunda parte de un mensaje por Mary Kassian titulado, Mujeres sabias en un mundo salvaje. Regresaremos a la parte final del mensaje mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Mary nos ha estado dando una imagen de la mujer salvaje en Proverbios capítulo 7. Creo que ha hecho un excelente trabajo que nos muestra cómo las tentaciones que enfrenta la mujer en este pasaje, son similares a las tentaciones que nosotras como mujeres enfrentamos hoy en día.

Mary originalmente emitió ese mensaje en la conferencia de Mujer Verdadera 2008. Ella ha desarrollado estas ideas aun más extensamente en un libro titulado “Mujeres sabias en un mundo salvaje”.

Recomiendo este libro a toda mujer que está escuchando este programa independientemente de tu edad o de la estación de la vida en que te encuentres, te desafiará a tomar decisiones sabias en cada área de tu vida. Por ejemplo, ella te desafiará en la forma en la que te relacionas con los hombres, la forma en la que te vistes, los medios de comunicación a que te expones, tu forma de pensar acerca de nuestra cultura y también muchos otros temas.

Annamarie: Queremos expresar nuestro agradecimiento a Dios por los hermosos testimonios que recibimos diariamente y que nos animan al ver cómo Dios está usando este programa para animar a tantas mujeres alrededor del mundo.

Una radioescucha nos escribió para relatarnos cómo ella imprime las transcripciones para hacer estudios personales que luego comparte con otras en un grupo.

Cuán agradecidas nos sentimos por la forma como Dios usa las verdades de Su Palabra para traer aliento, esperanza y gracia a las vidas de personas que la necesitan. Cada oyente tiene una historia particular y los programas contribuyen a fortalecerles y ministrarles en las diversas situaciones.

Aviva Nuestros Corazones ha sido de bendición para muchos que se han mantenido fieles durante muchos años. Pero este ministerio se hace una realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente.

Te animamos a contribuir financieramente con nuestro ministerio. Puedes hacerlo por internet visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com o llamando al 1-800-569-5959, desde EEUU y Canadá. Tu participación con este ministerio es muy valiosa para nosotros. Puedes ser una de nuestras colaboradoras regulares, cooperando con una cantidad fija cada mes o puedes simplemente dar una ofrenda.

Pero más que nada necesitamos de tus oraciones. ¿Te comprometerías a orar por nuestro ministerio? Si estos mensajes han sido de bendición para tu vida, ¿por qué no los compartes con otras de tus amigas? Ayúdanos a contribuir a discipular a otras mujeres con este mensaje, ayudándoles a formar la imagen de Cristo, y conviértete en una de nuestras embajadoras. ¡Contamos contigo!

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Nancy: ¿Alguna vez sientes que si tomaras la decisión de abrazar lo que significa ser una mujer sabia y vivieras de esa manera podrías ser pisoteada o se aprovecharían de ti? Mary Kassian abordará esta pregunta mañana. Espero que regreses a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

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Un mensaje proveniente del espacio

Lunes 21 Diciembre

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Génesis 1 : 1

Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. Hebreos 1 : 10

Un mensaje proveniente del espacio

El 21 de diciembre de 1968 fue lanzado el cohete Apolo 8. Y el 24, muy de mañana, los astronautas se ubicaron en órbita alrededor de la luna y dieron diez veces la vuelta. Fue así como descubrieron su cara oculta.

Cada vez que Apolo 8 pasaba por detrás de la luna y desaparecía de la vista de la tierra, los contactos de radio dejaban de funcionar. Por ello nadie pudo compartir en directo con los astronautas esta primera experiencia humana tan maravillosa. ¡Qué espectáculo extraordinario descubrir la cara oculta de la luna y ver la tierra salir detrás de ese paisaje lunar desolador !

Pero cuando nuevamente fue posible escucharlos en la televisión, todavía estaban profundamente impresionados por lo que habían visto : la tierra, azul y blanca, se alzaba sobre el horizonte de la luna. ¿Cómo describieron lo que habían visto y sentido ? Lo que les había impresionado en aquellos momentos solo podía expresarse a través de lo que habían leído, uno tras otro, en la primera página de la Biblia : “En el principio creó Dios los cielos y la tierra…”.

Aproximadamente cien millones de personas escucharon aquel mensaje que venía del espacio, en vísperas de Navidad, el 24 de diciembre de 1968. Aquel día también muchos recordaban que Jesucristo, el Hijo de Dios, había venido del cielo para revelarse como el Dios Salvador de toda la humanidad. “No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4 : 12).

Lo más extraordinario no es que el hombre haya dado la vuelta a la luna, sino que Dios haya enviado a la tierra a su Hijo Jesucristo.

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