Cuidado con la Queja

Iglesia Bƭblica del SeƱor Jesucristo

Serie: Sermones IBSJ

Cuidado con la Queja | NĆŗmeros 11: 1-23; 31-35

Marcos PeƱa

Marcos Peña fue llamado a salvación en algún momento de su adolescencia pues su madre lo expuso desde pequeño a la Palabra de Dios. Siendo un adolescente le predicó el evangelio a otros jóvenes que posteriormente fundaron Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en 1978. Desde los inicios de nuestra Iglesia fue uno de sus jóvenes líderes, pasando algunos años de estudios teológicos formales entre el 1979 y 1980 en el Instituto Bíblico Quisqueyano. Fue elegido como diÔcono en febrero de 1987 y en abril del 2001 comenzó a formar parte del cuerpo de pastores de IBSJ. Ha dado clases del Antiguo Testamento en el Instituto Bíblico Logos.

Actualmente es responsable del grupo de jóvenes, imparte clases de Escuela Dominical y predica. El pastor Marcos Peña estÔ casado con Carmen Julia Linares y es padre de tres hijas: Ika Marcel, Jennifer y Susan.

http://www.ibsj.org

La gloria es la meta

Diciembre 28

Solid Joys en EspaƱol

La gloria es la meta

John Piper

John Piper

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ConsejerĆ­a Biblica o Psicologia – 74

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

74 – Ā«ConsejerĆ­a Biblica o PsicologiaĀ»

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temÔticas de nuestro programa son diversas y contemporÔneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

www.entendiendolostiempos.org

ĀæEs esta vida lo Ćŗnico que existe?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Dando una respuesta

ĀæEs esta vida lo Ćŗnico que existe?

Bruce P. Baugus

Nota del editor: Este es el undƩcimo capƭtulo en la serie Dando una respuesta, publicada por Tabletalk Magazine.

Dios Ā«ha puesto la eternidad en sus corazonesĀ», dice el Predicador acerca de los hijos de los hombres (Ec 3:11). La idea no es solo que conservamos un concepto intelectual o una noción de la eternidad sino que tenemos un sentido profundamente arraigado de que nuestra vida actual en este mundo no es lo Ćŗnico que existe, que hay un Ā«para siempreĀ» que hace que esta vida sea mucho mĆ”s transcendental de lo que muchos se atreven a imaginar, y que revela la vanidad de vivir solo para las cosas de este siglo. 

Es imposible entender las obras y enseñanzas de Jesús sin presuponer la existencia eterna del ser humano.

Esta consciencia de la eternidad pertenece a lo que Juan Calvino llama el sensus divinitatis, e inevitablemente orienta aun a los no regenerados a nuestro futuro eterno. Esto es evidente en la fascinación humana con la vida despuĆ©s de la muerte y la manera en la que hablamos de los que han Ā«partidoĀ». TambiĆ©n es visible en cómo los humanos religiosos se han portado en todas las Ć©pocas, incluyendo la nuestra. Lo que nos sucede despuĆ©s de la muerte es una doctrina cardinal en casi todas las religiones y normalmente se considera como algo decisivo para la forma en que debemos vivir esta vida en preparación para lo que sigue. 

Que la eternidad estĆ© en nuestros corazones es una de las razones por las cuales las personas que estĆ”n dedicadas a la bĆŗsqueda de placeres temporales comĆŗnmente encuentran la vida tan vacĆ­a. Como observa C.S. Lewis, nuestros anhelos son mĆ”s profundos y llegan mĆ”s lejos y aspiran a cosas mucho mĆ”s altas de lo que cualquier cosa a la mano puede satisfacer. Vivir para el presente exige que reprimamos activamente este sentir interno de la eternidad y que neguemos nuestros anhelos (y aspiraciones) mĆ”s profundas a fin de tranquilizarnos a nosotros mismos con anhelos mucho mĆ”s superficiales. 

Curiosamente, los antiguos epicĆŗreos identificaron el miedo a la muerte como el mayor obstĆ”culo para una vida entregada a los placeres temporales; una evidencia mĆ”s del sentido universal de la eternidad (y la expectativa de juicio). Para librarse del miedo a la muerte, idearon  una antropologĆ­a atomista en la cual no somos nada mĆ”s que seres materiales sensibles. Su Ćŗnica esperanza, en otras palabras, era que la muerte fuera en realidad nuestro destino final. AhĆ­ es donde mĆ”s o menos donde muchos estadounidenses se encuentran en la actualidad y es uno de los propulsores detrĆ”s de la aceptación popular del naturalismo metafĆ­sico en el Occidente secular. Si la muerte no es nuestro destino final, debemos enfrentarnos a la vanidad de cualquier vida no vivida para la eternidad. 

No obstante, sin importar cuĆ”n vigorosamente uno niegue la vida despuĆ©s de la muerte, la sensación de que hay algo mĆ”s allĆ” que solo esta vida persiste obstinadamente; tan obstinadamente que Immanuel Kant, quien negaba que alguien pudiera saber tal cosa, sin embargo, admitió que debemos creer por lo menos que existe la vida despuĆ©s de la muerte para vivir correctamente en esta vida. 

Kant estaba parcialmente en lo correcto, la razón sola Ā«no puedeĀ» penetrar la eternidad para descubrir Ā«la obra que Dios ha hecho desde el principio y hasta el finĀ» (Ec 3:11). Y aun asĆ­, el sentido de eternidad estĆ” impreso en nuestros corazones tan firmemente como lo estĆ” la conciencia de Dios y de la obra de la ley (Rom 1:19-22; 2:14-16). Nuestras conciencias, deseos, aspiraciones y miedos nos traicionan. 

JesĆŗs no se movĆ­a en una cultura post-ilustrada de agnósticos seculares como muchos de nosotros, pero aun el judaĆ­smo del Segundo Templo tenĆ­a a sus saduceos que negaban la resurrección. Sus negaciones, sin embargo, no detuvieron a JesĆŗs; Ɖl simplemente seƱaló cuĆ”n bĆ”sica es la suposición de una vida despuĆ©s de la muerte (y una resurrección futura) para toda la estructura de la revelación bĆ­blica y sugirió que aquellos que negaban esto no entendĆ­an las Escrituras ni el poder de Dios (Mr 12:18-27). 

La suposición de las Escrituras es tambiĆ©n la suposición de Cristo. Es imposible entender las obras y enseƱanzas de JesĆŗs sin presuponer la existencia eterna del ser humano. JesĆŗs no discutió tanto este tema sino que mĆ”s bien presionó a la gente para que se enfrentaran al dilema en el que se encontraban. Solo hay dos estados eternos: un reino glorioso de paz y justicia en el cual los justos se deleitan completamente en Dios en medio de una creación nueva e incorruptible, y un lugar horrible de tinieblas de afuera, un fuego inextinguible y un tormento que hace crujir los dientes (Mt 8:11-12; 13:40-42, 49-50; 22:1-13; 24:36-25:46). Cristo habló de estos dos estados en tĆ©rminos claros, dio advertencias sobrias e hizo promesas preciosas basadas en sus realidades. 

Es mĆ”s, JesĆŗs afirma audazmente que el destino eterno de cada persona depende de si uno lo recibe a Ɖl por fe tal como Ɖl se nos es ofrecido en el Evangelio o si uno lo rechaza para presentarse ante  Dios en el juicio final con solo nuestra conciencia condenatoria como abogada. 

«Yo soy la resurrección y la vida», Jesús le dijo a Marta: «El que cree en mí, aunque muera, vivirÔ, y todo el que vive y cree en mí, no morirÔ jamÔs» (Jn 11:25-26). A continuación, le hizo directamente a ella y a cada uno de nosotros la pregunta crucial: «¿Crees esto?»

Este artĆ­culo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Bruce P. Baugus
Bruce P. Baugus

El Dr. Bruce P. Baugus es profesor asociado de filosofĆ­a y teologĆ­a en el Reformed Theological Seminary en Jackson, Mississippi, y es un anciano docente en la Iglesia Presbiteriana en Estados Unidos. Es autor de Reformed Moral Theology.

Contentamiento o amargura – Nov 25

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una actitud de gratitud

Aviva Nuestros Corazones

Nov 25 – Contentamiento o amargura

Carmen Espaillat: AquĆ­ estĆ” Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Escuchen mamĆ”s; es tan importante que ustedes tengan un espĆ­ritu agradecido con sus esposos y con sus hijos, que no sean lloronas, quejumbrosas porque sus hijos crecerĆ”n no queriendo estar en casa si la atmósfera en su hogar es de un espĆ­ritu quejumbroso.

Carmen Espaillat: EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss,  en la voz de Patricia de SaladĆ­n.

Una mujer escribió en respuesta al programa que se transmitió ayer. Ella es divorciada y tiene cuatro niños en casa. Ella escribió: «Sola y vacía. Yo sé que tengo un corazón mal agradecido».

En sus circunstancias, ¿tiene ella el derecho de sentir ingratitud? Nancy nos mostrarÔ cómo dar gracias a través de grandes dificultades, mientras continuamos con la serie: La actitud de gratitud.

Nancy Leigh DeMoss: Todas nosotras hemos sido bendecidas por algunos de los himnos escritos por Fanny Crosby. Esta mujer escribió mĆ”s de 8,000 canciones en su vida. Estamos muy familiarizadas con algunas de ellas como: A Dios Sea la Gloria, Bendita Seguridad, Redimidos: Como Amo Proclamarlo, Donde Ɖl Me GuĆ­e, y un sinnĆŗmero mĆ”s que han sido de tanta bendición al pueblo de Dios a travĆ©s de los aƱos.

Lo que tal vez no sepas es que Fanny Crosby era una mujer quien por los estĆ”ndares de hoy en dĆ­a podrĆ­a haber sido una persona muy desafortunada, miserable y atormentada. Pudo haber sido una mujer infeliz, miserable, problemĆ”tica. De hecho, si ella  hubiera vivido en la cultura de hoy en dĆ­a ella habrĆ­a podido ser exactamente asĆ­.

Su padre murió cuando ella aĆŗn era muy joven, y ella fue criada por su madre y por su abuela. Cuando tenĆ­a solamente seis semanas de nacida y como resultado de una negligencia mĆ©dica, ella quedó ciega de por vida. Esas circunstancias trĆ”gicas y traumĆ”ticas de su infancia pudieron haberle dado a la mayorĆ­a de las personas mĆ”s que razones suficientes  para tener una vida de autocompasión, de lĆ”stima, amargura y desórdenes sicológicos.

Sin embargo, en su autobiografĆ­a Fanny Crosby escribió estas palabras, ella dijo: Ā«ParecĆ­a la intención de que por la bendita Providencia de Dios yo debĆ­ haber sido ciega toda mi vida, y le agradezco a Ɖl por la dispensaciónĀ».

Ves, Fanny Crosby era una mujer agradecida. Ella sabĆ­a lo que era tener la actitud de gratitud. El doctor que destruyó su vista nunca se perdonó a sĆ­ mismo y se mudó del Ć”rea. Pero no hubo lugar en el corazón de Fanny  para el resentimiento hacĆ­a ese hombre.

Ella dijo: «Si pudiera conocerlo en este momento, le diría: ”Gracias! ”Gracias! una y otra vez por haberme hecho ciega».

Ves, la ceguera que la mayoría hubiese considerado un accidente o una tragedia o una maldición, ella consideró que fue una de sus grandes bendiciones. De hecho ella aceptó su ceguera como un don de Dios.

Ella dijo: «No hubiera escrito miles de himnos si hubiera sido obstaculizada por las distracciones de ver todas las cosas interesantes y los objetos hermosos que se hubieran presentado para que los notara». Siempre buscaba una razón para estar agradecida.

El primer poema de Fanny fue escrito cuando ella tenƭa solamente ocho aƱos. Y muestra su perspectiva, su actitud de agradecimiento que tenƭa desde ese momento hasta su muerte a la edad de 95 aƱos.

Escribió siendo una niña de ocho años lo siguiente:

Ā«Oh, quĆ© niƱa tan feliz soy, Ā”a pesar de que no puedo ver! Estoy resuelta a que en este mundo  estarĆ© contenta.  CuĆ”ntas bendiciones disfruto  Ā”Que otra gente no!  AsĆ­ que llorar o suspirar porque estoy ciega yo no puedo, ni lo harĆ©.

Esa puede ser una estrofa un poco extraƱa – Ā«Yo no puedo, ni lo haré» – pero es una gran teologĆ­a. Una mujer con un corazón agradecido, y quĆ© bendición ha sido su vida. La llenura, la fragancia, la belleza de su vida aun dĆ©cadas  despuĆ©s estĆ” viva entre nosotras aĆŗn hoy en dĆ­a – la llenura de un corazón agradecido.

Hemos estado viendo las caracterĆ­sticas de un corazón agradecido y las caracterĆ­sticas de un corazón ingrato, desagradecido. Y hoy quiero que veamos que la gente con un corazón agradecido estĆ” fĆ”cilmente contentas mientras que la gente desagradecida o malagradecida  se convierten en prisioneras de la amargura y del descontentamiento.

Por muchos aƱos he estado hablando de las personas   que son crónicamente infelices, crónicamente deprimidas, crónicamente frustradas y emocionalmente inestables. Hay muchas mujeres asĆ­ incluso en nuestras iglesias hoy en dĆ­a – siempre miserables, siempre con algĆŗn desorden mayor.

Me he convencido por muchas y muchas conversaciones con personas  miserables que muchas veces estos desórdenes brotan de un corazón malagradecido, de la incapacidad de ser agradecidas.

No estoy diciendo que los problemas no sean reales. Solo estoy diciendo que cuando vas hacia la raíz, seguido encuentras una raíz de ingratitud. Puedes ver circunstancias externas que proveen alguna clase de explicación, pero la raíz no son esas circunstancias.

Ves, Fanny Crosby pudo haber sido una mujer miserable, pero ella no lo fue. Ella fue fructífera. Ella estaba plena. Ella fue bendecida. Ella era libre a pesar de que sus circunstancias pudieron haberla dejado miserable, pudieron haberla dejado con toda clase de desórdenes psicológicos.

Pero porque ella fue una persona agradecida, ella fue una persona contenta y estable.

Una persona malagradecida se aferra a sus derechos. Y como resultado se coloca en una posición de dolor y de decepción cuando Dios u otros fallan en alcanzar o llenar sus expectativas. Cuando Dios no hace lo que debería, desde su punto de vista, o cuando otros no alcanzan lo esperado, cuando sus padres o su pareja no hacen lo que ellos piensan que tienen que hacer; entonces estas personas se ponen en una situación de decepción porque estÔn aferrÔndose a sus derechos.

Pero las personas agradecidas le han entregado todos sus derechos a Dios. Así que ellas ven toda la vida a través de unos ojos agradecidos. Un corazón agradecido realmente te da un par de lentes diferente con los que ves al mundo.

La persona agradecida no tiene lugar en su corazón para emociones egoĆ­stas y emociones destructivas – emociones como la amargura, el resentimiento y la ira. AsĆ­ que las personas  con corazones agradecidos fĆ”cilmente se contentan mientras que las personas malagradecidas son prisioneras de la amargura y el descontento.

AquĆ­ tenemos otra caracterĆ­stica de un corazón agradecido. Un corazón agradecido serĆ” revelado y expresado a travĆ©s de palabras de agradecimiento. Nuestro corazón se muestra en las palabras que hablamos. JesĆŗs dijo: Ā«De la abundancia del corazón habla la bocaĀ» (Lucas 6:45).

Así que una persona que tiene un corazón agradecido hablarÔ palabras de agradecimiento; mientras que, una persona que tiene un corazón malagradecido ¿qué clase de palabras hablarÔ?

  • palabras de queja
  • palabras de murmuración
  • palabras ofensivas
  • lloriqueos

Ves, un espíritu agradecido capacita a las personas para ver las circunstancias mÔs dolorosas de la vida con acción de gracias, para responder a los problemas, al dolor y al sufrimiento con gratitud.

Alguien dijo: Ā«Algunas personas se quejan porque Dios pone espinas sobre las rosas, mientras que otras personas lo alaban por poner rosas entre las espinasĀ».  La gente agradecida expresa su agradecimiento con palabras de gratitud.

Algunas de ustedes estĆ”n familiarizadas con David Brainerd. Ɖl fue un misionero a los Indios Americanos, de hecho murió a la edad de 29 aƱos. Ɖl realmente derramó su vida en el servicio como misionero.

Encontramos en Ć©l a un hombre que fue caracterizado por un espĆ­ritu agradecido, y ese espĆ­ritu le permitió contar sus bendiciones aĆŗn cuando estuvo en medio de increĆ­bles dificultades. Ɖl vivió en circunstancias muy sencillas, primitivas, llevando el Evangelio a lugares remotos.

En una ocasión, mientras él visitaba a unos amigos, de repente le dio un dolor de muelas y escalofríos. Durante la noche le atacó una fiebre muy alta y tuvo mucho dolor en todo su cuerpo.

Pero de cualquier forma, él agradeció a Dios que esta situación le tomó mientras estaba con amigos y no mientras estaba solo en esos lugares remotos.

Luego, hubo otra ocasión en la que Ć©l se enfermó en su choza y tuvo dolores severos. Y en esta ocasión Ć©l  escribió en su diario: Ā«Bendito sea el SeƱor. No estoy al aire libre. Tengo una casa y numerosas comodidades que me ayudanĀ».

Ɖl no tenĆ­a numerosas comodidades, desde el punto de vista de hoy en dĆ­a. Pero como Ć©l tenĆ­a un corazón agradecido, Ć©l verbalizaba esa gratitud incluso en medio de esas circunstancias cuando estaba enfermo en esta pequeƱa choza en la que vivĆ­a.

Luego hubo otra ocasión en la que él enfrentaba largas semanas de soledad y el escribió: «ForjÔndome a través de pantanos en terrenos rocosos en noches oscuras y separado de toda compañía humana».

En este momento Ć©l no estaba con amigos. En este momento Ć©l estaba solo, y esto es lo que Ć©l  escribió en esta ocasión: Ā«CuĆ”ntas razones para estar agradecido tengo por este retiroĀ». Luego siguió explicando que el contacto con la gente le ha dado el privilegio de la amistad y el compaƱerismo, pero que cuando estaba solo, eso le llevaba a experimentar una comunión mĆ”s Ć­ntima con el SeƱor.

  • Cuando Ć©l estuvo acompaƱado, Ć©l estuvo agradecido por las personas.
  • Cuando Ć©l estuvo solo, Ć©l estuvo agradecido porque no tenĆ­a gente y eso lo llevaba hacia  una intimidad mayor con el SeƱor.
  • Cuando Ć©l podĆ­a quedarse en casa, Ć©l estaba agradecido por ello.
  • Cuando Ć©l estaba en una pequeƱa choza en aquellos lugares remotos, Ć©l estuvo agradecido de que tenĆ­a numerosas comodidades.

Las personas  agradecidas expresan su corazón en palabras de agradecimiento.

AquĆ­ hay una caracterĆ­stica mĆ”s. Las personas agradecidas son como manantiales refrescantes,  dadoras de vida para otros. Su gratitud se derrama hacia otros. La gratitud es contagiosa, y por cierto, tambiĆ©n lo es la ingratitud.

La gente desagradecida halarĆ” a otros alrededor de ellos hacia el lodo y el fango de su propia arena movediza de ingratitud. Ambas cosas son contagiosas.

Todas hemos conocido personas  con quienes no es divertido estar  cerca porque son personas  negativas. Siempre hay algo malo. Ellas siempre tienen ese desĆ”nimo en la boca para la forma de enfrentar y de ver la vida.

Y les preguntas: «¿cómo has estado?» Y la primera cosa que sale de sus bocas va a ser negativa.

Puedo decirte que yo naturalmente tiendo hacia una manera negativa de pensar y de responder. Una de las cosas que estoy tratando de hacer, que quiero hacer un hĆ”bito, es que cuando las personas me pregunten: «¿cómo  estĆ”s?Ā» si hay alguna necesidad, alguna carga o preocupación, quiero sentir la libertad de poder compartirla, pero primero tratar de decir algo sobre cuĆ”n bueno es Dios y cuĆ”n bendecida soy. Quiero decir palabras de agradecimiento antes de compartir una carga, antes de compartir una preocupación.

Porque te digo, podemos convertirnos en alguien miserable para los que estĆ”n  cerca. Esa actitud negativa es tan contagiosa. Sabemos cómo es  tener nuestra propia actitud afectada negativamente por personas que son negativas.

La ingratitud envenena y contamina la atmósfera en nuestros hogares, en nuestros corazones y en otras relaciones. Y déjame preguntarte, por cierto, ¿cómo estÔ la atmósfera en tu hogar? ¿Es posible que entre las cuatro paredes de tu propio hogar haya habido un espíritu contaminante de ingratitud, un espíritu negativo?

Escuchen mamĆ”s, es tan importante que ustedes tengan un espĆ­ritu agradecido  con su esposo y con sus hijos, que ustedes no sean lloronas, quejumbrosas porque sus hijos crecerĆ”n no queriendo estar en casa si la atmósfera en el hogar es un espĆ­ritu de quejas. Es contagioso. Contamina.

Pero tambiĆ©n te digo que, la gratitud es igualmente  contagiosa. En las siguientes sesiones, queremos hablar sobre  cómo luce en la prĆ”ctica el agradecimiento, el trabajo prĆ”ctico de un corazón agradecido. ĀæCómo se expresa a sĆ­ mismo?

Déjame hacerte varias sugerencias aquí sobre cómo debemos dar gracias. Y voy a ir hacía las Escrituras para encontrar esta enseñanza sobre cómo damos gracias.

Primero, se nos dice en las Escrituras que debemos dar gracias audiblemente, en voz alta, fuerte. No solo teniendo pensamientos agradecidos – ahĆ­ es donde se comienza   – sino expresando esos pensamientos agradecidos en palabras.

Anteriormente definimos la ingratitud  como el aprender a reconocer y a expresar aprecio por los beneficios que he recibido de Dios y de otros. Un corazón agradecido reconoce esos beneficios y luego expresa gratitud por esos beneficios a Dios y a otros. Hemos recibido beneficios de otros. Y tambiĆ©n hemos recibido beneficios de Dios. Si vamos a dar gracias necesitamos dar: Ā«GraciasĀ» – gracias a Dios y gracias a los otros.

Necesitamos hablar. Hebreos capĆ­tulo  13 versĆ­culo 15 dice: Ā«Por tanto, ofrezcamos continuamente mediante Ɖl, sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que confiesan su nombreĀ». Me doy cuenta de que hay tantas cosas por las cuales estoy agradecida en mi corazón si me detengo y pienso en ello, pero no me  detengo  a pensar en ello. A veces cuando sĆ­ pienso en ello, simplemente lo digo.

Dilo. HÔblalo. Di: «Dios ha sido bueno».

Mientras manejĆ”bamos sobre el puente cruzando el rĆ­o esta maƱana de camino para esta sesión de grabación, veĆ­a sobre ese rĆ­o y el sol justamente estaba saliendo sobre el rĆ­o y estaba reflejĆ”ndose en el agua. Y  simplemente dije en voz alta: Ā«Gracias Dios por este precioso paisaje. Nos refresca. Es uno de los lugares mĆ”s hermosos en Ć©sta zonaĀ».

Mi corazón se sentía agradecido, y es importante decir verbalmente, «Gracias Señor», expresarlo en voz alta, ofreciendo el fruto de labios dando gracias a Su nombre.

Y entonces  la Escritura tambiĆ©n nos dice que agradezcamos al SeƱor con mĆŗsica, el Salmo 28 dice: Ā«…le darĆ© gracias con mi cĆ”nticoĀ» (versĆ­culo 7). CĆ”ntale al SeƱor. El Salmo 147 canta al SeƱor con acción de gracias. El salmo Es un mandamiento.

Y quizÔs puedes estar pensando, «pero es que yo no soy buena cantante». Bueno yo tampoco canto bien. De hecho, me encanta cantar, pero no me dejarían cantar en estas grabaciones. Sigo amenazÔndoles de que uno de estos días simplemente voy a soltarme a cantar, pero no quieren que haga esto las grabaciones de radio.

Pero  me encanta cantar pero lo mejor es cuando lo hago y nadie estĆ” cerca. Pero mientras sea en la iglesia con otros del pueblo de Dios o con un grupo como Ć©ste o simplemente  solita mientras me arrodillaba ante el SeƱor esta maƱana antes de venir a la sesión habiendo tenido una noche corta, estando cansada e insegura de cómo todo esto iba a compaginar; simplemente  me detuve y de rodillas empecĆ© a cantarle al SeƱor con agradecimiento, cantĆ”ndole alabanzas al SeƱor.

Porque hay algo en cantarle al SeƱor, cantarle nuestra  gratitud a Ɖl, algo que levanta nuestros espĆ­ritus, nos energiza y nos recuerda por  lo mucho que tenemos para estar agradecidas. Hay muchas ocasiones en las Escrituras en las que la mĆŗsica es  parte de dar gracias.

Pienso en la historia  de NehemĆ­as cuando el muro de JerusalĆ©n habĆ­a sido reconstruido y el pueblo se reunió para dedicar la muralla. La Escritura dice que: Ā«En la dedicación de la muralla de JerusalĆ©n buscaron a los levitas de todos sus lugares para traerlos a JerusalĆ©n, a fin de celebrar la dedicación con alegrĆ­a, con himnos de acción de gracias y con cĆ”nticos, acompaƱados de cĆ­mbalos, arpas y lirasĀ» (NehemĆ­as12:27).

Cantando al Señor usando instrumentos musicales para entonar himnos, acción de gracias y alabanzas al Señor.

Yo estudiĆ© piano en la universidad. Pero no toco  de oĆ­do, asĆ­ que no he tocado mucho desde mis aƱos en la universidad. No toco mucho. Pero algunas veces en mi casa cuando estoy ahĆ­, es tan infrecuente en estos dĆ­as, pero tengo un piano y algunas veces, incluso a altas horas de la noche, o a veces en la noche despuĆ©s de un largo dĆ­a, me siento en el  piano y empiezo a tocar y a cantar con el himnario abierto en frente de mĆ­, cantando coros e himnos, canciones y salmos de alabanza al SeƱor.

Algunas veces me encanta  hacerlo con un piano, y algunas veces es simplemente genial hacerlo a capela. Algunas veces incluso leo un pasaje de la Escritura que es un salmo de alabanza y empiezo a cantar al SeƱor sin usar una melodĆ­a que alguien mĆ”s haya  escrito sino que solamente  creo mi propia melodĆ­a cantĆ”ndole al SeƱor.

Me hubiese encantado enseñarte como, pero de cualquier forma cortarían esa parte de la grabación. Pero tomo un pasaje de la Escritura que es justamente un salmo de acción de gracias y simplemente empiezo a cantarle al Señor. Con mi canto le agradezco. Así que ”canten!

Hoy en dĆ­a ves en las iglesias y ves  tanta gente que no estĆ” cantando durante el tiempo que es para eso. Quiero decir, es un tiempo para cantar, coros, himnos de alabanza, pero la gente  no mueve la boca. Y te voy a decir esto: TĆŗ no puedes cantar sin mover la boca; simplemente no puedes hacerlo.

Necesitamos cantarle al SeƱor. TĆŗ vuelves y me dices: ā€œpero es que yo no soy  gran cantanteā€. Bueno yo tampoco. Pero canto de cualquier forma. AsĆ­ que Ā”habla y canta!

Y luego tambiĆ©n damos gracias con la oración. En Colosenses capĆ­tulo  1 el apóstol Pablo dice: ā€œDamos gracias a Dios, … orando siempre por vosotrosā€ (versĆ­culo 3), agradeciendo a Dios en nuestras oraciones.

Pablo continĆŗa diciendo en Colosenses capĆ­tulo  4 ā€œPerseverad en la oración, velando en ella con acción de graciasā€ (versĆ­culo 2). Orando con acción de gracias, asĆ­ que estoy expresando mi gratitud  a Dios a travĆ©s de las oraciones.

Mientras he estado preparando esta serie, he pensado en lo poco que realmente le digo ā€œGraciasā€ a Dios. Pienso que tengo un corazón agradecido. Me siento como una mujer muy bendecida.  Pero esto no quiere decir que todo en mi vida haya salido bien, o haya sido fĆ”cil, pero trato de enfocarme en las bendiciones de Dios, y trato de pensar  mucho en ellas.

Pero  a menudo me quedo corta de expresĆ”rselo a Ɖl. AsĆ­ que  necesito aprender a decir gracias en mis oraciones. ĀæQuĆ© tan seguido clamamos al SeƱor, le pedimos cosas y luego olvidamos regresar cuando Ɖl ha respondido para darle gracias, o inclusive decir gracias antes de recibir la respuesta? AsĆ­ que tambiĆ©n  damos gracias a Dios en oración.

Hay otros dos aspectos mÔs en las Escrituras de cómo damos gracias a Dios, y quiero llamar tu atención hacia ellos en estos últimos momentos. Hay un aspecto privado en el dar gracias, y hay uno público. Vamos a ver primero el privado , la adoración en privado.

Considero que uno de los grandes ejemplos en las Escrituras es Daniel en el Antiguo Testamento. Ɖl fue un hombre con un corazón agradecido. Ɖl expresaba su corazón agradecido con palabras y en oraciones de gratitud.

En el capítulo 2 de Daniel nos dice la ocasión en la que el rey, el rey Nabucodonosor, tuvo un sueño y ordenó que Daniel se lo interpretara. Daniel fue delante del Señor y le pidió que lo ayudara a entender el sueño del rey.

Y el SeƱor le dio sabidurƭa. El SeƱor le dijo lo que significaba el sueƱo. La Escritura nos lo cuenta en Daniel capƭtulo 2 en el versƭculo 19:

Entonces el misterio fue revelado a Daniel en una visión de noche. Daniel entonces bendijo al Dios del cielo. Daniel habló, y dijo:

Sea el nombre de Dios bendito por los siglos de los siglos, …Él es quien revela lo profundo y lo escondido … A ti, Dios de mis padres, doy yo gracias y alabo, porque me has dado sabidurĆ­a y poder, y ahora me has revelado lo que te habĆ­amos pedido, pues el asunto del rey nos has dado a conocer (versĆ­culos 19-23) lo que Daniel estaba diciendo es: ā€œDios, te pedimos que TĆŗ nos mostraras lo que significaba el sueƱo del rey, y ahora regresamos a ti y te damos graciasā€.

Pero Ɖl expresó esto en privado. Ɖsta fue una alabanza privada. Daniel era un hombre quien a solas con Dios expresaba gratitud.

Pero luego llegamos al capĆ­tulo 6 de Daniel. Y ahora hay otro rey, el rey DarĆ­o. Este emitió un edicto, un edicto, de que por 30 dĆ­as nadie podrĆ­a hacerle alguna petición  a nadie sino al rey para cualquier cosa. Esto fue una trampa para Daniel de parte de algunos de sus compaƱeros a quienes Ć©l no les agradaba y querĆ­an deshacerse de Ć©l y de su posición en el gobierno.

Y la Escritura relata en Daniel capĆ­tulo 6 versĆ­culo 9:

Que cuando Daniel supo que habĆ­a sido firmado el documento, entró en su casa (y su aposento superior tenĆ­a ventanas abiertas en dirección a JerusalĆ©n), y como lo solĆ­a hacer antes, Ć©l  continuó arrodillĆ”ndose tres veces al dĆ­a, orando y dando gracias delante de su Dios (versĆ­culos 9-10).

Daniel aparentemente tenía el hÔbito de tres veces al día arrodillarse, orar y agradecer a Dios en privado. Alabanza y adoración en privado.

Pero dĆ©jame solamente decir que no es suficiente que nuestra adoración y agradecimiento sea en privado. Necesita tambiĆ©n  ser en pĆŗblico.

El salmista dijo en el Salmo 57: ā€œTe alabarĆ© entre los pueblos, SeƱor; te cantarĆ© alabanzas entre las naciones (versĆ­culo 9).

Lo que Ć©l estĆ” diciendo es, ā€œDios en medio de aquellos que no son creyentes, en medio de naciones paganas, en medio de los gentiles cantarĆ© alabanzas a Tiā€. Y luego Ć©l dice: ā€œNo solamente en medio de los que no son creyentes, sino en compaƱƭa del pueblo de Dios darĆ© graciasā€.

Salmo 35 versĆ­culo 18: ā€œEn la gran congregación te darĆ© gracias; entre mucha gente te alabarĆ©ā€.

Salmo 111 versĆ­culo 1: ā€œĀ”Aleluya! DarĆ© gracias al SeƱor con todo mi corazón, en la compaƱƭa de los rectos y en la congregaciónā€.

ĀæTe has encontrado alguna vez en esos momentos de adoración en tu iglesia o en tu grupo pequeƱo en los que el lĆ­der dice: ā€œNos tomaremos un momento para simplemente agradecer al SeƱorā€? Se nos pide que compartamos un testimonio o   digamos una palabra de adoración, de agradecimiento, o que elevemos oraciones de gratitud  al SeƱor.

Y entonces  luego  escuchas este grande y largo silencio. Luego tal vez una persona valiente lo interrumpe y dice algo por lo que estĆ” agradecido. Y entonces otro largo silencio.

No hay nada malo con el silencio, a menos que sea tiempo de agradecer. En ese momento necesitamos hablar, cantar y expresar: ā€œDios ha sido tan bueno conmigoā€.

PodrĆ­as decir: ā€œBueno, lo que pasa es que yo no soy del tipo de persona que le gusta hablar en pĆŗblicoā€. Escucha, si has recibido la gracia de Dios por tus grandes culpas, Su abundante gracia, entonces no podrĆ”s evitar ser una persona agradecida y expresar esa gratitud no solo cuando estĆ©s sola sino tambiĆ©n cuando estĆ©s en pĆŗblico.

ā€œDarĆ© gracias a Dios con todo mi corazón en la compaƱƭa de los rectos y en la congregaciónā€.

Carmen Espaillat: El libro de Nancy Sea Agradecido: Su camino al gozo. Puede ayudar a que la acción de gracias sea una realidad en tu vida durante todo el aƱo. Cuando tomas las palabras de este libro a conciencia, te quejarĆ”s y reclamarĆ”s menos y expresarĆ”s agradecimiento mĆ”s seguido.

Solicita este libro en tu librerĆ­a cristiana favorita. Para información acerca de la distribución en AmĆ©rica Latina, visita nuestra pĆ”gina, AvivaNuestrosCorazones.com.

MaƱana Nancy describirĆ” una de las razones de mayor peso para estar agradecidas. Oremos para que tengas un especial dĆ­a de Acción de Gracias maƱana  y espero que te unas a nosotras aquĆ­ en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss  es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las AmƩricas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Yo, NicolĆ”s, zar de Rusia

Lunes 28 Diciembre

Hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sĆ­ mismo en rescate por todos.1 Timoteo 2 : 5-6

Yo, NicolƔs, zar de Rusia

El zar NicolĆ”s acostumbraba llegar de incógnito al cuartel de su ejĆ©rcito. Cierta noche encontró a un joven oficial, hijo de uno de sus amigos, dormido con la cabeza apoyada en la mesa. Delante de Ć©l habĆ­a un revólver cargado y una hoja de papel en la que el joven habĆ­a hecho una lista de todo el dinero que debĆ­a, dinero que habĆ­a perdido en los juegos de azar. Su situación le parecĆ­a sin salida, por eso tenĆ­a la intención de acabar con su vida. En la parte baja de la hoja escribió : ā€œĀæQuiĆ©n podrĆ­a pagar una deuda tan grande ?ā€. Cansado y abrumado por la tristeza, terminó durmiĆ©ndose.

El primer pensamiento del zar fue despertarlo y darle un castigo ejemplar. Luego reflexionó y se dijo : Ā”Este hombre es el hijo de mi amigo !

Entonces decidió perdonarlo, pero el perdón no podĆ­a borrar la deuda, y la justicia exigĆ­a que fuese pagada. Por lo tanto, tomó la pluma que habĆ­a quedado sobre la mesa y, debajo de la pregunta desesperada del oficial, escribió : ā€œYo, NicolĆ”s, zar de Rusiaā€.

Todos, debido a nuestros pecados, tenemos una gran deuda con Dios. Desobedecimos a sus mandamientos y no lo amamos como deberĆ­amos haberlo hecho. Por ello merecemos una justa condenación. Pero Dios quiere perdonarnos, y lo hace en toda justicia porque JesĆŗs pagó nuestra deuda. ā€œPorque Cristo, cuando aĆŗn Ć©ramos dĆ©biles, a su tiempo murió por los impĆ­osā€. ā€œSiendo aĆŗn pecadores, Cristo murió por nosotrosā€ (Romanos 5 : 6, 8). Ā”Pero es necesario aceptar la salvación que Ć©l nos ofrece !

Jueces 19 – Apocalipsis 20 – Salmo 148 : 1-8 – Proverbios 31 : 1-7Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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