Aviva Nuestros Corazones
Serie: Una actitud de gratitud
Aviva Nuestros Corazones
Nov 27 – Una deuda de gratitud
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Carmen Espaillat: La gratitud en medio de la vida cotidiana puede ser imposible. AquĆ estĆ” Nancy Leigh DeMoss.
Nancy Leigh DeMoss: Recuerdo una temporada en mi propia vida cuando me sentĆa muy dolida a causa de una serie de circunstancias que estaba enfrentando. Y por unos dieciocho meses yo no pude dar gracias.
Carmen Espaillat: EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de SaladĆn.
Esta semana te he estado compartiendo sobre el libro de Nancy, Sea Agradecido: Su camino al gozo. ĀæPor quĆ© es tan importante escoger la gratitud? Bueno, sabes que la gratitud no siempre llega fĆ”cil. Algunas veces es una decisión difĆcil. Nancy nos describirĆ” cómo se siente tomar esa decisión cuando uno siente como si la vida misma conspirarĆ” en contra de la gratitud.
Nancy Leigh DeMoss: En el DĆa de Acción de Gracias del aƱo pasado recibĆ una carta de una querida pareja de unos 89 aƱos de edad, Del Fehsenfeld y su esposa, Dot. Yo los llamaba Abuelo y Abuela Fehsenfeld. Esta es una pareja llena de gratitud. AquĆ estĆ” la carta que ellos enviaron como una carta de gratitud a todos sus amigos. La carta decĆa:
Mis queridos amigos y colaboradores en Cristo, āEste es el dĆa que el SeƱor ha hecho; regocijĆ©monos y alegrĆ©monos en Ć©lā (citando el Salmos 118 versĆculo 24)
Debemos regocijarnos sin importar nuestro estado fĆsico (saludable o no). Cuando nos damos cuenta de nuestra posición en Cristo, no tenemos opción. Al tomar un inventario personal le damos gracias a Ćl porque:
Y ellos listaron cinco razones por las cuales ellos daban gracias al SeƱor y a cada razón le seguĆa una referencia bĆblica.
- Nosotros hemos sido salvos.
- Nosotros hemos sido santificados.
- Nosotros hemos sido sellados por el EspĆritu Santo.
- Nosotros hemos sido eternamente asegurados.
- Nosotros estamos satisfechos
Al lado de esta Ćŗltima razón ellos anotaron el Salmo 103 versĆculo 5 y dice āel que colma de bienes tus aƱosā Y continuaron diciendo:
No necesitamos cosas materiales, entretenimiento, o provocar un sentimentalismo emocionante para tener gozo. En Cristo tenemos todo lo que necesitamos y todo lo que queremos. Aun cuando La Sra. Fehsenfeld y yo hemos frecuentado las oficinas de los doctores mĆ”s de lo que hubiĆ©ramos preferido [y eso serĆa quedarse corto, de hecho el aƱo pasado los dos experimentaron desafĆos serios en cuanto a su salud] aun asĆ nosotros estamos contentos y nos regocijamos por quĆ© Ćl ha sido nuestro sostĆ©n en medio del dolor, del sufrimiento y de las cirugĆas. Nosotros te invitamos a que te unas a nosotros a obedecer el mandato de Ćl cuando dice:
Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo JesĆŗs. (1 Tesalonicenses 5:18)
Y quĆ© gran reto es esto para mĆ en mis cuarenta aƱos, cuando me quejo sobre las cosas tan insignificantes de la vida cotidiana que me desorientan y me perturban, y oĆr decir a esta pareja que se aproxima a sus noventa aƱos, āNosotros estamos agradecidos, Nosotros estamos agradecidos.ā
ĀæSabes lo que ellos estĆ”n haciendo? Ellos estĆ”n ofreciendo a Dios lo que la Escritura llama āun sacrificio de alabanzaā. En el libro de Hebreos nosotras leemos sobre esto. Hebreos capĆtulo 13 dice: āPor tanto mediante Ćlā mediante Jesucristo, āofrezcamos continuamente un sacrificio de alabanza a Dios, es decir el fruto de labios que confiesan su nombreā (versĆculo 15).
Un sacrificio de alabanza. El Salmo 116 habla de este mismo tipo de sacrificio. El salmista dice, Te ofrecerĆ© sacrificio de acción de gracias, e invocarĆ© el nombre del SEĆORā (versĆculo 17).
Hay veces que es muy fƔcil estar agradecidas con el SeƱor. Cuando brilla el sol y tienes dinero en tu cuenta de banco, y tienes salud, y tu esposo estƔ locamente enamorado de ti, y tus hijos se levantan y te bendicen obedeciendo cada una de tus instrucciones, bueno, cualquiera puede estar agradecida bajo esas circunstancias.
Pero muchas veces es difĆcil dar las gracias. Hay veces que cuesta dar las gracias. Hay veces que ofreces un sacrificio de acción de gracias por medio de tus lĆ”grimas y dices āSeƱor no entiendo por quĆ© permites que yo estĆ© pasando por estas circunstancias, y aunque no entienda porque he recibido estos papeles de divorcio que yo no quiero, y aunque no entienda porque mi hijo o mi hija estĆ”n respondiendo de esta manera que no te agrada; he decidido que en medio de esta batalla, en medio de esta presión, en medio de estos problemas, he decidido darte gracias porque TĆŗ aĆŗn eres Dios, Y aĆŗn eres bueno. Y estĆ”s cumpliendo Tus propósitos por medio de cada una de las circunstancias en las que yo me encuentroā.
Martin Rinkart fue un pastor en Alemania quien a la edad de 31 aƱos llegó a ser el pastor de la iglesia en su pueblo de Eilenberg. Ćl ahĆ llegó en 1618, justo cuando la Guerra de los 30 AƱos habĆa iniciado, una de las guerras mĆ”s sangrientas en toda la historia. Esa guerra trajo gran destrucción a todos los paĆses de Europa. De hecho, la población de Alemania fue reducida de 16 millones de habitantes a 6 millones durante esos treinta aƱos.
La ciudad de Eilenberg donde Rinkart fue pastor experimentó ola tras ola de pestilencia y hambre; y la llegada y salida de ejércitos invasores que marchaban a través de la ciudad dejando a su paso muerte y destrucción. La ciudad se llenó de refugiados de la guerra.
En 1637 en medio de esta guerra se desató una plaga. Los otros dos ministros de esa misma ciudad fallecieron, pero Rinkart se quedó en esa ciudad y llevó a cabo la labor de los dos ministros al igual que la suya. Todo el dĆa, dĆa tras dĆa a lo largo de ese aƱo, Ć©l iba de cama en cama cuidando a los enfermos, orando y animando a los moribundos.
Ćl enterró a casi 5,000 personas ese aƱo incluyendo a su propia esposa, algunas veces haciendo el servicio funeral sobre 40 o 50 cuerpos a la vez. Rinkart mismo falleció un aƱo despuĆ©s del final de la guerra.
Durante ese tiempo tan desalentador en su vida, y en la vida de su ciudad, él compuso un gran himno de gratitud. Se dice que fue escrito como un ejemplo de gracia para sus hijos, escrito en medio de esas circunstancias tan devastadoras. Tal vez tú estés familiarizada con este himno.
DĆ©mosle gracias todos a nuestro Dios con corazón, manos y voces. Quien ha hecho cosas maravillosas y en quien este mundo se regocija. Quien desde los brazos de nuestra madre nos ha bendecido en el camino con innumerables regalos de amor y todavĆa hoy es nuestro.
Toda alabanza y gratitud a Dios el Padre sea dada, el Hijo y Santo EspĆritu supremo y altĆsimo cielo. El Ćŗnico Dios eterno quien adora el cielo y la tierra. Quien fue, quien es y siempre serĆ”.
Ese es un sacrificio de acción de gracias y ese mismo sacrificio de gratitud que Martin Rinkart ofreció en los años 1600 es el mismo que nos bendice a nosotras hoy. Tú no sabes cómo puede bendecir a otras tu disposición de ofrecer un sacrificio de acción de gracias especialmente cuando mÔs te cuesta.
Una de mis heroĆnas favoritas de la fe es la Dra. Helen Roseveare quien fue por muchos aƱos una cirujana misionera en lo que antes era el Congo Belga. Ella fue misionera en ese lugar creo que por unos 20 aƱos.
Pero llegó el dĆa cuando alrededor del aƱo 1970 un grupo de rebeldes llegaron a la ciudad y empezaron a robar y azotar a la nación. La doctora Roseveare y algunos de sus colegas del ministerio sintieron la necesidad de quedarse y continuar sirviendo a la gente que Dios los habĆa enviado a ministrar.
Durante ese tiempo, la doctora Roseveare describe la noche cuando los rebeldes llegaron al terreno de la misión donde ella vivĆa. Ellos azotaron el lugar y ferozmente golpearon y abusaron sexualmente de las mujeres misioneras en ese lugar. Al tratar de darle sentido a esa atrocidad, ella cuenta la lucha que llevó a cabo los dĆas posteriores a esa noche tan terrible.
Ella habĆa llegado a ese lugar para dar su vida y servir a esta gente solamente para experimentar lo que ella sufrió.
Dios usó un sinnĆŗmero de cosas durante el tiempo de restauración en su vida, pero hay una que yo nunca olvidarĆ©. Ella cuenta como el proceso de restauración comenzó cuando ella escuchó como si el mismo Dios le preguntara, āĀæHelen estĆ”s dispuesta a agradecerme por algo que tal vez yo nunca te dĆ© el privilegio de entender? ĀæTe das cuenta? Nosotras tendemos a pensar si tan solo pudiĆ©ramos entender los propósitos de Dios en estas circunstancias en nuestras vidas, entonces le podrĆamos dar gracias. Pero la prueba de la fe es esta: āĀæEstoy dispuesta a ofrecer un sacrificio de acción de gracias aun cuando no tengo las respuestas a todas mis preguntas, a los āporquĆ©sā de las circunstancias en las que me encuentro, cuando no hay manera de entender lo que me ha sucedido?ā
Recuerdo una temporada en mi propia vida cuando me sentĆa muy dolida a causa de una serie de circunstancias que llegaron a mi vida. Y por unos dieciocho meses yo no pude dar gracias.
No era como si conscientemente dijera, āyo no voy a dar graciasā, simplemente no lo hacĆa.
Al recordar ese periodo en mi vida creo que en realidad renuncié a una gran medida de gracia que Dios deseaba darme para poder atravesar esas circunstancias, pero yo no estuve dispuesta a ofrecer un sacrificio de acción de gracias.
Te puedo decir cuĆ”ndo y dónde comenzó el proceso de restauración para mĆ. Fue en una cabaƱa en la montaƱa en Carolina del Norte, arrodillada en un piso de madera al lado de una silla de madera y ahĆ ofrecĆ a Dios el sacrificio de acción de gracias por primera vez. Le dije, āSeƱor aun no entiendo porque TĆŗ has escogido estas circunstancias en mi vida, y no sĆ© si algĆŗn dĆa lo llegue a comprender, pero en fe te doy las āgraciasā. Gracias por permitirlo, gracias por escoger esto en mi vida. Yo sĆ© que cualquier cosa que TĆŗ haces es buena, y te doy las gracias. Ahora, Āæel hacer esta declaración, hizo desaparecer instantĆ”neamente todo el dolor? No, aĆŗn hubo lĆ”grimas y un sentimiento de pĆ©rdida que se convirtió en un sentimiento de pĆ©rdida saludable. Al yo ofrecer un sacrificio de acción de gracias, Dios comenzó a restaurar, a renovar y a reconstruir mi espĆritu.
Hoy puedo mirar hacia atrĆ”s y sentir una verdadera gratitud sobre esas circunstancias. Durante ese tiempo no me sentĆa agradecida. Pero al final mi respuesta fue una expresión de fe. Fue un acto de la voluntad y ahora puedo mirar hacia atrĆ”s y ver cuĆ”nto ha hecho Dios por mĆ, en mĆ y por medio de mĆ.
He descubierto en mi propio caminar con el SeƱor que bƔsicamente en cada circunstancia de la vida yo tengo dos opciones.
- Me puedo quejar.
- o puedo adorar.
Yo puedo quejarme o adorar. Necesitamos ayudarnos unas a otras a no ser quejumbrosas. Necesitamos ayudarnos unas a otras a ser adoradoras, y a fomentar la belleza de una actitud de gratitud.
Y hoy al completar esta serie hablemos de cómo podemos fomentar un espĆritu de gratitud.
Primero, somete todos tus derechos a Dios. Si retienes esos derechos, si tienes expectativas de cómo mereces ser tratada, te predispones a la desilusión. Pero si sometes todos tus derechos a Dios, entonces cualquier cosa que Dios te dé serÔ una bendición y estarÔs agradecida por ello.
En una de mis lecturas sobre este tema encontrĆ© un pasaje pequeƱo escrito por un hombre llamado Russell Kelfer, quien ahora se encuentra con el SeƱor. El fue un gran maestro de la Biblia, y muchas de sus enseƱanzas han sido publicadas. En algunos de sus escritos sobre la actitud de gratitud Ć©l sugiere a las personas que tomen un pequeƱo juramento. PermĆteme leer la manera en la que Ć©l sugiere rendir todos tus derechos a Dios.
Al haber nacido de nuevo en la familia de Dios, yo por este medio reconozco que Dios ha comprado mi vida incluyendo todos mis derechos y el control de esta vida por la eternidad.
TambiĆ©n reconozco que Ćl no me ha garantizado una vida libre de dolor, o una vida exitosa o próspera. Ćl no me ha garantizado salud. Ćl no me ha garantizado padres perfectos. Ćl no me ha garantizado hijos perfectos. Ćl no me ha garantizado la ausencia de problemas, dificultad, malos entendidos o persecuciones.
Lo que Ćl sĆ me ha prometido es vida eterna. Lo que Ćl sĆ me ha prometido es una vida abundante. Lo que Ćl sĆ me ha prometido es amor, gozo, paz, paciencia, mansedumbre, humildad y dominio propio. Ćl se dio a sĆ mismo por mĆ a cambio de los derechos de mi vida.
Por lo tanto, yo renuncio a todos mis derechos y expectativas y humildemente le pido a Ćl que por medio de Su gracia los reemplace por un espĆritu de gratitud por cualquier cosa que Ćl en Su sabidurĆa permita en mi vida. Y firma.
Su servidor.
Ćl sugiere firmar este documento y someter todos tus derechos a Dios.
En segundo lugar, permĆteme animarte a confesar y a arrepentirte de cualquier ingratitud que Dios descubra en tu corazón. Hemos visto que el pecado de ingratitud no es un pecado pequeƱo. Entonces, donde sea que Dios te haya revelado el pecado de ingratitud, que has fallado en dar gracias por todo, confiĆ©salo como pecado y arrepiĆ©ntete.
En tercer lugar, permĆteme sugerir una semana de gratitud, una semana entera donde tu enfoque sea la gratitud. CompromĆ©tete por una semana a no pedirle nada a Dios al contrario busca cada oportunidad para darle las gracias a Dios y a otros.
De hecho, nosotras hemos preparado un pequeƱo recurso que estarĆ” disponible en esta semana de acción de gracias. Es un pequeƱo devocional acompaƱado con un ejercicio escrito para cada dĆa que te ayudarĆ” a practicar una semana de acción de gracias.
Durante esa semana, la semana cuatro, nosotras te sugerimos que tomes un tiempo para contar tus bendiciones. āBendiciones, cuantas tienes ya.ā Me encanta ese himno antiguo.
Cuando combatida por la adversidad creas ya perdida tu felicidad, mira lo que el cielo para ti guardó, cuenta las riquezas que el Señor te dio.
”Bendiciones, cuÔntas tienes ya! Bendiciones, Dios te manda mÔs; Bendiciones, te sorprenderÔs cuando veas lo que Dios por ti harÔ.
ĀæAndas agobiado por algĆŗn pesar?
Duro te parece amarga cruz llevar,
Cuenta las promesas del Señor Jesús,
Y de las tinieblas nacerĆ” la Luz.
”Bendiciones, cuÔntas tienes ya!
Bendiciones, Dios te manda mƔs;
Bendiciones, te sorprenderƔs
Cuando veas lo que Dios por ti harĆ”.
Un escritor dijo, āLa gratitud nace en los corazones que toman el tiempo para contar las misericordias del pasado.ā
Tengo un amigo que habla de aquel dĆa cuando Ć©l se cepillaba sus dientes y meditaba en este versĆculo: āDen gracias en todoā (ver 1 Tesalonicenses 5:18). Ese dĆa Ć©l fue retado a dar gracias a Dios en todo.
El cuenta, āyo empecĆ© a darle gracias a Dios por mi cepillo de dientes. DespuĆ©s por la pasta de dientes. Entonces, me di cuenta que yo nunca le habĆa dado gracias a Dios por mis dientesā. Si la provisión en el futuro dependiera del agradecimiento de hoy, ĀæcuĆ”nto tendrĆa yo maƱana?ā
Después de haber contado y nombrado tus bendiciones una por una, haz inventario de tus cuentas de gratitud. ¿Qué quiero decir con eso? ¿Hay alguien a quien no le has pagado tu deuda de gratitud?
Todas nosotras tenemos una deuda de gratitud con Dios que jamĆ”s por toda la eternidad podremos pagar. Entonces Āæcómo te va en tus cuentas de gratitud? ĀæLe debes gratitud a Dios o a otras personas? ĀæHay personas especĆficas en tu vida a quien le debes gratitud? ĀæHay un individuo, un miembro tu familia, una amiga ha tocado o beneficiado tu vida? Āæa quien todavĆa no le has dado las āGraciasā?
Ahora, no pases por alto a las personas que viven contigo. Tu esposo, ¿trae el cheque de pago a la casa? ¿EstÔs agradecida por ello o estÔs acostumbrada a ello? Expresas gratitud por las cosas cotidianas.
Haz una lista de las personas a quienes necesitas agradecer y comienza a dar gracias con tarjetas, con llamadas telefónicas, con correos electrónicos o en persona. Cuenta tus bendiciones una por una y despuĆ©s da las gracias a cada persona una por una. No esperes hasta el funeral de esa persona para dar las gracias serĆ” demasiado tarde, bendĆcelos hoy con tu gratitud.
Y después da gracias por todo. Proponte en tu corazón dar gracias en todo. Hay alguna circunstancia o problema en tu vida por el cual nunca has dado gracias.
Y finalmente mantente al dĆa expresando gratitud al SeƱor y a otros.
Hace algĆŗn tiempo unas amigas me regalaron una libreta que dice en la portada āContando mis Bendiciones.ā Dentro de la libreta hay pĆ”ginas con cinco lĆneas en blanco para cada dĆa. En esas lĆneas escribes la fecha y despuĆ©s anotas 5 ó 6 cosas por las cuales estĆ”s agradecida ese dĆa.
Ya casi completo esta libreta, pero me puse a revisar algunas de las
cosas que escribà hace un año y que lindo fue regresar y
repasar lo que Dios hizo y lo bondadoso que Ćl ha sido.
Mantente al dĆa no solamente expresando gratitud a Dios sino tambiĆ©n a otros. Te quiero animar a que tengas una canasta con tarjetas de agradecimiento con notas y sobres. Coloca esta canasta al lado de tu cama o en tu escritorio. Mantenla cerca de ti porque si tienes que ir a buscar apresuradamente esas tarjetas cuando te llega a tu mente algo por lo que estĆ”s agradecida es muy probable que nunca la envĆes.
Y por cierto, estoy muy agradecida por los padres que nos hicieron escribir notas de agradecimiento cuando Ć©ramos niƱos. Ellos nos preguntaban āĀæHas escrito tus notas de agradecimiento? Si ustedes que tienen hijos, ensƩƱenle a sus hijos a escribir notas de agradecimiento.
Llevo conmigo tarjetas de agradecimiento entonces cuando tengo unos minutos libres puedo pausar y escribir notas de gratitud hacia aquellas personas que han bendecido mi vida. Este ejercicio diario te ayudarĆ” a mantener tus deudas de agradecimiento al dĆa.
Yo creo que una de las cosas mĆ”s importantes que Dios quiere hacer por medio de Aviva Nuestros Corazones es llamar a las mujeres a ser mujeres agradecidas. Hoy en dĆa las mujeres en muchos casos se encuentran demasiado enfadadas, amargadas, y lastimadas. Creo que una de las cosas clave que va a liberar a las mujeres en esta tierra, y llevarlas a vivir vidas abundantes y vidas fructĆferas es aprender a ser mujeres agradecidas.
Hay un gran poder en tener un espĆritu de gratitud. Un espĆritu de gratitud puede vencer la amargura, el desĆ”nimo, la depresión, el egoĆsmo y la soledad. Un espĆritu de gratitud anima a otras.
Y lo mĆ”s importante de todo, un espĆritu de gratitud honra y glorifica al SeƱor. Ćl es digno de todo nuestro agradecimiento y de nuestra alabanza.
Carmen Espaillat: En cada circunstancia tĆŗ tienes la opción de quejarte con Dios o de adorar a Dios. Hoy en dĆa Āæte has estado quejando o adorando? Nancy describe en detalle esta elección cotidiana en su libro Sea Agradecido: Su camino al gozo.
Si lees este libro con un corazón abierto y participas en el estudio de 30 dĆas que encontrarĆ”s al final del libro, te encontrarĆ”s alabando a Dios mĆ”s y te quejarĆ”s menos. Para obtener una copia del libro solicĆtalo en tu librerĆa cristiana mĆ”s cercana.
El corazón de Nancy estÔ lleno de gratitud hoy. Le hemos pedido que comparta con nosotras lo que Dios estÔ haciendo por medio de el ministerio de Aviva Nuestros Corazones.
Nancy: Bueno, espero que hayan tenido un gran dĆa ayer. La temporada de acción de gracias es buen tiempo para recordar y agradecer a Dios por todo lo que Ćl ha hecho.
Al recordar los Ćŗltimos meses mi corazón estĆ” tan agradecido con Dios por todo lo que Ćl estĆ” haciendo en todo el mundo y en especial en el mundo de habla hispana a travĆ©s de Aviva Nuestros Corazones nuestras oraciones han sido contestadas mucho mĆ”s abundantemente de lo que pedimos o jamĆ”s entendimos, Dios, ha sido glorificado y serĆ” glorificado y llevarĆ” su mensaje, el mensaje del Evangelio y de Cristo para seguir llamando a las mujeres a libertad a plenitud y abundancia en Cristo.
AsĆ que Ćŗnete a nosotras en especial en el dĆa de hoy y da gracias por Aviva Nuestros Corazones, dale gracias a Dios por haber permitido que el mensaje de Cristo y Su Evangelio llegue a tantas mujeres en el mundo de habla hispana y que continĆŗe esa obra hasta ese dĆa cuando la gloria de Dios llene la tierra como las aguas llenen el mar.
Por ejemplo, recientemente conocà a una mujer llamada Michelle quien atendió la conferencia de True Woman el año pasado. Esa fue nuestra primera conferencia nacional y mujeres viajaron de todo el mundo, incluyendo a Michelle quien viajó desde Bermuda para estar con nosotras.
Cuando ella regresó a su hogar empezó a compartir las verdades que ella aprendió en la conferencia Mujer Verdadera. Desde ese tiempo, un grupo de mujeres se ha estado reuniendo en su hogar y ella ha estado discipulando a estas mujeres en los caminos de Dios.
Las conexiones globales como ésta solamente son posibles gracias a los radioyentes como tú quienes oran por nosotros y nos apoyan financieramente. Ese apoyo nos ayuda a poder ministrar a mujeres alrededor del mundo por medio de la radio, las conferencias, las publicaciones y la internet.
Carmen Espaillat: El lunes Nancy regresa a Aviva Nuestros Corazones con una nueva serie titulada āEstad quietaā. ĀæCuĆ”ndo fue la Ćŗltima vez que te detuviste y te quedaste tranquila delante del SeƱor? Nancy te mostrarĆ” por quĆ© necesitamos esos tiempos de quietud para calmar nuestros corazones.
Espero que tengas un tiempo de adoración significativo en tu iglesia este fin de semana y te esperamos de regreso en Aviva Nuestros Corazones.
Nancy : Oh SeƱor queremos venir ante ti con un espĆritu con una actitud de gratitud, Padre simplemente queremos decirte gracias, gracias pero la palabra es muy pequeƱa para poder expresar todo lo que hay en nuestros corazones, que TĆŗ has venido haciendo a travĆ©s de Aviva Nuestros Corazones por todo este tiempo, Te alabamos y Te damos gracias SeƱor por cada una de nuestras oyentes, gracias por cada paĆs donde este mensaje ha llegado, Te oramos que TĆŗ avives Tu obra en medio de los tiempos y te damos gracias porque nos estĆ”s permitiendo ser testigos de Tu obrar, Padre gracias por cada embajadora de Aviva Nuestros Corazones, gracias por cada traductora de Aviva Nuestros Corazones por cada voluntaria que desinteresadamente SeƱor pone sus dones a tu servicio para hacer la obra, la obra de la expansión de Tu reino en este mundo, Padre gracias infinitas gracias por todo lo que TĆŗ eres y por todo lo que TĆŗ has hecho por nosotros en la persona de Jesucristo, gracias por Ćl que es el motivo mayor de nuestra gratitud, glorifica SeƱor Tu Hijo, Tu Nombre, Tu Evangelio y que como siempre decimos como dice Tu Palabra SeƱor que Tu Palabra corra hasta que Tu Gloria, la Gloria de Dios llene esta tierra como las aguas cubren el mar en el nombre de JesĆŗs, amĆ©n.
Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.
Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las AmƩricas a menos que se cite otra fuente.
1 «Now Thank We All Our God.» Martin Rinkart. Our Daily Bread, Feb. 20, 1994.
2 Russell Kelfer. «A Grateful Spirit, Part 2.» (176-B), 14.
3 «Count Your Blessings.» Johnson Oatman, Jr.
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