Un pensar navideƱo para todo el aƱo

Grace en EspaƱol

Un pensar navideƱo para todo el aƱo

JosĆ­as Grauman

JosĆ­as Grauman

JosĆ­as es licenciado en idiomas bĆ­blicos por The Master’s University y con MaestrĆ­a en Divinidad por The Master’s Seminary. Sirvió durante cinco aƱos como capellĆ”n del Hospital General de Los Angeles (California), y sirvió como misionero por dos aƱos en la Ciudad de MĆ©xico. En la actualidad , estĆ” encomendado como anciano de la iglesia Grace Community Church donde sirviendo en el ministerio hispano. JosĆ­as y su esposa Cristal tienen tres hijos.

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Revestidos de poder

Soldados de Jesucristo

Diciembre 30

Solid Joys en EspaƱol

Revestidos de poder

John Piper

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ĀæPueden los CRISTIANOS hacer NEGOCIOS?

TeologĆ­a Express

ĀæPueden los CRISTIANOS hacer NEGOCIOS?

Newton PeƱa

šŸŽ„ VĆ­deo: ĀæPueden los cristianos hacer negocios?
šŸ‘¤ Hermano: Newton PeƱa
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ĀæPueden los CRISTIANOS hacer NEGOCIOS?, Negocios cristianos, Empresas cristianas
Dios les bendiga. Soli Deo Gloria

ĀæPor quĆ© es tan difĆ­cil orar?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Preguntas claves sobre la oración.

¿Por qué es tan difícil orar?

Burk Parsons

Nota del editor: Este es el primer capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración.

Orar es difícil porque humillarnos, vencer nuestro orgullo y acabar con nuestra obstinación y pecaminosidad es difícil. Cuando oramos, morimos a nosotros mismos y la muerte duele. Es por eso que nuestra carne lucha tan fuertemente contra la oración. Cuando oramos, estamos entrando en una verdadera guerra contra nuestra carne y contra las flechas ardientes de nuestro acusador y sus huestes. Aunque no tienen miedo de nosotros, le tienen terror a Aquel que estÔ en nosotros y es por nosotros, y desprecian que estemos orando a Aquel que los ha aplastado y que los destruirÔ.

AdemĆ”s, orar es difĆ­cil porque con frecuencia nuestro enfoque estĆ” en la oración misma y no en Dios. Aprendemos sobre la oración, no para saber mucha información sobre ella, sino para que podamos orar poniendo nuestro enfoque en Dios. Por Su gracia soberana le conocemos y sabemos que Ɖl estĆ” ahĆ­, y que no solo oye sino que escucha; que no estĆ” en silencio, sino que siempre contesta nuestras oraciones y siempre actĆŗa de acuerdo a Su perfecta voluntad, para nuestro bien supremo y para Su gloria. Cuando reconocemos la soberanĆ­a de Dios en la oración, tambiĆ©n recordamos Su amor, gracia, santidad y justicia, y a la vez somos confrontados con la dura realidad de nuestro miserable pecado, a la luz de Su gloria y Su gracia.

En la vida siempre encontraremos algĆŗn grado de dificultad para orar, pero, a pesar de eso, siempre debemos orar.

Por lo tanto, los cristianos en realidad no creemos en el poder de la oración; creemos en el poder de Dios y es por eso que oramos. AsĆ­ que, al orar, se nos recuerda lo que no somos; se nos recuerda que no somos Dios y que no tenemos el control. Se nos recuerda que Dios es soberano y que estĆ” en control, y por eso  debemos reconocer que la oración es nuestra rendición diaria y continua del control que creemos tener sobre nuestras vidas a Aquel que sĆ­ las controla y se preocupa por ellas mĆ”s que nosotros mismos.

Si pensara por un segundo que mis dĆ©biles oraciones pudieran cambiar la mente de Dios y Su perfecta voluntad, dejarĆ­a de orar completamente. Yo soy pecador, no lo sĆ© todo ni puedo controlarlo todo. Sin embargo, debido a que Dios es omnisciente y omnipotente, y tiene en mente Su gloria y nuestro bien supremo, podemos confiar en Ɖl. A veces, la respuesta de Dios a nuestra oración es Ā«noĀ», a veces es Ā«esperaĀ», a veces es Ā«sĆ­Ā», y a veces es Ā«sĆ­, y mĆ”s allĆ” de lo que puedas imaginarĀ». En la vida siempre encontraremos algĆŗn grado de dificultad para orar, pero, a pesar de eso, siempre debemos orar. TambiĆ©n debemos orar para que Dios nos ayude a orar, considerando la oración menos como una lista de supermercado y mĆ”s como una carta de amor, no simplemente hablando con Dios sino teniendo comunión con nuestro compaƱero mĆ”s cercano y mĆ”s amoroso. 

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Burk Parsons
Burk Parsons

El Dr. Burk Parsons es pastor principal de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San AndrĆ©s] en Sanford, Florida, director de publicaciones de Ligonier Ministries, editor de Tabletalk magazine, y maestro de la Confraternidad de EnseƱanza de Ligonier Ministries. Ɖl es un ministro ordenado en la Iglesia Presbiteriana en AmĆ©rica y director de Church Planting Fellowship. Es autor de Why Do We Have Creeds?, editor de Assured by God y John Calvin: A Heart for Devotion, Doctrine, and Doxology, y co-traductor y co-editor de ĀæCómo debe vivir el cristiano? de Juan Calvino.

Una deuda de gratitud – Nov 27

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Una actitud de gratitud

Aviva Nuestros Corazones

Nov 27 – Una deuda de gratitud

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/una-deuda-de-gratitud/

Carmen Espaillat: La gratitud en medio de la vida cotidiana puede ser imposible.  AquĆ­ estĆ” Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Recuerdo  una temporada en mi propia vida cuando me sentĆ­a muy dolida a causa de una serie de circunstancias que estaba enfrentando.  Y por unos dieciocho  meses yo no pude dar gracias.

Carmen Espaillat: EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de SaladĆ­n.

Esta semana te he estado compartiendo sobre el libro de Nancy, Sea Agradecido: Su camino al gozo. ĀæPor quĆ© es tan importante escoger la gratitud? Bueno, sabes que la gratitud no siempre llega fĆ”cil.  Algunas veces es una decisión difĆ­cil.  Nancy nos describirĆ” cómo  se siente tomar esa decisión  cuando uno siente como si la vida misma conspirarĆ” en contra de la gratitud.

Nancy Leigh DeMoss: En el DĆ­a de Acción de Gracias del aƱo pasado recibĆ­ una carta de una querida pareja de unos 89 aƱos de edad, Del Fehsenfeld y su esposa, Dot.  Yo los llamaba Abuelo y Abuela Fehsenfeld.  Esta es una pareja llena de gratitud.  AquĆ­ estĆ” la carta que ellos enviaron como una carta de gratitud a todos sus amigos.  La carta decĆ­a:

Mis queridos amigos y colaboradores en Cristo, ā€œEste es el dĆ­a que el SeƱor ha hecho; regocijĆ©monos y alegrĆ©monos en Ć©lā€ (citando el Salmos 118 versĆ­culo 24)

Debemos  regocijarnos sin importar nuestro estado fĆ­sico (saludable o no).  Cuando nos damos cuenta de nuestra posición en Cristo, no tenemos opción.  Al tomar un inventario personal le damos gracias a Ɖl porque:

Y ellos listaron cinco razones por las cuales ellos daban gracias al Señor y a cada razón le seguía una referencia bíblica.

  • Nosotros hemos sido salvos.
  • Nosotros hemos sido santificados.
  • Nosotros hemos sido sellados por el EspĆ­ritu Santo.
  • Nosotros hemos sido eternamente asegurados.
  • Nosotros estamos satisfechos

Al lado de esta Ćŗltima razón ellos anotaron el Salmo 103 versĆ­culo 5 y dice ā€œel que colma de bienes tus aƱosā€ Y continuaron diciendo:

No necesitamos cosas materiales, entretenimiento, o provocar un sentimentalismo emocionante para tener gozo.  En Cristo tenemos todo lo que necesitamos y todo lo que queremos.  Aun cuando La Sra. Fehsenfeld y yo hemos frecuentado las oficinas de los doctores mĆ”s de lo que hubiĆ©ramos  preferido [y eso serĆ­a quedarse corto,  de hecho el aƱo pasado los dos experimentaron desafĆ­os serios en cuanto a su salud] aun asĆ­  nosotros estamos contentos y nos regocijamos por quĆ© Ɖl ha sido nuestro sostĆ©n  en medio del dolor, del sufrimiento y de las cirugĆ­as. Nosotros te invitamos a que te unas a nosotros a obedecer el mandato de Ɖl cuando dice:

Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo JesĆŗs.  (1 Tesalonicenses 5:18)

Y quĆ© gran reto es esto para mĆ­ en mis cuarenta aƱos, cuando me quejo sobre las cosas tan insignificantes de la vida cotidiana que me desorientan y me perturban, y oĆ­r decir a esta pareja que se aproxima a sus noventa aƱos, ā€œNosotros estamos agradecidos, Nosotros estamos agradecidos.ā€

ĀæSabes lo que ellos estĆ”n haciendo? Ellos estĆ”n ofreciendo a Dios lo que la Escritura llama ā€œun sacrificio de alabanzaā€. En el libro de Hebreos nosotras leemos sobre esto.  Hebreos  capĆ­tulo 13 dice: ā€œPor tanto mediante Ɖlā€ mediante Jesucristo, ā€œofrezcamos continuamente un sacrificio de alabanza a Dios, es decir el fruto de labios que confiesan su nombreā€ (versĆ­culo 15).

Un sacrificio de alabanza.  El Salmo 116 habla de este mismo tipo de sacrificio.  El salmista dice, Te ofrecerĆ© sacrificio de acción de gracias, e invocarĆ© el nombre del SEƑORā€ (versĆ­culo 17).

Hay veces que es muy fĆ”cil estar agradecidas con el SeƱor.  Cuando brilla el sol y tienes dinero en tu cuenta de banco, y tienes salud, y tu esposo estĆ” locamente enamorado de ti, y tus hijos se levantan y te bendicen obedeciendo cada una de tus instrucciones, bueno, cualquiera puede estar agradecida bajo esas circunstancias.

Pero muchas veces es difĆ­cil dar las gracias.  Hay veces que cuesta dar las gracias.  Hay veces que ofreces un sacrificio de  acción de gracias por medio de tus lĆ”grimas y dices ā€œSeƱor no entiendo por quĆ© permites que yo estĆ© pasando por estas circunstancias, y aunque no entienda porque he recibido estos papeles de divorcio que yo no quiero, y aunque no entienda porque mi hijo o mi hija estĆ”n respondiendo  de esta manera que no te agrada; he decidido que en medio de esta batalla, en medio de esta presión, en medio de estos problemas, he decidido darte gracias porque TĆŗ aĆŗn eres Dios, Y aĆŗn eres bueno.  Y estĆ”s cumpliendo Tus propósitos por medio de cada una de las circunstancias en las que yo me encuentroā€.

Martin Rinkart fue un pastor en Alemania quien a la edad de 31 aƱos llegó a ser el pastor de la iglesia en su pueblo de Eilenberg. Ɖl  ahĆ­ llegó en 1618, justo cuando la Guerra de los 30 AƱos habĆ­a iniciado, una de las guerras mĆ”s sangrientas en toda la historia.  Esa guerra trajo gran destrucción a todos los paĆ­ses de Europa.  De hecho, la población de Alemania fue reducida de 16 millones de habitantes a 6 millones durante esos treinta aƱos.

La ciudad de Eilenberg donde Rinkart fue pastor experimentó ola tras ola de pestilencia y hambre; y la llegada y salida de ejĆ©rcitos invasores que marchaban a travĆ©s de la ciudad dejando a su paso muerte y destrucción.  La ciudad se llenó de refugiados de la guerra.

En 1637 en medio de esta guerra se desató una plaga.  Los otros dos ministros de esa misma ciudad fallecieron, pero Rinkart se quedó en esa ciudad y llevó a cabo la labor de los dos ministros al igual que la suya.  Todo el dĆ­a, dĆ­a tras dĆ­a a lo largo de ese aƱo, Ć©l iba de cama en cama cuidando a los enfermos, orando y animando a los moribundos.

Ɖl enterró a casi 5,000 personas ese aƱo incluyendo a su propia esposa, algunas veces haciendo el servicio funeral sobre 40 o 50 cuerpos a la vez.  Rinkart mismo falleció un aƱo despuĆ©s del final de la guerra.

Durante ese tiempo tan desalentador en su vida, y en la vida de su ciudad, Ć©l compuso un gran himno de gratitud.  Se dice que fue escrito como un ejemplo de gracia para sus hijos, escrito en medio de esas circunstancias tan devastadoras.  Tal vez tĆŗ estĆ©s familiarizada con este himno.

Démosle gracias todos a nuestro Dios con corazón, manos y voces. Quien ha hecho cosas maravillosas y en quien este mundo se regocija. Quien desde los brazos de nuestra madre nos ha bendecido en el camino con innumerables regalos de amor y todavía hoy es nuestro.

Toda alabanza y gratitud a Dios el Padre sea dada, el Hijo y Santo EspĆ­ritu supremo y altĆ­simo cielo. El Ćŗnico Dios eterno quien adora el cielo y la tierra. Quien fue, quien es y siempre serĆ”.

Ese es un sacrificio de acción de gracias y ese mismo sacrificio de gratitud que Martin Rinkart ofreció en los años 1600 es el mismo que nos bendice a nosotras hoy. Tú no sabes cómo puede bendecir a otras tu disposición de ofrecer un sacrificio de acción de gracias especialmente cuando mÔs te cuesta.

Una de mis heroĆ­nas favoritas de la fe es la Dra. Helen Roseveare quien fue por muchos aƱos una cirujana misionera en lo que antes era el Congo Belga.  Ella fue  misionera en ese lugar creo que por unos 20 aƱos.

Pero llegó el día cuando alrededor del año 1970 un grupo de rebeldes llegaron a la ciudad y empezaron a robar y azotar a la nación. La doctora Roseveare y algunos de sus colegas del ministerio sintieron la necesidad de quedarse y continuar sirviendo a la gente que Dios los había enviado a ministrar.

Durante ese tiempo, la doctora Roseveare describe la noche cuando los rebeldes llegaron al terreno de la misión donde ella vivĆ­a.  Ellos azotaron el lugar y ferozmente golpearon y abusaron sexualmente de las mujeres misioneras en ese lugar.  Al tratar de darle sentido a esa atrocidad, ella cuenta la lucha que  llevó a cabo los dĆ­as posteriores a  esa noche tan terrible.

Ella habĆ­a llegado a ese lugar para dar su vida y  servir a esta gente solamente para experimentar lo que ella sufrió.

Dios usó un sinnĆŗmero de cosas durante el tiempo de restauración en su vida, pero hay una que yo nunca olvidarĆ©.  Ella cuenta como el proceso de restauración comenzó cuando ella escuchó como si el mismo Dios le preguntara, ā€œĀæHelen estĆ”s dispuesta a agradecerme por algo que tal vez yo nunca te dĆ© el privilegio de entender? ĀæTe das cuenta? Nosotras tendemos a pensar si tan solo pudiĆ©ramos  entender los propósitos de Dios en estas circunstancias en nuestras vidas, entonces le podrĆ­amos dar gracias.  Pero la prueba de la fe es esta: ā€œĀæEstoy dispuesta a ofrecer un sacrificio de acción de gracias aun cuando no tengo las respuestas a todas mis preguntas, a los ā€œporquĆ©sā€ de las circunstancias en las que me encuentro, cuando no hay manera de entender lo que me ha sucedido?ā€

Recuerdo  una temporada en mi propia vida cuando  me sentĆ­a muy dolida a causa de una serie de circunstancias que llegaron a mi vida.  Y por unos dieciocho meses yo no pude dar gracias.

No era como si  conscientemente dijera, ā€œyo no voy a dar graciasā€, simplemente  no lo hacĆ­a.

Al recordar ese periodo en mi vida creo que  en realidad renunciĆ© a una gran medida de gracia que Dios deseaba darme para poder atravesar esas circunstancias, pero yo no estuve dispuesta a  ofrecer un sacrificio de acción de gracias.

Te puedo decir cuĆ”ndo y dónde comenzó el proceso de restauración para mĆ­. Fue en una cabaƱa en la montaƱa en Carolina del Norte, arrodillada en un piso de madera al lado de una silla de madera  y ahĆ­ ofrecĆ­ a Dios el sacrificio de acción de gracias por primera vez.  Le dije, ā€œSeƱor aun no entiendo porque TĆŗ has escogido estas circunstancias en mi vida, y no sĆ© si algĆŗn dĆ­a lo llegue a comprender,  pero en fe te doy las ā€œgraciasā€.  Gracias por permitirlo, gracias por escoger esto en mi vida.  Yo sĆ© que cualquier cosa que TĆŗ haces es buena, y te doy las gracias. Ahora, Āæel hacer esta declaración, hizo desaparecer instantĆ”neamente todo el dolor? No, aĆŗn hubo lĆ”grimas y un sentimiento de pĆ©rdida que se convirtió en un sentimiento de pĆ©rdida saludable. Al yo ofrecer un sacrificio de acción de gracias, Dios comenzó a restaurar, a renovar y a reconstruir mi espĆ­ritu.

Hoy  puedo mirar hacia atrĆ”s y sentir una verdadera gratitud sobre esas circunstancias.  Durante ese tiempo  no me sentĆ­a agradecida.  Pero al final mi respuesta fue una expresión de fe.  Fue un acto de la voluntad y ahora puedo mirar hacia atrĆ”s y  ver cuĆ”nto ha hecho Dios por mĆ­, en mĆ­ y por medio de mĆ­.

He descubierto en mi propio caminar con el SeƱor que bƔsicamente en cada circunstancia de la vida yo tengo dos opciones.

  • Me puedo quejar.
  • o puedo adorar.

Yo puedo quejarme o adorar.  Necesitamos ayudarnos  unas a otras a no ser quejumbrosas.  Necesitamos ayudarnos unas a otras a ser adoradoras, y a fomentar la belleza de una actitud de gratitud.

Y hoy al completar esta serie hablemos  de cómo podemos fomentar un espĆ­ritu de gratitud.

Primero, somete todos tus derechos a Dios. Si retienes esos derechos, si tienes expectativas de cómo mereces ser tratada, te predispones a la desilusión.  Pero si sometes todos tus derechos a Dios, entonces cualquier cosa que Dios te dĆ© serĆ” una bendición y estarĆ”s agradecida por ello.

En una de mis lecturas sobre este tema encontrĆ© un pasaje pequeƱo escrito por un hombre llamado Russell Kelfer, quien ahora se encuentra con el SeƱor.  El fue un gran maestro de la Biblia, y muchas de sus enseƱanzas  han sido publicadas.  En algunos de sus escritos sobre la actitud de gratitud Ć©l sugiere a las personas que tomen un pequeƱo juramento.  PermĆ­teme leer la manera en la que Ć©l sugiere rendir todos tus derechos a Dios.

Al haber nacido de nuevo en la familia de Dios, yo por este medio reconozco que Dios ha comprado mi vida incluyendo todos mis derechos y el control de esta vida por la eternidad.

TambiĆ©n reconozco que Ɖl no me ha garantizado una vida libre de dolor, o una vida exitosa o próspera.  Ć‰l no me ha garantizado salud.  Ć‰l no me ha garantizado padres perfectos.  Ć‰l no me ha garantizado hijos perfectos. Ɖl no me ha garantizado la ausencia de problemas, dificultad, malos entendidos o persecuciones.

Lo que Ɖl sĆ­ me ha prometido es vida eterna.  Lo que Ɖl sĆ­ me ha prometido es una vida abundante.  Lo que Ɖl sĆ­ me ha prometido es amor, gozo, paz, paciencia, mansedumbre, humildad y dominio propio.  Ć‰l se dio a sĆ­ mismo por mĆ­ a cambio de los derechos de mi vida.

Por lo tanto, yo renuncio a todos mis derechos y expectativas y humildemente le pido a Ɖl que por medio de Su gracia los reemplace por un espĆ­ritu de gratitud por cualquier cosa que Ɖl en Su sabidurĆ­a permita en mi vida.  Y firma.

Su servidor.

Ɖl sugiere firmar este documento y  someter todos tus derechos a Dios.

En segundo lugar, permĆ­teme animarte a confesar y a arrepentirte de cualquier ingratitud que Dios descubra en tu corazón.  Hemos visto que el pecado de ingratitud no es un pecado pequeƱo.  Entonces, donde sea que  Dios te haya revelado el pecado de ingratitud, que has fallado en dar gracias por todo, confiĆ©salo como pecado y arrepiĆ©ntete.

En tercer lugar, permĆ­teme sugerir una semana de gratitud, una semana entera donde tu enfoque sea la gratitud.  CompromĆ©tete por una semana a no pedirle nada a Dios al contrario busca cada oportunidad para darle las gracias a  Dios y a otros.

De hecho, nosotras hemos preparado un pequeƱo recurso que estarĆ” disponible en esta semana de acción de gracias.  Es un pequeƱo devocional acompaƱado con un ejercicio escrito para cada dĆ­a que te ayudarĆ” a practicar una semana de acción de gracias.

Durante esa semana, la semana cuatro, nosotras te sugerimos que tomes un tiempo para contar tus bendiciones.  ā€œBendiciones, cuantas tienes ya.ā€ Me encanta ese himno antiguo.

Cuando combatida por la adversidad creas ya perdida tu felicidad, mira lo que el cielo para ti guardó, cuenta las riquezas que el Señor te dio.

”Bendiciones, cuÔntas tienes ya! Bendiciones, Dios te manda mÔs; Bendiciones, te sorprenderÔs cuando veas lo que Dios por ti harÔ.

ĀæAndas agobiado por algĆŗn pesar?

Duro te parece amarga cruz llevar,

Cuenta las promesas del Señor Jesús,

Y de las tinieblas nacerĆ” la Luz.

”Bendiciones, cuÔntas tienes ya!

Bendiciones, Dios te manda mƔs;

Bendiciones, te sorprenderƔs

Cuando veas lo que Dios por ti harĆ”.

Un escritor dijo, ā€œLa gratitud nace en los corazones que toman el tiempo para contar las misericordias del pasado.ā€

Tengo un amigo que habla de aquel dĆ­a cuando Ć©l se cepillaba sus dientes y  meditaba en este versĆ­culo: ā€œDen gracias en todoā€ (ver 1 Tesalonicenses 5:18).  Ese dĆ­a Ć©l fue retado a dar gracias a Dios en todo.

El cuenta, ā€œyo empecĆ© a darle gracias a Dios por mi cepillo de dientes.  DespuĆ©s por la pasta de dientes.  Entonces, me di cuenta que yo nunca le habĆ­a dado gracias a Dios por mis dientesā€.  Si la provisión en el futuro dependiera del agradecimiento de hoy, ĀæcuĆ”nto  tendrĆ­a yo maƱana?ā€

DespuĆ©s de haber contado y nombrado tus bendiciones una por una,  haz inventario de tus cuentas de gratitud.  ĀæQuĆ© quiero decir con eso? ĀæHay alguien a quien no le has pagado tu deuda de gratitud?

Todas nosotras tenemos una deuda de gratitud con Dios que jamĆ”s por toda la eternidad podremos pagar. Entonces Āæcómo te va en tus cuentas de gratitud?  ĀæLe debes gratitud a Dios o a otras personas? ĀæHay personas especĆ­ficas en tu vida a quien le debes gratitud? ĀæHay un individuo, un miembro tu familia, una amiga ha tocado o  beneficiado tu vida? Āæa quien todavĆ­a no le has dado las ā€œGraciasā€?

Ahora, no pases por alto a las personas que viven contigo.  Tu esposo, Āætrae el cheque de pago a la casa?  ĀæEstĆ”s agradecida por ello o estĆ”s acostumbrada a ello?  Expresas gratitud por las cosas cotidianas.

Haz una lista de las personas a quienes necesitas agradecer y comienza a dar gracias con tarjetas, con llamadas telefónicas, con  correos electrónicos o en persona.  Cuenta tus bendiciones una por una y despuĆ©s da las gracias a cada persona una por una.  No  esperes hasta el funeral de esa persona para dar las gracias serĆ” demasiado tarde, bendĆ­celos hoy con tu gratitud.

Y despuĆ©s da gracias por todo.  Proponte en tu corazón dar gracias en todo. Hay alguna circunstancia o problema en tu vida por el cual nunca has dado  gracias.

Y finalmente mantente al dƭa expresando gratitud al SeƱor y a otros.

Hace algĆŗn tiempo unas amigas me regalaron una libreta que dice en la portada ā€œContando mis Bendiciones.ā€  Dentro de la libreta hay pĆ”ginas con cinco lĆ­neas en blanco para cada dĆ­a.  En esas lĆ­neas escribes la fecha y despuĆ©s anotas 5 ó 6 cosas por las cuales estĆ”s agradecida ese dĆ­a.

Ya casi completo esta libreta, pero me puse a revisar algunas de las

cosas que  escribĆ­ hace un aƱo y que lindo fue regresar y

repasar lo que Dios hizo y lo bondadoso que Ɖl ha sido.

Mantente al dĆ­a no solamente expresando gratitud a Dios sino tambiĆ©n a otros.  Te quiero animar a que tengas una canasta con tarjetas de agradecimiento con  notas y sobres.  Coloca esta canasta al lado de tu cama o en tu escritorio.  Mantenla cerca de ti porque si tienes que ir a buscar apresuradamente esas tarjetas cuando te llega a tu mente algo por lo que estĆ”s agradecida es muy probable que nunca la envĆ­es.

Y por cierto, estoy muy agradecida por los padres que nos hicieron escribir notas de agradecimiento cuando Ć©ramos niƱos.  Ellos nos preguntaban ā€œĀæHas escrito tus notas de agradecimiento?  Si ustedes que tienen hijos, ensƩƱenle a sus hijos a escribir notas de agradecimiento.

Llevo conmigo tarjetas de agradecimiento entonces cuando tengo unos minutos libres puedo pausar y escribir notas de gratitud  hacia aquellas personas que han bendecido mi vida.  Este ejercicio diario te ayudarĆ” a mantener tus deudas de agradecimiento al dĆ­a.

Yo creo que una de las cosas mĆ”s importantes que Dios quiere hacer por medio de Aviva Nuestros Corazones es llamar a las mujeres a ser mujeres agradecidas.  Hoy en dĆ­a las mujeres en muchos casos se encuentran demasiado enfadadas, amargadas, y lastimadas.   Creo que una de las cosas clave que va a liberar a las mujeres en esta tierra, y llevarlas a vivir vidas abundantes y vidas fructĆ­feras es aprender a ser mujeres agradecidas.

Hay un gran poder en tener un espĆ­ritu de gratitud. Un espĆ­ritu de gratitud puede vencer la amargura,  el desĆ”nimo, la depresión, el egoĆ­smo y la soledad.  Un espĆ­ritu de gratitud anima a otras.

Y lo mĆ”s importante de todo, un espĆ­ritu de gratitud honra y glorifica al SeƱor. Ɖl es digno de todo nuestro agradecimiento y de nuestra alabanza.

Carmen Espaillat: En cada circunstancia tĆŗ tienes la opción de quejarte con Dios o de adorar a Dios.  Hoy en dĆ­a Āæte has estado quejando o  adorando?  Nancy  describe en detalle esta elección cotidiana en su libro Sea Agradecido: Su camino al gozo.

Si lees este libro con un corazón abierto y participas en el estudio de 30 dĆ­as que encontrarĆ”s al final del libro, te encontrarĆ”s alabando a Dios mĆ”s y te quejarĆ”s menos.  Para obtener una copia del libro solicĆ­talo en tu librerĆ­a cristiana mĆ”s cercana.

El corazón de Nancy estĆ” lleno de gratitud hoy.  Le hemos pedido que comparta con nosotras lo que Dios estĆ” haciendo por medio de el ministerio de Aviva Nuestros Corazones.

Nancy: Bueno, espero que hayan tenido un gran dĆ­a ayer.  La temporada de acción de gracias es buen tiempo para recordar y agradecer a Dios por todo lo que Ɖl ha hecho.

Al recordar los Ćŗltimos meses mi corazón estĆ” tan agradecido con Dios por todo lo que Ɖl estĆ” haciendo en todo el mundo y en especial  en el mundo de habla hispana a travĆ©s de Aviva Nuestros Corazones nuestras oraciones han sido contestadas mucho mĆ”s abundantemente de lo que pedimos o jamĆ”s entendimos, Dios, ha sido glorificado y serĆ” glorificado y llevarĆ” su mensaje, el mensaje del Evangelio y de Cristo para seguir llamando a las mujeres a libertad a plenitud y abundancia en Cristo.

AsĆ­ que Ćŗnete a nosotras en especial en el dĆ­a de hoy y da gracias por Aviva Nuestros Corazones, dale gracias a Dios por haber permitido que el mensaje de Cristo y Su Evangelio llegue a tantas mujeres en el mundo de habla hispana y que continĆŗe esa obra hasta ese dĆ­a cuando la gloria de Dios llene la tierra como las aguas llenen el mar.

Por ejemplo, recientemente  conocĆ­ a una mujer llamada Michelle quien atendió la conferencia de True Woman el aƱo pasado.  Esa fue nuestra primera conferencia nacional y mujeres viajaron de todo el mundo, incluyendo a Michelle quien viajó desde Bermuda para estar con nosotras.

Cuando ella regresó a su hogar empezó a compartir las verdades que ella aprendió en la conferencia Mujer Verdadera.  Desde ese tiempo, un grupo de mujeres se ha estado reuniendo  en su hogar y ella ha estado discipulando a estas mujeres en los caminos de Dios.

Las conexiones globales como Ć©sta solamente son posibles gracias a los radioyentes como tĆŗ quienes oran por nosotros y nos apoyan financieramente.  Ese apoyo nos ayuda a poder ministrar a mujeres alrededor del mundo por medio de la radio, las conferencias, las publicaciones y la internet.

Carmen Espaillat: El lunes Nancy regresa a Aviva Nuestros Corazones con una nueva serie titulada ā€œEstad quietaā€. ĀæCuĆ”ndo fue la Ćŗltima vez que te detuviste y te quedaste tranquila delante del SeƱor? Nancy te mostrarĆ” por quĆ© necesitamos esos tiempos de quietud para calmar nuestros corazones.

Espero que tengas un tiempo de adoración significativo en tu iglesia este fin de semana y te esperamos de regreso en Aviva Nuestros Corazones.

Nancy : Oh SeƱor queremos venir ante ti con un espĆ­ritu con una actitud de gratitud, Padre simplemente queremos decirte gracias, gracias pero la palabra es muy pequeƱa para poder expresar todo lo que hay en nuestros corazones, que TĆŗ has venido haciendo a travĆ©s de Aviva Nuestros Corazones por todo este tiempo, Te alabamos y Te damos gracias SeƱor por cada una de nuestras oyentes, gracias por cada paĆ­s donde este mensaje ha llegado, Te oramos que TĆŗ avives Tu obra en  medio de los tiempos y te damos gracias porque nos estĆ”s permitiendo ser testigos de Tu obrar, Padre gracias por cada embajadora de Aviva Nuestros Corazones, gracias por cada traductora de Aviva Nuestros Corazones por cada voluntaria que desinteresadamente SeƱor pone sus dones a tu servicio para hacer la obra, la obra de la expansión de Tu reino en este mundo, Padre gracias infinitas gracias por todo lo que TĆŗ eres y por todo lo que TĆŗ has hecho por nosotros en la persona de Jesucristo, gracias por Ɖl que es el motivo mayor de nuestra gratitud,  glorifica SeƱor Tu Hijo, Tu Nombre, Tu Evangelio y que como siempre decimos como dice Tu Palabra SeƱor que Tu Palabra corra hasta que Tu Gloria, la Gloria de Dios llene esta tierra como las aguas cubren el mar en el nombre de JesĆŗs, amĆ©n.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las AmƩricas a menos que se cite otra fuente.

1 «Now Thank We All Our God.» Martin Rinkart. Our Daily Bread, Feb. 20, 1994.

2 Russell Kelfer. Ā«A Grateful Spirit, Part 2.Ā» (176-B), 14.

3 «Count Your Blessings.» Johnson Oatman, Jr.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Ā”He aquĆ­, vengo pronto !

MiƩrcoles 30 Diciembre

El cielo y la tierra pasarĆ”n, pero mis palabras no pasarĆ”n. Lucas 21 : 33

Si oyereis hoy su voz, no endurezcĆ”is vuestros corazones. Hebreos 3 : 7-8

ā€œĀ”He aquĆ­, vengo pronto !ā€ Apocalipsis 22 : 7

En el aƱo 1978 Norbert HugedĆ©, profesor de una universidad francesa, publicó una obra en la que afirmaba : ā€œHay que ser ciego para negar que llegamos al final de la historia de nuestro mundo… Cualquiera que desee reflexionar sobre los acontecimientos constata que el mundo ha llegado al final de un callejón sin salida, desde el punto de vista económico, social, polĆ­tico e incluso religiosoā€.

Desde 1978, a pesar de la prosperidad, los progresos y los esfuerzos por alcanzar la paz, muchas personas se enfrentan al futuro con una ansiedad creciente, y se preguntan : ā€œĀæQuĆ© nos espera ?ā€.

De hecho, un acontecimiento de alcance mundial es inminente. Ā”Jesucristo va a venir ! Algunos pueden burlarse : ā€œEn los postreros dĆ­as vendrĆ”n burladores, andando segĆŗn sus propias concupiscencias, y diciendo : ĀæDónde estĆ” la promesa de su advenimiento ?ā€ (2 Pedro 3 : 3-4). Pero ese dĆ­a ā€œel SeƱor mismo… descenderĆ” del cielo ; y los muertos en Cristo resucitarĆ”n primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al SeƱor en el aireā€ (1 Tesalonicenses 4 : 16-17).

Luego, terribles juicios caerƔn sobre los habitantes incrƩdulos de la tierra.

Mientras tanto, Dios ofrece su gracia a todos. Su Hijo Jesucristo salva del juicio a todos aquellos que creen en Ć©l. Su obra los libera de la condenación y les da una seguridad eterna. Cuando Ć©l vuelva, serĆ” demasiado tarde para arrepentirse. Ā”AĆŗn hoy usted puede ser salvo !

Jueces 20 : 24-48 – Apocalipsis 21 : 15-27 – Salmo 149 – Proverbios 31 : 10-24Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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