Aviva Nuestros Corazones
Serie: Quince cosas que he aprendido en 50 aƱos
Aviva Nuestros Corazones
Sep 25 ā La muerte trae vida (y otras verdades fundamentales)
https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-muerte-trae-vida-y-otras-verdades-fundamentales/
Carmen Espaillat: Cuando sirves, Āælo haces con un deseo de que la fama del nombre de Cristo sea esparcida?
Nancy Leigh DeMoss: Donde sea que Dios nos tenga, no se trata de nosotras. No se trata de mi conveniencia. No se trata de mi comodidad. No se trata de mi felicidad. No se trata de mi éxito. No se trata de mi reputación. Todo, todo, todo se trata de Su gloria.
Carmen: EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de SaladĆn.
Hace dos aƱos Nancy celebró cincuenta aƱos en el SeƱor. Por lo que ha estado reflexionando en las cosas mĆ”s importantes que ha aprendido desde que conoció al SeƱor. Ayer, comenzó una serie llamada āQuince cosas que he aprendido en cincuenta aƱosā. Ella compartió las primeras cinco verdades fundamentales. Puedes escuchar ese programa en www.AvivaNuestrosCorazones.com si te lo perdiste. Continuaremos donde nos quedamos ayer.
Pero antes quiero invitarte a conectarte con nosotras en la conferencia Revive 15, que se estÔ celebrando desde ayer en IndianÔpolis, Indiana. Visita nuestra pÔgina para mÔs información.
”No te pierdas de esta oportunidad!
Nancy: Mi lema desde que nosotros iniciamos Aviva Nuestros Corazones por radio es āNosotros somos dĆ©biles pero Ćl es fuerteā. Yo soy dĆ©bil pero Ćl es fuerte. SĆ, yo soy dĆ©bil, sĆ, yo soy indefensa, yo no puedo hacer esto sin Ćl, pero Ćl es fuerte y Su fuerza es mostrada a travĆ©s de nuestra debilidad.
Nuestras limitaciones no son un obstĆ”culo para Su poder. Durante tantas, tantas veces a lo largo de los aƱos he tenido este intercambio con el SeƱor, muy similar a lo que la joven MarĆa de Nazaret tuvo con ese Ć”ngel cuando el vino y le dijo: āTĆŗ vas a tener a este niƱoā y ella le contestó: Āæcómo puede ser esto?, yo le he dicho eso al SeƱor no sĆ© cuantas veces, millones de veces: ĀæCómo puede ser eso? Ā”Yo no puedo hacer eso! Dios lo sabe y es por eso que el elige a los dĆ©biles, a los necios, a los menospreciados, no a aquellos que son alegres, brillantes, capaces y talentosos, o sĆ, algunos como esos, pero no muchos. Pablo dice: āDe manera que pueda ser visto que la excelencia del poder es de Diosā. El Ć”ngel le respondió a MarĆa en ese intercambio y le dijo: āEl EspĆritu Santo vendrĆ” sobre ti y el poder del AltĆsimo te cubrirĆ” con su sombraā. Esa es la gracia de Dios.
TĆŗ tambiĆ©n estĆ”s allĆ, tĆŗ no puedes hacer eso, es humanamente imposible amar a esa persona, perdonar a esa persona, servir a esa persona o criar ese niƱo o amar a esa pareja, amar a esa suegra, cualquier cosa, tĆŗ no puedes hacerlo, pero Dios te dice: āYo lo sĆ©, pero el EspĆritu Santo vendrĆ” sobre ti y el Poder del AltĆsimo te cubrirĆ” con Su sombraā. Su gracia es suficiente.
NĆŗmero seis: Necesitamos Su Palabra mĆ”s de lo que necesitamos la comida fĆsica. Necesitamos Su Palabra mĆ”s que cualquier otra cosa que traiga consuelo a la criatura. No podemos vivir sin la Palabra de Dios. ĀæHas escuchado que āeres lo que comesā? Bueno, en el reino espiritual ciertamente es verdad. TĆŗ eres lo que comes, lo que te alimentas. Y asĆ muchos cristianos, me parece, estĆ”n comiendo de la miseria de este mundo, y estĆ”n desnutridos porque no estĆ”n comiendo la Palabra de Dios.
Tenemos que sumergirnos en la Palabra de Dios. Necesitamos la Palabra. La necesitamos mƔs de lo que necesitamos comer. Y no podremos lograrlo si no pasamos tiempo consistente en la Palabra de Dios. Esa es nuestra vida, es pan, es agua.
Y aprendĆ algo acerca del agua esta semana que yo deberĆa haber sabido pero realmente no lo entendĆa. Y esto no es una nueva modalidad. Pero el lunes de esta semana terminĆ© en la sala de emergencia de nuestro hospital local severamente deshidratada con una infección viral y me desmayĆ© en mi casa. No tenĆa tiempo para eso esta semana; solo puedo decirles eso. Y luego, como estaba deshidratada, no podĆan sacarme sangre. Pasaron una hora tratando de encontrar un lugar para poder sacarme la sangre. Necesitas agua. Necesitamos agua.
Necesitamos el agua de Su Palabra. Nos lava, nos limpia. Hace que nuestra sangre fluya. Y espiritualmente, ¿cuÔntas de nosotras estamos deshidratadas? Nos estamos desmayando. No podemos lidiar con la presión. Estamos débiles y nos estamos cayendo a pedazos. Y también las personas a nuestro alrededor estÔn espiritualmente desnutridas. EstÔn espiritualmente deshidratadas. Necesitan el agua y el pan de la Palabra de Dios, porque todas los necesitamos.
Número siete: Nos necesitamos los unos a los otros. Hay tanto material en las Escrituras acerca de esto: el poder que da el Ônimo, la exhortación, el rendirnos cuentas unos a otros, la seguridad que se encuentra en la multitud de los consejeros.
Tengo un grupo de mujeres con las que periódicamente me reĆŗno y oramos juntas. Nos llamamos āla hermandadā. Y estĆ”bamos en una llamada y eso fue el lunes en la noche yo acababa de salir del hospital y tuvimos esta conferencia telefónica y compartimos lo que Dios estaba haciendo en nuestras vidas y cómo podemos orar las unas por las otras.
Estas son mujeres que estĆ”n involucradas en diferentes tipos de ministerios. Una de estas mujeres tiene un ministerio pĆŗblico muy exitoso y ella comenzó a llorar. Comenzó a sollozar y derramó su corazón al decirnos que su familia habĆa estado bajo algunas presiones recientemente y compartió lo que estaban pasando. Y aquĆ estaba este grupo de mujeres en el telĆ©fono que vinieron a su alrededor y oraron y la levantaron y la animaron. Y yo he estado ahĆ y las demĆ”s mujeres en esa llamada tambiĆ©n han estado ahĆ. TĆŗ has estado ahĆ.
Nos necesitamos las unas a las otras. Necesitamos relaciones invasivas en nuestras vidas. Las mujeres lo necesitan. Yo no le predico a los hombres, pero estoy muy segura que los hombres se necesitan unos a otros tambiƩn. Hay un gran peligro en vivir en aislamiento. Aun si estƔs en medio de una multitud, puedes estar viviendo una vida aislada. Nos necesitamos las unas a las otras. Esto es algo grande que he aprendido durante mis cincuenta aƱos de caminar con Dios.
NĆŗmero ocho: El Evangelio verdaderamente es Buenas Nuevas. De hecho, es la noticia mĆ”s grande, la mayor noticia. Necesitamos escuchar y volver a creer el Evangelio cada dĆa de nuestras vidas. Ahora, eso no significa que volvemos a ser salvas todos los dĆas de nuestras vidas. Pero necesitamos escucharlo de nuevo y necesitamos creerlo de nuevo. Y donde nos hemos desviado, necesitamos arrepentirnos de nuevo.
El Evangelio realmente es Buenas Nuevas. No es solo un mensaje para que lo escuchen los incrĆ©dulos. Necesitamos ser recordadas cada dĆa de la gracia de Dios, de Su perdón, de Su poder para transformar nuestras vidas, de Su promesa de vida eterna, de que Ćl es un Dios que redime y que estĆ” haciendo nuevas todas las cosas, que es un Dios que guarda Su pacto y todo esto es un recordatorio de que la vida cristiana es imposible de vivir.
Yo no puedo vivirla. TĆŗ no puedes vivirla. Yo conozco a personas que leen mis libros y me escuchan en la radio y piensan que vivo esta vida cristiana. Y te dirĆ©, no soy yo que vivo, sino Cristo quien vive en mĆ. Cristo que vive en ti. Porque JesĆŗs es el Ćnico que tuvo Ć©xito en vivir esta vida y por eso necesitamos creer el Evangelio todos los dĆas de nuestras vidas.
NĆŗmero nueve: Y este estĆ” en el corazón del Evangelio, y es que la muerte trae vida. La muerte trae vida. La mayorĆa de las personas pasan sus vidas esquivando la muerte en todas sus diferentes manifestaciones. Pero la muerte, la cruz, es algo que debemos abrazar porque al pasar por la muerte, salimos por el otro lado a la vida.
La muerte de JesĆŗs nos compró vida eterna. Y a travĆ©s de nuestra muerte con Ćl entramos a Su vida abundante y mientras estemos dispuestas a rendir nuestras vidas y a morir por otros, ellos a su vez podrĆ”n experimentar la vida de Cristo. JesĆŗs dijo, āel que quiera salvar su vida, la perderĆ”. Pero si la pierdes, la salvarĆ”s. TendrĆ”s verdadera vidaā.
Y me encanta una cita de Ugo Bassi, no recuerdo cuĆ”ndo vivió Ć©l pero fue hace muchos aƱos. Ćl dijo, āMedid vuestra vida por la pĆ©rdida y no por la ganancia; no por el vino tomado sino por el vino derramado. Porque la fuerza del amor reposa sobre el sacrificio del amor y el que sufre mĆ”s tiene mĆ”s que darā.
Algunas de ustedes hoy tienen mucho que dar de su vida porque han estado dispuestas a rendir su vida, a abrazar la cruz, y a decir āsĆ, SeƱorā a lo que sea que Su guión haya sido para su vida. Como resultado, hay una fragancia, hay un resplandor, una belleza y hay poder.
Quiero estar cerca de ustedes y quiero conocer al JesĆŗs que brilla a travĆ©s de muchas de sus vidas. Y eso es porque la muerte trae vida. No es algo a lo que debamos temer. RĆndete. SuĆ©ltalo. La semilla entra a la tierra y muere y trae mucho fruto para Su gloria.
NĆŗmero diez: Nunca, nunca te equivocarĆ”s en el camino de la humildad. Y tendrĆamos mucho que decir acerca de eso. Dios se aleja del orgulloso. Tener un corazón humilde es tener un espĆritu enseƱable para siempre estar aprendiendo de otros. Lo opuesto de la humildad es el orgullo que nos impide tener una comunión genuina con Dios. Nunca te equivocarĆ”s en el matrimonio, en la vida, en la vida de la iglesia.
āSolamente por el orgullo viene la contiendaā. Y me gustarĆa que ese versĆculo no estuviera en la Biblia, pero sĆ lo estĆ”. āDonde hay contención hay orgulloā. AsĆ que nunca podrĆ”s equivocarte al ser la que corre a la cruz. Mira a ver si puedes llegar tĆŗ primero. HumĆllate. Yo estoy aprendiendo eso en mis relaciones y en el ministerio.
NĆŗmero once: la mayor libertad se halla en la esclavitud a Cristo. La mayor libertad se halla en el corazón que dice, āSĆ, SeƱor. Tengo este contrato en la mano SeƱor y estoy poniendo mi firma en la lĆnea que aparece abajo antes de saber lo que dice el contrato. Mi vida es tuya. Te pertenece, SeƱor. Toma mi vida, Oh SeƱor y que sea consagrada solo a ti, llena TĆŗ los detalles. Lo que sea, SeƱor, yo digo, āsĆ SeƱorā.ā
Mientras venĆa en el avión el miĆ©rcoles, tuve una conversación con una joven graduada de Harvard que ahora estĆ” en la escuela de negocios en la Universidad de Virginia. Ella llegó a conocer al SeƱor en su adolescencia, a los trece aƱos, viniendo de una familia no-creyente y leyendo la versión Reina Valera de la Biblia. AsĆ ella fue salva. Ha caminado con el SeƱor y busca agradarle a Ćl, pero no ha tenido a su alrededor muchas personas que la nutran en su fe.
Y estuvimos hablando todo el viaje de dos horas y media. Ella acababa de terminar una relación que sabĆa que no era lo que Dios tenĆa para ella. Apenas hacĆa una semana y todavĆa se encontraba en un lugar doloroso. Pude hablar con ella acerca de la libertad. Yo le dije, āSoy prĆ”cticamente una anciana hablĆ”ndote a ti que tienes veinticinco aƱos de edad. Pero quiero decirte y dije su nombre, āla mayor libertad se encuentra en decir āsĆ, SeƱorā. Lo que sea que eso signifique, como sea que eso se vea, en cualquier edad, en cualquier temporada de la vida. Todos somos esclavos. La pregunta es: Āæde quĆ©? o Āæde quiĆ©n?ā
Y el privilegio es ser esclavas de Jesucristo. Porque no hay ningĆŗn amo como Ćl. Y allĆ es donde encontramos nuestra libertad y nuestro mayor gozo.
Número doce: Somos bendecidas para ser de bendición. No somos bendecidas solo para que podamos disfrutar las bendiciones de Dios para nosotras mismas, aunque no hay nada malo en eso, pero somos bendecidas para ser un canal de bendición para otros. Dios nos ha colocado aquà con un propósito y ese propósito no es para desperdiciar nuestras vidas, para acumular cosas a la derecha o a la izquierda o solo para sobrevivir o para realizarnos. Ninguna de estas cosas son propósitos de vida que realmente tienen valor. Nuestro propósito en la vida es permitir que las bendiciones de Dios fluyan a través de nosotras hacia los demÔs, dejar un legado de piedad, invertirnos en las vidas de los demÔs.
Esta joven estudiante de postgrado me dijo el otro dĆa, āĀædónde estĆ”n las mujeres mayores que serĆ”n consejeras y que nutrirĆ”n a las jóvenes en su fe ā mujeres como yo?ā. No sĆ©, ĀæDónde estĆ”n? ĀæDónde estoy yo? ĀæEn quĆ© estoy gastando mi vida, mi tiempo, mis recursos? Yo he sido bendecida para ser bendición.
NĆŗmero trece: No puedes dar mĆ”s que Dios. Esto es algo que mi papĆ” y mi mamĆ”, porque estaba casada con mi papĆ”, creyeron y practicaron con todo su corazón. Si hay un don espiritual para dar, mi papĆ” lo tenĆa y mi mamĆ” lo apoyaba. Nunca llegarĆ” el punto en el que digas, Ā«puedo dar mĆ”s que Dios, de mis tesoros, de mi tiempo, de mi talento, de mi vidaĀ». Proverbios capĆtulo 11:24 dice, āHay quien reparte y le es aƱadido mĆ”s, y hay quien retiene lo que es justo, solo para venir a menosā. Esas son las matemĆ”ticas divinas, esa es la paradoja de Dios sobre el dar.
Y estoy absolutamente convencida que cuando lleguemos al Cielo no va a haber ningĆŗn santo a travĆ©s de todas las edades que diga, āhay algo que di de lo cual me arrepiento de haber dadoā. SĆ creo que cada una de nosotras, aĆŗn la persona con el corazón mĆ”s generoso dirĆ”, āA la luz de lo que JesĆŗs hizo por mĆ para traerme aquĆ a la eternidad, cómo me gustarĆa haberle dado mĆ”sā. Estoy convencida de esto. Entonces por quĆ© no dar ahora y poder entrar a esas habitaciones eternas libres de todas las cosas que se nos pegaron. No puedes dar mĆ”s que Dios.
Ahora la nĆŗmero catorce: El tiempo es corto, la eternidad es larga y JesĆŗs viene. Y esta es una manera de pensar que nuestro padre nos inculcó a mis hermanos y a mĆ durante los veintiĆŗn aƱos que estuvo con nosotros. Ćl murió el fin de semana de mi cumpleaƱos nĆŗmero veintiuno. Este concepto y muchos de estos son un legado para mĆ.
AquĆ tengo un pequeƱo pisapapeles que era de Ć©l que ahora tengo en mi estudio. Y a propósito, por motivo de mi cincuenta aniversario de haber conocido al SeƱor, pusimos un pequeƱo mostrador con recuerdos de mis primeros aƱos de caminar con el SeƱor y algunas fotos y cosas que fueron significativas para mĆ. Y tenĆa unas lĆneas de ese conocido himno con el que quizĆ”s estĆ”s familiarizada, que dice, āSolo una vida pronto pasarĆ”. Solo lo que es para Cristo durarĆ”.ā Y luego ese versĆculo de Filipenses capĆtulo 1, que dice, āPorque para mĆ el vivir es Cristoā.
Dentro de las cosas que habĆa en exhibición tambiĆ©n habĆa un juguete Slinky y eso fue una parte importante en todo nuestro crecimiento en nuestra familia y me acordĆ© de Ć©l cuando pensĆ© en este principio.
Mi papĆ” conoció al hombre que inventó el Slinky. El slinky es una especie de resorte y el nombre del seƱor que inventó esto se llamaba Dick James. Ćl era un joven ingeniero y Ć©l inventó este juguete que ahora prĆ”cticamente todos conocen. El haberlo creado lo llevó a la fama y a la fortuna de un dĆa para otro. Y aquĆ estaba un hombre que habĆa estado buscando felicidad y de repente tenĆa todo este dinero. Ćl podĆa viajar por todo el mundo. PodĆa hacer lo que Ć©l quisiera, pero todavĆa estaba vacĆo. Y eso lo puso en una bĆŗsqueda que al final lo llevó a la fe en Cristo.
Bueno, este hombre, cuando fue salvo, realmente fue salvo. QuizĆ”s has leĆdo otras cosas acerca de Ć©l en otros lugares. Y te aconsejo que no creas todo lo que leas. Porque quizĆ”s no obtendrĆ”s la historia completa en la versión secular de esto. Pero Ć©l, para hacer la historia corta, decidió convertirse en un misionero en SuramĆ©rica. No recuerdo en quĆ© paĆs pero Ć©l bĆ”sicamente regaló todo lo que tenĆa.
Encima de eso un tĆo murió y le dejó una herencia y Ć©l tambiĆ©n la regaló. Ćl decidió que iba a ir allĆ” y que iba a servir por fe. No querĆa depender de ninguna otra cosa ni de nadie mĆ”s que no fuera el SeƱor. Mi papĆ” nos recordaba. Ahora, Dios no llama a todos a hacer esto. Pero en el caso de Dick James, eso fue lo que Ć©l sintió que fue su llamado, el llamado de parte de Dios. Lo hizo, se fue y pasó el resto de su vida como misionero en un paĆs en SuramĆ©rica.
Ćl confesó que cuando fue allĆ” habĆa resistido a Dios en un aspecto. Ćl se llevó con Ć©l el molde original del Slinky. Pensó que si tal vez Dios le fallaba, Ć©l podrĆa comenzar a hacer los juguetes allĆ” y abrir mercados completamente nuevos. Bueno, pues luego escribió y compartió el gozo increĆble que experimentó el dĆa que tomó ese molde y se fue al ocĆ©ano pacĆfico y lo tiró al ocĆ©ano y dijo que ese dĆa se habĆa convertido en un hombre libre.
Mi papĆ” tenĆa una carta, una carta de Dick James que le escribió a sus amigos incluyendo a mi papĆ” y solo compartió el gozo increĆble y la libertad que Ć©l experimentó viviendo en este paĆs golpeado por la pobreza, pero Ć©l, totalmente libre para amar y servir a JesĆŗs.
El tiempo es corto, la eternidad es larga, y JesĆŗs viene ya. Eso significa que debemos tomar decisiones ahora de las que no nos arrepentiremos en la eternidad. Debemos preguntarnos a nosotras mismas, āĀæValdrĆa la pena morir por aquello por lo que estoy viviendo?ā ĀæTiene valor eterno? Debemos mantener nuestros ojos puestos en la lĆnea final. Eso es lo que nos da el poder para mantenernos en la carrera.
Y soy de las que a menudo se detiene en la carrera. A menudo quiero tirar la toalla. No puedo decirte cuĆ”ntas veces en mi mente, he renunciado a varios aspectos de la vida en el ministerio. Gracias a Dios que tengo relaciones confiables y por la gracia de Dios, Ćl me mantiene allĆ. Pero eso es mientras mantienes tus ojos en Cristo, mientras mantienes tus ojos en la recta final, mientras recuerdas que esta vida es corta y que la eternidad es para siempre y que JesĆŗs viene ya. Eso es lo que nos da valentĆa y gracia para seguir adelante y nos recuerda que seremos recompensadas por cualquier labor que le ofrezcamos a Ćl ahora. Ćl es digno de todo y de todas las cosas que perdamos por Su nombre.
Bueno, y finalmente la nĆŗmero quince: No se trata de mĆ. Todo se trata de Ćl. Y fue mĆ”s o menos por allĆ donde comenzamos en Romanos 11:36: āPorque de Ćl, por Ćl y para Ćl son todas las cosas. A Ćl sea la gloria para siempre. AmĆ©nā. La meta de nuestras vidas es que toda la tierra sea cubierta con la gloria del SeƱor, que la fama de Su Nombre sea esparcida, y por eso vale la pena decirle ānoā a nuestra carne.
Y no estoy solo hablÔndole a aquellas en el ministerio vocacional. Estoy hablÔndoles a todas las mujeres. Porque estos son principios que son verdaderos para todas nosotras donde sea que tú le sirvas al Señor, en tu negocio, en tu hogar, con esos pequeñitos, con esos nietos, en ese rol de cuidadora, quizÔs de tus padres ancianos, donde sea que Dios te haya colocado. Porque no se trata de nosotras. No se trata de nuestra conveniencia. No se trata de nuestra comodidad y no se trata de mi felicidad. No se trata de mi éxito, no se trata de mi reputación. Todo, todo, todo es para Su gloria.
Cada vez que entras por la puerta principal de nuestro Centro Nacional de Ministerio en el suroeste de Michigan, pasas por una fuente que estÔ rodeada de ladrillos que tiene un gran globo terrÔqueo colocado encima de esa fuente. Y en las temporadas en que tenemos deshielos allà en Michigan, lo cual no es muy a menudo, la fuente corre sobre el mundo en cada lado.
A cada lado de esa fuente tenemos versĆculos de las Escrituras como aquellos que nos recuerdan que la gloria del SeƱor cubrirĆ” la tierra como las aguas cubren el mar. Y cuando paso por esa fuente y entro al edificio, a menudo me encuentro orando o siendo recordada, de que esa es nuestra visión. Para eso estamos aquĆ. Esa es la meta: āque ante el nombre de JesĆŗs se doble toda rodillaā¦y toda lengua confiese que Jesucristo es el SeƱor, para gloria de Dios Padreā (Fil. 2:10-11).
AsĆ que en nuestras luchas, en nuestra pruebas, en nuestras dificultades, en nuestros desafĆos, en nuestra confusión, sĆ, tambiĆ©n tenemos esas, pero santifican, Āæno es verdad? Y no estoy siendo simplista al respecto. Yo sĆ© que hay personas aquĆ que tienen un peso grande en su corazón. Pero hay un propósito en ese sufrimiento. Hay propósito en hacerlo una ofrenda para el SeƱor. Hay un propósito en las labores donde sea que le sirvas al SeƱor.
Y el propósito es que la gloria del Señor cubra la tierra como las aguas cubren el mar.
Y, oh SeƱor, te doy gracias por los dulces recuerdos, los recuerdos de mis cincuenta aƱos ā que no se sienten asĆ ā de haber sido conocida por Ti y de conocerte y de haber sido separada para Ti. Gracias, gracias, SeƱor. Gracias por ver la sangre del Cordero inmolada, derramada por mi pecado y pasar de largo. Gracias porque nunca experimentarĆ© Tu ira. Hemos sido librados de la ira de Dios.
Y gracias porque nos has salvado para algo y para alguien mĆ”s grande y mayor que nosotras. Su nombre es JesĆŗs. Por eso le amamos. Te amamos. Y oramos, SeƱor, que estas cosas que he dicho, con las que lucho, las que enfrento y a menudo fallo en creer, enraĆzalas profundamente, SeƱor, en nuestros corazones y recuĆ©rdanos para quiĆ©n es y para quĆ© es. Y que Tu reino venga y Tu voluntad sea hecha aquĆ en la tierra como se hace en el Cielo. Oramos en el nombre de JesĆŗs, amĆ©n.
Carmen: Ella es Nancy Leigh DeMoss. Ha estado compartiendo quince cosas que ha aprendido en cincuenta años de caminar con Dios. Si te perdiste alguna de las quince cosas, puedes visitar a www.AvivaNuestrosCorazones.com y leer la transcripción del programa de ayer y del programa de hoy.
Te esperamos en nuestra próxima entrega la semana que viene. Que tengas un bendecido fin de semana!
Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.
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