Felices los pobres en espĆ­ritu – 2

Iglesia EvangƩlica de la Gracia

Las Bienaventuranzas

Serie: Verdadera Felicidad

2 – Felices los pobres en espĆ­ritu

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicologƭa y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejerƭa Bƭblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia EvangƩlica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

La salvación mĆ”s grande que podamos imaginar

Soldados de Jesucristo

Diciembre 17

Solid Joys en EspaƱol

La salvación mÔs grande que podamos imaginar

John Piper

John Piper

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ĀæQuĆ© son los falsos apóstoles?

Got Questions

¿Qué son los falsos apóstoles?

Los falsos apóstoles son personas que se disfrazan como líderes cristianos, hacen que otros los sigan, y luego los guían al mal camino. Un verdadero apóstol es aquel que es «enviado» por Dios como un embajador de Jesucristo con un mensaje divino. Un falso apóstol es un impostor que no representa verdaderamente a Cristo y cuyo mensaje es falso.

En 2 Corintios 11, el apóstol Pablo aborda el problema de los falsos apóstoles que estaban invadiendo la iglesia de Corinto. Ɖl describe a los falsos apóstoles como Ā«aquellos que la desean, a fin de que en aquello en que se glorĆ­an, sean hallados semejantes a nosotrosĀ» (versĆ­culo 12). El libro de 2 Corintios es una de las cartas mĆ”s Ā«sarcĆ”sticasĀ» de Pablo, donde Ć©l estĆ” lidiando con la iglesia para reconocer el error que se habĆ­a infiltrado en medio de ellos. Ɖl contrasta su servicio desinteresado con el servicio de los Ā«super apóstolesĀ» (versĆ­culo 5) quienes estaban seduciendo a la iglesia con sus palabras lisonjeras y aparente sabidurĆ­a. Estos impostores estaban fingiendo ser verdaderos siervos de Cristo, pero ellos no conocĆ­an al SeƱor. Eran mentirosos, acechando a cristianos ingenuos en Corinto para beneficiarse ellos mismos y aumentar su ego. Pablo reprende a la iglesia cuando dice: Ā«Pues tolerĆ”is si alguno os esclaviza, si alguno os devora, si alguno toma lo vuestro, si alguno se enaltece, si alguno os da de bofetadasĀ» (versĆ­culo 20). Ɖl incluso compara a estos impostores con SatanĆ”s mismo, quien tambiĆ©n Ā«se disfraza como Ć”ngel de luzĀ» (versĆ­culo 14).

Pablo también advirtió a los ancianos de Efeso acerca de falsos apóstoles: «Porque yo sé que después de mi partida entrarÔn en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarÔn al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarÔn hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos» (Hechos 20:29-30). Debieron haber escuchado sus palabras, porque en Apocalipsis 2:2, Jesús alaba a la iglesia en Efeso por haber detectado a los falsos apóstoles que estaban en medio de ellos y por haberlos rechazado.

Los falsos maestros y falsos apóstoles han abundado a lo largo de la historia de la iglesia. Aún siguen infiltrando iglesias inocentes e incluso han conducido denominaciones enteras a la herejía y la apostasía (ver 1 Timoteo 4:1-4). Las escrituras nos dan una clara advertencia si prestamos atención. 1 Juan 4:1 dice, «Amados, no creÔis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo».

Las siguientes son algunas formas en que podemos identificar los falsos apóstoles:

1. Los falsos apóstoles niegan alguna o todas las verdades acerca de la identidad y la deidad de Jesucristo. En 1 Juan 4:2-3, Juan advierte a sus lectores contra la enseñanza gnóstica; él dice que la prueba es cristológica: «En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios». Hay muchas maneras en que un espíritu puede negar que Jesús es el Cristo. Desde cultos demoníacos hasta denominaciones que se han apartado del evangelio, los espíritus malignos siempre estÔn detrÔs de la calumnia de Jesús. Cualquier maestro que intente quitarle o agregarle a la obra consumada de Jesús en la cruz por nuestra salvación es un falso maestro (Juan 19:30; Hechos 4:12).

2. Los falsos apóstoles estÔn motivados por la codicia, la lujuria o poder. 2 Timoteo 3:1-8 describe tales maestros en mÔs detalle: «También debes saber esto: que en los postreros días vendrÔn tiempos peligrosos. Porque habrÔ hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites mÔs que de Dios, que tendrÔn apariencia de piedad, pero negarÔn la eficacia de ella; a éstos evita. Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Estas siempre estÔn aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad. Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe». Jesús dijo que la marca que identifica un falso apóstol/profeta es el comportamiento pecaminoso: «Por sus frutos los conoceréis» (Mateo 7:16, 20; cf. Judas 1:4).

3. Los falsos apóstoles distorsionan o niegan la biblia como la palabra inspirada e infalible de Dios (2 Timoteo 3:16). En GÔlatas 1:8-9 Pablo hace frente al legalismo con estas fuertes palabras: «Mas si aún nosotros, o un Ôngel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema». Los escritos inspirados de los doce apóstoles son parte de la palabra de Dios, y nadie tiene el derecho a cambiar su mensaje.

4. Los falsos apóstoles se niegan a estar sujetos a autoridades espirituales, aunque se consideran a sí mismos como la autoridad final (Hebreos 13:7; 2 Corintios 10:12). Suelen adoptar títulos que suenan muy loables tales como: «Obispo», «Apóstol», «Reverendo» o «Padre». Esto no significa que cada persona que porta dichos títulos es un falso apóstol, simplemente que a los impostores malvados les encanta esos títulos nobles y se autodenominan así para obtener una audiencia.

Los falsos apóstoles pueden aparecer en cualquier lugar donde la palabra de Dios no reine de manera suprema. Desde iglesias organizadas hasta estudios bíblicos en el hogar, debemos estar siempre alerta contra «nuevas enseñanzas» o «revelaciones» que no estÔn sujetas a «todo el consejo de Dios» (Hechos 20:27).

Permisos de publicación autorizados por el Ministerio Got Questions para Alimentemos El Alma

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

ĀæPor quĆ© le pasan cosas malas a gente buena?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Dando una respuesta

¿Por qué le pasan cosas malas a gente buena?

Greg Lanier

Nota del editor: Este es el cuarto capĆ­tulo en la serie Dando una respuesta,publicada por Tabletalk Magazine. 

«¿CĆ”ncer de hueso en los niƱos? Dios, Āæcómo es posible? ĀæCómo te atreves? ĀæCómo te atreves a crear un mundo en el que exista tal miseria y no por nuestra culpa?Ā» Con estas duras palabras el comediante Stephen Fry, un ateo declarado, planteó un tema crucial para cristianos y no cristianos: si Dios es absolutamente bueno y todopoderoso, como afirman las Escrituras, Āæpor quĆ© permite que las personas buenas sufran el mal? Todos somos confrontados con esto: el diagnóstico de un amigo querido con una enfermedad terminal; el abuso del hijo de un vecino; un atentado terrorista en un cafĆ© de la playa; un huracĆ”n que devasta islas enteras. Cuando los escĆ©pticos hacen esta pregunta, o cuando la hacen otros cristianos o cuando tĆŗ mismo la haces, ĀæcuĆ”l serĆ­a una respuesta bĆ­blica correcta? 

Es esencial distinguir y abordar cuidadosamente dos aspectos de la pregunta: el de la mente / intelectual y el del corazón / emocional. En el momento del sufrimiento, una respuesta enfocada en el aspecto de la mente (Ā«Es la voluntad de DiosĀ»), aunque es doctrinalmente correcta, no serĆ­a un bĆ”lsamo para el alma angustiada. A menudo, la respuesta tierna viene primero. Pero Ć©sta debe estar basada en el aspecto intelectual, asĆ­ que comenzaremos en este y luego volveremos al aspecto emocional. 

Si somos meramente Ôtomos sujetos a la física y la selección natural, el sufrimiento no existe.

El punto de la mente / intelectual pudiera reformularse asĆ­: ĀæEl sufrimiento de las personas buenas niega a Dios? Porque si Ɖl permite que tales cosas sucedan, Āæno prueba eso que Ɖl no es bueno, que no es todopoderoso o que no existe? Deben surgir cuatro respuestas. 

  1. La pregunta, para empezar, asume que existe tal cosa como el Ā«bienĀ» y el Ā«malĀ». La persona que hace la pregunta ha decidido que una cosa / persona / evento (un terremoto, Hitler, el terrorismo) es Ā«maloĀ» y que otra cosa (un individuo que sufre) es Ā«buenoĀ». Pero Āæcómo sabe el interrogador quĆ© es Ā«maloĀ» o ā€œbuenoā€? La opinión personal no es vĆ”lida, ya que al reflexionar nos damos cuenta que las personas Ā«malvadasĀ» (Hitler / ISIS / quien sea) no piensan que ellas mismas son malas. El hecho de que cualquiera pueda protestar contra el mal requiere un estĆ”ndar para el bien y el mal que estĆ© fuera de cualquier individuo o cultura, que solo puede provenir de Dios y que ha sido revelado a todos (Rom 1:19-20; 2:12-16).
  2. La pregunta presupone que el sufrimiento de una persona Ā«buenaĀ» tiene un sentido. Las rocas y los Ć”rboles no sufren. Incluso las cosas Ā«malasĀ» que le suceden a las criaturas son proporcionales: pocos se enojan contra Dios cuando un tsunami destruye millones de hormigas. Sin embargo, el significado del sufrimiento humano es intuitivo para todos e implica que los humanos tienen una dignidad Ćŗnica que el sufrimiento estĆ” deshaciendo. Esta dignidad solo puede ser conferida por Dios. Si somos meramente Ć”tomos sujetos a la fĆ­sica y la selección natural, el sufrimiento no existe.
  3. La pregunta asume que Dios nunca tiene buenas razones para el sufrimiento. Pero segĆŗn la Escritura, Dios tiene tales razones, aun si no nos gustan o no las entendemos. El sufrimiento puede deberse al estado caĆ­do de la creación (Rom 8:19-22). El sufrimiento puede ser un castigo por el pecado (Jue 2:11-15), aunque no siempre (Jn 9:1-3). Dios puede permitir que SatanĆ”s lo inflija (Job 1-2). El sufrimiento puede mostrar la justicia de Dios (Rom 9:19-26). Puede llevar a los pecadores al arrepentimiento (Sal 119:71). Puede usarse para el avance del reino de Dios (1 Pe 4:12-19) y para santificarnos (Rom 5:3-5; Stg 1:2-4). De hecho, el mĆ”s impresionante ejemplo de algo malo sucediĆ©ndole a una persona buena, la muerte de JesĆŗs, consumó el bien de la salvación (Hch 2:22-24; 4:8-12). Pero en esos momentos, cuando nos enfrentamos a los males mĆ”s injustificados e inexplicables, podemos confiar en que los caminos de Dios estĆ”n mĆ”s allĆ” de nuestros caminos (Rom 11:33-36).
  4. Finalmente, la pregunta requiere que exista tal cosa como una persona ā€œbuenaā€, sin embargo, la Escritura y la vida misma atestiguan que todos estamos arruinados y somos miserables (Rom 3:10-18). De hecho, la pregunta deberĆ­a ser por quĆ© cosas buenas les suceden a todos, dado lo malos que somos. El escĆ©ptico cree que el universo opera sobre la base de ā€œhaces el bien, recibes el bien; haces lo malo, recibes lo maloā€. Si este criterio es correcto, Āæpor quĆ© prosperan las personas absolutamente despreciables? Ninguna otra cosmovisión puede explicar esto, excepto la bĆ­blica, que revela la pecaminosidad de todos y la benevolencia de Dios hacia todos para Sus propios propósitos (Mt 5:45), hasta el dĆ­a final del juicio, cuando todo serĆ” enmendado.

Volvemos, entonces, al punto del corazón / emocional. Cuando suceden cosas malas, el sufrimiento y el dolor a menudo nos confrontan con la aparente ausencia de Dios en ese momento. ĀæQuĆ© hacen los cristianos? El punto de la mente / intelectual debe ser tratado, tal vez cuando las nubes oscuras se disipen. En la oscuridad, consolamos a los que sufren con el amoroso consuelo que hemos recibido de Dios (2 Co 1:3-7). Lloramos con ellos (Rom 12:15). Nos sentamos en las cenizas con ellos (Job 2:11-13). Llevamos las cargas de los otros (GĆ”l. 6:2). Y, sobre todo, con mucho amor, les dirigimos a JesĆŗs, la Ćŗnica persona buena que sufrió el mayor de los males para redimirnos, que enjuga nuestras lĆ”grimas, y que nos promete un dĆ­a en el que todo esto serĆ” remediado (Ap 21:4).

Este artĆ­culo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Greg Lanier
Greg Lanier

El Dr. Greg Lanier es profesor asistente de Nuevo Testamento en el Reformed Theological Seminary de Orlando, Florida, y pastor asistente en River Oaks Church (PCA) en Lake Mary, Florida. Es autor de varios libros, incluyendo How We Got the Bible [Cómo nos llegó la Biblia] y Old Testament Conceptual Metaphors and the Christology of Luke’s Gospel [MetĆ”foras conceptuales del Antiguo Testamento y la cristologĆ­a del Evangelio de Lucas].

Sep 25 – La muerte trae vida (y otras verdades fundamentales)

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Quince cosas que he aprendido en 50 aƱos

Aviva Nuestros Corazones

Sep 25 – La muerte trae vida (y otras verdades fundamentales)

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-muerte-trae-vida-y-otras-verdades-fundamentales/

Carmen Espaillat: Cuando sirves, Āælo haces con un deseo de que la fama del nombre de Cristo sea esparcida?

Nancy Leigh DeMoss: Donde sea que Dios nos tenga, no se trata de nosotras. No se trata de mi conveniencia. No se trata de mi comodidad. No se trata de mi felicidad. No se trata de mi Ć©xito. No se trata de mi reputación. Todo, todo, todo se trata de Su gloria.

Carmen: EstĆ”s escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de SaladĆ­n.

Hace dos aƱos Nancy celebró cincuenta aƱos en el SeƱor. Por lo que ha estado reflexionando en las cosas mĆ”s importantes que ha aprendido desde que conoció al SeƱor. Ayer, comenzó una serie llamada ā€œQuince cosas que he aprendido en cincuenta aƱosā€. Ella compartió las primeras cinco verdades fundamentales. Puedes escuchar ese programa en www.AvivaNuestrosCorazones.com si te lo perdiste. Continuaremos donde nos quedamos ayer.

Pero antes quiero invitarte a conectarte con nosotras en la conferencia Revive 15, que se estĆ” celebrando desde ayer en IndianĆ”polis, Indiana. Visita nuestra pĆ”gina para mĆ”s información.

”No te pierdas de esta oportunidad!

Nancy: Mi lema desde que nosotros iniciamos Aviva Nuestros Corazones por radio es ā€œNosotros somos dĆ©biles pero Ɖl es fuerteā€. Yo soy dĆ©bil pero Ɖl es fuerte. SĆ­, yo soy dĆ©bil, sĆ­, yo soy indefensa, yo no puedo hacer esto sin Ɖl, pero Ɖl es fuerte y Su fuerza es mostrada a travĆ©s de nuestra debilidad.

Nuestras limitaciones no son un obstĆ”culo para Su poder. Durante tantas, tantas veces a lo largo de los aƱos he tenido este intercambio con el SeƱor, muy similar a lo que la joven MarĆ­a de Nazaret tuvo con ese Ć”ngel cuando el vino y le dijo: ā€œTĆŗ vas a tener a este niƱoā€ y ella le contestó: Āæcómo puede ser esto?, yo le he dicho eso al SeƱor no sĆ© cuantas veces, millones de veces: ĀæCómo puede ser eso? Ā”Yo no puedo hacer eso! Dios lo sabe y es por eso que el elige a los dĆ©biles, a los necios, a los menospreciados, no a aquellos que son alegres, brillantes, capaces y talentosos, o sĆ­, algunos como esos, pero no muchos. Pablo dice: ā€œDe manera que pueda ser visto que la excelencia del poder es de Diosā€. El Ć”ngel le respondió a MarĆ­a en ese intercambio y le dijo: ā€œEl EspĆ­ritu Santo vendrĆ” sobre ti y el poder del AltĆ­simo te cubrirĆ” con su sombraā€. Esa es la gracia de Dios.

TĆŗ tambiĆ©n estĆ”s allĆ­, tĆŗ no puedes hacer eso, es humanamente imposible amar a esa persona, perdonar a esa persona, servir a esa persona o criar ese niƱo o amar a esa pareja, amar a esa suegra, cualquier cosa, tĆŗ no puedes hacerlo, pero Dios te dice: ā€œYo lo sĆ©, pero el EspĆ­ritu Santo vendrĆ” sobre ti y el Poder del AltĆ­simo te cubrirĆ” con Su sombraā€. Su gracia es suficiente.

NĆŗmero seis: Necesitamos Su Palabra mĆ”s de lo que necesitamos la comida fĆ­sica. Necesitamos Su Palabra mĆ”s que cualquier otra cosa que traiga consuelo a la criatura. No podemos vivir sin la Palabra de Dios. ĀæHas escuchado que ā€œeres lo que comesā€? Bueno, en el reino espiritual ciertamente es verdad. TĆŗ eres lo que comes, lo que te alimentas. Y asĆ­ muchos cristianos, me parece, estĆ”n comiendo de la miseria de este mundo, y estĆ”n desnutridos porque no estĆ”n comiendo la Palabra de Dios.

Tenemos que sumergirnos en la Palabra de Dios. Necesitamos la Palabra. La necesitamos mƔs de lo que necesitamos comer. Y no podremos lograrlo si no pasamos tiempo consistente en la Palabra de Dios. Esa es nuestra vida, es pan, es agua.

Y aprendí algo acerca del agua esta semana que yo debería haber sabido pero realmente no lo entendía. Y esto no es una nueva modalidad. Pero el lunes de esta semana terminé en la sala de emergencia de nuestro hospital local severamente deshidratada con una infección viral y me desmayé en mi casa. No tenía tiempo para eso esta semana; solo puedo decirles eso. Y luego, como estaba deshidratada, no podían sacarme sangre. Pasaron una hora tratando de encontrar un lugar para poder sacarme la sangre. Necesitas agua. Necesitamos agua.

Necesitamos el agua de Su Palabra. Nos lava, nos limpia. Hace que nuestra sangre fluya. Y espiritualmente, ¿cuÔntas de nosotras estamos deshidratadas? Nos estamos desmayando. No podemos lidiar con la presión. Estamos débiles y nos estamos cayendo a pedazos. Y también las personas a nuestro alrededor estÔn espiritualmente desnutridas. EstÔn espiritualmente deshidratadas. Necesitan el agua y el pan de la Palabra de Dios, porque todas los necesitamos.

NĆŗmero siete: Nos necesitamos los unos a los otros. Hay tanto material en las Escrituras acerca de esto: el poder que da el Ć”nimo, la exhortación, el rendirnos cuentas unos a otros, la seguridad que se encuentra en la multitud de los consejeros.

Tengo un grupo de mujeres con las que periódicamente me reĆŗno y oramos juntas. Nos llamamos ā€œla hermandadā€. Y estĆ”bamos en una llamada y eso fue el lunes en la noche yo acababa de salir del hospital y tuvimos esta conferencia telefónica y compartimos lo que Dios estaba haciendo en nuestras vidas y cómo podemos orar las unas por las otras.

Estas son mujeres que estÔn involucradas en diferentes tipos de ministerios. Una de estas mujeres tiene un ministerio público muy exitoso y ella comenzó a llorar. Comenzó a sollozar y derramó su corazón al decirnos que su familia había estado bajo algunas presiones recientemente y compartió lo que estaban pasando. Y aquí estaba este grupo de mujeres en el teléfono que vinieron a su alrededor y oraron y la levantaron y la animaron. Y yo he estado ahí y las demÔs mujeres en esa llamada también han estado ahí. Tú has estado ahí.

Nos necesitamos las unas a las otras. Necesitamos relaciones invasivas en nuestras vidas. Las mujeres lo necesitan. Yo no le predico a los hombres, pero estoy muy segura que los hombres se necesitan unos a otros tambiĆ©n. Hay un gran peligro en vivir en aislamiento. Aun si estĆ”s en medio de una multitud, puedes estar viviendo una vida aislada. Nos necesitamos las unas a las otras. Esto es algo grande que he aprendido durante mis cincuenta aƱos de caminar con Dios.

NĆŗmero ocho: El Evangelio verdaderamente es Buenas Nuevas. De hecho, es la noticia mĆ”s grande, la mayor noticia. Necesitamos escuchar y volver a creer el Evangelio cada dĆ­a de nuestras vidas. Ahora, eso no significa que volvemos a ser salvas todos los dĆ­as de nuestras vidas. Pero necesitamos escucharlo de nuevo y necesitamos creerlo de nuevo. Y donde nos hemos desviado, necesitamos arrepentirnos de nuevo.

El Evangelio realmente es Buenas Nuevas. No es solo un mensaje para que lo escuchen los incrĆ©dulos. Necesitamos ser recordadas cada dĆ­a de la gracia de Dios, de Su perdón, de Su poder para transformar nuestras vidas, de Su promesa de vida eterna, de que Ɖl es un Dios que redime y que estĆ” haciendo nuevas todas las cosas, que es un Dios que guarda Su pacto y todo esto es un recordatorio de que la vida cristiana es imposible de vivir.

Yo no puedo vivirla. Tú no puedes vivirla. Yo conozco a personas que leen mis libros y me escuchan en la radio y piensan que vivo esta vida cristiana. Y te diré, no soy yo que vivo, sino Cristo quien vive en mí. Cristo que vive en ti. Porque Jesús es el Único que tuvo éxito en vivir esta vida y por eso necesitamos creer el Evangelio todos los días de nuestras vidas.

NĆŗmero nueve: Y este estĆ” en el corazón del Evangelio, y es que la muerte trae vida. La muerte trae vida. La mayorĆ­a de las personas pasan sus vidas esquivando la muerte en todas sus diferentes manifestaciones. Pero la muerte, la cruz, es algo que debemos abrazar porque al pasar por la muerte, salimos por el otro lado a la vida.

La muerte de JesĆŗs nos compró vida eterna. Y a travĆ©s de nuestra muerte con Ɖl entramos a Su vida abundante y mientras estemos dispuestas a rendir nuestras vidas y a morir por otros, ellos a su vez podrĆ”n experimentar la vida de Cristo. JesĆŗs dijo, ā€œel que quiera salvar su vida, la perderĆ”. Pero si la pierdes, la salvarĆ”s. TendrĆ”s verdadera vidaā€.

Y me encanta una cita de Ugo Bassi, no recuerdo cuĆ”ndo vivió Ć©l pero fue hace muchos aƱos. Ɖl dijo, ā€œMedid vuestra vida por la pĆ©rdida y no por la ganancia; no por el vino tomado sino por el vino derramado. Porque la fuerza del amor reposa sobre el sacrificio del amor y el que sufre mĆ”s tiene mĆ”s que darā€.

Algunas de ustedes hoy tienen mucho que dar de su vida porque han estado dispuestas a rendir su vida, a abrazar la cruz, y a decir ā€œsĆ­, SeƱorā€ a lo que sea que Su guión haya sido para su vida. Como resultado, hay una fragancia, hay un resplandor, una belleza y hay poder.

Quiero estar cerca de ustedes y quiero conocer al Jesús que brilla a través de muchas de sus vidas. Y eso es porque la muerte trae vida. No es algo a lo que debamos temer. Ríndete. Suéltalo. La semilla entra a la tierra y muere y trae mucho fruto para Su gloria.

NĆŗmero diez: Nunca, nunca te equivocarĆ”s en el camino de la humildad. Y tendrĆ­amos mucho que decir acerca de eso. Dios se aleja del orgulloso. Tener un corazón humilde es tener un espĆ­ritu enseƱable para siempre estar aprendiendo de otros. Lo opuesto de la humildad es el orgullo que nos impide tener una comunión genuina con Dios. Nunca te equivocarĆ”s en el matrimonio, en la vida, en la vida de la iglesia.

ā€œSolamente por el orgullo viene la contiendaā€. Y me gustarĆ­a que ese versĆ­culo no estuviera en la Biblia, pero sĆ­ lo estĆ”. ā€œDonde hay contención hay orgulloā€. AsĆ­ que nunca podrĆ”s equivocarte al ser la que corre a la cruz. Mira a ver si puedes llegar tĆŗ primero. HumĆ­llate. Yo estoy aprendiendo eso en mis relaciones y en el ministerio.

NĆŗmero once: la mayor libertad se halla en la esclavitud a Cristo. La mayor libertad se halla en el corazón que dice, ā€œSĆ­, SeƱor. Tengo este contrato en la mano SeƱor y estoy poniendo mi firma en la lĆ­nea que aparece abajo antes de saber lo que dice el contrato. Mi vida es tuya. Te pertenece, SeƱor. Toma mi vida, Oh SeƱor y que sea consagrada solo a ti, llena TĆŗ los detalles. Lo que sea, SeƱor, yo digo, ā€˜sĆ­ SeƱor’.ā€

Mientras venĆ­a en el avión el miĆ©rcoles, tuve una conversación con una joven graduada de Harvard que ahora estĆ” en la escuela de negocios en la Universidad de Virginia. Ella llegó a conocer al SeƱor en su adolescencia, a los trece aƱos, viniendo de una familia no-creyente y leyendo la versión Reina Valera de la Biblia. AsĆ­ ella fue salva. Ha caminado con el SeƱor y busca agradarle a Ɖl, pero no ha tenido a su alrededor muchas personas que la nutran en su fe.

Y estuvimos hablando todo el viaje de dos horas y media. Ella acababa de terminar una relación que sabĆ­a que no era lo que Dios tenĆ­a para ella. Apenas hacĆ­a una semana y todavĆ­a se encontraba en un lugar doloroso. Pude hablar con ella acerca de la libertad. Yo le dije, ā€œSoy prĆ”cticamente una anciana hablĆ”ndote a ti que tienes veinticinco aƱos de edad. Pero quiero decirte y dije su nombre, ā€œla mayor libertad se encuentra en decir ā€˜sĆ­, SeƱor’. Lo que sea que eso signifique, como sea que eso se vea, en cualquier edad, en cualquier temporada de la vida. Todos somos esclavos. La pregunta es: Āæde quĆ©? o Āæde quiĆ©n?ā€

Y el privilegio es ser esclavas de Jesucristo. Porque no hay ningĆŗn amo como Ɖl. Y allĆ­ es donde encontramos nuestra libertad y nuestro mayor gozo.

NĆŗmero doce: Somos bendecidas para ser de bendición. No somos bendecidas solo para que podamos disfrutar las bendiciones de Dios para nosotras mismas, aunque no hay nada malo en eso, pero somos bendecidas para ser un canal de bendición para otros. Dios nos ha colocado aquĆ­ con un propósito y ese propósito no es para desperdiciar nuestras vidas, para acumular cosas a la derecha o a la izquierda o solo para sobrevivir o para realizarnos. Ninguna de estas cosas son propósitos de vida que realmente tienen valor. Nuestro propósito en la vida es permitir que las bendiciones de Dios fluyan a travĆ©s de nosotras hacia los demĆ”s, dejar un legado de piedad, invertirnos en las vidas de los demĆ”s.

Esta joven estudiante de postgrado me dijo el otro dĆ­a, ā€œĀædónde estĆ”n las mujeres mayores que serĆ”n consejeras y que nutrirĆ”n a las jóvenes en su fe – mujeres como yo?ā€. No sĆ©, ĀæDónde estĆ”n? ĀæDónde estoy yo? ĀæEn quĆ© estoy gastando mi vida, mi tiempo, mis recursos? Yo he sido bendecida para ser bendición.

NĆŗmero trece: No puedes dar mĆ”s que Dios. Esto es algo que mi papĆ” y mi mamĆ”, porque estaba casada con mi papĆ”, creyeron y practicaron con todo su corazón. Si hay un don espiritual para dar, mi papĆ” lo tenĆ­a y mi mamĆ” lo apoyaba. Nunca llegarĆ” el punto en el que digas, Ā«puedo dar mĆ”s que Dios, de mis tesoros, de mi tiempo, de mi talento, de mi vidaĀ». Proverbios capĆ­tulo 11:24 dice, ā€œHay quien reparte y le es aƱadido mĆ”s, y hay quien retiene lo que es justo, solo para venir a menosā€. Esas son las matemĆ”ticas divinas, esa es la paradoja de Dios sobre el dar.

Y estoy absolutamente convencida que cuando lleguemos al Cielo no va a haber ningĆŗn santo a travĆ©s de todas las edades que diga, ā€œhay algo que di de lo cual me arrepiento de haber dadoā€. SĆ­ creo que cada una de nosotras, aĆŗn la persona con el corazón mĆ”s generoso dirĆ”, ā€œA la luz de lo que JesĆŗs hizo por mĆ­ para traerme aquĆ­ a la eternidad, cómo me gustarĆ­a haberle dado mĆ”sā€. Estoy convencida de esto. Entonces por quĆ© no dar ahora y poder entrar a esas habitaciones eternas libres de todas las cosas que se nos pegaron. No puedes dar mĆ”s que Dios.

Ahora la nĆŗmero catorce: El tiempo es corto, la eternidad es larga y JesĆŗs viene. Y esta es una manera de pensar que nuestro padre nos inculcó a mis hermanos y a mĆ­ durante los veintiĆŗn aƱos que estuvo con nosotros. Ɖl murió el fin de semana de mi cumpleaƱos nĆŗmero veintiuno. Este concepto y muchos de estos son un legado para mĆ­.

AquĆ­ tengo un pequeƱo pisapapeles que era de Ć©l que ahora tengo en mi estudio. Y a propósito, por motivo de mi cincuenta aniversario de haber conocido al SeƱor, pusimos un pequeƱo mostrador con recuerdos de mis primeros aƱos de caminar con el SeƱor y algunas fotos y cosas que fueron significativas para mĆ­. Y tenĆ­a unas lĆ­neas de ese conocido himno con el que quizĆ”s estĆ”s familiarizada, que dice, ā€œSolo una vida pronto pasarĆ”. Solo lo que es para Cristo durarĆ”.ā€ Y luego ese versĆ­culo de Filipenses capĆ­tulo 1, que dice, ā€œPorque para mĆ­ el vivir es Cristoā€.

Dentro de las cosas que había en exhibición también había un juguete Slinky y eso fue una parte importante en todo nuestro crecimiento en nuestra familia y me acordé de él cuando pensé en este principio.

Mi papĆ” conoció al hombre que inventó el Slinky. El slinky es una especie de resorte y el nombre del seƱor que inventó esto se llamaba Dick James. Ɖl era un joven ingeniero y Ć©l inventó este juguete que ahora prĆ”cticamente todos conocen. El haberlo creado lo llevó a la fama y a la fortuna de un dĆ­a para otro. Y aquĆ­ estaba un hombre que habĆ­a estado buscando felicidad y de repente tenĆ­a todo este dinero. Ɖl podĆ­a viajar por todo el mundo. PodĆ­a hacer lo que Ć©l quisiera, pero todavĆ­a estaba vacĆ­o. Y eso lo puso en una bĆŗsqueda que al final lo llevó a la fe en Cristo.

Bueno, este hombre, cuando fue salvo, realmente fue salvo. QuizÔs has leído otras cosas acerca de él en otros lugares. Y te aconsejo que no creas todo lo que leas. Porque quizÔs no obtendrÔs la historia completa en la versión secular de esto. Pero él, para hacer la historia corta, decidió convertirse en un misionero en Suramérica. No recuerdo en qué país pero él bÔsicamente regaló todo lo que tenía.

Encima de eso un tĆ­o murió y le dejó una herencia y Ć©l tambiĆ©n la regaló. Ɖl decidió que iba a ir allĆ” y que iba a servir por fe. No querĆ­a depender de ninguna otra cosa ni de nadie mĆ”s que no fuera el SeƱor. Mi papĆ” nos recordaba. Ahora, Dios no llama a todos a hacer esto. Pero en el caso de Dick James, eso fue lo que Ć©l sintió que fue su llamado, el llamado de parte de Dios. Lo hizo, se fue y pasó el resto de su vida como misionero en un paĆ­s en SuramĆ©rica.

Ɖl confesó que cuando fue allĆ” habĆ­a resistido a Dios en un aspecto. Ɖl se llevó con Ć©l el molde original del Slinky. Pensó que si tal vez Dios le fallaba, Ć©l podrĆ­a comenzar a hacer los juguetes allĆ” y abrir mercados completamente nuevos. Bueno, pues luego escribió y compartió el gozo increĆ­ble que experimentó el dĆ­a que tomó ese molde y se fue al ocĆ©ano pacĆ­fico y lo tiró al ocĆ©ano y dijo que ese dĆ­a se habĆ­a convertido en un hombre libre.

Mi papÔ tenía una carta, una carta de Dick James que le escribió a sus amigos incluyendo a mi papÔ y solo compartió el gozo increíble y la libertad que él experimentó viviendo en este país golpeado por la pobreza, pero él, totalmente libre para amar y servir a Jesús.

El tiempo es corto, la eternidad es larga, y JesĆŗs viene ya. Eso significa que debemos tomar decisiones ahora de las que no nos arrepentiremos en la eternidad. Debemos preguntarnos a nosotras mismas, ā€œĀæValdrĆ­a la pena morir por aquello por lo que estoy viviendo?ā€ ĀæTiene valor eterno? Debemos mantener nuestros ojos puestos en la lĆ­nea final. Eso es lo que nos da el poder para mantenernos en la carrera.

Y soy de las que a menudo se detiene en la carrera. A menudo quiero tirar la toalla. No puedo decirte cuĆ”ntas veces en mi mente, he renunciado a varios aspectos de la vida en el ministerio. Gracias a Dios que tengo relaciones confiables y por la gracia de Dios, Ɖl me mantiene allĆ­. Pero eso es mientras mantienes tus ojos en Cristo, mientras mantienes tus ojos en la recta final, mientras recuerdas que esta vida es corta y que la eternidad es para siempre y que JesĆŗs viene ya. Eso es lo que nos da valentĆ­a y gracia para seguir adelante y nos recuerda que seremos recompensadas por cualquier labor que le ofrezcamos a Ɖl ahora. Ɖl es digno de todo y de todas las cosas que perdamos por Su nombre.

Bueno, y finalmente la nĆŗmero quince: No se trata de mĆ­. Todo se trata de Ɖl. Y fue mĆ”s o menos por allĆ­ donde comenzamos en Romanos 11:36: ā€œPorque de Ɖl, por Ɖl y para Ɖl son todas las cosas. A Ɖl sea la gloria para siempre. AmĆ©nā€. La meta de nuestras vidas es que toda la tierra sea cubierta con la gloria del SeƱor, que la fama de Su Nombre sea esparcida, y por eso vale la pena decirle ā€œnoā€ a nuestra carne.

Y no estoy solo hablÔndole a aquellas en el ministerio vocacional. Estoy hablÔndoles a todas las mujeres. Porque estos son principios que son verdaderos para todas nosotras donde sea que tú le sirvas al Señor, en tu negocio, en tu hogar, con esos pequeñitos, con esos nietos, en ese rol de cuidadora, quizÔs de tus padres ancianos, donde sea que Dios te haya colocado. Porque no se trata de nosotras. No se trata de nuestra conveniencia. No se trata de nuestra comodidad y no se trata de mi felicidad. No se trata de mi éxito, no se trata de mi reputación. Todo, todo, todo es para Su gloria.

Cada vez que entras por la puerta principal de nuestro Centro Nacional de Ministerio en el suroeste de Michigan, pasas por una fuente que estƔ rodeada de ladrillos que tiene un gran globo terrƔqueo colocado encima de esa fuente. Y en las temporadas en que tenemos deshielos allƭ en Michigan, lo cual no es muy a menudo, la fuente corre sobre el mundo en cada lado.

A cada lado de esa fuente tenemos versĆ­culos de las Escrituras como aquellos que nos recuerdan que la gloria del SeƱor cubrirĆ” la tierra como las aguas cubren el mar. Y cuando paso por esa fuente y entro al edificio, a menudo me encuentro orando o siendo recordada, de que esa es nuestra visión. Para eso estamos aquĆ­. Esa es la meta: ā€œque ante el nombre de JesĆŗs se doble toda rodilla…y toda lengua confiese que Jesucristo es el SeƱor, para gloria de Dios Padreā€ (Fil. 2:10-11).

Así que en nuestras luchas, en nuestra pruebas, en nuestras dificultades, en nuestros desafíos, en nuestra confusión, sí, también tenemos esas, pero santifican, ¿no es verdad? Y no estoy siendo simplista al respecto. Yo sé que hay personas aquí que tienen un peso grande en su corazón. Pero hay un propósito en ese sufrimiento. Hay propósito en hacerlo una ofrenda para el Señor. Hay un propósito en las labores donde sea que le sirvas al Señor.

Y el propósito es que la gloria del Señor cubra la tierra como las aguas cubren el mar.

Y, oh SeƱor, te doy gracias por los dulces recuerdos, los recuerdos de mis cincuenta aƱos – que no se sienten asĆ­ – de haber sido conocida por Ti y de conocerte y de haber sido separada para Ti. Gracias, gracias, SeƱor. Gracias por ver la sangre del Cordero inmolada, derramada por mi pecado y pasar de largo. Gracias porque nunca experimentarĆ© Tu ira. Hemos sido librados de la ira de Dios.

Y gracias porque nos has salvado para algo y para alguien mÔs grande y mayor que nosotras. Su nombre es Jesús. Por eso le amamos. Te amamos. Y oramos, Señor, que estas cosas que he dicho, con las que lucho, las que enfrento y a menudo fallo en creer, enraízalas profundamente, Señor, en nuestros corazones y recuérdanos para quién es y para qué es. Y que Tu reino venga y Tu voluntad sea hecha aquí en la tierra como se hace en el Cielo. Oramos en el nombre de Jesús, amén.

Carmen: Ella es Nancy Leigh DeMoss. Ha estado compartiendo quince cosas que ha aprendido en cincuenta aƱos de caminar con Dios. Si te perdiste alguna de las quince cosas, puedes visitar a www.AvivaNuestrosCorazones.com y leer la transcripción del programa de ayer y del programa de hoy.

Te esperamos en nuestra próxima entrega la semana que viene. Que tengas un bendecido fin de semana!

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las AmƩricas a menos que se indique lo contrario.

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La muerte de los creyentes

Jueves 17 Diciembre

Apedreaban a Esteban, mientras Ć©l invocaba y decĆ­a : SeƱor JesĆŗs, recibe mi espĆ­ritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz : SeƱor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.
Hechos 7 : 59-60

La muerte de los creyentes

El primer mĆ”rtir cristiano se llamaba Esteban. Tuvo que enfrentarse a la oposición violenta de sus compatriotas, quienes acabaron lapidĆ”ndolo (es decir, matĆ”ndolo a tiro de piedras). Como JesĆŗs poco tiempo antes, Esteban oró por sus enemigos. El relato termina con esta declaración : ā€œHabiendo dicho esto, durmiĆ³ā€.

Ā”QuĆ© expresión sorprendente respecto a alguien a quien mataron apedreĆ”ndole ! ĀæPudo realmente dormirse ?

Sin embargo, Esteban ā€œdurmiĆ³ā€, nos dice el relato inspirado de Dios. El cuerpo, como si estuviese dormido, vuelve al polvo, y el espĆ­ritu vuelve ā€œa Dios que lo dioā€ (EclesiastĆ©s 12 : 7). Esteban estaba ausente del cuerpo, y presente al SeƱor (2 Corintios 5 : 8).

El cristiano que deja esta tierra se duerme, sea cual fuere la manera en que le llega la muerte. Puede ser serena en su cama, pero tambiĆ©n puede ser violenta. Muchos cristianos tuvieron una muerte brutal, quizĆ” traumĆ”tica para sus familiares, para los testigos : persecuciones, torturas, accidentes, situaciones dramĆ”ticas de todo tipo…

Si el Señor permite que perdamos a uno de nuestros seres queridos, creamos firmemente que este, porque creyó, durmió en Jesús y va a despertar.

Recordemos que los creyentes, cuyos cuerpos solo ā€œduermenā€, ya estĆ”n con Cristo en espĆ­ritu, y que para ellos ā€œes muchĆ­simo mejorā€ (Filipenses 1 : 23).

ā€œSi creemos que JesĆŗs murió y resucitó, asĆ­ tambiĆ©n traerĆ” Dios con JesĆŗs a los que durmieron en Ć©lā€ (1 Tesalonicenses 4 : 14).

Jueces 9 : 1-29 – Apocalipsis 10 – Salmo 143 : 7-12 – Proverbios 30 : 5-6

Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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