Felices los misericordiosos – 6

Iglesia Evangélica de la Gracia

Las Bienaventuranzas

Serie: Verdadera Felicidad

6 – Felices los misericordiosos

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

Ensayo de mi muerte

Soldados de Jesucristo

Diciembre 31

Solid Joys en Español

Ensayo de mi muerte

John Piper

John Piper

Encuentra más devocionales de John Piper en Español
en nuestro sitio web:
https://devocionalsolidjoys.com/

Encuentra más recursos gratuitos en: http://sdejesucristo.org
Síguenos en Facebook: https://www.facebook.com/SoldadosDeJe…
Síguenos en Instagram: https://www.instagram.com/SoldadosDeJ…
Síguenos en Twitter: https://twitter.com/sdJesucristo

¿Me puedo casar con un incrédulo?

Protestante Digital

¿Me puedo casar con un incrédulo?

WILL GRAHAM

Pregunta: ¿Puede un cristiano casarse con un no cristiano?

Respuesta: ¡No, no, no, no, no, no, no, no!

Aquí van ocho razones…

Razón 1: No glorifica a Dios.

¿Cuál es la gran meta de la vida cristiana sino glorificar a Dios y disfrutar de Él para siempre? 1 Corintios 10:31 se lee, “Si, pues, coméis o bebéis o hacéis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios”. Podríamos añadir a la lista paulina: “Si, pues, os casáis, hacedlo todo para la gloria de Dios”. Dios ha estipulado muy claramente en su bendita Palabra que sus hijos se casen con hijas del Señor y viceversa. Casarse con un incrédulo no glorifica a Dios.

Razón 2: No honra a Cristo.

¿Por qué murió Cristo? ¿Por qué se entregó por nosotros? Explica Tito 2:14 que lo hizo todo con el fin de “redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras”. Morimos con Cristo. Ahora andamos en el poder de una nueva vida. Agradecidos por su preciosa obra de salvación, seguimos al Señor gozosa y libremente. Por lo tanto no nos hagamos esclavos de los hombres (1 Corintios 7:23).

Cristo es nuestro Señor. Sólo Él es digno de nuestra obediencia. No pequemos contra el Salvador que nos rescató y nos redimió para sí. ¿Cómo podemos casarnos con alguien cuya vida no se centra en nuestra joya más preciosa, el Señor Jesús? Casarse con un incrédulo no honra a Cristo.

Razón 3: Ofende al Espíritu Santo.

El Espíritu de Dios es santo, santo, santo. Su labor en la economía del Nuevo Pacto es la de santificarnos y hacernos semejantes a Cristo en todo. El Espíritu no quiere que nos casemos con incrédulos. Razona 2 Corintios 6:16 de la siguiente forma: “¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente”. Al casarnos, nos hacemos una sola carne con nuestro cónyuge así que es necesario que nos casemos con alguien en el Señor. ¡No frustremos el propósito del Espíritu en nuestras vidas! Casarse con un incrédulo ofende al Espíritu divino.

Razón 4: Es una violación de la Palabra de Dios.

La Escritura dice textualmente que un cristiano no se puede casar con un incrédulo. 1 Corintios 7:39 revela que un cristiano puede casarse con quién él o ella quiera bajo una sola condición: “con tal de que sea en el Señor”. Los creyentes solteros son libres para casarse solo con un seguidor de Jesús. La Biblia no está en contra del matrimonio; pero sí se opone a los matrimonios mixtos entre creyentes e incrédulos. Casarse con un incrédulo es una violación de la Palabra.

Razón 5: Es un yugo desigual.

Pablo ofrece la analogía de un yugo desigual para defender la idea de que un cristiano no debe tener compañerismo con la injusticia. Aludiendo a Deuteronomio 22:10, manda 2 Corintios 6:14, “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” Explica John MacArthur: “Con esta analogía, Pablo enseñó que no es correcto unirse en iniciativas espirituales comunes con aquellos que no son de la misma naturaleza (incrédulos).

Es imposible que todas las cosas se hagan para la gloria de Dios en una situación así”. El matrimonio es la forma más íntima de compañerismo espiritual que hay. Por esta razón los cristianos, si no tienen el don de continencia, se tienen que casar con otros creyentes. Casarse con un incrédulo es un yugo desigual.

Razón 6: Es egoísmo.

Si algún creyente insiste en casarse con su novio o novia no cristiano/a, hay que hacerle la siguiente pregunta: “¿Por qué quieres casarte con él o ella si sabes que esta forma de actuar no glorifica a Dios, no honra a Cristo, ofende al Espíritu, viola la Palabra y constituye un yugo desigual?” Invariablemente la respuesta que te da será algo como: “Es que no entiendes. Sé que no es del Señor todavía pero es una persona realmente maravillosa. Es casi cristiano/a. A veces viene conmigo al culto y me hace sentir tan especial. Me dice cosas bonitas. Me ama tal como soy. Me entiende. Nos llevamos tan bien”.

Se trata de puro egoísmo. En vez de colocar al Señor en primer lugar, tal creyente opta más bien por rendir culto a sus sentimientos personales y subjetivos. Por un lado está la voluntad inmutable de Dios. Por otro lado, la voluntad sentimentalista del creyente. Y se escoge conforme a las emociones. ¡Qué tragedia! De nuevo digo, ¡qué tragedia! Casarse con un incrédulo es egoísmo sentimentalista.

Razón 7: Estorbará la vida espiritual de tus hijos e hijas.

Después de la boda vienen los niños. ¿Qué clase de ejemplo piadoso va a ejercer un padre o una madre no creyente? ¿Cómo puede un incrédulo enseñar grandes verdades espirituales a sus niños y niñas? No puede. ¿Acaso los peques aprenderán de él o ella acerca de la belleza la lectura y meditación bíblica, de la comunión con el Señor a través de Cristo en oración o de la necesidad de congregarse semanalmente con otros hermanos en la fe? ¡Qué va! ¿No prefieres que tus hijos vean a sus padres cantando las maravillas del Señor en el hogar? Casarse con un incrédulo estorbará la vida espiritual de tus hijos e hijas.

Razón 8: Lleva a la depresión espiritual.

No me gusta emplear razones egoístas para obedecer a Dios. Pero coloco este octavo argumento porque es algo que he visto suceder decenas de veces a lo largo de los años. Quiero guardar a mis lectores de caer en la misma trampa. Ves a una jovencita cristiana toda emocionada porque se va a casar con su novio incrédulo. ¿Y qué pasa?

Pasa un año, pasan dos años y ve que el tipo no tiene ningún interés en las cosas del Señor (aunque debería de haberse dado cuenta de esto mucho antes de pensar en salir con él).

Y luego siempre acontece una de dos cosas: o después de un tiempo de enfriamiento espiritual la mujer se va definitivamente de la iglesia o simplemente sigue congregándose de forma deprimida en las reuniones pidiendo oración por la conversión de su marido. Anda amargada, triste, abatida, echándole la culpa a Dios, “¿Por qué no obras en mi marido, Señor?” Por algo será que Dios nos dijo que no nos casaremos con incrédulos. Casarse con un incrédulo lleva a la depresión espiritual.

Conclusión

Pregunta: ¿Puede un cristiano casarse con un no cristiano?

Respuesta: ¡No, no, no, no, no, no, no, no!

Casado con Ágota y padre de dos hijas, Will Graham (1985) sirve como pastor evangélico, profesor y blogger en la cuidad española de Almería (ubicada en el extremo sureste de la península).

Escribe semanalmente en sus blogs en Protestante Digital Evangelical Focus y colabora con Unión BíblicaCoalición por el Evangelio Pasión por el Evangelio.

http://www.pastorwillgraham.com

¿Qué es la oración?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Preguntas claves sobre la oración.

¿Qué es la oración?

Barry J. York

Nota del editor: Este es el segundo capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración.

Los cristianos reformados siempre están listos para responder cuando les preguntan: “¿Qué es la oración?”. Esa es la pregunta 178 del Catecismo Mayor de Westminster, donde se responde  que: “La oración es el ofrecimiento de nuestros deseos a Dios, en el nombre de Cristo, por la ayuda del Espíritu Santo, con la confesión de nuestros pecados y reconocimiento agradecido de Sus misericordias”. Aquí vemos tres verdades centrales acerca de la oración. 

Orar es comunicar nuestros deseos a Dios, nuestro Padre. Orar no es simplemente pensar en Dios o tener preocupaciones. Más bien, orar es expresar a Dios la necesidad de nuestro corazón. En su libro Theology of Prayer [La teología de la oración], B. M. Palmer afirma que la oración es “el lenguaje en el que las criaturas expresan su dependencia”. Aquellos que no perciben sus necesidades realmente no oran. Son como el fariseo en la parábola del Señor, el cual, puesto en pie en el templo declarando a los demás cuán superior era, “oraba para sí de esta manera”, no para Dios (Lc 18:11).

Orar es ser capacitado por el Espíritu Santo para hablar con el Padre.

En cambio, las Escrituras presentan la oración verdadera como una ofrenda que se eleva buscando la atención celestial, como el incienso ofrecido ante el Señor en el templo (Ap 8:5). Orar es echar nuestras ansiedades sobre Dios (1 Pe 5:7), clamar a Dios en angustia (Sal 34:17) y dar a conocer nuestras peticiones delante de Dios en cada circunstancia (Flp 4:6-7). Orar es presentarle nuestros deseos a Dios.

Orar es venir ante el Padre por medio de la fe en los méritos de Cristo. Un ciudadano estadounidense no puede ser funcionario en el Reino Unido ni asumir que él merece privilegios especiales de parte de la reina. Del mismo modo, ningún pecador puede permanecer ante el Rey del cielo por sus propios méritos. Aún así, por fe en la obra de Cristo, somos hechos ciudadanos del reino celestial por medio de Su justicia. De esta manera, obtenemos “confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Jesús” (Heb 10:19). Esta posición de rectitud ante Dios es lo que implica orar “en el nombre de Cristo”, como indica el catecismo. Por consiguiente, cada vez que oramos debemos recordar nuestra posición al confesar nuestros pecados y agradecer a Dios por cómo Él nos recibe misericordiosamente a través de Jesús.

Orar es ser capacitado por el Espíritu Santo para hablar con el Padre. En el momento mismo de nuestra conversión, el Espíritu Santo que regeneró nuestros corazones también nos selló como hijos adoptados de Dios. Él puso en nuestros corazones el clamor de un niño pequeño a Dios: “¡Abba, Padre!” (Rom 8:15).

El Espíritu luego continúa ayudándonos a orar, proveyendo oraciones que fueron registradas para nosotros (Mt 6:9-13), llenándonos con alabanzas bíblicas (Ef 5:18-19) y ayudándonos cada vez que pedimos al Padre (Lc 11:13). Cuando nuestro sufrimiento es demasiado grande como para expresarlo con palabras, el Espíritu incluso gime por nosotros (Rom 8:26). El Espíritu Santo es el aliento mismo de las oraciones de la Iglesia. 

En conclusión, orar es tener el aliento del Espíritu ayudándonos a comunicarnos, la sangre del Hijo abriendo el camino y el oído del Padre sintonizado a cada una de nuestras súplicas. Nuestro Dios triuno provee todo lo que necesitamos para orar.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Barry J. York
Barry J. York

El Dr. Barry J. York es presidente y profesor de teología pastoral en el Reformed Presbyterian Theological Seminary en Pittsburgh. Es el autor de Hitting the Marks [Dando al blanco].

Importancia de Acción de Gracias – Dic 15

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Festividades centradas en Cristo

Aviva Nuestros Corazones

Dic 15 – Importancia de Acción de Gracias

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/importancia-de-accion-de-gracias/

Carmen Espaillat: Los adornos navideños son divertidos, e incluso transmiten una gran cantidad de significados. Aquí está Bárbara Rainey.

Bárbara Rainey: Tengo una verdadera carga por devolverle a la celebración de la Navidad su enfoque en Cristo. Muchas de nosotras estamos decorando nuestros árboles de Navidad con osos de peluche, pelotas de fútbol y cientos de cosas que no tienen absolutamente nada que ver con Jesucristo.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Lo creas o no, celebraremos la Navidad dentro de unas semanas. Estos últimos días pudieran ser una montaña rusa de compromisos sociales y ocupaciones o un tiempo significativo centrado en Jesús. Nancy va a hablar de esto. Pero primero permíteme recordarte que ores por este ministerio, recuerda orar por Aviva Nuestros Corazones pues en este momento es muy importante.

Oramos para que el Señor supla todas las necesidades del ministerio para el año que iniciará pronto. Tus oraciones son muy valiosas para nosotros. ¡Gracias por llevarnos al trono de la gracia en tus oraciones!

En los próximos días, Nancy te ayudará a tener un concepto más significativo de la Navidad. Aquí está ella para presentarnos a la invitada de hoy.

Nancy Leigh DeMoss: Estaba cenando con unos amigos en su casa la otra noche. Y ellos tienen cuatro hijos pequeños. Y durante la conversación me dijeron, “Estamos tratando de averiguar qué podemos hacer para mantener centrada la Navidad en Cristo.” Y empezamos a hablar de todas las actividades que se realizan durante estas semanas y sobre la necesidad de hacer conciencia en los niños de que, no solo se trata de conseguir regalos, sino de dar y centrarnos en Cristo. Y yo estaba tan feliz de tener esa conversación como una preparación para el día de hoy con mi amiga de mucho tiempo, Bárbara Rainey. Bárbara, bienvenida a Aviva Nuestros Corazones.

Bárbara Rainey: Gracias, Nancy. Es un gusto estar aquí.

Nancy: El gusto es nuestro por tenerte aquí en nuestro estudio en Michigan.

Bárbara: Es maravilloso. No lo había visto antes.

Nancy: He estado muchas veces en los estudios de “Vida en Familia Hoy” que es donde sirves junto con tu esposo. De hecho, ustedes fueron los co fundadores de “Vida en Familia”. Y grabamos Aviva Nuestros Corazones durante los primeros ocho años en sus estudios allí en Little Rock. Así que es muy agradable, muy grato recibirte en nuestros estudios aquí.

Bárbara: Me encanta estar aquí.

Nancy: Eres como la reina de las fiestas, haciendo que todo sea especial y significativo. Y te he seguido de cerca en los últimos años, de cómo has invertido en las familias y al mismo tiempo tratas de marcar la pauta para que las festividades no sean sin sentido o secularizadas, sino realmente centradas en Cristo.

Y estamos en un momento oportuno para hablar sobre el día de Acción de Gracias y porque pronto será Navidad. En estas semanas para muchas familias serán solo un montón de actividades, corriendo de aquí para allá, para luego llegar al 1ro de enero y decir: “Uff, ¿Qué pasó? ¿Qué hemos hecho?”.

Estoy tan agradecida de que vas a ayudarnos en los próximos días a pensar en lo que podemos hacer como individuos y como familias para hacer de esta temporada de Navidad, un tiempo significativo.

Así que, Bárbara, eres una madre de seis hijos adultos, y ahora, ¿Cuántos nietos tienes?

Bárbara: En realidad, diecinueve. Es todo un grupo.

Nancy: Son muchos niños. Así que tienes festejos enormes con tu familia en estos días festivos, tanto lo tuviste en el día de Acción de Gracias y ahora los tendrás en Navidad. Lo primero que pensé fue, ¿Cómo hacer de estas fiestas, de estas vacaciones, ocasiones realmente significativas en la vida de tu familia?

Bárbara: Bueno, empecé a pensar en esto cuando, como madre, tenía una casa llena de niños. Mis hijos estaban corriendo alrededor y todos estaban entusiasmados con las fiestas. Ellos escuchaban de sus amigos sobre Santa Claus y todas esas cosas. Recuerdo pensar: espera, no todo es acerca de Santa Claus. ¿Cómo puedo enseñar a mis hijos que en realidad todo es acerca de Jesús?

Así que probamos diferentes cosas a través de los años. Pero nunca, nunca encontré, en lo personal, como madre, los recursos que me ayudarían a comunicar la profundidad de la verdad, a mis hijos. Lo más que pudimos hacer, fue recrear la escena del pesebre como punto central de la decoración navideña.

Dennis y yo hemos trabajado muy duro, para ayudar a nuestros niños a enfocarse en dar y que eso es lo que hay que hacer: dar unos a otros. A nosotros, ésta experiencia nos ayudó a enseñarles a nuestros hijos quién era Jesús y por qué nació, por qué vino y su importancia.

Gran parte de la razón por la que yo no había hecho nada hasta entonces, era porque estaba ocupada siendo mamá. Vivía tan abrumada como la mayoría de las madres hoy. Estaba atareada con la Navidad y las fiestas en la escuela y esas cosas que había que hacer. Así que tomar el tiempo como madre y crear algo para hacerlo con mis hijos, simplemente no iba a suceder. Por eso ahora, en mis años de ocio, estoy disfrutando mucho de la creación de productos y recursos que los padres podemos utilizar durante las vacaciones, para enseñarle a nuestros hijos la verdad sobre Cristo. Cosas que me hubiera gustado haber tenido. Realmente ha sido un deleite poder hacer esto.

Nancy: Y ustedes han producido unos materiales preciosos. Y lo que me gusta es que no solo son hermosos a la vista, sino que están acompañados de grandes herramientas de enseñanzas para que las familias conozcan la Palabra. Y vamos a hablar de algunos de esos recursos y la forma de utilizarlos durante los próximos días.

Pero ahora tenemos las navidades casi encima de nosotras. Y hace poco celebramos el día de Acción de Gracias. Y esta se ha convertido en una fiesta muy secularizada. Cuando los hijos están creciendo, se pone un montón de atención en la actitud de gratitud, para el tiempo de Acción de Gracias. Pero es necesario también tomarlo como un tiempo de expresar realmente gratitud al Señor y a los demás.

Vamos por un momento a ese tiempo cuando tus hijos eran pequeños. ¿Cómo era el día de Acción de Gracias en tu casa?

Bárbara: Bueno, recuerdo un día de fiesta específico cuando quería comunicarles a mis hijos la verdad de lo que se trata todo esto. Lo que significa el verdadero agradecimiento. Y he descubierto, a través de los años, que las vacaciones y las festividades son momentos de enseñanza primordiales para las familias. Creo que nuestros hijos saben intuitivamente que hay algo importante, de lo contrario, ¿Por qué estaríamos celebrándolo? Ellos sienten que hay algún significado detrás de esta cosa llamada “Día de Acción de Gracias.” Y que hay algo trascendental detrás de esta fiesta llamada “Navidad”.

Nancy: Es que es algo más que un día en que estamos libres de la escuela.

Bárbara: Exactamente. Así que creo que sus corazones están, tal vez más abiertos, que en otras épocas del año de vida ordinaria. Y me di cuenta de eso con mis hijos. Es un momento de aprendizaje que creo que los padres, muy a menudo se apresuran, porque no saben qué hacer. Ellos no saben cómo conectar con sus hijos a un nivel significativo, quieren, pero no saben cómo.

Así que empecé hace años. Mi hijo menor tendría dos o tres años en ese entonces y tú sabes que soy encargada del departamento de historia en la universidad, ya que me encanta la historia y me encanta el patrimonio de nuestro país. Encontré algunas historias que podía leerle a mis hijos y enseñarles acerca de lo que significa el día Acción de Gracias, porqué lo   celebramos y porqué es un día de fiesta en este país.

Fue muy simple lo que hice. Solo les leía esas historias a mis hijos. Dennis y yo nos turnábamos. Leíamos alrededor de la mesa en el desayuno. No las leíamos alrededor del pavo a la hora de la cena, todos disfrazados y eso, porque cuando nos reuníamos con la familia, era simplemente demasiada gente, demasiado caos. Y así lo hicimos, era nuestro pequeño “servicio de acción de gracias por la mañana”, por decirlo así, en torno al desayuno, solos con nuestra familia inmediata.

Nancy: ¿Y eso fue una tradición en tu casa durante años y años?

Bárbara: Bueno, comenzó y se convirtió en una tradición, porque me sentía como si estuviera haciendo algo para impartir la verdad a mis hijos. Me sentía enseñando acerca de la gratitud, por tener ese “pequeño desayuno familiar” donde leíamos las historias. Luego, cada uno de nosotros tenía una tarjeta o una hoja de papel de cuaderno -en realidad no importaba lo que fuera- y cada uno escribía cinco cosas por las que estuviera agradecido.

Nancy: Y ¿Lo hacían antes o después de comer?

Bárbara: Bueno, lo hacíamos antes, porque yo siempre preparaba una gran cacerola de desayuno. Y mientras estaba todavía en el horno, nos sentábamos a la mesa a leer las historias, y a llenar nuestras tarjetas. Entonces cada uno leía lo que había anotado en su tarjeta o papelito hasta dar la vuelta mientras compartíamos alrededor de la mesa.

Nancy: Y ¿Escribían algo por lo que estuvieran agradecidos desde el año anterior?

Bárbara: Sí. Se nombran cinco cosas por las que estés agradecida a partir del Día de Acción de Gracias del año anterior.

Nancy: ¿Y también los más pequeños hacían eso?

Bárbara: Sí. Tengo un recuerdo realmente bello de Laura, nuestra hija menor, de cuando tenía unos tres años. Tenía un pedazo de papel de cuaderno con líneas por todas partes y garabatos de crayón. Y entonces le pregunté: “¿Por qué estás agradecida, Laura?” y entre sus tantos garabatos señala uno y dice: “Mi Tobija.” Y así lo escribió: “Mi Tobija”. Y le digo: ” ¿Y por qué más estás agradecida?” “Por mi familia”.

Nancy: ¡Ay! ¡Pero que linda!

Bárbara: Es uno de mis recuerdos favoritos. Con los años hemos coleccionado todo un álbum de esas “tarjetas”. Desde los finales de los años ochenta, principios de los noventa. Durante los últimos veinte y tanto de años, tengo esas tarjetas de cada Acción de Gracias en el que hemos estado. Por supuesto, que conforme nuestros hijos crecían, sus declaraciones de gratitud se hacían más significativas, más profundas, porque comprendían mejor de qué se trataba todo esto. Y así, esas tarjetas se han convertido en un verdadero tesoro.

Nancy: Y ¿Alguna vez llegaron a ese momento de esas edades en las que algunos niños o jóvenes no estaban tan ansiosos de participar?

Bárbara: Oh, por supuesto. Es decir, los niños a veces van a dar un giro de ojos. Me refiero, todos esos años de la adolescencia. O simplemente pueden estar teniendo un mal día, y se van o preguntan “¿Tenemos que hacer esto de nuevo?” Pero los padres tenemos que perseverar, porque están a cargo, no los niños. Si dejas que los niños te dicten lo que se va a hacer, entonces nunca va a suceder. Es un ejercicio de fe. Gran parte de la crianza de los hijos es un ejercicio de fe.

Tratar de hacer algo significativo en el día Acción de Gracias, en la Navidad y en otras fiestas, es también un ejercicio de fe. Yo les digo a mis hijos, “necesitan aprender acerca de la gratitud.” No estoy diciendo literalmente esas palabras, pero en mi corazón yo sé que es lo mejor. Tanto ellos, como nosotros, tenemos que aprender a ser agradecidos. Y así, “Vamos a hacer esto te guste o no.” Así que algunos de esos años en los que no estaban muy dispuestos a participar, podían escribir una respuesta corta de una sola palabra como Dios, familia, o amigos.

Nancy: Y no muy profunda.

Bárbara: Sí, ellos no quieren pensar mucho, pero está bien. Quiero decir, es lo que son. Es la etapa en la que se encuentran. Es parte del proceso de crecer juntos como una familia.

Debido a lo que hemos hecho todos los años el día de Acción de Gracias, se ha convertido en la fiesta más importante para nuestra familia. Mucho más que la Navidad. El día de Acción de Gracias es la fecha en la que todos nosotros, cada año, nos reunimos e intercambiamos por lo que estamos agradecidos. Esa experiencia nos ha unido mucho más de lo que simplemente hubieran hecho: ver fútbol y comer pavo.

Nancy: Pero ¿Hacen esas cosas, también?

Bárbara: Sí, claro. Hacemos todas esas cosas, claro que las hacemos. Cuando nos reunimos más tarde, con el resto de la familia, es cuando tenemos nuestra gran cena de pavo, y luego todos miramos fútbol en la noche y al día siguiente. Especialmente desde que nuestros hijos estaban empezando la universidad, pues para ellos era importante. Lo vemos con ellos.

Nancy: Y por cierto, de nuevo, volviendo al desayuno, la cazuela de desayuno que preparas se llama. . .

Bárbara: Bueno, en realidad hay dos. Una de ellas es “la receta de tostadas francesas”, y la otra es simplemente “huevos en cazuela”, que nos dan un poco de proteína, pues tenemos que tener un poco de proteína.

Nancy: Tal vez, cuando celebres la Navidad quieras hacer alguna receta especial. O tal vez desees tomar la idea de que cada persona escriba las cosas por las que están agradecidos, alrededor de la mesa.

Tengo una curiosidad, Bárbara. Ahora que tus hijos han crecido y la mayoría de ellos están casados y tienen sus propias familias, ¿Alguno de ellos continúa con esa tradición?

Bárbara: Bueno, no sé con seguridad porque a menudo muchos de ellos vuelven a casa, así que simplemente lo hacemos juntos. Nuestros hijos vienen a nuestro hogar para Acción de Gracias más que para la Navidad. Así que los días de Acción de Gracias, no estoy muy segura cómo lo celebren.

Nancy: Y ¿Entonces, tus nietos ahora también lo hacen contigo?

Bárbara: Si, así es. Tengo un montón de tarjetas y la repasamos cada día de Acción de Gracias. Creo que la tradición está tan arraizada en ellos que cuando aún no vienen la siguen celebrando.

Nancy: Y ahora recuerdo algo sobre unos granos de maíz.

Bárbara: Bueno, una de las historias que he leído a los niños, no se puede probar históricamente, pero la tradición nos dice que en ese invierno, el primer invierno que los peregrinos pasaron en la colonia de Massachusetts (lo que se convirtió en la colonia Massachusetts), sus raciones de alimentos se agotaron. Así que el gobernador Bradford y los otros líderes decidieron que si iban a sobrevivir el invierno, cuando es obvio que no podían cultivar nada, no había tiendas y no podían comprar comida y lo poco que tenían era carnada para la pesca en la bahía, los suministros de alimentos tendrían que ser racionados. Y la tradición dice que cada persona se limitaba a cinco granos de maíz.

Y así es que en la mañana de Acción de Gracias, cuando nos sentamos mientras están listas las cacerolas, cada uno tiene cinco granos de maíz en el plato. Así que a medida en que avanzamos en el círculo, compartiendo por lo que estamos agradecidos, cada uno deposita un grano de maíz en la pequeña cesta y luego leemos el número uno de nuestra lista. En seguida se da la vuelta y así dos, tres, cuatro y cinco.

Nancy: Y creo que ese tipo de simbología es muy importante.

Bárbara: También lo creo.

Nancy: No tiene nada de importante un grano de maíz, pero es como un retrato hablado, una imagen en la mente del niño para recordar.

Bárbara: Estoy de acuerdo. Creo que es bueno que los niños se involucren. Y si son o no literalmente cinco granos de maíz o no, es un buen recordatorio de, “Wow, ellos no tenían mucho”, aunque tuvieran diez granos. Es difícil sobrevivir con tan poco. Y, sin embargo, el gobernador Bradford y otros escribieron historias sobre cómo ellos continuaron alabando a Dios y dándole gracias a pesar de no tener casi nada que comer, a pesar de que muchas personas estaban muriendo de enfermedad, nadie murió de hambre. Es tan sorprendente para mí que en medio de circunstancias tan difíciles, esas personas cada día estaban alabando a Dios. Así que es una maravillosa lección que debemos sembrar en la mente de nuestros niños.

Hemos leído esas historias en los días de Acción de Gracias durante más de veinte años. Mis hijos se las saben de memoria. Y ahora mis nietos están empezando a memorizarlas. Si me salto una línea, me dicen, “Se te olvidó sobre. . . lo que sea.” Me encanta que se saben las historias tan bien porque funciona como un recordatorio de que: si pueden estar agradecidos en condiciones duras, entonces deberían estar aún más agradecidos en situaciones que no son tan difíciles.

Nancy: Así es. Bárbara has desarrollado algunos recursos relacionados con varias festividades, entre ellas el día de Acción de Gracias. Creo que es una de las principales.

Bárbara: Fueron los primeros que hice. Sí, tomé todas esas historias y escribí un libro para leer en el día de Acción de Gracias.

Nancy: Espero que ustedes busquen realmente al Señor en todos los momentos de sus vidas no solo en el día de Acción de Gracias, que definitivamente puede ser un momento especial de celebración y agradecimiento. Yo vivo sola, así que tengo mis propias tradiciones de Acción de Gracias. Generalmente estoy con mi familia. Mi madre hace años, muchos, muchos años atrás, ella tenía una bella voz, y ella grabó unas canciones de Acción de Gracias cantando los coros, la música de temporada. Era una cinta o un casete. Lo tengo, claro, ahora en un CD. Una de mis tradiciones de Acción de Gracias es escucharlo.

Y, por supuesto, los Salmos están llenos de canciones de gratitud. Ya sea que estés sola o acompañada, lee algunos de esos pasajes, como el Salmo 103. Bendice alma mía al Señor, bendiga todo mi ser su Santo Nombre… (Vs.1-2)

Así que entre la prisa y la agitación de tu casa en estas semanas, toma un momento para contar, para enumerar los beneficios del Señor. Cuenta Sus bendiciones. Nómbralas una por una y te sorprenderá de lo que el Señor ha hecho.

Incluso me doy cuenta Bárbara, que en tu familia y en la mía y en cualquier vida, hay temporadas en que el día de Acción de Gracias cae en momentos difíciles. Tal vez haya sido la pérdida de un ser querido, o hay un lugar vacío en la mesa que debería estar ocupado, tal vez por un hijo o una hija pródiga y nuestros ojos están llenos de lágrimas, de tristeza en lugar de alegría en este día de Acción de Gracias.

Pero en medio de las lágrimas y de la pérdida, hay que levantar nuestros ojos y decir: “Oh, Señor, Tú eres fiel, Tú sigues siendo misericordioso, Tu fidelidad se eleva sobre mí como dicen las Escrituras. “Tu misericordia es para siempre”. Así que, incluso en esos momentos de tristeza, ofrecemos un sacrificio de acción de gracias, contando Sus bendiciones y dando gracias al Señor. ¡Y qué gran manera de entrenar y discipular a nuestros hijos!

Eso con relación al día de Acción de Gracias. Pero ahora también estamos celebrando la temporada de Navidad. Y vamos a estar hablando mucho más de este tema en los próximos dos días. Solo quiero dejar establecido el escenario para los próximos programas. Porque como hemos visto, la decoración navideña nos rodea por todas partes, y ya las tiendas están listas y preparadas desde hace días.

Bárbara: Si, ya desde hace meses.

Nancy: Si, durante mucho tiempo. Pero Bárbara, tú has desarrollado algunas herramientas realmente geniales y recursos para celebrar la Navidad señalando el verdadero significado de Cristo a las familias. Y es algo que vamos a ver en los próximos días, un conjunto de adornos para árboles de Navidad, llamados “Adornos de Adoración”.

Bárbara: Es correcto.

Nancy: Y ¿Cómo se te ocurrió ese nombre?

Bárbara: Bueno, el nombre de “Adornos de Adoración” que acabamos de crear fue porque el motivo de la Navidad es acerca de adorar a Cristo. Uno de nuestros himnos favoritos dice: “Venid adoremos.” Así que estos adornos no solo son para adornar el árbol, sino para llevarnos a adorar a Jesucristo. Hemos creado la primera de una serie de adornos llamada “Sus Nombres de Navidad.” Y este es un conjunto de siete ornamentos que son los nombres de Jesucristo que más frecuentemente se asocian con la historia de la Navidad. Surgen del pasaje de Lucas 2. Y hay un pasaje en Mateo donde Él se llama Emmanuel, y pasajes de Isaías también, donde es llamado Admirable, Consejero, Príncipe de Paz, Dios fuerte.

Tomamos esos nombres y los pusimos en unas hermosas letras que brillan ligeramente, para que esta Navidad sea más enfocada en Cristo. Y es que muchas de nosotras estamos decorando nuestros árboles de Navidad con osos de peluche, pelotas de fútbol y cientos de cosas que no tienen absolutamente nada que ver con Jesucristo.

Desde mediados de los años noventa, más o menos, lo que ha sido un tiempo largo, he buscado cada año, cuando los adornos de Navidad se presentan en las tiendas en todo el lugar y es difícil hallar algo acerca de Cristo. Podemos encontrar cruces de vez en cuando, pesebres, estrellas, pero en realidad no hay nada que te lleve a un lugar de adoración.

Para ello creamos siete decoraciones llamadas “Sus Nombres de Navidad.” Y con ese conjunto, esa caja de siete nombres, viene un pequeño folleto, muy bien diseñado. En este cuadernillo hay una historia de dos páginas sobre cada nombre. Por ejemplo ¿Por qué Él es llamado Admirable Consejero? ¿Y qué tiene que ver eso con nosotros? ¿Por qué es El Dios Poderoso? Fue declarado antes de su nacimiento que Su nombre sería Dios Poderoso. Esa es una declaración muy significativa. Tenemos que entender por qué ese nombre y los demás fueron elegidos para Él y la diferencia de todos Sus otros nombres.

Nancy: Vamos a hablar más sobre algunos de esos nombres, su importancia para nosotras, y por qué son significativos. También hablaremos acerca de este conjunto de adornos llamado “Adornos de Adoración” durante los próximos días.

Ya está por terminar este año y nuestro ministerio está confiado en que Dios suplirá las necesidades para poder continuar sirviendo a las mujeres hispanas durante el nuevo año. ¿Tomarías un momento para orar por nosotros?

Y si te sientes dirigida a dar una ofrenda, puedes hacerlo al visitar AvivaNuestrosCorazones.com o llamar al 1-800-569-5959, desde los Estados Unidos y Canadá. Si llamas, asegúrate de especificar que tu donación es para el ministerio de alcance hispano. Gracias de antemano por orar y/o contribuir con este ministerio.

Bárbara, ha sido un placer tenerte con nosotros en el programa de hoy. Y quiero animar a nuestras oyentes a sintonizarnos mañana y a medida que continuamos con la discusión sobre cómo abordar las festividades de Navidad, y qué podemos hacer esta próxima semana para proteger nuestros propios corazones y los de nuestras familias y festejar de verdad de una manera significativa, de lo que se tratan estas celebraciones de los días santos. Así que únete a nosotros de nuevo aquí mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Música: Venid y Adoremos, Tercer Cielo, Es Navidad ℗ 2008 Kasa Producciones; Allá en el Pesebre, Cedarmont Kids, Villancicos Navideños ℗ 2001 Provident Label Group, LLC

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Nunca solo

Jueves 31 Diciembre

El Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado ; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios. Isaías 50 : 4

Nunca solo

Una de las características de nuestra época es el creciente número de personas solas, privadas del contacto humano por varias razones. A menudo esta es la porción de los jubilados, los enfermos, los desempleados. Soledad de los ancianos privados de su cónyuge, cuya vida a menudo se acaba sin meta y sin esperanza.

Soledad deprimente debida a la falta de trabajo o a la enfermedad, física o mental. En muchos países, hospitales, clínicas y asilos para ancianos están superpoblados, pero a menudo cada individuo está solo con su sufrimiento o su problema. Soledad de muchos niños dejados solos durante las horas de trabajo de sus padres. Cristianos, hablemos de nuestro Amigo divino a esos aislados. La voz del Señor debe hacerse oír a través de nosotros.

Así como tratamos de sintonizar el punto exacto que permite que escuchemos una emisora en la radio, el cristiano solo será un testigo de Cristo en la medida en que él mismo tenga el oído abierto para oír la conocida voz del Señor. Ella debería ser para nosotros como un fondo sonoro, tranquilizador, permanente, que cubra los ruidos parásitos, de los que no siempre podemos deshacernos.

“El Señor es mi luz y mi salvación ; ¿de quién temeré ? El Señor es la fortaleza de mi vida ; ¿de quién he de atemorizarme ? … Una cosa he demandado al Señor, esta buscaré ; que esté yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor, y para inquirir en su templo” (Salmo 27 : 14).

“Dios hace habitar en familia a los desamparados” (Salmo 68 : 6).

Jueces 21 – Apocalipsis 22 – Salmo 150 – Proverbios 31 : 25-31© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch