¡Bienaventurados! – 1

Iglesia Evangélica de la Gracia

Las Bienaventuranzas

Serie: Verdadera Felicidad

1 – ¡Bienaventurados!

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

Oro, incienso y mirra

Soldados de Jesucristo

Diciembre 10

Solid Joys en Español

Oro, incienso y mirra

John Piper

John Piper

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¿Qué dice la Biblia acerca de la preocupación?

Got Questions

¿Qué dice la Biblia acerca de la preocupación?

La Biblia enseña claramente a los cristianos que eviten la preocupación. En Filipenses 4:6, se nos ordena, “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”. En esta Escritura, aprendemos que debemos traer todas nuestras necesidades y preocupaciones ante Dios en oración, en vez de preocuparnos por ellas. También Jesús insta a los creyentes a no preocuparse. Él nos anima a evitar preocuparnos acerca de las necesidades físicas, como la ropa y la comida. Jesús nos asegura que nuestro Padre Celestial cuida de todas nuestras necesidades (Mateo 6:25-34). Por tanto, no necesitamos preocuparnos por nada.

Puesto que la preocupación no debe formar parte de la vida del creyente, ¿cómo puede uno vencerla? En 1 Pedro 5:7, se nos instruye a “echar toda nuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de nosotros”. Dios no quiere que nos agobiemos llevando el peso de los problemas y las cargas. En esta Escritura, Dios nos está diciendo que le demos a Él todas nuestras preocupaciones y angustias. ¿Por qué quiere Dios encargarse de nuestros problemas? La Biblia dice que es porque Él se preocupa por nosotros. A Dios le importa todo lo que te sucede. Ninguna preocupación es demasiado grande o demasiado pequeña para que tenga Su atención. Cuando le damos a Dios nuestros problemas, Él promete darnos Su paz, la cual sobrepasa todo entendimiento (Filipenses 4:7).

Desde luego, para aquellos que no conocen al Salvador, la preocupación y la ansiedad serán parte de sus vidas. Pero para aquellos que le han entregado sus vidas a Él, Jesús les promete, “Venid a mí todos los que estéis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil y ligera mi carga” (Mateo 11:28-30).

Permisos de publicación autorizados por el Ministerio Got Questions para Alimentemos El Alma

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

Considera a tu público

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Considera a tu público

Robert Rothwell

Nota del editor: Esta es la séptima parte de la serie de articulos de Tabletalk Magazine referente al tema de la controversia.

Los incrédulos, a pesar de que sus corazones y mentes se oponen a la verdad de Dios, a veces tienen una visión más espiritual de lo que queremos reconocer. Al menos eso fue lo que aprendí cuando era estudiante en la universidad. Como estudiante de religión en una universidad secular, a menudo me encontraba en medio de debates en el salón de clases sobre la inerrancia de la Escritura, la exclusividad de Cristo y otros temas. Desearía poder decirles que siempre fui compasivo y conciliador en mis intentos de evitar que maestros y estudiantes distorcionaran las enseñanzas de Jesús. Desafortunadamente, mi entusiasmo por las verdades centrales del evangelio algunas veces se manifestó en formas menos edificantes. Mi tono elevado, el afán de interrumpir a mis oponentes y cosas por el estilo, a menudo formaban parte de mis argumentos. Con mucha frecuencia, estaba más interesado en ganar un debate que en demostrar gracia en mi defensa de la verdad.

Tales espectáculos marcaron mi segundo año, cuando tomé mis primeras clases de religión, pero nunca pensé en el impacto que tuvieron en mis compañeros de estudios. Eso cambió durante mi penúltimo año cuando una de mis compañeras de clase se me acercó después de una tranquila y respetuosa discusión entre el profesor y yo sobre la exclusividad de Cristo para la salvación. Esta chica no era cristiana. De hecho, era practicante de la wicca. Pero ella me comentó al final de la clase que había percibido un cambio notable en mi manera de debatir en comparación con el año anterior. No estuvo de acuerdo con mi argumento, pero me estaba elogiando por mi forma de exponerlo. Era casi como si me estuviera agradeciendo por presentar mi argumento cristiano de una manera, bueno, cristiana.

Decir que siempre he mostrado compasión en mis argumentos desde ese día sería una mentira. Sin embargo, me gusta pensar que al menos intento, en mis mejores momentos, tener en cuenta lo que el público podría estar pensando y esperando cuando tomo una posición como cristiano. Después de todo, nos guste o no, otros creyentes e incluso el mundo siempre nos están observando. La manera en que discutimos, por lo tanto, tendrá una influencia espiritual en el público, para bien o para mal. Eso es lo que John Newton nos recordaría en la segunda parte de su carta Sobre la controversia.

Newton menciona tres grupos que conforman la comunidad que puede ser testigo de nuestra participación en medio de la controversia. El primer grupo está formado por aquellos con los que tenemos claras diferencias de principio. Algunos de estos serán cristianos y otros no. De cualquier manera, tienen opiniones religiosas ya establecidas. ¿Cómo deberíamos considerar a estos observadores?

Con respecto a ellos, te dirijo a lo que ya he dicho. Aunque tienes los ojos puestos en una persona principalmente, hay muchos que piensan como él, y por eso el mismo razonamiento se mantendrá, ya sea con respecto a una persona o a un millón.

Te recomiendo el artículo anterior sobre este tema en esta serie de Tabletalk.

El segundo grupo de observadores son aquellos que no tienen opiniones religiosas establecidas, pero conocen las virtudes que marcan a los verdaderos cristianos. Tales individuos tienen una expectativa adecuada de cómo los creyentes deben participar en un debate. En otras palabras, ellos saben cuando no estamos siendo mansos, humildes o amorosos. Estas personas están buscando esos errores para justificar su rechazo de la verdad. En esencia, Newton nos aconseja comportarnos de una manera cristiana para no agregar más leña al fuego del rechazo.

Antes de continuar desempacando su consejo sobre este grupo, hagamos una distinción entre aquellos que tienen una expectativa adecuada de los cristianos y aquellos que tienen una expectativa inadecuada. En el mundo de hoy, muchas personas malinterpretan las virtudes cristianas de la mansedumbre, la humildad y el amor. Creen que tomar una posición sobre cualquier cosa es inherentemente arrogante y carente de amor. Tristemente, esta perspectiva puede ser más frecuente dentro de la iglesia que incluso dentro de la cultura secular.

Newton se refiere a aquellos que tienen una comprensión básica de lo que significa la verdadera humildad, la mansedumbre y el amor, no a aquellos que tienen expectativas erróneas basadas en la comprensión falsa de las virtudes antes mencionadas. Las personas a las que se refiere saben que la humildad no es rehusarse a defender la verdad, sino la voluntad de afirmar que no defendemos la verdad por nuestra propia cuenta. Estas personas saben que presentar un caso es una expresión profunda de amor, especialmente si el caso está siendo claramente argumentado por el bien del oponente y de su público.

Estos argumentos deberían ser tomados claramente de las Escrituras y de la experiencia, y respaldados por un discurso tan moderado que persuada a nuestros lectores de que, ya sea que los convenzamos o no, deseamos lo mejor para sus almas y luchamos solo por amor a la verdad. Si podemos convencerlos de que actuamos conforme a estos motivos, hemos ganado la mitad del argumento. Estarán más dispuestos a considerar calmadamente lo que ofrecemos; y si aún así discrepan de nuestras opiniones, se verán obligados a aprobar nuestras intenciones.

En otras palabras, tanto los observadores como los oponentes no deberían tener dudas de que estamos contendiendo por la verdad porque los amamos, y no porque queremos parecer más inteligentes o más sabios que otros.

El último grupo de observadores que conforman el público espectador, dice Newton, son aquellos que están dispuestos a estar de acuerdo con nosotros. Podemos edificar grandemente a estas personas, o podemos causarles un gran daño espiritual.

Es fácil «entusiasmar» a una multitud de personas que piensan como nosotros. Lo vemos todo el tiempo en eventos políticos y en otros casos donde el predicador le está «predicando al coro». Cosas buenas pueden surgir cuando defendemos la verdad ante aquellos que están básicamente en la misma página que nosotros. Su comprensión de la doctrina puede ser agudizada, y su amor por Cristo puede profundizar más. Pero estos observadores están prestando atención, no solo al contenido de lo que decimos sino a la forma en que lo decimos. Si están convencidos de la verdad de nuestras palabras, entonces es más probable que estén convencidos de que nuestra forma de exposición también es sana. Esto está bien si presentamos la verdad en humildad y amor. Sin embargo, si somos arrogantes y queremos aumentar nuestros seguidores más de lo que deseamos que otros amen la verdad, animamos a la gente a hacer lo mismo, envenenando árboles que deberían estar produciendo el fruto del Espíritu en toda circunstancia.

Defender la verdad, incluso si crea controversia, es esencial a veces. Al mismo tiempo, Newton reconoce la justicia propia que motiva muchos debates:

Los mejores hombres no están completamente libres de esta levadura [la justicia propia], y por lo tanto son demasiado dados a complacerse con las representaciones que ridiculizan a nuestros adversarios, y en consecuencia exaltan nuestras propias opiniones. Las controversias, en su mayor parte, se manejan de tal manera que satisfacen su mala disposición en lugar de reprimirla; y, por lo tanto, en términos generales, son poco provechosas. Provocan a quienes deberían convencer y envanecen a quienes deberían edificar.

Tanto cristianos como no cristianos nos están observando. Estemos, por lo tanto, dispuestos a defender firmemente la verdad de Cristo, pero hagámoslo con sabiduría que discierna las colinas sobre las cuales debemos morir, de aquellas sobre las cuales no está en juego ninguna verdad esencial. Más aún, permanezcamos de tal manera que nuestro amor y humildad nunca puedan ser legítimamente cuestionados.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Robert Rothwell
Robert Rothwell

Robert Rothwell es editor adjunto de Tabletalk Magazine y profesor adjunto permanente en Reformation Bible College en Sanford, Florida.

Imitaciones

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un Niño

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo Dieciocho 

Imitaciones

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil años, un sabio dijo, “instruye (entrena) al niño en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él.” Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ¡Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niños. En este caso nos enseñan técnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas técnicas se aplican de forma correcta. A través de todas estas ideas podremos tener niños que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma

Ago 25 – Luchando por un matrimonio

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Esperando por su corazón

Aviva Nuestros Corazones

Ago 25 – Luchando por un matrimonio

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/luchando-por-un-matrimonio/

Carmen Espaillat: Ahora escucharemos un resumen de lo que presentamos ayer en Aviva Nuestros Corazones acerca de Joy y Mark McClain y de sus tres hijos.

Joy McClain: Nos casamos un hermoso día en el mes de mayo. Y los votos que dije ese día, de verdad los sentía. Eran algo que iba a tomar muy en serio y los iba a honrar sin importar lo que pasara. Y esa misma noche escribí en mi diario:

“Hoy hice el voto de amar y honrar a mi marido y eso es justo lo que tengo la intención de hacer, no importa lo que pase”.

Siempre había sabido que a Mark le gustaba beber más allá que un simple trago social.

Mark McClain: Y después de que nos casamos, esto empezó a convertirse en una costumbre diaria.

Kristen McClain: Y así cada día se hacía más miserable desde el momento en que papá llegaba a la casa hasta que se dormía.

Jordan McClain: Solo recuerdo acostarme en la cama y escuchar, sobre todo, a mi padre gritando.

Kristen: Decirle cosas a mi mamá que nunca se le deberían decir a una dama.

Joy: A medida que los niños crecían, también lo hacía la intensidad. En el hogar, el caos aumentaba.

Kristen: Yo no sabía de lo que él era capaz de hacernos.

Joy: Porque él descargaba su ira contra las paredes, luego contra las puertas, golpeaba cualquier cosa, me lanzaba lo que encontrara a su alcance para hacerme daño y me amenazaba.

Su problema con el alcohol era un poco más difícil de ocultar. Sin embargo, mi corazón estaba mal. Mi corazón estaba frío. Mis motivos eran impuros. Dios me mostró y me reveló el mal en mi corazón, el egoísmo en mi corazón. Él deseaba hacer una obra tanto en mí como en mi esposo.

Le había pedido a Mark que fuera a consejería. Él aceptó y fue, pero cuando le dijeron que tenía un problema grave con la bebida, su corazón se endureció y se negó a volver.

Jordan: Cualquier persona lo hubiera dejado inmediatamente y si no de inmediato, un par de años después, tal vez en cinco años, diez años, pero ella se quedó con él.

Joy: Me quedé con mi esposo por el simple hecho de que ya yo había hecho un voto, y que había llegado al punto donde debía entender que el matrimonio es un ejemplo viviente de Cristo y Su novia y Él nunca abandona a Su novia. Y yo sabía que mi papel en esto era orar por mi esposo.

Nadie en el mundo va a orar por este hombre como tú. Tú eres una con este hombre y esta relación se ha dañado. Y qué cosa tan increíble es entender, cuando se comprende a Cristo y Su esposa, la Iglesia, lo importante y lo íntimamente que debemos caminar con Él. Nadie va a clamar a gritos por mi esposo como sus hijos y yo.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Ayer empezamos a escuchar la historia de Joy McClain. Cuando Joy se casó con su marido, Mark, ella tenía una imagen idealizada de cómo sería su matrimonio, pero esa imagen rápidamente se hizo añicos a medida que Mark caía más y más profundo en una adicción al alcohol.

Mientras pasaba el tiempo, Joy se dió cuenta de que había convertido su matrimonio en un ídolo y que ella tenía que volver al punto donde reconociera a Jesús como el núcleo y el centro de su vida.

Si te perdiste el programa de ayer, te animamos a escucharlo en nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com

Ahora, en este programa, siempre animamos a las personas a ser fieles a sus votos matrimoniales, a comprometerse con su pareja, incluso cuando no es fácil, porque, en última instancia, el matrimonio no se trata de nosotras. Se trata de Cristo y de presentar una imagen de la relación con Su novia, la Iglesia. Así que cuando tú permaneces fiel a tu pareja, estás presentándole al mundo, una imagen preciosa de Cristo y Su relación con la Iglesia.

Pero incluso si estás comprometida con tu pareja y con tus votos matrimoniales, todavía tienes que tomar algunas decisiones difíciles en el camino. ¿Qué pasa si tu o tus hijos están en peligro? ¿Podría ser necesaria una separación física? Estas son preguntas importantes, y quiero animarte a no tratar de responderlas tu sola.

En primer lugar, adentrarte en la Palabra de Dios y permanecer en ella. Eso va a ser tu luz, tu soporte, tu ancla en las situaciones difíciles. Y luego, intégrate y mantente en contacto con el Cuerpo de Cristo.

Encuentra una mujer mayor, piadosa, sabia, que pueda ayudarte a navegar por estas aguas difíciles, y habla con el liderazgo espiritual de tu iglesia— con tu pastor, los ancianos. Pídeles sabiduría bíblica para tu situación específica.

Joy McClain consultó con los líderes de su iglesia y buscó consejo piadoso. Sin embargo, Mark no se arrepentía, y parecía que ella y su familia estaban cada vez en mayor peligro. Así que, mientras ella se mantenía fiel a sus votos matrimoniales y continuaba orando por la reconciliación, llegó un momento en que Joy se dió cuenta de que era necesario separarse por un tiempo con el fin de llamar la atención de Mark y de proteger a su familia.

Vamos a retomar desde esta parte de la historia de Joy.

Joy: Mark había sido confrontado más de una vez, con amor y con respeto, por los ancianos de mi iglesia y por el pastor. Ellos se habían puesto en contacto con él muchas veces. Algunas veces Mark hablaba con ellos, pero nunca estaba dispuesto a pedir ayuda, a recibir algún tratamiento, a buscar sesiones de consejería. El rechazaba todo esto.

Yo no quería el divorcio. El divorcio no era una opción para mí. Nunca siquiera estuvo en la conversación. Pero yo tenía que establecer algún tipo de ambiente para que mis hijos estuvieran seguros.

Carmen: El día que Joy y sus hijos empacaron fue espantoso y estresante. Ellos decidieron que tenían que salir mientras Mark estaba en el trabajo. Preocupados por la forma en que podría reaccionar si sabía que se estaban mudando, Jordan, el hijo de Joy había vuelto a casa desde la universidad y condujo un vehículo. Joy y sus hijas condujeron otro.

En el segundo viaje, Joy pensó que Jena iba a ir con su hermano, pero él pensó que Jena ya se había ido con su mamá.

Joy: Cuando ella no salió del vehículo con él, entre en pánico y le dije: ” ¿Dónde está tu hermana?”

Y él dijo: ” Pensé que ella estaba contigo”. Y nos dimos cuenta de que ella se había quedado en la casa. No tenía manera de salir y ya era hora del almuerzo.

Jena: Recuerdo mirar por la ventana y ver que no había carros allí, y pensé, “bueno, Jordan me dejó”. Así que lo llamé. Cuando iba a colgar el teléfono, miré por la ventana, y mi papá estaba ya en la entrada.

Joy: Jena estaba allí cuando Mark llegó a la casa.

Jena: Estaba aterrorizada y le dije a Jordan: “¡Papá está llegando! Por favor, date prisa. Ven rápido porque yo no sé lo que va a hacer”. Fui a mi habitación y lo único que había dejado allí era un pequeño librero, que estaba entre la puerta y yo. Así que me escondí junto al librero en mi habitación y cerré la puerta.

Recuerdo solo pensar, Oh no, no le puse seguro. Yo no le puse seguro a la puerta. Yo no le puse seguro a la puerta. Me olvidé de ponerle seguro a la puerta. Y estaba tan aterrada porque no sabía lo que iba a hacer cuando él entrara.

Carmen: En ese momento, un pasaje de la Biblia vino a la mente de Jena.

Jena: Fue Éxodo 14:13, que dice: “Y Moisés dijo al pueblo: No tengan miedo. Manténgase firmes. Y hoy mismo verán la salvación que el Señor hará con ustedes. Los egipcios que hoy ven nunca los volverán a ver. El Señor peleará por ustedes. Solo necesitan estar quietos”.

Y esa última parte, “El Señor peleará por ustedes. Solo necesitan estar quietos,” se mantuvo una y otra vez en mi cabeza. Era como si Dios hubiese inundado mi mente con esa frase, y yo no podía pensar en otra cosa. El miedo que tuve cuando lo vi en la entrada, se había ido totalmente. Yo tenía tanta paz. Tenía que estar quieta y eso fue suficiente. Así que me quedé allí sentada.

Pude oír a mi padre entrar, y podía oírle dando portazos y gritando y maldiciendo, no sentí ningún temor. Yo sabía que Dios tenía su mano sobre mí. Yo sabía que estaba protegida.

Podía oírlo yendo a cada habitación, solo para ver, que faltaban cosas, que se habían llevado cosas, las camas no estaban. Así que yo podía oírlo entrando a cada habitación, poniéndose cada vez más y más furioso, y estando cada vez más y más cerca de mi habitación. Pero aun así yo no tenía miedo. Todavía tenía esa paz y sabía que Dios estaba conmigo en esa habitación.

Él vino por el pasillo hacia mi habitación y entró en su dormitorio y el dormitorio de mi madre, que estaba al lado del mío, fue a la oficina, que estaba al otro lado de mi habitación, y se detuvo en la puerta de mi dormitorio y ni siquiera intentó abrir la puerta. Se dió la vuelta y se metió en su camioneta y se fue. . . No dijo una palabra más. Él había estado gritando y gritando, maldiciendo, y arrojando cosas, pero cuando llegó a mi puerta, todo se detuvo, él solo se dio la vuelta y se fue.

No tenía ni idea de lo que iba a pasar, pero Dios sí, y Él estaba allí para mí ese día y realmente me mostró su protección.

Joy: Cuando nos mudamos en la casa rentada, empezamos a asentarnos. Ahora teníamos seguridad. Y así, el estado de alerta máxima que habíamos vivido, pudo ser borrado. Una vez hecho esto, empezaron a emerger de cada uno de los niños, heridas emocionales muy profundas sobre todo Kristen, tuvo un tiempo muy difícil tratando de lidiar con esas heridas.

Kristen: Yo diría que tenía unos dieciséis años. Era tan tentador simplemente dejar todo. Yo solo quería conducir y estrellar mi auto contra un poste solo para acabar con mi vida. Casi cada vez que conducía era lo que yo quería.

Joy: Ella necesitaba a su padre. Siempre lo había hecho. Ansiaba la atención, el afecto y la afirmación de su padre.

Kristen: Y creo que las cosas que realmente activaron todo eso en mí, fue cuando él me decía apodos, o le llamaba a mi madre por un apodo o cuando decía cualquier cosa mala de mis hermanos o mi madre, o cómo me criticaba diciéndome que no estaba haciendo algo bien o que yo no valía nada. Lo dijo muchas veces.

Joy: Y ella comenzó a cortarse a sí misma.

Kristen: Me sentía como si estuviera viva otra vez y me sentía como un ser humano. Sentía como si pudiera resolver mi propio problema al liberar mi ira haciéndome daño a mí misma. A través de cada corte, me sentía más ligera en cierta manera.

Joy: Cuando descubrí que ella se estaba cortando a sí misma, fue como otra bofetada en la cara para mí. No sabía cuánto más podría soportar. Yo estaba sola, luchando por conseguir lo suficiente apenas para comer, para mí y para mis hijos. Tanto dolor y ahora aquí, ya no solo en este gran caos que tengo con mis hijos, sino que ahora tengo una hija que está tratando de hacerse daño.

Kristen: Yo no quería que nadie me tocara. Yo no quería abrazar a nadie. Yo no quería decirle a nadie que le amaba. Me convertí en una piedra. Recuerdo a mi familia tratando de abrazarme, y yo no quería que ellos lo hicieran. Yo solo les decía que se alejaran de mí. Ni en un día de alegría como la Navidad, quería que me tocaran porque me sentía tan repugnante y sin valor.

Joy: Los niños habían pasado muy poco tiempo con su papá, y nunca lo habían visto en estado sobrio. Este domingo en particular, habían estado con él y estaban tan desanimados, especialmente Jena. Ella estaba sollozando. Me dijo que se había tomado una gran cantidad de analgésicos y que inmediatamente se había arrepentido de lo que había hecho. En ese momento, me quebré. Al igual que cualquier madre haría, solo tienes que hacer lo que tienes que hacer. Tú la lanzas en la camioneta y conduces hacia al hospital.

Me sentía un absoluto fracaso como mamá. Me sentí como si ni siquiera podía proteger a mi hija de esto. “No puedo seguir con esto, Dios. El dolor nos está arropando. Nunca nos deja. ¿Y ahora hasta podría perder a mi hija?” Me sentía tan afligida por ella, por todos ellos. Fue un momento tan terriblemente amargo. Solo pensé: “Yo no puedo hacer esto un día más, Señor, ¡¡¡no puedo!!!”

Tan pronto como llegamos al hospital, le hicieron algunas pruebas y se dieron cuenta de que Jena no había hecho casi nada. Apenas había tomado una cantidad de analgésicos suficiente para ponerla a dormir una buena siesta , ¡por lo que me sentí tan agradecida! Luego, una vez que supimos eso, y que ella estaba descansando en su cama, ella me miró con esos ojos grandes, marrones, y me dijo: “Mamá, cántame”.

Para ser capaz de mantenerte lo suficientemente fuerte para obtener aliento y cantar lo suficientemente fuerte, sin importar cómo te oyes, con tal de consolar a tu hija, tienes que mantener la compostura aun cuando lo que realmente quieres es hundirte en un rincón en la esquina de la habitación y solo llorar y llorar.

Pero lo hice. Canté con ella y la abracé, y una sonrisa se ​​extendió por todo su rostro. Ella me decía entonces que yo iba a estar bien y que ella iba a estar bien, y que ella realmente iba a confiar en el Señor. Fue un momento muy vulnerable.

Cuando Mark apareció, hizo una pequeña escena. Había estado bebiendo, así que no se veía muy agradable. No se trataba de Jena hacia él. Era acerca de sí mismo. Mi pastor lo había llevado afuera y había tenido una pequeña confrontación con él. Cuando Mark se alejó de esa charla con nuestro pastor, mi pastor se volvió a mí y me miró y negó con la cabeza y básicamente lo que dijo fue: “Esto no tiene esperanza”.

Él no quiso decir que no había esperanza en el Señor. Lo que quiso decir fue, “el corazón de este hombre se ha vuelto tan duro contra Dios, contra todo”. No veía ninguna esperanza.

Honestamente, esa fue probablemente la primera vez en 22 años que pensé, “no creo que haya mucha esperanza al ver que aun él sabiendo que pudo perder a su hija, no parece importarle”.

Cuando regresamos a casa del hospital después de Jena haber tomado una gran cantidad de analgésicos, pensé que yo había estado orando durante tantos años de la siguiente manera: “Señor, haz lo que sea necesario para cambiar a mi marido”. Yo había orado por muchos años: “Dios, que no se haga mi voluntad sino la tuya. Señor, yo solo quiero que él sea salvo”. Pero siendo honesta, no creo que me sentía de esa manera en lo más profundo de mi ser.

Creo que mucho de mí todavía lo quería para mí, todavía lo quería para mis hijos. Todavía quería ser feliz. Todavía quería que todo se resolviera para yo poder sentirme mejor, y sentir que finalmente la tormenta había terminado.

Pero cuando regresamos a casa después de ese episodio, realmente entendí, creo, cuánto depende de Dios y cómo realmente es para Su gloria. Y de cualquier manera en que se vea la situación y la manera en la que Él decida actuar en ella no es mi papel decidirlo para que Él reciba la gloria. Creo que eso también era parte de quitar el “YO”. Llevarse lejos mi orgullo, lo que quería, mis deseos, mis sueños, mis esperanzas. Tenían que desaparecer.

Conseguí consejería para las chicas. Habían estado ya en consejería, pero en cierta forma la retomamos con personas que las aconsejaban, las guiaban y caminaban a su lado. Había una chica en ese tiempo que tenía cerca de 22 años, ella ayudaba en el grupo de jóvenes y que realmente tomó a Kristen bajo sus alas y pasaban mucho tiempo con ella.

Kristen: Fue realmente muy importante para otras personas invertir en nosotros cuando éramos niños. Ver otros adultos preocuparse por mí y mis hermanos también fue un buen testimonio para nosotros porque fuimos capaces de ver cómo sería la vida normal mientras nos estábamos alojando en sus casas.

Así que si tienes una amiga o ves a un niño que tiene problemas, asegúrate de pasar tiempo con esa persona. Tú puedes pensar que ellos están conscientes de que son especiales, pero probablemente no lo estén. Cualquier cosa que puedas hacer por ellos de una manera positiva los va a afectar más de lo que nunca te pudieras imaginar.

Joy: Había hablado tantas veces con mis hijos acerca de la oración. Era constante, sin importar si habían pasado tiempo con su padre y llegaban a casa desanimados; no importaba si sentían rencor o si simplemente se sentían deprimidos. Mi respuesta a cada una de estas cosas era simplemente: “Ora”. Vamos a orar por su padre ahora mismo, vamos a dejar lo que estamos haciendo y vamos a orar ahora mismo. Yo necesitaba eso, necesitaba esa comunicación constante con mi padre, solo eso.

No me di cuenta, no me di cuenta de lo serio que Jena tomo esto hasta un día mientras estaba colocando algo en su habitación en nuestra pequeña casa rentada. Me di cuenta de que todo el armario, todas las paredes de su armario, estaban llenas de oraciones escritas en papel.

Yo literalmente sentí que había entrado en un lugar especial. Me sentí como si estuviera pisando tierra santa donde ella había pasado horas y horas ante el trono celestial, solamente clamando y rogando a Dios que salvará a su padre y el matrimonio de sus padres.

Jena: Yo solo quería un lugar lejos de todo, un lugar al que pudiera ir y que solo fuéramos Dios y yo.

Joy: Había una foto tamaño 8 x 10 mía y de Mark.

Jena: Era una foto que mi hermano les había tomado cuando estábamos en unas vacaciones en la Florida, y ellos se estaban abrazando. Para mí fue algo tan hermoso verlos juntos.

Joy: Empezamos en grupo un diario de oración.

Kristen: Y eso me ayudó a ser capaz de liberar algunas de mis emociones de una manera positiva.

Joy: Y es algo que nos pasábamos haciendo una y otra vez.

Kristen: Fui capaz de ver que yo no era la única que estaba luchando con estos sentimientos porque podía ver lo que mi madre había escrito y las oraciones que ella escribió por nosotros. Y mi hermana, mi hermana pequeña estaba orando por mí y ella estaba realmente preocupada.

Joy: La idea principal es que ellas son hijas del Rey de reyes, y aunque su padre, su padre terrenal, se había alejado, su Padre celestial nunca haría eso. Ellas todavía eran princesas. Ellas eran las pequeñas princesas del Dios Todopoderoso, y ellas necesitaban que se les recordara que eran hermosas.

Ellas fueron afirmadas a través de los ojos de Dios. Y eso fue una herramienta importante y realmente un tesoro que aún guardo de aquellos tiempos oscuros en los que estábamos buscando a través de la verdad de la Palabra de Dios y ayudándonos las unas a las otras a hacerlo a través de este pequeño diario.

Una y otra vez Dios se mantuvo llevándome de vuelta al punto de confiar en Él. ¿Confías en mí aunque tu hija haya tomado una sobredosis? ¿Confías en mí aunque tu hija se está cortando a sí misma? ¿Confías en mí aunque tu marido ya no come, sino que se bebe sus comidas? ¿Confías en mí aunque tu hijo sea como un bulto tirado en el suelo, llorando? ¿Confías en mí aunque no sepas de dónde vendrá tu renta del mes? ¿Confías en mí aun cuando no sabes de dónde vendrá tu próxima comida? Una y otra vez ese mensaje tan simple: “¿Confías en mí?”

Nancy: ¡Wao! Puedes estar escuchando todo esto y decir, “la historia de Joy es mi historia”. Tal vez puedes identificarte con muchos de los detalles que ella ha compartido. O tal vez tu vida se vea totalmente diferente en este momento.

Independientemente de cuál sea tu situación, creo que esto nos lleva a todas a preguntarnos: “¿Cuáles son las necesidades más profundas de mi vida en este momento, y dónde estoy yo buscando la ayuda que necesito en las situaciones difíciles de la vida?” La única cosa que realmente va a hacer la diferencia es clamar al Señor.

Como hemos escuchado hoy, Joy McClain ha luchado con problemas profundos del corazón como estos, y ella cuenta su historia de una forma muy transparente en su libro titulado: “Esperando por su corazón : Lecciones de una esposa que eligió permanecer”—disponible en inglés solamente.

Lo que me gusta de la historia de Joy es que ella nos señala a Cristo como la esperanza suprema que necesitamos cuando estamos frente a cualquier reto en la vida, no importa lo difícil que sea. En el camino, creo que este libro va a darte muchos consejos útiles, prácticos sobre cómo honrar tus votos matrimoniales, incluso cuando parece que todo se está cayendo a pedazos. Creo que este libro será un estímulo para ti y tal vez será algo que te gustaría compartir con algún familiar o una amiga que está en un matrimonio difícil.

Espero que puedas ver un corto video que nuestro equipo preparó para contar la historia de Joy. Este es un video de primera categoría con una hermosa cinematografía, y más que nada, creo que vas a estar profundamente conmovida mientras ves como el poder de Dios ofrece esperanza en situaciones que parecerían no tener esperanza. Es una historia que te tocará y creo que querrás compartir con muchas otras también. Todo esto está disponible en el día de hoy en AvivaNuestrosCorazones.com

Carmen: Mañana escucharemos la tercera parte de la historia de Joy y Mark McClain.

¿Se pueden restaurar las relaciones que han sido dañadas? Espero que estés de vuelta mañana con nosotros en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

¿Todos somos libres e iguales ?

Jueves 10 Diciembre

Dios, que es rico en misericordia… nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos).
Efesios 2 : 4-5

No hay diferencia, por cuanto todos pecaron… siendo justificados gratuitamente.
Romanos 3 : 22-24

¿Todos somos libres e iguales ?

El primer artículo de la declaración universal de los derechos del hombre afirma : “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

Estamos de acuerdo con esta declaración, pero desgraciadamente la realidad es muy diferente. ¡Hay tantas desigualdades y situaciones indignas entre los hombres ! Entonces acusamos a la sociedad, en vez de revisar nuestro comportamiento. A los que dijeron : “Jamás hemos sido esclavos de nadie” (Juan 8 : 33-34), Jesús explicó que los que practican el pecado (el mal) son esclavos de su propia naturaleza que les induce a pecar (Juan 8 : 33-34). ¿Quién puede liberarse de su pecado por sí mismo ?

En esto todos somos iguales, todos somos prisioneros del pecado, y Dios no hace diferencia. Pero nos ama a todos, independientemente de nuestro origen o condición. Por ello, sin discriminación, invita a cada uno a creer en Jesucristo. Toda persona puede aceptar a Cristo como su Salvador y ser liberada de su culpabilidad.

Cuando nacemos, todos somos iguales ante Dios debido a nuestro pecado, pero al final de nuestra vida es diferente. La Biblia dice que quienes hayan creído en la obra de Jesús en la cruz irán a pasar una eternidad de paz junto al Señor, y los que no hayan creído permanecerán lejos de Dios, en medio del sufrimiento. Hoy, aún es tiempo para escoger la libertad, el gozo y la paz eternamente con Jesús, quien nos dice : “Venid a mí” (Mateo 11 : 28).

Jueces 3 – Apocalipsis 3 : 7-22 – Salmo 139 : 19-24 – Proverbios 29 : 17-18

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