Aviva Nuestros Corazones
Serie: Libre para ser genuina
Aviva Nuestros Corazones
Ago 21 – Vengan a ver un Hombre
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Carmen Espaillat: ¿Eres libre para ser genuina? Exploramos esto durante el programa anterior aquà con Nancy Leigh DeMoss en Aviva Nuestros Corazones. Nancy nos llevó a Juan 4, donde Jesús se dirigió a una mujer que estaba sentada junto al pozo.
Nancy Leigh DeMoss: Ćl querĆa darle libertad permanente de los asuntos de su corazón que estaban destruyendo su vida. Pero para poder hacer esto, para poder darle a ella el agua viva, eso requerĆa llegar hasta los verdaderos problemas de su corazón.
Carmen: Es raro que alguien se abra y hable sobre los problemas mĆ”s Ćntimos de su corazón. Es mucho mĆ”s comĆŗn usar una mĆ”scara y actuar como si todo estuviera bien.
Nancy: ĀæCuĆ”l es esa Ć”rea de tu vida sobre la que no quieres que nadie te pregunte? Te digo que si quieres el agua viva que JesĆŗs te quiere dar, esa es el Ć”rea que Ćl te va a pedir que expongas.
Carmen: Si te perdiste el programa anterior, o parte de Ʃl, puedes escucharlo en www.AvivaNuestrosCorazones.com
Ahora, acompaƱemos y acompaƱa a Nancy Leigh DeMoss mientras ella continĆŗa en Juan capĆtulo 4.
Nancy: De manera que la mĆ”scara de esta mujer ha sido removida. Y ahora ella estĆ” en el proceso de descubrir quiĆ©n es el que sabe todo acerca de ella. Entonces llegamos al versĆculo 19, la mujer le dice: āSeƱor, me parece que TĆŗ eres profetaā. ĀæDe quĆ© otra manera podrĆa Ćl saber todo esto?
Ahora, creo que ella estaba nerviosa en ese momento, entonces trató de cambiar el tema. Vamos a hablar de algo seguro. ĀæQuĆ© tal si hablamos sobre teologĆa?
Nuestros padres adoraron en este monte, y ustedes [los judĆos] dicen que en JerusalĆ©n estĆ” el lugar donde se debe adorar. JesĆŗs le dijo: āMujer, [Āæquieres hablar de teologĆa? Yo sĆ© algo de eso, crĆ©eme] cree lo que te digo, la hora viene cuando ni en este monte ni en JerusalĆ©n adorarĆ”n ustedes al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen [ustedes los samaritanos], nosotros [los judĆos] adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judĆos. Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradoresā¦.
Haz un cĆrculo alrededor de esas palabras, los verdaderos adoradores. No todos los adoradores son verdaderos adoradores. Los verdaderos adoradores, los que realmente se conectan con Diosā¦
ā¦adoraran al Padre en espĆritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que Le adoren. Dios es espĆritu y los que le adoran deben adorar en espĆritu y en verdad.ā
No puedes adorar con una mĆ”scara puesta. Y luego el versĆculo 25:
Dice: La mujer le dijo: āSĆ© que el MesĆas viene, (el que es llamado Cristo); cuando Ćl venga nos declararĆ” todoā.
Ćl nos explicarĆ” todos estos asuntos teológicos. Y JesĆŗs le dice en este asombroso momento de revelación:
āYo soy, el que habla contigo.ā (vv. 20-26)
Ahora, la mujer conocĆa ese tĆ©rmino, ese nombre. Porque el texto en el griego original es, āyo quien habla contigo, Yo soyā. ĀæHas escuchado ese nombre antes? Yo soy. ĀæQuiĆ©n es el Yo Soy en el Antiguo Testamento? JehovĆ”. JesĆŗs estĆ” diciendo, āEl que estĆ” hablando contigo es Dios. Y es asĆ como lo sĆ©ā.
Y el versĆculo 27,
En esto llegaron sus discĆpulos y se admiraron de que hablara con una mujer, pero ninguno le preguntó: āĀæQuĆ© tratas de averiguar?ā o āĀæPor quĆ© hablas con ella?ā Entonces la mujer dejó su cĆ”ntaroā¦
Me encanta esa pequeƱa frase. Parece ser como que se le olvidó la razón por la que fue al pozo en primer lugar. El cĆ”ntaro de agua. Ya ni siquiera tenĆa importancia en ese momento, porque estaba por encontrar el Agua Viva.
Entonces la mujer dejó su cĆ”ntaro, fue a la ciudad y dijo a los hombres: āVengan, vean a un hombreā¦ā (vv. 27 -29)
Ahora, dĆ©jenme usar un poco de imaginación acerca del texto en este momento. La gente en este pueblo habĆa escuchado a esta mujer decir esta misma frase antesāseis veces para ser exactas. Pero este hombre es diferente. āVengan y vean a un hombreā, y mira como lo describe, āĆl me ha dicho todo lo que he hecho. ĀæNo serĆ” este el Cristo? ĀæSerĆ” este el Cristo?ā
Ahora, si conocieras a alguien que sepa todo lo que tĆŗ has hecho, Āæte sentirĆas cómoda al introducirlo a otras personas? ĀæCrees que le dirĆas a las personas: āVengan, vengan a ver esta persona que lo sabe todo de mĆ. Nunca lo he conocido antes pero Ć©l sabe todo sobre mĆā. ĀæNo crees que estarĆas un poco temerosa?
Pero cuando esa persona es JesĆŗs no tienes nada que temer. Puedes venir ante Su presencia. Puedes traer a otros contigo. Puedes atreverte a ser honesta. Puedes tener la libertad de ser genuina porque aunque seamos grandes pecadoresāy lo somosāJesĆŗs es un gran Salvador. Y ella los estĆ” introduciendo al Salvador.
Bueno, pues su historia fue muy convincente. En el versĆculo 30 nos dice: āY salieron de la ciudad y fueron donde Ćl estabaā. Y vamos ahora a saltar al versĆculo 39:
Muchos de los samaritanos creyeron en Ćl por la palabra de la mujer que daba testimonio, diciendo: āĆl me dijo todo lo que yo he hechoā.
Por cierto, quizĆ”s pienses que una cosa es decirle a Dios todo lo que tu has hecho porque Ćl ya lo sabe, pero algunas veces tenemos miedo de bajar las barreras cuando se trata de otros. Escucha, una vez que hayas quitado el techo en tu relación con Dios, puedes quitar las paredes. Puedes ser genuina con los demĆ”s una vez hayas sido genuina y honesta con Dios.
Y ese testimonio lo compartimos con otros asĆ como Stormie compartió con nosotros tan abierta y honestamente acerca de su pasado de amargura, de ira y odio. Ella lo compartió. Ella bajó las murallas. ĀæY acaso no fueron nuestros corazones conmovidos al creer que JesĆŗs puede llenar nuestras necesidades como la escuchamos a ella decir de las suyas? Su testimonio, el testimonio de esta mujer en Juan capĆtulo 4 es conmovedor. Y muchos creyeron en Ćl porque la mujer no continuó con la mĆ”scara puesta. Se la quitó en versĆculo 40.
De modo que cuando los samaritanos vinieron, rogaban a JesĆŗs que se quedara con ellos; y Ćl se quedó allĆ dos dĆas. Y muchos mĆ”s creyeron por Su Palabra, y decĆan a la mujer: āYa no creemos por lo que TĆŗ has dicho, porque nosotros mismos le hemos oĆdo y sabemos que este es en verdad el Salvador del mundoā. (vv. 40-41)
ĀæQuieres agua viva? ĀæQuieres que la sed de tu alma sea satisfecha? Te has dado cuenta de que las cosas del mundo no estĆ”n logrando satisfacerla. ĀæQuieres el Agua Viva? Recordemos que no podemos recibir la bendición y la vida que Dios nos quiere dar hasta que estemos dispuestas a quitarnos la mĆ”scara y seamos honestas acerca de quiĆ©nes somos, lo que hemos hecho, y sobre cómo estamos en realidad; acerca de nuestro dolor, nuestras batallas, nuestros problemas, nuestros Ćdolos (que es la palabra bĆblica para la adicción)āacerca de nuestro pasado, acerca de nuestra condición espiritual real. Escucha, cuando estamos dispuestas a ser honestas, genuinas, acerca de nuestro pecado y sobre nuestros fracasos, entonces la gracia de Dios viene a inundar nuestras vidas para perdonarnos.
Recuerdo haber hablado con una mujer que se acercó a mĆ. La esposa de un lĆder cristiano, se acercó un dĆa y me dijo:
āTengo que ser honesta. Tengo que ser genuina. AƱos atrĆ”s, al principio de nuestro matrimonio, le fui infiel a mi esposo. Nunca he sido honesta con Ć©l acerca de esto. Lo he engaƱado todos estos aƱos. Y nuestra relación se ha estancado porque he temido salir a la luz. Dios me ha mostrado que me tengo que quitar la mĆ”scara y ser honesta con mi esposo.
Ahora eso es algo muy doloroso. Y si Dios te estĆ” trayendo convicción con algo similar, ve con una mujer piadosa o madura y dile, āĀæPodrĆas ayudarme a orar durante este proceso? AyĆŗdame mientras transito por este tiempoā. Pero quiero decirte algo, cualquiera que sea el problema, cualquiera que sea el pecado cualquiera que sea tu fracaso, cuando lo expongas a la luz, irĆ”s a una fuente llena con la sangre derramada de las venas de Emmanuel que limpiarĆ” hasta blanquear cada pecado y toda la culpa de tu pasado, sin importar lo que sea. Ā”Alabado sea Dios!
Necesitamos ser honestas, no solo acerca de nuestros pecados y nuestros fracasos y nuestro pasado, pero tenemos que ser honestas sobre nuestras debilidades, sobre nuestras necesidades. Estamos tan acostumbradas a tener que probarle a los demÔs que somos súper mamÔs, súper mujeres, ”súper de todo!
JuntĆ© un grupo de amigas Ćntimas hace justamente unas cuantas semanas y les dije, ānecesito ser honesta con ustedesā. Hay Ć”reas donde estoy batallando. Hay Ć”reas en las que soy dĆ©bil, donde estoy necesitando ayuda. El pĆŗblico no tiene forma de saber esto, no porque yo estĆ© tratando de ocultarlo, sino porque ellos no viven conmigo. Ellos no viven mi vida. Y me juntĆ© con esas amigas que me iban a ayudar a ministrar gracia a mi vida, la gracia de Dios, y que me ayudarĆ”n a pensar en estrategias que me guĆen a caminar en la luz, a ser genuina, para poder recibir la gracia y la fortaleza que Dios quiere darme. Hay una fortaleza que viene cuando reconocemos nuestras debilidades y somos honestas.
Y una observación final: podemos arriesgarnos a quitarnos la mĆ”scara y ser honestas en la presencia de Cristo, porque Su gracia es lo que necesitamos. Esta mujer dijo, āVengan a ver a un hombre que me dijo todo lo que he hechoā. ĀæPuedes creer que esa fue su manera de vender el Evangelio? Soy libre para ser genuina. Esa es una estrategia de venta excelente en un mundo que se oculta, que se esconde y que vive para aparentar.
El Evangelio es que Jesús lo sabe todo, pero ademÔs:
- Ćl murió por nuestros pecados
- Ćl murió por nuestros fracasos
- Ćl murió por nuestra corrupción
- Ćl murió por nuestra inmoralidad
- Ćl murió por nuestras debilidades
- Ćl murió para liberarnos para que no tuviĆ©ramos que escondernos.
- Ćl murió para que pudiĆ©ramos estar en una correcta relación con Ćl y con los demĆ”s.
Entonces en solo unos cuantos minutos voy a extenderte una invitación para que te quites la mÔscara, para que seas honesta, para que des un paso hacia la luz, para que vengas tal y como eres.
Tal vez tengas que ser sincera acerca de un Ć”rea especĆfica de tu vida donde desesperadamente necesitas de la gracia de Dios. Necesitas reconocer delante de Dios y delante de alguien en este lugar, que no puedes manejar esto tu sola.
Tal vez es ese hijo de quien nunca se escribió un libro de texto. Y tu dices no puedo ser una buena madre para este hijo y necesito la gracia de Dios. No tienes que seguir pretendiendo de que eres una súper gran madre. ¿Quién es una gran madre? Las súper mamÔs no existen, ¿ok? Entonces vamos a ser honestas con Dios y con cada una de nosotras.
Necesitas ser honesta acerca de tu verdadera condición espiritualā no sobre lo que otros piensan de ti, pero acerca de donde realmente te encuentras ahora. Tal vez tengas que ser honesta acerca de tu pecado que has estado encubriendoāla amargura, la falta de perdón, la inmoralidad, el aborto, algo que parece ser muy grande o muy pequeƱo, lo que sea que estĆ© siendo un obstĆ”culo entre tĆŗ y la libertad para ser genuina. Te voy a invitar a que vengas a la luz.
Tal vez es esa unión pecaminosa que necesitas confesar. QuizĆ”s necesitas pararte delante de la luz porque tal vez sea el hecho de que no eres cristiana. Has estado jugando a la iglesia, pretendiendo. Pero necesitas quitarte la mĆ”scara, ser honesta. Y piensas, āTodos en mi iglesia piensan que soy cristiana. ĀæQuĆ© pensarĆ”n todos ellos si soy honesta?ā Ellos pensarĆ”n que la gracia de Dios estĆ” activa en tu vida hasta que finalmente te vean quitarte la mĆ”scara y decir: āNecesito a JesĆŗsā.
Algunas de ustedes profesan algo que no son cuando se trata de tu cristianismo. EstÔs batallando y luchando muy duro para ser una buena cristiana. Pero eso te matarÔ. No puedes ser una verdadera cristiana si no tienes a Jesús en ti, viviendo Su vida a través de ti. Algunas de ustedes necesitan quitarse la mÔscara.
En solo unos cuantos momentos, ven hacia delante, hacia una de las personas que estĆ”n aquĆ delante, y dile, ānecesito una relación con JesĆŗs. Necesito ser honesta. Entonces te estoy animando para que te quites la mĆ”scara y despuĆ©s vengas a ver un hombre. Ven a JesĆŗs. Contempla a JesĆŗs con el rostro descubierto, por medio de quien āestamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el SeƱor, el EspĆrituā. (2 Cor 3:18)
ĀæTe sentirĆas liberada si te atrevieras a dejar ver a los demĆ”s la verdad de la persona que realmente eres? Bien, la invitación estĆ” abierta para cada corazón quebrantado.
Damas, es tiempo de dejar de jugar a la iglesia y ser honestas. Es hora de cerrar, dejar de pretender ser lo que no somos. DĆ©jame decirte algo, no puedes imaginar el impacto que harĆamos en un mundo perdido y sin fe cuando dejamos de pretender ser lo que en realidad no somos. Cuando dejamos de esconder nuestro dolor, cuando dejamos de defendernos a nosotras mismas, nuestros pecados, y nuestro orgullo y nuestras adicciones y nuestras relaciones quebrantadas, nuestras aventuras y divorcios y nuestros espĆritus de auto-rectitud.
Cuando dejamos de defender todo esto y salimos a la luz y recibimos la gracia de Dios para transformar nuestras vidas, es allĆ cuando el mundo se detendrĆ” y notarĆ” y creerĆ” que realmente existe un Salvador que puede transformar sus vidas.
Este es un momento santo. QuĆ© pena serĆa el abortar el proceso que Dios estĆ” haciendo, la forma como ha estado hablando a muchos de nuestros corazones. AcompƔƱame en oración y levantemos nuestros corazones delante el SeƱor.
Oh Señor, Te doy las gracias de que Tú, el que tiene ojos como llamas de fuego, Tú ves, Tú sabes y conoces. Tú ves en mi corazón Tú ves las cosas de mà que nadie mÔs en este lugar sabe o conoce. Oh Señor, Te doy gracias por la libertad que he encontrado y que estoy encontrando en Ti, porque ahora estoy dispuesta a quitarme la mÔscara y a ser sincera delante ti y delante los demÔs.
SeƱor yo creo que aquĆ hay muchas, muchas otras mujeres en este lugar y en lugares alrededor de nuestro paĆs y alrededor del mundo, que han estado jugando a las mĆ”scaras. Hoy, en este dĆa, necesitas pararte en la luz y quitarte la mĆ”scara y ser honesta delante de Dios y delante de otros tambiĆ©n.
Gracias SeƱor, de que no necesitamos temer al venir a Tu presencia a menos que todavĆa estemos tratando de ocultarnos. Entonces oro porque en los siguientes momentos TĆŗ hagas de esto un santuario, un lugar santo, que se haga tu voluntad, oh SeƱor haz Tu voluntad en cada corazón. Te lo pido en el nombre de JesĆŗs, amĆ©n.
La primera vez que compartĆ este mensaje hace aƱos atrĆ”s, despuĆ©s de la sesión en el viernes por la noche, cuando compartĆ acerca de la mujer en el pozo, una mujer se acercó a mĆ.
Vino a la maƱana siguiente y me dijo, āescribĆ una canción anoche cuando hablasteā. Y me atrevĆānunca habĆa conocido antes a esta mujerāni la habĆa oĆdo hablar, me atrevĆ a pedirle ese sĆ”bado en la maƱana durante la sesión que subiera a la plataforma para cantar la canción que ella habĆa escrito acerca de esta mujer en el pozo.
Dios ha venido hablando y preparando nuestros corazones y ahora quisiera que tomes unos minutos para escuchar a June cantar esta canción puedes encontrar la traducción en la transcripción de este programa cuando visites www.AvivaNuestrosCorazones.com.
June Murphy (canción)
Casi toda mi vida, me sentĆa como una mujer, una mujer de mala reputación. Por las cosas que hice y las cosas que me hicieron, sentĆ que no tenĆa valor. Como la mujer del pozo que hablo con JesĆŗs a solas buscando de beber. HabĆa buscando el amor en lugares equivocados, dĆ©bil y en necesidad.
Ahora que conozco a Cristo, al mundo proclamarĆ©, palabras de invitación. Por siempre Su nombre levantarĆ© y cantarĆ©: āVengan a ver a un hombre que sabe todo lo que hecho y el amor que anheloā. Vengan a ver que no deja ni olvida. Quien murió en la cruz y me da libertad. Vean a un hombre que da vida eterna es el pan de vida, agua viva a tu ser
Vean a Aquel que da nueva vida, oportunidades, te hace renacer ,
Su nombre es JesĆŗs. Su nombre es JesĆŗs.
Si sientes esto mismo, creyendo que no hay donde ir tambiƩn puedes venir a Cristo donde fluye agua viva, te ama eso lo sƩ, puedes cantar :
Conozco a un hombre que sabe todo lo que he hecho y el amor que anhelo. Vengan a ver que no deja ni olvida. Quien murió en la cruz y me da libertad. Conozco a Aquel que da vida eterna es el pan de vida, agua viva a tu ser, Vean a aquel que da nueva vida, oportunidades, te hace renacer .
Su nombre es Jesús. Su nombre es Jesús. Podemos cantarlo juntas, unidas como un solo cuerpo, digÔmosle al mundo de Cristo, Jesucristo el hijo de Dios. Podemos cantar: Vengan a ver a un hombre que sabe todo lo que hecho y el amor que anhelo . Vengan a ver que no deja ni olvida. Quien murió en la cruz y me da libertad. Vean un hombre que da vida eterna es el pan de vida, agua viva a tu ser. Vean a aquel que da nueva vida, oportunidades, te hace renacer. Su nombre es Jesús. Su nombre es Jesús. Su nombre es Jesús. Su nombre es Jesús.
Carmen: Esa era June Murphy. Escribió la canción despuĆ©s de escuchar a Nancy Leigh DeMoss hablando sobre el capĆtulo 4 del libro de Juan y la historia de la mujer del pozo. Hemos estado escuchando a Nancy compartir el mismo mensaje. Si conoces a alguna mujer que pueda beneficiarse de escuchar este mensaje, te invitamos a compartir con ella el enlace en www.AvivaNuestrosCorazones.com.
Queremos expresar nuestro agradecimiento a Dios por los hermosos testimonios que recibimos diariamente y que nos animan al ver cómo Dios estÔ usando este programa para animar a tantas mujeres alrededor del mundo.
CuƔn agradecida nos sentimos por la forma como Dios usa las verdades de Su Palabra para traer aliento, esperanza y gracia a las vidas de personas que lo necesitan. Cada oyente tiene una historia particular y los programas contribuyen a fortalecerles y ministrarles en las diversas situaciones.
Este ministerio se hace una realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente.
Te animamos a contribuir financieramente con nuestro ministerio. Puedes hacerlo por internet visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com o llamando al 1-809-569-5959, desde EEUU y CanadÔ. Tu participación con este ministerio es muy valiosa para nosotros. Puedes ser una de nuestras colaboradoras regulares, cooperando con una cantidad fija cada mes o puedes simplemente dar una ofrenda.
Pero mĆ”s que nada necesitamos de tus oraciones. ĀæTe comprometerĆas a orar por nuestro ministerio? Si estos mensajes han sido de bendición para tu vida, ĀæporquĆ© no los compartes con otras de tus amigas? AyĆŗdanos a contribuir a discipular a otras mujeres con este mensaje, ayudĆ”ndoles a formar la imagen de Cristo, y conviĆ©rtete en una de nuestras embajadoras. Ā”Contamos contigo!
La mujer de la que escuchamos hoy, la mujer del pozo, continuaba buscando cosas que no la satisfacĆan. Una vez conoció a JesĆŗs ella descubrió la alegrĆa de buscarlo solo a Ćl.
Aprovecha la oportunidad de tomarte un tiempo apartada de las ocupaciones de la vida y evalĆŗa si le has estado buscando y encontrando tu satisfacción en Ćl.
Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.
Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las AmƩricas a menos que se indique otra fuente.
MĆŗsica: Omar Salas, No Importa Quien Soy, Dependo de ti ā 2007 Omar Salas
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