La estrella sobrenatural de BelĆ©n

Soldados de Jesucristo

Diciembre 8

Solid Joys en EspaƱol

La estrella sobrenatural de BelƩn

John Piper

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Considera a tu oponente

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Considera a tu oponente

Keith A. Mathison

Nota del editor: Esta es la sexta parte de la serie de artĆ­culos de Tabletalk Magazine referente al tema de la controversia.

Fui convencido de la verdad de la teologĆ­a reformada mientras asistĆ­a al Dallas Theological Seminary, la institución emblemĆ”tica de la teologĆ­a dispensacional. Algunos de mis compaƱeros me acusaron de ser un apóstata cuando descubrieron que habĆ­a rechazado el dispensacionalismo. DespuĆ©s de haberme puesto mi nuevo uniforme de los cinco puntos del calvinismo, asumĆ­ una actitud de superioridad y condescendencia hacia aquellos que permanecĆ­an comprometidos con el dispensacionalismo. La burla se convirtió en el arma principal de mi arsenal. Cuando lleguĆ© al Reformed Theological Seminary [Seminario Teológico Reformado], aterricĆ© justo en medio de debates entre estudiantes sobre temas que eran desconocidos para mĆ­ —debates acerca de teonomĆ­a, metodologĆ­a apologĆ©tica entre otros— y que eran poco frecuentes en Dallas. No era capaz de contribuir mucho a estas discusiones, pero continuĆ© con mi burla hacia los dispensacionalistas.

Con cuƔnta frecuencia olvidamos tratar a los hermanos en Cristo como a hermanos en Cristo, aquellos a quienes el Padre ama y con quienes compartiremos la eternidad en el cielo nuevo y tierra nueva.

Estaba en lo que Michael Horton llama la Ā«etapa de jaulaĀ»: ese periodo de tiempo en el cual un nuevo convertido a la teologĆ­a reformada debe ser encerrado en una jaula por su propio bien y el bien de los demĆ”s a su alrededor. Durante la etapa de jaula, el novato reformado estĆ” frecuentemente airado porque las doctrinas de la gracia no le fueron enseƱadas antes. Ɖl puede ser particularmente mordaz hacia la tradición de la cual vino, y ay de aquellos que permanecen en esa tradición (ya sea dispensacionalismo o cualquier otra). A menudo ellos son vistos como intelectualmente inferiores por no ser capaces de ver la clara verdad de la Escritura que la megamente calvinista sĆ­ ve. Se vuelven el objeto de la burla y el blanco del sarcasmo y el escarnio. El nivel de arrogancia y orgullo que uno puede alcanzar durante la etapa de jaula es imposible de comprender y desagradable de contemplar..

No sĆ© si John Newton pasó por algo similar a la Ā«etapa de jaulaĀ» despuĆ©s que vino a Cristo. Lo que sĆ­ sĆ© es que su carta Sobre la controversia me ayudó a ver lo que habĆ­a estado haciendo. Newton escribió esta carta a un compaƱero de ministerio que estaba planeando tomar la pluma contra otro ministro que consideraba que estaba en error. Esto es a veces necesario, pero Newton ofrece sabios consejos sobre cómo hacerlo. En su escrito, le recomienda a su amigo que piense en tres cosas: su oponente, su audiencia y en sĆ­ mismo. En este artĆ­culo, consideraremos cómo debemos pensar acerca de nuestros oponentes en una controversia.

Newton comienza esta sección con un consejo muy sabio. Ɖl escribe:

En cuanto a tu oponente, deseo que antes de que pongas la pluma sobre el papel en su contra, y durante todo el tiempo que estés preparando tu respuesta, puedas encomendarlo con una oración fervorosa a las enseñanzas y la bendición del Señor. Esta prÔctica llevarÔ tu corazón a amarlo y a compadecerse de él; y tal disposición tendrÔ una buena influencia en cada pÔgina que escribas.

¿Alguna vez has pensado en orar por aquellos con quienes estÔs involucrado en algún tipo de controversia? Parece obvio, pero tendemos a quedar tan atrapados en el calor de la batalla que fÔcilmente nos olvidamos de hacer esto. Vemos a nuestro oponente teológico de la misma manera que un soldado ve a un enemigo de combate, como alguien que debe ser destruido antes de que nos destruya a nosotros. Así, los debates teológicos en los círculos calvinistas a veces degeneran en el equivalente verbal de la Federación Internacional de Lucha Libre. Si orÔramos por aquellos con quienes nos involucramos en controversias, estaríamos menos inclinados a la ira y la malicia hacia ellos.

Newton despuƩs explica que necesitamos considerar si nuestro oponente en la controversia es un creyente o no.

Si lo consideras como un creyente, aunque muy equivocado en el tema sobre el cual debaten, las palabras de David a Joab acerca de Absalón, son muy pertinentes: Ā«Por amor a mĆ­ tratadlo bienĀ». El SeƱor lo ama y es paciente con Ć©l; por lo tanto, no debes despreciarlo, ni  tratarlo con dureza. El SeƱor es paciente contigo de la misma manera, y espera que muestres compasión a los demĆ”s, considerando el mucho perdón que tĆŗ mismo necesitas. Dentro de poco se verĆ”n en el cielo; entonces Ć©l te serĆ” mĆ”s querido que el amigo mĆ”s cercano que tienes ahora en esta tierra. Ten presente ese periodo en tus pensamientos; y aunque puede que consideres necesario oponerte a sus errores, velo personalmente como un alma gemela, con quien serĆ”s feliz en Cristo por siempre.

Con cuƔnta frecuencia olvidamos esto. Con cuƔnta frecuencia olvidamos tratar a los hermanos en Cristo como a hermanos en Cristo, aquellos a quienes el Padre ama y con quienes compartiremos la eternidad en el cielo nuevo y tierra nueva.

Por otro lado, si vemos a nuestro oponente como un incrĆ©dulo, debemos recordar que ā€œpor la gracia de Dios soy lo que soyā€. Dios pudo haber abierto sus ojos en lugar de los tuyos. Debemos permanecer humildes. Debemos recordar que nosotros tambiĆ©n estĆ”bamos alejados de Dios. Nosotros tambiĆ©n Ć©ramos enemigos del SeƱor. Nuestra oración en este caso debe ser por su conversión, y debemos tener cuidado de no hacer algo que sea una innecesaria piedra de tropiezo en su camino. Debemos hablar o actuar con la esperanza de que nuestras palabras puedan ser usadas por Dios para traer a esta persona a la fe y al arrepentimiento.   

La carta de Newton nos anima a tratar a nuestros oponentes en la controversia como desearíamos ser tratados, y si hay algo que a todos nos desagrada, es ser tergiversado o calumniado. Debemos, por lo tanto, hacer el mayor esfuerzo por representar con precisión la perspectiva de nuestro oponente. Aunque Newton no trata con este tema de manera explícita, estÔ implícito en sus palabras.

El noveno mandamiento nos prohĆ­be hacer daƱo a nuestro prójimo por medio de las mentiras (Ɖx 20:16). Aquellos que siguen a Cristo no deben dar falso testimonio de otras personas, oponentes teológicos o de otra naturaleza (Ɖx 23:17Lv 19:111416). Distorsionar una posición del  oponente en medio de una controversia teológica es calumniar a esa persona, y calumniar es un ejemplo de un uso malvado de las palabras y el lenguaje (Stg 4:11).

Distorsionar los puntos de vista de aquellos con los que no estamos de acuerdo no solo es deshonesto, sino que no tiene sentido. Debemos esforzarnos por representar los puntos de vista de nuestros oponentes con honestidad. Golpear a un hombre de paja es un ejercicio inĆŗtil y nos hace parecer bastante tontos en el proceso. Uno no puede convencer a un oponente del error de su punto de vista si uno estĆ” argumentando en contra de un punto de vista que este oponente no sostiene.  

En la controversia, entonces, esforcƩmonos por recordar a nuestro oponente. Recordemos orar por Ʃl, tratarlo amablemente y hacerle frente con los estƔndares mƔs altos de honestidad.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Keith A. Mathison
Keith A. Mathison

El Dr. Keith A. Mathison es profesor de teologƭa sistemƔtica en Reformation Bible College en Sanford, Florida. Es autor de varios libros, incluyendo From Age to Age.

El Bravucón

Alimentemos El Alma

Serie: Para Entrenar un NiƱo

La Capacitación Infantil Para El Siglo XXI

Michael y Debi Pearl

– Capitulo DiecisĆ©is –

El Bravucón

Volviendo el corazón de los padres a los hijos

Hace tres mil aƱos, un sabio dijo, ā€œinstruye (entrena) al niƱo en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartarĆ” de Ć©l.ā€ Un buen entrenamiento o instrucción no es solucionar crisis; por el contrario, es aquel proceso que se debe hacer antes de enfrentarlas o de tener que disciplinar a los hijos.
La mayoría de las personas asumen la paternidad por accidente, no lo hacen de manera deliberada o planeada. ”Imagínese si se construyera una casa de esa manera!
No tenemos que reinventar la instrucción. Existen principios para instruir a los niños, y métodos que han funcionado desde la antigüedad.
Negarle la formación o entrenamiento a un hijo es abandonarlo deliberadamente y es semejante a empujarlo hacia un mar de opciones y de pasiones, sin un barco apropiado ni una brújula.

Este es un libro escrito por Michael y Debi Pearl enfocado en la crianza de los niƱos. En este caso nos enseƱan tƩcnicas sencillas que al ser aplicadas generan resultados inmediatos y aquellos que requieren mas tiempo los podremos apreciar de forma progresiva si estas tƩcnicas se aplican de forma correcta. A travƩs de todas estas ideas podremos tener niƱos que en un futuro sean hombres y mujeres temerosos y obedientes ante la voluntad de Dios.

Alimentemos El Alma

Ago 21 – Vengan a ver un Hombre

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Libre para ser genuina

Aviva Nuestros Corazones

Ago 21 – Vengan a ver un Hombre

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/vengan-ver-un-hombre/

Carmen Espaillat: ĀæEres libre para ser genuina? Exploramos esto durante el programa anterior aquĆ­ con Nancy Leigh DeMoss en Aviva Nuestros Corazones. Nancy nos llevó a Juan 4, donde JesĆŗs se dirigió a una mujer que estaba sentada junto al pozo.

Nancy Leigh DeMoss: Ć‰l querĆ­a darle libertad permanente de los asuntos de su corazón que estaban destruyendo su vida. Pero para poder hacer esto, para poder darle a ella el agua viva, eso requerĆ­a llegar hasta los verdaderos problemas de su corazón.

Carmen: Es raro que alguien se abra y hable sobre los problemas mĆ”s Ć­ntimos de su corazón. Es mucho mĆ”s comĆŗn usar una mĆ”scara y actuar como si todo estuviera bien.

Nancy: ĀæCuĆ”l es esa Ć”rea de tu vida sobre la que no quieres que nadie te pregunte? Te digo que si quieres el agua viva que JesĆŗs te quiere dar, esa es el Ć”rea que Ɖl te va a pedir que expongas.

Carmen: Si te perdiste el programa anterior, o parte de Ć©l, puedes escucharlo en www.AvivaNuestrosCorazones.com

Ahora, acompañemos y acompaña a Nancy Leigh DeMoss mientras ella continúa en Juan capítulo 4.

Nancy: De manera que la mĆ”scara de esta mujer ha sido removida. Y ahora ella estĆ” en el proceso de descubrir quiĆ©n es el que sabe todo acerca de ella. Entonces llegamos al versĆ­culo 19, la mujer le dice: ā€œSeƱor, me parece que TĆŗ eres profetaā€. ĀæDe quĆ© otra manera podrĆ­a Ɖl saber todo esto?

Ahora, creo que ella estaba nerviosa en ese momento, entonces trató de cambiar el tema. Vamos a hablar de algo seguro. ¿Qué tal si hablamos sobre teología?

Nuestros padres adoraron en este monte, y ustedes [los judĆ­os] dicen que en JerusalĆ©n estĆ” el lugar donde se debe adorar. JesĆŗs le dijo: ā€œMujer, [Āæquieres hablar de teologĆ­a? Yo sĆ© algo de eso, crĆ©eme] cree lo que te digo, la hora viene cuando ni en este monte ni en JerusalĆ©n adorarĆ”n ustedes al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen [ustedes los samaritanos], nosotros [los judĆ­os] adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judĆ­os. Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores….

Haz un cĆ­rculo alrededor de esas palabras, los verdaderos adoradores. No todos los adoradores son verdaderos adoradores. Los verdaderos adoradores, los que realmente se conectan con Dios…

…adoraran al Padre en espĆ­ritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que Le adoren. Dios es espĆ­ritu y los que le adoran deben adorar en espĆ­ritu y en verdad.ā€

No puedes adorar con una mƔscara puesta. Y luego el versƭculo 25:

Dice: La mujer le dijo: ā€œSĆ© que el MesĆ­as viene, (el que es llamado Cristo); cuando Ɖl venga nos declararĆ” todoā€.

Ɖl nos explicarĆ” todos estos asuntos teológicos. Y JesĆŗs le dice en este asombroso momento de revelación:

ā€œYo soy, el que habla contigo.ā€ (vv. 20-26)

Ahora, la mujer conocĆ­a ese tĆ©rmino, ese nombre. Porque el texto en el griego original es, ā€œyo quien habla contigo, Yo soyā€. ĀæHas escuchado ese nombre antes? Yo soy. ĀæQuiĆ©n es el Yo Soy en el Antiguo Testamento? JehovĆ”. JesĆŗs estĆ” diciendo, ā€œEl que estĆ” hablando contigo es Dios. Y es asĆ­ como lo sĆ©ā€.

Y el versĆ­culo 27,

En esto llegaron sus discĆ­pulos y se admiraron de que hablara con una mujer, pero ninguno le preguntó: ā€œĀæQuĆ© tratas de averiguar?ā€ o ā€œĀæPor quĆ© hablas con ella?ā€ Entonces la mujer dejó su cĆ”ntaro…

Me encanta esa pequeña frase. Parece ser como que se le olvidó la razón por la que fue al pozo en primer lugar. El cÔntaro de agua. Ya ni siquiera tenía importancia en ese momento, porque estaba por encontrar el Agua Viva.

Entonces la mujer dejó su cĆ”ntaro, fue a la ciudad y dijo a los hombres: ā€œVengan, vean a un hombreā€¦ā€ (vv. 27 -29)

Ahora, dĆ©jenme usar un poco de imaginación acerca del texto en este momento. La gente en este pueblo habĆ­a escuchado a esta mujer decir esta misma frase antes—seis veces para ser exactas. Pero este hombre es diferente. ā€œVengan y vean a un hombreā€, y mira como lo describe, ā€œĆ‰l me ha dicho todo lo que he hecho. ĀæNo serĆ” este el Cristo? ĀæSerĆ” este el Cristo?ā€

Ahora, si conocieras a alguien que sepa todo lo que tĆŗ has hecho, Āæte sentirĆ­as cómoda al introducirlo a otras personas? ĀæCrees que le dirĆ­as a las personas: ā€œVengan, vengan a ver esta persona que lo sabe todo de mĆ­. Nunca lo he conocido antes pero Ć©l sabe todo sobre mĆ­ā€. ĀæNo crees que estarĆ­as un poco temerosa?

Pero cuando esa persona es JesĆŗs no tienes nada que temer. Puedes venir ante Su presencia. Puedes traer a otros contigo. Puedes atreverte a ser honesta. Puedes tener la libertad de ser genuina porque aunque seamos grandes pecadores—y lo somos—JesĆŗs es un gran Salvador. Y ella los estĆ” introduciendo al Salvador.

Bueno, pues su historia fue muy convincente. En el versĆ­culo 30 nos dice: ā€œY salieron de la ciudad y fueron donde Ɖl estabaā€. Y vamos ahora a saltar al versĆ­culo 39:

Muchos de los samaritanos creyeron en Ɖl por la palabra de la mujer que daba testimonio, diciendo: ā€œĆ‰l me dijo todo lo que yo he hechoā€.

Por cierto, quizĆ”s pienses que una cosa es decirle a Dios todo lo que tu has hecho porque Ɖl ya lo sabe, pero algunas veces tenemos miedo de bajar las barreras cuando se trata de otros. Escucha, una vez que hayas quitado el techo en tu relación con Dios, puedes quitar las paredes. Puedes ser genuina con los demĆ”s una vez hayas sido genuina y honesta con Dios.

Y ese testimonio lo compartimos con otros asĆ­ como Stormie compartió con nosotros tan abierta y honestamente acerca de su pasado de amargura, de ira y odio. Ella lo compartió. Ella bajó las murallas. ĀæY acaso no fueron nuestros corazones conmovidos al creer que JesĆŗs puede llenar nuestras necesidades como la escuchamos a ella decir de las suyas? Su testimonio, el testimonio de esta mujer en Juan capĆ­tulo 4 es conmovedor. Y muchos creyeron en Ɖl porque la mujer no continuó con la mĆ”scara puesta. Se la quitó en versĆ­culo 40.

De modo que cuando los samaritanos vinieron, rogaban a JesĆŗs que se quedara con ellos; y Ɖl se quedó allĆ­ dos dĆ­as. Y muchos mĆ”s creyeron por Su Palabra, y decĆ­an a la mujer: ā€œYa no creemos por lo que TĆŗ has dicho, porque nosotros mismos le hemos oĆ­do y sabemos que este es en verdad el Salvador del mundoā€. (vv. 40-41)

ĀæQuieres agua viva? ĀæQuieres que la sed de tu alma sea satisfecha? Te has dado cuenta de que las cosas del mundo no estĆ”n logrando satisfacerla. ĀæQuieres el Agua Viva? Recordemos que no podemos recibir la bendición y la vida que Dios nos quiere dar hasta que estemos dispuestas a quitarnos la mĆ”scara y seamos honestas acerca de quiĆ©nes somos, lo que hemos hecho, y sobre cómo estamos en realidad; acerca de nuestro dolor, nuestras batallas, nuestros problemas, nuestros Ć­dolos (que es la palabra bĆ­blica para la adicción)—acerca de nuestro pasado, acerca de nuestra condición espiritual real. Escucha, cuando estamos dispuestas a ser honestas, genuinas, acerca de nuestro pecado y sobre nuestros fracasos, entonces la gracia de Dios viene a inundar nuestras vidas para perdonarnos.

Recuerdo haber hablado con una mujer que se acercó a mí. La esposa de un líder cristiano, se acercó un día y me dijo:

ā€œTengo que ser honesta. Tengo que ser genuina. AƱos atrĆ”s, al principio de nuestro matrimonio, le fui infiel a mi esposo. Nunca he sido honesta con Ć©l acerca de esto. Lo he engaƱado todos estos aƱos. Y nuestra relación se ha estancado porque he temido salir a la luz. Dios me ha mostrado que me tengo que quitar la mĆ”scara y ser honesta con mi esposo.

Ahora eso es algo muy doloroso. Y si Dios te estĆ” trayendo convicción con algo similar, ve con una mujer piadosa o madura y dile, ā€œĀæPodrĆ­as ayudarme a orar durante este proceso? AyĆŗdame mientras transito por este tiempoā€. Pero quiero decirte algo, cualquiera que sea el problema, cualquiera que sea el pecado cualquiera que sea tu fracaso, cuando lo expongas a la luz, irĆ”s a una fuente llena con la sangre derramada de las venas de Emmanuel que limpiarĆ” hasta blanquear cada pecado y toda la culpa de tu pasado, sin importar lo que sea. Ā”Alabado sea Dios!

Necesitamos ser honestas, no solo acerca de nuestros pecados y nuestros fracasos y nuestro pasado, pero tenemos que ser honestas sobre nuestras debilidades, sobre nuestras necesidades. Estamos tan acostumbradas a tener que probarle a los demÔs que somos súper mamÔs, súper mujeres, ”súper de todo!

JuntĆ© un grupo de amigas Ć­ntimas hace justamente unas cuantas semanas y les dije, ā€œnecesito ser honesta con ustedesā€. Hay Ć”reas donde estoy batallando. Hay Ć”reas en las que soy dĆ©bil, donde estoy necesitando ayuda. El pĆŗblico no tiene forma de saber esto, no porque yo estĆ© tratando de ocultarlo, sino porque ellos no viven conmigo. Ellos no viven mi vida. Y me juntĆ© con esas amigas que me iban a ayudar a ministrar gracia a mi vida, la gracia de Dios, y que me ayudarĆ”n a pensar en estrategias que me guĆ­en a caminar en la luz, a ser genuina, para poder recibir la gracia y la fortaleza que Dios quiere darme. Hay una fortaleza que viene cuando reconocemos nuestras debilidades y somos honestas.

Y una observación final: podemos arriesgarnos a quitarnos la mĆ”scara y ser honestas en la presencia de Cristo, porque Su gracia es lo que necesitamos. Esta mujer dijo, ā€œVengan a ver a un hombre que me dijo todo lo que he hechoā€. ĀæPuedes creer que esa fue su manera de vender el Evangelio? Soy libre para ser genuina. Esa es una estrategia de venta excelente en un mundo que se oculta, que se esconde y que vive para aparentar.

El Evangelio es que Jesús lo sabe todo, pero ademÔs:

  • Ɖl murió por nuestros pecados
  • Ɖl murió por nuestros fracasos
  • Ɖl murió por nuestra corrupción
  • Ɖl murió por nuestra inmoralidad
  • Ɖl murió por nuestras debilidades
  • Ɖl murió para liberarnos para que no tuviĆ©ramos que escondernos.
  • Ɖl murió para que pudiĆ©ramos estar en una correcta relación con Ɖl y con los demĆ”s.

Entonces en solo unos cuantos minutos voy a extenderte una invitación para que te quites la mÔscara, para que seas honesta, para que des un paso hacia la luz, para que vengas tal y como eres.

Tal vez tengas que ser sincera acerca de un Ɣrea especƭfica de tu vida donde desesperadamente necesitas de la gracia de Dios. Necesitas reconocer delante de Dios y delante de alguien en este lugar, que no puedes manejar esto tu sola.

Tal vez es ese hijo de quien nunca se escribió un libro de texto. Y tu dices no puedo ser una buena madre para este hijo y necesito la gracia de Dios. No tienes que seguir pretendiendo de que eres una súper gran madre. ¿Quién es una gran madre? Las súper mamÔs no existen, ¿ok? Entonces vamos a ser honestas con Dios y con cada una de nosotras.

Necesitas ser honesta acerca de tu verdadera condición espiritual— no sobre lo que otros piensan de ti, pero acerca de donde realmente te encuentras ahora. Tal vez tengas que ser honesta acerca de tu pecado que has estado encubriendo—la amargura, la falta de perdón, la inmoralidad, el aborto, algo que parece ser muy grande o muy pequeƱo, lo que sea que estĆ© siendo un obstĆ”culo entre tĆŗ y la libertad para ser genuina. Te voy a invitar a que vengas a la luz.

Tal vez es esa unión pecaminosa que necesitas confesar. QuizĆ”s necesitas pararte delante de la luz porque tal vez sea el hecho de que no eres cristiana. Has estado jugando a la iglesia, pretendiendo. Pero necesitas quitarte la mĆ”scara, ser honesta. Y piensas, ā€œTodos en mi iglesia piensan que soy cristiana. ĀæQuĆ© pensarĆ”n todos ellos si soy honesta?ā€ Ellos pensarĆ”n que la gracia de Dios estĆ” activa en tu vida hasta que finalmente te vean quitarte la mĆ”scara y decir: ā€œNecesito a JesĆŗsā€.

Algunas de ustedes profesan algo que no son cuando se trata de tu cristianismo. EstÔs batallando y luchando muy duro para ser una buena cristiana. Pero eso te matarÔ. No puedes ser una verdadera cristiana si no tienes a Jesús en ti, viviendo Su vida a través de ti. Algunas de ustedes necesitan quitarse la mÔscara.

En solo unos cuantos momentos, ven hacia delante, hacia una de las personas que estĆ”n aquĆ­ delante, y dile, ā€œnecesito una relación con JesĆŗs. Necesito ser honesta. Entonces te estoy animando para que te quites la mĆ”scara y despuĆ©s vengas a ver un hombre. Ven a JesĆŗs. Contempla a JesĆŗs con el rostro descubierto, por medio de quien ā€œestamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el SeƱor, el EspĆ­rituā€. (2 Cor 3:18)

¿Te sentirías liberada si te atrevieras a dejar ver a los demÔs la verdad de la persona que realmente eres? Bien, la invitación estÔ abierta para cada corazón quebrantado.

Damas, es tiempo de dejar de jugar a la iglesia y ser honestas. Es hora de cerrar, dejar de pretender ser lo que no somos. DƩjame decirte algo, no puedes imaginar el impacto que harƭamos en un mundo perdido y sin fe cuando dejamos de pretender ser lo que en realidad no somos. Cuando dejamos de esconder nuestro dolor, cuando dejamos de defendernos a nosotras mismas, nuestros pecados, y nuestro orgullo y nuestras adicciones y nuestras relaciones quebrantadas, nuestras aventuras y divorcios y nuestros espƭritus de auto-rectitud.

Cuando dejamos de defender todo esto y salimos a la luz y recibimos la gracia de Dios para transformar nuestras vidas, es allĆ­ cuando el mundo se detendrĆ” y notarĆ” y creerĆ” que realmente existe un Salvador que puede transformar sus vidas.

Este es un momento santo. Qué pena sería el abortar el proceso que Dios estÔ haciendo, la forma como ha estado hablando a muchos de nuestros corazones. AcompÔñame en oración y levantemos nuestros corazones delante el Señor.

Oh Señor, Te doy las gracias de que Tú, el que tiene ojos como llamas de fuego, Tú ves, Tú sabes y conoces. Tú ves en mi corazón Tú ves las cosas de mí que nadie mÔs en este lugar sabe o conoce. Oh Señor, Te doy gracias por la libertad que he encontrado y que estoy encontrando en Ti, porque ahora estoy dispuesta a quitarme la mÔscara y a ser sincera delante ti y delante los demÔs.

SeƱor yo creo que aquƭ hay muchas, muchas otras mujeres en este lugar y en lugares alrededor de nuestro paƭs y alrededor del mundo, que han estado jugando a las mƔscaras. Hoy, en este dƭa, necesitas pararte en la luz y quitarte la mƔscara y ser honesta delante de Dios y delante de otros tambiƩn.

Gracias Señor, de que no necesitamos temer al venir a Tu presencia a menos que todavía estemos tratando de ocultarnos. Entonces oro porque en los siguientes momentos Tú hagas de esto un santuario, un lugar santo, que se haga tu voluntad, oh Señor haz Tu voluntad en cada corazón. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

La primera vez que compartí este mensaje hace años atrÔs, después de la sesión en el viernes por la noche, cuando compartí acerca de la mujer en el pozo, una mujer se acercó a mí.

Vino a la maƱana siguiente y me dijo, ā€œescribĆ­ una canción anoche cuando hablasteā€. Y me atreví—nunca habĆ­a conocido antes a esta mujer—ni la habĆ­a oĆ­do hablar, me atrevĆ­ a pedirle ese sĆ”bado en la maƱana durante la sesión que subiera a la plataforma para cantar la canción que ella habĆ­a escrito acerca de esta mujer en el pozo.

Dios ha venido hablando y preparando nuestros corazones y ahora quisiera que tomes unos minutos para escuchar a June cantar esta canción puedes encontrar la traducción en la transcripción de este programa cuando visites www.AvivaNuestrosCorazones.com.

June Murphy (canción)

Casi toda mi vida, me sentía como una mujer, una mujer de mala reputación. Por las cosas que hice y las cosas que me hicieron, sentí que no tenía valor. Como la mujer del pozo que hablo con Jesús a solas buscando de beber. Había buscando el amor en lugares equivocados, débil y en necesidad.

Ahora que conozco a Cristo, al mundo proclamarĆ©, palabras de invitación. Por siempre Su nombre levantarĆ© y cantarĆ©: ā€œVengan a ver a un hombre que sabe todo lo que hecho y el amor que anheloā€. Vengan a ver que no deja ni olvida. Quien murió en la cruz y me da libertad. Vean a un hombre que da vida eterna es el pan de vida, agua viva a tu ser

Vean a Aquel que da nueva vida, oportunidades, te hace renacer ,

Su nombre es JesĆŗs. Su nombre es JesĆŗs.

Si sientes esto mismo, creyendo que no hay donde ir tambiƩn puedes venir a Cristo donde fluye agua viva, te ama eso lo sƩ, puedes cantar :

Conozco a un hombre que sabe todo lo que he hecho y el amor que anhelo. Vengan a ver que no deja ni olvida. Quien murió en la cruz y me da libertad. Conozco a Aquel que da vida eterna es el pan de vida, agua viva a tu ser, Vean a aquel que da nueva vida, oportunidades, te hace renacer .

Su nombre es Jesús. Su nombre es Jesús. Podemos cantarlo juntas, unidas como un solo cuerpo, digÔmosle al mundo de Cristo, Jesucristo el hijo de Dios. Podemos cantar: Vengan a ver a un hombre que sabe todo lo que hecho y el amor que anhelo . Vengan a ver que no deja ni olvida. Quien murió en la cruz y me da libertad. Vean un hombre que da vida eterna es el pan de vida, agua viva a tu ser. Vean a aquel que da nueva vida, oportunidades, te hace renacer. Su nombre es Jesús. Su nombre es Jesús. Su nombre es Jesús. Su nombre es Jesús.

Carmen: Esa era June Murphy. Escribió la canción despuĆ©s de escuchar a Nancy Leigh DeMoss hablando sobre el capĆ­tulo 4 del libro de Juan y la historia de la mujer del pozo. Hemos estado escuchando a Nancy compartir el mismo mensaje. Si conoces a alguna mujer que pueda beneficiarse de escuchar este mensaje, te invitamos a compartir con ella el enlace en www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Queremos expresar nuestro agradecimiento a Dios por los hermosos testimonios que recibimos diariamente y que nos animan al ver cómo Dios estÔ usando este programa para animar a tantas mujeres alrededor del mundo.

CuƔn agradecida nos sentimos por la forma como Dios usa las verdades de Su Palabra para traer aliento, esperanza y gracia a las vidas de personas que lo necesitan. Cada oyente tiene una historia particular y los programas contribuyen a fortalecerles y ministrarles en las diversas situaciones.

Este ministerio se hace una realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente.

Te animamos a contribuir financieramente con nuestro ministerio. Puedes hacerlo por internet visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com o llamando al 1-809-569-5959, desde EEUU y CanadĆ”. Tu participación con este ministerio es muy valiosa para nosotros. Puedes ser una de nuestras colaboradoras regulares, cooperando con una cantidad fija cada mes o puedes simplemente dar una ofrenda.

Pero mÔs que nada necesitamos de tus oraciones. ¿Te comprometerías a orar por nuestro ministerio? Si estos mensajes han sido de bendición para tu vida, ¿porqué no los compartes con otras de tus amigas? Ayúdanos a contribuir a discipular a otras mujeres con este mensaje, ayudÔndoles a formar la imagen de Cristo, y conviértete en una de nuestras embajadoras. ”Contamos contigo!

La mujer de la que escuchamos hoy, la mujer del pozo, continuaba buscando cosas que no la satisfacĆ­an. Una vez conoció a JesĆŗs ella descubrió la alegrĆ­a de buscarlo solo a Ɖl.

Aprovecha la oportunidad de tomarte un tiempo apartada de las ocupaciones de la vida y evalĆŗa si le has estado buscando y encontrando tu satisfacción en Ɖl.

Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las AmƩricas a menos que se indique otra fuente.

MĆŗsica: Omar Salas, No Importa Quien Soy, Dependo de ti ā„— 2007 Omar Salas

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

ĀæDónde estĆ” su tesoro ?

Martes 8 Diciembre

No os hagĆ”is tesoros en la tierra… sino haceos tesoros en el cielo… Porque donde estĆ© vuestro tesoro, allĆ­ estarĆ” tambiĆ©n vuestro corazón.
Mateo 6 : 19-21

A los ricos de este siglo manda que no… pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo.
1 Timoteo 6 : 17

ĀæDónde estĆ” su tesoro ?

ĀæQuĆ© tiene mĆ”s valor para mí ? Puedo dar muchas respuestas a esta pregunta :

  • Mi tesoro son los bienes que poseo, mi cuenta bancaria.
  • Mi tesoro es mi familia, mi cónyuge y mis hijos.
  • Mi tesoro es mi trabajo, la empresa que creĆ© y todo lo que tiene que ver con ella.
  • Mi tesoro es mi salud, mi confort, mi tranquilidad, mi seguridad, es todo lo que mi cĆ­rculo de amigos me aporta, etc.

La orientación de toda mi vida depende de la respuesta que dé a esta pregunta.

Cierto dĆ­a un joven rico fue a JesĆŗs : tenĆ­a un corazón sincero y un verdadero deseo de poseer la vida eterna, se echó a los pies del SeƱor y le reconoció como maestro. El joven habĆ­a respetado escrupulosamente la Ley de MoisĆ©s desde su juventud. El SeƱor, quien lo amaba, le mostró lo que le faltaba : ā€œUna cosa te falta : anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrĆ”s tesoro en el cielo ; y ven, sĆ­guemeā€ (Marcos 10 : 21).

JesĆŗs le habló de un tesoro celestial, como si le dijese : conmigo no perderĆ”s nada. Lo que te pido que dejes es menos importante, pues solo concierne a tu vida en la tierra. Pero lo que te propongo es la vida eterna. ā€œDios nos ha dado vida eterna ; y esta vida estĆ” en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vidaā€ (1 Juan 5 : 11).

JesĆŗs, el Hijo de Dios que estĆ” en el cielo, este es el tesoro del creyente.

Jueces 1 : 22-36 – Apocalipsis 2 : 1-17 – Salmo 139 : 7-12 – Proverbios 29 : 13-14

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