¡Dejen que se defienda!

Miércoles 12 Enero

La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu… y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.Hebreos 4:12

¡Dejen que se defienda!

“¡No hace falta defender a un león, pues se defenderá solo!”, decía un predicador. La Biblia ha sido el blanco de innumerables ataques; han tratado de destruirla, pero sin éxito.

Hoy, muchos ponen en duda lo que ella afirma ser: la Palabra de Dios. Pero la Biblia tiene suficiente autoridad para defenderse a sí misma. Es inútil tratar de defenderla mediante argumentos humanos. ¿A quién se le ocurriría alumbrar el sol con la luz de una vela?

¿Usted se pregunta si la Biblia es realmente la Palabra de Dios? Haga simplemente una prueba: ¡léala!

La Biblia no puede ser comparada con ningún otro libro. Tiene en sí misma su fuerza de persuasión. Se dirige a la conciencia y al corazón del lector; le habla personalmente. Es “viva y eficaz”; penetra hasta el fondo de su ser; puede hacernos sabios “para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir” (2 Timoteo 3:15-16). Dejemos que se imponga a nosotros con su autoridad divina.

¡Además, no somos nosotros los que la juzgamos; ¡es ella la que nos juzga! Algunas personas, tratando de demostrar que la Biblia se equivoca, quedaron confundidas y se vieron obligadas a reconocer su error.

La Biblia nos invita a arrepentirnos, nos dirige un mensaje de salvación, de perdón, de paz. Y la respuesta que espera de nosotros es la fe.

“Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (Romanos 10:8-9).

Génesis 15-16 – Mateo 9:1-17 – Salmo 8 – Proverbios 3:9-10

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ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Tesis #9 – Hablar de algo negativo NO aumenta el riesgo de que suceda

Ministerios Integridad & Sabiduría

Tesis # 9

 Hablar de algo negativo NO aumenta el riesgo de que suceda

95 Tesis para la Iglesia Evangélica de Hoy

Miguel Nuñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

1 – Un Rey Inusual

Sabiduría para el Corazón

Serie: Vida de David (1 y 2 Samuel)

ESTUDIO DE LA VIDA DEL REY DAVID

1 – Un Rey Inusual

Stephen Davey

Sabiduría para el Corazón

Texto: 1 Samuel 16:1-13 En un mundo que se deja impresionar por las apariencias, Dios escoge a una persona un tanto inusual para que sea el rey de su pueblo escogido. Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin. Este ministerio se sostiene gracias a las oraciones y ofrendas de sus oyentes.

Si quisiera ofrendar a este ministerio puede hacerlo en nuestra página https://sabiduriaespanol.org/ofrendar/

Sabiduría para el Corazón comenzó en 2007 como una extensión del ministerio de enseñanza de Stephen Davey a su congregación, la Iglesia Bautista Colonial, ubicada en Carolina del Norte, EEUU. Desde entonces, el ministerio ha crecido, y hoy por hoy es un ministerio internacional, transmitido a través de todo el mundo via radio e internet en seis idiomas: Inglés, Español, Portugués, Árabe, Chino Mandarín, y Swahili.

Por la gracia de Dios esperamos proveer contenido bíblico y confiable en más idiomas y alcanzar al mundo con el mensaje de la Palabra de Dios.

El estado de inocencia

Ministerios Ligonier

Serie: El cuádruple estado de la humanidad

Por Richard P. Belcher Jr.

El estado de inocencia


Nota del editor: 
Este es el segundo capítulo en la serie de artículos de Tabletalk MagazineEl cuádruple estado de la humanidad

Es importante entender que el mundo como fue creado al principio era un lugar muy distinto al mundo en que vivimos hoy en día. El mundo en que vivimos es un lío enredado. Cada día, las noticias documentan desastres naturales y la conducta violenta de los seres humanos. Los primeros dos capítulos del Génesis describen la creación original intacta, lo que tiene implicaciones para nuestro entendimiento de la vida actual.

Génesis 1 comienza con Dios, quien ha existido por toda la eternidad: «En el principio creó Dios los cielos y la tierra» (v. 1). El primer capítulo de la Biblia narra el poder de Dios para tomar la tierra, que era un lugar inhabitable («sin orden y vacía»), y volverla habitable en seis días para los seres humanos (v. 2). Dios es poderoso, majestuoso y trascendente. Él habla, y las cosas comienzan a existir, y Él ordena el mundo que ha creado. En Génesis 1, Dios es Elohim, un nombre en la forma hebrea intensiva plural que enfatiza Su majestuosa Deidad. A diferencia de los relatos de la creación en el antiguo Cercano Oriente, en la narrativa de Génesis no hay un poder opositor que Dios tenga que vencer al crear el mundo ni tampoco está la muerte que pueda estropear la creación de Dios. Por el contrario, se hace varias veces la siguiente afirmación: «Y vio Dios que era bueno» (vv. 10, 18, 21, 25), además de la declaración final: «Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera» (v. 31). La creación de Dios es un lugar hermoso y magnífico para el disfrute de todas Sus criaturas, pero en especial de los seres humanos.

Es importante discutir el lugar y la labor del ser humano en el contexto de un mundo que no ha sido afectado por el pecado. La creación de la humanidad por parte de Dios es distinguida de Su creación de los animales con las palabras «Hagamos al hombre» (v. 26). Ya sea que estas palabras expresen una autodeliberación o una autoexhortación por parte de Dios, ellas enfatizan que Dios se involucró personalmente en la creación de la humanidad, de una forma diferente a como interactuó con los animales. Los seres humanos son hechos a la imagen de Dios y exhiben la «semejanza» de Dios. A pesar de que existen muchas maneras en que podríamos describir la imagen y semejanza de Dios, los aspectos principales que separan a los seres humanos de los animales son la autoconciencia, la habilidad de comunicarse, la habilidad de razonar y la habilidad de tomar decisiones morales. La imagen de Dios nos da una dignidad que no poseen los animales porque somos un reflejo de Dios. Estamos hechos de una forma única en la creación de Dios. Somos capaces de tener una relación personal con Dios al comunicarnos y tener comunión con Él. Hemos sido creados para adorarlo y para encontrar nuestro mayor propósito en vivir nuestras vidas para Su gloria. 

Cuando fueron creados por primera vez, Adán y Eva se encontraban en un estado de inocencia que todavía no estaba manchado por el pecado, y poseían tanto la habilidad de pecar (posse peccare) como la habilidad de no pecar (posse non peccare). Esta era una condición natural llamada justicia original. Había armonía en las facultades humanas, de modo que la mente, la voluntad y los afectos eran rectos y sumisos a Dios. Esta condición habría sido legada a los descendientes de Adán si él no hubiera pecado. Por otro lado, el catolicismo romano argumenta que la justicia original era un don sobrenatural añadido a la condición natural de la humanidad, pero esa perspectiva contradice la enseñanza de la Escritura. Dicha perspectiva asume que había algo faltante en la condición original de la humanidad, pero toda la creación que Dios había hecho, incluyendo la humanidad, fue declarada buena (v. 31). Cuando Dios le dio a Adán el mandamiento de no comer del árbol del conocimiento del bien y del mal (2:17), Adán tenía la habilidad de obedecerlo. En otras palabras, Adán tenía la habilidad de «no pecar». 

A pesar de que no tenemos la misma capacidad creativa que Dios tiene ―ya que Él creó el mundo ex nihilo (de la nada)―, somos creativos y tenemos la habilidad de entender la creación de Dios y utilizarla para nuestro bien.

Cuando Dios creó a la humanidad a Su imagen, también les dio dominio sobre Su creación, mencionando específicamente a los peces, las aves y el ganado (1:26). El dominio humano se ha convertido en un punto de discordia debido a que muchos han negado el lugar especial de los seres humanos en la creación al atribuirles a los animales el mismo nivel de importancia. Sin embargo, el dominio debe entenderse en el contexto de Génesis 1 – 2, donde el papel de los seres humanos refleja la manera en que se presenta Dios. En Génesis 1, Dios es el Creador poderoso y majestuoso que le da forma a Su creación para que sea habitable para la humanidad. El dominio humano sobre la creación es un reflejo de la actividad de Dios. A pesar de que no tenemos la misma capacidad creativa que Dios tiene ―ya que Él creó el mundo ex nihilo (de la nada)―, somos creativos y tenemos la habilidad de entender la creación de Dios y utilizarla para nuestro bien. La palabra hebrea traducida como «dominio» en Génesis 1:26-28 significa «gobernar» y ocurre en contextos donde un grupo gobierna a otro grupo, por ejemplo, el del gobierno de Israel sobre sus enemigos (Is 14:2) y el de las naciones gentiles sobre los pueblos sometidos a ellas (v. 6). La palabra «sojuzgar» aparece en Génesis 1:28, donde la humanidad recibe la orden de ser fructífera, multiplicarse y llenar la tierra, orden que es seguida de los mandamientos de sojuzgarla y ejercer dominio sobre ella. Esta palabra es un término fuerte que se refiere a poner algo bajo control. Aparte de Génesis 1:28, aparece en el contexto de un mundo caído donde existe oposición expresa y, de ahí, la necesidad de que haya algún tipo de coerción (Nm 3:2229Jos 18:1Miq 7:10). Antes de la caída, Adán debía ejercer este papel llevando el mundo ordenado y domesticado del jardín hacia el mundo virgen y bueno pero salvaje fuera del jardín.

Génesis 1 presenta una de las caras del papel de los seres humanos en la creación de Dios, que es descrita en los términos del dominio y el gobierno. Génesis 2 presenta la otra cara, donde el énfasis está en el cuidado de la creación. Este papel también sigue el modelo de la actividad de Dios, donde el Dios creador poderoso y trascendente de Génesis 1 ingresa a Su creación para crear personalmente a Adán y a Eva, y para prepararles un lugar especial para vivir. El nombre de Dios no solo es Elohim, como en Génesis 1, sino «SEÑOR Dios» (Yahweh Elohim). El nombre Yahweh se vuelve significativo como el nombre pactual de Dios en el éxodo de Egipto, donde Dios escucha el clamor de Su pueblo y lucha para librarlos. El papel de Adán en el jardín sigue el modelo de la actividad de Dios, pues es colocado «en el huerto del Edén, para que lo cultivara y lo cuidara» (2:15). De esta manera, el papel adecuado de los seres humanos en el mundo de Dios sigue el modelo de la actividad de Dios e incluye tanto el dominio como el cuidado de la creación.

Génesis 1 presenta el panorama general de la creación de los cielos y la tierra por parte de Dios. Génesis 2 se enfoca en la actividad de Dios en el huerto al describir cómo creó a Adán y a Eva y les proveyó un lugar especial para vivir y trabajar. Estos capítulos son importantes porque establecen el diseño de Dios para la humanidad en varias áreas que son fundamentales para la vida humana. Dios interactúa con los seres humanos a través de un pacto, así que no es sorpresa que encontremos evidencia de una relación pactual en Génesis 2. A pesar de que la palabra pacto no aparece en Génesis 2, tampoco aparece en 2 Samuel 7, pero otros pasajes bíblicos señalan que en ese capítulo se establece un pacto (2 Sam 23:5Sal 89:328132:11-12). Hay una relación similar entre Génesis 3 y Oseas 6:7. La clave no es si el término pacto aparece, sino si los elementos de un pacto están presentes. Este pacto hecho con Adán es comúnmente llamado el pacto de obras, ya que ofrece vida con la condición de una obediencia personal y perfecta, la condición de que Adán haga perfectamente las obras que Dios le encomendó (Confesión de Fe de Westminster 7.2).

Las partes del pacto eran Dios y Adán. La condición de su relación pactual era el mandato que Dios le dio a Adán de no comer del árbol del conocimiento del bien y del mal (Gn 2:16-17). La bondad abundante de Dios fue demostrada al permitirle a Adán comer de todos los árboles del jardín prohibirle comer de solo un árbol. Dios probó a Adán para ver si desdeñaría Su provisión benéfica de alimento para comer del árbol prohibido. Este mandato ligado a un castigo se enfoca en la necesidad de que Adán obedeciera a Dios en todo. Le enfrenta a una clara elección entre la obediencia y la desobediencia a Dios.

Los pactos también tienen bendiciones y maldiciones. En Génesis 1:28, Dios bendice a la humanidad y les ordena que se multipliquen y llenen la tierra. Las bendiciones de Dios se experimentan en el cumplimiento de los mandatos de Dios. Las bendiciones de Dios también se ven en cómo Él provee todo lo que Adán necesita en el jardín para tener una vida plena y productiva (Gn 2). La maldición está conectada con la prohibición de que Adán comiera del árbol del conocimiento del bien y del mal: «porque el día que de él comieres, ciertamente morirás» (v. 17). El castigo por quebrantar el mandato de Dios es la muerte. Si Adán desobedece, ocurrirán cambios trascendentales en su relación con Dios, su relación con su esposa Eva, su relación con la creación y su autopercepción. La muerte incluiría la pérdida de la vida física, pero también tendría consecuencias espirituales inmediatas.

Los pactos operan sobre la base de un principio representativo, de modo que las acciones del representante pactual afectan a los demás que son parte de la relación del pacto, incluyendo a los descendientes del representante (Gn 17:7Dt 5:2-32 Sam 7:12-16). La pena establece claramente que si Adán come del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, morirá. La entrada del pecado y la muerte al mundo no solo lo afectaría a él (Gn 3:9-12) y a sus descendientes (ver las consecuencias del pecado en Gn 4), sino también al resto de la creación (Gn 3:17-19). Adán era la cabeza pactual de la raza humana, y su pecado afectó negativamente a todos sus descendientes naturales. Teológicamente hablando, a cada descendiente natural de Adán le fue imputado o acreditado el pecado debido a su transgresión (Rom 5:12-13). Esto implica que si Adán hubiera obedecido el mandato de Dios y hubiera pasado la prueba, habría disfrutado de la vida con una bendición aún mayor. Adán fue creado en un estado de santidad positiva y no estaba sujeto a la ley de la muerte, pero tenía la posibilidad de pecar. Todavía no disfrutaba de la vida plena en el grado máximo de la perfección, de la vida que no se puede perder. Habría alcanzado la condición de non posse peccare (no poder pecar). Esta vida era simbolizada por el árbol de la vida (Gn 3:22), una prenda del pacto de vida (Catecismo Mayor de Westminster, pregunta 20), la recompensa prometida por la obediencia. 

Aunque Adán no cumplió con los términos del pacto de obras al comer del fruto prohibido, las ordenanzas fundamentales de la creación establecidas por Dios para la humanidad en ese pacto continúan. Dios estableció el matrimonio para que se pueda cumplir el mandato de fructificar, multiplicarse y llenar la tierra (Gn 1:28). La creación de la humanidad como varón y hembra por parte de Dios está diseñada para establecer la relación de una sola carne del matrimonio, tanto para el compañerismo como para la procreación de hijos (2:24). Dios le dio a Adán la tarea de labrar y cuidar el jardín (v. 15), que incluía plantar y cultivar las plantas (v. 5), ejerciendo un papel de dominio real al nombrar a los animales del jardín (vv. 19-20), y cuidar su espacio sagrado (un rol sacerdotal que tiene su foco de atención en el capítulo 3). Adán debía cumplir su papel como mayordomo de la creación de Dios, como portador de la imagen de Dios sumiso a la voluntad de Dios (un rol profético) y como alguien que debía honrar a Dios en todo lo que hacía. Dios formó personalmente a Adán del polvo de la tierra, le infundió vida (2:7) y sacó una costilla de su costado para proporcionarle una ayuda idónea (vv. 21-22). Dios es el Creador de Adán, pero es más que su Creador, ya que el jardín era un lugar especial donde la primera pareja podía tener comunión con Dios (las asociaciones entre el jardín y el templo como los querubines, el árbol de la vida y el agua que fluía del lugar de la presencia de Dios respaldan esto). Dios debe haber acudido al jardín muchas veces para tener comunión con Sus criaturas antes de dirigirse a él para juzgarlas, ya que, en lugar de ir al encuentro de Dios, Adán y Eva se escondieron de Él (3:8). Nuestros primeros padres, al igual que todos los seres humanos, fueron creados para adorar (Rom 1:21-23). La tarea de Adán en el huerto era más que solo una manera de sostener físicamente a su familia; era una vocación porque tenía el propósito de glorificar a Dios.

Al final del relato de la creación, Dios terminó Su obra de creación y reposó el séptimo día (Gn 2:1-3). De esta manera, ese día se volvió especial ya que Dios lo bendijo y lo apartó como santo. Más tarde, Moisés se refiere a este mismo patrón en el contexto del cuarto mandamiento como una razón para acordarse del día de reposo y santificarlo (Ex 20:11). Aunque no hay ninguna mención específica de la observancia del día de reposo en el huerto, tampoco hay menciones específicas de la adoración ni de ninguno de los otros mandamientos del Decálogo. Sin embargo, muchos de ellos están implicados en la estructura vital establecida en el jardín. Dios le dio a Adán un trabajo que debía realizar para cubrir sus necesidades diarias. El trabajo implica que las personas deben contentarse con lo que tienen (ver el décimo mandamiento) y no robar para conseguir lo que quieren (ver el octavo mandamiento). La relación exclusiva de una sola carne del matrimonio respalda la prohibición del adulterio del séptimo mandamiento. Las consecuencias negativas de las mentiras y el engaño de Satanás muestran la importancia de decir la verdad (ver el noveno mandamiento). El hecho de que Dios sea el único Dios verdadero y busque establecer una relación con Adán y Eva implica la importancia de los mandamientos sobre la adoración y el honor del nombre de Dios (ver el primero, el segundo y el tercer mandamiento). La bendición del séptimo día y el hecho de que haya sido apartado como santo es importante porque tiene implicaciones para la humanidad como un patrón de nuestros seis días de trabajo por uno de reposo (el cuarto mandamiento). Experimentamos este patrón todas las semanas cuando cesamos de trabajar y adoramos en el día de la resurrección de Cristo.

La salvación que Cristo aseguró para nosotros trae el descanso final (Mt 11:28-29) porque Él cumplió toda justicia al guardar la ley en nuestro lugar (cumpliendo el pacto de obras). Sin embargo, no entraremos a la plenitud de ese reposo hasta que Él vuelva otra vez. Hasta entonces, qué privilegio tenemos de experimentar un anticipo de ese reposo en la presencia de Dios con el pueblo de Dios en la adoración semanal mientras nos preparamos para esa adoración gloriosa al final de los tiempos, cuando experimentaremos la plenitud del reposo de nuestra salvación al regreso de Cristo. Entonces alcanzaremos la gloria escatológica y el reposo de no poder pecar (non posse peccare), llegando a la meta que Dios había planeado originalmente para la humanidad.


Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.

Richard P. Belcher Jr.
Richard P. Belcher Jr.

El Dr. Richard P. Belcher Jr. es profesor de Antiguo Testamento y decano académico en Reformed Theological Seminary en Charlotte, N.C., y Atlanta, y es un anciano de la Iglesia Presbiteriana en América.

Matilda, la amiga de los presos (2)

Martes 11 Enero

¿No es mi palabra como fuego, dice el Señor, y como martillo que quebranta la piedra?Jeremías 23:29

Matilda, la amiga de los presos (2)

Estos son algunos testimonios de encuentros que tuvo Matilda en las cárceles:

 – Arska: asesino muy violento, se proclamó el peor bandido de Finlandia y se sorprendió al ver entrar en su celda, sin miedo, a esta frágil joven. Ella se sentó a su lado y le habló de su pueblo. Él estaba desarmado ante semejante afecto. Aceptó el Nuevo Testamento que ella le ofreció y prometió leerlo. Más tarde sus guardianes dieron testimonio de su cambio radical.

 – Honka: condenado a cadena perpetua, le confesó que lo único que había hecho en su vida eran cosas malas. Matilda pensó entonces en ese encuentro de Jesús con una mujer que también confesó su triste pasado (Juan 4). Entonces, como su Maestro, ella pidió de beber al detenido. Verla llevar a sus labios su vaso, muy sucio, por cierto, conmovió a este hombre: ¡No se avergüenza de mi condición!…

 – Matti: protestó cuando Matilda abrió su Biblia y la desafió a encontrar en la primera página algo que le concernía. Entonces leyó: “La tierra estaba desordenada y vacía… (¡Así es tu alma, Matti!) Y dijo Dios: Sea la luz” (Génesis 1:2-3). Poco a poco la luz entró en el corazón de Matti.

Dios nunca abandonó a su embajadora ante los presos; siempre le dio la palabra apropiada en cada situación. Durante toda su vida, su divisa fue: “Gracia y paz”, gracia y paz divinas que constituían su felicidad y que deseaba compartir con otros.

Dios, “el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados” (Colosenses 1:13-14).

1 Samuel 7-8 – Mateo 8:23-34 – Salmo 7:9-17 – Proverbios 3:7-8

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ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Vivir en el mundo venidero

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Entre dos mundos

Vivir en el mundo venidero

Por Mark E. Ross

Nota del editor: Este es el séptimo y último capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Entre dos mundos

La visión inicial del libro de Apocalipsis coincide con la última. En la primera, Juan oye una fuerte voz que le ordena escribir lo que ve, y contempla al Señor Jesús resucitado y glorioso, de pie en medio de Sus iglesias (1:10-20). La visión final es el descenso de la ciudad santa, la Nueva Jerusalén, «que descendía del cielo, de Dios, preparada como una novia ataviada para su esposo». De nuevo, Juan oye una fuerte voz: «He aquí, el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y Él habitará entre ellos y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos» (21:1-3). También aquí el enfoque está en la presencia del Señor con su Iglesia. Esta es la consumación no solo de este libro, sino de toda la Biblia: Emanuel, «Dios con nosotros».

El capítulo inicial del Apocalipsis no es solo una visión del Señor. También es una visión del Día del Señor (1:10). Este es el primer uso conocido de este término en referencia al primer día de la semana. Aunque este término solo aparece aquí en el Nuevo Testamento, los primeros padres de la Iglesia no dejan lugar a dudas de que se trata de una referencia al día que llamamos domingo, el cual observaban como conmemoración de la resurrección del Señor. En otras partes del Nuevo Testamento, el día se llama por su nombre judío, traducido literalmente como «el primero del día de reposo» (Mt 28:1Mr 16:2Lc 24:1Jn 20:119Hch 20:71 Co 16:2). Las traducciones en español suelen utilizar «semana» en la frase, pero detrás de ella se encuentra la palabra griega sabbaton, que simplemente traduce la palabra hebrea para «día de reposo» (shabbat). El significado de esto aparecerá más adelante.

Muy pronto en la historia de la Iglesia, el primer día de la semana se convirtió en el día en que los cristianos se reunían para el culto. Esta práctica posiblemente comenzó el día de la resurrección de Jesús, ya que fue entonces cuando nuestro Señor resucitado se reunió por primera vez con sus discípulos y «se puso en medio de ellos» (Lc 24:36 ss.). El Evangelio de Juan también informa que «vino y se puso en medio de ellos», haciendo especial hincapié en la identificación del día: «Al atardecer de aquel día, el primero de la semana» (20:19). El siguiente encuentro fechado del Señor con sus discípulos fue «ocho días después», cuando Jesús de nuevo «vino y se puso en medio de ellos» (v. 26). Esto fue el domingo siguiente, según el cómputo judío (ver «el tercer día»; Lc 24:72146). En Hechos 20:7, Lucas informa que la iglesia en Troas se reunía «el primer día de la semana» para partir el pan. Su redacción sugiere que esta era una práctica habitual. Pablo había llegado allí siete días antes, y aunque se apresuraba a llegar a Jerusalén para el día de Pentecostés (v. 16), se quedó en Troas siete días, aparentemente para estar allí «el primer día de la semana, cuando [se] reunían para partir el pan» (v. 7).

El significado de esta referencia podría pasar fácilmente desapercibido para los lectores en español. Estamos tan acostumbrados a la organización del tiempo por semanas, que podríamos asumir que siempre ha sido así. Y lo era entre los judíos, pero no lo era entre los gentiles. El Nuevo Testamento ni siquiera tiene una palabra griega para ello, sino que utiliza la palabra judía para «día de reposo», con el día que le sigue llamado «el primero del día de reposo». La semana planetaria que conocemos se convirtió más tarde en estándar en todo el Imperio romano. Así, en Hechos 20:7, como también en las instrucciones de Pablo a las iglesias de Galacia y Corinto mencionadas en 1 Corintios 16:2, debemos recordar que todas estas iglesias estaban en territorio gentil, donde la «semana» no era una medida de tiempo estándar. Sin embargo, el apóstol de los gentiles evidentemente organizó estas iglesias de acuerdo con un ciclo de siete días, con énfasis en «el primero del día de reposo» en lugar del séptimo día que se llamaba «día de reposo». Aunque en 1 Corintios 16:2 no se menciona que la iglesia se reuniera en este día, sería muy extraño que Pablo especificara este día para apartar ofrendas para la iglesia de Jerusalén; a menos que en su vida en común como cristianos hubiera algo que señalara a este día en lugar de otro para tal demostración de «la comunión de los santos». No es que se les pagara semanalmente el «primero del día de reposo», pues el calendario semanal aún no se había generalizado.

Pablo ciertamente no sería de los que imponen una ceremonia puramente judía a las iglesias gentiles, por lo que el ciclo de siete días debe haber tenido una autoridad más duradera que las otras fiestas instituidas en el Sinaí (Lv 23). De hecho, Pablo reprocha a los gálatas por observar «los días, los meses, las estaciones y los años» (Gal 4:10) que, junto con la circuncisión, eran ceremonias judías que les habían impuesto los falsos maestros (5:2-6; ver Hch 15:1). Sin duda, una imposición similar está detrás de la advertencia de Pablo a los colosenses de no dejar que nadie los juzgue «con respecto a comida o bebida, o en cuanto a días de fiesta, o luna nueva, o día de reposo» (Col 2:16). Sin embargo, junto con estos fuertes rechazos de las ceremonias judías, Pablo instruye a los gálatas y a los corintios a «apartar algo y guardarlo» el «primer día de la semana» (1 Co 16:2). Claramente, algo más grande que Moisés estaba aquí. El día de reposo semanal de los judíos no era una ceremonia instituida por primera vez en el Sinaí. Era una ordenanza de Dios en la creación dada al principio del mundo para todas las personas (Gn 2:1-3). Nuestro Señor lo indicó cuando dijo: «El día de reposo se hizo para el hombre» (Mr 2:27). No era solo para el judío.

El día de reposo se perdió para el mundo en algún momento después de la caída, pero fue recuperado para Israel en el momento del éxodo (Ex 16) e incorporado en el pacto que Dios hizo con ellos en el Sinaí (20:8-11). De hecho, se convirtió en la señal de ese pacto, que debía ser observada a lo largo de sus generaciones, como un pacto para siempre (31:12-17). Se convirtió en un día de «santa convocación» (Lv 23:1-3) con sacrificios especiales designados para su celebración (Nm 28:1-10). Siempre en memoria de la creación de los cielos y la tierra por parte de Dios (Ex 20:8-1131:17Lv 24:8), Moisés también lo convirtió en un memorial de la redención de Israel de Egipto (Dt 5:12-15). El «reposo» era la idea principal conectada con su observancia, pero este reposo no consistía simplemente en dejar de trabajar. También era una convocatoria sagrada en la casa de Yahvé, el símbolo y el foco de Su presencia viva entre ellos, tanto en el tabernáculo (Ex 25:8) como en su sucesor, el templo (2 Cr 6:18). El día de reposo también apuntaba hacia adelante, al descanso eterno que llegaría en la consumación (Heb 3:7-4:10).

El Salmo 92 es «cántico para el día de reposo» y celebra la gran bendición que este día le ofrece al pueblo de Dios. Sus versos iniciales hablan de la bondad y la alegría de adorar en Su presencia (vv. 1-4), y sus versos finales hablan del florecimiento que llega a los que están así plantados en la casa y los atrios de nuestro Dios (vv. 12-15). El punto culminante de este canto tan equilibrado es el versículo 8: «Mas tú, oh SEÑOR, excelso eres eternamente». Es el único verso de una línea en el salmo, y se encuentra en el centro del mismo. Por encima y por debajo de este verso fundamental se ensayan el derrocamiento de los impíos (vv. 5-7) y la exaltación de los justos (vv. 9-11). El descanso y el culto del día de reposo ofrecen así un oasis para el pueblo de Dios, cansado y cargado, que vive en un mundo en el que los malvados a menudo prosperan y los justos a menudo sufren. El culto del día de reposo elimina la ilusión creada por este mundo caído y nos muestra que Dios está en lo alto para siempre, y por tanto el verdadero resultado de todas las cosas será tal y como Él ha prometido: el descanso eterno llegará al pueblo de Dios. El día de reposo anticipa así al reino consumado, trayendo al tiempo las bendiciones de la eternidad y bajando a la tierra las alegrías del cielo.

El Nuevo Testamento no suprime este medio de gracia señalado, sino que lo traslada a un nuevo día. Mientras que Pablo suprime con autoridad el deber del culto del séptimo día (Rom 14:1-6Gal 4:8-11Col 2:16-23), al mismo tiempo organiza a las iglesias en torno al «primero del día de reposo» (Hch 20:71 Co 16:2), que en la época del Apocalipsis de Juan se conocía como el Día del Señor. Al igual que el día de reposo que lo precedió en el Antiguo Testamento, es el día por encima de todos los días en que el pueblo de Dios del Nuevo Testamento se reúne en santa convocación, escuchando la lectura y exposición de la Palabra de Dios y partiendo el pan unos con otros (Hch 20:7). Es el día por encima de todos los días en que el Señor está presente con Su pueblo, de pie en medio de ellos, coronado sobre sus alabanzas (Sal 22:3), mientras cantan salmos, himnos y cánticos espirituales (Ef 5:19Col 3:16) y le ofrecen sus oraciones (1 Tim 2:1).

John Eliot (1604-90) fue un pastor puritano americano y misionero entre los nativos americanos. Eliot era un guardián diligente del Día del Señor como el día de reposo cristiano. En un sermón que escuchó Cotton Mather y del que tomó en notas, Eliot predicó que aquellos que eran celosos y guardaban el Día del Señor pasarían así una séptima parte de su vida terrenal en el cielo. Mientras vivieran en la tierra, no serían extraños al cielo, y cuando murieran el cielo no sería un lugar extraño para ellos. No, de hecho, porque habrán estado allí mil veces antes.

El apóstol Juan estaba en el Espíritu en el Día del Señor cuando vio al Señor de pie en medio de sus iglesias, de nuevo hablando palabras de esperanza y seguridad. El Señor Jesús todavía se revela a Sus iglesias cuando se reúnen para adorarle en espíritu y en verdad. El Día del Señor ha sido designado especialmente para este propósito y es rico en bendiciones. Como observó el puritano David Clarkson: «De modo que la presencia de Dios, que disfrutada en privado no es más que un arroyo, en público se convierte en un río que alegra la ciudad de Dios».


Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Mark E. Ross
Mark E. Ross

El Dr. Mark E. Ross es profesor de teología sistemática en el Erskine Theological Seminary en Columbia, S.C. Es autor de Let’s Study Matthew.

Matilda, la amiga de los presos (1)

Lunes 10 Enero

De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.Juan 3:16

Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos.Hebreos 13:3

Matilda, la amiga de los presos (1)

Matilda Wrede nació en Finlandia en 1864. Era la menor de once hermanos y su madre murió cuando ella tenía solo ocho meses. Fue criada por su abuela y su tía. Creció en la propiedad de su padre, quien era gobernador de la provincia. A menudo los presos de la cárcel vecina eran empleados en varios trabajos.

A Matilda le gustaba ir a ver cómo trabajaba el herrero. Pero un día lo encontró encadenando los tobillos de un prisionero. ¡Quedó muy impresionada! Y la mirada de odio que el prisionero dirigió a su guarda quedó grabada para siempre en el corazón de Matilda.

La niña se convirtió en una joven llena de vida, pero el bienestar que tenía no la llenaba. Cierto día, después de haber escuchado a un predicador, entregó su corazón a Jesús. Poco tiempo después, cuando tenía casi 19 años, volvió a encontrar a un preso que había venido a arreglar el cerrojo de su puerta. No pudo contenerse y le compartió su experiencia con Jesús. El hombre escuchó y, al salir, le dijo: “¡Ah, si usted pudiera hablarnos de esas cosas… tenemos tan pocas razones para esperar!”. Espontáneamente Matilda prometió ir el domingo siguiente.

Así nació la vocación de la que sería llamada “la luz de las cárceles finlandesas”. Durante toda una vida de abnegación y de fe Matilda visitó incansablemente las cárceles para hablar de la bondad de su Salvador. Así, hombres y mujeres privados de libertad pudieron conocer el gran amor de Dios.(mañana continuará)

1 Samuel 6 – Mateo 8:1-22 – Salmo 7:1-8 – Proverbios 3:1-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

10 –  «La unción del Espíritu»

IGLESIA BAUTISTA CASTELLANA

Serie: Hablando del Espíritu Santo

10 –  «La unción del Espíritu»

Edgardo Piesco

Bienvenido a Iglesia Bautista Castellana. Mi nombre es Edgardo Piesco, actual pastor de la Iglesia Bautista Castellana y me siento muy honrado con su visita.

En cuanto a nuestra identidad, somos la primera iglesia evangélica establecida en Canadá contando con, 50 años de vida en el servicio a nuestra comunidad hispano-parlante. Nuestra congregación está constituida por inmigrantes provenientes de toda Latinoamérica. Oficiamos servicios en español y otros especiales en inglés para los jóvenes que dominan éste, como primera lengua. Nuestro objetivo primordial es hacer conocer el evangelio a nuestra comunidad en una actitud seria y de respeto por la dignidad humana.

Esta congregación se ha mantenido en una tradición de trabajo honesto, íntegro y procurando asistir a la sociedad. Nuestro enfoque es estrictamente bíblico; la predicación, expositiva; el objetivo de dicha predicación y enseñanza es que el pueblo conozca la Palabra de Dios sin especulaciones y/o manipulación de la misma, para la salvación del alma. Nuestra congregación promueve un ambiente familiar, proveyendo un equipo ministerial de ayudantes y colaboradores debidamente equipados para hacer placentera su visita a nuestros servicios.

Esperamos que disfrute su tiempo en nuestro medio, y que tengamos pronto el gran privilegio de gozarnos con su visita y cordial compañía. Hasta entonces, que la gracia y la paz de Dios y Su Hijo Jesucristo sea con usted y todos los suyos.

Afectuosamente,
Pastor Edgardo Piesco

Tesis #8 – La palabra del hombre no tiene poder, sino la Palabra de Dios

Ministerios Integridad & Sabiduría

Tesis # 8

 La palabra del hombre no tiene poder, sino la Palabra de Dios

95 Tesis para la Iglesia Evangélica de Hoy

Miguel Nuñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

49 – Una vida impulsada por el evangelio | Romanos 15:22-29

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

49 – Una vida impulsada por el evangelio | Romanos 15:22-29

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org