Mira nuestro video Lee la Biblia sobre 2da de Timoteo, que desglosa el diseƱo literario del libro y su lĆnea de pensamiento. En 2da de Timoteo, Pablo estĆ” próximo a ser ejecutado y le hace el reto personal a Timoteo de seguir a JesĆŗs sin importar el sacrificio y el riesgo.
En 1898, John H. Nicholson quiso hospedarse en un hotel de Boscobel, Wisconsin. El hotel estaba lleno, asĆ que le sugirieron que compartiera un cuarto doble con un hombre llamado Samuel E. Hill. Al conocerse, descubrieron que ambos eran cristianos. La costumbre de Nicholson por muchos aƱos era leer la Biblia antes de dormirse, asĆ que se unieron para hacer un devocional. Fue asĆ como surgieron las primeras ideas de lo que mĆ”s tarde se convertirĆa en la organización de los Gedeones Internacionales.
Hoy, los nuevos testamentos y las Biblias de los Gedeones se imprimen en mĆ”s de 100 idiomas. La organización cuenta con mĆ”s de 270.000 Gedeones y Auxiliares en 200 paĆses alrededor del mundo. Y se han entregado mĆ”s de 2.000.000.000 (dos mil millones) de Biblias y Nuevos Testamentos que han sido distribuidos a nivel mundial en toda su historia.
Un sinnĆŗmero de personas han conocido a Cristo gracias a la labor de los Gedeones.
Episodio 52 ā ĀæCuĆ”nto entretenimiento es demasiado?
ĀæDeberĆamos seƱalar a los falsos maestros o ignorarlos?
John Piper
Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 aƱos Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito mƔs de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.
Incluso si tenemos la seguridad de que Dios nos perdonó, a veces nos cuesta aceptar la perfección de la obra de Cristo y el pleno perdón de Dios, sobre todo cuando cometemos un pecado particularmente grave a nuestros ojos. Sin embargo, el apóstol Juan afirma claramente: āLa sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecadoā (1 Juan 1:7). Ā”No hay una ālista negraā de algunos pecados que Dios no quiera perdonarnos! Tampoco se trata de sentirnos perdonados, sino de creer en la promesa de Dios.
”El diablo siempre trata de condenarnos y ligarnos a nuestro pecado! Dios, en cambio, perdona nuestros pecados, nos libera de ellos y nunca mÔs los recordarÔ (Hebreos 10:17).