Tesis #17 – Mientras la mies no sea recogida, la tarea misionera no serĆ” completada

Ministerios Integridad & SabidurĆ­a

Tesis # 17

 Mientras la mies no sea recogida, la tarea misionera no serĆ” completada

95 Tesis para la iglesia evangƩlica de hoy

Miguel NuƱez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y SabidurĆ­a. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

ļæ¼10.Ā La incomprensibilidad de Dios

Hombre Reformado

Serie:Ā Grandes Doctrinas De La Biblia

2.Ā LA NATURALEZAĀ Y LOS ATRIBUTOS DE DIOS

10.Ā La incomprensibilidad de Dios

R.C. Sproul

Durante un seminario en los Estados Unidos, un estudiante le preguntó al teólogo suizo Karl Barth: «Dr. Barth, ¿cuÔl ha sido lo mÔs profundo que usted ha aprendido en su estudio de la teología?»

Barth pensó por un momento y luego contestó: «Cristo me ama, bien lo sé, en la Biblia dice así». Los estudiantes se rieron de su respuesta tan simplista, pero su risa se tornó algo nerviosa cuando pronto advirtieron que Barth lo había dicho muy en serio.

Barth dio una respuesta sencilla a una pregunta muy profunda. Al hacerlo estaba llamando la atención a por lo menos dos nociones fundamentalmente importantes. (1) En la mĆ”s sencilla de las verdades cristianas reside una profundidad que puede ocupar las mentes de las personas mĆ”s brillantes durante toda su vida. (2) Que aun dentro de la sofisticación teológica mĆ”s acadĆ©mica nunca nos podremos elevar mĆ”s allĆ” del entendimiento de un niƱo para comprender las profundidades misteriosas y las riquezas del carĆ”cter de Dios.

Juan Calvino utilizó otra analogía. Dijo que Dios nos habla como si estuviera balbuceando. De la misma manera que los padres les hablan a sus hijos recién nacidos imitando el balbuceo de los bebés, así Dios cuando desea comunicarse con los mortales debe condescenderse y hablarnos con balbuceos.

NingĆŗn ser humano tiene la capacidad para entender a Dios exhaustivamente. Existe una barrera infranqueable que impide un entendimiento completo y exhaustivo de Dios. Somos seres finitos; Dios es un ser infinito. Y ahĆ­ radica el problema. ĀæCómo puede algo que es finito comprender a algo que es infinito? Los teólogos medioevales tenĆ­an una frase que se ha convertido en un axioma dominante en cualquier estudio de teologĆ­a. Ā«Lo finito no puede aprehender (o contener) a lo infinito.Ā» No hay nada que resulte mĆ”s obvio que esto, que un objeto infinito no puede ser introducido dentro de un espacio finito.

Este axioma contiene una de las doctrinas mĆ”s importantes del cristianismo ortodoxo. Se trata de la doctrina de la incomprensibilidad de Dios. Este tĆ©rmino puede no ser bien entendido. Puede sugerir que como lo finito no puede Ā«aprehenderĀ» a lo infinito, entonces es imposible llegar a conocer nada sobre Dios. Si Dios estĆ” mĆ”s allĆ” del entendimiento humano, Āæno sugiere eso que toda discusión religiosa no es mĆ”s que mero palabrerĆ­a teológico y que entonces, como mucho, solo nos queda un altar a un Dios desconocido?

Por supuesto que esto no es la intención. La incomprensibilidad de Dios no significa que no sabemos nada sobre Dios. En realidad significa que nuestro conocimiento serĆ” parcial y limitado, que nunca podremos alcanzar el conocimiento total y exhaustivo de Dios. El conocimiento que Dios nos da sobre sĆ­ mismo mediante la revelación es verdadero y Ćŗtil. Podemos conocer a Dios en la medida que Ɖl decida revelarse a sĆ­ mismo. Lo finito puede Ā«aprehenderĀ» a lo infinito, pero lo finito no podrĆ” nunca contener a lo infinito en sus manos. Siempre habrĆ” algo mĆ”s de Dios que lo que podamos aprehender.

La Biblia expresa esto mismo de esta manera: Ā«Las cosas secretas pertenecen a JehovĆ” nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempreĀ» (Deut. 29:29). MartĆ­n Lutero hizo referencia a los dos aspectos de Dios – el secreto y el revelado. Una porción del conocimiento divino permanece oculta a nuestros ojos. Trabajamos a la luz de lo que Dios nos ha revelado.

Resumen

1. Hasta las verdades cristianas mƔs sencillas contienen un profundo significado.

2. Independientemente de lo profundo que pueda ser nuestro conocimiento teológico, siempre habrÔ mucho sobre la naturaleza y el carÔcter de Dios que seguirÔ siendo un misterio para nosotros.

3. NingĆŗn ser humano puede tener un conocimiento exhaustivo sobre Dios.

4. La doctrina de la incomprensibilidad de Dios no significa que no podemos llegar a conocer nada sobre Dios. Significa que nuestro conocimiento estĆ” restringido, limitado por nuestra humanidad.

Pasajes bĆ­blicos para la reflexión

Job 38: 1-41:34

Ps. 139:1-18

Is. 55:8-9

Rom. 11:33-36

1 Cor. 2:6-16

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue fundador de los Ministerios Ligonier, pastor fundador de Saint Andrew’s Chapel en Sanford, Florida, primer presidente de Reformation Bible College y editor ejecutivo de la revista Tabletalk. Fue reconocido en todo el mundo por su articulada defensa de la inerrancia de las Escrituras y la necesidad de que el pueblo de Dios se mantenga con convicción en Su Palabra. Su programa de radio, Renewing Your Mind (Renovando Tu Mente), se sigue emitiendo diariamente en cientos de emisoras de radio de todo el mundo y tambiĆ©n se puede escuchar en lĆ­nea. Escribió mĆ”s de cien libros, incluyendo La santidad de Dios, Escogidos por Dios, Todos somos teólogos, MoisĆ©s y la zarza ardiente, Sorprendido por el sufrimiento, entre otros.

ARTƍCULO TOMADO DE: http://www.hombrereformado.org/grandes-doctrinas-de-la-biblia—r-c-sproul

Toda verdad es verdad de Dios

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: La historia de la Iglesia | Siglo VIII

Toda verdad es verdad de Dios

PorĀ R.C. Sproul

Nota del editor:Ā Este es el cuarto capĆ­tulo en la serie especial de artĆ­culos deĀ Tabletalk Magazine:Ā La historia de la Iglesia | Siglo VIII

Durante la hambruna irlandesa de la patata en el siglo XIX, mi bisabuelo, Charles Sproul, huyó de su tierra natal para buscar refugio en Estados Unidos. Dejó su casita de techo de paja y piso de barro en un pueblo del norte de Irlanda y se dirigió descalzo a Dublín, al muelle desde el cual navegó hasta Nueva York. Después de registrarse como inmigrante en Isla Ellis, se dirigió al Oeste hacia Pittsburgh, donde se había establecido una gran colonia de escoceses-irlandeses. Fueron atraídos a ese sitio por las fÔbricas industriales de acero dirigidas por el escocés Andrew Carnegie.

ĀæQuĆ© causó estas convulsiones? Durante el siglo anterior, las imĆ”genes comenzaron a ser consideradas ventanas al mundo espiritual Mi bisabuelo murió en Pittsburgh en 1910, pero no sin antes inculcar un amor profundo  por la tradición e historia de Irlanda en sus hijos y nietos. Hace treinta aƱos, uno de mis primos hizo una peregrinación a Irlanda del Norte para buscar sus raĆ­ces en la ciudad de donde vino nuestro bisabuelo. Mientras investigaba sobre el paradero de cualquiera de los Sprouls, un caballero anciano le dijo que el Ćŗltimo miembro sobreviviente de nuestra familia habĆ­a fallecido cuando tropezó en su camino a casa desde el bar local en un profundo estado de embriaguez. Cayó en un canal y se ahogó.

Esto nos deja con el estereotipo de que los irlandeses beben mucho, pelean fÔcilmente y que consideran que los ladrillos son como «confeti irlandés». Sin embargo, esta caricatura de los irlandeses oculta algunas dimensiones muy importantes de la historia irlandesa. En el siglo VIII, los misioneros que se establecieron en Irlanda fueron muy importantes para la cristianización de las islas britÔnicas que habían sido habitadas en gran parte por paganos y bÔrbaros. Los monasterios en Irlanda se destacaron por su dedicación a la erudición, por copiar textos bíblicos y, especialmente, por adornar los textos bíblicos con magníficas iluminaciones. Su pasión por la erudición y el arte se propagó rÔpidamente a Gran Bretaña, donde se estableció la codificación de la ley antigua, la cual ha tenido un impacto, incluso en nuestra tierra, hasta el día de hoy.

Uno de los eruditos mĆ”s importantes de este perĆ­odo fue un hombre llamado Beda, conocido como el Ā«VenerableĀ». Ɖl residió en Inglaterra y es considerado como el primer gran historiador europeo. Los irlandeses tambiĆ©n produjeron una obra maestra que combinó la erudición y la belleza en el famoso Book of Kells [Libro de Kells].

Sin embargo, fue en la segunda parte del siglo VIII que surgió el gran ímpetu por un renacimiento en la erudición. Fue bajo el reinado de Carlos el Grande (Carlomagno), coronado como el primer sacro emperador romano, que ocurrió un nuevo surgimiento de las artes y las ciencias. Este resurgimiento, llamado el «Renacimiento carolingio», presagiaba el gran Renacimiento que se propagaría por Europa a finales de la Edad Media, comenzando principalmente con el trabajo de los patrones Médicis en Italia, los cuales encontraron su cenit en las labores de Lorenzo el Magnífico.

En el Sacro Imperio Romano del siglo VIII, Carlomagno estaba decidido a recuperar lo mejor del aprendizaje clĆ”sico y bĆ­blico. Ɖl se convirtió en un patrocinador de la erudición y nombró a Alcuino de Gran BretaƱa como su principal asistente intelectual. Carlomagno fue uno de los miembros mĆ”s ilustres de la dinastĆ­a carolingia que comenzó con su padre, Pipino el Breve, y que continuó hasta el siglo X. El Renacimiento fue una recuperación del lenguaje clĆ”sico y de la verdad bĆ­blica. El Renacimiento posterior, durante el siglo XVI, con su personaje mĆ”s famoso, Erasmo de Rotterdam, encontró su lema en las palabras ad fontes, es decir, Ā«a las fuentesĀ». El lema declaraba la intención de los eruditos de ese dĆ­a de volver al lugar de origen, Ā«a las fuentesĀ» de la filosofĆ­a antigua, la cultura y, especialmente, los lenguajes bĆ­blicos. AsĆ­ que, un estudio renovado de los filósofos griegos, Platón y Aristóteles, acompaƱado con un celo por la recuperación de los lenguajes bĆ­blicos, encabezó tanto el Renacimiento posterior como el Renacimiento carolingio que surgió bajo el liderazgo de Carlomagno.

Antes del período carolingio, Agustín, en su pasión por la erudición, estaba convencido de que era el deber del cristiano aprender lo mÔs que pueda sobre tantas cosas como le fuera posible. Dado que toda verdad es verdad de Dios, todos los aspectos de investigación científica deben estar dentro del Ômbito del aprendizaje bíblico y cristiano. No fue por accidente que los grandes descubrimientos de la ciencia occidental fueron encabezados por cristianos que tomaron en serio sus responsabilidades de ejercer dominio sobre la tierra en servicio de Dios. En lugar de ver el aprendizaje, la erudición y la búsqueda de la belleza como ideas ajenas a la institución cristiana, el resurgimiento del siglo VIII, siguiendo el ejemplo anterior de Agustín, vio la búsqueda de Dios mismo en la búsqueda del conocimiento y la belleza. Ellos vieron que Dios es la fuente de toda verdad y de toda belleza.

A través de los siglos, las influencias cristianas dominaron el mundo del arte al igual que al mundo de la erudición. El legado de este período ha enriquecido todas las Ôreas de la historia occidental hasta el día de hoy. Es imprescindible que en el siglo XXI aprendamos de los pioneros del pasado que no despreciaron la erudición clÔsica, sino que la vieron como algo que debía aprovecharse en el servicio del reino de Dios.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
R.C. Sproul
R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue fundador de los Ministerios Ligonier, pastor fundador de Saint Andrew’s Chapel en Sanford, Florida y primer presidente de Reformation Bible College. Escribió mĆ”s de cien libros, incluyendo La santidad de Dios, Escogidos por Dios, Todos somos teólogos, MoisĆ©s y la zarza ardiente, Sorprendido por el sufrimiento, entre otros.

ĀæQuiĆ©nes son los invitados?

Viernes 21 Enero

ĀæNo ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?Santiago 2:5

VĆ© pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acĆ” a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos… VĆ© por los caminos y por los vallados, y fuĆ©rzalos a entrar, para que se llene mi casa.Lucas 14:21,Ā 23

¿Quiénes son los invitados?

LeerĀ Lucas 14:15-24

Un hombre organizó una gran cena e invitó a mucha gente. Cuando llegó la hora indicada, nadie se presentó; cada uno de los invitados dio una excusa. Entonces el hombre envió a su siervo a buscar por todos los rincones de la ciudad a los pobres, los mendigos y los ciegos.

Por medio de esta parÔbola Jesús ilustra la invitación que hace a cada persona a entrar en el reino de Dios. ¿Quiénes son esos invitados de última hora? Es gente que ha sufrido en la vida, que ha recibido graves heridas físicas o morales, que a menudo se siente extranjera en medio de los demÔs. QuizÔ los llamemos personas marginales, nÔufragos de la vida.

ĀæSomos conscientes de que no somos mejores que ellos? Pero Dios cuida de esa sociedad marginada que nos cuesta aceptar. ĀæSeremos mĆ”s selectivos que Ć©l, nosotros que tenemos la inmensa felicidad de conocerlo? ā€œEl camino mĆ”s corto para acercarse al que sufre pasa por Cristoā€, escribió alguien. Siguiendo el ejemplo de JesĆŗs podemos tender la mano a los que no tienen nada, mostrĆ”ndoles que Dios es el refugio donde pueden abrigarse los que se sienten excluidos. El apóstol Pablo nos interpela: ā€œConocĆ©is la gracia de nuestro SeƱor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidosā€ (2 Corintios 8:9).

¿Deseamos parecernos a él un poco mÔs?

GĆ©nesis 24:33-67 – Mateo 13:44-14:12 – Salmo 14 – Proverbios 4:7-9

Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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