Como agua estancada.

Como agua estancada.

Programa No. 2016-01-12

PABLO MARTINI
a1Una nota interesante respecto a la geografía de la nación de Israel, es lo que sucede con el río Jordán. Este emblemático río que cruza las páginas del relato bíblico casi en su totalidad nace en la región norte del país, Galilea y abastece el mar del mismo nombre llenándolo de aguas dulces y ricas en minerales y peces que abundan en la región. Luego de fertilizar sus costas con una rica resaca sigue su curso hacia abajo, atraviese más de la mitad del país y entra en otra cuenca acuífera que lleva por nombre Mar Muerto o Mar salado. En esta ocasión, a diferencia de la anterior, el agua del río entra pero no sale. No tiene ningún cauce natural. De tal manera que el agua estancada se evapora bajo el ardiente sol aumentando la concentración salina que mata, literalmente, toda vida. (De ahí su nombre) Es la misma agua, es el mismo río Jordán, es el mismo país pero en una ocasión el agua entra y sale renovándose para vida y en la otra entra pero nunca sale estancándose para muerte.

Si aplicamos esta analogía al Reino de Dios, podemos decir que toda bendición que no se comparte se echa a perder. Cuando el endemoniado gadareno, luego de la liberación de su cuerpo y de su alma le rogó al Señor entrar en su barca para unirse al grupo evangelístico, Jesús se lo impidió y le dijo: “No. Vete a los tuyos y cuenta cuán grandes cosas ha hecho el Señor contigo.” Cuando Pedro se deslumbró viendo su gloria en aquel monte de la transfiguración quiso detener ese momento haciendo una morada para los allí presentes y Dios no atendió ese deseo, porque en el valle había una multitud necesitada de asistencia espiritual y ellos tenían lo que los otros necesitaban. Sentimos siempre la tendencia a retener aquellas cosas que nos benefician y prolongarlo indefinidamente, y cuando no podemos casi con un aire de nostalgia decimos: “Lo bueno siempre dura poco”. Pero Jesús sabía que la mejor manera de retener una bendición es compartiéndola y eso es lo que debemos practicar también nosotros.

Seremos los primeros bendecidos.

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José es vendido por sus hermanos

Génesis 37-39

José es vendido por sus hermanos

a137:1  Habitó Jacob en la tierra donde había morado su padre, en la tierra de Canaán.

Esta es la historia de la familia de Jacob: José, siendo de edad de diecisiete años, apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre; e informaba José a su padre la mala fama de ellos.

Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores.

Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente.

Y soñó José un sueño, y lo contó a sus hermanos; y ellos llegaron a aborrecerle más todavía.

Y él les dijo: Oíd ahora este sueño que he soñado:

He aquí que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí que mi manojo se levantaba y estaba derecho, y que vuestros manojos estaban alrededor y se inclinaban al mío.

Le respondieron sus hermanos: ¿Reinarás tú sobre nosotros, o señorearás sobre nosotros? Y le aborrecieron aun más a causa de sus sueños y sus palabras.

Soñó aun otro sueño, y lo contó a sus hermanos, diciendo: He aquí que he soñado otro sueño, y he aquí que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban a mí.

10 Y lo contó a su padre y a sus hermanos; y su padre le reprendió, y le dijo: ¿Qué sueño es este que soñaste? ¿Acaso vendremos yo y tu madre y tus hermanos a postrarnos en tierra ante ti?

11 Y sus hermanos le tenían envidia, mas su padre meditaba en esto.

12 Después fueron sus hermanos a apacentar las ovejas de su padre en Siquem.

13 Y dijo Israel a José: Tus hermanos apacientan las ovejas en Siquem: ven, y te enviaré a ellos. Y él respondió: Heme aquí.

14 E Israel le dijo: Ve ahora, mira cómo están tus hermanos y cómo están las ovejas, y tráeme la respuesta. Y lo envió del valle de Hebrón, y llegó a Siquem.

15 Y lo halló un hombre, andando él errante por el campo, y le preguntó aquel hombre, diciendo: ¿Qué buscas?

16 José respondió: Busco a mis hermanos; te ruego que me muestres dónde están apacentando.

17 Aquel hombre respondió: Ya se han ido de aquí; y yo les oí decir: Vamos a Dotán. Entonces José fue tras de sus hermanos, y los halló en Dotán.

18 Cuando ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca de ellos, conspiraron contra él para matarle.

19 Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador.

20 Ahora pues, venid, y matémosle y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia lo devoró; y veremos qué será de sus sueños.

21 Cuando Rubén oyó esto, lo libró de sus manos, y dijo: No lo matemos.

22 Y les dijo Rubén: No derraméis sangre; echadlo en esta cisterna que está en el desierto, y no pongáis mano en él; por librarlo así de sus manos, para hacerlo volver a su padre.

23 Sucedió, pues, que cuando llegó José a sus hermanos, ellos quitaron a José su túnica, la túnica de colores que tenía sobre sí;

24 y le tomaron y le echaron en la cisterna; pero la cisterna estaba vacía, no había en ella agua.

25 Y se sentaron a comer pan; y alzando los ojos miraron, y he aquí una compañía de ismaelitas que venía de Galaad, y sus camellos traían aromas, bálsamo y mirra, e iban a llevarlo a Egipto.

26 Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte?

27 Venid, y vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne. Y sus hermanos convinieron con él.

28 Y cuando pasaban los madianitas mercaderes, sacaron ellos a José de la cisterna, y le trajeron arriba, y le vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto.

29 Después Rubén volvió a la cisterna, y no halló a José dentro, y rasgó sus vestidos.

30 Y volvió a sus hermanos, y dijo: El joven no parece; y yo, ¿adónde iré yo?

31 Entonces tomaron ellos la túnica de José, y degollaron un cabrito de las cabras, y tiñeron la túnica con la sangre;

32 y enviaron la túnica de colores y la trajeron a su padre, y dijeron: Esto hemos hallado; reconoce ahora si es la túnica de tu hijo, o no.

33 Y él la reconoció, y dijo: La túnica de mi hijo es; alguna mala bestia lo devoró; José ha sido despedazado.

34 Entonces Jacob rasgó sus vestidos, y puso cilicio sobre sus lomos, y guardó luto por su hijo muchos días.

35 Y se levantaron todos sus hijos y todas sus hijas para consolarlo; mas él no quiso recibir consuelo, y dijo: Descenderé enlutado a mi hijo hasta el Seol.[a] Y lo lloró su padre.

36 Y los madianitas lo vendieron en Egipto a Potifar, oficial de Faraón, capitán de la guardia.

Judá y Tamar

38:1  Aconteció en aquel tiempo, que Judá se apartó de sus hermanos, y se fue a un varón adulamita que se llamaba Hira.

Y vio allí Judá la hija de un hombre cananeo, el cual se llamaba Súa; y la tomó, y se llegó a ella.

Y ella concibió, y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Er.

Concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Onán.

Y volvió a concebir, y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Sela. Y estaba en Quezib cuando lo dio a luz.

Después Judá tomó mujer para su primogénito Er, la cual se llamaba Tamar.

Y Er, el primogénito de Judá, fue malo ante los ojos de Jehová, y le quitó Jehová la vida.

Entonces Judá dijo a Onán: Llégate a la mujer de tu hermano, y despósate con ella, y levanta descendencia a tu hermano.

Y sabiendo Onán que la descendencia no había de ser suya, sucedía que cuando se llegaba a la mujer de su hermano, vertía en tierra, por no dar descendencia a su hermano.

10 Y desagradó en ojos de Jehová lo que hacía, y a él también le quitó la vida.

11 Y Judá dijo a Tamar su nuera: Quédate viuda en casa de tu padre, hasta que crezca Sela mi hijo; porque dijo: No sea que muera él también como sus hermanos. Y se fue Tamar, y estuvo en casa de su padre.

12 Pasaron muchos días, y murió la hija de Súa, mujer de Judá. Después Judá se consoló, y subía a los trasquiladores de sus ovejas a Timnat, él y su amigo Hira el adulamita.

13 Y fue dado aviso a Tamar, diciendo: He aquí tu suegro sube a Timnat a trasquilar sus ovejas.

14 Entonces se quitó ella los vestidos de su viudez, y se cubrió con un velo, y se arrebozó, y se puso a la entrada de Enaim junto al camino de Timnat; porque veía que había crecido Sela, y ella no era dada a él por mujer.

15 Y la vio Judá, y la tuvo por ramera, porque ella había cubierto su rostro.

16 Y se apartó del camino hacia ella, y le dijo: Déjame ahora llegarme a ti: pues no sabía que era su nuera; y ella dijo: ¿Qué me darás por llegarte a mí?

17 El respondió: Yo te enviaré del ganado un cabrito de las cabras. Y ella dijo: Dame una prenda hasta que lo envíes.

18 Entonces Judá dijo: ¿Qué prenda te daré? Ella respondió: Tu sello, tu cordón, y tu báculo que tienes en tu mano. Y él se los dio, y se llegó a ella, y ella concibió de él.

19 Luego se levantó y se fue, y se quitó el velo de sobre sí, y se vistió las ropas de su viudez.

20 Y Judá envió el cabrito de las cabras por medio de su amigo el adulamita, para que éste recibiese la prenda de la mujer; pero no la halló.

21 Y preguntó a los hombres de aquel lugar, diciendo: ¿Dónde está la ramera de Enaim junto al camino? Y ellos le dijeron: No ha estado aquí ramera alguna.

22 Entonces él se volvió a Judá, y dijo: No la he hallado; y también los hombres del lugar dijeron: Aquí no ha estado ramera.

23 Y Judá dijo: Tómeselo para sí, para que no seamos menospreciados; he aquí yo he enviado este cabrito, y tú no la hallaste.

24 Sucedió que al cabo de unos tres meses fue dado aviso a Judá, diciendo: Tamar tu nuera ha fornicado, y ciertamente está encinta a causa de las fornicaciones. Y Judá dijo: Sacadla, y sea quemada.

25 Pero ella, cuando la sacaban, envió a decir a su suegro: Del varón cuyas son estas cosas, estoy encinta. También dijo: Mira ahora de quién son estas cosas, el sello, el cordón y el báculo.

26 Entonces Judá los reconoció, y dijo: Más justa es ella que yo, por cuanto no la he dado a Sela mi hijo. Y nunca más la conoció.

27 Y aconteció que al tiempo de dar a luz, he aquí había gemelos en su seno.

28 Sucedió cuando daba a luz, que sacó la mano el uno, y la partera tomó y ató a su mano un hilo de grana, diciendo: Este salió primero.

29 Pero volviendo él a meter la mano, he aquí salió su hermano; y ella dijo: !!Qué brecha te has abierto! Y llamó su nombre Fares.[b]

30 Después salió su hermano, el que tenía en su mano el hilo de grana, y llamó su nombre Zara.

José y la esposa de Potifar

39:1  Llevado, pues, José a Egipto, Potifar oficial de Faraón, capitán de la guardia, varón egipcio, lo compró de los ismaelitas que lo habían llevado allá.

Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio.

Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano.

Así halló José gracia en sus ojos, y le servía; y él le hizo mayordomo de su casa y entregó en su poder todo lo que tenía.

Y aconteció que desde cuando le dio el encargo de su casa y de todo lo que tenía, Jehová bendijo la casa del egipcio a causa de José, y la bendición de Jehová estaba sobre todo lo que tenía, así en casa como en el campo.

Y dejó todo lo que tenía en mano de José, y con él no se preocupaba de cosa alguna sino del pan que comía. Y era José de hermoso semblante y bella presencia.

Aconteció después de esto, que la mujer de su amo puso sus ojos en José, y dijo: Duerme conmigo.

Y él no quiso, y dijo a la mujer de su amo: He aquí que mi señor no se preocupa conmigo de lo que hay en casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene.

No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?

10 Hablando ella a José cada día, y no escuchándola él para acostarse al lado de ella, para estar con ella,

11 aconteció que entró él un día en casa para hacer su oficio, y no había nadie de los de casa allí.

12 Y ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces él dejó su ropa en las manos de ella, y huyó y salió.

13 Cuando vio ella que le había dejado su ropa en sus manos, y había huido fuera,

14 llamó a los de casa, y les habló diciendo: Mirad, nos ha traído un hebreo para que hiciese burla de nosotros. Vino él a mí para dormir conmigo, y yo di grandes voces;

15 y viendo que yo alzaba la voz y gritaba, dejó junto a mí su ropa, y huyó y salió.

16 Y ella puso junto a sí la ropa de José, hasta que vino su señor a su casa.

17 Entonces le habló ella las mismas palabras, diciendo: El siervo hebreo que nos trajiste, vino a mí para deshonrarme.

18 Y cuando yo alcé mi voz y grité, él dejó su ropa junto a mí y huyó fuera.

19 Y sucedió que cuando oyó el amo de José las palabras que su mujer le hablaba, diciendo: Así me ha tratado tu siervo, se encendió su furor.

20 Y tomó su amo a José, y lo puso en la cárcel, donde estaban los presos del rey, y estuvo allí en la cárcel.

21 Pero Jehová estaba con José y le extendió su misericordia, y le dio gracia en los ojos del jefe de la cárcel.

22 Y el jefe de la cárcel entregó en mano de José el cuidado de todos los presos que había en aquella prisión; todo lo que se hacía allí, él lo hacía.

23 No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba.

Footnotes:

  1. Génesis 37:35 Nombre hebreo del lugar de los muertos.
  2. Génesis 38:29 Esto es, Rotura, o Brecha.
Reina-Valera 1960 (RVR1960)Copyright © 1960 by American Bible Society

Unas cuantas horas más

Enero 12

Unas cuantas horas más

Lectura bíblica: Romanos 8:22–24

También nosotros, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos dentro de nosotros mismos, aguardando la adopción como hijos. Romanos 8:23

a1Durante meses, el equipo misionero de la iglesia de Sara se había estado preparando para este día. En unas cuantas horas el bus llegaría a la población adonde iban. Allí el equipo dedicaría dos semanas a reparar el edificio de la iglesia y compartir el amor de Cristo con la mayor cantidad de gente posible. Sara no veía la hora de llegar.
Hacía más de seis meses que Sara había presentado su solicitud para participar en el viaje misionero. Había participado en las difíciles actividades de recaudar fondos, maneras descabelladas de juntar dinero rápidamente. Había participado de las reuniones semanales para prepararse y para orar. Había pasado media hora en la computadora todas las noches para aprender más de la gente, el lugar, la historia de la población adonde iban. Y ahora se había aguantado 24 horas de viaje en el autobús. Pero sabía que le esperaba algo que haría que todo su esfuerzo y espera valieran la pena. Pronto todo su trabajo recibiría su recompensa.
¿Alguna vez pusiste todo tu corazón en algo, y luego esperaste para ver coronados tus esfuerzos? Es como

• practicar la misma jugada de fútbol una y mil veces; y poder por fin usar la jugada en un partido.
• ensayar un solo hasta poder cantar un canto al derecho y al revés; luego por fin poder hacerlo ante un público.
• estudiar hasta que te duele la cabeza; y por fin poder demostrar lo que sabes en un examen.
• pasarte horas preparando un pastel; y por fin poder comerlo.

Cristo nos llama a poner todo nuestro corazón en seguirle a él. Eso puede ser difícil. ¡Pero hay algo que anticipamos que es más grande y mejor que nuestros sueños! Dios ha prometido que habrá un día espectacular cuando Cristo vuelva a la Tierra y nos lleve con él para toda la eternidad. Ya no habrá dolor ni sufrimiento. Viviremos en el cielo como hijos de Dios. Todo el mundo está esperando que el plan de Dios se cumpla.

Como una mamá que espera el nacimiento de su bebé, estamos ansiosos por recibir la recompensa de nuestro trabajo. Obedecer a Dios puede ser difícil. Seguir a Jesús a veces nos cansa. Pero Dios nos da el Espíritu Santo para ayudarnos. Y los magníficos regalos que serán nuestros por ser hijos de Dios, ¡valen la espera!

PARA DIALOGAR
¿Esperas con anticipación el regreso de Cristo? ¿Qué es lo que más te entusiasma de ese acontecimiento?

PARA ORAR
Señor, es difícil esperar que arregles las cosas que duelen en nuestra vida. Gracias por enviar al Espíritu Santo para fortalecernos mientras esperamos.

PARA HACER
Aliéntense mutuamente hoy a permanecer fuertes aun cuando resulta difícil vivir como cristianos.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Metáforas de la Iglesia de Cristo

Metáforas de la Iglesia de Cristo

Programa No. 2016-01-11

DAVID LOGACHO
Es un gozo contar con su sintonía amable oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. El tema general de nuestros últimos estudios bíblicos es la iglesia de Cristo. Estamos examinando las diferentes metáforas de la iglesia de Cristo que aparecen en El Nuevo Testamento. En esta ocasión vamos a tratar acerca de una m
CORTINA
DAVID LOGACHO
En Efesios 5:25 encontramos palabras memorables acerca de la iglesia de Cristo, pronunciadas por un renombrado apóstol. Dice allí el apóstol Pablo: Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,

a1Ya hemos visto que la iglesia de Cristo no es un edificio ni una organización ni una denominación. La iglesia de Cristo es un organismo viviente, formado por todos aquellos que han recibido a Cristo como su Salvador. Este grupo de creyentes, es algo precioso para Cristo, por eso él lo amó. A los ojos del mundo la verdadera iglesia de Cristo es despreciable, y consecuentemente ha sido perseguida, humillada y cuestionada, pero a los ojos de Cristo, la iglesia es preciosa, tan preciosa que es el objeto de su amor. El amor de Cristo por su iglesia es tal, que se entregó a sí mismo por ella. Esto nos hace pensar en el elevado precio que Cristo tuvo que pagar para comprar su iglesia. El precio fue su vida misma. Por eso el versículo leído dice que Cristo se entregó a sí mismo por ella. Cristo pagó el precio para comprar su iglesia, por tanto la iglesia le pertenece con absoluta legitimidad. A veces escuchamos a personas, pastores o ancianos, decir algo como lo siguiente: En mi iglesia hacemos tal o cual cosa. Los creyentes también suelen decir cosas como: En nuestra iglesia tenemos un programa especial. Frasees así, aunque sean bien intencionadas, sin embargo no se ajustan a la realidad de los hechos por cuanto comunican que la iglesia pertenece a los pastores o ancianos a un grupo de creyentes, pero como ya ha quedado establecido, la iglesia de Cristo pertenece a Cristo, no importa si estamos hablando de la iglesia universal o la iglesia local. Debemos cuidar la forma de expresarnos al hablar de la iglesia de Cristo, no sea que sin querer estemos dando como nuestro algo que no es nuestro de ninguna manera, porque no son los pastores o los ancianos o lo creyentes quienes murieron por la iglesia sino el Señor Jesucristo. Por otro lado, amable oyente, si la iglesia de Cristo es el objeto el amor de Cristo, debemos tener extremo cuidado en la forma como la tratamos. permítame una ilustración para enfatizar este punto. Mi esposa es el objeto de mi amor.

Para mí no existe peor ofensa que aquella irrogada en contra de mi esposa. ¿Sabe por qué? Porque mi esposa es el objeto de mi amor. Es como la niña de mis ojos. Cuando ella es atacada, realmente lo siento en lo más profundo de mi corazón. Igual es con Cristo amable oyente. La iglesia de Cristo es el objeto del amor de Cristo. La iglesia de Cristo es la niña de los ojos de Cristo. Si yo hago algo en contra de la iglesia de Cristo, estoy hiriendo a Cristo donde más le duele. Y si por si acaso no sabe como se puede ofende a la iglesia de Cristo, quiero decirle que es por medio de ofender a los que somos parte de la iglesia de Cristo. Esta verdad es supremamente clara en el relato de la conversión de Saulo de Tarso, quien llegó a ser el apóstol Pablo. Antes de su encuentro personal con Cristo, Saulo de Tarso era un perseguidor de la iglesia de Cristo. Su misión era arrestar a los creyentes para llevarlos ante las autoridades en Jerusalén. Cierto día se dirigía a Damasco para cumplir con su protervo plan. Mas yendo por el camino, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que decía: Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues? Saulo quedó perplejo por la experiencia y preguntó: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Saulo debe haber quedado más sorprendido aún por estas palabras de Jesús. Quizá pudo haber dicho: Pero Jesús, yo no te estoy persiguiendo. Yo estoy persiguiendo solamente a los que te siguen, a tu iglesia. Cristo entonces hubiera respondido: Saulo, tengo una noticia para ti. El perseguir al más insignificante miembro de mi iglesia, en realidad es como si me estuvieras persiguiendo a mí. Por eso fue que Jesús dijo: Yo soy Jesús a quien tú persigues. Saulo debió haberse quedado petrificado. Al atacar a los creyentes estaba atacando a Jesús. Esto es algo extremadamente serio. Por eso Jesús dijo a Saulo las palabras: dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Quien sale perdiendo al atacar a los creyentes es el que ataca, amable oyente. Igual es hoy en día. Cuando una persona insulta o persigue o humilla a un creyente, está en realidad insultando o persiguiendo o humillando a Cristo mismo. Esto es cosa seria amable oyente. Es como dijo Cristo, cosa dura, es como dar coces contra el aguijón. El que sale perdiendo es el ofensor, no el ofendido. Por eso, cuidado amable oyente con ofender a otro creyente. Será Cristo quien reciba esa ofensa y realmente es altamente riesgoso atentar contra el Rey de Reyes y Señor de Señores. Dicho esto, pasemos a examinar una nueva metáfora de la iglesia de Cristo. Recuerde que las metáforas son figuras de lenguaje que nos ayudan a comprender cosas espirituales. Ya hemos visto que la iglesia es como un rebaño con un pastor. También es como la labranza de Dios. También es como el edificio de Dios. La metáfora que vamos a examinar en esta ocasión se encuentra en 1 Corintios 3:16. La Biblia dice: ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

Aquí tenemos otra metáfora de la iglesia de Cristo. Según este texto la iglesia de Cristo es el templo de Dios. En el idioma en el cual se escribió el Nuevo Testamento existen dos palabras que se pueden traducir como templo. La una es hieron que significa el templo en su forma global. Es decir, que si pensamos por ejemplo en el templo de Jerusalén, hieron, denota todo el templo con el muro exterior con sus puertas, el atrio exterior, el enlosado, el atrio interior con sus puertas, la cámara para lavar los animales para el sacrificio, las cámaras para los sacerdotes, el lugar santo y el lugar santísimo. Es decir la edificación completa. La otra palabra que se traduce como templo es naos, que a diferencia de la anterior, significa solamente el lugar santo y el lugar santísimo donde entraba una sola vez por año el sumo sacerdote para hacer su ofrenda. La palabra naos viene de una raíz que significa morar. Es una alusión al lugar donde mora Dios. Dios moraba en el lugar santísimo del templo. Ahora note esto amable oyente. La palabra que se ha traducido como templo en 1 Corintios 3:16 para referirse a la iglesia de Cristo no es hieron que significa la edificación completa sino naos que significa el lugar santo y el lugar santísimo. Algunas traducciones del Nuevo Testamento han incorporado esta diferencia en la traducción y han traducido la palabra naos como santuario. Es decir que el versículo en 1 Corintios 3:16 se leería así: ¿No sabéis que sois santuario de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Esto es muy significativo amable oyente. La iglesia de Cristo es el santuario de Dios. Es el lugar donde mora Dios. Hoy en día Dios no habita en templos hechos con manos de hombres. Nadie puede decir con propiedad que va a un templo a encontrarse allí con Dios porque Dios no mora en edificios o templos por más adornados y sofisticados que sean. Hoy en día Dios mora en la iglesia de Cristo porque la iglesia de Cristo es el santuario de Dios. Es decir amable oyente, que más vale que en la iglesia de Cristo predomine la santidad. Los sacerdotes del Antiguo Testamento no podían entrar así no más a lugar santo a realizar sus ritos. Antes de entrar al lugar santo debían pasar por un complicado rito de purificación. Lo que pasa es que la morada de Dios es santa y santos deben ser los que allí entran. Esto nos dice que la iglesia de Cristo también debe ser santa. 1 Pedro 1:15-16 dice: sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;

1Pe 1:16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.

Es decir amable oyente, que los que somos parte de la iglesia de Cristo no podemos coquetear con el pecado. No podemos vivir en el pecado, no podemos acariciar el pecado. Si lográramos tomar conciencia que como creyentes somos el santuario de Dios, estoy seguro que pensaríamos muchas veces antes de ceder a la tentación a pecar. Un pensamiento final amable oyente. Además de ser santuario de Dios, la iglesia de Cristo es santuario del Espíritu de Dios. Esto es una doble responsabilidad. Cuidado con manchar con el pecado algo que debe ser santo porque es la morada de Dios y del Espíritu de Dios.

CORTINA
PABLO LOGACHO
Agradecemos su sintonía en el día de hoy, y le recordamos que LA BIBLIA DICE… se sostiene gracias a las oraciones y donativos de los hermanos que comprometidos con la gran comisión han decidido apoyarnos, si Usted desea tener parte en esto, contáctese con nosotros para indicarle la manera de hacerlo y… antes de despedir el programa de hoy quiero invitarle a visitar nuestra página Web y conocer la respuesta a la PREGUNTA DEL DIA. ¿Es correcto que los creyentes vistan de luto cuando muere otro creyente? Nuestra dirección es: labibliadice.org Bendiciones y le esperamos en nuestra próxima edición.

http://labibliadice.org/estudio-biblico/iglesia/metaforas-de-la-iglesia-de-cristo/programa-no-2016-01-11/?source=mas

HISTORIA DEL CRISTIANISMO 1

 

HISTORIA DEL CRISTIANISMO

Autor: Justo L. Gonzáles

PARTE I

La era de los mártires

Cristianismo e historia 1

Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado.

Lucas 2.1

a1Desde sus mismos orígenes, el evangelio se injertó en la historia humana. De hecho, eso es el evangelio: las buenas nuevas de que en Jesucristo Dios se ha introducido en nuestra historia, en pro de nuestra redención.

Los autores bíblicos no dejan lugar a dudas acerca de esto. El Evangelio de San Lucas nos dice que el nacimiento de Jesús tuvo lugar en tiempo de Augusto César, y “siendo Cirenio gobernador de Siria” (Lucas 2:2). Poco antes, el mismo evangelista coloca su narración dentro del marco de la historia de Palestina, al decirnos que estos hechos sucedieron “en los días de Herodes, rey de Judea” (Lucas 1:5). El Evangelio de San Mateo se abre con una genealogía que enmarca a Jesús dentro de la historia y las esperanzas del pueblo de Israel, y casi seguidamente nos dice también que Jesús nació “en días del rey Herodes” (Mateo 2:1). Marcos nos da menos detalles, pero no deja de señalar que su libro trata de lo que “aconteció en aquellos días” (Marcos 1:9). El Evangelio de San Juan quiere asegurarse de que no pensemos que todas estas narraciones tienen un interés meramente transitorio, y por ello comienza afirmando que el Verbo que fue hecho carne en medio de la historia humana (Juan 1:14) es el mismo que “era en el principio con Dios” (Juan 1:2). Pero después todo el resto de este evangelio se nos presenta a modo de narración de la vida de Jesús. Por último, un interés semejante puede verse en la Primera Epístola de San Juan, cuyas primeras líneas declaran que “lo que era desde el principio” es también “lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos”(l Juan 1:1).

Esta importancia de la historia para comprender el sentido de nuestra fe no se limita a la vida de Jesús, sino que abarca todo el mensaje bíblico. En el Antiguo Testamento, buena parte del texto sagrado es de carácter histórico. No sólo los libros que generalmente llamamos “históricos”, sino también los libros de la Ley —por ejemplo, Génesis y Exodo, y de los profetas nos narran una historia en la que Dios se ha revelado a su pueblo. Aparte de esa historia, es imposible conocer esa revelación.

También en el Nuevo Testamento encontramos el mismo interés en la historia. Lucas, después de completar su evangelio, siguió narrando la historia de la iglesia cristiana en el libro de Hechos. Esto no lo hizo Lucas por simple curiosidad anticuaria. Lo hizo más bien por fuertes razones teológicas. En efecto, según el Nuevo Testamento la presencia de Dios entre nosotros no terminó con la ascención de Jesús. Al contrario, el propio Jesús les prometió a sus discípulos que no les dejaría solos, sino que les enviaría otro Consolador (Juan 14:16–26). Y al principio de Hechos, inmediatamente antes de la ascención, Jesús les dice que recibirán el poder del Espíritu Santo, y que en virtud de ello le serán testigos “hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8). La venida del Espíritu Santo en el día de Pentecostés marca el comienzo de la vida de la iglesia. Por lo tanto, lo que Lucas está narrando en el libro que generalmente llamamos “Hechos de los Apóstoles” no es tanto los hechos de los apóstoles como los hechos del Espíritu Santo a través de los apóstoles. Lucas escribe entonces dos libros, el primero sobre los hechos de Jesucristo, y el segundo sobre los hechos del Espíritu. El segundo libro, empero, casi parece haber quedado inconcluso. Al final de Hechos, Pablo está todavía predicando en Roma, y el libro no nos dice qué fue de él ni del resto de la iglesia. Esto tenía que ser así, porque la historia que Lucas está narrando necesariamente no ha de tener fin hasta que el Señor venga.

Naturalmente, esto no quiere decir que toda la historia de la iglesia tenga el mismo valor o la misma autoridad que el libro de Hechos. Al contrario, la iglesia siempre ha creído que el Nuevo Testamento y la edad apostólica tienen una autoridad única. Pero lo que antecede sí quiere decir que, desde el punto de vista de la fe, la historia de la iglesia o del cristianismo es mucho más que la historia de una institución o de un movimiento cualquiera. La historia del cristianismo es la historia de los hechos del Espíritu entre los hombres y las mujeres que nos han precedido en la fe.

A veces en el curso de esta historia habrá momentos en los que nos será difícil ver la acción del Espíritu Santo. Habrá quienes utilizarán la fe de la iglesia para enriquecerse o para engrandecer su poderío personal. Otros habrá que se olvidarán del mandamiento de amor y perseguirán a sus enemigos con una saña indigna del nombre de Cristo. En algunos períodos nos parecerá que toda la iglesia ha abandonado por completo la fe bíblica, y tendremos que preguntarnos hasta qué punto tal iglesia puede verdaderamente llamarse cristiana. En tales momentos, quizá nos convenga recordar dos puntos importantes.

El primero de estos puntos es que la historia que estamos narrando es la historia de los hechos del Espíritu Santo, sí; pero es la historia de esos hechos entre gentes pecadoras como nosotros. Esto puede verse ya en el Nuevo Testamento, donde Pedro, Pablo y los demás apóstoles se nos presentan a la vez como personas de fe y como miserables pecadores. Y, si ese ejemplo no nos basta, no tenemos más que mirar a los “santos” de Corinto a quienes Pablo dirige su primera epístola.

El segundo punto que debemos recordar es que ha sido precisamente a través de esos pecadores y de esa iglesia al parecer totalmente descarriada que el evangelio ha llegado hasta nosotros. Aun en medio de los siglos más oscuros de la vida de la iglesia, nunca faltaron cristianos que amaron, estudiaron, conservaron y copiaron las Escrituras, y que de ese modo las hicieron llegar hasta nuestros días. Además, según iremos viendo en el curso de esta historia, nuestro propio modo de interpretar las Escrituras no deja de manifestar el impacto de esas generaciones anteriores.  Una y otra vez a través de los siglos el Espíritu Santo ha estado llamando al pueblo de Dios a nuevas aventuras de obediencia. Nosotros también somos parte de esa historia, de esos hechos del Espíritu.

González, J. L. (2003). Historia del cristianismo: Tomo 1 (Vol. 1, pp. 21–23). Miami, FL: Editorial Unilit.

“Clichés” intrascendentes.

“Clichés” intrascendentes.

Programa No. 2016-01-11

PABLO MARTINI

a1“Hola. ¿Cómo está?» «Bien». Esto no es exactamente lo que llamaríamos una conversación profunda. Este breve intercambio de palabras es común entre amigos y conocidos que se cruzan y saludan con uno o dos clichés. Estos ya son parte de la vida, y con ellos saturamos oraciones y párrafos. Pero cuando este es en esencia la clase de comunicación entre dos personas, sus relaciones se quedan en un nivel bien superficial. A veces la verbosidad también está llena de datos y opiniones. Puedes ser capaz de utilizar palabras profundas, pero aún te escondes detrás de tus propias y elocuentes palabras. Solo cuando se exteriorizan sentimientos y emociones sinceros uno puede conocer, amar y ayudar a la persona. A menudo, los patrones de comunicación superficial se vuelcan también en nuestras pláticas con Dios.

Esto es muy triste. Muy fácilmente nos deslizamos sobre líneas muy trilladas que hemos recitado por décadas, o rápidamente lanzamos a Dios uno o dos clichés y lo llamamos oración. No hay duda alguna de que Dios escucha y comprende estos intentos débiles, pero cuando limitamos la profundidad de nuestra comunicación, nos volvemos superficiales en nuestra relación con Dios. No obstante, Él nos conoce y quiere tener una comunicación sincera con nosotros. Los verdaderos adoradores que Dios busca confiesan sus pecados, expresan sus dudas y temores, piden ayuda a Dios en tiempos difíciles, lo alaban y adoran. Son creyentes que claman a Dios desde las profundidades de la desesperación, o que le cantan con gran celebración.

Pero ya sea que estén en medio del regocijo o en medio de la desesperación, siempre los notarás expresándole con sinceridad a Dios sus sentimientos. A lo largo de la historia los creyentes han buscado en el Libro de libros el alivio que necesitan durante los momentos de lucha y aflicción. Así, han subido de las profundidades de la desesperación hacia nuevas cimas de gozo y alabanza al descubrir el poder del amor y del perdón eterno de Dios. Permite que la sinceridad te guíe en una relación más genuina y profunda con Dios.

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Reconciliación entre Jacob y Esaú

Génesis 33-36

Reconciliación entre Jacob y Esaú

a133:1  Alzando Jacob sus ojos, miró, y he aquí venía Esaú, y los cuatrocientos hombres con él; entonces repartió él los niños entre Lea y Raquel y las dos siervas.

Y puso las siervas y sus niños delante, luego a Lea y sus niños, y a Raquel y a José los últimos.

Y él pasó delante de ellos y se inclinó a tierra siete veces, hasta que llegó a su hermano.

Pero Esaú corrió a su encuentro y le abrazó, y se echó sobre su cuello, y le besó; y lloraron.

Y alzó sus ojos y vio a las mujeres y los niños, y dijo: ¿Quiénes son éstos? Y él respondió: Son los niños que Dios ha dado a tu siervo.

Luego vinieron las siervas, ellas y sus niños, y se inclinaron.

Y vino Lea con sus niños, y se inclinaron; y después llegó José y Raquel, y también se inclinaron.

Y Esaú dijo: ¿Qué te propones con todos estos grupos que he encontrado? Y Jacob respondió: El hallar gracia en los ojos de mi señor.

Y dijo Esaú: Suficiente tengo yo, hermano mío; sea para ti lo que es tuyo.

10 Y dijo Jacob: No, yo te ruego; si he hallado ahora gracia en tus ojos, acepta mi presente, porque he visto tu rostro, como si hubiera visto el rostro de Dios, pues que con tanto favor me has recibido.

11 Acepta, te ruego, mi presente que te he traído, porque Dios me ha hecho merced, y todo lo que hay aquí es mío. E insistió con él, y Esaú lo tomó.

12 Y Esaú dijo: Anda, vamos; y yo iré delante de ti.

13 Y Jacob le dijo: Mi señor sabe que los niños son tiernos, y que tengo ovejas y vacas paridas; y si las fatigan, en un día morirán todas las ovejas.

14 Pase ahora mi señor delante de su siervo, y yo me iré poco a poco al paso del ganado que va delante de mí, y al paso de los niños, hasta que llegue a mi señor a Seir.

15 Y Esaú dijo: Dejaré ahora contigo de la gente que viene conmigo. Y Jacob dijo: ¿Para qué esto? Halle yo gracia en los ojos de mi señor.

16 Así volvió Esaú aquel día por su camino a Seir.

17 Y Jacob fue a Sucot, y edificó allí casa para sí, e hizo cabañas para su ganado; por tanto, llamó el nombre de aquel lugar Sucot.[a]

18 Después Jacob llegó sano y salvo a la ciudad de Siquem, que está en la tierra de Canaán, cuando venía de Padan-aram; y acampó delante de la ciudad.

19 Y compró una parte del campo, donde plantó su tienda, de mano de los hijos de Hamor padre de Siquem, por cien monedas.[b]

20 Y erigió allí un altar, y lo llamó El-Elohe-Israel.[c]

La deshonra de Dina vengada

34:1  Salió Dina la hija de Lea, la cual ésta había dado a luz a Jacob, a ver a las hijas del país.

Y la vio Siquem hijo de Hamor heveo, príncipe de aquella tierra, y la tomó, y se acostó con ella, y la deshonró.

Pero su alma se apegó a Dina la hija de Lea, y se enamoró de la joven, y habló al corazón de ella.

Y habló Siquem a Hamor su padre, diciendo: Tómame por mujer a esta joven.

Pero oyó Jacob que Siquem había amancillado a Dina su hija; y estando sus hijos con su ganado en el campo, calló Jacob hasta que ellos viniesen.

Y se dirigió Hamor padre de Siquem a Jacob, para hablar con él.

Y los hijos de Jacob vinieron del campo cuando lo supieron; y se entristecieron los varones, y se enojaron mucho, porque hizo vileza en Israel acostándose con la hija de Jacob, lo que no se debía haber hecho.

Y Hamor habló con ellos, diciendo: El alma de mi hijo Siquem se ha apegado a vuestra hija; os ruego que se la deis por mujer.

Y emparentad con nosotros; dadnos vuestras hijas, y tomad vosotros las nuestras.

10 Y habitad con nosotros, porque la tierra estará delante de vosotros; morad y negociad en ella, y tomad en ella posesión.

11 Siquem también dijo al padre de Dina y a los hermanos de ella: Halle yo gracia en vuestros ojos, y daré lo que me dijereis.

12 Aumentad a cargo mío mucha dote y dones, y yo daré cuanto me dijereis; y dadme la joven por mujer.

13 Pero respondieron los hijos de Jacob a Siquem y a Hamor su padre con palabras engañosas, por cuanto había amancillado a Dina su hermana.

14 Y les dijeron: No podemos hacer esto de dar nuestra hermana a hombre incircunciso, porque entre nosotros es abominación.

15 Mas con esta condición os complaceremos: si habéis de ser como nosotros, que se circuncide entre vosotros todo varón.

16 Entonces os daremos nuestras hijas, y tomaremos nosotros las vuestras; y habitaremos con vosotros, y seremos un pueblo.

17 Mas si no nos prestareis oído para circuncidaros, tomaremos nuestra hija y nos iremos.

18 Y parecieron bien sus palabras a Hamor, y a Siquem hijo de Hamor.

19 Y no tardó el joven en hacer aquello, porque la hija de Jacob le había agradado; y él era el más distinguido de toda la casa de su padre.

20 Entonces Hamor y Siquem su hijo vinieron a la puerta de su ciudad, y hablaron a los varones de su ciudad, diciendo:

21 Estos varones son pacíficos con nosotros, y habitarán en el país, y traficarán en él; pues he aquí la tierra es bastante ancha para ellos; nosotros tomaremos sus hijas por mujeres, y les daremos las nuestras.

22 Mas con esta condición consentirán estos hombres en habitar con nosotros, para que seamos un pueblo: que se circuncide todo varón entre nosotros, así como ellos son circuncidados.

23 Su ganado, sus bienes y todas sus bestias serán nuestros; solamente convengamos con ellos, y habitarán con nosotros.

24 Y obedecieron a Hamor y a Siquem su hijo todos los que salían por la puerta de la ciudad, y circuncidaron a todo varón, a cuantos salían por la puerta de su ciudad.

25 Pero sucedió que al tercer día, cuando sentían ellos el mayor dolor, dos de los hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada, y vinieron contra la ciudad, que estaba desprevenida, y mataron a todo varón.

26 Y a Hamor y a Siquem su hijo los mataron a filo de espada; y tomaron a Dina de casa de Siquem, y se fueron.

27 Y los hijos de Jacob vinieron a los muertos, y saquearon la ciudad, por cuanto habían amancillado a su hermana.

28 Tomaron sus ovejas y vacas y sus asnos, y lo que había en la ciudad y en el campo,

29 y todos sus bienes; llevaron cautivos a todos sus niños y sus mujeres, y robaron todo lo que había en casa.

30 Entonces dijo Jacob a Simeón y a Leví: Me habéis turbado con hacerme abominable a los moradores de esta tierra, el cananeo y el ferezeo; y teniendo yo pocos hombres, se juntarán contra mí y me atacarán, y seré destruido yo y mi casa.

31 Pero ellos respondieron: ¿Había él de tratar a nuestra hermana como a una ramera?

Dios bendice a Jacob en Bet-el

35:1  Dijo Dios a Jacob: Levántate y sube a Bet-el, y quédate allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú.

Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos.

Y levantémonos, y subamos a Bet-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado.

Así dieron a Jacob todos los dioses ajenos que había en poder de ellos, y los zarcillos que estaban en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de una encina que estaba junto a Siquem.

Y salieron, y el terror de Dios estuvo sobre las ciudades que había en sus alrededores, y no persiguieron a los hijos de Jacob.

Y llegó Jacob a Luz, que está en tierra de Canaán (esta es Bet-el), él y todo el pueblo que con él estaba.

Y edificó allí un altar, y llamó al lugar El-bet-el,[d] porque allí le había aparecido Dios, cuando huía de su hermano.

Entonces murió Débora, ama de Rebeca, y fue sepultada al pie de Bet-el, debajo de una encina, la cual fue llamada Alón-bacut.[e]

Apareció otra vez Dios a Jacob, cuando había vuelto de Padan-aram, y le bendijo.

10 Y le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; y llamó su nombre Israel.

11 También le dijo Dios: Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos.

12 La tierra que he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti, y a tu descendencia después de ti daré la tierra.

13 Y se fue de él Dios, del lugar en donde había hablado con él.

14 Y Jacob erigió una señal en el lugar donde había hablado con él, una señal de piedra, y derramó sobre ella libación, y echó sobre ella aceite.

15 Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar donde Dios había hablado con él, Bet-el.

Muerte de Raquel

16 Después partieron de Bet-el; y había aún como media legua de tierra para llegar a Efrata, cuando dio a luz Raquel, y hubo trabajo en su parto.

17 Y aconteció, como había trabajo en su parto, que le dijo la partera: No temas, que también tendrás este hijo.

18 Y aconteció que al salírsele el alma (pues murió), llamó su nombre Benoni;[f] mas su padre lo llamó Benjamín.[g]

19 Así murió Raquel, y fue sepultada en el camino de Efrata, la cual es Belén.

20 Y levantó Jacob un pilar sobre su sepultura; esta es la señal de la sepultura de Raquel hasta hoy.

21 Y salió Israel, y plantó su tienda más allá de Migdal-edar.

Los hijos de Jacob

(1 Cr. 2.1-2)

22 Aconteció que cuando moraba Israel en aquella tierra, fue Rubén y durmió con Bilha la concubina de su padre; lo cual llegó a saber Israel. Ahora bien, los hijos de Israel fueron doce:

23 los hijos de Lea: Rubén el primogénito de Jacob; Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón.

24 Los hijos de Raquel: José y Benjamín.

25 Los hijos de Bilha, sierva de Raquel: Dan y Neftalí.

26 Y los hijos de Zilpa, sierva de Lea: Gad y Aser. Estos fueron los hijos de Jacob, que le nacieron en Padan-aram.

Muerte de Isaac

27 Después vino Jacob a Isaac su padre a Mamre, a la ciudad de Arba, que es Hebrón, donde habitaron Abraham e Isaac.

28 Y fueron los días de Isaac ciento ochenta años.

29 Y exhaló Isaac el espíritu, y murió, y fue recogido a su pueblo, viejo y lleno de días; y lo sepultaron Esaú y Jacob sus hijos.

Los descendientes de Esaú

(1 Cr. 1.34-54)

36:1 Estas son las generaciones de Esaú, el cual es Edom:

Esaú tomó sus mujeres de las hijas de Canaán: a Ada, hija de Elón heteo, a Aholibama, hija de Aná, hijo de Zibeón heveo,

y a Basemat hija de Ismael, hermana de Nebaiot.

Ada dio a luz a Esaú a Elifaz; y Basemat dio a luz a Reuel.

Y Aholibama dio a luz a Jeús, a Jaalam y a Coré; estos son los hijos de Esaú, que le nacieron en la tierra de Canaán.

Y Esaú tomó sus mujeres, sus hijos y sus hijas, y todas las personas de su casa, y sus ganados, y todas sus bestias, y todo cuanto había adquirido en la tierra de Canaán, y se fue a otra tierra, separándose de Jacob su hermano.

Porque los bienes de ellos eran muchos; y no podían habitar juntos, ni la tierra en donde moraban los podía sostener a causa de sus ganados.

Y Esaú habitó en el monte de Seir; Esaú es Edom.

Estos son los linajes de Esaú, padre de Edom, en el monte de Seir.

10 Estos son los nombres de los hijos de Esaú: Elifaz, hijo de Ada mujer de Esaú; Reuel, hijo de Basemat mujer de Esaú.

11 Y los hijos de Elifaz fueron Temán, Omar, Zefo, Gatam y Cenaz.

12 Y Timna fue concubina de Elifaz hijo de Esaú, y ella le dio a luz a Amalec; estos son los hijos de Ada, mujer de Esaú.

13 Los hijos de Reuel fueron Nahat, Zera, Sama y Miza; estos son los hijos de Basemat mujer de Esaú.

14 Estos fueron los hijos de Aholibama mujer de Esaú, hija de Aná, que fue hijo de Zibeón: ella dio a luz a Jeús, Jaalam y Coré, hijos de Esaú.

15 Estos son los jefes de entre los hijos de Esaú: hijos de Elifaz, primogénito de Esaú: los jefes Temán, Omar, Zefo, Cenaz,

16 Coré, Gatam y Amalec; estos son los jefes de Elifaz en la tierra de Edom; estos fueron los hijos de Ada.

17 Y estos son los hijos de Reuel, hijo de Esaú: los jefes Nahat, Zera, Sama y Miza; estos son los jefes de la línea de Reuel en la tierra de Edom; estos hijos vienen de Basemat mujer de Esaú.

18 Y estos son los hijos de Aholibama mujer de Esaú: los jefes Jeús, Jaalam y Coré; estos fueron los jefes que salieron de Aholibama mujer de Esaú, hija de Aná.

19 Estos, pues, son los hijos de Esaú, y sus jefes; él es Edom.

20 Estos son los hijos de Seir horeo, moradores de aquella tierra: Lotán, Sobal, Zibeón, Aná,

21 Disón, Ezer y Disán; estos son los jefes de los horeos, hijos de Seir, en la tierra de Edom.

22 Los hijos de Lotán fueron Hori y Hemam; y Timna fue hermana de Lotán.

23 Los hijos de Sobal fueron Alván, Manahat, Ebal, Sefo y Onam.

24 Y los hijos de Zibeón fueron Aja y Aná. Este Aná es el que descubrió manantiales en el desierto, cuando apacentaba los asnos de Zibeón su padre.

25 Los hijos de Aná fueron Disón, y Aholibama hija de Aná.

26 Estos fueron los hijos de Disón: Hemdán, Esbán, Itrán y Querán.

27 Y estos fueron los hijos de Ezer: Bilhán, Zaaván y Acán.

28 Estos fueron los hijos de Disán: Uz y Arán.

29 Y estos fueron los jefes de los horeos: los jefes Lotán, Sobal, Zibeón, Aná,

30 Disón, Ezer y Disán; estos fueron los jefes de los horeos, por sus mandos en la tierra de Seir.

31 Y los reyes que reinaron en la tierra de Edom, antes que reinase rey sobre los hijos de Israel, fueron estos:

32 Bela hijo de Beor reinó en Edom; y el nombre de su ciudad fue Dinaba.

33 Murió Bela, y reinó en su lugar Jobab hijo de Zera, de Bosra.

34 Murió Jobab, y en su lugar reinó Husam, de tierra de Temán.

35 Murió Husam, y reinó en su lugar Hadad hijo de Bedad, el que derrotó a Madián en el campo de Moab; y el nombre de su ciudad fue Avit.

36 Murió Hadad, y en su lugar reinó Samla de Masreca.

37 Murió Samla, y reinó en su lugar Saúl de Rehobot junto al Eufrates.

38 Murió Saúl, y en lugar suyo reinó Baal-hanán hijo de Acbor.

39 Y murió Baal-hanán hijo de Acbor, y reinó Hadar en lugar suyo; y el nombre de su ciudad fue Pau; y el nombre de su mujer, Mehetabel hija de Matred, hija de Mezaab.

40 Estos, pues, son los nombres de los jefes de Esaú por sus linajes, por sus lugares, y sus nombres: Timna, Alva, Jetet,

41 Aholibama, Ela, Pinón,

42 Cenaz, Temán, Mibzar,

43 Magdiel e Iram. Estos fueron los jefes de Edom según sus moradas en la tierra de su posesión. Edom es el mismo Esaú, padre de los edomitas.

Footnotes:

  1. Génesis 33:17 Esto es, Cabañas.
  2. Génesis 33:19 Heb. cien kesitas.
  3. Génesis 33:20 Esto es, Dios, el Dios de Israel.
  4. Génesis 35:7 Esto es, Dios de Bet-el.
  5. Génesis 35:8 Esto es, La encina del llanto.
  6. Génesis 35:18 Esto es, Hijo de mi tristeza.
  7. Génesis 35:18 Esto es, Hijo de la mano derecha.
Reina-Valera 1960 (RVR1960)Copyright © 1960 by American Bible Society

Ahora soy tu papá

Enero 11

Ahora soy tu papá

Lectura bíblica: Romanos 8:14–17

Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Romanos 8:14

a1Amanda nunca había conocido a su papá. Éste había abandonado a su mamá antes de nacer ella.

La vida con mamá era requetebuena, y por muchos años Amanda no se preocupó porque no tenía papá. Después apareció Mauricio. Empezó a cortejar a la mamá de Amanda cuando Amanda tenía 12 años. Ahora tenía 14, y la pareja se había casado hacía dos meses. Amanda quería a Mauricio como si fuera el padre que nunca tuvo. Siempre había creído que sería demasiado pedirle a Dios un papá, pero Dios se lo había dado. Y Mauricio era increíble. Era bueno, divertido y muy consagrado a Dios.

Aun así, un oscuro temor persistía en un rincón del cerebro de Amanda. Estaba preocupada de que un día también Mauricio la abandonaría. ¿Por qué no? Su verdadero papá lo había hecho. No había nada que obligara a Mauricio a asumir las responsabilidades del padre de Amanda. Podía dejarla cuando quisiera, y ella no podía hacer nada para impedirlo.

Un día Mauricio y la mamá de Amanda la llevaron a cenar y le contaron algo que habían decidido aun antes de contraer matrimonio. Le dijeron que era importante para ellos que Mauricio adoptara legalmente a Amanda. Pensar en esta posibilidad la aterrorizaba y al mismo tiempo la emocionaba. Si él realmente lo hacía, sería legalmente su padre. Por fin tendría un papá de verdad. Pero, ¿qué si él se echaba atrás?

Día tras día Amanda esperaba la noticia de que hubieran finalizado los trámites de la adopción. Un día llegó de la escuela a casa y vio el auto de Mauricio frente a la casa, más temprano que de costumbre. Cuando entró, la esperaban Mauricio y mamá. Mauricio se puso de pie y dijo:
—Hoy llegaron los documentos de adopción, Amanda.

Los ojos se le llenaron de lágrimas al agregar:
—Ahora soy tu papá.

Amanda se le abalanzó para darle un enorme abrazo:
—Gracias por elegirme a mí —dijo en medio de sus propias lágrimas—. Gracias, gracias… papá.

Mauricio había tomado un paso único para demostrar su cariño por Amanda y su deseo de ser su padre, oficializando su relación por medio de la adopción. Cuando Dios nos hace sus hijos, hace lo mismo. Nos adopta. Hace que nuestra relación en su familia sea permanente. Somos sus hijos e hijas para siempre.

Si has aceptado a Jesús como tu Salvador, eres parte de la familia de Dios. Nunca te tienes que preocupar de tu relación con tu Padre celestial. Él nunca te abandonará. Los trámites de los documentos de adopción han finalizado. Él es tu Papá.

PARA DIALOGAR
¿Cómo te sientes al saber que Dios te ha adoptado permanentemente como parte de su familia?

PARA ORAR
Gracias por escogernos para ser tus hijos, Señor. Gracias por adoptarnos. Gracias porque nunca me abandonarás.

PARA HACER
Cuéntale a un amigo lo magnífico que es ser adoptado como parte de la familia de Dios.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Caminando en “Su camino.”

Caminando en “Su camino.”

Programa No. 2016-01-10

PABLO MARTINI
a1Como he dicho en otras oportunidades a muchos de nosotros el encontrar la voluntad de Dios para nuestras vidas se nos torna mayormente misterioso. Es incongruente pensar que si nuestros inicios en esta relación espiritual fueron en la luz, el resto del camino se transite en las tinieblas. No. Si vivimos o comenzamos a vivir por el Espíritu, debemos continuar avanzando por ese mismo Espíritu. (Gálatas 5:25) Descubrir la voluntad de Dios no debería ser un acertijo o una incógnita, sino saber que, si tengo un corazón correcto, Él irá adelante enderezando mi camino. La clave del asunto está en la persona que transite el camino no en el camino que transite esa persona. En otras palabras Dios no da claros principios de conducta “andar” y en ese estilo de vida el camino de Dios se abre a nuestro paso. Este principio es aplicable a todos aquellos que hacen lo recto ante sus ojos. Más que descubrir un proyecto especialmente armado para nosotros debemos vivir vidas transparentes que lo honren sea cual sea el ámbito en el cual nos encontremos. Esto no tiene que ver tanto con lo que hacemos sino con lo que somos. Si eres recto tu camino será recto, si eres de doble ánimo transitarás por un camino inconstante. (Santiago 1:8)
La voluntad de Dios se despliega sobre aquel que anhele vivir en santidad, sea que se encuentre en la escuela, en su casa o en el trabajo. Como resultado de ese deseo todo lo que haga será bendecido y hasta sus desaciertos, serán corregidos por el Señor. La voluntad de Dios no es un proyecto de vida desplegado ante ti, sino un estilo de vida expuesto ante Dios. El mismo Jesús dejó sus pisadas marcadas bien profundas en las arenas de la playa de este mundo como para que no puedas perderte. Además, Él te va a hacer saber si te estás apartando, para eso nos dejó a su Espíritu dentro de nosotros para que nos guíe a toda verdad y nos indique el error.

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La historia de la Biblia en español

La historia de la Biblia en español

Autor: Rafael A. Serrano

a1La región geográfica de lo que hoy es España es una región mencionada desde muy temprano en la Biblia. Si nos remontamos al Antiguo Testamento, se menciona con alguna frecuencia una región lejana y rica en minerales denominada Tarsis. Aunque se han considerado diferentes sitios como ubicación de esa ciudad, una de las ubicaciones más probables ha sido Tartessos, en España. También la mención en Abdías 20 a Sefarad ha sido tradicionalmente considerada como una mención a España, por lo cual los judíos provenientes de España han recibido la denominación de judíos sefardíes. De lo que no cabe duda es de la mención expresa a España hecha por el apóstol Pablo en Romanos 15:24, 28, donde manifiesta su deseo de visitar Roma de paso para España.

No obstante lo anterior, indagar acerca de lo que ha sido la historia de la traducción de la Biblia en español es una tarea que muy pocos se han animado a realizar, así que la bibliografía sobre el tema es escasa. Cada uno de los principales diccionarios bíblicos en castellano—tanto los escritos originalmente en español como los traducidos de otras lenguas—dedican una sección a las versiones castellanas de la Biblia, pero como es de esperarse en un diccionario, su contenido es apenas un vistazo rápido de las diferentes versiones y traducciones.

Como resultado de la escasa investigación publicada sobre el tema, no existe una obra dedicada por entero al estudio de todas las versiones castellanas de la Biblia desde sus comienzos hasta la época actual. Tampoco se conoce de investigaciones en marcha actualmente con el objetivo de presentar un estudio detallado y completo de la traducción de la Biblia en nuestro idioma. Hay que reconocer que sí existen trabajos monográficos, especialmente sobre la versión de Casiodoro de Reina, que es la que ha gozado de mayor aceptación entre los creyentes latinoamericanos, especialmente durante el siglo XX.

La importancia de conocer la historia de la Biblia en español no puede dejar de enfatizarse. La Biblia ha marcado la historia de la humanidad y de las diferentes naciones que hoy la componen. España y los países latinoamericanos no han sido la excepción. Se han publicado estudios acerca de la influencia de la Biblia en Cervantes y en su obra Don Quijote de la Mancha. El estudio más conocido es el de Juan Antonio Monroy, La Biblia en el Quijote. Nuestra lengua y nuestra cultura española han sido influenciadas directa e indirectamente por la Biblia.

La Biblia ha sido también el libro de cabecera de personajes importantes de la historia y de las culturas iberoamericanas, como la premio Nobel Gabriela Mistral, para citar sólo un ejemplo. El impacto que hoy mismo está ejerciendo la Biblia en el mundo hispanoamericano es impresionante. Latinoamérica es una de las regiones del mundo en las que más está creciendo el cristianismo bíblico. Todo aquel que quiera entender este fenómeno no puede dejar de lado la historia de la Biblia en español, libro que marca la pauta del gran avance evangelístico actual.

Una característica que emana del estudio de la historia de la Biblia en español es la interrelación directa o indirecta que han tenido los traductores, editores y comités que han trabajado en las diferentes versiones, lo cual ha creado una tradición de traducción bíblica en español que el lector de la Biblia en los tiempos modernos no puede ignorar, máxime cuando se intenta crear un debate artificial a favor y en contra de algunas versiones. Entender y trazar el hilo de la tradición que la traducción bíblica en español tiene desde tiempos antiguos—y anteriores a muchas lenguas modernas—será una ayuda valiosa para todo aquel que hoy quiera entender la trascendencia de las versiones antiguas y la razón de ser de las versiones modernas.

Versiones de la Biblia en español

Las porciones traducidas por Aimerich Malafaida

Tal vez los textos bíblicos más antiguos de la Biblia en traducción al español son los de Aimerich Malafaida en el siglo XII. Este personaje, que afirma ser Arcediano de Antioquía y de quien se dice llegó a ser tercer patriarca de Antioquía, inserta varios textos bíblicos en una descripción de un viaje que hizo a Palestina y que se denomina la Fazienda de Ultramar. La descripción del viaje está dirigida a Raimundo, quien era arzobispo de Toledo y murió en 1151.

El libro de Salmos traducido por Hernán Alemán

Hernán «El Alemán» (1266–1272), obispo de Astorga, en la provincia de León, España, tradujo el libro de los Salmos al castellano en el siglo XII.

Las Biblias romanceadas

Las primeras versiones de la Biblia en español son las llamadas Biblias romanceadas o Biblias escurialenses, nombre que se le da a unos códices que reposan hoy en la Biblioteca del Monasterio de El Escorial, en España. Son manuscritos del siglo XIII aunque reflejan probablemente un español del siglo XII. Estos códices son los primeros ejemplos de la literatura española en prosa. El nombre de «romanceadas» les viene de que son textos en lengua «romance», o sea, en una lengua producto de la evolución del latín vulgar, en este caso el español. Por otra parte, el nombre de «escurialenses» les viene del lugar donde se encuentran los códices, o sea, como ya se ha dicho, el Monasterio de El Escorial.

La Biblia prealfonsina

El nombre específico de Biblia prealfonsina se le da a dos de los manuscritos escurialenses del siglo XIII, Ms. I-j-6 y I-j-8 de El Escorial, que son una traducción de la Biblia al español, trabajo que se basó en la Vulgata latina y en las lenguas originales. A esta Biblia también se le denomina Biblia medieval romanceada. En 1927 se hizo una edición de esta Biblia a cargo de Américo Castro, conteniendo los manuscritos escurialenses I-j-3, I-j-8 y I-j-6. Fue publicada por la Universidad de Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras, en la Colección Biblioteca del Instituto de Filología. Venía con cinco grabados y constaba de 285 páginas.

La Biblia Alfonsina

La Biblia Alfonsina, publicada en 1280, es una Biblia que era parte de un proyecto más amplio denominado Grande e general estoria, compuesto de cinco volúmenes. Este proyecto fue patrocinado por el rey Alfonso X el Sabio, llamado así, entre otras razones, porque fue promotor de la Escuela de Traductores de Toledo y de otra obra en español denominada Estoria de España. La Biblia Alfonsina es una traducción de la Vulgata y muestra influencia de la Biblia prealfonsina.

La Biblia de Alba

La Biblia de Alba es solamente una traducción del Antiguo Testamento, la Biblia de los judíos. Esta traducción fue realizada por un erudito judío de nombre Moisés Arragel, natural de Guadalajara, España. La traducción se llevó a cabo por encargo de don Luis González de Guzmán, gran maestre de la orden de Calatrava. Don Luis González de Guzmán le encargó al erudito judío que realizara la traducción contando con la asesoría de dos teólogos católicos, sus primos Fray Arias de Encinas, del convento franciscano de Toledo, y D. Vasco de Guzmán, arcediano de la catedral de Toledo. El deseo del gran maestre era que la traducción llevara comentarios e ilustraciones. En un principio el erudito judío se negó aduciendo que la tarea era demasiado difícil, que él no era digno de tal encargo, que a los judíos no les era permitido hacer imágenes y que las creencias de católicos y judíos eran diferentes. Incluso llegó a sugerir que la obra se le encomendara a eruditos católicos. Sin embargo, el gran maestre, personaje de mucho poder, no desistió—y decidió cambiar los términos del ofrecimiento en el sentido de que obligó al erudito judío mediante una orden escrita a que hiciera la traducción. El erudito tendría plena libertad en su trabajo de traductor; los comentarios correrían a cargo de los teólogos católicos y las ilustraciones las harían pintores de Toledo bajo la supervisión de Fray Arias.

La traducción dio comienzo en 1422 y duró ocho años. La obra empieza con una introducción en la que se invoca a Dios, se hace mención al patrocinador, el gran maestre de Calatrava, y a los teólogos católicos don Vasco de Guzmán y Fray Arias, y se transcriben las cartas en las que se le hace el ofrecimiento y una explicación acerca de cómo se realizó la traducción. Luego viene una presentación del texto bíblico donde se hace una aclaración acerca de las dificultades que representa la traducción del hebreo al español. A continuación sigue un glosario de términos latinos y hebreos para ayudar al lector. La introducción termina con el discurso que pronunció el erudito judío al hacer entrega de la obra y con las palabras de agradecimiento de Fray Arias para el erudito judío. La obra completa consta de 513 páginas y 334 ilustraciones.

El nombre dado a esta obra, Biblia de Alba, se debe a que esta Biblia está en posesión de los Duques de Alba de Tormes, una familia de la nobleza española, quienes la mantienen al cuidado de la Fundación Casa de Alba en el Palacio de Liria en Madrid, España.

La Biblia de Alfonso V

El rey Alfonso V de Aragón, quien gobernó además varias partes de Italia (Nápoles, Sicilia y Cerdeña) vivió entre 1416 y 1458. Este rey europeo patrocinó muchos proyectos culturales, entre los cuales está una traducción del Antiguo Testamento al español (con excepción del libro de Eclesiastés). No se sabe quién hizo la traducción, sólo que se tradujo del hebreo y latín al español. El padre Scio de San Miguel afirmaba que un ejemplar de esta Biblia se encuentra en la biblioteca del monasterio de El Escorial en España.

La Biblia del rabino Salomón

Plutarco Bonilla (1998) menciona brevemente una Biblia atribuida «al rabino Salomón», publicada en 1420. Ni Bonilla ni ningún otro documento conocido dan información más completa acerca de esta Biblia ni de quién pudo ser el mencionado rabino Salomón, pero puede tratarse del famoso escritor judío Salomón Haleví, rabino mayor de Burgos, quien se convirtió al catolicismo en 1390. Su nombre en español fue Pablo de Santa María. Después de su conversión ocupó los cargos de canciller de Castilla, nuncio del papa Benedicto XIII en la corte de Castilla y obispo de Burgos.

El Nuevo Testamento de Martín de Lucena

Don Iñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana, famoso militar y escritor español, patrocinó la que quizás fue la primera traducción del Nuevo Testamento del griego al español. La obra fue llevada a cabo en Toledo en 1450 por el converso judío Martín de Lucena. El erudito judeocristiano fue objeto de persecución por parte de la Inquisición debido a lo cual tuvo que marcharse a Sevilla, y de allí a Puebla de Montalbán, España, para posteriormente escapar a Roma. De su trabajo se conservan la traducción de los Evangelios y las Epístolas de Pablo en la biblioteca del monasterio de El Escorial, en España.

El Nuevo Testamento de Francisco de Enzinas

En 1543 se publicó en la imprenta de P. Mierdman en Amberes, Países Bajos, el Nuevo Testamento traducido por Francisco de Enzinas. Esta traducción fue hecha directamente del griego, usando como base el texto griego de Erasmo de Róterdam. Francisco de Enzinas nació en la población de Burgos, España, en 1520. Fue uno de los primeros españoles en convertirse a la causa de la Reforma Protestante. Este erudito español estudió en la Universidad de Alcalá de Henares. Al salir de España continuó su formación en las universidades de París, Lovaina y Wittenberg. En Wittenberg conoció a Melachton, el cual lo animó a traducir la Biblia al español. Tradujo algunos textos del Antiguo Testamento, pero su obra principal fue la traducción del Nuevo Testamento. Dedicó su traducción al emperador Carlos V, con quien se entrevistó y a quien le entregó personalmente una copia de la traducción. A instancias de Pedro de Soto, confesor del emperador, fue arrestado en Bruselas y su traducción fue prohibida por la Inquisición. Entre sus muchas actividades y obras, se destaca el hecho de haber sido profesor de griego en la Universidad de Cambridge, Inglaterra.

En su dedicatoria al emperador Carlos V, Francisco de Enzinas menciona las tres razones que lo llevaron a realizar su traducción: la seguridad de que haciendo la traducción se rendía un servicio a Dios y al mundo cristiano, la honra que traería la traducción a la nación española, quien se había visto privada injustamente de traducciones en la lengua nacional, y el hecho de que el autor consideraba que no estaba violando ninguna ley al hacer la traducción. Francisco de Enzinas murió en Estrasburgo, Francia, en 1552.

La Biblia de Ferrara

En 1553 los judíos portugueses Duarte Pinel y Gerónimo Vargas tradujeron el Antiguo Testamento al castellano. Esta traducción tenía lugar en el ducado de Ferrara, Italia, y por esa razón se denomina Biblia de Ferrara. Los duques de Ferrara habían dado protección a los judíos portugueses y españoles que habían sido expulsados de España y posteriormente de Roma y Nápoles. Los nombres judíos de los traductores son Abraham Usque para Duarte Pinel y Yom Tob Atias para Gerónimo Vargas. Esta Biblia es una traducción muy literal del hebreo al castellano. El nombre de Dios se traduce «.A.»—haciendo referencia probablemente a Adonai, palabra hebrea para «Señor». También cuando aparece la palabra «Dios» se escribe sin la s: «Dio». Al parecer se hicieron dos ediciones, una dedicada al duque de Ferrara y otra a la dama judía Gracia Nacy.

Un rasgo particular que aparece en la portada de esta Biblia es que menciona que la traducción fue «vista y examinada por la Santa Inquisición», lo que es muy dudoso dado que esa institución estaba en contra de la traducción de la Biblia al castellano. Tal vez la aparición de esa frase fue un recurso para evitar la persecución y facilitar la distribución.

La traducción de Juan de Valdés

Juan de Valdés fue un humanista español nacido en 1509 en la población de Cuenca, España. Tradujo el Evangelio de Mateo y las Epístolas de Pablo, usando el texto griego de Erasmo. También tradujo del hebreo el libro de los Salmos.

Juan de Valdés era miembro de una familia española muy distinguida, tanto que su hermano Alfonso de Valdés llegó a ser secretario del emperador Carlos V. Estudió en la Universidad de Alcalá de Henares y fue elogiado por Erasmo, con quien sostuvo correspondencia.

Era un erudito de la lengua española y escribió en Nápoles el Diálogo de la Lengua, calificado por muchos lingüistas como uno de los primeros textos gramáticos de la lengua española que se ocupa de aspectos de etimología, ortografía y orígenes del español.

Juan de Valdés murió en 1541 en Nápoles, Italia.

El Nuevo Testamento y los Salmos de Juan Pérez de Pineda

Juan Pérez de Pineda nació en la población de Montilla, provincia de Córdoba, España, aproximadamente en el año 1500. Fue rector del Colegio de la Doctrina de la ciudad de Sevilla, una de las ciudades más importantes del mundo en esa época y sede principal del protestantismo español, donde hizo amistad con Casiodoro de Reina y otros simpatizantes del luteranismo. Una vez que se desató la persecución contra ellos por parte de la Inquisición, Juan Pérez huyó a Ginebra, Suiza. La Inquisición española quemó su efigie en Sevilla en 1560. En Ginebra tradujo los Salmos del hebreo al español y dedicó su traducción a la hermana del emperador Carlos V, María de Hungría, quien para esa época era regente de los Países Bajos. Luego tradujo el Nuevo Testamento sirviéndose de los trabajos previos hechos por Francisco de Enzinas y Juan de Valdés. Con el fin de burlar a la Inquisición, este Nuevo Testamento apareció como impreso en Venecia, pero en realidad fue impreso en Ginebra, en la imprenta de Jean Crespin en 1556. Este Nuevo Testamento logró distribuirse en España gracias al trabajo de otro simpatizante de la reforma, Julián Hernández, apodado «Julianillo» porque era de baja estatura y tenía una pequeña joroba. Julianillo, tipógrafo y corrector de pruebas, disfrazado de cuidador de mulas metió de contrabando muchos ejemplares de este Nuevo Testamento escondidos en toneles, hasta que fue apresado y condenado a morir en la hoguera por la Inquisición en Sevilla.

Juan Pérez de Pineda murió en París en 1567, dejando su fortuna para que sirviera a la causa bíblica en lengua española.

Las traducciones antiguas de los Evangelios

En el monasterio de El Escorial en España se encuentra una traducción de los cuatro Evangelios titulada Nova traslación e interpretación de los cuatro Evangelios atribuida a Juan de Medina, a quien también se conoce con los nombres de Juan Robles o Diego Robles, monje de Montserrat quien vivió entre los años de 1492 y 1572. Otra traducción de los Evangelios la realizó el fraile jerónimo José de Sigüenza, quien vivió entre 1544 y 1606.

La traducción antigua de los libros sapienciales

Fray Luis de León nació en 1528 en la población de Belmonte, provincia de Cuenca, España. Fue un clérigo, catedrático, poeta y humanista muy conocido y respetado en el campo de las letras españolas. Tradujo el Cantar de los Cantares (1561), Job, Salmos y Proverbios. Su traducción le acarreó problemas con la Inquisición a tal punto que estuvo cuatro años preso en la cárcel debido a su traducción de textos bíblicos. Este hecho ocasionó que su producción bíblica en español no fuese más copiosa. Murió en 1561 en la población de Madrigal de las Altas Torres, provincia de Ávila, España.

La Biblia de Casiodoro de Reina

Casiodoro de Reina nació en la población de Montemolín, provincia de Badajoz, España, en 1520. Se hizo monje en el monasterio de San Isidoro del Campo en la ciudad de Sevilla. En ese monasterio empezó a leer la traducción del Nuevo Testamento de Juan Pérez de Pineda y a discutir las obras de los principales líderes de la Reforma Protestante introducidas de contrabando en España. Casiodoro de Reina se conviertió en el líder de los simpatizantes de la Reforma en el monasterio; finalmente casi la totalidad de los monjes se unieron a la causa de la Reforma. También un grupo de laicos de la ciudad de Sevilla se conviertieron a la causa de la Reforma o simpatizaron con ella. Este hecho fue prontamente notado por la Inquisición hasta el punto de desatar una tenaz persecución en la ciudad contra todo aquel que simpatizara con la causa de la Reforma. Esto obligó a Casiodoro de Reina, y a otros muchos monjes con él, a huir a Ginebra, Suiza, en 1557.

En Ginebra, Casiodoro de Reina observó mucha rigidez entre los protestantes de esa ciudad y decidió viajar a Inglaterra, donde fue acogido por la reina Isabel I, quien le suministró una iglesia en la que se reunían los protestantes de habla española. Durante su estadía en Inglaterra, Casiodoro de Reina empezó la traducción de la Biblia completa al español. En Inglaterra, espías de la Inquisición y del propio rey Felipe II de España desataron una persecución contra él. A esto se sumó la enemistad con los protestantes de habla francesa en Inglaterra, con los cuales no había tenido buenas relaciones en Ginebra, quienes emprendieron una campaña de difamación contra Casiodoro de Reina. Se vio obligado a salir de Inglaterra y viajar a Amberes, Países Bajos. Luego se estableció en Fráncfort, donde continuó la labor de traducción. En 1567 terminó allí la traducción del Antiguo Testamento. Ese mismo año se publicó en Heidelberg un libro en que denunció las actividades de la Inquisición en España, titulado Las malas artes de la Inquisición en España. Estaba escrito en latín bajo el seudónimo de Reginaldus Gonsalvius Montanus. Ese libro se tradujo prontamente al alemán, al francés y a otras lenguas europeas. La Biblia completa se publicó en Basilea en 1569. Fue la primera Biblia completa que se publicó en español. Esta traducción se compuso de tres partes: la introducción, el Antiguo Testamento, con los libros apócrifos incluidos dentro de él, y el Nuevo Testamento. Antes de cada capítulo se mostró un resumen de este, y al margen llevó escritas muchas referencias y variantes. El impresor de la Biblia de Casiodoro de Reina fue Tomás Guarín, quien imprimió 2.600 ejemplares en su propio taller. Había en Basilea otro impresor de libros pequeños, Samuel Apiario, quien usaba como logotipo de sus trabajos la imagen de un oso. Apiario dejó de usar ese logotipo, pero a Casiodoro de Reina le gustó y le pidió permiso a Apiario para hacerlo imprimir por Guarín en la portada de su traducción, en la que también aparece el texto de Isaías 40:8, «La palabra del Dios nuestro permanece para siempre». Esa es la razón por la que esta Biblia se conoce también como «La Biblia del oso». Esta Biblia por varios siglos fue la única Biblia protestante completa en español. Su lenguaje del Siglo de Oro español le ha valido elogios de la crítica literaria, como el de Marcelino Menéndez Pelayo, reconocido crítico español.

Casiodoro de Reina se sirvió de diversas fuentes para realizar su traducción, algunas de las cuales menciona en la introducción, o «Amonestación al lector». Otras fuentes no las menciona por temor a la Inquisición, pero se nota que fueron usadas por él en su trabajo. Los textos básicos en los que se basó fueron los textos en hebreo y griego de los que se disponían en la época, el texto hebreo masorético y el texto griego de Erasmo de Róterdam. Además de esos textos usó la versión latina hecha en Lyon en 1528 por Sanctes Pagnini, la Biblia de Ferrara, la Biblia latina de Zúrich y la Biblia latina de Castellion, que tenía «Jehová» en lugar de «Señor» como traducción del nombre divino. Aunque no lo menciona por temor a la Inquisición, ya que figuraban en el índice de libros prohibidos, se sirvió también de las traducciones españolas de Francisco de Enzinas, Juan Pérez y Juan de Valdés. Reina quería que su Biblia fuera aceptada por la iglesia católica y el gobierno español, tanto que su traducción tiene los mismos libros y sigue el mismo orden que la Biblia Vulgata latina, confirmados por el Concilio de Trento. En la Biblia, Casiodoro de Reina transcribe las reglas del Concilio de Trento referentes a los libros prohibidos. Desafortunadamente, la iglesia católica y el rey de España no sólo no aceptaron la traducción, sino que la prohibieron y persiguieron. El rey de España puso precio a la cabeza de Casiodoro de Reina y fue uno de los pocos a los que se les condenó con el título no sólo de hereje sino de «heresiarca», o maestro de herejes. Su imagen fue quemada por la Inquisición en un «auto de fe» celebrado en Sevilla en 1562. Todos sus escritos fueron puestos en el índice de libros prohibidos por la iglesia católica.

Casiodoro de Reina se estableció en Amberes y vivió allí hasta 1585, cuando la ciudad fue tomada por el rey de España, Felipe II. Él huyó a Fráncfort, donde vivió ocho años trabajando en un negocio de sedas de su propiedad hasta su muerte en 1594. En 1622 se realizó una nueva impresión de esta Biblia, sin cambios.

Es de anotar que la traducción de Reina marcó un hito importante en la traducción bíblica mundial, pues fue una de las primeras traducciones de la Biblia a un idioma europeo. Se publicó muchos años antes de la versión inglesa del Rey Jacobo, denominada en inglés The King James Version, la cual está reseñada en esta obra en el capítulo dedicado a la historia de la Biblia en inglés.

La Biblia Reina-Valera

Cipriano de Valera nació en la población de Fregenal de la Sierra, provincia de Badajoz, España, en 1532. Al igual que Casiodoro de Reina, de quien fue paisano y amigo, estudió en la Universidad de Sevilla e ingresó en el monasterio de San Isidoro del Campo en Sevilla, donde se hizo simpatizante de las doctrinas de la Reforma. Fue miembro del grupo de frailes que huyó del monasterio de San Isidoro del Campo de Sevilla rumbo a Ginebra, Suiza, debido a la persecución de la Inquisición. Cipriano de Valera fue discípulo de Calvino, de quien fue un fiel seguidor, hasta el punto de ser el primero en traducir al español la obra de Calvino Instituciones de la religión cristiana. Se radicó en Inglaterra, donde fue profesor de las universidades de Oxford y Cambridge. Murió probablemente en Londres en 1602.

Cipriano de Valera publicó dos años después de la muerte de Casiodoro de Reina una revisión del Nuevo Testamento, y luego en 1602 la Biblia completa. Esta Biblia es llamada «La Biblia del cántaro» porque en la portada aparece un hombre con un cántaro en la mano regando una planta y la frase de Pablo en 1 Corintios 3:6: «Yo planté, Apolos regó». Para entender en qué consistió la revisión debemos mencionar que la traducción de Casiodoro de Reina tenía como propósito ser una Biblia en lengua española para que pudiera ser leída por miembros de todas las tendencias de la Reforma Protestante y también por los católicos. Casiodoro quería que su traducción fuera aceptada por la iglesia católica, por lo cual la traducción de Casiodoro incluía los mismos libros y en el mismo orden que la Biblia Vulgata, como mencionamos antes. Las notas y referencias en los libros canónicos incluían notas y referencias de estos a los libros apócrifos cuando así era el caso. En suma, la traducción de Casiodoro pretendía ser una Biblia para todos los hablantes de lengua española, de todas las confesiones religiosas.

En la revisión de Cipriano de Valera, la Biblia de Casiodoro de Reina se acerca al modelo de Biblia de uso de los protestantes. No aparece el nombre de Casiodoro de Reina en la portada de la Biblia, aunque sí en la introducción. Cipriano de Valera quitó todo lo que Reina había puesto de la Septuaginta o de la Vulgata. Sacó los libros deuterocanónicos del Antiguo Testamento y los puso entre los dos testamentos, aclarando al final que esos libros eran «apócrifos». Valera eliminó también las notas y referencias que Casiodoro de Reina había puesto en los libros canónicos que hacían mención a los libros apócrifos. En cuanto al texto bíblico en general, son muy pocos los cambios que realizó Valera en su revisión, dejando el texto de la traducción de Casiodoro de Reina casi sin modificación alguna.

Esta revisión de la Biblia de Casiodoro de Reina se menciona algunas veces como la traducción de Cipriano de Valera, sin reconocer que es obra de Casiodoro de Reina. Por otra parte, se ha dado en llamar Biblia Reina-Valera dentro de la comunidad protestante, y ha sido por siglos la versión de la Biblia más leída y aceptada en el mundo protestante de habla española.

Esta Biblia ha sido reimpresa y revisada varias veces. La primera reimpresión se hizo en 1625.

En 1831 la Sociedad Bíblica de Glasgow, Escocia, publicó una revisión del Nuevo Testamento con cambios ortográficos. Esa misma revisión se reimprimió en 1845 con algunas pocas actualizaciones en el vocabulario, y luego en 1849 y en 1865.

La Sociedad Bíblica Británica y Extranjera publicó en 1858 el Nuevo Testamento con la ortografía revisada y algunos cambios textuales. Esa misma edición del Nuevo Testamento se reimprimió en 1860, 1865 y 1867.

La primera edición de la Biblia Reina-Valera sin los libros apócrifos se realizó en 1862. Esta revisión fue obra de Lorenzo Lucena Pedroza, nacido en Aguilar de la Frontera, provincia de Córdoba, España, en 1807. Estudió en Sevilla y Córdoba, España, y en Inglaterra, donde fue profesor de la Universidad de Oxford. Era misionero de la Iglesia Anglicana, donde sirvió en diversos cargos, casi todos relacionados con el trabajo entre los hablantes de lengua española. La revisión de Lucena fue patrocinada por la Sociedad para la Promoción del Conocimiento Cristiano, una institución de la Iglesia Anglicana. Además de quitar los libros deuterocanónicos, hizo una revisión de la ortografía de todo el texto en español. Esta revisión fue reimpresa en 1863, 1866, 1869 y 1876. Se hizo una revisión de la ortografía y se le añadieron referencias en 1870 por parte de E.B. Cowel de la Universidad de Cambridge y de George Alton, misionero metodista en España.

En 1865 la Sociedad Bíblica Estadounidense patrocinó una revisión de la Reina-Valera, la cual estuvo a cargo en mayor medida por Henry B. Pratt, un misionero norteamericano en Bogotá, Colombia, con colaboración del español Ángel H. de Mora. Esta revisión se apega estrictamente al Textus Receptus (denominación que se le da al texto griego del Nuevo Testamento publicado inicialmente por Erasmo de Róterdam), colocando en letra cursiva toda palabra que no es traducción literal de los idiomas originales. Esta revisión tuvo al menos nueve reimpresiones en el período comprendido entre 1870 y 1905.

La primera revisión de la Biblia Reina-Valera en el siglo XX fue hecha en 1909. El Antiguo Testamento fue revisado por Juan B. Cabrera (1837–1916) y Cipriano Tornos (1833–1918). Las notas estuvieron a cargo de Segundo Sabio, pastor presbiteriano y agente de la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera en Madrid. Esta revisión captó la aceptación de las iglesias evangélicas de España y Latinoamérica, y es aún la revisión preferida por muchos evangélicos.

La siguiente revisión a la Biblia Reina-Valera fue publicada en 1960. Esta revisión fue hecha bajo los auspicios del famoso biblista Eugene Nida, en ese entonces secretario de traducciones de la Sociedad Bíblica Estadounidense. El equipo de revisión estaba conformado por Juan Díaz (México), Honorio Espinosa (Chile), Francisco Estrello (México), Alfonso Lloreda (Colombia), Enrique Parra (Colombia) y Alfonso Rodríguez (Cuba). El trabajo de revisión duró nueve años, desde 1951 hasta su publicación en 1960.

Esta es la versión preferida por los evangélicos de Latinoamérica y España. La revisión se ciñó mayormente al Texto Masorético del Antiguo Testamento y al Textus Receptus.

La Biblia Reina-Valera ha tenido otras revisiones después de la de 1960. Las más importantes han sido la Reina-Valera, revisión de 1977, la Reina-Valera Actualizada y la Reina-Valera, revisión de 1995. La Reina-Valera, revisión de 1977, fue patrocinada por la editorial CLIE de España y publicada inicialmente por la Sociedad Bíblica Internacional.

La Reina-Valera, revisión de 1989, fue patrocinada por la Editorial Mundo Hispano de El Paso, Texas, EE. UU., y se realizó bajo la dirección del Dr. Moisés Chávez, experto hebraísta peruano. Se basa en la revisión de 1909, pero consulta además los textos en hebreo, arameo y griego más actuales. También actualizó extensamente el vocabulario.

La revisión de 1995, realizada por un comité de revisores de las Sociedades Bíblicas Unidas, actualizó extensamente la redacción, el vocabulario y la ortografía de la versión. También se mantuvo el nombre «Jehová» para referirse al nombre divino. Se ha publicado, además, una edición de estudio, también patrocinada por las Sociedades Bíblicas Unidas.

En 2001, la Sociedad Bíblica Iberoamericana publicó la Biblia Textual Reina Valera. Se trata de una edición crítica en la que se corrige el texto de esta Biblia, valiéndose de una base textual actualizada. Hasta ahora se ha publicado el Nuevo Testamento, pero el Antiguo Testamento está en sus etapas finales y está próximo a publicarse.

La Biblia del padre Scío de San Miguel

Felipe Scío y Riaza o Felipe de San Miguel fue un sacerdote católico nacido en la población de Balsaín, provincia de Segovia, España, en 1738. Perteneció al alto clero español, relacionándose con la nobleza española desde su nacimiento. Estudió en Roma y dominaba magistralmente el latín, el griego y el hebreo. La obra le fue encomendada por el rey Carlos III de España y fue completada bajo el reinado de su hijo Carlos IV, quien apoyó el proyecto. El Nuevo Testamento fue publicado en Valencia en 1790 y la Biblia completa en 1793. Felipe Scío contó con la ayuda de un grupo de sacerdotes españoles, entre los que destaca Benito Feliú de San Pedro, quien dirigió la impresión.

La traducción es del texto de la Biblia oficial de la iglesia católica, la Vulgata, al español, pero cotejando los textos en hebreo y griego como se demuestra en las notas de esta Biblia. Esta versión emplea un modelo de traducción muy literal.

De esta Biblia se hicieron muchas reimpresiones y ediciones, tanto en España como en Latinoamérica.

La editorial Edicep de Valencia, España, publicó en 1994 una revisión de esta Biblia con el nombre de Biblia Americana San Jerónimo. Esta revisión fue dirigida por el sacerdote católico Jesús María Lecea, quien revisó completamente la obra cotejándola con los textos en hebreo y griego; también revisó la redacción y vocabulario, produciendo una edición en español latinoamericano. Se proyecta publicar una edición adaptada para España.

La Versión Moderna

Henry B. Pratt nació en la población de Darién, estado de Georgia, Estados Unidos, en 1832. Estudió en la Universidad de Oglethorpe en Atlanta, Georgia, y en el Seminario Teológico de Princeton. Fue misionero presbiteriano en Colombia y en México. Como misionero en Colombia trabajó en labores educativas fundando una escuela nocturna, siendo así el precursor de los «colegios americanos», famosos en ese país por su calidad educativa. Estando en la ciudad de Bucaramanga, Colombia, comenzó la traducción de la Biblia directamente de los textos en las lenguas originales. Se sirvió también en su trabajo de las traducciones de Casiodoro de Reina, del padre Scío de San Miguel, la de Torres Amat y de la Versión Autorizada en inglés, conocida como la del rey Jacobo. La Sociedad Bíblica Estadounidense la publicó en 1893. A pesar de su excelente calidad no pudo desplazar a la versión Reina-Valera, y se dejó de publicar en 1929. Pratt murió en la casa de su hijo en Hackensack, New Jersey, en 1912, cuando realizaba una revisión de su traducción.

La Biblia de José Petisco y Félix Torres Amat

José Petisco y Félix Torres Amat fueron dos sacerdotes católicos. José Petisco nació en la población de Ledesma, en la provincia de Salamanca, España, en 1724. Este sacerdote jesuita estudió lenguas bíblicas en Lyon, Francia, y fue profesor de Biblia en Córcega y Bolonia, Italia. En Italia, dio comienzo en 1786 a la traducción de la Biblia basado en el texto de la Vulgata. Con la traducción casi finalizada, regresó a España en 1798 y murió en 1800 en la misma ciudad donde nació.

Félix Torres Amat nació en la población de Sallent Bagés, Barcelona, España, en 1772. Estudió en Alcalá de Henares, Tarragona y Madrid. Era experto en idiomas, incluidas las lenguas bíblicas. Dio comienzo a la traducción de la Biblia en 1823 basado en el texto de la Vulgata. La Biblia completa apareció en 1825.

La traducción es de fácil lectura y viene con buena cantidad de notas y glosas explicativas. De esta Biblia se han hecho numerosas ediciones y reimpresiones, y se sigue usando actualmente.

La Biblia de Mariano Galván Rivera

Mariano Galván Rivera nació en 1791 en la población de Tepotzotlán, estado de México, México. Fue comerciante en libros, impresor y editor. Es famoso por la publicación del Calendario Galván.

Mariano Galván Rivera tradujo la Biblia del francés al español, ayudado por un equipo de ocho sacerdote católicos. La Biblia que usó era la llamada «Biblia de Vence» en el idioma francés. Esta Biblia era una traducción al francés de 1672 de la Vulgata, trabajo realizado por Louis de Sacy, compilada por Louis de Carrières y editada por el abate de Vence en 1748, de quien recibe su nombre. La obra consta de 25 tomos. Galván Rivera murió en ciudad de México en 1876.

El Nuevo Testamento de Guillermo Rule

Guillermo H. Rule fue un misionero inglés que vivió en Cádiz, España, y fundó allí la primera iglesia evangélica de los tiempos modernos. Rule publicó en 1841 en Gibraltar los cuatro Evangelios, primera parte de una traducción del Nuevo Testamento del griego al español. Luego publicó en Londres en 1841 la segunda parte, que constaba de los libros de Hechos a Corintios. Finalmente, publicó en 1880, también en Londres, la tercera parte, que constaba de los libros de Gálatas a Apocalipsis, completando así todo el Nuevo Testamento.

El Nuevo Testamento Las Escrituras del Nuevo Pacto

Juan Calderón nació en Villafranca de los Caballeros, provincia de Toledo, España, en 1791. Estudió en Alcázar de San Juan y en Lorca, provincia de Murcia, España. Debido a sus ideas liberales fue perseguido, y en 1853 tuvo que huir a Francia, donde se convirtió al protestantismo. Luego viajó a Londres, donde tradujo del griego al español el Nuevo Testamento, que se publicó en forma póstuma en 1858 en Edimburgo, Escocia, por Guillermo Norton, quien también participó en la traducción. Este Nuevo Testamento es muy literal; en él la palabra «bautizar» se traduce «sumergir» y la palabra «bautismo» se traduce «inmersión». Por esta razón se le llamó «la versión bautista». La primera edición se realizó en Edimburgo, Escocia, en 1858, y una segunda edición se realizó en Barcelona en 1870. Se reimprimió en 1916 por la Casa Bautista de Publicaciones.

El Nuevo Testamento Versión Hispanoamericana

Este Nuevo Testamento fue publicado en 1916 por la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera y por la Sociedad Bíblica Estadounidense. El equipo de traductores que participó en el proyecto estaba conformado por los biblistas Victoriano D. Báez, Carlos W. Dress, Enrique C. Thompson, Juan Howland y Francisco Diez.

El Nuevo Testamento de Pablo Besson

Pablo Besson nació en la población de Nod, Suiza, en 1848. Estudió en la Universidad de Neuchatel y en la Universidad de Basilea. Estudió también en Alemania, donde fue discípulo de Tischendorf. Fue misionero bautista en Francia y viajó a Argentina en 1881, también como misionero. Fundó en Buenos Aires la primera iglesia bautista de habla española en Argentina. Realizó una traducción del Nuevo Testamento del griego al español, basada en el Textus Receptus, la cual se publicó en 1919. Dos revisiones de esta obra se publicaron, ambas en Argentina, una en 1948 y otra en 1981. Murió en Buenos Aires en 1932.

La Biblia Jünemann

Guillermo Jünemann nació en la población de Welwer, Alemania, en 1855. Sus padres emigraron a Chile cuando él tenía ocho años. Estudió en el Colegio San Ignacio de Santiago y luego en el Seminario Conciliar de Concepción. Fue ordenado sacerdote católico en 1880. Tradujo la Biblia completa, basándose en el texto griego de la Septuaginta y del Textus Receptus. Sin embargo, sólo se publicó el Nuevo Testamento en 1928. La Biblia completa, que ya estaba traducida en 1928, no se publicó hasta 1992. Jünemann murió en 1938 en la población de Tomé, Chile. La principal característica de la Biblia de Jünemann es su literalismo extremo.

La Biblia Nácar-Colunga

Esta Biblia de confesión católica fue traducida por los sacerdotes Eloino Nácar Fuster y Alberto Colunga. Fue traducida de las lenguas originales—hebreo, arameo y griego—al español. Se publicó en Madrid en 1944. Esta Biblia fue revisada por un equipo dirigido por Maximiliano García Cordero en 1965.

La Biblia Straubinger

Juan Straubinger nació en la población de Esenhausen, provincia de Baden-Wurttemberg, Alemania, en 1883. Erudito en idiomas orientales, huyó del nazismo alemán en 1937 y en 1938 llegó a Argentina, donde se radicó. Tradujo la Biblia de las lenguas originales al español. El sacerdote argentino Juan Carlos Ruta fue su colaborador inmediato. La traducción de Straubinger se publicó por secciones a partir de 1944, año en que publicó los Evangelios. En 1945 publicó el libro de Hechos y en 1948 el Club de lectores de Buenos Aires publicó todo el Nuevo Testamento. La traducción de los Salmos salió en 1949 y la Biblia completa en 1951. Esta Biblia viene con comentarios, introducción a cada libro de la Biblia y notas.

Esta traducción ha recibido el nombre de Biblia platense por haberse realizado todo el trabajo en la población de La Plata, Argentina. La traducción es bastante literal. Al final de su vida, Juan Straubinger viajó a Alemania, donde murió en 1956.

La Biblia Bover-Cantera-Iglesias

La Biblioteca de Autores Cristianos de la Editorial Católica publicó en 1947 una Biblia traducida de las lenguas originales, realizada por José María Bover (1877–1954), sacerdote y erudito español, experto en lenguas bíblicas y especialista en griego; y el profesor Francisco Cantera Burgos (1901–1978), famoso hebraísta español. En su introducción dice que sus criterios de traducción eran «fidelidad, literalidad, diafanidad e hispanidad».

En 1975 se realizó una revisión completa de esta Biblia, bajo la dirección también de Francisco Cantera, junto con Manuel Iglesias y un equipo de eruditos españoles. La traducción es bastante literal y viene con numerosas notas.

La Biblia de La Biblioteca de Autores Cristianos

La Biblioteca de Autores Cristianos de la Editorial Católica publicó por secciones una traducción de la Biblia realizada por sacerdotes jesuitas. La publicación completa consta de nueve tomos, el primero de los cuales se publicó en 1960, y el último en 1974. Tiene introducción a cada libro de la Biblia y numerosas notas y comentarios.

La Biblia judía de Dujovne

En 1961 la Editorial Sigal de Buenos Aires, Argentina, publicó una traducción del hebreo al español realizada por León Dujovne y los hermanos Manasés y Moisés Konstantynowski. Contiene los treinta y nueve libros del Antiguo Testamento y se da en ella la transliteración fonética de los nombres hebreos.

La Traducción del Nuevo Mundo

La Sociedad de la Torre del Vigía de Brooklyn, Nueva York, Estados Unidos, que agrupa a los testigos de Jehová, publicó en 1963 una versión del Nuevo Testamento en español traducida del inglés. Luego, en 1970, publicó la Biblia completa. Ha tenido varias revisiones, la primera en 1985.

La Biblia de Martín Nieto

La Casa de la Biblia de Madrid patrocinó en 1966 una versión de la Biblia en español latinoamericano de fácil lectura. El equipo de traducción fue dirigido por Evaristo Martín Nieto. Esta Biblia ha tenido numerosas reimpresiones, la mayoría por parte de Ediciones Paulinas; una edición especial fue hecha por la editorial Reader’s Digest. En 1988 se hizo una nueva revisión y edición de esta Biblia, a cargo de Antonio Carrera Páramo.

La Biblia Regina

Los sacerdotes católicos españoles Pedro Franquesa y José María Solé dirigieron un equipo de traductores de la orden claretiana que produjeron una Biblia traducida de las lenguas originales al español. Esta Biblia está especialmente preparada para usarse en la labor pedagógica. Se publicó en 1966 por la Editorial Regina, de Barcelona, España.

La Biblia versión popular Dios Habla Hoy

La publicación de esta Biblia en español marcó un hito en la traducción bíblica mundial. El equipo de traductores, conformado por las Sociedades Bíblicas Unidas, trabajó siguiendo el modelo de traducción de equivalencia dinámica—la primera traducción en un idioma europeo siguiendo completamente ese modelo de traducción. Así como la versión de Casiodoro de Reina se publicó antes de la versión del Rey Jacobo [The King James Version], así también la Biblia en versión popular se publicó antes de la versión popular en inglés la Good News Bible, la cual está reseñada en esta obra en el capítulo dedicado a la historia de la Biblia en inglés.

La Sociedad Bíblica Estadounidense publicó en 1966 la primera edición del Nuevo Testamento en versión popular con el nombre de Dios llega al hombre. Se hizo una revisión y se publicó una segunda edición en 1969. La Biblia completa se publicó en 1979 y luego se revisó en 1994. Esta versión ha sido muy popular tanto en círculos evangélicos como católicos. Las Sociedades Bíblicas Unidas la publica en ediciones separadas, una con los libros apócrifos y otra sin ellos. De esta versión se ha publicado una Biblia de estudio. De especial mención son las ilustraciones de Anna Volloton, artista suiza, que vienen en varias ediciones de esta Biblia. Aunque las Sociedades Bíblicas no han publicado el nombre de los miembros del equipo de traductores, extraoficialmente se conocen algunos. Uno de los más famosos eruditos en lenguas bíblicas, el jesuita colombiano Pedro Ortiz, participó en el equipo de traducción del Antiguo Testamento. También se conoce de la participación del erudito evangélico español Ignacio Mendoza Regaliza.

La Biblia de Jerusalén

En 1966 la Editorial Desclée de Brouwer de Bilbao, España, publicó la primera edición de la Biblia de Jerusalén, relacionada con la edición francesa preparada por la Escuela Bíblica de Jerusalén. La edición en español se tradujo de las lenguas originales, consultando las citas de los padres de la iglesia. La traducción estuvo dirigida por el erudito español José Ángel Ubieta. La primera revisión se hizo en 1975 y se han publicado numerosas reimpresiones. Contiene introducciones a cada sección y a cada libro de la Biblia, con numerosas notas. En 1998 se hizo una revisión completa de esta Biblia por un equipo dirigido también por José Ángel Ubieta y conformado, entre otros, por los eruditos Víctor Mola, Santiago García, Julio Trebollé, Félix García, Rafael Aguirre, Domingo Muñoz, Joaquín Méndez, Nuria Calduch, José María Abrego y José Luis Malillos.

En 2001, bajo la dirección de Santiago García, se realizó una edición en español latinoamericano por parte de expertos biblistas de Argentina, Colombia y México, la cual apareció con el nombre de Biblia de Jerusalén latinoamericana.

El Nuevo Testamento ecuménico

La comunidad de Taizé, Francia, una agrupación evangélica, financió la edición de este Nuevo Testamento, traducido por el sacerdote católico Serafín Ausejo y revisado por el famoso erudito evangélico mejicano Dr. Gonzalo Báez Camargo. Contó también con la participación del erudito evangélico español Ignacio Mendoza Regaliza. La primera edición de este Nuevo Testamento, realizada en 1968, tuvo una tirada de un millón de ejemplares y se distribuyó por toda Latinoamérica.

El Nuevo Testamento Libro de la Nueva Alianza

En 1968 la Fundación Palabra de Vida de Buenos Aires, Argentina, publicó el Nuevo Testamento Libro de la Nueva Alianza, fruto de un trabajo de traducción basada en el original griego realizada por un equipo de traducción conformado por los sacerdotes Armando J. Levoratti, Mateo Perdia y Alfredo B. Trusso.

La Biblia pontificia

En 1969 la Editorial Labor de Barcelona, España, publicó una Biblia traducida del italiano. Esta Biblia es una traducción de la Sacra Biblia, editada por Marietti ed. Ltd., de Roma y Turín, Italia.

La Biblia latinoamericana

Bernardo Hurault nació en Paris, Francia, en 1924. Este sacerdote católico llegó a trabajar como misionero a la ciudad de Concepción, Chile, en 1963. Realizó la traducción de la Biblia con base en las lenguas originales, con ayuda de otro sacerdote católico de nombre Ramón Ricciardi. La traducción fue publicada primero en 1970. Se han hecho varias reimpresiones de esta obra por Ediciones San Pablo y Editorial Verbo Divino desde 1972. Se hizo una revisión de esta traducción en 1995. Esta versión está hecha en español latinoamericano y viene con numerosas notas y comentarios. Bernardo Hurault murió en Concepción, Chile, en 2004.

La Biblia Bartina-Roquer

La Editorial Carrogio, de Barcelona, España, publicó en 1971 una traducción de la Biblia realizada por los sacerdotes jesuitas Sebastián Bartina y Ramón Roquer, eruditos en teología y lenguas bíblicas, y autores de varias obras religiosas. Sebastián Bartina dirigió la traducción del Antiguo Testamento y Ramón Roquer la del Nuevo Testamento.

La Biblia judía de Rosenblum

La Editorial Yehuda, de Buenos Aires, Argentina, publicó en 1971 una Biblia judía en cuatro tomos. Es una traducción del hebreo al español realizada por un equipo compuesto por Abraham Rosenblum, Enrique Zadoff y Moisés Katznelson. Se lee como se acostumbra en hebreo, es decir que las páginas vienen de atrás para adelante.

El Nuevo Testamento parafraseado

En 1973 apareció una edición del Nuevo Testamento titulada Lo más importante es el amor, la cual era una traducción del inglés de la paráfrasis de Kenneth Taylor The Living New Testament. La traducción del inglés al español fue dirigida por Juan Rojas.

La Biblia de las Américas

La Fundación Lockman de California, Estados Unidos, publicó en 1973 una traducción del Nuevo Testamento basado en el texto griego, usando como modelo la versión en inglés denominada la Nueva Biblia norteamericana estándar, la cual está reseñada en esta obra en el capítulo dedicado a la historia de la Biblia en inglés.

La Biblia completa se publicó en 1986 basada en las lenguas originales. Una versión de esta Biblia en español latinoamericano se publicó en 2005 con el nombre de Nueva Biblia de los hispanos.

La Biblia de Editorial Herder

En 1975 la Editorial Herder publicó una versión de la Biblia cuya traducción fue realizada por un equipo dirigido por el sacerdote español Serafín Ausejo. Esta traducción se basó en las lenguas originales. Los salmos vienen traducidos en rima.

La Nueva Biblia Española

La editorial Ediciones Cristiandad de Madrid, España, publicó en 1975 una traducción de la Biblia basada en las lenguas originales—hebreo, arameo y griego—realizada por un equipo dirigido por el sacerdote jesuita Luis Alonso Schöckel, erudito bíblico y filólogo, profesor del Pontificio Instituto Bíblico de Roma; y Juan Mateos, también erudito bíblico, filólogo y profesor del Pontificio Instituto Bíblico y de la Universidad Gregoriana. Juan Mateos ya había publicado la traducción del Nuevo Testamento de esta Biblia en 1974.

La Nueva Biblia Española emplea invariablemente el modelo de traducción de equivalencia dinámica. Se hizo una edición especial en español latinoamericano.

La Biblia de Magaña

Agustín Magaña Méndez nació en la población de Tlazazalca, estado de Michoacán, México, en 1887. Este sacerdote católico, erudito en griego, publicó una traducción de la Biblia en 1978. La traducción del Antiguo Testamento se basó en otras traducciones hechas ya en español; el Nuevo Testamento fue traducido directamente del griego. La publicación estuvo a cargo de Ediciones Paulinas. Agustín Magaña murió en México en 1983.

El Nuevo Testamento Interconfesional

En 1978 se publicó el Nuevo Testamento Interconfesional, traducción del griego al español realizada por un equipo de la Comisión Episcopal Española de Relaciones Interconfesionales, la Casa de la Biblia, la Biblioteca de Autores Cristianos, las Sociedades Bíblicas y la Editorial Verbo Divino. En 2002 autorizó emprender la traducción de la Biblia completa.

La Biblia al día

La Sociedad Bíblica Internacional publicó en 1979 una paráfrasis de toda la Biblia, a la cual se denominó La Biblia al día, basada en la Biblia en inglés denominada The Living Bible, la cual está reseñada en esta obra en el capítulo dedicado a la historia de la Biblia en inglés. Una nueva edición revisada producida por la Sociedad Bíblica Internacional y el Grupo Nelson se publicó en 2007 con el nombre de La nueva Biblia al día, la cual ya no es una paráfrasis sino una traducción de las lenguas originales, hebreo, arameo y griego.

La Biblia del pueblo de Dios

La editorial Ediciones Paulinas publicó en 1981 una traducción de la Biblia realizada por la Fundación Palabra de Vida, de Argentina. La traducción está basada en los textos originales, y fue hecha por un equipo dirigido por los sacerdotes católicos argentinos Armando Levoratti y Alfredo Trusso, y compuesto por Mateo Perdía, Orlando Aprile, Julián Falcato, Estela Picasso, Rosa Falcato, Lucy Juritz, Luisa Peredo, María C. Teglia y Haydeé Uthurralt. Armando Levoratti es profesor de Sagradas Escrituras en el Seminario Mayor de La Plata, Argentina. Esta traducción sigue los principios de la equivalencia dinámica. Un rasgo de esta Biblia es que los libros apócrifos, o deuterocanónicos, están ubicados entre los dos testamentos.

La Biblia de la Universidad de Navarra

En 1983 la Universidad de Navarra dio comienzo a la publicación de una Biblia preparada por los profesores de la facultad de teología. El texto es bilingüe—latín y español. El último tomo fue publicado por la Editorial EUNSA en 2004, dedicado al Nuevo Testamento, que es una revisión de la primera edición del Nuevo Testamento publicada en 1983. La Biblia completa consta de 5 tomos. Contiene numerosas notas.

La Biblia judía de Katznelson

La editorial El Árbol de la Vida de Tel Aviv, Israel, publicó en 1986 una traducción del Antiguo Testamento realizada por Moisés Katznelson. La Editorial Sinaí de Tel Aviv la reimprimió en 1996 en dos tomos, con el texto bilingüe hebreo-español.

La Biblia de la Casa de la Biblia

La editorial Casa de la Biblia, de Salamanca, España, auspició en 1992 una traducción de la Biblia basada en las lenguas originales, realizada por un equipo dirigido por Santiago Guijarro Oporto y Miguel Salvador. Se publicó simultáneamente por la Casa de la Biblia, Ediciones Sígueme y Editorial Verbo Divino. Santiago Guijarro es erudito en teología bíblica y filología; fue director del Instituto Español Bíblico y Arqueológico de Jerusalén y profesor de la Universidad de Salamanca, España. Esta obra, que es una revisión de otra realizada originalmente en 1966, viene con numerosas notas. En 1994 la Casa de la Biblia publicó una edición en español latinoamericano que lleva por nombre Biblia de América.

La Biblia del peregrino

El sacerdote y erudito bíblico católico Alonso Schökel, al frente de un equipo de traductores, realizó esta edición de la Biblia en 1993, la cual es diferente de otra que él dirigió también, la Nueva Biblia Española, por lo cual no ha de confundirse con esta. La publicación fue realizada por Editorial Mensajero de Bilbao, España. La misma editorial produjo en 2006 una edición de esta Biblia en español latinoamericano con el nombre de La Biblia de nuestro pueblo, la cual trae numerosas notas y comentarios.

El Nuevo Testamento Versión Recobro

En 1994 una organización religiosa con nombre en inglés Living Stream Ministry, difusora de las enseñanzas de Watchman Nee, publicó una versión del Nuevo Testamento que afirma ser una traducción basada en las lenguas originales. Esta versión cuenta con numerosas notas, y emplea un modelo de traducción muy literal.

La Nueva Versión Internacional

La Sociedad Bíblica Internacional publicó en 1999 una traducción al español basada en las lenguas originales, siguiendo los mismos principios de traducción de la versión en inglés New International Version. El equipo fue dirigido por el ex sacerdote católico y luego pastor presbiteriano Luciano Jaramillo, erudito colombiano. El trabajo se realizó en la ciudad de Miami, Estados Unidos, por un equipo de traducción conformado por un selecto grupo de eruditos bíblicos hispanoamericanos, representando a más de diez países de habla española. Un aporte importante a la traducción bíblica que realizó esta versión fue la actualización de todos los nombres propios que aparecen en la Biblia conforme a la pronunciación española moderna latinoamericana. La Editorial Vida de Miami, Estados Unidos, publicó una edición de estudio de esta Biblia, trabajo realizado por un equipo dirigido por Luciano Jaramillo y compuesto, entre otros, por los eruditos Atala Jaramillo, René Padilla, Moisés Silva, Mariano Ávila, Emilio Núñez, Cosme Vivas y Giacomo Cassese.

El Nuevo Testamento de Pedro Ortíz

Pedro Ortiz, sacerdote jesuita colombiano, teólogo, filólogo y erudito bíblico, realizó en 2000 una traducción del Nuevo Testamento del griego al español. Este experto ha participado en muchos proyectos de traducción bíblica—la Biblia Dios Habla Hoy, entre otros. Ediciones Paulinas fue la editorial que se encargó de publicar esta traducción del Nuevo Testamento.

La palabra de Dios para todos

Rafael Alberto Serrano nació en Bogotá, Colombia, en 1955. Este filólogo de la Universidad Nacional de Colombia fue invitado en 1999 por el Centro Mundial de Traducción de la Biblia, de Fort Worth, Texas, Estados Unidos, para ser el editor de la Biblia en la versión La palabra de Dios para todos. El trabajo inicial se comenzó en Colombia y en 2001 se publicó el Nuevo Testamento. Esta versión está basada en las lenguas originales, consultando la Septuaginta y los manuscritos de Qumrán. El lenguaje de esta versión es español cotidiano latinoamericano.

La Biblia completa se publicó en 2005 en asociación con la Liga Bíblica. Entre los participantes en este proyecto de traducción están Ervin Bishop, Brian McLemore, Yancy Smith, Ken Berry, Alejandro Botta, Chris Heard, Patricia Rosales, David Stringham y Pablo Torrijano.

La traducción en lenguaje actual

Las Sociedades Bíblicas Unidas publicaron en 2001 el Nuevo Testamento y los Salmos en la traducción denominada «en lenguaje sencillo», dirigida a un público infantil y juvenil. Esta traducción está basada en las lenguas originales. La Biblia completa se publicó en 2003. El director del equipo de traducción fue el erudito Edesio Sánchez Cetina, con participación, entre otros, del experto biblista Esteban Vogt.

La Biblia Peshitta

En 2006 la Editorial Broadman y Holman en español publicó la Biblia Peshitta. Es una traducción realizada por el Instituto Cultural Álef y Tau de México. No se ofrece información sobre los manuscritos específicos o versión crítica desde los que se realizó la traducción; sólo se menciona que se realizó desde «los antiguos manuscritos arameos».

Proyectos en Marcha

La Biblia romanceada

El Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española (Cilengua), ubicado en la población de San Millán de la Cogolla, provincia de La Rioja, España, ha iniciado un proyecto que tiene por objetivo profundizar en la historia de la lengua española a través de las traducciones de la Biblia a la lengua romance que se hacían en la Edad Media.

En el proyecto se investigan y reeditan diferentes traducciones de los textos bíblicos de los siglos XIII, XIV y XV, actualmente depositados en el monasterio de El Escorial. En el proyecto participan, entre otros, Claudio García Turza; Ángel Sáenz-Badillos; Gemma Avenoza, de la Universidad de Barcelona; Pedro Sánchez, de la Universidad de las Islas Baleares; y Santiago García, de la Universidad de Salamanca.

La Nueva Traducción Viviente

La Editorial Tyndale Español, de Carol Stream, Illinois, Estados Unidos, adelanta un proyecto de traducción dirigido por el Dr. Jaime Mirón y con Rafael Serrano como editor, que tiene por objeto publicar una traducción completa de la Biblia al español basada en las lenguas originales. Esta traducción sigue los mismos principios de traducción que guiaron la producción de la versión en inglés New Living Translation.

Esta traducción busca recrear en el lector moderno la experiencia que vivieron los lectores originales del texto bíblico, con todo su impacto y transformación de vidas. Servirá al lector promedio latinoamericano, la juventud, nuevos lectores y aquellos que desean una lectura fresca de la Biblia que les ayudará a comprender mejor lo que han leído en las versiones tradicionales. Su lenguaje será un español latinoamericano de fácil lectura y comprensión para todos los hablantes de español de todas las regiones de Latinoamérica.

El enfoque que han usado los traductores es balanceado, donde se aplica la más moderna erudición en materia de traducción bíblica para producir un texto que haga posible al lector la comprensión y aplicación apropiada del mensaje bíblico.

El evangelio de Juan en esta traducción se publicó en el año 2008 con gran aceptación. El Nuevo Testamento en una edición para nuevos creyentes se terminó en el año 2009. El lanzamiento de la Biblia completa está proyectado para el año 2010.

Bibliografía

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